1) Detective Conan no es mío.

2) Síp. Es el final.

3) TGWN: Lo prometido, promesa es. Capítulo para ti. ¿Cuánto falta? Ver punto 2 jeje.

4) Sry: Gracias por tu comentario. Me alegra que realmente te haya gustado tanto.

5) Amikochan: Jeje perdón que no te di tu dosis de DC. Me agarró la vagues y no me di cuenta que pasó tanto tiempo. Ups.


Capítulo anterior

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH! ¡ES KUDOOOOOO! ¡CHICAS, CHICAS MIREN! ¡SIGAMOSLO!

-¡Oh, oh! ¡No, no!

-Jajaja. Empieza a correr detective genio.

-Ah, no. Tú vienes conmigo. No era que querías estar conmigo en todas la que pase.

-Mmm, olvídalo. Tengo que hacer las compras para la cena, así que… viendo que no voy a poder salir contigo ni por dos cuadras de distancia… espérame en tú casa encerrado jaja.

-No le veo la gracia.

-¡AAAHHHH! ¡QUIERO ABRAZARLO!

-Quieres irte antes de que cometa un asesinato múltiple por ponerle las manos a mi… a…

-Escucho…- Dijo con una sonrisa de picardía.

-Mmm- Y el muchacho le levantó una ceja al verla tan nerviosa. Era una etapa rara para los dos.

-Tú sabes.

-Quizás quiera cerciorarlo.

-mmm… ¿Novio? ¿Somos… eso?

-Suena extraño… pero… sí.

-Vamos a tener que acostumbrarnos jeje… Ok. Empieza a correr. Ya están cerca.

-Uh, no puedo creerlo- Dijo de forma fastidiosa.- Pero antes…- Y le dio un rápido beso en los labios.- Te espero en casa, si es que llego.- Y le guió un ojo antes de salir disparando.

Ran lo vio empezar a correr, huyendo de las fanáticas que iban a volverlo loco por algún tiempo. Pero esta vez… esta vez, no sentía que no iba a volver a verlo más. Y ese pensamiento, trajo no sólo tranquilidad, sino una gran sonrisa a su rostro.

Las chicas cuando pasaron por su lado, le dieron una cara de odio al ver lo que había hecho SU Shinichi a esta… cualquiera.

Y Ran dulcemente, les puso una cara de…"No me molesten que soy karateca con cinturón negro y no voy a dudar en hacer uso del arte si le ponen una mano encima". Con lo cual, las chicas siguieron de largo, alejándose de ella.

Mientras caminaba, la muchacha pensaba…-"Que raro fueron estos días… pero este, definitivamente… fue el mejor de todos."


LOS SUEÑOS. LOS DESEOS MÁS OCULTOS.

Al oeste de Japón, podemos encontrar la segunda ciudad más importante del país: Osaka.

Esta ciudad se caracteriza por sus inmensos edificios que rodean el centro como un gran abanico, y por la gran cantidad de puertos que existen, haciendo que la ciudad, sea una de las más pobladas y concurridas por los turistas.

Alejándonos un poco de la zona céntrica, paisajes totalmente blancos por la nieve podían apreciarse. Era el espacio natural más extraordinario que existía, por su tranquilidad y por la variedad de árboles y flores que la madre naturaleza formaba a su paso.

Sin embargo, un muchacho que no aparentaba más de 20 años, estaba deseando que su presencia desaparezca de la gran isla en ese mismo instante.

Hattori Heiji, después de haber corrido por 3 horas y media por toda la ciudad, había podido llegar finalmente a su casa. Sus padres se reían por lo que estaba sufriendo, recordándole argumentos como…-Te lo advertimos…-Vos que querías ser famoso… ¡Ahí lo tienes jaja!.. Sobrevive a ello ahora.

Pobrecito. Era la única palabra que podía asemejársele a su situación y estado de ese momento.

Su casa estaba cerrada por todos lados, con las cortinas medias bajas, y hasta se había atrevido a poner los sillones contra las puertas… sólo por si las dudas.

El joven detective subió pesadamente escalón por escalón hasta llegar a su habitación. Era todo una locura. El tema de la excursión había terminado sólo ayer por la noche y no había tenido el tiempo para recuperarse física y mentalmente. Sentía que a su cuerpo le faltaban unas cuantas horas de sueño para estar en su óptimo estado.

Se tiró en su cama y agarró el control remoto para ver las noticias. Al prenderlo se encontró otra vez con el informe. Gruñendo, cambió y cambió los canales para intentar ver algo distinto, pero todos los canales estaban con lo mismo. ¡Parecía una cadena nacional permanente!

Cansándose, apagó el televisor para respirar profundamente. "-Me pregunto ¿Cómo andará Shinichi ahora? ¿Se habrá arreglado con Ran? ¿Seguirá en el país?... ¡Espero que sí! No vale que yo sufra todo y él no, siendo el principal responsable de todo esto. Así que espero que estés corriendo mucho idiota"

Y cómo si los pensamientos u hondas se hubiesen cruzado, su celular empezó a sonar. Al estirar su brazo para agarrarlo de la mesa de luz que estaba al lado de su cama, pudo notar al ver en la pantalla que era Kudo el que lo llamaba. Por supuesto, atendió rápidamente.

-¡Hey Shinichi! Justamente estaba pensando muuuuy bien de ti amigo- Le dijo con tono sarcástico y cansado.

-Me imagino. ¿Cómo andan las cosas por ahí? Parece como si hubieras corrido una especie de maratón.

-¿Acá?… ¿Alguna vez viste esas películas de zombies que corren siempr personas en toda la película que son los buenos…? ¡En estos momentos siento que las mujeres son los zombies y nosotros los buenitos que corremos para que no nos coman en pedazos!- Al terminar de opinar respecto al tema, Shinichi sólo pudo entrar a reírse sin parar por la comparación exagerada pero realista.

-Jaja, ay, ay, ay. Me hiciste reír tonto. Buena comparación por cierto. Aquí pasa lo mismo. Prácticamente estoy encerrado en casa como un preso.

-Veo que estás… de muy buen humor amigo- Dijo sonriendo maliciosamente-… ¿Pasó algo que no me enteré?

-Quita esa sonrisa de tu cara.

-¿Me estás observando o qué?

-No hace falta que lo haga para adivinar lo que pasa por tu cabeza, idiota.

-¡No me cambies el tema!… ¿Y? ¿Y?

-Oye… eso es charla de mujeres, no me preguntes esas cosas- Le recriminó tímidamente.

-¡O sea que algo sí pasó! Si quieres me llamo Heija así me cuentas. Dale, no me dejes con la incógnita.

-Eres un tonto… Heija… ¡jajaja! ¿Cómo puedes? Mmm, aquí no pasó nada, hablamos un poco y… nos arreglamos.-Dijo mientras veía sus uñas como si fuese lo más interesante del mundo.

-¡No quiero el resumen! ¡Quiero el libro entero zoquete!

-Pues… no pienso decirte todo lo que pasó, ¿Estás loco? Jum. Hay cosas que sólo son nuestras.

-¿Nuestras? ¿Me estás indirectamente confesando, amigo, que ocurrió algo que yo pienso que ocurrió?

-Puede ser- Respondió con una sonrisa que a cada segundo se iluminaba más.

-¡Iuuuuju! ¡Pero al fin hombre! Pensé que iba a ser abuelo antes de que eso ocurriese.

-¡Hey! Tampoco para tanto. Por cierto, debería llamar a Toyama a ver cómo le fue con su… ejem…"amigo".- Comentario que hizo que Heiji se levantara de la cama estrepitosamente y se ruborice.

-No…no… ni se te ocurra.

-Pero que nerviosismo… ¿No me digas que todavía no le has dicho una sola palabra?

-¿Me estás cargando? ¡Por supuesto que no!

-¡Heiji eres más tortuga que yo! ¿Cuándo tienes pensado decírselo?

-Me quiere matar ¿Sabes? Encima se enteró por el bendito informe de todo lo que pasó y con más razón me quiere matar. ¡Tendrías que haberla escuchado o visto! Parecía el demonio en persona… ¡o una persona poseída! Sus pelos, no me preguntes cómo, se pararon y sus ojos se tornaron rojizos. Y no mencionemos el vientito negro que la envolvía. Creo que… se convirtió en otro zombie… ¡Peor que las que nos persiguen!

-¡Jaja!

-¡Deja de reírte, mi vida aquí está en peligro!

-Exagerado. No te matará. Quizás te golpee un poco.

-¿Cómo lo sabes?

-Digamos que me enteré de la forma que piensan ellas también.

-Ah bue. Eres el experto ahora. Shinichi el gurú del amor japonés.

-¡Ya deja de decir estupideces! No sabes lo ridículo que sonó todo eso.

-¿Y… cómo lo hiciste?

-¿Eh?

-Sabes a qué me refiero.

-…

-…

-…

-…

-¡No me estás preguntando eso!

-¿Shinichi? ¿Dónde estás? ¿Te parece que comamos calentitos en casa hoy? ¡Hay gente buscándote por todos lados y hace mucho frío! – Preguntó en voz bien alta a la entrada de la casa, una muchacha que había llegado de hacer las compras.

-¡Pero, ah bueno! ¿Algo más?-Exclamó su amigo.

-¡YA CALLATE!

-¿Qué?- Preguntó Ran desorbitada.

-¡No! ¡Tú no! ¡Estoy en la cocina hablando con un perejil!

-¿Hablando con qué cosa?- Y al acercarse a la cocina pudo notar que estaba hablando por teléfono. La mera idea de estar hablando con una verdura… mejor dejémoslo ahí.

-Heiji- Le susurró su detective para que entienda. La muchacha al comprender, agrandó los ojos y se le acercó a la cara.

-¡Hola Hattori!- Le gritó con alegría la muchacha.

-¡Hola señora Kudo!

-¿Qué, qué?- Preguntó la karateca ruborizada.

-¡Agggh! Tonto. Deja de decir payasadas…-Le gritó Shinichi con las mejillas al rojo vivo. Y al instante pensó una manera de vengarse, con lo cual, su mirada se tornó siniestra y misteriosa. Puso el celular en altavoz y dijo…- Hey Ran. Ya que estás aquí… Y el celular está en altavoz, cosa que Heiji puede escucharte muuuuy bien… ¿Qué crees que diría Kazuha si Heiji se le conf…?

-¡ESTUUUUUPPPPIIIIDOOOO! ¡LLEGAS A FINALIZAR ESA FRASE Y TE JURO QUE SERÉ YO EL QUE TE LIQUIDE! ¿ENTENDISTE?

Shinichi no podía dejar de reírse al escucharlo. A continuación lo único que podían escuchar eran los mejores sermones e insultos que una persona podía inventar en el momento.

Ran los comprendió y no pudo dejar de sonreír ante el trato que tenían los dos casi hermanos.

-¿Heiji?- Preguntó dulcemente la muchacha.

-¡Ayyyy! No es lo que tú crees… es… no... emm.

-Díselo - Le respondió con certeza.

-…- Heiji se silenció al instante, procesando esa información. Es como si le estuviese diciendo que le iba decir que sí.

-Te puedo asegurar, que esa conversación, les sacará muchas incertidumbres a los dos- Le contestó mientras le dedicaba una mirada a Shinichi, el cual no evitar sonreír y mover la cabeza de un lado a otro.

-Ok. Esto es… embarazoso.

-Empiezo a creer que esto de que sean tan lentos en estos temas, es un mal de detectives generalizado. Voy a empezar a una investigación médica. ¡En una de esas me gano el premio nobel por el descubrimiento de una nueva degeneración neuronal!

-¡Oye!- Gritaron los dos al mismo tiempo.

-Jajaja. Los dejo hablar tranquilos hermanitos. Y espero que Kazu me llame pronto Heiji. Chausin.

-¿Qué? Oye… espera.

-Jaja, ponele que estás hablando solo.- Y sacó el altavoz.

-Me vengaré de esta. Sabelo desde ahora.

-Me lo agradecerás en algún momento de tú vida.

-Ok. No te me escapes de la pregunta que te hice antes de todo esto.

-¿Otra vez? Yo que sé… sólo… surgió espontáneamente- Dijo poniéndose colorado. Odiaba hablar de estos temas.

-¿Espontáneamente?

-A ver. Heiji, tú la quieres… en realidad la amas, no me contradigas. Te vuelves loco por ella. No dejas que nadie se le acerque. Te pones más celoso que un chimpancé cuando alguien lo hace. Eres capaz de buscar hasta en el hormiguero más pequeño del mundo a la persona que se atreva a hacerle daño o hacerla llorar. Entonces díselo de una vez. ¿O vas a seguir jugando al gato y al ratón por mucho tiempo más? No me digas que no te imaginas lo que podría llegar a pasar si todo va bien.

-Tú lo has dicho… "Si va bien".- Le resaltó el del oeste.

-Irá bien. Vamos hombre… un poco de agallas. Ya el no, lo tienes. Ve a por el sí. Imagínate si ella nunca hubiese existido….¿Quien te aguantaría?

-Supongo que tienes aaaaalgo de razón…. ¡Hey!

-Jaja. Tengo razón como siempre.

-Ya se te subieron los humos. Bueno, veré como sobrevivo al virus que hay afuera convirtiendo a la gente en zombie. Nos vemos… ¡Ah! Supongo que ahora, vas a quedarte permanente ¿Verdad?

-¿Tú qué crees? Aunque es muy probable que tenga que volver por lo menos una vez para terminar algunos asuntitos pendientes con los organismos de allá. Por supuesto, si quieres te secuestro y te vienes conmigo. No vendrías nada mal.

-Ufff vacaciones. Necesito unas. Me alegra entonces que te quedes, así podré molestarte un poco más seguido. Nos vemos algún día de estos.

-Nos vemos Heiji. ¡Exitos! Avisa como te fue.

-Claro. Mira quién es la chusmeta mujer ahora. Tonto. Adiós.

Y los dos cortaron.

Heiji se sentó en su cama cruzando las piernas por debajo suyo y se puso a pensar seriamente. Era verdad. El no, ya lo tenía. Y era real también que se había cansado de jugar el juego. –"Pero… ¿Cómo diablos decírselo?... ¡Espontáneamente mi traste! ¿Cómo funciona eso? ¿Agito la varita tres veces y pum?... ¡No estoy pensando eso por favor!….. Aunque no sería mala idea…..nahhhhh. Hoy no sería el día. Si mañana estaba mejor… lo pensaría."

-"Si ella no existiese… jaja, eso es imposible y absurdo Kudo"- Dijo recordando las palabras de su amigo mientras hablaban.

Se recostó otra vez y apoyó la cabeza en la almohada, dejando que el cansancio le gane sólo por esta vez. Sentía un ardor en los ojos que le rogaban que los cierre, y así lo hizo.


Negro. Era el único color que podía ver. Lo único que lo rodeaba. No sabía dónde estaba entre tanta oscuridad.

- ¿Era un lugar abierto o cerrado? ¿Habría salida? ¿Dónde estoy?- Preguntó el muchacho. –Esto es raro, hubiera jurado que estaba en mi cama descansando.

Permaneció ahí sentado intentando descifrar lo que pasó. Pero por más que pensaba, ninguna idea clara llegaba a su mente para responderle.

Respiró profunda y lentamente, haciendo uso del resto de sus sentidos. Así pudo captar a través de sus oídos, un sonido calmo a la distancia. Un eco purificado.

Se paró y puso sus manos delante de él para no golpearse, e intentó seguir ese sonido. Sus pasos eran cautelosos al no poder ver hacia donde iba.

Ese sonido, se tornaba cada vez más fuerte y sólido, hasta que llegó a la fuente de origen: gotas. Pequeñas y diminutas partículas de agua caían del techo como una filtración, haciendo un gran charco en el suelo, donde originaba el eco en el espacio. En cierto modo, era un sonido relajante.

-¿Agua? ¿De dónde viene? ¿Estaré dentro de una montaña?

Y de repente, un rayo de luz apareció frente a él. Sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, y el recibir semejante luminosidad, hizo que el muchacho cierre los ojos de golpe.

Lentamente fue abriéndolos poco a poco y cuando pudo adaptarse a su nuevo ambiente, se encontró en el medio de un claro. Al girar su cabeza para evaluar su entorno, pudo divisar árboles y uno muy grande de cerezos, que estaba cerca de un lago. Es como si el cerezo usaba el agua como su espejo personal, y hacía que sus flores se movieran con el viento para coquetear.

Heiji se dirigió al gran árbol y puso su mano sobre el tronco. No podía entender nada de lo que pasaba, podía sentir como si estuviese despierto. Podía sentir las brisas que atravesaban su cuerpo, los dulces y cálidos rayos del Sol sobre su piel morena, y podía escuchar el agua corriendo muy mansamente.

-"Hubiera jurado que este sería el parque que iba con Kazu desde chicos. Sólo que le faltan algunos detalles como las hamacas donde jugábamos todo el tiempo"

Se cansó de no saber nada y se giró bruscamente para encontrarse con la figura de su padre a unos metros de distancia.

-¿Papá? ¿Qué haces aquí?

-La pregunta es ¿Qué haces tú aquí? ¿No deberías estar en el instituto… u otra vez te escabulliste?

-¿Qué? ¿Instituto? ¿De qué hablas?

-Déjate de hacerte el tonto. Caminando- Dijo con el dedo índice acusador, marcándole el camino.

- No me hago ningún tonto. ¿Dónde estamos?

-Heiji, te lo advierto.

-Te estoy preguntando seriamente.

Su padre al verlo, pudo denotar en sus ojos que no estaba jugando ninguna broma. Pero… ¿Cómo no sabía dónde estaba parado?

-Estamos a 10 cuadras de casa, en el parque Hishi. ¿Te golpeaste la cabeza? ¿O te quedaste dormido y al despertar te desubicaste?

-¿Este es el parque Hishi? Pero… ¿Dónde están las hamacas, la baranda del lago y los bancos de piedra?

-Heiji, el parque nunca tuvo eso.

-¿Qué? ¿Cómo que no? Siempre venimos con Kazuha. No van a desaparecer de un día para el otro.

-¿Quién?

-¿Cómo quién?

-¿Quién es Kazuha? ¿Tienes novia y no me contaste nada?

-¡Papá! Ella no es mi novia… y es… ¡Kazuha! ¿Me estás cargando? ¿Cómo no vas a recordarla? Mi amiga de la infancia… ¡Holaaa!

-Hijo, me estás asustando. ¿Te golpeaste la cabeza o algo? Nunca tuviste una amiga de la infancia.

-¿Cómo que no? Chica castaña de coleta… ojos verdes…

El padre lo miraba asustado. Lo veía como si se hubiera vuelto loco. Su hijo hablaba de alguien inexistente… o por lo menos, que ellos no conocían.

Hattori hijo, se sentía perdido. Si su padre le estaba haciendo pagar por algo, ya se estaba sobrepasando. Y eso lo estaba molestando.

-Ok. Hagamos algo. Vayamos para casa y hablemos con tu madre. ¿Te parece?

-De acuerdo.

Minutos después que los dos llegaron al auto, Heizo empezó a conducir dubitativamente. Realmente se preguntaba si no tenía que llevar a su hijo a un hospital en vez de casa. Pero su adolescente no mostraba rasgos ni ninguna herida que demuestren que haya sido golpeado o algo por el estilo. Así que decidió que Shizuka sería la que tome la acción a seguir.

Heiji por su ventana veía la ciudad. Por algún motivo estaba distinta. Tenía el presentimiento de que algo no andaba del todo bien. Y esos presentimientos, generalmente, nunca se equivocan.

Cuando llegaron, los dos se bajaron del auto y se encontraron con la siempre alegre pero refinada Shizuka.

-¡Hola! ¿Ya llegaron? ¿Y los dos juntos? Que temprano.

-Emm hola amor- Dijo besándole la mejilla.- Creo que, tenemos una situación un poco… complicada- Dijo agarrándose la cabeza y pasándose los dedos por su cabeza.

-¿A qué te refieres con complicada? ¿Pasó algo?

Heiji ya no aguantaba más la situación y explotó.

-Ok. Ya basta. Me están cansando.

-¿Heiji? ¿Qué te ocurre?- Preguntó su madre al ver su reacción.

-Este juego que se inventaron ya me agotó. Vuelvan a lo que eran antes por favor.

-¿Qué?- Y dirigió su mirada a su marido para que le explique. Pero lo único que recibió fue a un hombre que encogió los hombros y levantó las dos palmas para arriba, indicándole que no entendía nada tampoco.

-Mamá… Sabes quién es Kazuha, ¿Verdad?

-¿Quién? No. No sé quién es.

-Vamos, te la pasas molestándonos siempre, sacando fotos y estuviste siempre con nosotros desde que éramos chicos. ¿Cómo pueden olvidarla? ¡Aghhh! Se lo voy a demostrar.

Dicho esto, entró con paso determinante a su casa y se dirigió a la biblioteca donde estaban los álbumes de fotos. Al verlos rápidamente por su tapa y título, decidió elegir uno dónde aparecían siempre los dos juntos.

Sin embargo al abrirlo, dichas fotos no existían.

-"No puede ser esto".

Empezó a abrir uno por uno y a arrojar al piso los que ya había visto. Hasta que terminó con el último que quedaba. Y sin ninguna foto de prueba.

-"¿Pero qué demonios está pasando?"

-Heiji…- Lo llamó su madre sin saber qué decirle. Su hijo estaba comportándose muy extrañamente y no sabía la razón.

-Tengo que salir un momento.

-Pero…

Sin embargo, cuando quisieron objetarle algo, ya había salido por la puerta de entrada de la casa.

El detective del oeste empezó a correr por las calles de Osaka con destino a la casa de Toyama. Quería respuestas, y las quería ya.

Sentía que se quedaba sin aliento y que sus piernas le imploraban que se detengan. Pero no les hizo caso de ninguna manera. Necesitaba encontrarla.

Finalmente llegó para encontrarse con… una casa totalmente abandonada

El jardín de adelante tenía el pasto alto y las plantas descuidadas. La casa en sí, necesitaba refacciones urgentemente. Estaba con agujeros en el techo, cubiertas de telarañas y una gran cantidad de polvo interminable.

Nadie habitaba esa casa hace años.

-"Esto no es posible. ¿Dónde está? ¿Por qué nadie la conoce?... ¿Esto es una pesadilla?"

Heiji se pellizcó un brazo para intentar despertarse, pero no dio efecto. Seguía en el mismo lado.

Agitado y cansado se sentó sobre sus rodillas, con una expresión de derrota total. Su mirada hizo contacto con el piso intentando procesar todo lo que estaba viviendo y súbitamente golpeó con fuerza el cemento a sus pies.

-"¿Dónde está Kazuha? ¿Por qué no puedo encontrarla? Ahora todo el mundo aquí piensa que estoy loco. ¡Pero si todos la conocen, no estoy diciendo estupideces! ¿Cómo pudo desaparecer de un momento a otro?... Pero sobre todo… ¿Por qué me siento tan vacío?"

Pensando esto, se levantó lentamente y empezó a caminar sin rumbo. Se sentía totalmente deprimido con un dolor constante en su pecho que no lo estaba dejando respirar.

Pasó por un negocio donde estaban pasando el tema del secuestro de ayer. El título decía los 36 adolescentes rescatados sanos y salvo…-"¿36? Eran 37… ¿Por qué…?... Claro… falta ella. Falta su sonrisa, sus ojos esmeralda tan profundos, su divertida pero tan suave coleta. Su esencia, su ser, su cuerpo. Su perfume, sus berrinches, su voz… falta ella. Ella y sólo ella…. No. No sólo falta ella. Falta todo. Todo deja de tener sentido si no está conmigo porque… lo es todo para mí... ¡Ja! Patético. ¿Por qué siempre nos damos cuenta de las cosas importantes que tenemos al lado cuando las perdemos?... ¿Qué diablos hago ahora?"

Sus pies se movían solos, sin autoconocimiento de ello. No pensaba, no había actividad neurológica ni tampoco sentía nada. Sus ojos se opacaron perdiendo ese vivido verde tan típico de él. No podía reconocer nada, hasta que una gran bocina lo sacó de su estado y pudo notar que estaba en el medio de la calle. Pero girarse para ver… era muy tarde. Lo único que sintió fue como un auto lo levantó por el aire para después caer abruptamente contra el suelo.

Sentía que todo su cuerpo estaba roto. Pero a pesar de ello, sentía un leve movimiento sobre su espalda y hombros, como si alguien lo zarandeara bruscamente. Hubiera querido gritarle a lo que le provocaba eso, que parase, pero no podía. Las palabras no salían de su garganta. Anonado, incoherencia, desubicado físicamente… esas eran palabras que salían de su mente, pero no de su cuerpo.

Después de segundos que parecieron horas, el sentido del oído fue regresando poco a poco.

Alguien le gritaba, o al menos es lo que parecía. No entendía lo que le querían decir. ¿Lo estarían trasladando urgentemente a algún hospital?

Múltiples zumbidos y ruidos como cuando uno intenta buscar una radio específica, era lo que podía captar. Luego esos sonidos se hacían cada vez más nítidos. Ahora podía escuchar la voz de alguien, alguien que… gritaba.

-"¿Qué es lo que grita? No entiendo"

-¡! ¡H…j! ¡..p…rt…!

-…

Una y otra vez era lo único que podía escuchar. Hasta que como una gran ola cuando te aplasta contra la arena del mar, pudo recibir el mensaje completo, dejándolo esta vez sordo por completo.

-¡HEIJIIIIIII! ¡DESPIERTA DE UNA VEZ PEDAZO DE IDIOTA DESCONSIDERADO!

Al escuchar eso… ¿Quien no se levanta? El muchacho se levantó de golpe del suelo y abrió los ojos de par en par mirando para todos lados.

Lo primero que notó, es que estaba en su habitación otra vez. Pero no de la misma forma que la última vez.

-¡Al fin! ¿Quieres dejar de hacerme preocupar? ¿Y se puede saber qué demonios estás haciendo?

Heiji se giró a la fuente de los gritos y su respiración quedó estancada. Delante de él y arrodillada, estaba la persona que tanto buscaba, la que hacia latir su corazón minuto a minuto, la que amaba con locura.

-¿Qué te pasa? Entro a tu habitación porque tus padres se fueron y dos segundos después te caes de la cama golpeándote contra el suelo de lleno. Eres un tonto, pensé que te había pasado algo malo cuando te gritaba y no me respondías… Oye… ¿Estás bien? Me estás mirando raro.

Kazuha se puso colorada. Como estaba intentando despertarlo, tuvo que acercarse bastante a él. Y ahora por como la estaba mirando, le estaba provocando algunas reacciones adversas a lo que ella quería… como el sonrojarse inconscientemente. Y más tomate se puso, al sentir cómo los brazos del detective la rodeaban por la cintura para atraerla hacia él.

Su rostro quedó contra su pecho y por debajo de su mentón, y eso le permitió escuchar sus palpitaciones. Eran fuertes y rápidas. No hizo otra cosa más que relajarse y cerrar los ojos para aprovechar el momento de estar en el lugar que más deseaba.

Sin embargo, el mágico momento se vio interrumpido por preocupación pura. Al estar los dos apretujados de esa manera, notó el estado de su amigo. No sólo estaba aplicando mayor fuerza en el abrazo, sino que leves temblores recorrían su cuerpo como si estuviera aterrorizado, o como si pensara que alguien se la iba a llevar muy lejos de él.

Toyama inmediatamente lo rodeó con sus delicados pero fuertes brazos, para frotarle la espalda e intentar tranquilizarlo. Luego, con una voz muy suave, muy contraria a la que usó hace unos minutos para despertarlo, empezó a hablarle y a susurrarle:

-Está todo bien, fue sólo una tonta pesadilla.

-"¿Tonta? Mira si se hace realidad, no pienso dejarte ir ahora. Que suene tranquilamente egoísta… ¿Dónde estarán las esposas?"

-¿Heiji?- Preguntó con delicadeza.

-…

-Heiji- Al no responderle, ya empezó a llamarlo para obtener su atención.

-¿Mmm?

-¿Qué ocurrió?

-…

-¿Tiene algo que ver con el informe ese?

-…No.

-"Bueno al menos ya habla…algo"

-…

-¿Entonces? ¿Por qué no dejas de… temblar?

-…

-Estoy aquí contigo como siempre. Sabes que me puedes decir lo que quieras. No voy a obligarte a hablar si no quieres.

-…

Su silencio la hirió. Pensaba que ya llevaban mucho tiempo juntos para decirse todo lo que le pasaba al otro. –"Pues parece que no el suficiente. ¿Nunca confiarás en mi?"

Prontamente, lágrimas empezaron a desbordar por sus hermosos y llamativos ojos, los cuales, quiso esconder más profundamente en el abrazo para que su amigo no se diera cuenta…

-¿Por qué lloras?

-"Ok. Sí se dio cuenta" - ¡Porque eres un hiper idiota!

-…Muy probable.

Kazuha estaba más que sorprendida por su respuesta. O sea… ¡Es Heiji! Su cabeza a veces puede ser tan grande que no te deja ver nada, hablando en el sentido de ego por supuesto. ¿Desde cuándo da un índice de debilidad, o desde cuándo le da la razón a su amiga?... Recordemos… ¡Casi nunca!

-Ya basta. ¿Qué te pasa? Tú no eres así y ya me preocupa en serio- Zafándose de sus brazos, le agarró la cabeza para examinar a través de su pelo.- ¿Estás seguro que no te golpeaste la cabeza?

-¡Tontaaaa! No me golpee. ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? – Dijo saliendo de su inspección.

-Entonces explica por qué estás tan… ¡Así!

-¡Eso es tú culpa, como siempre!

-¿Mi culpa? ¿Yo que hice?

-¡Todo! –Heiji se dio cuenta muy tarde como siempre, de lo que sus emociones le hizo hacer. Alejarla como siempre de él.

La chica de ojos verdes se quedó pasmada ante el estallido de él. De repente como un latigazo eterno, sintió un dolor en el pecho y un nudo en la garganta que le oprimía el alma. Rápidamente grandes lágrimas salían a la superficie de su rostro, haciéndola ver como la muñeca de porcelana más rota que se haya visto.

-No puedes tratarme así. Vengo a ver cómo estabas por todo lo que pasó ayer, te veo caer y luego veo que no te despiertas. Después me preocupo porque no me dices lo que te pasa, y como resultado lo único que haces es gritarme y decir que todo es mi culpa. ¡¿Quién te crees que eres? ¡No haces otra cosa más que siempre lastimarme idiota! Te facilitaré las cosas y me iré.

Dicho esto salió de la habitación pegando un portazo, bajó corriendo las escaleras y se fue de esa casa.

Hattori al escucharla se dio cuenta de lo que hizo, pero se dio cuenta tarde que ella se fue… llorando y lastimada por su culpa. Corriendo buscó su abrigo, se puso las zapatillas y entró a correr para buscarla.

Pasaron horas del hecho y todavía no había podido encontrarla. No estaba en su casa, no estaba en la de él obviamente, no estaba por ninguna calle, ni en los comercios que suele ir ella, ni en la cafetería… no estaba por ningún lado. Otra vez lo mismo. Hoy definitivamente no era su día para nada.

Sin embargo, como una luz, recordó su sueño. El único lugar que le faltaría sería ese parque. Así que, se dirigió para el mismo.

Al llegar no había nadie. Claro, era invierno y quién demonios iba a ir a un parque helado con este frio. Sólo un loco como él… y aquella chica que estaba sentada en las hamacas.

-"…chica…chica… ¡CHICA! ¡Al fin!"

Paso a pasito se fue acercando a ella. No sabía cómo iba a reaccionar y eso lo puso más nervioso de lo que estaba. Finalmente llegó a ella, y Kazuha lo presintió al instante.

-¿Qué quieres? Déjame en paz- Le preguntó duramente.

- Kazuha yo…- Pero no sabía qué decir, o más bien, cómo decirlo.

-No te gastes.

Y se levantó para entrar a caminar sobre la nieve, pero Heiji la agarró de una mano impidiéndoselo.

-¿Qué haces? Heiji déjame - E intentó zafarse sin resultado alguno.

-¡Quieres calmarte un segundo mientras pienso! No tienes idea de las horas que estuve buscándote estando dormido y despierto.

-¿Vas a echarme la culpa de eso también?

-¡No!... ¿Podemos dejar de pelearnos por un segundo?

-Es poco probable- Dijo enojada y mirando para otro lado.

-"Ya el no, lo tienes. Ve a por el sí"- Recordó lo que Kudo le dijo.

-Bien, pues lo intentaré. Déjame hacerte una pregunta… ¿Tú sabes lo que es algo espontáneo?

-¿Qué?- Preguntó confundida y mirándolo raro.

- Algo espontáneo… que se da natural y libremente. ¿Sabes qué? Conmigo no funciona eso. Soy una madera en ese sentido. Y en vez de siempre decir las cosas como son, doy vueltas y vueltas y más vueltas. Y en un 90% la terminas pagando vos. ¿Por qué? No sé. Quizás porque eres la única persona que me conoce realmente desde que éramos chicos, o porque hay veces que no quiero que sepas lo que me haces sentir. Y sí, prácticamente te lo estoy diciendo. Pero si no lo comprendes es normal porque como verás estoy dando vueltas y vueltas porque hablar de estos temas es totalmente ridículo, me hace poner colorado, nervioso y hablo estupideces para obviar el tema como lo estoy haciendo ahora en vez de ir al meollo de la cuestión. Pero ya me cansé del gato y del ratón ¿Sabes? No sé tú qué opinas pero me estoy quedando sin aire...

Y se calló para poder respirar. Entre que se la pasó corriendo buscándola y se puso a hablar como cotorra sin parar, hizo que se quedara sin oxígeno.

-Estás loco. No entendí ni una palabra. ¿De qué hablas? Si lo haces a mil por hora jamás te entenderé pedazo de zapallo.

-¿Ah sí? Te lo simplificaré. ¿Verdad o consecuencia?

-¿Qué?

-Elige. Y prométeme que no me pegarás en el acto.

-¿Qué piensas hacer?- Le preguntó dubitativa y entrecerrando los ojos.

-No sería divertido si te lo dijera. Vamos, me estoy jugando al todo por el todo. Así que elige por mí.

-Mmm… ¿Consecuencia?

-Hecho.

No sabía si estaba bien, mal, con mucha presión o poca. Al diablo con todo.

Lo único que quería, era unir sus labios a los de ella de una buena vez. Y así lo hizo.

Kazuha estaba como estatua y con el corazón latiendo a full, al punto que pensó que se iba a derretir. Pero cuando Heiji la abrazó fuerte pero delicadamente contra él, pudo sentir que sus palpitaciones estaban iguales a las suyas. Y con esto, se relajó y se dejó llevar. Cerró los ojos y le respondió con la misma pasión. Una pasión que venía guardada desde hace mucho tiempo.

Sus respiraciones dejaron de ser pacíficas para convertirse en una lucha para ver quien le robaba el dulce aliento a quien.

Kazuha se aferró a su cuello con una mano, y con la otra jugaba con su pelo. Mientras que Heiji movía sus manos por su espalda, ocasionando que las piernas de la muchacha tiemblen y pierdan el equilibrio, por lo que tuvo que sujetarla con más fuerza contra él.

Entre tanto ardor y desesperación por sentir cada nuevo cosquilleo y sensación, no se dieron cuenta que ya estaban entreabriendo los labios para averiguar qué grado de dulzura tenía el otro.

El respirar ya se estaba haciendo muy difícil, pero ninguno quería dejar ir al otro. Pero en fin, tuvieron que hacerlo.

Los dos abrieron los ojos inmediatamente y pudieron ver la agitación que el otro mostraba por la falta de oxigeno. Pero no sólo eso, podían ver también la pasión y el amor que sentían. Y vaya qué demostración.

-¿Y si decía verdad? –preguntó una sonriente Kazuha que no había salido de su abrazo.

-Te hubiera dado muchas vueltas para decirte que te amo. ¿Feliz?

-Ahora sí.

Y los dos no podían dejar de sonreír mientras se acercaban para compartir un pequeño beso. Y al separarse…

-También te amo tontito.


20 años después

-¡Shinichi! ¿Me extrañaste? –Decía un moreno muy alegre al llegar en auto a la casa de su mejor amigo y competencia absoluta a la misma vez.

-No tienes idea- Mientras le golpeaba la espalda como siempre.- Hola Kazu

-Hola Shinichi.

-Ya sabes dónde está Ran.

-Jaja me imagino- Y se fue para la cocina para encontrarse con su amiga.

-¡Hola Kudo! –Dijo un muchacho de 15 años con un parecido muy grande al de su padre.

-Ryu. ¿Cómo andas muchacho? Veo que andas persiguiendo hombrecitos malos como nosotros jaja. Saliste a tu padre, sólo espero que no se te pegue la idiotez.

-Oye…- Y lo agarró de la espalda para intentar hacerle una traba.

Al pobre muchacho le apareció una gota de sudor en la cabeza. Habían pasado como muchos años, y estos dos nunca cambiaban. En fin.

Cómo ya se sabía la casa de memoria por haber estado infinitas de veces, fue al jardín de atrás para encontrar a la persona que tanto conocía.

Al llegar, la vio debajo de un árbol leyendo un libro. Obviamente, los casos de Sherlock. Una mujer que salió como su padre, ya con casi 15 años cumplidos. Aunque había también heredado las artes marciales de su madre… y muy potentes por cierto.

-Hanako

-Ah, Ryu. ¿Ya llegaron?

-¿Tú que crees? – le dijo como constatando lo obvio.

-Tonto- Le contestó mientras le sacaba la lengua.- De seguro que nuestros padres están haciendo campeonato de lucha libre. ¿Me equivoco?

-Para nada- Dijo levantando los brazos y sentándose cerca de ella- ¿Leyendo lo que creo que estás leyendo?

-¿Tú qué crees?- Devolviéndole la misma frase que él.

-Eres rápida contestando.

-Puf, segundo problema que tengo con los hombres en el colegio.

-¿Segundo? ¿Cuál es el primero?

-¡Mi padre por supuesto!

-¡Jajaja! Algo que compartimos entonces.

-¿Quéeee, tú padre es igual?

-Nop. Pero mi madre sí. No quisiera tenerla de suegra.

-No digas eso. Kazuha es muy agradable.

-Increíblemente sólo contigo.

-No te creo. Si es muy buenita, me re alegra cuando viene.

Y le dedicó una sonrisa a su amigo de la infancia que mostraba lo feliz que se ponía de que se vieran todos.

Por supuesto, el muchacho se sonrojó al instante. Esas sonrisas, por alguna razón, siempre le causaban que su corazón latiese más rápido. Pero no pudo evitar sonreírle al verla tan hermosa y radiante. Por lo que un leve rubor se apareció en las mejillas de la muchacha al verse reflejada en los ojos de Ryu y con una sonrisa que haría gritar a más de una chica.

A una distancia de ellos, estaban los cuatro viejos amigos originales, con un niño de 9 años al que llamaron Conan obviamente, y adivinemos de quién es. Todos estaban curiosamente viendo lo que hacían sus hijos.

-Bueno gente. Me parece que en algún momento vamos a ser todos, una familia legal muy unida- Dijo alegremente Ran, mientras Kazu la abrazaba con cariño.

Los dos detectives se miraron y compartieron una mueca de…"Ya sabemos que estos dos, tarde o temprano, van a terminar juntos".

A partir de ahora, la familia se empezaría a agrandar.


Buenoooo, podría haberlo terminado con el capítulo anterior, pero algunos fans de Kazu- Heiji me hubiesen aniquilado prácticamente. Así que, espero haber dejado contentos a todos los lectores.

Por otro lado, gracias por su acompañamiento en todo el fic. Increíblemente no recibí críticas, por lo que supongo que es bueno. Pero si alguien tiene que decir algo, no me molesta para nada. Así que muchas gracias a los que dejaron sus comentarios, y a los que no, gracias por haberlo al menos leído.

Si alguna vez aparece otra vez el título de esta historia, es porque tengo proyectado escribirlo en inglés. Dado que me cuesta un poco la escritura inglesa, tengo pensada practicarla de esta manera. Así la gente me va diciendo que macana me mando cuando escribo…ahí sí que voy a recibir críticas a full jeje.

Otro dato interesante que van a gritar algunos…para los fans de Kazuha-Heiji, hay un volumen especial de detective Conan… (Que les llaman, detective Conan especiales), que son tipo un manga accesorio al principal (pero no están relacionados en cuanto a trama). Yo me enteré hace… ¿3 días? Pero es imposible encontrarlos para leer en internet, o sea un bajón.

Bue, el tema es que en el volumen 20, episodio o parte 11/12, Heiji le da respiración boca a boca a Kazu… ¡chan! Es el mismo caso que la segunda película de DC con Conan/Ran. Así que dato pasado. Es muy tiernoooo. Me costó bastante encontrarlo en una página que apenas se le =( Esas cosas no llegan a nuestro continente jajajaja.

¡Besos a todos! Y gracias.