Este capitulo 5 va para mi hermosa beta reader, mi hermana Ayame nee-chan, quien me hizo el favor de leerlo y agregarle las correcciones pertinentes, también esta dedicado a dos personas más que me hacen el favor de leer esto y que por ellas subo capitulo hoy EloraP, que fielmente lee capitulo por capitulo y a Lenay-chan que se suscribió a esta historia, muchísimas gracias a ambas :D
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Capitulo cinco
REGRESAR A LOS ORIGENES
El tiempo puede curar las más profundas heridas pero también destrozar el corazón
Miro por la ventana del carro de su hermana, iba a casa de sus padres, había huido, no era capaz de estar en la casa de 211B de Backer Street si Mycroft iba a llegar a llevarse sus cosas, aquello era demasiado, imposible de darle frente, apoyo su cabeza en el cristal mirando el paisaje, ya estaba por llegar.
El auto se estaciono frente a la casa en Hampshire, era una muestra de adineramiento, aunque realmente solo vivían holgadamente sus padres, pero no en la riqueza. Su madre salió a recibirlo, tan rubia como el mismo, con una sonrisa en su rostro marchito, era una mujer sencilla de principios fuertes y nada mas verlo supo que algo no iba bien con el por que le envolvió en sus brazos y susurro a su oído:
-¿una taza de te con leche?- ofreció mirando a Harry y sus ropas desarregladas y su cabello tan corto
-¿Harriet que es ese cabello? –le dijo retándola tomando el antebrazo de John que se lo ofreció cordial caminando con ella con su maleta en mano
-¡vamos dentro vamos!-les animo contenta de estar con sus hijos
Dentro estaba su padre, un hombre mayor con una barba blanca antiguamente castaña, tenía los ojos castaños de sus hijos, y les saludo con sus modos militares de siempre
John encontró extraño estar de regreso ahí, veía los manteles tejidos, las cortinas de antaño, los muebles viejos, las fotografías de su juventud y niñez colgadas en las paredes, aquella era su casa, su hogar, pero pese a que se esforzó por recordar ese hecho, la sensación de hogar no le llego.
Tomo asiento en una de las sillas del comedor mientras su madre preparaba bocadillos para ambos consentidora y cálida como siempre, le dio sándwiches con mucha mermelada y te para el, y biscochos con te de limón para Harriet que le dio un beso en la mejilla con un "gracias mamá" mientras ambas mujeres comenzaban a parlotear entre ellas.
John sostuvo el emparedado entre sus dedos, sintiendo hambre y deseos de comer como hacia días no sentía, comió reconfortado, y mientras daba las mordidas sentía ganas de llorar, trago pesado y se acabó el te haciendo pensar a su madre que su té era delicioso y no que, la comida se había atorado en su garganta por su perpetuo nudo.
Cuando su hermana se fue de regreso a Londres, le fue mas difícil encontrar su lugar en esa casa, salía por las tardes a pasear a los bosques y campos cercanos, daba paseos de varias horas escuchando los sonidos de las ramas y hojas secas al ser pisadas, se relajaba escuchando el aire entre los arboles y sentía su pena menos con el cantar de los pájaros.
Su padre fue a hablar con el una de las tardes cuando regresaba de estar paseando y su postura fue clara, tenía que encontrar un trabajo si quería estar allí con ellos.
Así que busco un trabajo en la clínica del pueblo, como era una pequeña comunidad estuvieron felices de recibirle la paga no era demasiada, pero ahora se encontró haciendo algo y dándose cuenta de ciertas ventajas que tenia el hecho de trabajar, cuando estaba con algún paciente no pensaba en el pasado, no se llenaba de memorias y además había podido procurarse una reserva de Orfidal(*) para poder conciliar el sueño, por que a los pocos días de vivir con sus padres, su madre le había descubierto gritando el nombre de Sherlock por las noches, la explicación había sido difícil y la confrontación aun mas, su madre no hizo muchas preguntas pero había quedado visiblemente preocupada, John no era una persona que diera preocupaciones a los demás, así que comenzó a auto medicarse.
Las pastillas tenían sus pro y sus contras, por una parte ya no tenia insomnio y las ojeras bajo sus ojos desaparecieron, lo que le dio un respiro a su madre que estaba demasiado atenta de el para su gusto, y por otro lado, hacia que sus sueños no acabaran, si tenia pesadillas no despertaba dándole una agonía peor en las mañanas.
Los días pasaron con tanta calma, que rayaba en la aburrición, la rutina era tediosa y en aquel pueblo no pasaba nada, se sorprendía así mismo analizando a sus pacientes como antiguamente lo hacia Sherlock, se regañaba al principio pero después lo hacia para matar su aburrición pese a que la acción le traía la familiar punzada de pecho que ya para ese entonces asimilo que iba a vivir con el de ahora en adelante.
Después de casi tres semanas ahí estaba desesperado, su humor se volvió pesado y negro al punto de no aguantarse así mismo medicándose calmantes. Ya hecho un manojo de nervios hablo con su madre
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- Voy a regresar a Londres-le dijo un día durante la comida mirándola fijo, su padre dormía la siesta y ellos dos recogían los platos sucios de la comida
- Su madre se sentó en una silla y le invito a seguirle en silencio
- Lo suponía –le dijo mirándole con tristeza, John compuso una mueca disfraza de sonrisa para ella y estiro su mano capturando la de ella
- -no eres feliz aquí –le dijo ella como una afirmación, John trato de negarla pero ella le cayo con una sonrisa
- -Harriet me dijo lo de tu amigo Sherlock-le dijo estudiándole con sus ojos mientras el rostro de John borraba el esfuerzo de sonrisa al escuchar el nombre
- ¿Que tanto le abría dicho? Harriet siempre se iba de la lengua
- Al no haber respuesta de su hijo continuo –quiero que seas feliz John le dijo su madre mirándole – y creo que aquí no esta tu felicidad –le dijo mirándole sabiamente
- Se levanto haciendo que le acompañara y de un cajón de la alacena saco una caja al abrirla tenia un fajo de billetes le dio unos billetes
- -pensaba guardar un poco para los nietos pero…parece que van a tardar ¿no?-le dijo con una sonrisa
- -Lo siento mamá le dijo mirándola mientras ella sonreía condescendiente dándole el dinero
- -Cuídate mucho cariño-le dijo y luego le abrazo y le dio un beso en la mejilla reconfortante que le dio una sensación de calor en el estomago que redujo el frio dentro de si.
A los pocos días tenia todo listo para irse, un taxi le esperaba afuera para llevarlo a la estación de trenes sus padres le despidieron, su madre con un "visítanos pronto y cuídate mucho" agregándole un beso, su padre mas tosco en sus maneras por la guerra y el ejercito, solo cabeceo mientras le daba unas palmadas en la espalda y un apretón fuerte con una ligera sonrisa torpe, que John disculpo por que el también habia olvidado como hacer ese gesto. Les dijo adiós con la mano subiéndose al auto y mirándoles por la ventana cuando se alejaba de ellos, suspirando, tocando el pecho donde estaba la herida punzante
"voy de regreso….Sherlock"
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Bueno primero que nada las aclaraciones:
Orfidal (*) es un tranquilizante-ansiolítico (evita el nerviosismo y la ansiedad) que actúa sin influenciar en las actividades normales del individuo. Complementa de forma adecuada la terapéutica antidepresiva y puede combinarse con medicamentos antidepresivos y otros psicofármacos.
Los capítulos son cortos, lo sé, pero para esta historia era necesarios asi, poco a poco John va ir saliendo de su depresión, para mi, las personas necesitan tiempo para una perdida, y pasar su momento de duelo, asi que verán a John triste por un poco mas de tiempo.
