Konichiwa!

A exactamente una semana de publicar me reporto con la conti, espero no haber hecho esperar mucho ^^

Aclaro: el capi pasado, -por una falta d observación mía- no me dí cuenta pero, para evitar confusiones: era el prólogo, razón por la cual ahora este aparece como cap 1.

Cualquier duda, algo q no entiendan, alguna q otra incoherencia q lean-XD-, avísenme y les explico o lo corrijo.

Gracias por sus review, y ojalá les guste.


Disclaimer('s):

-Ni Naruto, ni ninguno de sus muchos personajes me pertenecen a mí, sino a kishimoto-sama y bla bla bla...

-La trama ó idea principal tampoco, sólo es una humilde adaptación mía de una película de Disney, MULÁN.


Capítulo 1: Amigos y... Enemigos


– Chiquilla del demonio… ya verás cuando te atrape, me las pagarás, tú y el jefe, ya verán – decía entre las sombras una voz misteriosa.

El canto de un pequeño grillo lo sacó de sus ensoñaciones y de sus no tan brillantes planes para desquitarse.

– ¿Y tú quién eres?... ¿de la suerte?... ¡Jajaja! No me hagas reír... ¿Quién soy yo?... Pues déjame decirte que soy uno de los más importantes Bijō que han existido en la faz de la tierra… ¿Y a ti qué?... Es mi problema el cómo terminé aquí haciendo de niñera de ésta mocosa.

Y así siguió con su conversación/monólogo con su diminuto nuevo amigo.

~-o-~

Cuando nuestro jinete decidió que era necesario detenerse a descansar, se percata de una voz proveniente de entre unos árboles, inmediatamente "éste" se pone en la posición más amenazadora posible - o la que más conoce - y de repente ve como una llamarada inunda las penumbras del bosque.

– ¿Y ahora qué demon…? – pero no alcanzó a terminar el improperio, pues como pudo más la curiosidad que el miedo, se acercó más para ver qué sucedía… grave error.

Por entre las penumbras y en contraste con la luz de las llamas, quedaba obvia la espectral sombra de una figura que no recordaba haber visto antes, no sabía cómo describirlo pero se asemejaba a un ¿Lobo? ¿León? ¿Perro?*

– ¿Quién e-eres… tú, 'ttebane? – Interrogó con un tono ligeramente atemorizado.

- ¿¡Que quién soy! – Nuestra misteriosa entidad se mostraba indignado –Yo soy uno de los más poderosos Bijō que se encargan de mantener el equilibrio de tu mundo, mocosa.

– Y si eres tan importante ¿qué estás haciendo aquí, 'ttebane? – Escrutó ahora sin la menor nota de temor, después de todo lo de "mocosa" no le gustó nada.

– YO fui enviado por el guardián de los Espíritus, es decir, Rikudou Sennin, para evitar que cometas una locura, es decir, prácticamente estoy aquí para ser tu guardián.

– Ya veo, en ese caso deberías presentarte, digo, como tu protegida debo tener derecho a conocerte, ¿o me equivoco?

La espectral figura soltó una risilla, de esas que le erizan los vellos a cualquiera con sólo escucharla, a cualquiera menos a la Uzumaki.

– Mi nombre es… – Se escuchan redobles de tambores… de quién sabe dónde –¡ KYUBI NO KITSUNE! – y las llamas agitadas por el fatigado grillito se alzaron más por los aires, justo cuando de entre los arbustos salía un diminuto zorro rojizo con unas curiosas nueve colas, que en lugar de dar miedo, debido a su tamaño, daba más bien ganas de abrazarlo.

Pero el caballo no pensaba exactamente lo mismo, ya que con solo verlo se lanzó sobre él con toda intención de dejarlo apaleado en el suelo, aunque claro, no se cumplió su objetivo ya que la chica lo dejó fuera de su alcance.

~-o-~

– Eres muy…

– ¿Qué? ¿Atemorizante, asombroso, magnífico?

– Pequeño, 'ttebane – golpe bajo para el zorro.

– ¿Es en serio? Créeme que si tuviera mi tamaño original, hasta tu vaca se desmayaría del miedo – amenazó, ganándose una mirada asesina por parte del caballo, ahora "vaca" – pero así es mejor, en tamaño compacto para mayor movilidad. Porque recuerda que si estoy aquí es para ayudarte, y a la vez me ayudas a redimirme.

– Claro, y eso a mí me interesa por… ¿? – Escrutó la Uzumaki.

– ¡Uy! Qué niña más mal educada, con razón se te ocurrió esa tu BRILLANTE idea de irte al ejército, escucha mocosa, ¿en qué estabas pensado? ¿Que no sabes que al cometer esa locura que tienes planeada, con solo que te descubran estarás…?

– ¿Muerta? Sí, ya lo sabía, pero dime ¿Porqué te enviaron? Quiero decir, algo hay algo que no me convence mucho, ttebane – dijo ya acostumbrándose a la idea de hablar con un zorro parlante.

– Está bien – suspiró resignado el Kyūbi – Tenía pensado saltarme la historia, pero en vista de lo "curiosa" que eres, te la voy a contar desde el principio.

– Oye, no me hago responsable si me duermo, ¿Sí?

– ¡NO ME INTERRUMPAS!... Ejem, como te decía soy un espíritu protector que fue enviado para cumplir con una misión con el fin de poder redimirme ya que, desde un pequeño incidente de hace unos años, me habían degradado como Bijō, porque los mortales como tú, me temían demasiado y se fueron a quejar con el jefe, el caso es que desde ese día ya no me permitió hacer muchas apariciones en tu mundo, es más, me dijo que era un espíritu malvado con intenciones dignas de poner en alerta a cualquiera y que a menos que demostrara lo contrario no merecía su confianza, razón por la cual me prohibía aparecerme en tu mundo.

– Entonces, ¿Cómo se supone que ibas a ganarte su confianza?

– Pues al parecer mientras tú te escapabas de casita, allá en nuestro mundo te observábamos y el jefe decidió que era la oportunidad perfecta.

– Y entonces tu misión es llevarme a casa de regreso, 'ttebane – afirmó con la cabeza gacha, visiblemente decepcionada.

– Ése es problema, que no sé lo que tengo que hacer, porque resulta que la "misión" no era para mí, sino para mi hermano Shukaku, mi deber consistía en ir a avisarle pero…

– No te aguantaste las ganas de meter tus narices en lo que no te incumbía – le recriminó, adivinando sus palabras, o más bien desquitándose por el trato nada amable para con ella.

–Yo no lo diría así, pero sí. Supongo que mi deber es regres…

– ¡ME NIEGO,'TTEBANE!

– ¿Qué no te cansas de interru..?

– ¡NO!, y escúchame bien, tú no tienes idea de todo lo que yo pasé para tomar esta decisión, puede que tal vez lo hayas visto pero no lo sentiste, y me importa muy poco lo que pienses, porque si estoy en camino hacia el campamento, no es para auto-suicidarme, ni para arruinarte tu valiosa oportunidad, que ni era tuya, ttebane! – Tomó aire, y más calmada dijo en un tono realmente convincente – Es para impedir que mi padre muera, y para demostrarle que si hay algo que puedo hacer, ¡'ttebane!

– ¿Eso es definitivo?

– Sí, y ni tú ni nadie podrá impedirlo – dijo con aquel brillo de antaño en su mirada.

El Kyūbi se quedó en silencio unos segundos, como meditando sus palabras, hasta se decidió hablar.

– Eres la mortal más necia que he tenido la desgracia de conocer… Pero aún así, te respeto, no cualquiera arriesga su pellejo por otro. No tengo la más mínima idea de cómo pero, saldrás de ésta… y yo te ayudaré.

– Gracias, 'ttebane – Musitó sorprendida.

Y como para "des-estresar" el ambiente, se deja escuchar el suave canto del grillito.

– ¡Kyah! Yo a ti te conozco, 'ttebane! – Exclamó una vez le prestó atención al amigo ignorado del Kyūbi.

– Suficiente, tenemos que encaminarnos al campamento, ahí encontraremos al resto de los reclutados.

Y así, los tres partieron en medio de la aún oscura madrugada rumbo a lo que sería, la mayor aventura de sus vidas.

~-o-~

Una suave luz iluminaba los bosques de la zona montañosa de pueblos fronterizos de Konohagakure. Por desgracia no era la luz del sol, sino producto de una abrasadoras llamas que consumían todo a su alrededor.

No se sabía aún si en aquellos humildes terrenos había personas que sucumbieron ante el fuego, lo único que la pequeña división de reconocimiento sabía era que: el fuego significaba ataque, y los ataques, problemas.

Mientras tanto en unas colinas más abajo, se escuchaba el estruendoso galope de unos caballos, que - adiestrados o no - recorrían a toda velocidad la zona, con sus respectivos jinetes ataviados todos con una larga capa negra con estampa de unas nubes rojas.

Una avecilla de un curioso blanco pálido recorrió el cielo hasta encontrarse con el hombro de su amo: un hombre de no más de treinta, con un ojo cubierto con parte del flequillo y de cabellos rubios que se mecían conforme el viento le daba de lleno en el rostro, según la velocidad a la que cabalgaba. Éste se adelantó en el momento en que lo encontró el ave.

– Tenemos compañía, y no están lejos – le alcanzó a susurrar como pudo, a el hombre que se encontraba a la cabeza de la formación, dando muestras obvias de ser el líder.

Bruscamente se detuvo, y a continuación, bastó con una señal de su mano para dos de sus hombres que recorrieron diestramente el camino señalado. Tras un breve tiempo de espera, éstos regresaron con su objetivo, dos no tan escurridizos soldados de la división antes mencionada.

– Al parecer la calidad de los soldados ha decaído tan patéticamente… – se mofó el sujeto/líder que escondía su identidad tras una máscara naranja de espirales.

– ¿Qué hacemos con ellos, Madara-sama? – Preguntó uno de los hombres bajo su mando con un claro brillo en sus ojos de sed de sangre.

– Son unos simples espías, su misión es informar la posición del enemigo, y eso harán – Se acercó a aquellos soldados que temblaban y no precisamente de frío y empleando el tono más frío y aterrador que pudo les sentenció – Vayan con su jefe, con el emperador si es posible, y díganle que pronto, muy pronto, llegaremos, y que puede poner a todo un ejército frente a él, pero aún así, su trono será MIO.

Ni bien los hubieron liberado, y aquellos hombres comenzaron a correr lo más lejos posible del ejército enemigo.

– Deidara-kun, ¿Cuántos hombres son necesarios para dar un mensaje? – Preguntó con una fingida inocencia.

– ¿Uno? – Respondió cogiendo la avecilla entre sus manos. Una sonrisa maliciosa se formaba en sus labios.

–No hagas tanto escándalo ¿quieres? – Dijo restándole importancia al asunto para renovar la marcha de su caballo, mientras el aludido lanzaba con sus manos a aquella ave de nuevo con la mirada fija en uno de los hombres que aún se divisaban, solo que esta vez ya no volvería…

El arte… ¡es una explosión!**


Y ahí queda!

* La forma en q Kushina miraba al kyubi, para q se hagan mejor la idea, es muy parecida a como lo ve Naruto en su interior: solo la silueta d su cabeza, sus colmillos y obviamente sus ojos rojos. o.O

** Veamos, la última frase, le pertenece al personaje en cuestión que la dijo en el cap: Deidara, después de todo es su frase favorita d una d tantas apariciones en shippuden ^^

De nuevo gracias por sus review's, gente linda y comprensiva n.n

Umeki-nara (amiga, como dije, das miedo.. le atinaste con el lider! :P)

Tsukimine12 (o soy muy obvia o eres buena adivinando ^^)

Aniyasha (hehe, Las grandes mentes piensan igual, one-chan! xD)

Sou-senpai (me halaga lo d *perfecto* ojalá este cap también lo sea n/n).

Sin más q divagar, me retiro y nos leemos la prox. semana.

-sayop!-