No estaba muerta… ni andaba de parranda. (?) xD

Comienzo este cap con la misma frase con la empezó el Fic, ya que debido a mi impuntualidad, hasta llegaron a pensar por ahí que sí lo estaba..o.O haha!

Lamento mucho no haber podido subirlo antes.. mis razones tengo, pero en serio, me encantaría saber que no se han olvidado de este mi pequeña adaptación ^^U

Aclaro: Siento mucho si en éste cap no se ve mucho adelanto en la historia, más que todo resiento que quizá no los haga reir, pero es necesario... Ustedes dirán.


Disclaimer('s):

-Ni Naruto, ni ninguno de sus muchos personajes me pertenecen a mí, sino a kishimoto-sama y bla bla bla... xD

-La trama ó idea principal tampoco, sólo es una humilde adaptación mía de una película de Disney, MULÁN.


Capítulo 3: Al mando.


Kushina todavía no llegaba a explicarse como fue que se desató aquel caos infernal, cuando de repente logró escuchar una voz, un grito, una seria llamada de atención.

-¡RECLUTAS!

Esa voz… era fuerte, firme y autoritaria.

Al verlo, todos los reclutas temblaron de miedo y ansiedad.

Y es que la persona que tenían ante ellos era nada más y nada menos que el mismísimo Namikaze Minato, el "Rayo Amarillo".

El famoso guerrero que a pesar de su corta edad se ha ido creando una leyenda, una historia; eso es lo que vieron los ojos incrédulos de los reclutas ante su imponente presencia.

Pero la visión que tuvo cierta pelirroja de él fue diferente, notablemente diferente.

Prácticamente aislada de cualquier tema referente a guerras, más aún con las estrictas normas de su clan y su familia, Kushina a duras penas sabía cómo tendría que actuar dentro del ejército, de esta manera era más que comprensible que no supiera que estaba ante alguien realmente respetable entre las filas del ejército.

Y no hubiera servido de mucho saberlo, ya que el respeto era algo que sólo tenía por su padre.

Pero a juzgar por la posición y el repentino silencio que embargó el campo cuando él precisamente habló, supo de inmediato que era alguien importante.

~-o-~

Minato estaba atónito, colérico, impresionada a más no poder.

Él era una persona acostumbrada al orden, la paz, y si bien el hecho de participar en tantas guerras no le traía la paz que anhelaba, al menos hacía su mejor esfuerzo para que por lo menos sus hombres y compañeros se llevaran bien entre sí.

Pero al ver aquel caos en que todos querían acabar con todos, por su mente pasaron demasiados pensamientos para mantenerlo sereno.

Esa bola de indisciplinados le necesitaban, le pedían a gritos silenciosos que se quedara a enseñarles cómo ser un buen soldado… Y él no se negaría.

Pero antes tenía que enseñarles algo muy importante, una lección sobre el crimen y su castigo.

-Quiero saber –comenzó con voz impasible – inmediatamente… ¿¡Quién es el responsable de esto!

E inmediatamente todos los presentes al escuchar la pregunta no se hicieron esperar, y entonces fue cuando una infinidad de dedos índices apuntaban a nuestra pelirroja.

Se acercó hacia ella con paso imponente, como una especie de depredador acorralando una presa, y no dijo nada hasta llegar a una distancia donde le pudiera escuchar sin necesidad de elevar la voz.

~-o-~

Mientras tanto el Uchiha y los Hyūga se encontraban cada quien a su manera en parte sorprendidos, en parte gratamente complacidos.

Ellos sabían lo importante que era para Minato la buena convivencia y todas esas cosas con las que les sermoneaba cada que peleaban entre ellos. Y no había mejor excusa para hacerle quedarse que el hecho de que era imprescindible su estancia al mando del nuevo ejército para lograr imponer el orden.

~-o-~

-No quiero busca-pleitos que me den problema en este campamento –Dijo con voz autoritaria.

-Pues… -tragó sonoramente y controló un poco los nervios para poder disfrazar su voz– Yo solo, es decir, nosotros, estábamos, ya sabe, es que a veces a nosotros los hombres nos dan ganas de golpear y destruir lo que está a nuestro alcance…

Rió nerviosamente y después ya entrada en "confianza" le dio un golpecito en el brazo, ganándose una mirada confundidamente arisca de su parte.

- Tú- Siseó- ¿Cuál es tu nombre?- no sabía la manera correcta de comenzar con su sesión "crimen y castigo", pero por algo tenía que empezar, y qué más oportuno que el nombre del culpable.

- ¿Y-yo? –Aturdida, la pelirroja no sabía que responder ya que después de todo no podía contestar con un "Kushina", vamos que no era tan despistada como para delatarse por su nombre.

Así que lo único que le cruzó por la mente fue recalcar lo obvio más como un auto-convencimiento.

-Yo tengo un nombre, sí, tengo uno y es uno de varón, de hombre… - y debido a su aturdimiento no le quedó de otra que recurrir a su amigo– Pss.. ¡kyūbi-chan! ¿Qué digo? –Alcanzó a susurrar disimuladamente, pues aún estaba bajo la azulina mirada de minato.

-¡Hachibi! –le susurró el zorro– como mi mejor amigo… aunque después me quitó a mi novia Sanbi.

-¿Hachibi? –le corroboró ella.

-No espera, mejor Ashiū.

-¿Ashiū?

-¡Salud! –se mofó.

-Mira zorro del demonio, no estoy para tus…

-Tu superior te dado una orden –intervino el Uchiha, devolviéndola a la realidad y ganándose una mirada de desconfianza marca Uzumaki Kushina.

- ¡Pss! ¿Qué tal…Inoichi!

-Él se llama Inoichi –ironizó lo suficientemente fuerte para que el rubio le escuchara.

-No te pregunté como se llama él, sino tú.

-¡Ya sé! Si te llamas Kushina… ¿Qué tal Kushimaru?

-M-mi nombre.. ejem.. me llamo KUSHIMARU, UZUMAKI KUSHIMARU… ¡'tebanee!

- Y ¿Cómo compruebas eso?

-¿Eh?

- Dale el pergamino que le robaste a tu padre –le aconsejó el zorro.

- Yo no se lo robé. –Repicó.

-¡Solo hazlo!

A regañadientes sacó el papel enrollado. Se lo tendió al rubio como quien dice: "Esto te responde por mí" y a continuación él comenzó a escrutar el dichoso pergamino por unos segundos hasta que por fin habló más calmado pero notablemente sorprendido.

- ¿Uzumaki? ¿Eres hijo del líder del clan Uzumaki, de la aldea aliada de Uzushiogakure?

- Ehh.. sip.

-No sabía que él tuviera hijos –apuntó ahora Hiashi, poniendo más nerviosa a la pelirroja, claro después de recibir la misma mirada dedicada a Fugaku.

- Pues ahora ya sabe, además que mi padre no habla mucho de mí.

-Eso ni lo dudo –opinó en un susurro Hizashi a Minato, para no ser acreedor de las famosas miradas del recluta.

~-o-~

Una vez habiendo terminado el leve interrogatorio al recluta "revoltoso" Minato descidió que lo justo sería darles una pequeña motivación al ejército.

-¡Atención! – vociferó con voz marcial.

Esperó a captar todas las respetuosas miradas -excepto una, por supuesto- y entonces comenzó con su discurso de "Bienvenidos al ejército".

-Bien, como supongo que todos sabrán, nuestra capital Konohagakure, ha sido durante años, blanco de los más ambiciosos mercenarios, asesinos, extorsionistas, e inescrupulosos hombres jamás vistos; ya que todo el mundo entero sabe de la gran abundancia económica que gozamos –inició Minato.

-Pero más aún de las pobres y débiles fuerzas militares que poseían, ya que el país se preocupaba más por el bienestar de los suyos que por andar participando en absurdos pleitos político-civiles. No obstante, dicho País se las arreglaba para hacerle frente a ese tipo de personas –razonó Hizashi.

-El verdadero problema surgió cuando, un pequeño grupo de mafiosos, al notar cómo, las ya más experimentadas fuerzas los exterminaban uno a uno, decidieron formar un grupo de terroristas mejor conocido como Akatsuki –continuó Fugaku.

-Sí, si lo que ellos dijeron –apuntó el rubio algo irritado de que le robaran el protagonismo en el discurso– el punto es, que en vista que ésta organización le ha estado dando problemas a nuestro señor Hokage, nos ha pedido que seamos quienes los entrenen.

Cabe decir, que a nadie le gustó el rumbo que tomó el discurso.

A Kushina porque estaba pagando, y muy caro, las consecuencias de no haber escuchado TODO lo que decía el "vejete" cuando leyó el pergamino aquel en su casa.

A los reclutas porque estaban ante la expectativa de ser entrenados por los mejores, por no decir terribles, guerreros que el país ha conocido.

A nuestros valientes guerreros porque no les gustó para nada el que Minato los incluyera en ese "entrenen".

Pero a pesar de todo, el poder de convencimiento y persuasión que poseía el ojiazul, le ayudaron para poder cumplir con su objetivo, que era el dejarles muy en claro que ellos estaban ahí para el servicio de su nación, y que su deber era dar su vida si es necesario por el bienestar de los civiles, y de paso dales información de su enemigo.

~-o-~

Una vez acabado, el Namikaze había decidido que lo justo era que todos recogieran el desastre que habían provocado.

Razón por la cual después de hablar les pidió lo más imperativamente posible que pudo, que limpiaran todo y recogieran el arroz desperdiciado grano a grano… lo que les hacía dudar a los reclutas de tomar el desayuno al siguiente día, al no estar seguros si el mismo arroz que botaron se los servirían en la mañana.

-Los humanos son curiosos… prefieren culpar a otro antes de asumir las consecuencias de sus actos –eran los 'filosóficos' pensamientos del Bijū, al notar cómo su supuesta protegida era asediada por las resentidas miradas de sus compañeros mientras limpiaban aquel desastre.

–¡Tsk! Ese tipo se cree la gran cosa solo porque es un gran soldado y qué se yo… pero ya verá, esta me las cobro, se las cobraré a él y todos los que se metieron conmigo –amenazaba 'Kushimaru' mientras como el resto recogía los granos esparcidos cerca del comedor– Pero más a ese que no es más que un… un… ¡Flacucho afeminado!**

Por desgracia no solo el Kyūbi fue capaz ésta vez de escucharla, sino medio campamento, razón por la cual quedaron con la boca abierta, literalmente. Apenas y se podía creer que ese bueno para nada recién llegado había insultado al actual héroe de la nación.

~-o-~

A la mañana siguiente, nuestro grupo de reclutas dirigidos por mal humorado Minato partían rumbo a lo más empinado de la montaña.

Porque según palabras del rubio, ahí se ubicaba el campo de entrenamiento que iban a utilizar. Aunque a ellos se les hacía de por sí, muy extraño el hecho que no los acompañaran los amigos del ojiazul.

Él caminaba impasible a través del ya inclinado camino, cabía decir que la experiencia le acreditaba el hecho de que estuviera notablemente menos cansado que el resto… Pero en esos momentos no pensaba en lo largo que se encontraba el camino, sino más bien, su mente divagaba en la conversación que había sostenido con sus compañeros la noche anterior.

Cuando hasta entonces ellos habían tenido la delicadeza de informarle la tan irritante noticia.

"Por cierto Minato, tal vez deberías saber que el viejo ese de danzo va a venir a supervisar como va el ejército"

"Y que si no lo encuentra muy apto, los regresará a sus casas..."

"¡Oh! y que de paso va a sustituir permanentemente al que se encuentre a cargo de éste"

Como si no fuera poco que hasta entonces le informaran, los muy cobardes se había ido con sus respectivos clanes que los necesitaban para encabezar las divisiones, cuando solo era una mala excusa por miedo a ser evaluado por el consejero.

Dejándolo a él con toda la responsabilidad encima... ¡Vaya amigos! Pero si lo que quería el señor "te-voy-a-quitar-tu-puesto-si-el-ejército-no-está-listo" era tenerlos entrenados, él no tendría problemas con eso.

Pero entonces cuando cayó en cuenta que, por ir tan ensismado en sus pensamientos, no había sentido la mitad del camino, muy a diferencia de sus hombres que mostraban una cara de cansancio total... Sí iba a ser más difícil de lo que pensó.

~-o-~

Se habían detenido a descansar de la larga caminata, cuando la pelirroja descubrió la oportunidad perfecta para desquitarse por lo del día anterior.

Afortunadamente para ella, cuando se detuvieron, unos fueron por agua, otros comieron un poco, o simplemente se sentaban en el pasto suave y fresco a cerrar los ojos en un leve intento de descansar... olvidándose ingenuamente de sus mochilas.

Fue entonces cuando partieron nuevamente rumbo a la cima, cuando el rubio notó como se tardaban más en subir.

-¡Muevan esos pies! ¡Ni que estuvieran cargando piedras! –les quiso animar, cuando en realidad la propia pesaba más de lo que recordaba.

-Si tan solo supieran... –susurró la Uzumaki entre una delgada sonrisa, muy parecidas a las de Kyūbi.


Bueno, como dije siento mucho haberme tardado taaanto T.T el caso es que en estos..meses.. he estado ocupada, me la pasé lo que quedaba de agosto en el hospital.. no por mí, si no visitando a mi hermanito y posteriormente a mi mamá, y luego ahora en septiembre con todo esto de las fiestas patrias ufff! tengo suerte de no haber colapsado xD

*El término maru, según palabras de Umeki-chan, es un sufijo para los nombres de hombres. o.O

**Ehh... la frase "flacucho afeminado" le pertenece única y exclusivamente a la Kushina de Kishimoto-sama (?) haha!

Agradecimientos y demás, para la gente linda que se tomó la molestia de leerme anteriormente...

-Ame no Yoru

-Umeki Nara

-Tsukimine12

-Isi-san

-Aniyasha

-Bella Scullw

Y alguien no suscrito, pero igualmente gracias por el rw para gaditabere ^^.

Se cuidan, no me odien por la tardanza, y si no es mucho pedir, un pequeño rw no me caería mal.

-sayop!-

Postdata: soy impuntual, y no quiero prometer nada para después no cumpirlo~ a partir de hoy, actualizo cada quincena... si puedo xD