Muajaja! Aquí la Tsuki siendo puntual para variar xD
Bueno, como dije, "conti dentro de esta semana".
Aclaración: sólo pongo la conti hoy porque se perdería demasiado la idea de la canción si me tardaba mucho. Así que a partir del cap pasado, la conti estará, en dos semanas ^^.
Disclaimer('s):
-Ni Naruto, ni ninguno de sus muchos personajes me pertenecen a mí, sino a Kishimoto-sama y bla bla bla...
-La trama ó idea principal tampoco, sólo es una humilde adaptación mía de una película de Disney, MULÁN.
Capítulo 5: El Ejército Perfecto.
Danzō estaba casi paranoico.
Y con justa razón. Ya que bastaba ver la "bienvenida" que le daban cuando él ni había llegado del todo al campamento. Pero él estaba ahí para cumplir con sus objetivos, no para hacerse amigo de los reclutas.
Con cierta dificultad se repuso psicológicamente del "ataque sufrido a su persona" aun cuando vislumbraba la sonrisa burlona de Minato.
Porque si había alguien que interfiriera en sus planes, era él. Gracias al "Rayo Amarillo de Konoha" Él no podía ni tocar un solo cabello del Emperador Sarutobi, sin que sus fuerzas de élite actuaran. Pero con Minato y los líderes de los clanes fuera de la cuidad, sus planes de apoderarse del trono del emperador se habrían llevado a cabo, de no ser porque cuando se disponía a dictar un golpe de estado, Sarutobi lo había mandado a verificar los avances del nuevo ejército.
Y entonces no hizo nada ya que no creyó, que fuera tan malo.
Porque si se excusaba en el que Minato no era capaz de dirigir un ejército, él fácilmente podría convencer al resto de la corte real para que lo suspendieran permanentemente.
Y eso era lo que se proponía.
A no ser que fuera a interferir los molestos de Akatsuki.
A decir verdad, solo él conocía el verdadero propósito de la organización. Para la mayoría de los involucrados en los asuntos político-militares, Akatsuki tenía como fin, conquistar el país del fuego.
Pero sólo él conocía la verdad.
Akatsuki no era más que un montón de títeres bajo el mando de Madara Uchiha, cuyo fin no era precisamente el trono real. No, alguien tan malvado como él no iría tras algo tan superfluo como un trono. Él buscaba...poder.
Un poder tan grande que a veces Danzō sentía una leve chispa de culpa/temor, por haber tenido tratos con el Uchiha anteriormente.
Pronto ya Akatsuki*, nos va a atacar...
~-o-~
La decepción era un concepto que Minato conocía a la perfección.
No solo eso, sino también la exasperación de tener que fingir que su ejército era... perfecto, para que Danzō no lo destituyera.
Porque no le daría el gusto de deshacerse tan fácil de él. Y qué mejor que un nuevo día de entrenamiento para demostrarle lo buen instructor que era.
Además, con todo y todo, tenían frente la amenaza latente negra con nubes rojas. Y estaba en sus manos preparar a sus hombres para no mandarlos a morir al campo de batalla.
Pero si obedecen, se podrán salvar.
~-o-~
Caminaban rumbo al campo de entrenamiento bajo la luz de un nuevo amanecer. Con la diferencia que, esta vez iba el "estirado" del consejero real al frente de la formación junto con su líder. Eso, y que iban caminando con un peso extra... Y ésta vez no eran piedras, al menos no exactamente.
Minato, en un vano intento de demostrar la resistencia de los reclutas frente a Danzō, les había obligado a dirigirse esa mañana cargando una vara de bambú con dos pesadas bolsas llenas de arena como contrapeso sobre sus hombres.
Sí, hubiera sido una excelente demostración sin rallar en la extravagancia. Pero desgraciadamente, ellos no daban el ancho para ello.
Para esos momentos, el viejo consejero había notado que eran unos completos inútiles. Sí, definitivamente iba a ser más sencillo de lo que pensó.
~-o-~
Kushina ya no podía más. Si bien había tomado en cuenta el esfuerzo físico que realizaría una vez en el ejército, no tenía idea de cuánto.
Sus hombros le dolían, estaba cansada, sudada, golpeada, con moretones en partes que ni siquiera sabía que tenía, y, sobre todo, con su orgullo herido.
Ella no había sido precisamente una joven delicada y frágil. A pesar de ser la hija del líder de Uzushiogakure, ella bien supo cómo darse su lugar y no perder su dignidad en el intento. No era dependiente, y se jactaba a menudo de no necesitar la ayuda de nadie. Razón por la cual su padre veía en ella el hijo que nunca tuvo.
Pero en esos momentos se sentía totalmente frágil y débil.
Y el sentimiento creció cuando, observó al molesto consejero que llegó el día anterior, apuntarla desde el frente de la formación hacia el Namikaze.
Éste se dio la vuelta y vino hacia ella, justo cuando ya no podía más y caía víctima del cansancio.
Y fue entonces al ver sus hermosos ojos azules que, vio la misma decepción de antaño en los ojos de su padre.
Tú no sirves en la guerra cruel. A empacar no hay tal virtud
~-o-~
Era ya de noche, y apenas e iban regresando a sus tiendas con la clara depresión en los rostros de todos, excepto claro, en la de Danzō.
Y ella se sentía de lo peor.
Pero aun así se negaba a darse por vencida. No había llegado tan lejos para dejarse vencer ahora, sin importar que tan riguroso fuera lo que estaba por venir.
No dejaría que la descubrieran para asesinarla por ello y luego irle con la noticia a su padre.
No permitiría que ese viejo siguiera con esa cara de satisfacción cada vez que ella fallaba.
Se esforzaría al máximo para ser la mejor. Para ser un hombre, de ser necesario.
Hombres fuertes de acción. Serán hoy.
Y entonces lo vio.
Ahí, en medio del campamento estaba aquel poste con la flecha que nadie había podido bajar.
La prueba más palpable de la inutilidad de todos. Su obstáculo.
Tomó las dos cintas aquellas que estaban bajo el poste, las estudió fijamente, y entonces, su mirada brilló como hace mucho no lo hacía.
Kyūbi, medio asustado por la mueca que ella dibujó a modo de sonrisa, salió de su escondite y pregunto para constatar.
–¿Estás pensando lo mismo que yo?
–¿Que… voy a borrar la estúpida sonrisa del vejete ese? ¡Sí, 'ttebane!
Y estuvo toda la noche tratando, y tratando de lograr lo que quería, hasta que por fin, cuando ya casi amanecía, logró que ambas piezas de metal giraran hasta enroscarse cuando ella las impulsaba hacia adelante.
Una vez enlazadas, fue sencillo usarlas de contrapeso y así avanzar hacia la flecha.
Justo cuando los primeros rayos de sol caían sobre su rojiza melena recogida.
Vencer!
Debemos ser cautelosos en los torrentes.
Los reclutas salían lentamente de tiendas para dirigirse, como era costure ya, al campo de entrenamiento.
Cuál fue su sorpresa encontrarse ahí, en medio del campamento, con una espectral figura que ascendía lentamente por el poste de madera.
Y conforme la luz iluminó su ser, todos ellos quedaron con la boca abierta al saber de quién se trataba, y más aún, lo que estaba logrando. Lo Imposible.
Vencer!
Y con la fuerza de un gran timón.
Minato iba salir de su tienda con una apesadumbrada cara que revelaba su estado anímico por los hechos de los días anteriores.
Solo rogaba por un milagro para que todo mejorara.
Y fue cuando levantó la tela de su tienda, que el milagro cayó a sus pies... Literalmente.
Ahí en el suelo, descansaba la flecha que había lanzado al poste el primer día de entrenamiento. Se apresuró entonces a levantar su azulina mirada para vislumbrar incrédulamente, como descansaba sobre el poste, sentada casi socarronamente, la figura de Kushimaru.
Vencer!
Violentos como un fuego ardiente.
Y el grito de victoria ajena ensordeció los oídos de ambos cuando los reclutas vieron el logro de su compañero.
Fue cuando él supo, que sería esto lo que necesitaba para mejorar el ánimo de sus hombres, y por lo tanto su rendimiento en los entrenamiento.
Todo gracias al molesto buscapleitos de Kushimaru.
Cumpliendo muy misteriosos la misión.
~-o-~
Y no se había equivocado.
Poco a poco, ellos habían ido mejorando sus habilidades.
Todas las pruebas en las que antes habían fallado, día con día las superaban para luego, hacerlas sin dificultad.
Dejando en el proceso, a un malhumora mente perplejo Danzō de su avance.
Vencer!
Debemos ser cautelosos en los torrentes.
Ahora ya no fallaban con sus flechas.
Cargaban el doble de lo que antes llevaban para dirigirse al campo y esto que prácticamente corrían.
Ya no eran un desastre en el combate cuerpo a cuerpo. Incluso el pelirrojo revoltoso, que le hacía honor a su apellido** le había ganado en más de una ocasión, dejándolo con una patada cerca de "sus partes nobles", pero con un gran orgullo en el corazón.
Vencer!
Y con la fuerza de un gran timón.
~-o-~
Shikaku, por su parte, ya no había molestado tanto a Kushimaru desde aquel día, cuando de una extraña manera ese pelirrojo se había ganado su admiración. Eso, y a un buen y amistoso rival para los entrenamientos, aunque evitaba estar cerca cada vez que pescaba, por si acaso.
Ahora él atravesaba todo un campo minado sin temor ni miedos. De alguna forma él también había mejorado. Él y sus amigos.
Choza ya no le tenía temor al agua. Ahora avanzaba en los postes de madera sobre ella como si danzara.
Inoichi dejó de lado sus inseguridades y debilidades, y él también mejoró en infinitas pruebas.
Vencer!
Violentos como un fuego ardiente.
Y al final de dos largos meses, Minato cumplió su objetivo.
–El mejor ejército de todos, listos para dar sus vidas por la seguridad de su gente. –pensaba en voz alta.
Y su sonrisa se ensanchó cuando constataba, todas las tardes, después de los entrenamientos, la insatisfacción tan apreciativa en Danzō.
Cumpliendo muy misteriosos la misión.
~-o-~
El pasivo velo azabache de la noche encubría a la perfección a la Uzumaki mientras se escabullía sobre su caballo hacia su boleto para una noche sin molestos malos olores por el sudor.
Kyūbi, que en la compañía del grillo se encontraban en la orilla del tranquilo lago, estaba paranoico a más no poder debido a ella y sus arrebatos de imprudencia.
–Por enésima vez ¿Qué no piensas que va a pasar si alguien te descubre? Ya has tenido que pasar por mucho para tú y tus necesidades de niña rica y delicada que lo vengan a arruinar.
–Juro que a veces eres tan desesperante como...
–¿Como tú?
–Sí, como... ¡no! –dijo mientras dejaba caer sus ropas sobre unas rocas sobresalientes. Resopló resignada y continuó– Además, Kyūbi-chan, el hecho que deba parecer, actuar, vestir, hablar y luchar como un hombre, no significa que por lo tanto también deba apestar como uno.
–Sí claro, me contarás después de que alguien te vea si te sirve de algo –Argumentó con las orejas agachadas hacia delante, tapando sus ojos con ellas, para poder darle algo de "privacidad" a su protegida.
–Pues si tanto te preocupa que alguien venga, ¿Por qué no vas a vigilar? –espetó cuando sentía la cálida sensación del agua rodeando su piel, entrando del todo en el lago.
–"Kyūbi haz esto, Kyūbi haz lo otro" –se mofó con voz aguda en la más graciosa de sus imitaciones-
Tal como le había dicho, se dirigía unos pasos más lejos de la orilla mientras repicaba.
–Algunas veces me compadezco de los otros Bijūs que vienen más seguidos y tienen que aguantarlos a ustedes los mortales –lloriqueaba absorto en sus penas.
Tan absorto que muy tarde llegó a notar unos aligerados pasos, de los que, seguramente eran reclutas.
Y desgraciadamente se dirigían justo a la parte del lago donde ella estaba bañando.
–Creo que hay un par de cosas que seguro notarán. –afirmó consternado mientras corría para ir a ayudar a la pelirroja en vista de haberle fallado.
Pero su angustia crecía conforme iba pasando por el sendero y observaba ropa tirada por el camino. y observó en contraste con la luz lunar cuando tres hombres se dirigían desnudos.
Este Kyūbi se pasa de confiado ¬¬
Hahah!
*En la letra original: "Pronto ya los unos, nos van a alcanzar"
**Uzumaki: Prácticamente, Remolino xD.
Bien, ahora las infinitas gracias para las que se toman molestia doble, al leer y comentarme ^^U
-Tsubaki-nice.
-Umeki-Nara.
-Tsukimine12.
-Aniyasha.
Y si, resiento que hayan menos rw en los capis.. pero no los culpo~ no después de haberme ido por dos meses xD.
Me despido, y como dije, hasta el Domingo.. pero el proximo al que viene xD
-sayop!-
