Konichiwa!
Hmp.. normalmente siempre tengo algo que decir en las notas iniciales.. pero esta vez no. xD
Disfruten el cap.
Aclaración: En este fic, los miembros de Akatsuki tienen la misma edad que tienen actualmente en el Shippuden.
Disclaimer('s):
-Ni Naruto, ni ninguno de sus muchos personajes me pertenecen a mí, sino a Kishimoto-sama y bla bla bla...
-La trama ó idea principal tampoco, sólo es una humilde adaptación mía de una película de Disney, MULÁN.
Capítulo 6: Planes y Maquinaciones.
La calidez que transmitía el agua era extraordinariamente impresionante, y gratamente relajante. Definitivamente la Uzumaki no se arrepentía de haber ido al lago. No hasta que sintió los ruidosos pasos de sus compañeros.
Atónita por lo apremiante de la situación, lo más que pudo hacer era ocultarse en las oscuras y profundas aguas, dejando a la superficie únicamente su rostro.
Y a juzgar por la visión de Shikaku, Inoichi y Choza sin que algo decente los cubriera, no dudaba que para el momento en que se sumergieron en el agua, con el resplandor de la luz lunar sobre ellos, estaría traumada de por vida.
Entretanto, asustó a una pequeña rana sobre su lirio para usar a éste para que cubriera su sonrojado rostro, rezando internamente porque no la hubieran visto.
–¡Kushimaru! – Saludó Shikaku, mandando a volar las esperanzas del aludido.
– ¡H-hola! Chicos… vaya, ¿qué pequeño es el lago, verdad? Bueno, lo digo porque no sabía que iban a venir aquí 'ttebane… Y bueno yo… Sólo venía a asearme… Y como ya terminé, pues ¡ya me voy, 'ttebane! –evadió lo más sutilmente que pudo, para luego ocultarse tras una roca de ciertas posibles miradas curiosas.
–¡Hey espera! no es necesario que te vayas tan pronto –agregó Inoichi un tanto consternado por su actitud evasiva.
–Así es –le apoyó Choza– comprendemos que quizá estés algo molesto con nosotros porque empezamos con el pie izquierdo –Señaló en tono comprensivo.
–Así que… ¿Comenzamos desde cero? –interrogó el rubio cenizo.
Aturdida y nerviosa, la pelirroja asintió.
– Bueno, mi nombre es Inoichi, Inoichi Yamanaka, mucho gusto. –Y le tendió su mano al recluta.
Ella solo alcanzó a darle su mano mientras éste la sacudía enérgicamente. La apartó de inmediato solo para que fuera a dar al húmedo estómago de Choza que se había colocado detrás de él.
–Y yo, soy Choza Akimichi –se presentó, siguiéndole la idea a Inoichi.
Para entonces, Shikaku, sintiéndose imponente al estar frente a sus compañeros en la cima de la roca, mostro sus atributos sin pudor alguno, tomándose toda la confianza con ellos por el hecho de ser todos hombres, o al menos eso creía él.
–Y yo... soy Nara Shikaku, Rey de la Roca. Y no hay nadie que pueda hacer nada, o ninguna chica que se me resista.
–Eso está por verse – Inoichi le dirige una mirada cómplice al pelirrojo de Kushimaru– yo digo que entre Choza, tú y yo, podremos con éste presumido.
–N-no… y-yo creo que... No será necesario... además no sería justo tres contra uno –Dijo Kushimaru mientras evitaba a toda costa dirigir su mirada hacia la roca.
–¡Vamos! No actúes como si fueras una chica. ¡Ven y peleemos! –Le quiso animar, cogiendo su brazo muy en contra de su voluntad.
Para entonces la Uzumaki estaba literalmente muerta si la descubrían, de no ser por algún milagro que ocurriera.
Y este era rojizo y peludo.
–¡AAY! ¡ALGO ME MORDIÓ! –Gritó Inoichi con una voz muy poco masculina.
Y de repente, el agua comenzó a agitarse y a manar un aura rojiza mientras se escuchaba una extraña risa gutural.
–¡UN MOUNSTRUO! –Gritaron al unísono los tres chicos, que, de inmediato se dirigieron a la seguridad de la roca del lago.
Y ahí estaban, los tres más valientes reclutas del ejército, siendo atemorizados por una desconocida presencia.
–¿El rey de la roca, no? –se burló Inoichi cuando los tres estaban sobre la roca.
Acto seguido, y por enfado, lanzó bruscamente de un empujón al Yamanaka al agua.
Y para entones, "Kushimaru", se había refugiado en la seguridad de unos grandes matorrales, en espera de su fiel caballo, que, casi conscientemente se dirigía a todo galope hacia su dirección, con una gran toalla sobre su lomo.
De inmediato la envolvió sobre sí, y sin aviso alguno se fue entre la vegetación.
Asomando por entre el camino principal al lago, y un poco más estable, murmuró indignada.
– ¡Vaya, estuvo cerca, 'ttebane!
– ¡Más que cerca! –dijo Kyūbi lavándose la boca con un cepillo y pasta de dientes que sacó de quién sabe dónde.
– No sabía que podías hacer eso, 'ttebane.
– ¿Lo del lago? Naaah… Sólo fue un pequeño truco que aprendí hace unos años.
– Pues bien, si hay algo que aprendí ahora es que no quiero estar cerca de ningún hombre desnudo –dijo asqueada y con una cara que hizo al zorro hacer de todo su esfuerzo para no reír.
Pero, para su sorpresa, ni bien terminó de decir eso cuando por entre el camino pasó un enorme pelotón de los reclutas en algo menos que paños menores… Definitivamente la vida tenía un sentido del humor de cuidado.
~-o-~
Iban ya de regreso a su tienda por entre el campamento el recluta, su Bijū, el grillo y la vaca… Es decir, caballo, cuando el primero se detuvo al lado de la gran y lujosa tienda del consejero.
Ya que, a juzgar por la acalorada discusión que se escuchaba ahí dentro, algo le decía a la Uzumaki que no estaría de más quedarse a oír.
Dentro de la tienda, se encontraba el afamado consejero con el jefe rubio de los reclutas.
–No tiene sentido –debatió seriamente Minato– ellos completaron total y satisfactoriamente con su entrenamiento, ¿Por qué no enviarlos al frente del campo de batalla?
–Puede que hayan pasado las "pruebas" esas que les puso, pero aun así, yo les veo tanta madera de guerreros como su usted demuestra tenerla como su Capitán. Sin ofender claro –espetó sarcásticamente las últimas palabras el necio Danzō.
–¿Y qué piensa hacer al respecto, Danzō-'san'? –le retó el rubio, más se sorprendió al ver una siniestra sonrisa asomando en la comisura de sus labios.
–Tenga por seguro, que personalmente me encargaré de que el Consejo lea este informe, y al hacerlo, no enviarán a su "ejército" ni para hacerla de mensajeros.
~-o-~
Afuera, un incrédulo y molesto kyūbi escuchaba con particular atención las palabras del consejero.
– ¡Oh, no! ¡Eso sí que no! No trabajé tanto con esta mortal para que este vejestorio venga a echarlo a perder… Tengo que hacer algo para que esta bola de flojos de ponga en marcha… Y pronto. –maquinaba el Bijū cuando algo brilló en su subconsciente, una especie de presentimiento o corazonada, haciéndolo sonreír de forma que tan maliciosa que rivalizaría con la de Danzō.
~-o-~
–Tenga mucho cuidado con sus palabras, no sea que después lamente las consecuencias. –amenazó el rubio ante la desfachatez de éste.
–Al contrario, quién debería tener cuidado, eres tú. Puede que seas el alumno favorito de un Sannin, pero Yo soy la mano derecha de quién está por sobre él.
–Sí, claro, y ahora hasta se mete con Jiraiya-sensei. ¡¿Pero quién se cree que es? –le recriminó con enfado.
–La única persona que puede hacer que se te bajen los humos. Ahora, apreciaría si se retirase. –dijo, volviendo al formal trato de 'usted'.
~-o-~
Cabe destacar que salió hecho una furia cuando dejó la tienda.
Tan ensismado en sus pensamientos tan insanamente rencorosos que apenas y la voz de Kushimaru logró traerlo a la realidad.
–¡Hey! –le llamó mientras pasaba a su lado.
El ojiazul detuvo levemente sus pasos para no parecer descortés cuando le hablaban.
–¡Yo lo sostengo y tú lo golpeas! –Le animó con esa aura tan confiada y una radiante sonrisa que casi logra hacer que él aceptara.
Mas solo le dirigió una cansada mirada, intentando esconder su pena, ya que con lo que dijo, confirmó que había escuchado lo suficiente como para pensar que él no era el gran "héroe" que todos pensaban.
–Claro… si tú quieres. –dijo en un tono más bajo al no ver la respuesta que esperaba en el Namikaze, y algo extrañada por la sensación que tenía. Una que le pedía a gritos que le diera unas palabras de consuelo a su desanimado jefe.
Éste solo siguió caminando, estando casi a pasarle de largo, escuchó nuevamente que el recluta hablaba, y esta vez, sus palabras tuvieron el raro efecto de reconfortarlo.
–Si sirve de algo… Yo pienso que eres un gran Capitán.
Él solo le dedicó una sonrisa extrañamente sincera.
Que logró que la pelirroja sintiera como un golpe en su estómago.
~-o-~
– ¿Qué se supone que fue eso? –inspeccionó el Bijū con un tono lleno de malicia, una vez estuvieron solos.
– ¿Ehh? No sé de qué hablas, 'ttebane. –afirmó distraídamente la pelirroja.
–Sí claro, tuviste un susto de muerte en el lago por el que juraría que odiarías de por vida a cualquier hombre.
–¿Y qué con eso?
–Que tu cara de repulsión se fue por un caño cuando viste al "Flacucho Afeminado" –citó sus palabras con maliciosas intenciones.
La Uzumaki se quedó en silencio pensando en cómo rebatir eso. Y es que ni siquiera ella sabía a ciencia cierta el porqué de trato tan amable para con el rubio.
–Métete en tus asuntos –le espetó cuando no encontró nada lo suficiente bueno para contestarle.
–Te recuerdo TÚ eres parte de mis asuntos –contraatacó. Porque esa noche no se dejaría vencer por su protegida.
Kushina solo lanzó una mirada homicida casi efectiva. Para luego ignorarlo e irse a dormir. Y a soñar con un par de ojos azules.
~-o-~
Kyūbi solo esperó a que la Uzumaki se quedara profundamente dormida, producto de su agitado día, para salir de su tienda y merodear la noche en busca de su boleto de salida.
Porque la pelirroja no tenía idea de lo que eran capaces los Bijūs, y lo del lago solo fue, como le había dicho, un pequeño truco.
Su poder iba más allá de los límites conocidos. Y pensar que para lo que iba a utilizarlos…
~-o-~
EL grillo, miraba curiosamente al zorro que frente a él se presentaba en una forma humana que no le había conocido antes, dándole ordenes de falsificar un aviso de emergencia para Namikaze Minato y su nuevo y apenas trabajado escuadrón-
Con todo y sus poderes de Bijū, este se encaminó, en una increíblemente forma o versión humana de sí mismo, hacia el caballo de la pelirroja, después de todo…
–¡Oye, vaquita, cariño! Necesito transporte.
Pero solo consiguió un resoplido de su parte, no sin antes escapar de que el resentido caballo intentara matarlo, de nuevo.
Y el grillo, por miedo a que le pasara lo mismo que a su "comandante" decidió hacer señales con sus patitas en señal de paz hacia el equino y opto por la salida más fácil, huir.
Así que, después de todo, el zorro tenía que arreglárselas para conseguir que su farsa fuera creíble.
~-o-~
Prácticamente condenado a tener que caminar sobre el maltrecho camino de regreso a su lujosa tienda descalzo, Danzō maldecía efusivamente cuando se le metió la idea de irse a bañar al lago.
–¡Sepan, que me deben un par de sandalias nuevas! –les grito, agitando una mojada sandalia con su mano, para después agregar– ¡Y yo no grito como niña!
Y así, con toda y su arruinada idea de darse un baño ya que el lago había sido infestado de reclutas, giró sobre sus talones para encontrarse un enorme animal que en medio de la oscuridad, mordió la sandalia que este aún tenía en la mano.
Y posteriormente dio un grito que ponía en duda lo que afirmó anteriormente.
Pero conforme la temible criatura se acercó más a él, se dio cuenta de que este era solo un… Panda.
Y como si fuera poco, sobre él venía montado un extraño sujeto con el uniforme del ejército. Pero antes de poder preguntar algo, el desconocido se le adelantó.
–Le traigo un mensaje del emperador –anunció con una voz un tanto ruda y rasposa.
–¿Cómo dice? –preguntó desconfiado, por lo extraño de la situación.
–Son órdenes directas de él –dijo con dureza, mientras le entregaba un pergamino.
Antes de leerlo, el consejero posó su aguda y desconfiada vista sobre el mensajero y su peculiar medio de transporte.
Kyūbi, por primera vez nervioso por el hecho de robar el uniforme de Kushina o mejor dicho, de su padre, le dijo con dureza al consejero.
–¡¿Qué le pasa! ¡¿Es que nunca ha visto un panda?
Ignorándolo su atrevimiento, Danzō desenrolló el pergamino para leer lo que contenía. Se volteó inmediatamente para preguntarle sobre ello al mensajero, sin embargo, así como apareció, así se podría decir que desapareció de su campo visual.
Abriendo desmesuradamente sus ojos mientras leía el mensaje, se apresuró para estar de regreso en el campamento, a unos pasos de la tienda del Namikaze.
Debatiéndose unos minutos por hacer su orgullo a un lado, entró sin previo aviso con una cara realmente agitada. Al hacerlo, ni bien el Namikaze lo vio de nuevo cuando se decidió a hablar.
– ¡Capitán, noticias urgentes del emperador! –informó tendiendo el pergamino.
Minato no se detuvo a preguntar de qué se trataban, ya que después de su pelea pensaba que no se dirigirían la palabra, y que entrara con esa cara de asustado que tenía decía mucho.
Al leerlo, se quedó meditativo por unos minutos.
Y sonrió al considerar que los planes de Danzō se estropearían, ya que lo único que podía hacer era poner en marcha a su ejército al día siguiente.
Porque si no interpretaba mal, los querían, a él y su ejército en el frente de la batalla.
~-o-~
La clara lucidez da la mañana develaba en el frívolo paisaje de las montañas de Konohagakure una nueva realidad, ajena a los reclutas.
A cientos de kilómetros del campamento, la latente presencia antagónica del afamado grupo de las nubes rojas se encontraba en una pausa temporal, esperando las nuevas órdenes que dictaría su líder.
Éste, bajaba desde la imponente copa de un gran árbol, donde se encontraba momentos anteriores para poder tener una mejor visualización del panorama.
Ante él se presentaban situaciones con las cuales debatía internamente.
En lo más intrínseco de su sub-consciente, su instinto le decía la mejor decisión. La que más le convendría. Nada le costaba dirigir a sus hombres al escondite habilitado en las nevadas montañas del Sur, sin ningún tipo de contratiempos.
Sin embargo, pudo más el hecho de que en el fondo deseaba para uno de sus más férreos enemigos un dolor lo suficientemente grande, como para hacer flaquear su espíritu.
Él era su principal obstáculo, lo único que se interponía en sus planes de obtener el control total. Pero sabía que, como ser humano, la debilidad de todo gran guerrero son sus seres queridos, las personas por las que pelea día a día.
Era una jugada sucia, no obstante necesaria. Si quería quitar de en medio al temido Minato Namikaze, debía atacarle a la persona más cercana a él… Su sensei.
Y así fue como dirigió a sus hombres rumbo a un modesto poblado, que, aunque dicha desviación les demoraría en su llegada, valía la pena.
–Con todo respeto… –se dirigió unos de sus subordinados hacia él, cuando faltaban unos cuantos pasos para entrar al poblado– ¿Cómo sabemos que éstos miserables campesinos nos van a dar la dirección exacta de dónde se encuentra?
–Al igual que hicimos la vez anterior… O nos dan información, o sabrán lo que es el infierno. Con todo y sus llamas incluidas.
Acto seguido, los mercenarios mostraron orgullosos una sádica sonrisa.
Continuará…
(?) hehe.. Infinidad y media de Gracias por sus rw xD
Umeki Nara
Aniyasha
Tsubaki Nice
Tsukimine12.
Y hablando de agradecimientos… El crédito por gran parte de la escena del "rey de la roca" (xD) le pertenece a Umeki nara. Chica, gracias por la contribución! ;-)
Y así…, se acepta toda clase de: sugerencias, criticas, felicitaciones, halagos, cartas bomba, tomatazos, dudas, correcciones, indirectas, advertencias, amenazas, chantajes, disculpas, e inclusive un simple "hola" (?) En conclusión: Todo comentario es gratamente bien recibido ya que ponen a saltar de alegría a esta aspirante a escritora ^^
Bueno, ya no les aburro más, que tengan un lindo par de semanas y hasta la próxima.
-sayop!-
PD: Para las posibles fan's de Jiraiya-sama (¬¬)... solo no me maten en el proximo capi, porque nada es como se ve... Buajajaja!
