Konichiwa!~
Estoy feliz! ¿porqué? Porque en el cap pasado recibí más rw de los habituales, lo cual como mencioné, me pone a saltar de alegría xD… Eso y que gracias a la mención de cierto personaje en este cap gano una apuesta... Buajajaja! (?)
En fin! No los entretengo, disfruten el cap, que esta vez está amenizado por los reclutas con "mi chica es la razón" ^^U
Aclaro: Siento mucho si, este cap no es lo que esperaban con respecto a Jiraiya~ En mi defensa no contaba con la canción que me llevó casi todo el espacio. Así que ni modo. u_u
Capítulo 7: Curiosa Motivación
Disclaimer('s):
-Ni Naruto, ni ninguno de sus muchos personajes me pertenecen a mí, sino a Kishimoto-sama y bla bla bla...
-La trama ó idea principal tampoco, sólo es una humilde adaptación mía de una película de Disney, MULÁN.
Fría, desoladora, implacable y mortíferamente silenciosa.
La confusa madrugada, era desde hace unos meses, lo primero que veían unos desvelados reclutas al levantarse día a día.
Pero esta vez era diferente. Ahora no madrugaban para dirigirse a su campo de entrenamiento. Por primera vez, desde que estaban recluidos en el campamento, marchaban rumbo al frente de la batalla.
A la guerra mucho,
Hemos ya marchado.
Ellos pretendían disfrazar su temor mediante una máscara de apatía. Hacían como si no les importase, como si fuera cuestión de todos los días. Sin embargo en el fondo estaban con los nervios de punta. A pesar de que fueran muy buenos en ocultarlo, escudándose en una mueca de fastidio colectiva.
El estruendo es tal,
Sonamos cual ganado.
Definitivamente era una mala idea tener a un ejército de hombres cansados, fatigados, desvelados e irritados. Pero el deber mandaba.
Y eso era lo que la pelirroja admiraba en todos ellos.
Ella estaba ahí por su padre, para evitar que fuera él quien sufriera o que en el peor de los casos, muriera. Pero con respecto a sus compañeros se sentía intrigada por el motivo por el cual soportaron todo ese infernal entrenamiento, y por el cual ahora iban a ponerlo en práctica.
Se adelantó un poco en la informal alineación que llevaban, para indagar acerca de su inquietud con Shikaku, Inoichi y choza, después de todo los tres eran los más cercanos a ella a pesar de que en un principio tuvieron sus diferencias.
Y de no ser porque ella estaba igual de agotada, se hubiera reído de la manera exagerada en que se encaminaban los tres ya que prácticamente iba arrastrando sus pies con los hombros caídos y una cara que inclusive asustaría a Kyūbi.
Estos pobre pies,
Que al ritmo ves,
Inútiles ya son.
– ¿Por qué esas caras, 'ttebane? –Les preguntó aunque conocía la respuesta de sobra.
Razón por la cual el trío le mandó una mirada que decía claramente "¿Es obvio, no?". Pasó un incómodo silencio, pero no se rindió, y como no tenía nada más que hacer se vio a si misma irrumpiendo de nuevo.
–… Yo no sé ustedes, pero un día de estos voy a matar al capitán por levantarnos tan temprano. –Agregó con humor, a pesar de que sabía que el rubio no lo hacía porque quisiera.
Pero al menos y había conseguido que ellos sonrieran.
– ¡Hola! Esto es el ejército, ¿Qué esperabas? –ironizó el Nara recuperando su acostumbrado humor.
–Así es Kushimaru-san, –intervino Choza–. Además si hay alguien a quien quisiera culpar de nuestras desgracias, no sería Minato-sama, sino…
– ¡El desgraciado de Danzo! –Dijo enérgicamente Shikaku–. Desde que esa momia llegó, el entrenamiento se hizo más difícil. –Totalmente de acuerdo con él, el resto asintió. Inclusive otros reclutas que le habían escuchado.
Para entonces, Inoichi que se había mantenido al margen, cansado de escuchar las quejas decidió participar.
–Sí bueno, casi nos matan, pero tampoco es que fuera el fin del mundo –comentó, ganándose unas que otras miradas escépticas–. Es decir, a mí por lo menos me basta con pensar en lo más importante que tengo para que no resienta tanto el entrenamiento.
–Y eso sería…? –Indagó la Uzumaki, una vez que el Yamanaka hacía mención de lo que ella quería saber.
–¡Mi chica! –Dijo orgullosamente mientras esbozaba una sonrisa ante la incrédula expresión del resto.
¡Hey! Hay que pensar:
"¡Mi chica es la razón!"
– Sí, claro. –dijo no muy convencida la Uzumaki.
–Es en serio, ¡Oh vamos! ¡Que alguien diga si no ha extrañado a sus mujeres estando aquí! –Retó con autosuficiencia y aires de conquistador.
Acto seguido, Shikaku y Choza estuvieron de acuerdo con su punto de vista. Mientras que la pelirroja estaba extrañada y un tanto decepcionada de que esa fuera su motivación.
"¿Qué?"
Lo he dicho ya,
Mi chica es la razón.
–Por ejemplo, mi chica ideal, sería una preciosura, de esas que son tan frágiles que te dan ganas de abrazarlas y consentirlas –Expuso Inoichi.
Insistiendo así en el tema que ya no le agradaba al pelirrojo recluta, por razones obvias.
– ¿Qué hay de ti, Shikaku?–Curioseó el Yamanaka.
– ¡Ohh! Yo quisiera una una chica que admirara mi valentía y mi poder –afirmó orgulloso.
–Pero… por ahí escuché que estas comprometido. –Comentó Choza, provocando que el Nara temblara levemente, como si aquello le desagradase.
–Bueno yo… Sí, estoy comprometido –dijo a secas.
– ¿Y….? –preguntaron al unísono Inoichi, Choza, e inclusive Kushina.
–Ehh… Ella es… Problemática y escandalosa, ¿Satisfechos? –les dijo con dureza.
Aunque en el fondo, a pesar de todo su mal genio y carácter dominante, no era como si Yoshino, su prometida, le desagradase por completo…
Aunque eso era algo que no revelaría ni en el más cruel de los interrogatorios.
Que tenga pálido color,
Y brillo en su mirar.
Mi chica debe de admirar,
Mi fuerza y mi valor.
– ¿Tú qué dices, Choza? –continuó Inoichi con su labor de incomodar inconscientemente a la pelirroja.
–Pues, no me interesaría tanto su aspecto, o su físico. Me conformo con que ella sepa…
–Cocinar –le cortaron los tres.
No importará, que se pondrá,
O si es muy fina.
Dependerá de qué cocina.
~-o-~
Horas más tarde, el ejército se encontraba atravesando un no tan profundo río.
Mientras tanto Kushina y compañía seguían divagando sobre el mismo tema. Tan ensismados que Shikaku por poco y se ahoga por no prestar atención a la inestable superficie y deslizarse sobre ella.
Para entonces, Inoichi salía del agua hacia la rivera, mostrando una apariencia totalmente diferente. Su delgado cuerpo cambió a uno que marcaba unos músculos exagerados gracias a su traje de batalla. Pero a la hora en que hizo cierta pose, presionando así para que los músculos de sus brazos se tensaran, el agua emergió desde dentro de su traje, desinflándolo todo.
Como quien probaba con eso que a las mujeres solo les interesaba su apariencia física.
Muchas chicas te creyeron el más hombre.
Les apuesto que aman,
Solo el uniforme.
Para entonces era ya sabido que, en vista que el camino era extenuadamente largo, no había mejor forma de pasar el tiempo hablando de mujeres.
Un poco curioso, el observador Inoichi se acercó al pelirrojo recluta; dado que si bien todos habían dado su punto de vista sobre como ha de ser su "chica ideal", de entre tantas opiniones faltaba escuchar la de Kushimaru.
Y no queriendo excluirlo, adelantó sus pasos para preguntarle. Aunque seguía bajo el campo auditivo de gran parte del ejército.
Adivinen que extrañamos más,
Estando en acción
Sintiéndose ajena al tema tratado, Kushina trataba mezclarse entre la multitud evadiendo así el tener que participar en la conversación iniciada por el rubio cenizo, dejándose llevar por sus ensoñaciones.
Distrayéndose así de su alrededor, inclusive de Inoichi y sus indiscretas preguntas.
– ¿Qué hay de ti, Kushimaru? ¿Te gustan las mujeres? –Indagó con complicidad.
–Me gustan más los hombres, 'ttebane… –Admitió tan tranquilamente como si estuviese hablado del clima.
No obstante, solo bastaron unos milisegundos para que la pelirroja muy tarde viniera a caer en cuenta de lo que había dicho, cubriendo su boca con sus manos en un gesto brusco, como si al hacer eso hubiera evitado que las esas palabras hubieran abandonado su garganta.
El resto abrió desmesuradamente las cuencas de sus ojos y retrocedieron colectivamente unos cuantos pasos poniendo algo de distancia.
Si hay que luchar… Mi chica es la razón
Cabe decir que el silencio reinó por los siguientes minutos aunque pareciera que fueron horas. Hasta que en medio de toda esta incomodidad se dejó escuchar la socarrona y burlona risa de Inoichi.
–Deberías dejar de juntarte tanto con Shikaku –dijo mientras no era consciente de la cara que ponía el aludido cuando varios ojos se posaron sobre él, mientras el Yamanaka seguí riendo– después de todo solo él tiene ese sarcasmo tan pesado.
–Eh… Sí, eso es… ¡Sarcasmo! Porque si haces una pregunta tonta te dan una respuesta peor… Y lo digo porque… Preguntarme si me gustan las mujeres… Hehe… ¿Es obvio no? P-porque soy un hombre… y a los hombres les gustan las mujeres–Se defendió la Uzumaki tratando de disfrazar la gran incoherencia que por poco la delata–. Así que definitivamente me gustan las mujeres, 'ttebane! –Reafirmó, aunque por dentro su estómago se revolvía… Y no de la manera como cuando veía a su jefe.
Mi chica nunca dudará,
Que soy gran ejemplar.
Kyūbi, un poco irritado y sintiendo vergüenza ajena por la pelirroja, asomó ligeramente su rojizo rostro de entre una carretilla de carga que llevaban, la cual entre otras cosas contenían varias armas y explosivos.
Y es que, desde que comenzaron con el trajín de partir, la única manera en que podía viajar con la Uzumaki y no ser descubiertos era esta, ya que se podía esconder entre los artefactos. Y fue así como estuvo al tanto de los apuros en que se encontraba.
Iban pasando por unos campos de arroz, cuando el Bijū dejó escapar un halagador silbido a las mujeres que se encontraban cosechando. Instantáneamente se escondió en el interior de la carreta, justo cuando las mujeres buscaban al autor del silbido. Dejando solo a un sonrojado "Kushimaru" que internamente maldecía a Kyūbi por hacerle esta jugarreta… De nuevo.
Apuró el paso para alejase de las perversidades de Kyūbi. Pero desgraciadamente delante de la formación seguían hablando sobre las mujeres… Definitivamente ese no era su día.
No hay una chica...
Cerebral.
Que piense antes
¿De hablar?
(No)
~-o-~
Minato avanzaba a un tranquilo paso sobre el escarpado camino. Después de todo no estaba en su naturaleza el verse intranquilo cuando se encaminaba al frente de la batalla, muy a diferencia de sus hombres. Aunque, claro, él tenía más tiempo y experiencia que ellos al respecto.
Esperaba pacientemente llegar a un pequeño poblado que figuraba en su mapa para abastecer a su ejército de víveres y demás cosas. Bueno, esa era la razón 'oficial'.
Y es que, como su alumno, desde muy pequeño Minato había aprendido "dónde" y "cuándo" su querido sensei hacía de las suyas, escapándose de vez en cuando de sus responsabilidades en la corte del emperador, para realizar sus "investigaciones" ,como solía llamarlas, a los pueblos vecinos.
Y daba la casualidad que este era uno de sus favoritos. A pesar de que el Namikaze nunca discutía con su sensei dado que él sabía lo "indecentes" de sus viajes, eso no evitaba que supiera donde encontrarlo… La mayor parte del tiempo.
Mi modo varonil de hablar,
Va a emocionarla.
De repente se topó con Inoichi que, abandonando su posición, se dirigía hacia él con una sonrisa en sus labios. Frunció el entrecejo cuando este al acercarse, para su asombro le hizo una peculiar pregunta.
–Con todo respeto mi capitán. Disculpará que me adelante en la fila, pero es algo necesario. –dijo solemnemente, haciéndole vagas ideas al rubio de la importancia de tal asunto–. Verá usted, el resto de los soldados, para matar un poco el aburrimiento, hemos estado hablando, eso sí, muy discretamente de un tema por demás interesante, y como no me parece justo dejarlo a usted fuera del tema abordado, hemos querido saber su opinión acerca de…
–Al grano, Yamanaka. –Exigió algo mareado por tanto palabrerío.
–Etto… Nos preguntábamos… ¿Cómo le gustan las mujeres? –soltó sin pudor alguno.
Y es que una vez que el tema había comenzado a aburrir a los reclutas, surgió la curiosa idea de incluirla la opinión del jefe. Incitados mas que todos, por el hecho de que este era alumno de uno de los más grandes maestros del espionaje… Y de la perversión.
Tras pensarlo unos instantes, debido a su aturdimiento por tan directa pregunta. Se atrevió a contestar.
–Pues, quisiera que fuera fuerte, valiente, que no se diera por vencida, que fuera capaz de enfrentarse a todo y todos por defender sus ideales… Y si es bonita mucho mejor.
Y es que en materia amorosa, el Namikaze no era muy exigente que digamos. Mas que todo porque su pasión era darlo todo en el campo de batalla, no tenía mucho tiempo para algo de vida privada. Sus amistades se reducía principalmente entre sus compañeros Hyūga, el líder Uchiha, y obviamente su maestro Jiraiya. Aunque, en palabras del sanin, no es como si Minato tuviera que hacer un gran esfuerzo por llamar la atención femenina, si este quisiera, bien pudiera tenerlas a sus pies. Pero él era demasiado "correcto" para hacer caso en especial al peliblanco.
Se cree un galán,
Que va a matarla
Casi al instante, el Yamanaka se dirigió donde sus camaradas a comunicarle el ultimátum. Cabe decir que la mayoría esperaba más viniendo de él, pero no se quejaban.
A excepción de una sonrojada pelirroja que se escondía de nuevo tras la carreta, con el afán de que no notaran su embobamiento. Su corazón se aceleraba, sus mejillas se teñían de un ligero tono rosáceo, sus manos temblaban… Y todo por escuchar las palabras transmitidas por su compañero.
~-o-~
–Pues, yo no me quejo de mi queridísima mujer –añadió Danzo, no queriendo estar fuera de la conversación–. A mi parecer no hay nadie que se le compare.
El rubio solo rodó los ojos, no queriendo parecer inculto o insensible, preguntándose quién sería lo suficientemente… Paciente, para vivir con alguien así.
No habrá chica igual,
a la que me ha esperado.
Pero algunos fueron más allá, murmurando en unos no tan silenciosos susurros algo así como que la única fémina que lo aguantaría sería su desafortunada madre.
¿Su mamita o quien?
Pues nadie mas lo ha amado.
~-o-~
Kushina evitaba nuevamente aislarse de cualquier cosa que no fueran sus compañeros hablando de chicas.
Ella solo rezaba por que la tortura mental terminara. Al parecer, no bastaba con haberse topado con medio batallón desnudo la noche anterior como castigo divino, sino que ahora tenía que soportar los indecorosos de éstos.
Pero no se quejaba, al menos no del todo. Si bien salían unas que otras opiniones obscenas, también sentía el palpable anhelo en la voz de alguno; deseando regresar para ver de nuevo a sus respectivas esposas, o a sus novias en el caso de los más jóvenes.
Y si al recordar,
El plan triunfal,
Nos dan,
Su corazón...
Se sentía tan extraño, en cierta forma, Kushina nunca se llegó a imaginar que su estadía en el ejército sería así. De hecho, ni siquiera se imaginó como sería. Pero poco a poco fue descubriendo que, fuera de los inhumanos entrenamientos, el ejército no era tan malo.
Sobre todo cada vez que su Capitán se acercaba. Todavía zumbaban dentro de su rojiza cabeza, las palabras que según Inoichi éste había dicho. Y en el fondo se preguntó si esa sería su verdadera razón para estar en las filas.
Hay que gritar:
"¡Mi chica es la razón!"
~-o-~
Una vez superad su incomodidad con el asunto, la Uzumaki siguió de nuevo con la trayectoria, ya que simplemente ignoraba al resto, con el fin de evitar verse en apuros nuevamente por tener que decir al algo al respecto.
El paisaje iba cambiando drásticamente. Supo, por el súbito clima helado, que se dirigían rumbo a las nevadas montañas.
Siguieron caminando unas horas más. El sol ya casi se extinguía en el horizonte, pero a pesar de ello había mucha claridad. No pasó mucho tiempo para que comenzaran a andar sobre una capa de nieve que se espesaba conforme sus pasos avanzaban.
Sus adorados compañeros, aprovechando el ambiente que ambiente que los rodeaba, tomaban puñados de la blanquecina nieve entre sus manos, para formar lo que se consideraba "Guerras de Nieve".
Casi a hurtadillas, claro, porque estaban seguros que su superior no estaría precisamente pidiéndoles participar
Y entonces sucedió. Cuando la Uzumaki volteó al frente bruscamente para cubrir su rostro de una bola de nieve, de repente divisó la razón por la que no oscurecía a pesar de la hora…
Frente a ella, se encontraban unas infernales llamas que se mezclaban con el humo azabache.
~-o-~
Se encontraba en un estado de trance. Sorprendido, atemorizado, con un muy mal presentimiento latiendo en lo más profundo de su ser.
Sus azulinos ojos abiertos de demasía, su boca temblaba casi imperceptiblemente, una gota de sudor recorrió una mejilla de su esculpido rostro.
Su mirada fija e imperturbable, se encontraba puesta sobre las llamas exageradamente enormes que consumían el poblado donde se supone, tendrían que conseguir más provisiones.
"¡No!, No poder ser… ¡Es imposible!" Clamaban sus pensamientos, cuando en realidad no había caído en cuenta que los había gritado a viva voz.
Y su mente solo evocó la difusa imagen de su Sensei.
Kami-sama! Esta vez si me alargué o.o…
Espero no haberlos aburrido, ni decepcionado . Me gustaría pensar que me dejaran un rw para saber que tan "desabrido" quedó el cap.. sean sinceros, onegai! TT_TT
Agradecimiento y demás xD.
-Umeki Nara.
-Isi-san.
-Tsubaki nice.
-Tsukimine12.
-Minakushi-chan.
Muchas gracias por sus sugerencias , 'ttebane! No pensé que me hicieran caso y dejaran.. pero me dejaron y… estoy exasiada de la alegría xD…
De nuevo, cualquier aporte que quieren dar, es bien recibido. Cuídense y nos leemos al rato xD.
-sayop!-
