Gomen-nasai!
Estoy tan feliz!. Y a la vez, apenada. Hmp... Dejémoslo en Felizmente Apenada (¿?)
Feliz porque, mi gente querida, ustedes han hecho posible que sobrepasara los 50 rw antes mencionados.
Pero estoy muy apenada, por la tardanza. En serio, no hubo un solo de éstos días cuando la culpa no me carcomiera por no actualizar.
Aparte de la espera, pido disculpas porque este cap está condenadamente corto. Pero, en recompensa veré si actualizo dentro de una semana, para luego volver al ritmo normal.
De nuevo, mil y un disculpas. No les entretengo más.
Disclaimer('s):
-Ni Naruto, ni ninguno de sus muchos personajes me pertenecen a mí, sino a Kishimoto-sama y bla bla bla...
-La trama ó idea principal tampoco, sólo es una humilde adaptación mía de una película de Disney, MULÁN.
Capítulo 9: Rumbo al Infierno.
Y ahí estaban.
Dos grandes veteranos, en lo relacionado a las batallas, que se miraban fijamente el uno al otro, con absoluta incredulidad.
–¿Cómo es posible que esté vivo? – le preguntó el rubio, mientras posaba su mirada sobre el protector lleno de sangre que aún estaba en sus manos, con voz algo desconfiada.
Y no era para menos, si hace unos cuantos minutos lo imaginaba muerto.
–…Pensé que tenías un mejor concepto de mí, Minato, pero veo que me equivoqué –dijo, el peliblanco, para después añadir–. Después de todo, solo tú llegarías a creerte que esas copias baratas de terroristas, podrían conmigo.
–Sensei, yo… Verá… Quiero… –balbuceaba, hasta que, cansado de parecer un tonto, gritó lo primero que pudo–. ¡Está vivo!
–Bueno, en base a que lo último que sé es que estoy aquí parado a tu lado, respirando, y hablando… Sí, yo diría que es probable que lo esté.
No sabía si en ese momento, quería suspirar de alivio, gritar de alegría, o ahorcar a su sensei por el sarcasmo.
–Sí, y si quiere seguirlo estando, será mejor que me explique qué está pasando –amenazó.
Entonces, detectó un leve chispazo en los ojos del Sannin, como si recordara algo importante.
–Estoy vivo, eso es lo que cuenta –aseguró con prontitud–, no tenemos tiempo para que te dé un exhaustivo informe de como lo conseguí.
–Cierto, tenemos que seguirles el paso a esos… –reprimió un insulto entonces, más por respeto a su maestro.
–Bien, pero si no mal recuerdo, por ahí escuché que estabas entrenando al ejército de los nuevos.
–Así es –dijo, percatándose de que, por tan alejados que estaban, era evidente que ninguno divisara a sus hombres–. ¿Qué hay con eso?
–…No eres el único con refuerzos –apremió, mostrando una sonriendo solemnemente–. Espera aquí… No, mejor ve a preparar a tus hombres, nos reencontramos aquí en... Quince minutos, sí, quince.
Antes de darle tiempo de repicar, comenzó a alejarse de su alumno, claro que no sin antes, recobrar su protector de manos de éste.
Adentrándose así en la espesura del pálido bosque.
Aturdido y a la vez livianamente alegre, el rubio solo se encaminó rumbo al improvisado campamento que habían formado la noche anterior, cuando entonces trataban de encontrar sobrevivientes.
Lo gracioso, era que uno le había encontrado a él.
Vaya día...
~-o-~
Paciencia, ¡Oh, sí!
Un concepto totalmente ajeno a nuestros reclutas, ahora que tenían como media hora en formación, a la espera de la aparición de su Jefe.
Y por lo tanto, con un leve malhumor asomando en sus facciones.
Algo que cambió ligeramente cuando le vieron asomarse finalmente de entre la espesura blanquecina.
Una simple y vaga orden de permanecer en filas, casi igual a la que recibieron por el pelirrojo de que formaran, fue la que llegaron a obtener del ojiazul una vez estuvo frente a la formación.
Mas lo que llamó su atención, fue el notable regreso de su sonrisa y buen humor. Definitivamente ese no era el Capitán que hace rato estaba tan dolido por la muerte de su sensei, que tuvo que llevarse toda la mañana en sobreponerse.
Aún más extraño fue, el hecho que ni bien les hubo dado señales de vida, cuando se apresuró encaminándose de regreso por el camino dónde había aparecido.
Algo malo estaba pasando. Eso, o su Jefe se estaba volviendo loco.
~-o-~
Frente a él estaban los "refuerzos" que fue a buscar su maestro.Y él no bromeaba... Porque era altamente recomendable no sub-estimar a la rubia ojimiel que curiosamente, afirmaba estar ahí en el momento en que ocurrió el ataque al pueblo.
–Estoy a un paso de volverme demente. Claro, a menos que dejen de aparecer de la nada, personas que no se supone que deberían estar aquí –dijo el Namikaze en un arrebato de ímpetu, provocado seguramente por el estrés.
Aunque se sentía agradecido por la temida y a la vez respetada, Senju Tsunade. Por lo menos ella si se molestó en darle una explicación de la estadía de su maestro y la propia.
–No seas exagerado, ni que hubieras visto un fantasma… –el peliblanco volteó a ver a su acompañante para regresar su atención al rubio, negando con su cabeza–. No, será otra cosa menos un fantasma.
Increíble cosa que el Saninn aún se atreviera a molestar despectivamente a la responsable de que estuviera en esos momentos, con vida. Porque no existía mejor médico en el mundo que la mujer que en ese entonces, le dirigió una mirada amenzadora.
–¿Qué se supone que insinúas con eso? –vociferó con femenina voz, pese a su entonación molesta.
Sí, era conocida como médico, y a la vez, extrañamente había desarrollado una fuerza física por demás sobrehumana. Porque con todo y lo machista de la época, nadie objetó al momento de que ella aprendiera unas "inocentes" clases en defensa personal.
Que ahora atemorizaban, en secreta forma, al peliblanco.
–N-nada.. Yo solo decía –respondió esquivamente el saninn.
–Mira viejo mal agradecido, estoy arrepintiéndome de haber estado al pendiente de tí mientras te curabas de las heridas.
–Es algo tarde para arrepentirse ¿No crees? –dijo totalmente ajeno a la mordaz mirada que le enviaba su amiga.
Para después, notar un inexplicable y leve sonrojo en su tez.
Y es que al percatarse del tono pícaramente malicioso con que dijo esas palabras, inconsientemente la rubia recordó el pasado, cuando él, con todos sus aires de seductor a menudo le dedicaba frases en doble sentido.
–Viejo pervertido, y pensar que sigues igual que antes –espetó, antes de darse cuenta que eso también pudo tomar otro sentido.
El peliblanco le miró confundido unos segundos, antes de rememorar ciertas visitas "íntimas" que tuvo en ocasiones con ella. Hasta entonces, comprendió el porqué de su sonrojo.
Y es que, le rubia "atendió" satisfactoriamente al Saninn no hacía mucho.
Razón por lacual, este sonrió con arrogancia y en forma burlesca.
–¿Has recordado algo, eh, Tsunade? –apremió arrogantemente, alzando sus cejas en el acto.
Mas antes de poder darle una buena respuesta a base de daños físicos, el relativamente ignorado alumno del Sannin le puso fin a la incómoda situación.
–Con todo respeto, pero creo que ya no está para esos juegos, sensei. Además, ahora hay cosas más importantes que hacer.
Y sin previo aviso, los dos siguieron a un extenuado rubio, rumbo a las filas del ejército.
~-o-~
Con desdén y a la vez, ciertamente interesado, el detestado Danzo Shimura comtemplaba su actual situación.
Él más que nadie veía optimistamente la depresión en que se encontraba inmerso el rubio hacía no mucho. Para él, un Capitán desanimado era un mal y no muy confiable Capitán.
Y el que su sensei hubiera muerto, habría sido la excusa perfectapara poder deshacerse del Namikaze.
No obstante, todo tomó un giro inesperado.
En menos de lo que pudo apreciar, estaba ante la fila del ejército, no solo el odioso Saninn, sino la astutamente eficaz, y famosa médico, Tsunade.
Y valla sorpresa la que se llevó, cuando el rubio anunció ante la mirada expectante del campamento, e inclusive de él, que ambos se les unirían por un tiempo indefinido.
¡Inaceptable!
~-o-~
Ansiosos e impacientes.
Cada uno de los hombres que conformaban el numeroso ejército de los 'nuevos' partían valerosamente al frente.
Sin rumbo fijo aún. Pero confiados en que iban liderados por tres grandes leyendas vivientes: "El Rayo Amarillo", y dos, de los tres legendarios Saninn.
Mas al dar unas cuantas horas de avance, fueron súbitamente detenidos.
Sucedió entonces, algo no muy esperado.
–No les obligaré a nada –comentó con voz entre firme y serena–. Estamos a punto de comenzar una de las más grandes batallas que hemos librado... La primera, de hecho –admitió ante la sorprendida mirada de Jiraiya–, esta vez, no será un simulacro, no será como en los entrenamientos, estan a punto de enfrentarse al verdadero enemigo, y es por eso, que deseo, continúen voluntariamente.
Los hombres le miraron como si le fueran a salir alas y luego, se alejaría volando.
–Esto es serio –recalcó, porque no iba a dar un paso más, sin estar seguro–. Anteriormente, nuestro plan de ataque consistía en algo tan simple como sorprender al enemigo dentro de uno de sus reservados escondites. Pero, como hemos sido testigos, ellos están mejor informados de nuestra posición y nuestros movimientos, tanto así como para haber monitoreado el pueblo donde se suponía que estaría Jiraiya-Sensei.
Se detuvo súbitamente un momento, para apreciar la mirada asimilativa que se estaba formando en sus rostros, para después continuar.
–Por lo que, ya no podemos contar con el factor sorpresa, y seguramente estarán esperándonos para emboscarnos. Es por eso, que no considero viable que transitemos, de ahora en adelante, en un solo grupo. No he querido llegar a esto, pero en vista de las circunstancias, les ofrezco la portunidad de abandonar estas filas, de regresar a sus hogares. Porque no voy a obligarles a que me acompañen a una muerte casi segura.
En el momento, todos aquellos hombres, se estremecieron ante la idea de no regresar, de no ver nuevamente el rostro de sus seres queridos.
Y por eso, una gran mayoría estaba por aceptar su ofrecimiento.
~-o-~
Minato era noble.
Demasiada y jodidamente noble.
Jiraiya había escuchado absorto el bondadoso discurso dirigido a los hombres de éste, pensado que esta era una de las muchas ocasiones donde el rubio anteponía la seguridad de aquellos a su alrededor que a la propia.
¡Pero esto era la guerra!
Y él no veía bien el hecho que, mientras su alumno les daba la oportunidad de una digna retirada, ellos se veían decididos a aceptarla.
Pero él no lo permitiría. Por ningún motivo dejaría que su preciado alumno fuera desamparado. Así que, recurriendo a toda su magnánima voluntad, el Saninn de los sapos, decidió darles un poco de incitación a ellos.
–Yo que ustedes, lo pensaría dos veces antes de irse.
El rubio le lanzó una mirada reprobatoria, mas no le interrumpió.
–Si bien es cierto que seguramente no regresaremos, ¿Qué más da? Estamos defendiendo nuestro país, nuestras familias. Si morimos, moriremos defendiendo lo que más amamos –les alentó, ganando una respetuosa mirada de la rubia a su lado–. Además, prefiero tener unas cuantas horas de vida, y morir para después ser recordado como un héroe, que tener muchos años más y quedarme con la inquietud que no ayudé en una batalla.
Al parecer, sus palabras había funcionado, ahora era casi tangible la indecisión en los reclutas.
Decidiendo ponerle fin al exasperante asunto, la respetada ojimiel tomó la palabra esta vez.
–Ya escucharon. No se les obligará a nada, pero si creen que son lo suficientemente buenos para quedarse y servirle a su país, abandonen toda esperanza y...
–¡Sígannos al Infierno!
Riendo, el par de rubios, apartaron su mirada de un eufórico Jiraiya.
~-o-~
Atemorizada en cierta forma, la Uzumaki ahora se mantenía entre la delgada línea decisoria de quedarse o no.
Pero nadie más que ella conocía la respuesta.
No regresaría. No ahora, al menos. Porque, si en momentos como ese se dejaba vencer porel temor, entonces todos sus esfuerzos, todos esos meses de infernal entrenamiento, todo ese tiempo lejos de casa, todas sus esperanzas de ser alguien útil, serían en vano.
Y ella era, ciertamente, una Uzumaki. Y todo buen Uzumaki no se rendiría sin dar antes la pelea.
Pero, antes de poder dar a conocer que se quedaría, sus pasos fueron aventajados por los de Shikaku.
Porque, al parecer, ella no era la única que se negaba a irse.
–Iré con ustedes hasta el final, aunque me queje en el intento por lo problematico que será. Pues ustedes se han convertido en mis compañeros, mis camaradas... Mis amigos.
Asombrada, la pelirroja observó como el Nara pronunciaba esas palabras con una convicción abrumadora. Y no pasó mucho antes de que sus amigos siguieran fieles sus ideales. Porque esos tres eran inseparables.
Y, según sus palabras, eran sus amigos.
–Apoyo a este intento de hombre valiente –dijo sin la menor preocupación el Yamanaka–. Despues de todo, sin un respaldo puede que se duerma a mitad del combate.
Ella sonrió al escuchar tales palabras.
–Espero que el buffet en honor a nosotros lo valga despues de la ardua lucha que tendremos –animó Choza, afirmando su participación... y que quería una buena retribución a cambio.
Y ahora, llegó su turno.
Adelántandose para estar en línea con sus osados compañeros, caminó con decisión, sientiendo cómo a cada paso que daba, estaba más cerca de la azulina mirada del Namikaze
–Y yo, me quedaré, porque es aquí entre estos cuarteles, que descubrí lo que significa el compañerismo, la amistad, y el amor –dijo haciendo una muy leve pausa, para aclarar–, a nuestra patria. Que se prepare el infierno, porque haremos que se congele.
Y todos sonrieron.
Minato, porque supo que no estaba solo.
Jiraiya, porque estaba orgulloso de lo que su alumno les había enseñado.
Tsunade, porque con todo y el machismo de esos hombres, eran unos dignos guerreros.
Y, dentro de una carretilla, Kyūbi también sonrió. Pero esta vez, no era de manera siniestra, por extraño que fuese.
Él estaba orgulloso.
Para bien o para mal, aquí termina este cap.
Comprenderé si después de esto, quieran incluso lincharme, pero, mi ausencia no fue porque quise. Uno pensaría que en vacaciones tendría más tiempo para escribir, pero es porque dejamos de lado todas las ocupaciones de las festividades (¿?)
El caso es, que comprenderé si mis queridos lectores no me ofrecen por lo menos un pequeño rw. Pero, e serio, que lo comprenda, no quiere decir que lo acepte.
Además, como dije arriba, el próximo fin habrá conti. No sé cómo, pero de que habrá, habrá. 'ttebane!
Oh, antes de irme, pido disculpas igualemente por cualquier error que encuentren. ¿La razón? Mi Word ha colapsado... No pregunten, pero fue una tortura intentar corregir sin él T.T
Ahora, solo me resta agradecerles de corazón a aquellos que me han dejado su rw. Y, muy vergonzosamente, les digo que, quizá dentro de esta semana responda sus rw... Por favor, ¡Piedad!
Umeki Nara.
Tsunaki Nice.
Tsukimine12.
Minakushi-chan.
Aniyasha.
RoxKem.
Dark-Fate96.
Yinn Lang.
Blanse.
No tienen idea de como salté de felicidad cuando leí cada uno de esos comentarios. Mil Gracias!.
Hasta la próxima semana. Cuídense y nos leemos.
-Sayop!-
