Pov. Dean

Dean y Cass atrapan a Raphael. En el instante mismo que sus ojos y los del Arcángel se cruzan, Dean siente una ira profunda, fría, que lo va desgarrando poco a poco. Ese tipo ha lastimado a su Castiel, ese desgraciado lo mató sólo porque Cass tomó la decisión de protegerlo a él.

Raphael es el Arcángel más frío y aterrador que ha visto en su vida. Además de ser, sin ningún tipo de duda, el desgraciado más arrogante que se ha encontrado en su existencia.

Raphael le grita a Cass, pero a su Ángel no parece afectarle y Dean se siente sumamente orgulloso porque su perfecto Ángel del Señor parece haber tomado las riendas de su vida, ya no tiene esa fe ciega y obediente de cuándo lo conoció.

Raphael le sigue gritando, Dean le contesta atrayendo de esa manera al Arcángel hacia la trampa que Castiel y él han preparado.

Castiel y Raphael discuten durante un tiempo, después, Cass se marcha por la puerta y él lo sigue.

Y, por primera vez, Dean está convencido de que saldrán victoriosos del Apocalipsis, porque a pesar de la dureza de Raphael, ha visto una grieta en él. Una grieta que le dice que los Ángeles están luchando solos, sin el consentimiento de su Padre.

Pov. Cass

Castiel siente alivio cuándo ve que han logrado atrapar a Raphael, después observa a Dean un instante. Su mirada y la de Raphael se cruzan, entonces Cass es consciente de la razón por la que Raphael lo asesinó.

Su hermano lo sabía, incluso antes que yo, que jamás permitiría que nadie tomase el cuerpo de Dean. Comprende también porque su muerte fue tan dolorosa, era un castigo por haber sentido, haber amado a un ser humano, saltándose todas y cada una de las reglas que había sobre su relación.

Los Ángeles cuidaban a los humanos, pero nunca se implicaban con ellos. Era una norma tácita que había seguido durante toda su vida, pero con Dean todo había cambiado.

Su hermano le amenaza con llevarse a Dean. En realidad la amenaza se la hace a él. Le pregunta por su Padre, él le dice que está muerto. En su rostro ve la ira, la furia, es consciente de que si lo deja marchar irá a por Dean y no piensa permitírselo.

Finalmente se acaba marchando, dejando a Raphael atrapado en el fuego sagrado. No le importa que el Arcángel amenace con destruirlo porque, por primera vez, Castiel no siente la necesidad de obedecer a ciegas, es capaz de pensar por sí mismo y sabe, no le cabe la menor duda, que acabará encontrando a su Padre y que, al final, Dean y Sam se alzarán con la victoria.

Pov. Dean

Dean se encuentra intranquilo cuando llega al hotel esa noche. Una parte de sí mismo le dice que debería estar en otra parte, pero Dean está demasiado cansado para pensar en el tipo de peligro que puede haber en esa habitación de hotel.

Un testigo de Jehová se presenta ante él, le pregunta sobre el plan divino que Dios tiene para él, Dean le contesta, después entra en el hotel, coge el teléfono y llama a Castiel, mi Cass.

Mantiene una charla con él sobre el Colt, Castiel se ofrece a ir inmediatamente a la habitación y, aunque a Dean la idea de tener a su Ángel cerca le tienta mucho, opta por pedirle que lo deje dormir.

Para ser honestos, Dean se pasa casi todo el tiempo con Cass, cazando monstruos, buscando alternativas para derrotar a Satanás.

Desde que se separó de Sam, Castiel se ha ido convirtiendo, poco a poco, en su nuevo compañero de viaje. A Dean le gusta que las cosas sean así, aunque no lo reconocerá ni bajo tortura, piensa que su nuevo compinche para atrapar a los malos está muy bien, en todos los sentidos humanos y divinos posibles.

A Dean le apasiona ir de caza con Cass. Le gusta la sensación que le produce tenerlo de copiloto. Le encanta pegarle un toque y que se parezca en cualquier lugar que esté.

Pero lo que a Dean más le gusta, aunque sea la cosa más cursi del mundo y le hace sentirse una nenaza, lo que realmente le gusta a Dean es que, a veces, tras una caza especialmente difícil Cass se queda a dormir en la habitación con él.

Bueno dormir no, todo el mundo sabe que los Ángeles no duermen jamás, pero a veces se queda en la habitación mientras Dean duerme y esto logra que, el mayor de los hermanos Winchester, se sienta mejor que en el Paraíso.

Con Castiel cerca todo, absolutamente todo, es posible. Dedica un último pensamiento a Castiel antes de dormirse.

A las cuatro de la mañana recibe una llamada de su hermano, diciéndole que quiere volver y Dean, aunque desearía con todas sus fuerzas reunirse otra vez con Sammie, luchar contra los monstruos como antes, le dice que no pueden volver a trabajar juntos.

Dean escucha el tono de decepción de su hermano ante esas palabras, por primera vez en toda su vida, decide no hacer lo que Sammie quiere y hacer lo que él quiere.
Y, maldita sea, lo único que Dean desea es que Castiel siga siendo su compañero de caza. Sin Sam, sin Bobby, sin Jo, sin nadie, sólo Castiel y él.

Poco a poco sus ojos se van cerrando trasladándolo al mundo de Morfeo donde, una noche más, Dean se atreve a soñar con mi Ángel de la Guarda.

Pov. Cass

La emoción lo embarga cuando escucha la llamada de teléfono. Sin necesidad de comprobar el número sabe que quién lo llama es su milagro, su hombre, su cazador.

La alegría le sube por el estómago, sus piernas tiemblan y, si no fuera porque está en una carretera perdida, saltaría allí mismo de pura felicidad.

La voz del otro lado se nota cansada, tensa.

Cass sabe que Dean está rindiendo más de lo que puede, mucho más de lo que cualquier otro humano podría hacer. Pero también que Dean está hecho de una pasta especial, una de la que él mismo le proveyó.

Entonces le cuenta que la voz que a veces siente en su cabeza le está diciendo que se acaba el tiempo y que deben hallar la Colt para destruir a Lucifer.

Cass nunca lo reconocerá, porque le avergüenza, pero está convencido que esa voz no es otra que la de su Padre, desde donde quiera que esté, dándole instrucciones para salvar la Tierra del Apocalipsis.

Castiel le pregunta en qué habitación está y, cuando está a punto de tele transportar su cuerpo al hotel, Dean le dice que, como ser humano, necesita algunas cosas de vez en cuando, le dice que en esta ocasión precisa dormir para estar al cien por cien al día siguiente.

Castiel le dice que lo entiende, entonces su cazador cuelga el teléfono.

Al oír el pitido al otro lado de la línea, el Ángel se siente descorazonado, desdichado y sobre todo, muy solo.

Desde hace dos meses su rutina diaria es ser el compañero de Dean, ha tomado el puesto de Sam y, aunque jamás lo reconocerá, se siente feliz de haberlo hecho. Le encanta poder acompañar a Dean en su caza, le gusta montarse en su Impala con la música alta, aunque el espacio sea un poco estrecho e incómodo para sus alas, y, por encima de todas las demás cosas, disfrutar del aroma único de Dean en la nena de Dean.

Otra cosa a la que le ha cogido el gusto Cass es que, en ocasiones, también se queda en la habitación de hotel consu cazadory lo observa cómo duerme.

A Castiel le encanta ver dormido a Dean, piensa que debería de estar prohibido ver la perfección mientras descansa en los brazos de Morfeo. Le encanta porque entonces, y sólo entonces, Dean vuelve a ser completamente suyo.

Castiel se siente muy decepcionado de no poder ir esta noche al hotel de Dean. Una parte de sí mismo, que se ha vuelto muy insistente desde que salen a cazar solos ellos dos, lo empuja a que vaya al hotel para verlo mientras duerme, esa minúscula parte, lo tienta para que libere sus sentimientos, besando a Dean para mostrarle su amor incondicional.

Sin embargo, Cass entiende que con el Apocalipsis pisándoles los talones quizás lo más apropiado es dejar de pensar ese tipo de tonterías y centrarse en la Misión, como buen soldado de su Padre.

Pov. Dean

Cuando Dean se despierta al día siguiente lo primero que nota es que algo anda jodidamente mal. Recuerda perfectamente que, la noche anterior, el hotel de mala muerte en que se quedó tenía colchón. Sin embargo, a primera hora de la mañana ya no lo hay, de hecho todo está bastante desordenado.

Decidido a no dejarse llevar por el pánico, porque es un cazador de los buenos, se incorpora y sale de la habitación.

Al estar en el exterior Dean percibe que toda la ciudad está destrozada, no hay ni una sola cosa en su lugar, además de no haber absolutamente nadie en kilómetros a la redonda. Entonces, Dean sabe que algo anda jodidamente mal.

La confirmación le llega unas horas más tarde, tras enfrentarse a un montón de personas con el virus croaton y un grupo de soldados del ejército, está en el año 2014.

Pov. Cass

Castiel siente en sus huesos que algo anda mal con Dean, lo percibe con una certeza que no tenido en su larguísima existencia.

No es que esté atado de algún modo a Dean, porque aún no le ha puesto la marca que hará que lo pueda localizar en cualquier lugar, pero lo siente en su interior. Un dolor agudo le recorre de arriba abajo, un sentimiento de pérdida angustioso. Por un instante no puede respirar, no puede pensar, apenas es capaz de sentir. Su alma cae en un vacío oscuro que lo engulle, poco a poco.

Cass, que lleva muchos años vigilando a los humanos, siempre ha escuchado que una madre puede sentir cuándo le ocurre algo malo a un hijo, que una esposa o esposo pueden sentir que su pareja está en aprietos, aunque no exista una explicación racional para ello.

Castiel siempre había pensado que eso era una mentira, pero ahora sabe que no es así. Porque él lo está experimentando, con tanta intensidad, que no puede evitar preguntarse cómo puede mantenerse en pie, cómo sus piernas le sostienen, cuando su corazón se ha detenido.

Sin pensárselo se dirige a Kansas, a la habitación de hotel en la que está Dean.

Pov. Dean (2009)

Dean va a casa de Bobby, encuentra una fotografía y entonces sabe a dónde se tiene que dirigir. Su corazón golpea en su pecho con furia porque está solo, en el futuro, sin Castiel.

Conduce durante muchas horas hasta que finalmente llega al refugio de la resistencia. Entra, pero antes de darse cuenta recibe un golpe en la cabeza, cayendo al instante inconsciente.

Pov. Cass

Cass aparece en la habitación de hotel en la que está Dean, pero no hay nadie allí.

En ese instante su mente se bloquea y no puede respirar. El corazón le va a mil por hora y le duele, le duele muchísimo, como si miles de millones de agujas afiladas se clavaran en su pecho.

Se obliga a cerrar los ojos, a contar hasta cien del revés y luego a concentrarse. Cuando logra tranquilizarse lo suficiente trata de centrarse en la esencia de Dean para localizarlo donde quiera que esté. Sin embargo, lo que Castiel percibe es el olor de Zacharias en el cuarto. Con un rápido batir de alas, Cass se evapora de nuevo al lugar dónde originariamente estaba.

Zacharias se ha llevado a Dean a algún lugar. Piensa que estará en el Cielo, así que se apresura para ir hasta allí.

Al encontrarse con Joshua, uno de sus hermanos, le pregunta por Dean y Joshua le contesta que está en el futuro.

Castiel está a punto de partir para allí, cuando su hermano le explica que es mejor que se quede en este tiempo para cuando Dean Winchester regrese.

En realidad a Castiel, por raro que parezca, no le extrañan estos comentarios de su hermano, todos saben que Joshua es particular porque habla con su Padre, así que se imagina que el deseo de su Padre es que se quede aguardando por Dean.

Además ahora está seguro de que, en cuanto Dean vuelva al año 2009, lo sentirá.

Pov. Dean (2009)

Dean no puede creer que su yo del futuro lo haya encerrado en una cabaña, dejándolo solo, atado y a merced de cualquier demonio que entre con el virus croaton.

Se revuelve intranquilo en la habitación, encuentra una punta y, poco a poco, logra deshacerse de las esposas que su otro yo le ha puesto.

Mientras sale de la cabaña Dean no puede evitar preguntarse qué cojones le ha pasado en cinco años para ser un saco lleno de mierda, amargado y solo.

En el camino de la cabaña se encuentra a Chuck, el puto profeta qué lo ha metido en este lío, está deseando darle un puñetazo, pero cómo el profeta lo confunde con su futuro no le dice nada.

Una mujer sale de la nada, dándole un bofetón, que le deja la mejilla dolorida. Chuck explica que la joven se llama Risa, ella se enfrenta a él diciéndole no sé qué cosa sobre una conexión etc., etc., etc.

Y Dean no puede evitar llegar a la dolorosa conclusión de que su plan de ataque y caza de Cass ha sido un puñetero fracaso, si tiene en cuenta el futuro de mierda en el que ha caído.

Cuando se separa de Chuck y de Risa, Dean camina hacia una vieja cabaña de madera. Algo en su interior lo empuja hasta allí.

Al entrar se encuentra a Cass. Su corazón se sobresalta en el pecho, tiene ganas de reír, de llorar, de hacer mil cosas al mismo tiempo. Pero sobre todo, por encima de todas las cosas, tiene unas ganas que no puede quitarse de robarle un beso allí mismo a su futuro Ángel.

Que, joder, está mucho más bueno de lo que Dean recordaba, mucho mejor de lo que cualquier ser humano o Ángel debería de estar.

Va a acercarse a él, pero escucha la conversación.

El corazón se le congela en el pecho, sin poder evitarlo, Dean Winchester desea llorar.

Pov. Cass (2014)

Siente cómo su líder está entrando, el corazón le late en el pecho con intensidad, desea poder acercarse a él y besarlo. Lleva cinco jodidos años de su vida deseando poder besarlo, decirle que renunció a sus alas por él, explicarle que si no tiene más su gracia es porque lo eligió a él, por encima de todo.

A veces desea poder reprocharle que no sienta lo mismo, en ocasiones siente tanto dolor en su pecho que no puede evitar preguntarse cómo ese corazón humano, que ahora le pertenece, no se ha parado ya de lo roto e inútil que está.

Todo lo que Cass ama está frente a él, con esa sonrisa, con esa mirada cautivadora que lo conquistó, con ese aire de canalla que lo acompaña a dónde quiera que va.

Y Cass piensa, no lo puede evitar, que él sí ha resultado ser cómo todas esas mujeres a las que Dean Winchester ha roto el corazón.

Se despide de las jóvenes con las que pretende tener una orgía esa noche, entonces Dean le dice si es hippie.

Cass tiene ganas de reír al escucharlo diciendo esas cosas, pero cuando se gira no puede creerse lo que sus ojos están viendo.

El hombre que tiene frente a él es Dean Winchester, pero no su Dean del año 2014, sino su Dean del 2009.

El ingenuo, encantador, dulce, maravilloso y perfecto Dean Winchester del 2009. El hombre con el que juró casarse el día que cortó sus alas, el hombre con el que quería tener hijos, el hombre con el que quería compartir el resto de su existencia. Sus ojos tienen un brillo de ingenuidad, que no resta ni un ápice de su belleza.

Y entonces desea, más de lo que nunca ha deseado en su vida, poder besarlo, romper las cadenas que contienen sus sentimientos, desnudarlos ante él, explicarle lo mucho que lo necesita, lo mucho, muchísimo que lo ama.

Piensa que ante ese Dean si podría mostrarse, porque aún no está contaminado por el dolor de la pérdida de Sam, porque aún es tan ingenuo como para pensar que va a acabar con el Apocalipsis.

¡Y Dios cómo desea poder acariciar su rostro!

Aún no tiene arrugas alrededor de los ojos, como su Dean actual, entonces, Cass también se da cuenta de otra cosa.

Ese, para su desgracia, no es el Dean Winchester que tanto ama, porque el Dean Winchester que tiene frente a él no tiene aún las cicatrices de guerra de mi Dean. Y, joder, no puede explicar por qué, pero ese Dean Winchester, por más apetecible, joven e interesante que le parezca no es mío.

No, su Dean es el actual. Más frío, más desconfiado, más triste, más derrotado, más cansado, más apagado… mucho peor en todos los sentidos, pero joder… mi Dean es mi Dean.

Pov. Dean (2009)

Dean escucha claramente a Cass decir qué va a tener una orgía con esas mujeres. El dolor le atraviesa el pecho como una daga, es mucho peor que cuando le arrancaban la piel a tiras, los huesos y los músculos, cuando aún estaba en el Infierno.

Su Ángel se acuesta con mujeres, en plural, no con una, sino con varias.

La rabia le corroe por dentro, desea golpearlo, pedirle una explicación de por qué ha elegido a esas mujeres por encima de él. Quiere gritarle que no tiene derecho a hacerle eso, que no es justo que le haya dejado abandonado.

Y entonces lo entiende, comprende por qué su yo del futuro está tan jodido.

Dean no sabe mucho sobre su yo del futuro, pero tiene la certeza de que ese yo ama a Castiel del mismo modo que lo ama él. Porque Dean sabe, no lo duda, que ya no habrá ninguna otra mujer para él, ya no habrá nadie más. Dean comprende que sólo es capaz de amar a Cass, sólo a él.

Se imagina cómo poco a poco, las elecciones de Cass con respecto a las mujeres fueron destruyendo a su otro yo, atravesándole el corazón cada vez que el Ángel elegía otra compañía que no fuera la suya. Piensa de qué manera, poco a poco, el corazón de su otro yo se iba erosionando, convirtiéndose en polvo.

El dolor que siente al imaginarse esas cosas hace que tenga ganas de llorar.

Entonces piensa que debería decirle al Cass del futuro que él lo ha roto, lo ha estropeado, a su otro yo, con su indiferencia. A Dean le gustaría poder culpar al Ángel, de verdad que sí, pero no puede hacerlo porque si Cass es feliz de esa manera él no va a romperle el corazón.

Siente pena por su otro yo una oleada de compasión tan grande que no puede evitar pensar, por un solo minuto, lo mucho que odia a ese Cass del futuro porque para Dean, ese es el Cass del futuro, no el mío.

Está decidido a que, cuando regrese a su tiempo, le hará ver a su Castiel lo que siente. No sabe si los sentimientos del Ángel serán correspondidos, de hecho, tiene la certeza de que no será así. Pero, después de ver lo que le espera en el futuro, piensa poner todas sus cartas sobre la mesa. Las juegue Cass o no.

Es en ese momento, cuando Dean se da cuenta de que Cass lo puede llevar de vuelta a su tiempo. Como no desea permanecer más tiempo al lado de ese Castiel completamente corrompido y drogado le pide que lo lleve de vuelta.

Pero Cass le dice que no puede hacerlo.

Pov. Cass (2014)

El Dean del pasado mira a Cass con sus insondables ojos verdes, y aunque no es su Dean, el ex Ángel no puede evitar estremecerse ante esa mirada.

Le gusta todo en Dean, su pasado, su presente y no duda que también le gustará su futuro por más que éste se empeñe en romperle el corazón una y otra vez, obligándolo a beber, a drogarse y a liarse con mujeres que no significan nada para él.

Están un rato a solas, hasta que, su Dean, el único, regresa de su misión.

Pov. Dean (2014)

Dean Winchester ha tenido un mal día. No le cabe la menor duda.

Primero, un Dean Winchester del pasado ha llegado hasta su año. Uno más joven, más fuerte, más lleno de vitalidad, más… más como era él antes.

Después, uno de sus hombres ha contraído el virus croatan, con lo que se ha visto obligado a matarlo.

Y, cuando parecía que no podían ir a peor las cosas, vuelve al campamento y ve a su versión del pasado cerca de mi Cass, saliendo de la cabaña de mi Castiel, con mi puñetero Ángel, sonriendo.

Dean hace más de tres años que no ve sonreír a su Castiel de esa manera y, joder, cómo ha extrañado la sonrisa de su Ángel Guardián. Cómo ha extrañado poder estar en la misma habitación con él sin pelearse. Cómo ha extrañado lo que ese cabrón del año 2009 ha tenido.

Dean sabe que toda la culpa es suya, que todo lo que le ha ocurrido se lo tiene bien merecido por no ir a las claras con su Ángel.

En realidad nunca se había planteado hasta que ese estúpido Dean Winchester, que está deseando quitarse de encima, ha viajado al futuro qué habría ocurrido si finalmente le confiesa a Cass sus sentimientos.

Vale que el mundo sea una mierda porque su ex hermano, Sam, es el puto recipiente de Lucifer.

Vale que todo esté jodido a causa del puñetero virus Croaton.

Vale que todo se esté yendo al carajo desde hace dos años, pero, joder.

¿Por qué no ha sido capaz de reconocer ante Castiel que lo ama con tanta intensidad que no se cree capaz de vivir sin él? ¿Cómo no ha podido explicarle que le encanta que sea humano porque quiere que envejezcan juntos? ¿Cómo no le ha dicho que si aún se mantiene en pie es gracias a él? ¿Por qué no ha sido lo bastante macho como para ignorar el terror que le produce el que Cass le rechace y ha ido a por él sin más, sin preocuparse de las consecuencias? Y, sobre todo, ¿por qué coño se siente tan amenazado por su versión del pasado? ¿Por qué le preocupa tanto que suCastiel lo prefiera?

Dean no tiene ni puta idea del porqué de todas estas cuestiones, pero sí ha llegado a una conclusión. En cuanto caiga la noche, irá a la cabaña de mi Castiel para confesárselo todo. Y, a la mierda, su versión 2009, a la mierda todos sus temores. Al día siguiente puede morir, pero si lo hace, quiere entregarse plenamente al profundo amor que siente por Cass, aunque él lo rechace, rompiéndole el corazón.

Pov. Dean (2009)

Dean entiende a su yo futuro.

Lo comprende cuándo, en la reunión previa que tienen antes de atacar al día siguiente la guarida de Lucifer, lo ve jodido.

Sabe que tiene el alma rota, el corazón destrozado por un amor no correspondido.

Comprende que se ha visto obligado a matar a uno de sus hombres por tener el puto virus croaton.

Pero, ¿tortura?

¿Acaba de decir tortura ese gilipollas pretencioso? ¿En serio? ¿Después de lo que vivió en el Purgatorio vuelve a torturar?

Sinceramente, no le gusta su yo futuro. En serio, el tipo es un cretino. Él también lo es, joder, pero es que su futuro… apesta.

Así que no puede evitarlo, protesta ante las medidas de tortura que comete el Dean que tiene delante.

Entonces ocurre algo inesperado, Cass dice al puto Dean 2014 que "le gusta su pasado" y con su pasado se refiere a…

¡A mí joder, le gusto yo!

Dean siente la adrenalina corriendo por sus venas, piensa que podría volar incluso sin alas. De hecho, se pregunta si no se ha elevado un poco del suelo después de que Cass haya dicho que "le gusta". Sin embargo, su felicidad se ve interrumpida cuando siente una mirada asesina, se gira y la versión 2014 lo está mirando con tantísimo odio, que no puede evitar preguntarse si su "yo futuro" está tan jodido de la cabeza que sería capaz de asesinarse a sí mismo por recibir un trato preferente por el Cass 2014.

Así que se calma y piensa en su Cass 2009.

Al recordarlo siente una profunda añoranza en el pecho. Recuerda que el Castiel que hay frente a él no es suyo, es el de Dean 2014.

Mi Ángel está en el año 2009. Buscándome desesperadamente porque no me encuentro ya en la habitación de Kansas.

Dean siente angustia en su pecho al imaginarse que el puto Zacharias no lo retorne a su tiempo. No puede imaginarse cómo podría vivir en este tiempo, o en cualquier otro, sin mi Cass. Porque si hay una cosa que tiene clara Dean Winchester, versión original 2009, es que mi Cass, al que realmente amo, es la versión 2009.

Dean no lo confiesa pero, en ese instante, envía una plegaria a Dios para que lo retorne a su tiempo.

Pov. Chuck (2014)

Dean no se da cuenta que Chuck lo está mirando fijamente, como un padre miraría a su hijo. No percibe que el Chuck del futuro es diferente de Cass o de Dean, ese Chuck está exactamente igual que el del pasado, no ha envejecido, no hay una arruga en su rostro. Sobre todo, no nota cómo se le curva una sonrisa en los labios y susurra "No me he ido de la ciudad, sigo aquí, no pierdas tu fe, hijo mío"

Pov. Cass (2014)

Lo ha dicho en voz alta. No es que le moleste, pero acaba de reconocer claramente que "le gusta" el pasado de Dean y su Dean le dedica una mirada extraña. El ceño se le frunce, ni siquiera se molesta en darle una respuesta sarcástica y, por un instante, Cass recupera la esperanza, la fe.

Tiene ganas de gritar de felicidad, pero en lugar de eso, dirige una plegaria a su Padre.

Hace más de cuatro años que no piensa en él, sin embargo, ha visto cómo caía la careta de Dean, así que, en cuanto todos los demás se marchen, piensa ir hacia Dean y confesárselo todo.

Le dirá los mil te quieros que lleva grabados a fuego en su corazón, le explicará que se cortó sus alas por él, le pedirá perdón por las orgías, por las mujeres, por haberse dejado llevar a un mundo de lujuria y desenfreno, le explicará qué se ha sentido celoso de todas las mujeres con las que él ha estado y, finalmente, le contará que ninguna otra versión de Dean Winchester le gusta. Por más que el Dean 2009 sea más joven, más feliz, más fuerte, menos derrotado.

Le explicará que lo ama a él, porque está cansado, porque ha perdido la esperanza, porque ha luchado contra demonios cada día, porque las cicatrices que se han marcado en su alma en los últimos cinco años forman parte de él y, como tal, también las ama. Y, por encima de todas las cosas, le dirá que ha vuelto a creer en su Padre por él.

Si mañana va a morir quiere pasar su última noche en la Tierra junto al dueño de su corazón. Si al día siguiente mueren los dos, no lo duda, acabarán juntos en el Paraíso.

Porque sí, por primera vez en cinco años, Castiel cree que están hechos para estar juntos, que los dos conforman un todo: único e indivisible.

Castiel sonríe abiertamente, y no percibe la mirada cariñosa que está recibiendo de Chuck.

El profeta sonríe "Bienvenido de vuelta, hijo, he esperado por ti cinco años", murmura.

Pov. Dean (2014)

Todos se han ido. Dean se queda en la cabaña, está enfadado porque Cass ha dicho que le gusta su pasado.

¿Y qué pasa conmigo eh? ¡Jodido Ángel! ¡Yo lo he dado todo por ti y prefieres a esa versión 2009!

Está dando puñetazos contra la pared cuando siente una caricia en su espalda. Se gira para encarar a quién se atreva a interrumpir su ataque de furia, con el puño en alto, cuando lo que se encuentra son los ojos de Cass.

La mirada de su Ángel está teñida de emoción, siente que el corazón se le va a escapar del pecho cuando lo observa.

Y. Lo. Comprende.

- Te amo tanto, Cass. – Murmura en el cuello de su Ángel. – Te necesito como el aire que respiro, llevo cinco jodidos años enamorado de ti. No tuve valor para decírtelo, quería, pero me daba miedo que me rechazases.

Y cuando ha venido él… Me he cabreado mucho, me he enfurecido… pensé que quizás te gustase más que yo… pensé… no sé qué pensé…

Te he extrañado tanto, tan cerca, y yo te sentía tan lejos de mí, tan distante…

Cuando llegué de la cacería y te vi con él… no sabes cuánto odié mi versión del pasado. Te había robado una sonrisa… y yo llevaba tres años esperando que me sonrieras con esa media sonrisa de los viejos tiempos… luego esa cercanía… como si yo no fuese él… como si yo… te hubiera perdido para siempre.

Sé que sólo soy un humano… vulgar… que dice tacos constantemente, incapaz de expresarse propiamente sin maldecir y que no merezco redención, Cass, no me la merezco.

Con todo, lo poco que tengo y lo poco que valgo, te lo ofrezco todo a ti.

Ya no hay más máscaras, Cass, lo que ves es lo que hay. Soy un hombre cansado, derrotado, pero te amo más que a mi vida porque tú eres mi Cass, mío, el amor de mi vida y si está es la última jodida noche de mi vida… - Dean no puede continuar su discurso. Su Ángel lo mira con devoción, con ternura, con tantísimo amor que piensa que se va a derretir allí mismo y así lo siente cuando, en un movimiento ágil, Cass lo besa con pasión.

El corazón le late en el pecho tan fuerte que se aferra más a su Ángel para no caer porque, con la emoción de recibir un beso que ha esperado por cinco años, sus piernas no le sostienen.

Ya no le importa su pasado, ya no le preocupa su muerte casi segura porque todo, absolutamente todo, vuelve a encajar.

Y entonces, ocurre.

Después de cinco años, Dean Winchester, versión jodidamente destrozada de 2014, reza. No para pedir a Dios que acabe con el Apocalipsis, sino para agradecer.

Pov. Cass (2014)

Cass no puede creer lo que le está ocurriendo. En un par de horas todo su mundo se ha vuelto del revés, y todo, absolutamente todo, le parece perfecto.

Escucha como su Dean se declara, lo hace de una forma tan hermosa que tiene que acordarse de respirar porque ha dejado de hacerlo al escuchar las sinceras palabras de Dean Winchester, su versión 2014, tan imperfecta, tan cansada, pero tan honesta, tan… tan Dean Winchester: el hombre que amo.

Sin embargo, no le deja terminar de hablar. Antes de darse cuenta se ve a sí mismo adueñándose de la boca de Dean, mío, completa y totalmente mío. El sabor de Dean lo envuelve, transportándolo al Paraíso. No duda, ni por un instante, que estar besando a Dean es lo más cerca que nunca habrá estado del Paraíso.

Sí, él solía vivir allí, pero el sentimiento no era comparable a lo que estaba sintiendo en ese momento.

Por un instante le parece que el tiempo no ha pasado, no se siente cansado, ni siquiera un poco, todo su ser se impregna de Dean, en cada rincón de sí mismo nota a Dean, en cada pequeño músculo, en cada pequeña partícula de su ser, siente una conexión completa y absoluta con su hombre milagro.

Mío, mío, mío. Por siempre jamás, Dean Winchester.

Por un instante le da la sensación de que están volando, se siente lleno de fuerza, de valor y energía, como si hubiese recuperado su gracia. Su "mojo" angélico.

Abre los ojos, sonríe a Dean y se da cuenta de que, de hecho, están volando.

- Amor. – Dice. – Creo que he recuperado mi gracia. – Susurra en su oído. – Y voy a hacer algo que llevo mucho, muchísimo tiempo queriendo hacerte. – Cass sonríe a su Dean, que lo mira con devoción. – Te va a doler, lo siento, pero quiero que seas mío, quiero estar conectado a ti lo que me quede de vida y proclamarlo ante mi Padre, mis Hermanos, los Demonios y todos los seres sobre la faz de la Tierra y el Universo. – Con cuidado, Cass besa la boca de Dean una última vez. Después se arranca una pluma de sus alas. Le duele muchísimo, como si se estuviese cortando la carne con un cuchillo de carnicero, pero no le importa, dice unas palabras en enoquiano y clava la pluma en el corazón de su Dean Winchester.

Su hombre milagro no se queja, pero Cass sabe que está sintiendo muchísimo dolor porque la pluma, poco a poco, se va haciendo más pequeña e introduciéndose en su organismo.

Entonces, por un instante, Cass se muestra en toda su majestuosidad Angélica ante Dean Winchester.

Pov. Dean (2014)

Dean siente dolor cuando la pluma de su Cass se le clava en el pecho, aún así, mantiene la cara de póker porque desea que su Ángel, mío joder, con lo que me ha costado convencerlo de que es mío no voy a dejar que cualquiera nos separe, lo marque, proclamando de esa manera que Dean Winchester y Castiel, mi Ángel de la Guarda, están hechos uno para el otro.

En un momento determinado deja de sentir dolor, así que abre los ojos y lo que ve lo deja sin palabras.

Cass se ha quitado el envoltorio de Jimmy Novak, mostrándose en su esencia Angélica. Dean ve su rostro, más bello que cualquier otra cosa que haya podido ver en su vida, imposible de describir. Sus hermosos ojos son de un azul índigo más profundo que los de su envoltorio, sus facciones más bellas, y Dean no estaba seguro de que eso fuera posible después de ver el envoltorio de su Castiel, todo su cuerpo incandescente, majestuoso, bellísimo, todo luz. Además el olor de Cass inunda sus sentidos, impregnándolo, llenándolo de dentro para fuera y de fuera para dentro.

Dean Winchester piensa que ha dejado de respirar porque no recuerda haberlo hecho la última media hora, con el éxtasis que le ha producido ver la verdadera forma de Cass.

Entonces pasa algo maravilloso, Dean observa a su Ángel y lee sus sentimientos. Ve su historia de amor desde la perspectiva de su Cass y, una vez más, reza para dar las gracias por Castiel.

Sin necesidad de palabras, Dean Winchester y Castiel se besan una vez más con la certeza de que, el día de hoy, sólo es el principio de un mundo mucho mejor.

Pov. Dean (2009)

Dean no se cree que haya vuelto a su propio año.

Hace sólo un segundo que ha visto a Lucifer en el cuerpo de su hermano, hace apenas un instante ha descubierto a su otro yo muerto por la mano de Satanás. Sin embargo, ahora está en el año 2009, con el puto Zacharias de los cojones hablándole, ordenándole que se entregue a Michael.

Pero Dean ha estado en el futuro, ha visto lo que ocurría y está decidido a cambiarlo.

Empezando por confesar su amor a su Ángel, el original, único, perfecto e intransferible Cass del 2009.

Continuando por recuperar a su hermano, a Sam, antes de que ese jodido Ángel Maligno se adueñe de su cuerpo.

Y, por último, terminando con el Apocalipsis.

Dean quiere tener su cuerpo en posesión, no piensa permitir que cualquier otro lo tenga y menos un Ángel, a no ser que el Ángel sea Cass.

Se niega a obedecer las órdenes de Zacharias. Ya se está preparando para enfrentarse a él, cuando algo lo arrastra lejos.

Y Dean, aunque no lo dice, sabe que la persona que lo está salvando es mi Ángel de la Guarda, al que piensa confesarle, pero ya, que lo ama.

Bueno, quizás del todo no, pero va a empezar a lanzar indirectas.

Plan maestro del ataque y caza de Cass por Dean Winchester. Punto 4.

No tengas miedo de mostrar tus sentimientos a tu presa, ayúdalo a que los comprenda. La mejor manera para lograr este objetivo es con pequeños gestos que demuestren lo mucho que te gusta su personalidad, su carácter. En resumen, lo enamorado que estás de tu jodido Ángel de la Guarda, Castiel, mi Cass.

Pov. Cass 2009

Alivio.

Eso es lo que siente al tener a su hombre milagro frente a él. No puede ocultar una media sonrisa cuando esas esmeraldas se cruzan con su mirada.

El corazón le bombea más rápido de lo que puede soportar, el pecho le estalla de júbilo y desea poder besar a Dean.

Varias horas sin saber de él se le han hecho imposibles de soportar. Durante ese tiempo ha pensado miles de cosas que Zacharias podía haberle hecho, algunas le han llegado a preocupar tanto que, por instantes, creyó que había muerto de nuevo, con muchísimo más dolor que cuando Raphael desgarró su cuerpo.

Pero Dean está frente a él, con sus ojos verdes, con su sonrisa genuina, el único y perfecto, Dean Winchester.

No puede evitar sonreírle, desea poder acariciarle la mejilla, confesarle lo que siente por él, pero en lugar de eso le pregunta cómo le encontró Zacharias.

Pov. Dean

Dean al ver a su Cass, original 2009, tiene ganas de acariciarle la mejilla, de besarlo, de entregarse a él con tanta pasión que escandalice a su propio Ángel.

Desea hacerlo porque no le gustó su futuro, Dean odia que en eso se vaya a convertir su vida. Él no desea ser un amargado, incapaz de hacer lo que le dicte el corazón. Un tipo que tortura y, sobre todo, que permite que su mundo, todo lo que ama se enfrente a un grupo de Demonios sin prestarle ayuda.

Al ver a su Cass se jura a sí mismo que nunca permitirá que se transforme en el Cass 2014. Le va a prohibir que beba alcohol, consuma drogas y, especialmente, que se dedique a montar orgías con mujeres que no se lo merecen.

Lo primero que hace es agradecer a Cass que haya sido tan oportuno y, cuando su Ángel le dice "teníamos una cita", Dean desea saltar, anhela gritar de alegría. Porque sigue siendo el mismo, con ese corazón cargado de amor, con esa sonrisa que derretiría ambos polos, con ese… ese algo especial que lo hace mi Cass, mío, por derecho, por nacimiento, punto y final.

Dean ansía acariciar su mejilla, de hecho, acerca su mano con toda la intención de hacerlo, pero en lugar de eso, lo agarra firmemente por el hombro y le pide que nunca cambie.

Desea darse una patada en cuanto se oye a sí mismo diciendo que nunca cambie en lugar de confesarle lo aliviado que se siente de estar de vuelta, en vez de darle las gracias por salvarle siempre, en lugar de desnudar su alma ante su Cass para que vea de qué está realmente hecho Dean Winchester.

Entonces se da cuenta de que lo acabará haciendo, por primera vez está convencido de que el futuro no será el que ha visto porque, más tarde o más temprano, Dean hallará el valor necesario para confesar a mi Ángel que lo amo.

Pov. Cass

Dean le ha pedido que no cambie, y por el tono en que lo ha hecho, Cass ha percibido algo diferente, ha visto caer un poco la máscara de Dean, trasluciendo lo que se oculta bajo esa sonrisa de Dean Winchester, mi Dean. Cass no sabe qué ha visto Dean en el futuro, aunque de una cosa sí está seguro, no le gustaría saberlo.

Sin darse cuenta, de en qué momento ocurre, Dean coloca su mano sobre el hombro de Cass, al sentirlo tiene un sobresalto. La calidez de la mano de Dean le sorprende, lo envuelve, produciéndole una sensación de familiaridad a la que empieza a acostumbrarse.

Dean Winchester es una parte de sí mismo, una que no quiere extirpar y si hay una cosa que Castiel tiene claro es que, por nada del mundo, va a estropear lo que hay entre ellos porque es lo más parecido a un hogar que Castiel ha conocido.

Y entonces, lo comprende.

Su hogar es Dean Winchester, es el lugar al que pertenece ahora y por la eternidad.

Por un instante se siente tentado de acariciar a Dean con suavidad, para animarlo, para tranquilizarlo y darle el consuelo que parece necesitar, aunque Cass sabe que su Dean jamás reconocerá que necesita ayuda, pero él lo conoce mejor de lo que se conoce él mismo y sabe, no tiene ninguna duda, que lo necesita.

Cass nota también, en ese preciso instante, que no necesita leer la mente de Dean nunca más. Se sorprende a sí mismo al descubrir que ahora puede leer en su alma, ver su corazón, sin sus poderes de Ángel. La conexión, que siempre ha tenido con Dean, se ha ido incrementando de forma paulatina, hasta llegar a esa unión absoluta entre los dos.

Cass ha roto, definitivamente, su contacto con la rama matriz de los Ángeles y entonces, por primera vez, es consciente de que está a un paso más pequeño de caer.

Por primera vez se plantea que caer puede no ser tan malo. Él quiere cuidar de Dean, protegerlo, con sus poderes puede hacerlo más fácilmente que sin ellos, sin embargo, Cass es consciente de que, con poderes o sin ellos, siempre, protegerá y cuidará a su Dean Winchester.

Porque eres mío, desde ahora y por siempre. Todos y cada uno de tus músculos, todos y cada uno de tus huesos, los átomos con los que está formado tu cuerpo, son míos. Por derecho, por necesidad, punto y final.