Bueno aquí les traigo más de mi fanfic, no saben lo alagada que me siento al leer sus reviews, se ve que Angie, Lunita y Yaki no olvidaron que Arnie y Lila se traigan algo, jajaja Eleonor me encanto tu review xD estuvo muy gracioso jajaja y Diana, tienes razón a veces por alguien nos descuidamos a nosotros mismos, pues bueno, aquí les traigo el sexto capítulo, un poco largo espero no se aburran.
Olga se da cuenta de que Helga aun no baja a desayunar, es sábado es normal que se levantara tarde, pero pasaban de las 12 y la chica no era tan perezosa, su hermana decidió averiguar que pasaba
Olga: hermanita, ¿estas bien? -dice al tiempo que toca la puerta-
Helga: aja
Olga: ¿segura? ¿Puedo pasar? -gira la perilla-
Helga: como quieras -se voltea del otro lado de la cama para evitar que su hermana viera que ella lloraba-
Olga: ¿te sientes mal? -dice acercándose a la cama-
Helga: si
Olga: ¿de gripe?
Helga: aja
Olga: -se sienta a la orilla de la cama- vamos Helga, no me mientas
Helga: solo te estoy respondiendo
Olga: pero con mentiras, mírame si... Dime que te pasa, o acaso no me tienes confianza... De nuevo -toca el hombro de su hermana-
Helga: -suspira, seca sus lagrimas y voltea a ver a su hermana-
Olga: ¿que te pasa? ¿Porque lloras? -seca sutilmente sus lágrimas-
Helga: los vi...
Olga: ¿los viste? ¿A quienes?
La chica comienza a narrarle todo lo ocurrió, Olga tenia que actualizar su información al respecto, ya que la semana que pasaba había sido de exámenes, trabajos y tareas para ella
Olga: ¿hablas en serio?
Helga: si eso fue lo que vi -lloraba-
Olga: debe ser una confusión
Helga: ¿estas loca? ¿O que te sucede?
Olga: podría ser, anda ven -le abre los brazos en señal de abrazo-
Helga: es que, bue-bueno... -se lanza a los brazos de su hermana-
Olga: -la recibe con cariño- ya pasara, ya veras, mejor ya olvídalo, no es justo que mientras el juega contigo y tu sentir, tu estas aquí en mi regazo llorando, mi niña valórate por favor, quiérete y deja de perder el tiempo con alguien que ya demostró que no vale la pena
Helga: ¿crees que de verdad no lo vale?
Olga: pero claro -dice mientras acaricia su cabello con cariño- puede ser muy buena gente pero con un corazón enamorado como el tuyo, es de lo peor
Helga: si, es algo desconsiderado, bueno a veces -se seca las lagrimas y vuelve a abrazar a su hermana-
Olga: tú lo haz dicho, además hay mucha gente que te quiere, estamos mis papás y yo, Phoebe, la doctora Blitz, Erick -hace énfasis en el último nombre-
Helga: ese es un tonto -sonríe sin darse cuenta-
Olga: un tonto que te cuida -ríe un poco-
Helga: ay ya, no me hagas burla si
Olga: -la deja de abrazar- esta bien -se levanta- bueno, deja esa tristeza, date un baño y vamos a cobrar esa apuesta -ríe-
Helga: cierto, bueno tal vez molestando a la princesa Loyd se me quite un poco la tristeza -sonríe-
Olga: -le sonríe- bueno, te espero en la cocina para desayunar -sale de la habitación cerrando la puerta detrás de ella-
La chica se queda sentada a la orilla de la cama, lleva sus dos manos al rostro, se pone sus audífonos, busca una canción y en seguida saca su inseparable relicario de debajo de la almohada
Helga: -mira la foto del relicario- ay Arnold, ¿porque tenían que ser las cosas así? Sabes, contigo es con el único niño con el que me he soñado en el altar, quería conocer a tu lado las ciudades más lindas del mundo, soy... No, era capaz hasta de encontrar a tus padres solo por verte feliz, -se sonríe un poco- digo, si ya en tu nombre hice muchas locuras, que haga más no seria extraño, todas las noches en vela que te regale, todos los libros de poemas que te escribí, esos locos altares... Todo ya será pasado y ojala algún día, cuando los vuelva a ver en lugar de sentir dolor, solo sonría y diga "que buen recuerdo". Ay Arnold, todo lo que he hecho por ti, ahora me pregunto, ¿que haz hecho tú por mí? -suspira- es tiempo de olvidarte, tiempo de sacarte de mi corazón, ya te dedique más de la mitad de mi vida, ¿donde he quedado yo? ¿A donde he dejado a mi familia y amigos? Todos a un lado, solo por ti, eres buena gente no lo niego, pero sin darte cuenta mataste un corazón enamorado... -guarda el relicario en un cajón- suerte y ojala seas feliz...
La canción se seguía reproduciendo, ella tomo sus libros de poemas, altares y fotos del chico, los acomodo modosamente en una caja de cartón y las llevo al armario
Helga: termina tu capitulo Arnold y empieza mi vida... -suspira y canta en voz baja el coro de la canción- dedicarte un verso más, esta de más así que corre como siempre que no iré detrás -guarda un poco de silencio, baja la mirada y deja escapar una lagrima- la última Arnold -la chica seca su mejilla, sale del armario-
La pequeña rubia deja a un lado su reproductor de música, se mete al baño y toma una ducha, más relajada y segura de si, se pone sus ropas, arregla su moño y corre al encuentro de su hermana
Ambas chicas toman el desayuno, lavan los trastes utilizados y se disponen a salir a dar la vuelta, Olga manejaba y Helga se encargaba de la música, encontraron una canción que a ambas les gustaba y por supuesto, sabiendo la letra, la cantaron al unísono.
Helga y Olga: Give yourself a little love, no esperes más give it up for all the world muévelo más, tu corazón lo sabe, come on and joy the latin party -cantan al son de la canción-
Mientras en Sunset Arms...
Arnold: ay Arnie es increíble que ayer nos tuviéramos que regresar el abuelo y yo a la central de autobuses a buscar tu maleta, por tu descuido ya no fui a esa importante cita -dice molesto-
Arnie: hubiera ido yo, pero Lila estaba aquí y ni modo de dejarla esperando
Arnold: que caballeroso eh -dice en tono sarcástico- baquetón -murmura-
Arnie: discúlpame, además eso se arregla yéndola a buscar a su casa, o ¿ya no quieres hablar con ella?
Arnold: claro que quiero, pero debemos primero de ayudar al abuelo al mantenimiento de la pensión
Arnie: ¿bromeas?
Arnold: no -le dice molesto-
Arnie: entre el abuelo y yo podemos, ve a verla, no te preocupes
Arnold: ¿y dejar al abuelo?
Arnie: estará conmigo
Arnold: los deberes primero Arnie
Arnie: algo me dice que no sabes la diferencia entre prioridad, urgencia y compromiso
Arnold: ¿que?
Arnie: la prioridad es cuando algo o alguien esta por sobre todas las cosas y demás personas, la urgencia cuando en ese momento debes decir o hacer algo y compromiso, ese no es en el instante pero sabes que a la primer oportunidad o tiempo que tengas lo debes hacer
Arnold: -impresionado- ¿Arnie?
Arnie: ¿que? -hace su extraño ruido de nariz-
Arnold: pues tienes razón, creo... Bueno dejémonos de charlas y a trabajar
Arnie: -murmura- no entendió lo que le quise decir
Ambos chicos van al encuentro con el abuelo, toman las herramientas necesarias, un poco de madera, cintas de aislar y todo lo que vayan a necesitar para el trabajo de mantenimiento de la pensión
El timbre de la mansión Loyd suena, al llamado abre una gentil mujer, parecía ser el ama de llaves o algo así, ya que traía el típico uniforme
Ama de llaves: Buenas Tardes, residencia Loyd, ¿Qué se les ofrece?
Helga: -murmura- vaya… gente a su servicio
Olga: shhh -murmura y le da un codazo- disculpe, buenas tardes, somos Olga y Helga Pataki, venimos a buscar a la señorita Rhonda, ¿se encontrara?
Ama de llaves: un momento por favor, las anunciare y si la señorita desea atenderles, ella las recibirá
Ambas chicas se quedaron esperando casi 10 minutos y de pie, hasta que por fin se abrió la puerta, era Rhonda
Rhonda: Patakis un placer, para ustedes el conocer mi residencia –las invita a pasar- y ¿Qué se les ofrece?
Helga: vengo por mi vestido, princesa –le sonríe altanera-
Rhonda. Ash pensaba que se te había olvidado –se cruza de brazos molesta-
Helga: quiero que sea el más lindo, no importa el precio, total tú eres de las más ricas del vecindario así que no te costará –ríe-
Rhonda: ¿el más lindo? bromeas, tú ¿para que quieres un vestido así?
Helga: Rhonda, todavía preguntas ¡ja! pues te diré, la acompañante de uno de los chicos más populares de la 118 debe ir bien presentable
Rhonda: jajaja –ríe- ¿Lorenzo? –dice con tono burlón y sarcástico-
Helga: no princesa, no seas tan graciosa y aunque te duela, yo seré la acompañante de Erick Bautista
Rhonda: ¡ya! ¡Ya! vamos por tu tonto vestido –toma un bolsa que estaba por ahí cerca y sale junto con las chicas- ¿nos iremos en ese auto?
Olga: claro es el mío
Rhonda: Olga, querida deberías de conseguir algo mejor –se acerca al auto- mejor que nos lleve un chofer
Olga: eh gracias, pero yo las puedo llevar, eso de chóferes no es de nuestro agrado y bueno, la que perdió la apuesta eres tu así que es a nuestra manera, ni modo –se encoge de hombros-
Rhonda: dejaran de ser hermanas –sube molesta a la parte trasera del auto-
Las tres chicas van de tienda en tienda, Helga parece maniquí se probaba uno y otro y otro vestido, el que le gustaba a ella le desagradaba a las otras dos, el que les agradaba a las otras dos causaba desagrado en Helga, estuvieron así hasta tarde hasta que al fin se decidieron las 3 por uno, con toques rosas, morados y blancos, estaba muy lindo
Helga: pero a ver princesa, ¿Por qué dices que este esta perfecto?
Rhonda: pues por la temática que tendrá el baile de graduación
Olga: ¿sobre que será?
Rhonda: después te diré ahora debemos ir por el mío y por otras cosas que necesitaremos para ese día
Las chicas volvieron a hacer el recorrido por toda la plaza comercial "Hillwood", terminadas las compras, Olga amablemente dejo en su hogar a Rhonda para después retarse a casa
Arnold había intentado varias veces llamar a Helga, pero el teléfono jamás fue contestado, después d timbres, la voz que se escuchaba era la de la grabadora, pidiendo dejara el mensaje, Arnold no quería dejar un mensaje, el quería hablar con Helga pero ese sábado, ya no pudo, tendría que esperar hasta mañana
Las dos semanas faltantes pasaban como agua, todo giraba en torno al baile de graduación, las luces debían ser perfectas, la música la mejor de todas, Rhonda y Curly ya había avisado al grupo como debían ser sus vestidos en caso de las niñas y los trajes en caso de los chicos, la comida… era la del problema, Helga se la pasaba evitando a Arnold, esquivándolo, trataba de no pasar por donde se encontrara el, se escondía y hacia hasta lo imposible por no topárselo, era obvio ya que ella de verdad no quería saber nada más de él
Jueves 5 de Julio, faltan solo horas para que el gran día llegara, el Sr. Simmons había pedido que solo los chicos del grupo asistiera al salón de profesores después del receso, ahí el les haría un anuncio
Todos se encontraban ahí, Harold, Stinky, Sid y compañía, el Sr. Simmons entro al salón, cerro la puerta y miro a los chicos
Sr. Simmons: bueno niños, gracias por venir, lo que les quería decir es que, como es tradición en cada baile de graduación, los chicos como ustedes, deben llevar una pareja, no importa quien o de donde sea, solo importa que esa persona sea especial para ustedes, ella sabrá lo especial que es para ustedes
Harold: ¿y como las vamos a invitar o que?
Stinky: si, no entiendo, es complicado
Sid: ¿invitar a alguien especial?
Gerald: permítame señor Simmons –aclara su garganta- la tradición del baile de graduación se remota a antes de nuestros padres, de nuestros abuelos, desde que las declaraciones de amor en el baile de graduación existieron, a nosotros los chicos que tenemos ese amor platónico o que queremos mostrarle a alguien lo especial que es, se nos ha dado el instructivo perfecto para eso, todo empieza con una pequeña pulsera con una pequeña y linda rosa artificial, nosotros debemos darle esa rosa a esa chica especial cuando vayamos a recogerlas a sus respectivo hogares
Sr. Simmons: eh, si así es Gerald, pero –es interrumpido-
Curly: mi hermosa Rhonda y yo hemos cambiado eso, ella cursi como siempre, quiso que la flor la portáramos nosotros, todos llegarían por separado al baile ya estando ahí, nuestros ojos nos guiarán hasta esa bella dama
Stinky: sigo sin entender –dice rascándose la cabeza-
Arnold: llegas al baile, buscas a la chica que te guste y le das la flor, con eso ella bailará la canción final a tu lado, ¿ya?
Stinky: ah, ahora si entendí –sonríe-
Sr. Simmons: bueno chicos, aquí están, escojan la flor del color que más les agrade –saca una pequeña caja la cual contenía dichas pulseras-
Todo esta listo, esa misma tarde, Helga invita a Erick a cenar, claro en compañía de su hermana ya que sus padres, unas vez más no estaban, pareciera que habían ido a comprar unas cuantas cosas para tener listas las compras del mes
El timbre de la casa Pataki suena, Olga es quien atiende al llamado
Olga: oh, Hola, debes ser Erick, pasa por favor, Helga esta en la sala viendo luchas
Erick: usted debe ser Olga, mucho gusto, Erick Bautista para servirle –le da la mano-
Olga: -estrecha su mano- muy amable, el gusto es mío, anda ve con Helga
Efectivamente, la chica rubia estaba postrada en el sillón viendo la tv, cuando el chico llego, lo miro y con una seña lo invito a que tomará asiento a su lado
Helga: vaya, que puntual eres tonto –le sonríe-
Erick: -sonríe- soy un tonto puntual
Helga: deja de repetir lo que digo –lo mira-
Erick: -ríe- perdona, de repente me creo un loro, tú sabes
Helga: ¿de repente? claro que no, tú siempre –ríe-
Erick: -sonríe y la mira fijamente- que linda eres cuando ríes
Helga: -se sonroja- cállate –de un empujón, lo lanza fuera del sillón-
Erick: -en el suelo- vaya, eso duele –se levanta y se soba un poco la espalda- con que esas tenemos pequeña gruñona –se acerca a ella-
Helga: no te tengo miedo, ¿Qué me puede hacer alguien como tu? –se cruza de brazos aun sentada en el sillón-
Erick: ¿quieres saber? –se acerca un poco más-
Helga: -sonrojada y nerviosa- a- a ve-ver –lo reta-
Erick: ¡esto! –se lanza sobre ella tratando de no lastimarla y comienza un ataque de cosquillas- sonríe, que así te ves más linda –dice sin dejar en paz a la chica-
Helga: -sonrojada y muerta de la risa- jajaja ¡ya! ¡Ya! ¡déjame!
Los tres pasaron la velada juntos, después de cenar, Erick y Helga subieron al tejado de la casa
Erick: son lindas, ¿no crees?
Helga: -aclara si garganta- ¿Quiénes?
Erick: ellas –mira al cielo-
Helga: -seria- ¿Quiénes ellas, eh?
Erick: tontita, las estrellas –la mira-
Helga: -apenada- ah si, ellas –mira el cielo- hacia tanto que ya no las veía, y tienes razón, son lindas, oye
Erick: dime –mira de nuevo a las estrellas-
Helga: ¿Qué les dijo el Sr. Simmons? ¿Por qué solo los cito a ustedes?
Erick: es secreto
Helga: ¡oh vamos! no diré nada, ándale, dime que les digo
Erick: algo sobre el baile de graduación
Helga: pero que les dijo
Erick: que niños con niñas, no pueden llegar juntos
Helga: ¿Qué? pero ¿Por qué?
Erick: porque según Rhonda y Curly –dice en tono poético y burlón- los ojos del corazón te guiaran hacia esa persona especial –ríe-
Helga: -ríe a la par- vaya, ahora entiendo el porque de los antifaces y las mascaras, que locura
Erick: Helga –la mira-
Helga: ¿Qué quieres? –lo mira-
Erick: -saca la pulsera del baile de una bolsa de su chamarra- no quiero esperar hasta mañana
Helga: y eso, ¿Qué es? –mira la rosa-
Erick: este es el distintivo que traerá esa persona especial –le toma una mano-
Helga: entonces…
Erick: -suspira- ¿bailarías la última canción del baile conmigo? –le pone la pulsera en la mano-
Helga: -se sonroja- y-yo pu-pues si, bueno gra-gra –toma aire- gracias por creer que puedo ser especial
Erick: -tomas sus manos entrelazándolas con las de el- no creo que seas especial, es que tu, solo tu, eres especial antes los ojos de todos, eres única e irrepetible –le toma con una mano la barbilla-
Helga: yo pues yo –nerviosa y más sonrojada-
Erick: no digas más –acerca poco a poco su rostro al de ella-
Helga: -siente un poco más cerca la respiración del chico, comienza a cerrar los ojos, pero en un instante, ella se aparta- acepto solo bailar contigo, ya puedes irte a tu casa –le da la espalda-
Erick: -suspira- tan cerca… esta bien, pero ¿Cómo te reconoceré mañana?
Helga: antifaz con plumas rosa y azul pastel –sin mirarle-
Erick: esta bien –con un rápido movimiento le da un beso en la mejilla para enseguida retirarse de ahí-
El día llego, desde temprano las chicas se reunieron en casa de Pataki, llevaban sus elegantes vestidos, llenos de olanes todas de diferente color, de igual manera llevaban maquillajes, perfumes, todo lo que se pudieran imaginar, era su noche, su momento y no lo dejarían pasar, ya todas estaban bañadas, algunas se ayudaban con los cierres de los vestidos, otras con los zapatos, Olga ayudaba a algunas cuantas al maquillaje, claro eso no debía faltar, todas querían estar irreconocibles, pues para cuando estuvieran en el baile, su chico ideal si era astuto las reconocieran y bailaran juntos la última canción del día.
Una a una se iban terminando, faltaban poco más de 2 horas para que empezará el baile, Rhonda precavida de que ningún chico hiciera trampa, llevo a todas las chicas de casa de Helga al gimnasio de la YMAA en una limosina, claro parecían quinceañeras pero de la edad media, ya que esos vestidos detonaban rasgos de esa época
Antes de llegar todas se colocaron los antifaces, una a una fueron bajando de la lujosa limosina para después entrar una a una al gimnasio, adornado espectacularmente, era una combinación Romeo y Julieta, El Fantasma de la Opera, Carmen y más
La música sonaba tranquila, los niños claro, estaban en grupo, al ver a aquel grupo de peculiares "princesas" quedaron boquiabiertos, nadie creería que se vieran tan bien, las personas invitadas y uno que otro colado, miraban, era la mejor fiesta de graduación en la historia del YMAA
La maestra de ceremonias, Abigail da la bienvenida
Abigail: Damas y Caballeros, Amigos y Amigas, sean todos bienvenidos al baile de graduación del grupo 601, de la escuela publica numero 118, recibamos con un cariñoso y caluroso aplauso a los graduados y a su profesor, claro, el Señor Simmons
Todos pasan al frente del gimnasio, saludan muchos a sus familiares, otros sienten nostalgia y otros simplemente disfrutan el momento, Rhonda claro, estaba rodeada de cámaras pues sus padre, tíos y primos no iban a pasar desapercibida dicha ocasión
Abigail: los invitamos pues a que disfruten del excelente banquete buffet que prepararon, las deliciosas bebidas que se les ofrecen y sin duda, se les invita a bailar las canciones cuidadosamente elegidas para este día, sin más que decir, FELICIDADES GRADUADOS, ESTA ES SU NOCHE.
El gimnasio de YMAA se llena de aplausos, algunas primas y hermanas gritaban echándole porras a sus graduados, muchos padres sentían el orgullo fluir por sus venas pues sus niños pasaban a una etapa más de la vida, y claro la más importante, se podría decir que dejaban de ser niños para ser adolescentes
El gimnasio se llenaba de gente, algunas personas comían, otras charlaban, otras más se aventaban a bailar la canción que sonara, pero los graduados, chicas con chicas y chicos con chicos aun no daban inicio, poco a poco se comenzaban a esparcir
Gerald: como no reconocer ese par de ojitos nipones –le dice suavemente al oído a la pequeña Phoebe-
Phoebe: -sonrojada sonríe nerviosa- ay Gerald, sabía que me reconocerías
Gerald: pero como no he de hacerlo –la toma de la mano-
Phoebe: que guapo se ve joven enmascarado –ríe coquetamente-
Gerald: lo mismo digo mi bella princesa asiática –pone la pulsera con la rosa en la mano derecha de la chica-
Phoebe: ¿y esto?
Gerald: esto, es la invitación a bailar conmigo la última canción del baile, ¿aceptas?
Phoebe: claro que acepto
Ambos chicos se quedaron horas charlando, el se ofreció para ir por un par de vasos de ponche, para poder seguir charlando
Harold solo buscaba de que platillo tomar más comida, hasta que en el tazón de ponche se encontró con alguien
Patty: hola Harold
Harold: Pa-Patty ¿Cómo me reconociste?
Patty: si te digo, no me creerías –le sonríe-
Otra parejita que se unía en la noche, así consecutivamente, Sid y Sheena platicaban pues en el ultimo año de primaria habían convivido un poco más por los trabajos en equipo, Peapod al fin se había animado a buscar a Nadine, los demás chicos estaban más preocupados por el partido de la noche anterior, por el ultimo lanzamiento en videojuegos o las luchas del fin de semana pasado
Una bella niña, atraviesa el salón del YMAA y llega donde se encuentra el niño rubio con peculiar cabeza en forma de balón
Lila: Arnold, ¿eres tú o Arnie?
Arnold: ¿Lila? soy yo Arnold, vaya si no es por tu voz no te reconozco
Lila: lo que hace un poco de maquillaje y un antifaz bien adornado
Arnold: -ríe- jajaja claro, acompáñame –la toma de la mano-
Ambos chicos se acercan a la puerta que da hacia la alberca del gimnasio
Arnold: mira, ponte esto –le da la pulsera-
Lila: ¿Qué es esto?
Arnold: con esta pulsera Arnie te va a reconocer y así podrás estar con el
Lila: esta bien Arnold –lo abraza- gracias por toda la ayuda
Arnold: -le responde el abrazo- ni que lo digas
En el momento del abrazo, Rhonda se asoma para después ir a contárselo a las demás
Rhonda: chicas, chicas, ¿Qué creen?
Helga: ¿Qué pasa Rhonda?
Rhonda: al fin son novios –emocionada-
Helga: ¿Quiénes?
Rhonda: pues Arnold y Lila, vi como el le daba la rosa a ella y –mira la mano de Helga- y a ti, ¿a que hora te dieron eso?
Helga: no te interesa –se da la media vuelta y camina hacia el tazón de ponche-
Rhonda: -dirigiéndose a las demás- cuanta bipolaridad en una persona
Arnold y Lila de nuevo entran al gimnasio, se separan por un momento, Arnold camina hacia el tazón de ponche y ahí se topa con Helga, claro, no reconociéndola
Arnold: ¡oh! lo lamento –dice cuando las manos chocan para tomar un vaso-
Helga: -lo mira- no hay problema
Arnold: ¿Helga? –le busca la mirada-
Helga: -voltea el rostro- no –toma un pequeño mini sándwich-
Arnold: claro que si eres tú –aun intenta mirarla a los ojos-
Helga: ¡que no! –avienta con una mano el sándwich-
Arnold: -suspira- esta bien –mira que en la mano de la chica se encuentra puesta ya la pulsera con la pequeña rosa-
Helga se aleja del lugar, decide salir a tomar aire… "¿en donde esta Erick?" se repetía una y otra vez hasta que sintió que alguien toco su hombro
Helga: -molesta- suéltame Arnold –se suelta-
Erick: que yo sepa, no tengo cabeza de balón y menos, soy rubio –coloca sus manos sobre los hombros de ella y con suavidad la voltea hacia el- hola
Helga: -ríe ante dichas palabras- hola y perdona que te confundiera, es que yo
Erick: -la interrumpe- no tienes que darme explicaciones, no te las pedí y aunque lo haga, Helga Pataki jamás le da explicaciones a los demás –le sonríe-
Helga: tienes razón –suspira-
Erick: Helga, la última canción casi llega
Helga: lo se –lo mira a los ojos-
Erick: -la toma de la barbilla y la mira tiernamente a los ojos- gracias
Helga: ¿Por qué?
Erick: por dejarme ser parte de tu vida –acerca un poco su rostro al de ella-
Helga: yo, pues es que, bueno –nerviosa-
Erick: no digas nada –acerca un poco más su rostro- solo déjame –cierra despacio los ojos-
Helga: -se sonroja, cierra poco a poco los ojos- dejarte…
El chico acerca un poco más su rostro, ambos se sonrojan pues es tanta la sensación de la respiración en los labios de ambos, Erick termina por juntar sus labios con los de Helga, la toma firmemente del rostro para concretar ese beso, quedaron así por unos cuantos segundos, un minuto tal vez, suficiente para que alguien, ajeno a ellos los viera, escondido detrás de la puerta
Arnold: n-no pue-puede ser –baja la mirada- ella, ya me olvido –deja escapar una lágrima-
Gracias a todos por sus reviews, en verdad gracias por seguir mi fic, espero lean mi otra historia, es corta pero bonita o al menos eso creo yo jajaja :D una vez más, gracias por seguir leyendo.
