Disclaimer: Personajes S. Meyer, la historia me pertenece.


Agridulce

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Cerré la puerta y deje caer mi frente sobre ella. Mi respiración era irregular y en mi mente sonaba un molesto pitido que estaba segura era provocado por la intensidad de mis reacciones de hace solo unos minutos.

Jamás pensé que enfrentaría a Edward de esa manera y en estas circunstancias. Nunca paso por mi mente que vendría a mi casa y entrara a la fuerza solo para luego decir que necesitaba a Seth... siempre que imaginaba el momento en que le reclamaba sus actos estábamos en una cena donde él debía de ser el homenajeado, y donde yo era la que lo buscaba para maldecirlo y dejarlo en vergüenza.

Nunca como sucedió recién…

El coraje que sentía por ese hombre no conocía limites, deseaba verlo muerto… quería ver como se retorcía en el suelo por el dolor. De verdad quería eso no me importaba lo cruel ni lo orgullosa que sonara pero anhelaba que el sufriera lo que yo sufrí. Mi pechó ardía por la sed de venganza que tenia. Y no solo a él… también odiaba a su esposa, a aquella mujer perfecta que destruyo mi cuentos de hadas… ¡Odiaba a su hija!

Claro que la odiaba.

Esa mocosa tenía lo que Seth también merecía… un padre. Un nombre que dijera que él no era un bastardo… Seth merecía todo eso, y yo no podía dárselo.

¿Por qué mi hijo era mal mirado en la sociedad y ella no? ¿Por qué mi hijo tenía menos derechos que esa niña? ¿Solo porque ella nació dentro del matrimonio y mi hijo no?

¿Por qué…?

¿Por qué nadie de la familia de Edward se había acercado a ver a mi hijo? ¿¡Porque lo abandonaron…! Si mi hijo es tan Cullen como lo es esa mocosa hija de Edward…

Mi egoísmo es grande… lo sé. Pero jamás he dicho que soy perfecta, además… ¿Alguien me puede culpar por odiar a la familia feliz Cullen? ¿Pueden…? ¿Juzgarme por anhelar algo justo para mí bebe? ¿Por envidiar y odiar a los que me destruyeron? … no lo creo. Soy madre… madre de un encantador muchacho que día a día tiene que soportar el peso social de ser un bastardo y peor… porque todos conocen el origen de su concepción.

Cada día que pasa me culpo por no haber buscado a alguien mejor para ser el padre de Seth. Duele saber que por culpa de tu ingenuidad tu hijo es rechazado por la mayoría de las madres de su escuela… duele mucho. Tener la conciencia de que hablan a tus espaldas, las cosas que dicen…

Zorra…

Prostituta…

Cerré los ojos fuertemente y golpee la puerta con los puños. Grite fuertemente. Seguí golpeando la puerta, pies, manos… no importaba. Quería sacar toda esa frustración que guardaba en mí.

− ¡Mamá!

Escuche el grito de Seth, más no le tome atención.

¿Por qué Edward… porque volviste? ¿Solo quieres hacerme sufrir cierto? Gruesas lágrimas se mezclaban con mis gritos de furia y dolor. Sentía que me movían, escuchaba gritos… más no reaccionaba. No podía pensar en nada más que Edward y su vida feliz, en todo lo que él tenía y nosotros no.

Navidades en familia mientras que nosotros debíamos de colarnos en otra casa, en otra familia donde a pesar que nos querían jamás tendríamos el sentimiento de pertenecer ahí. Porque a pesar de que adoraba a los Vulturi sabía que ese no era mi lugar, no era mi familia. Ellos simplemente nos habían adoptado… porque los Cullen nos rechazaron.

Esa era la verdad.

Los Cullen nos habían rechazado por "arruinar el matrimonio de su hijo" ¿Arruinarlo? Recuerdo como esa mujer me miro… Esme Cullen no era más que una zorra vestida de oveja.

"No harás nada que destruya el nombre de mi familia"

Le había pedido ayuda... no tenía a nadie más a quien recurrir pero ella me había cerrado las puertas en la cara, y peor me había dado dinero, como si el dinero comprara mi sufrimiento.

Y luego dicen porque los odio.

Seth POV

Mami es bonita, mucho más que todas las mamis del mundo, incluso es más bonita que la Tía Tanya… y eso que mi tía es muy linda. Mi mamá tiene el pelo igual que yo…, sus ojos son iguales a los míos y su sonrisa… ¡Somos iguales!

Ella me quiere, yo lo sé. Ella me cuenta cuentos por las noches y aunque son tontos y repetidos me gustan mucho solo porque ella me los cuenta. Cuando tengo frio mi mamá me abriga y si tengo hambre me prepara sus emparedados de jamón queso para que yo sea feliz.

Amo a mi mamá… y es por eso que odio a ese hombre.

Quizás se preguntan ¿Cuál hombre? Pensando que yo no tengo idea de lo que ocurre pero tengo siete años y no soy ningún tonto. Tampoco soy ciego ni sordo y puedo escuchar muy bien cuando mi mamá y la tía hablan acerca de él.

Sé que ese hombre es mi papá…

También se que dejo a mi mamá sola y que no me quiso cuando nací… y que por culpa de él mi mamá no es feliz…

¿Puedo odiarlo cierto?

Ese hombre vino a mi casa, mi mamá no lo quería dejar pasar y yo tampoco. Ambos empujábamos la puerta pero él era muy fuerte… más fuerte que Godzilla. No me gusto sentirme débil ¡Tenía que cuidar a mi mamá del monstruo feo y malo!

Cuando mi mamá me mando a mi cuarto llame a la tía Tanya y a mi abuelito Aro ellos dijeron que venían de camino y que me quedara en mi cuarto.

Tuve que obedecer pero aún así escuchaba los gritos del piso de abajo.

Mi mamá gritando, reclamándole a ese hombre por dejarme. Tenía tantas ganas de crecer y golpearlo por hacer llorar a mi mami.

Escuche todo lo que mamá decía y también lo que él le respondía

"Necesito a Seth…"

¿A mí? Pero si él no me quería y yo tampoco a él… no había razones para que me necesitara. Cuando mamá grito corrí a mi cama y me tape los oídos con mi almohada de auto que me habían regalado para la navidad.

−Diosito haz que ese hombre se vaya… no lo quiero en mi casa−suplique llorando− Haz que mi abuelito Aro llegue pronto… por favor.

Los gritos se detuvieron al rato y la casa quedo en silencio. No se oía la voz ni del hombre malo ni la de mi mamá. No me moví, me quede ahí acostado sobre mi cama con la almohada aún en mi cabeza y fue ahí que escuche el grito de mi madre.

Este grito no era parecido a ninguno que yo hubiese escuchado. Este era fuerte… y me asustaba. Los golpes se sentían en toda la casa, sus gritos… su llanto.

Baje corriendo las escaleras, golpee mi pie un par de veces con los juguetes que estaban esparcidos por todas partes. Cuando llegue a la sala no podía creer lo que veía.

Mi mamá estaba golpeando la puerta con toda su fuerza, gritaba y se movía como si estuviera loca. La llame, pero ella no me escucho. Estaba asustado… quería que mi mami volviera a la normalidad.

Volví a gritar esta vez con lágrimas en los ojos, corrí a su lado cuando ella dejo de golpear la puerta y cayó de rodillas al piso.

− ¡Mamita!

Ella seguí llorando con los ojos perdidos…

Y todo por culpa de ese hombre.

Abrace a mi mamá así como ella lo hacía cuando yo estaba triste. Bese su cabello e imite las palabras que ella me decía a mi cuando me caía o estaba enfermo. Mamá no me escuchaba, parecía estar en otro planeta… así como yo cuando miro la televisión.

¿Cuánto faltaba para el abuelito Aro llegara?

− ¿Mami? Respóndeme por favor…

Ella me miro y me sonrió dulcemente antes de dejar caer su cabeza contra mi pecho, la oí murmura un "Te quiero". La abrace más fuerte y llore… llore en silencio por no tener papá y porque mi mamá no era feliz.

Me quede así hasta que la puerta se abrió y el abuelito Aro entro junto con mi abuelita. Ella me tomo entre sus brazos y me dijo suavemente en el oído "Todo está bien amor… ya estamos aquí". El abuelito tomo a mamá en brazos como si ella no pesara nada, salimos fuera de la casa y nos subimos en la camioneta donde jugaba con Félix, mi primo. Me senté junto a la abuelita y mamá que estaba temblando.

Ella aún no despertaba y yo estaba asustado… no quería que le pasara nada malo.

El abuelo hablaba por celular, estaba enojado lo sabía por todas las palabras que decía, eran las mismas que dice mamá cuando se golpea contra algo o está molesta. El camino a la casa del abuelo fue corto, o eso me pareció cuando la abuelita comenzó a relatarme algo acerca de cuando su hija Jane tenía mi edad.

Cuando llegamos a la casa de los abuelos nos bajamos y entramos rápidamente. Las sirvientas me llevaron al cuarto que usamos con mi mamá y me pusieron una película de dibujos animados. Reconocí la canción inicial como la del "Rey León" y no pude evitar soltar un gemido.

Hasta Simba tenia papá..., se moría, pero él sabía que tenía un papá que lo quería.

−Wendy no quiero ver esta película−le dije a unas de las sirvientas. Al instante habían cambiado la película y ahora estábamos viendo Toy Story. Esta película si me gustaba porque Andy no tenía papá y solo tenía mamá al igual que yo.

Wendy se sentó junto a mí y comenzó a jugar con un peluche en forma de león. Ella era bonita, a pesar de tener ese uniforme era bonita y su pelo siempre estaba ordenado… además ella siempre me sonreía.

De pronto recordé a mamá… ¿Dónde estaba?

− ¿Dónde está mi mamá?− pregunté. Ella me miro con tristeza como si supiera lo del hombre malo. Fingí que no lo note y espere su respuesta− ¿Está bien?

−Claro Seth… el médico de la familia la está atendiendo. No te preocupes…

Suspire disconforme…

−Está bien…−musite antes de volver mi vista a la pantalla.

− ¿Se atrevió a entrar a la casa?

−Si

− ¡¿Pero cómo? – rugió Aro mientras caminaba de un lado hacia el otro− ¿Cómo se atrevió? ¡Maldito!

−Lo peor es que Seth estaba presente… no sé cómo se lo ha tomado, pero estoy segura de que escucho todo−dije en un murmullo dejando caer unas lagrimas−Mi pequeño… no tenía porque escuchar eso… es solo un niño.

−Lo sabemos hija. Seth estaba muy nervioso y asustado cuando llegamos a tu casa, gracias a dios Wendy pudo calmarlo con una película. Pero ella me dijo que no ha parado de hablar mientras duerme… lo menciona a él−El tono sugerente de Antonella me dio a entender de inmediato a quien se refería. Mi estomago se encogió ante esa información. Saber que Seth había escuchado todo lo que grite me enojo conmigo misma.

Había estado tan ocupada reclamándole a Edward que ni siquiera me había preocupado de mi hijo…

¡Soy una pésima madre!

Me senté en el sillón de cuero negro y apoye mi cabeza en mis manos. Estaba agotada a pesar de haber dormido un par de horas, el cuerpo me pesaba demasiado y la cabeza estaba a punto de explotar con todos los hechos que habían ocurrido este fatídico día.

−Tu reacción no fue la mejor querida.

No levante la mirada. Escuchar esas palabras de Aro era doloroso, sobre todo porque sabía que él tenía razón.

−No deberías de haber dejado que el viera lo herida que estas. Se supone que Edward Cullen es pasado ¿O m equivoco?

− ¡Aro!−le regaño Antonella− ¿Cómo esperabas que reaccionara? Hola Edward… un gusto tenerte de vuelta.

−Sabes que no me refiero a eso querida, pero hubiera preferido que Isabella se comportara de mejor manera. Ahora ese caballero sabe en qué condiciones se encuentra Isabella emocionalmente, estamos en una clara desventaja porque nosotros no tenemos idea de lo que él quiere… −Su voz disminuyo hasta convertirse en un lejano murmullo. Lo más seguro es que estuviera hablando para sí mismo.

−Sé que fue un error pero en ese momento no pensé en nada más que encararlo. En mi mente no había nada más que odio… ni siquiera pensé en Seth. En ningún momento mientras le reclamaba todas esas cosas pensé en que mi hijo estaría escuchando ¡Soy una pésima madre!−la opresión en mi pecho era insoportable. No era capaz de imaginar el rostro de mi bebe al escuchar todas las barbaridades que dije…

Mi pobre angelito… ¿Acaso el merecía tener unos padres tan jodidos como Edward y yo? Estaba segura que no.

Por un lado tenía al gilipollas de Edward, un egoísta hijo de puta mentiroso. Y por el otro lado estaba yo… demasiado rota como para ser capaz de amarlo lo suficiente.

A veces me ponía pensar en cómo hubiera sido la vida de Seth si yo lo hubiese dado en adopción cuando las mujeres del hogar me lo recomendaron, ¿Tendría una familia completa que lo amase? ¿Un padre cariñoso y una madre abnegada?

Aquellas preguntas jamás serian correspondidas y eso era lo que más me dolía. Porque la verdad era que me sentía culpable por la vida que Seth tenía que llevar. Porque mi hijo no tenía una familia, porque no tenía un padre…

¡Todo era mi culpa!

Si tan solo no hubiera sido tan ingenua… sin tan solo no me hubiera enamorado de ese encantador chico de mirada esmeralda.

Pero los "hubiera" no existen…, solo quedan los hechos. La realidad era que Seth solo me tenía a mí, a una jodida mujer despechada y llena de rencor. Sentía lastima por mi hijo, tener a alguien tan podrido como yo…

¡Qué desperdicio!

Porque yo no tenía vuelta atrás, lo sabía. Jamás podría ser una mujer normal, jamás perdonaría… porque lo me hicieron solo lo puede perdonar dios… no una simple mortal como yo.

−Isabella…

Antonella me sonreía maternalmente. En sus manos traía una taza de café. Lo supe por el delicioso aroma que desprendía de ella.

−Ten, le dije a Madison que le echara unas gotitas de mi relajante muscular, esto te hará dormir al instante.

Tome la taza con cuidado para no quemarme. Antonella se retiro de la habitación y fue ahí que note que Aro tampoco se encontraba.

El café estaba caliente, pero lo tome agradecida de tener algo para calmar mis nervios. Cuando lo hube acabado deje el tazón sobre el velador y me recosté en el cómodo sofá, ya que Seth estaba durmiendo junto a Wendy en la habitación que usualmente usamos.

A medida que los días pasaban la visita de Edward se volvió un recuerdo que nadie quería retomar. Aún así Aro había ordenado a sus abogados investigar a Edward, solo por si acaso me había dicho cuando le pregunte el porqué.

Seth no quiso hablar del tema, y yo como la cobarde que soy tampoco quise insistir. Volvimos a nuestra casa dos días después del incidente, la verdad era que por muy amables que fuesen los Vulturi esa no era nuestra casa y no podíamos evitar sentirnos un poco incómodos. Tanya por su parte se ofreció a quedarse con nosotros, pero decline su oferta. El regreso de Edward lo teníamos que superar entre Seth y yo, así como habíamos superado todo lo demás.

Para compensar el mal rato que le hice pasar a Seth lo inscribí en las clases de fútbol en las que me había estado insistiendo desde que entro a la escuela. Las clases eran los Martes, Miércoles y Viernes después de la escuela por lo que tenía un poco más de tiempo para mí.

El llevarlo a esas clases fue bastante extraño ya que la mayoría de los niños eran acompañados por sus padres, en realidad todos eran acompañados por su padre. Si Seth se sintió mal por ello no lo demostró ni me lo dijo, aunque tampoco quise preguntarle.

Su entrenador era un hombre bastante joven y amable llamado Emmett McCartney, era alto, muy alto con la pinta de ser un jugador de lucha libre. Debo reconocer que cuando lo vi me intimido un poco, pero a medida que charlamos pude ver que era un sujeto bastante infantil y para nada intimidante como creí en un principio.

Seth se integro de manera impresionante en el equipo, incluso varios de sus nuevos amigos lo invitaron a jugar a sus casas. Algo que me sorprendió bastante ya que en la escuela Seth solo tenía tres amiguitos…

Lizzy la sobrina de Tanya, y por ende su mejor amiga; Lucas y Thomas... los dos últimos son gemelos, unos chicos bastante tímidos e introvertidos que tan solo hablan con Seth y Lizzy. Como se podía apreciar a primera vista el grupo de Seth estaba compuesto por los chicos más tímidos e introvertidos de la escuela. Aunque cuando juegan entre ellos se comportan como chicos normales que ríen y se divierten, no ocurre lo mismo cuando otros chicos se acercan a ellos. Tanya dice que es como un escudo que utilizan…

Sobre todo Lizzy, quien a pesar de tener una vida familiar bastante normal se comporta siempre a la defensiva, siempre tratando de cuidar a sus amiguitos.

"Ella es nuestra segunda mamá" suele bromear Seth al describir a la preciosa niña copia miniatura de Tanya. Y tiene razón, porque ella se comporta como si fuera su madre…

−Un día de estos terminaras chocando contra un poste si sigues conduciendo así.

−Deja de joder y preocúpate de tu maquillaje−le dije burlesca a Tanya quien me saco el dedo del medio y continuo maquillándose−Así te ves mucho más guapa, callada.

−Sin duda quieres ganarte un buen golpe, luego no te quejes cuando tu linda carita quede desfigurada por mi gancho de izquierda.

−Y el premio a la mujer más ruda se lo lleva Tanya Denali−dije imitando el tono de voz de un presentador de televisión. Ambas soltamos una risa, Tanya alzo el puño como un verdadero hombre yo no pude evitar reírme de mi amiga.

−Ustedes sí que están locas…−dijo un adormilado Seth desde el asiento trasero− y luego dicen que Lizzy y yo somos los raros…

− ¡Silencio pequeño bocazas!

Seth rodo los ojos y volvió a acomodarse en el asiento para dormir.

Como hoy era domingo, y no íbamos a ninguna iglesia ni nada teníamos el día completamente para nosotros por lo que habíamos decidido ir de paseo al zoológico de Seattle. Originalmente Tanya no iba con nosotros pero luego de unas cuantas miraditas coquetas de su parte logro hacer que mi hijo la invitara…

Y bueno, como Tanya iba Lizzy también debía hacerlo.

Pero Lizzy viajaría en el auto con su familia; su padre James, su madre Victoria y su pequeño hermanito Louis. Por esa razón Seth estaba tan aburrido, si no tenía a Lizzy cerca o a uno de sus amigos se ponía a dormir como un verdadero oso.

El resto del viaje lo pasamos –Tanya y yo− cantando las canciones que tocaban en la radio y contando absurdos chistes feministas… un viaje realmente divertido.

Nos bajamos del auto ya con las piernas un poco acalambradas, hacia mucho frio, los cielos estaban grises como si estuviera a punto de largarse a llover. No dejamos que ese panorama nos deprimiera y caminamos hacia el zoológico donde nos encontraríamos con James el hermano de Tanya y el resto de su familia.

Tal como lo predije apenas divisamos a la niña con carita de ángel Seth se olvido de mi existencia y se fue corriendo a su encuentro.

−Si hijo, no te preocupes… yo me quedo con Tanya− dije irónica.

Tanya soltó una risa y ambas caminamos al encuentro de la familia de James.

− ¡Que hermosas chicas veo por aquí! –exclamo alegre James, el hermano mayor de Tanya. Beso a su hermana en ambas mejillas, le revolvió el cabello que Tanya había luchado por acomodar y luego le brindo una de las sonrisas deslumbrante. Tanya se quejo de lo salvaje que era su hermano y todos nos reímos.

− ¿Dónde está la más hermosa mejor amiga de mi hermanita?− pregunto James burlesco abriendo sus brazos para mí. Lo abrace riendo− ¿Estas bien pequeña…? Ya sabes que tengo varios amigos rudos que podrían patearle el trasero al papito de Seth−murmuro en mi oído lo suficientemente bajo como para que nadie más que yo lo escuchara− Cuenta conmigo para lo que necesites Bella…

−Gracias James, si necesito de tus amigos te aviso.

− ¡Esa es mi chica!

−James cariño, los niños quieren entrar hoy al zoológico, no mañana.−dijo Victoria, tomando la mano de su marido y sonriéndome cálidamente.

James y Victoria caminaron por delante de nosotros. James empujaba la carriola donde estaba el pequeño Louis, ellos se veían como una familia…

Como la familia que Seth y yo jamás tendríamos.

−Deja de pensar eso, es obvio que ellos son felices… pero tú al igual que yo sabemos que eso es porque ellos ya tuvieron su batalla personal, en la cual vencieron.

"Su batalla personal" eso era cierto. James y Victoria habían luchado durante tanto tiempo para formar la hermosa familia que ahora eran.

Eso me hizo sonreír… quizás si Seth y yo luchábamos algún día lograríamos formar esa familia que tanto soñaba cuando era pequeña.

Quizás… quizás había una oportunidad para nosotros…


¡Hola gente! Gracias por los reviews y las alertas que le han dado a la historia C: Espero que esten celebrando junto a su padre este día c:

~Un beso gigante a mis chicas de twitter *JaviPi & Caro*& a las Sirianas (?) aquellas que me instaron a que publicara este fanfic :B

Espero sus comentarios de este capitulo, poco a poco se va a ir aclarando la vida de Edward... aunque no quiero dar muchos detalles por ahora. Me gusto mucho leer sus teorias del regreso de Edward, habian varias que se acercaban ;D, en este capitulo se pudo ver también más a fondo lo que piensa Bella... y el odio que siente hacia Edward...

¡Amo a esta Bella resentida!

MillaC: