Disclaimer: Los personajes le pertenecen a S. Meyer, solo Lucy es mía.
Agridulce
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−Eres tan hermosa…−musito el cobrizo mientras abrazaba a la castaña. Ella le sonrió cálidamente y beso la mejilla del joven. – Hermosa, hermosa, hermosa−canturreo en el oído de la joven que soltó una risita encantada con las palabras de su novio.
Ambos jóvenes estaban sentados sobre el frio césped, en medio de un hermoso prado que ambos habían descubiertos en una de sus excursiones. El sol estaba escondiéndose por entre los árboles, y hacia bastante frio, pero a ellos no le importaba quedarse a oscuras en medio del bosque...
Estaban juntos y eso era lo importante. Lo demás daba igual mientras ellos estuviesen disfrutando de una tarde juntos…
−Te amo Edward
−Y yo a ti mi pequeña princesa…
− ¿Mucho o poco?−preguntó la chica besando el rostro de Edward –Porque yo te amo muchísimo…
Edward se acerco a la chica y la beso profundamente. Los labios de ambos se juntaban y se separaban en un vaivén lento y lleno de amor. Las manos de la joven llegaron al cabello sedoso de Edward, tironeo el cabello logrando que el chico soltara un gemido de placer. Edward junto una vez más los labios con los de su compañera y luego sonrió sobre ellos…
−Te amo Isabella Swan, te amo hoy y te amare siempre.
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Deje de correr cuando lo a mis pulmones ni las piernas me daban más. Volví mi vista mi alrededor… ¿Dónde estaba?
Miré hacia mi izquierda, había unas cuantas cabañas y a mi derecha se encontraba un sendero medio escondido por los grandes árboles que lo bordeaban. A pesar del tiempo pude reconocer ese sendero…
Era el camino que llevaba al prado… al prado que descubrimos con Edward.
No sabía cómo había llegado aquí, mientras corría no tenia fijo donde quería ir… simplemente quería huir, huir de Edward y de mis confusos sentimientos. Era tan extraño que mi inconsciente me guiara a este lugar…
Un lugar donde se habían llevado a cabo la mayor parte de nuestros encuentros con Edward, un lugar marcado por el deseo de amarse de dos jóvenes soñadores. ¿Por qué había venido hasta acá?
Algo me guiaba hasta ese lugar, no sabía el porqué ni la razón, solo sabía que debía de seguir ese sendero y encontrarme con mis viejos fantasmas.
Con la determinación tomada me encamine hacia el sendero.
Los años no le habían causado muchos cambios al lugar, aún así las ramas estaban lo suficientemente grandes como para que chocaras de vez en cuando con ellas.
Camine por el sendero siendo guiada por mis recuerdos. El bosque se iba haciendo más y más espeso como si estuviese caminando directo a la cueva del lobo feroz –reí por mi estupidez y continúe caminando− Camine por unos veinte minutos hasta que encontré lo que buscaba, un gran árbol que en medio de su corteza tenia tallada unas iniciales.
"E y B"
Suspire profundamente. Me acerque al árbol y deslice mi dedo por esa inscripción. Recordaba exactamente cuándo habíamos tallado esas iniciales…
Fue un día en que llegue a mi casa y encontré a Renee teniendo sexo con uno de mis maestros en la sala de estar. En esos momentos estaba tan asqueada, tan molesta y dolida que lo único que quería era estar con Edward, por eso a pesar de que sabía que Edward tenía un examen al día siguiente lo llame, y él como el novio devoto que era vino en mi rescate.
Me sentía tan mal aquel día…
Renee me había vuelto a decepcionar, otra vez.
Edward me había acobijado en sus brazos y me había suplicado que por favor no me cerrara a él… recuerdo los ojos con los que me miro y me dijo "Jamás te abandonare, lo prometo". Decidimos caminar por el bosque y tomamos el viejo sendero que casi nadie usaba, caminamos en silencio hasta que de la nada comencé a llorar… y a gritar tratando de sacar toda la mierda que tenia dentro de mi pecho.
Justo debajo del gran árbol…
Edward me miró con sus expresivos ojos esmeraldas y me beso de una manera tan especial dándome con ese beso cientos de promesas…
"No estás sola…"
Cuando me tranquilice, mire hacia arriba y me maraville con el enorme árbol que nos cubría con sus múltiples ramas. Edward también lo hizo y decidimos marcar ese árbol como "nuestro"…
Entre tantos besos nos pusimos a jugar, y corrí alejándome de él gritándole que me alcanzara. Y fue ahí, de pura casualidad cuando quede frente al lugar más hermoso que jamás había visto.
"Es nuestro" dijo Edward rodeándome por la cintura.
Deje mis recuerdos atrás al divisar esa entrada escondida a la orilla del sendero, esa entrada que Edward luego había hecho con un machete y yo con las tijeras de podar que le saque a Renee a escondidas.
Me acerque a la entrada, la cual estaba mucho más tupida que el sendero producto de los años en los que estuvo sin cuidado. Me abrí paso entre las ramas, mis manos fueron arañadas por las ramas y me golpee mis rodillas con un tronco que antes no se encontraba. Tuve que montarlo y pasar prácticamente gateando para poder atravesarlo sin terminar aplastada por él.
Cuando finalmente llegue al prado no pude evitar soltar una exclamación al ver el estado en el que se encontraba.
Las flores que antes habían, aquellas que Edward cortaba y ponía en mi cabello ya no existían, todo el prado estaba seco… muerto, sin vida.
Camine por el prado hasta quedar en el centro del circulo, y observe a mi alrededor… -mi respiración de agito- ¡Todo estaba muerto! ¿Por qué? Cuando Edward y yo veníamos era un lugar mágico… era como estar en una parte del cielo.
¿Por qué ya no? Recordé la lección que me enseño Edward y suspiré; Nada es para siempre.
No, nada duraba para siempre.
Sin importar lo frio y húmedo que estuviese el suelo me senté en el igual. Apoye mi cabeza en mi barbilla mirando hacia el frente pensando… recordando.
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− ¡Esto es tan ridículo Edward!− grite mientras veía a Edward recoger flores desde la otra parte del prado− ¡Ya no tenemos cinco años como para que recojas florecitas!− Edward me ignoro y siguió con su labor mientras que yo me dejaba caer al suelo con la vista en el cielo azul.
Era un día cálido, como pocos en Forks y Edward había querido que lo pasáramos en nuestro prado y la verdad estando con Edward a mi me daba igual donde estuviésemos.
De pronto el rostro de Edward apareció frente a mí, tapándome los rayos del sol. Le fruncí el seño hasta que lo vi agacharse y acerca su rostro al mío. No espere a que se acercara más y lo atraje hasta mi, tomándolo por la camisa y besándolo con una rudeza impropia de mi. Edward me respondió ansioso, minutos más tardes Edward estaba sobre mí, tironeando mi camiseta, besando y acariciando todo lo que tuviera a su paso.
Yo no me quedaba atrás, cualquier trozo de piel que Edward tuviera expuesta era suficiente para mi arrebato hormonal.
−Te amo Isabella…
Le miré fijamente y lo bese el mentón.
−Y yo a ti señor Cullen… y yo a ti−musite antes de volver a besarlo para unir nuestros cuerpos en forma definitiva, de la manera más placentera que el hombre ha probado.
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Ese recuerdo me hizo sonreír…, debajo de ese cielo azul y sobre el fino césped rodeada de flores, Seth había sido concebido. Mi hijo jamás se quejaría de que fue concebido de una manera tortuosa. Porque sería un engaño…
Aquella vez, Edward y yo nos entregamos el uno al otro uniendo tanto nuestros corazones como nuestro cuerpo… o por lo menos eso pensé yo hasta que tres meses después mi burbuja se reventó y vi la cruda realidad.
No pude evitar soltar una carcajada al comparar las dos situaciones; en una Edward era mi príncipe… y en el otro Edward era mi verdugo. Era raro saber que la misma persona tenía la capacidad de hacerme subir al cielo y luego tirarme al infierno… ¿Cómo era eso posible? Me asustaba el saber que yo misma le había dado ese poder a Edward, el de hacerme tan feliz… pero a la vez hacerme sentir tan humillada y rota.
Me sentía tan extraña porque yo odiaba a Edward, pero también… también lo amaba. Si, sé que es un relación enfermiza que jamás va a traer algo bueno, y que en realidad lo que debería de hacer es mandarlo a la mierda pero…
¡Joder soy una masoquista de lo peor!
No quiero decir que lo perdone… ¡Porque no lo hare! Lo que me hizo jamás se me olvidara… y siempre estará presente. Pero, me gustaría… me gustaría mirarlo de frente y decirle "Se libre, Edward".
Poder desligarlo de mí, sacar este enojo que tengo dentro y dar vuelta la hoja. Ni yo misma me entiendo. Por una parte deseo odiarlo, hacer que sufra como yo sufrí…, pero por el otro anhelo el poder sanar mis heridas y decirle a la cara "Te perdono…"
Es tan confuso…
Miré mi reloj de pulsera y lance un grito de terror…
¡Seth!
Con todo lo que ocurrió con Edward olvide que mi hijo salía más temprano… ¡Mierda!
Me eche a correr de vuelta por el sendero lo más rápido que pude, sin importar los golpes que me lleve con las ramas y los troncos. Corrí por entre cada puto árbol que se me atravesó, si mi profesora de educación física me viera no me hubiera reprobado el semestre por no alcanzar el mínimo de resistencia física.
Cuando finalmente salí del bosque estaba mucho más cansada de lo que estaba cuando hui de Edward. Tuve que quedarme ahí de pie intentando recuperar el aire un par de minutos antes de intentar tomar un colectivo que me llevara hasta la biblioteca para recoger mi coche.
Gracias a dios justo en ese momento iba pasando uno. Lo hice parar y le di la dirección de la biblioteca.
Minutos más tardes estábamos fuera del local. Le pague al chofer y entre a la biblioteca donde una asustada Emma me recibió mirándome interrogante y con la mirada de reproche.
−Decidió venir a trabajar –dijo con sorna.
Le mire sin decir nada y pase de largo hasta mi oficina, entre rápidamente y tome mi cartera y mi abrigo que estaba sobre el respaldo de mi silla. Me dirigí hacia la salida y escuche la voz de Emma decir "Claro, como es amiga del dueño"
Me voltee en un segundo y antes de que me dijera nada le di una bofetada.
La joven me miro asustada, pero aun así no bajo la barbilla y luego de unos segundos me devolvió la mirada desafiante.
−Si no le gustan las verdades…−comenzó a decir pero cuando iba por la mitad ya le había dado otro bofetón.
−Toma tus cosas y lárgate−dije volviendo hacia la puerta− Aquí, en esta tienda la autoridad soy yo. Y si decido salir por problemas personales sin avisarte es mi problema. Vete en este mismo instante y a fin de mes ve a retirar tu finiquito…
La joven me miro asustada y la vi titubear. Emma tenía fama de ser muy orgullosa y bastante altanera. Esta no era la primera vez que lanzaba frases mordaces contra los que trabajábamos en la biblioteca. Antes de mi había sido Clear, y antes de ella fue Susie…
−Señorita Isabella…
−Nada. He tenido un pésimo día, tengo que ir a buscar a mi hijo y no tengo animo de escucharte, cualquier cosa hablas con Maggie la encargada de los despidos y finiquitos… ¡Ricardo!−grité caminando por el lugar mientras telefoneaba a Tanya. El amoroso guardia apareció segundos después luciendo claramente extrañado−Tengo que marcharme de inmediato, cierras tu y dejas las alarmas puestas… ¡ah! Y Emma esta despedida, acompáñala a la puerta…
Ricardo asintió con el rostro, me abrió la puerta de la entrada y me despidió con un escueto "Hasta pronto". Mantuve mi teléfono en el oído esperando a que Tanya contestara, lo hizo al quinto pitido.
− ¿Bella?
− ¡Tanya! Olvide ir por Seth y… ¡joder! ¿No te llamaron o algo?
Escuche el resoplido de Tanya y supe que estaba molesta.
− ¡Claro que lo hicieron! Luego de que tú te olvidaras de que tu hijo saldría temprano y te estuviera esperando DOS HORAS… ¿ME ESCUCHASTE?− dijo gritando. Me subí a la camioneta y golpee el volante con el puño.
Odiaba cuando me gritaba, me sentía como si volviera a la primaria y escuchaba los regaños de Renee por haber ensuciado su mantel nuevo con mis dibujos…
−SI LO HICE−grité de vuelta. Respire profundamente antes de volver a hablar− ¿Estas en tu casa?
−Si lo estoy… pero si vas a venir así de alterada mejor que dejes al niño con…
−Nos vemos ahí−la interrumpí y antes que me dijera algo más corte la llamada y apague el teléfono para finalmente lanzarlo a alguna parte del asiento de atrás.
Maneje por las calles de Forks a una velocidad alarmante. Pero me dio igual, no estaba de ánimos para preocuparme por si tenía un accidente.
Tanya tiene su departamento en la zona chic de Forks. Su departamento es uno de los nuevos que tienen tres habitaciones inmensas y hasta una jacuzzi.
Algo que ella se podía costear debido a su soltería y su bien remunerado trabajo en Seattle Y por Angels.
Estacione fuera del edificio de Tanya y la llame por el citofono marcando su número de departamento 69… siempre que marcaba su número me causaba cierta gracia pero como estaba muy molesta e irritada lo único que causo fue mi distracción.
− ¿Bella?
−Si, abre.
El portón sonó dándome la señal de que podía entrar. Lo empuje y luego cuando entre lo cerré. Camine por el camino de mármol que guiaba hacia la entrada del edificio. Subí los finos escalones de dos en dos y abrí la puerta de vidrio que daba la entrada hacia el hall. El portero me saludo amablemente, más yo simplemente le dedique una mueca de sonrisa.
Tome uno de los elevadores y marque el piso número 3 que era en el cual vivía Tanya. Gracias a dios el ascensor iba vacio, no soportaba tener que sonreír para no asustar a los pequeños con mi cara de psicópata.
Cuando el ascensor sonó y se abrieron las puertas me baje como alma que lleva el diablo, toque el timbre y de inmediato la cabellera rubia de mi amiga se asomo por detrás de la puerta.
Se hizo a un lado y entre.
El departamento de Tanya estaba exquisitamente decorado por los mejores diseñadores de Seattle, cada centímetro de su departamento gritaba "¡Estoy a la moda!" Sip, el departamento de Tanya era el departamento soñado de muchas chicas.
Aunque para mi gusto es demasiado… ¿fashion? No lo sé… mis gustos son más hogareños, me gustan las cosas tradicionales y clásicas…
Así como Edward…
Sacudí la cabeza ante ese pensamiento. ¿Así como Edward? ¡Isabella!
− ¿Me vas a decir que mierda te ocurre?
Genial, ahora tenía a una Tanya muy enojada frente a mí.
−Solo tuve un mal día, solo eso…
− ¿¡Crees que soy estúpida! ¡Por dios Isabella! ¡Te conozco!− me apunto con el dedo índice y enarco una ceja−Se que algo ocurrió… y es mejor que me lo digas de inmediato.
−Tanya solo déjalo, estoy muy cansada y quiero ir a casa.
−No, no te irás hasta que me digas. Soy tu mejor amiga y merezco saberlo.
−Tanya…
− ¿Es Edward verdad?− su mirada me reflejaba una tristeza que no supe comprender. Pestañee varias veces, pero la expresión de Tanya ya había cambiado y nuevamente mi miraba con esa superioridad que la caracterizaba. –Pensé que Edward ya era pasado, ¿Acaso no recuerdas el daño que te causo con sus mentiras? Te destruyo Isabella, te dejo en la nada misma y ahora que estas fuerte él vuelve y tú como estúpida vuelves a caer…
Sus palabras quemaron como el acido mismo. Apreté los puños y me mordí la lengua para no soltar un par de groserías en protesta.
− ¿Piensas acaso que Edward aún te ama? Porque no es así. Él lo único que quiere es jugar contigo…, jugar así como lo hizo en el pasado. Recuerda que él nunca te amo Isabella..., nunca lo ha hecho y nunca lo hará.
Las crueles palabras de mi amiga me golpearon profundamente. ¿Por qué me decía esas cosas tan feas? ¿No veía que me dolía?
−Tú solo eras su juguete, eras con la que jugaba a enamorar mientras que en Seattle tenía una familia. Una mujer fina y elegante y una hija que llevaba su apellido y todo su amor… ¡Tú eras el juguete!
− ¡BASTA!
Mi grito resonó por la sala. Tanya se quedo de pie, con expresión indiferente como si en realidad no le importara el daño que me causaba con sus palabras. Me extrañe de ella… ¿Por qué me trataba de esa manera? Acepto que soy una estúpida por dejar que Edward entre en mi vida, pero ella es mi amiga, no mi verdugo.
−No quiero que me vuelvas a hablar de esa manera. Es cierto, eres mi amiga. Pero eso no te da la autorización para gritarme y regañarme como si tuviera cinco años, no eres mi madre. En segundo lugar, las cosas que ocurran entre Edward y yo son precisamente problemas entre él y yo. Por muy amiga mía que seas eso no te da derecho a decidir por mí. Si yo quiero ser la estúpida que cae por Edward seré yo y nadie más que yo quien tome la decisión. Ni tú, ni Aro, ni el mismísimo Edward interferirán en eso…− inhale aire y lo solté con cuidado−La próxima vez que me comiences a hablar de esa forma te juro por mi hijo que no volverás a saber de mi.
Tanya abrió los ojos de manera desmesurada y luego negó con la cabeza como si no creyese lo que estaba oyendo.
− ¿Estas… estás hablando enserio?
−Si
− ¡No puedes estar hablando en serio!
−Si que lo estoy, ¿Dónde está Seth?−Tanya parecía dispuesta a replicar pero no estaba de humor para aguantarla− ¿Dónde está mi hijo?−volví a preguntar. Tanya suspiro resignada y apunto una de las puertas.
−En mi cuarto.
−Gracias.
Me dolía tener que tratar así a Tanya, ¡Era mi amiga! Pero ella no debía de decirme esas cosas sabiendo lo mucho que me duele…
Abrí la puerta de su cuarto y entre. Al igual que el resto del departamento, la habitación de Tanya estaba bien decorada. Las paredes estaban pintadas de un color rosa pastel, y había unas mariposas muy hermosas que colgaban de una de sus lámparas.
Mi hijo estaba tirado sobre la inmensa cama de Tanya, mirando televisión mientras cantaba la canción que sonaba y que reconocí como la del inicio de Bob Esponja.
− ¿Seth?
Seth se volvió al instante al escuchar mi llamado. Se puso de pie y de un salto se tiro sobre mí.
− ¡Mami! –dijo dándome un beso en los labios− ¡Llegaste!− Luego se alejo y me miro con el ceño fruncido− ¿Por qué no me fuiste a buscar? Tuve que quedarme mucho tiempo con las tías, y luego la Tía Tanya me fue a buscar…
−Lo lamento, tuve un problema en el trabajo.
−Hm… está bien.
−Busca tus cosas cariño, nos vamos a casa.
− ¿Por qué? ¡Yo estoy viendo Bob esponja!−se quejo apuntando la televisión donde la estúpida esponja amarilla se reía con esa típica risa demoniaca.
−No me interesa jovencito, apagas la televisión, tomas tus cosas y me esperas afuera ¿entendido?
−Si mamá…−respondió en un bajo murmullo.
Salí del cuarto de Tanya, mi amiga estaba sentada en uno de los modernos sillones y parecía pensativa. Me acerque a ella, tome asiento en otro de los sillones y espere a que dijera algo.
Después de unos segundos ella volteo su mirada a mí. Sus ojos azules parecían fríos y calculadores…
− ¿Te das cuenta que discutimos por el idiota de Edward? ¡Por él!− exclamo molesta mirándome con fiereza− Nuestra amistad no es nada comparada por lo que aún sientes por Edward ¿verdad?−apreté los labios, no quería reclamarle nada ya que en cierta parte ella tenía razón.
−Claro, ¿seguirás siendo su puta si él te lo pide?
− ¡No!
Ella bufo y yo sentí ganas de abofetearla, ¿Me estaba preguntando si quería ser la zorra de Edward? ¿Cómo podía decir eso? ¡Jamás!
−Es obvio que eso quieres Isabella… se te nota en la cara que lo único que quieres es estar nuevamente entre sus brazos… ¡No lo niegues!
−Tanya…−dije con voz contenida− Edward vino a pedirme perdón, en ningún momento dijo algo acerca de que nos enrolláramos y termináramos metidos en un motel que es donde pasas las mayorías de las noches con tus "amigos"…−El rostro de Tanya se desfiguro, y yo me arrepentí al instante de lo que dije− Lo lamento … no quise…
−Si, si quisiste decirlo.
−Tanya…
− ¡No! Me estás diciendo todas esas cosas solo porque ataque a tu príncipe azul… ¡Solo por eso! ¿Acaso no ves que si nadie te dice la verdad volverás a caer? Caerás nuevamente en los brazos de Edward… y yo no lo soportare−esta última frase fue apenas un murmullo, y no estaba segura de haber escuchado bien.
−No voy a caer Tanya, lo prometo.
Ella negó con la cabeza, y me miro con tristeza. Como si en realidad creyera que no iba a cumplir mi promesa. Me dolió, pero me mantuve firme.
−Mami, ya estoy listo− dijo Seth entrando a la sala con su mochila en la espalda y un juguete en la mano.
−Despídete de tu tía
−Si mami− se acerco a Tanya y le dio un beso en la mejilla−Gracias por cuidarme hoy tía.
−No hay de que cariño−respondió Tanya revolviendo el cabello de mi hijo− Nos vemos pronto. Adiós Bella…
−Buenas noches Tanya…
Salí del departamento con Seth tomado de mi mano. Me despedí escuetamente del portero y me subí a la camioneta con la sensación de haber perdido algo importante.
Odiaba estar molesta con Tanya, ¡Lo odiaba! Ella era mi amiga, mi mejor amiga y la quiero demasiado. Pero a veces siento que ella me subestima demasiado…
¿Creer que yo quería volver con Edward? ¡Por dios! Si lo único que anhelaba era poder perdonarlo y volver a empezar con mi corazón sanado y sin odio…
¿Cómo Tanya había pensado eso? ¿Esa era la impresión que yo daba al mundo… el querer volver con Edward?
Maneje con cuidado de regreso a casa, la lluvia ya había comenzado y no deseaba tener un accidente de carretera por estar molesta y dolida con mi mejor amiga.
Por lo menos hoy había podido recordar a Edward sin tener esa sensación de estar muriendo por dentro. Hoy lo recordé con una melancolía infinita, como un lindo recuerdo que había pasado y que jamás volvería…
Sonreí tranquila.
Si hoy había sido capaz de recordar, de llegar al prado y de estar ahí… eso quizás significaba que la herida se estaba cerrando.
Quizás en un futuro próximo podría ser libre, libre de Edward… libre del pasado.
Hola niñas C:
Espero que se encuentren muy bien, les cuento que estuve de cumpleaños este fin de semana & como cualquier cumpleaños mi casa se lleno de visitas por lo que no tuve tiempo de escribir :c
He recibido sus reviews y agradezco a todas ellas que me dejan un pequeño comentario para ver que les parece la historia. También a las chicas que se sienten identificadas con Bella c: sé que el tema es bastante fuerte y por eso me tomo mi tiempo para ver desarrollar la trama como se merece.
A aquellas que odian con todo su ser a Edward les digo que nuestro Eddie tiene una historia tan... ¿emotiva? *w* ... pero eso lo veremos más adelante.
Quise que en este capitulo pudieran ver un poco de la relacion que tenia Edward & Bella antes de que todo "eso" pasara. Como ven Edward era el soporte emocional de Bella, no solo porque fuera su novio...
Este capitulo va dedicado a mis amigas que me saludaron para mi cumpleaños... ¡Ame sus regalos! *_* (ellas saben 3) & les digo que si quieren comunicarse conmigo pueden agregarme al twitter, que es donde estoy casi siempre XD Milla_Taisho
D E J E N S U C O M E N T A R I O
MillaC:
