Disclaimer: todo lo que reconozcan no es mio :c
Agridulce
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Estaba sentado en el sillón mientras veía un álbum de fotos. Era un regalo que me había hecho mi madre para mi último cumpleaños. En el álbum se podía ver toda mi vida, desde que nací hasta las últimas fotografías que ella me había tomado…
Cada página de fotografías me llenaban de recuerdos...
Algunos, eran recuerdos agradable y buenos, otros solo me recordaban las cosas que me gustaría cambiar.
Miré con atención la fotografía que estaba en el álbum, era una fotografía del Instituto. En ella había cinco jóvenes, cinco rostros sonrientes; Alice, Rosalie, Jasper, Ángela y yo… nos veíamos tan felices y alegres, con un brillo de anticipación en los ojos.
Recordaba esa fotografía, la habían tomado unos días antes de que dieran los resultados de los exámenes finales y todos estábamos nerviosos y asustados por los resultados, porque ellos definirían el futuro de muchos.
En aquel momento, Ángela y yo estábamos teniendo problemas. Serios problemas…
Ella había sido mi novia por tres años, y las cosas ya no eran igual que antes. Primero que nada porque me habían dado una beca completa en una universidad de Inglaterra y yo la quería aceptar. Cosa que ella no quería porque nos íbamos a separar…
Al principio recuerdo que dije »Es la mujer que amo, tengo que quedarme con ella« Pero luego fui recordando mis sueños desde que era un niño, donde siempre había anhelado ganarme esa beca para estudiar medicina en el extranjero…
Y decidí que quería ir…
Creo que fue en ese momento que Ángela cambio.
Comenzó a hacer planes de matrimonio, acerca de lo bien que nos sentaría estar casados para emprender el camino a la universidad juntos. Yo no la entendí. Ella no tenía becas, en realidad Ángela no era muy buena estudiante, aunque eso no era algo que me molestara hasta que comenzó a presionarme para que nos casáramos antes de irnos a Europa.
Ella habló con Carlisle –sin consultarme− acerca de cuánto dinero nos podría enviar mensualmente a Inglaterra, porque sus padres no tenían dinero suficiente para pagar los gastos. Luego hablo con Esme, para decirle que junto con su madre empezaran los preparativos de boda, nuevamente sin consultarme si quería casar con ella.
Yo estaba muy confundido…
No entendía porque Ángela hablaba de irnos a Inglaterra, ella no iría… ni siquiera tenía una carta de aceptación de ninguna universidad del extranjero. Tampoco entendía su insistencia para el matrimonio…
Tan solo teníamos dieciocho años, ¿Quién se quiere casar a esa edad? Yo por supuesto no quería.
Pero la gota que rebalso el vaso fue cuando los padres de Ángela llegaron a casa con los papeles en los que decía que el matrimonio seria sin separación de bienes y que de inmediato las cosas que eran mías también serian de Ángela.
Ahí mande todo a la mierda.
Le dije a Ángela que yo no pensaba casarme con ella bajo ningún concepto, que en realidad no entendía de adonde había sacado esas ideas si yo nunca le había hecho promesas de eso tipo. También le exigí saber que haría ella en Inglaterra si no tenía nada que hacer allá…
Debo decir que fui cruel, pero las acciones de Ángela y de sus padres ya me habían colmado la paciencia.
Carlisle tuvo que detenerme cuando Ángela se largo a llorar y a gritar que la había humillado, que yo era de ella y que no le iba a ver la cara de tonta.
Los padres de Ángela no se quedaron atrás y despotricaron acerca de la deshonra que había sufrido Ángela de mi parte, que debía casarme con ella si o si…
¡Y mierda que no entendía porque me tenía que casar con ella!
»−Estoy embarazada Edward, tengo tres meses de embarazo y te exijo que me respondas…«
Con esa frase mis sueños se fueron por un precipicio. No porque ella estuviera embarazada y yo no quisiese responder como padre. Si no porque Ángela amenazo con abortar si yo no aceptaba el matrimonio…
Y sus padres… los hijos de puta de sus padres me presionaron hasta el punto de mandarme tarjetas con clínicas de aborto por correo.
Me casé con Ángela un 30 de Enero, el peor día de mi vida.
Obviamente mis sueños de estudiar en el extranjero se fueron a pique. Tuve que conformarme con estudiar en Seattle y trabajar medio tiempo en un local de hamburguesas para proveer a mi "familia".
Mis padres me ayudaron en todo lo que pudieron. Sobre todo Carlisle, quien me lego la casa de sus padres para que allí criara a mi hija.
Los únicos felices obviamente eran los Webers, ellos amaban ser parte de los Cullen, lo amaban tanto o más como yo los odiaba a ellos.
Mi relación con Ángela jamás volvió a ser como era antes de todo esto. No la volví a tocar, y deje de cuidarla apenas ella dio a luz a mi hermosa Lucy.
Ángela lloro y grito cuando saque mis cosas de la habitación matrimonial y las mude a una habitación anexa. Grito de furia y de enojo al ver que yo la rechazaba, pero yo no podía a ser nada más no luego de saber que todo lo que Ángela había hecho era un truco para atraparme a mí y a mi herencia.
»Llegaba temprano a casa porque la clase de anatomía se había cancelado producto de la inasistencia del maestro. No tenía ganas de estar en casa, pero por lo menos tenía el consuelo de que ahí estaría mi pequeña Lucy, la niña de mis ojos.
Abrí con mis llaves y deje mi mochila sobre uno de los sillones. No escuche a Ángela, pero suponía que estaba hablando con alguna amiga por teléfono, esa era su única misión en la vida; ser cotilla.
Y pensar que estaba enamorado de esa mujer…
Reí por mi estupidez y camine hasta llegar al cuarto de Ángela para buscar a mi pequeña hadita Lucy.
Escuche las risas femeninas y supe que Ángela no estaba sola. Fruncí el seño. Ángela nunca traía a nadie a casa, y no dejaba que yo trajera a nadie, ni siquiera a mi hermana Alice.
Estuve a punto de entrar cuando oí la voz de Rosalie decir: "El muy estúpido de Edward… ¿De verdad cayo redondito en tu trampa no?"
Me frene en seco y sentí mi corazón palpitar rápidamente. ¿Qué mierda estaba diciendo Rosalie?
− ¡Tuve que hacerlo Rose! Él me iba a dejar y tú sabes que en casa no tenemos dinero… Edward era mi única alternativa si quería salir de la miseria.
Apreté con fuerza mis puños.
La zorra de Ángela, la muy perra…
−Si lo sé cariño, te entiendo… yo hubiera hecho lo mismo si estuviera en tu lugar. Pero, hay algo que no entiendo… ¿Cómo te quedaste embarazada si Edward es el hombre más preocupado de los métodos anticonceptivos?
Ángela rió alegremente y la imagine sonriendo contenta.
−Eso fue difícil, pero calcule el día exacto en que estaría fértil y dio la casualidad que ese día Jasper y Edward fueron a un bar y tu sabes… el chico llego ebrio y yo amablemente le hice una mamada hasta que se corrió y bueno, luego lo monte y ¡Voilà!− termino diciendo Ángela orgullosa de sí misma.
−Eres una zorra−dijo Rosalie riendo−Pobre Edward… él quería estudiar en el extranjero.
−Y yo quería ser su esposa y disfrutar de su dinero ¿Ves? Las dos cosas al mismo tiempo no van juntas. Además llevo enamorada de él desde la primaria, obviamente no iba a dejar que un estúpido sueño lo alejara de mi… ¡Claro que no!
Antes que Rosalie dijese algo más entre a la habitación dejando a dos asustadas y asombradas jovencitas mirándose con pánico entre sí.
− ¿Dijiste que Royce te violo Rosalie?−pregunte contendiendo la rabia− ¿Sabes…? Espero que te haya jodido bien jodida para que así ningún imbécil se fije en ti…
Vi como el rostro de Rosalie se contrajo de dolor pero la ignore.
− ¡Ahora vete de mi casa y no quiero verte nunca más!
Rosalie salió volando por la puerta y escuche un sollozo al pasar por mi lado.
Luego me voltee para ver a Ángela quien tenía la cara descompuesta producto del miedo y la incertidumbre.
Por unos momentos quise matarla, tomar entre mis manos su frágil cuello y apretarlo hasta que la luz de la vida se apagase de sus ojos. Anhele verla muerta junto a sus padres. No me contuve. Avance hasta tomarla del cabello y azotarla contra el tocador. Ella chillo de dolor, volví a repetir la acción un par de veces más hasta me harte y la solté dejando caer su cuerpo en el piso convulsionando entre gritos de clemencia y llantos.
−Eres una zorra. Una maldita zorra, pero me las vas a pagar… −dije saliendo del cuarto y cerrando la puerta fuertemente«
Aquella vez golpee a Ángela tan fuerte que estuvo semanas en cama. Sus padres quisieron denunciarme, pero desistieron al escucharme decir que me iba a divorciar de su hija y que me iba a encargar que no recibiera ningún peso.
Luego de ese incidente estuve perdido por semanas, bebiendo y follando como loco tratando de olvidar las penas que tenía guardadas en el corazón. Es que no entendía como una persona tan noble como Ángela se había prestado para un juego así…
Como había dejado que su ambición nublara los valores que ella tenía. Mierda… ¡¿Cómo había jugado así conmigo? ¡La amaba! Habíamos sido amigos durante años, y no cualquier amigos… habíamos sido los mejores amigos. O eso creía…
Y mi pequeña Lucy…
¿Cómo fue capaz de jugar así con el nacimiento de un bebé que no tenía la culpa de nada? Jugar a tenerlo como un boleto de lotería… ¿Qué clase de persona era Ángela? Había arruinado todo. Jamás podría ver a mi hija como un regalo, jamás… ella siempre sería el recuerdo de una mentira, de mis sueños rotos y del odio que sentía por su madre.
−Te he dicho que no deberías ver esas fotografías−la voz de Alice fue lo que me volvió al presente. Mi hermana estaba de pie mirándome con cariño y a la vez tristeza− No es bueno recordar las cosas que nos hacen daño, ya te lo he dicho−dijo sonriéndome. Me quito el álbum de las manos y lo dejo sobre la mesita de centro.
− ¿Qué pasa cuando ya no tienes recuerdos buenos a los que aferrarte, cuando ya no te queda nada? Porque a mi ya no me queda nada Alice… todo lo he perdido.
Eche mi cabeza hacia atrás recostándola sobre el respaldo del sillón. Deje que mis pensamientos viajaran por aquellos rumbos que me gustaba seguir. Aquellos recuerdos que si me hacían sonreír, aunque sea un poquito; Bella…
Mi dulce princesa…
−Odio cuando hablas así hermano. Aún tienes mucho por lo que luchar−Alice apretó mi mano dándome apoyo− y sabes que no me refiero a Ángela, ella no vale la pena. Pero aún tienes una oportunidad para ser feliz… y sabes muy bien de quien hablo.
−Alice, no metas a Bella en todo esto.
− ¡Pero Edward! ¡La amas! Y sé que ella también te ama… ¿Por qué no lo intentas?
Mi hermana estaba loca, verdaderamente loca. Solo una persona fuera de sus cabales pensaría que ella y yo podríamos tener una oportunidad.
−Fácil. La cagué Alice, arruine todo lo que podría tener con Bella. O acaso piensas que lo que hice estuvo muy bien… ¿Lo crees?
−Edward, no puedes culparte eternamente por lo que ocurrió. Ya es hora que dejes de lamentarte y luches por ella y por tu hijo, ¿Recuerdas que tienes un hijo, no?−Mi hijo… mi pequeña criaturita fruto de el amor de nuestra unión. Mi hijo Seth…
− ¡¿Lo recuerdas?−grito perdiendo la calma−Porque yo si lo recuerdo Edward. Recuerdo a un pequeño niño tomado de la mano de una hermosa mujer…
− ¡No me digas que he olvidado a mi hijo, ni a mi mujer! ¡No lo digas!−grite poniéndome de pie y apartando la mano bruscamente de mi hermana−Tú no tienes idea que cuanto los extraño…, no sabes…−añadí dejándome caer al suelo para que mis demonios internos se apoderaran de mi alma.
−Edward… te quiero y sé que sufres por ellos, pero no entiendo porque no luchas por ellos. Eso es lo que no entiendo; si los amas… porque no luchas por ellos…
−No es fácil hermana. Ella jamás me perdonara… ¿Quién lo haría? ¡La traicione, le mentí y para rematar la abandone!−dije exaltándome al ver que Alice no entendía nada del problema.
− ¿Y cómo sabes que no te perdonara si nunca le pediste perdón?
−Mierda, ¿De verdad piensas que ella me perdonaría haberla dejado con un bebé sin protección? Dime algo Alice… si Jasper te hubiera hecho lo mismo… ¿Lo perdonarías?−vi como la cara de Alice decayó y obtuve mi respuesta− no, no lo harías…
−Si lo amara…
−No. Nadie podría perdonar eso y tú lo sabes…
−Pero… pero…−por primera vez en mucho tiempo vi como Alice Cullen se quedaba sin palabras. Y aunque muchas veces quise reírme y disfrutar de eso, en estos momentos anhelaba que Alice tuviera algo bueno que decirme.
−Hoy la vi Edward… vi a Bella y a Seth.
»Vi a Bella y a Seth« Aquellas palabras me desarmaron por completo. Alice había visto a mi Bella y a Seth… ¡ella los había visto!
− ¡¿Qué? ¿Dónde? –grité tomando a Alice por los hombros− ¿Cómo esta? ¿Y Seth… como… cómo es?
Alice me sonrió y acaricio mi mejilla con ternura.
−La vi en Port Angels, estaban con una rubia comprando ropa. La reconocí por las fotografías que tienes de ella en tu billetera−me sonroje al pensar que Alice sabía mi secreto− Se ve bien Edward, y tu hijo… tu hijo es un pequeño diablillo encantador−los ojos de Alice brillaron y sentí los míos aguarse Seth, mi niño…−Los seguí Edward, ella trabaja en una biblioteca en Forks y Seth asiste a la primaria… ¡él es un niño tan asombroso!
− ¿Qué más Alice?
Alice se quedo en silencio.
− ¡Alice!
−Hoy la volví a ver Edward…
− ¿Qué?
−Edward yo… la vi en Seattle y estaba con tu hijo. Pero ella me reconoció y se alejo, ella huyo Edward.
−Mierda Alice… ¿Cómo dejaste que ella te viera? ¡Sabes que a ella le duele!
−Lo siento…
−No importa… dudo que ella me recuerde…
−Edward, ella tiene novio y se van a casar.
»Ella tiene novio y se van a casar«
Nunca. Nunca. Nunca… ¡Ella era mía! ¡Mi mujer!
−Eso jamás… ¡Isabella es mía Alice! Yo la amo…
− ¡Entonces has algo cabeza hueca! Lucha por ellos o asume que jamás los veras… jamás.
Ese mismo día me vine a Forks y de pura casualidad entré a esa cafetería encontrándome de frente con ella. Había aceptado el coqueteo de la rubia solo para ver si podía sacarle información de Bella, imagínense cuán grande fue mi sorpresa cuando vi a mi Bella sentada mirándome como si estuviese viendo al mismísimo hijo de Sam… (*) ¡Y cuando me arrojo la tarta encima! Mierda, reconozco que me excite con eso… y mi pena aumento cuando note que su rubia amiga noto mi problemita.
Jo-der, era imposible que con tan solo tener a Isabella Swan frente a mí, mi amigo se despertara. Y lo peor fue sin duda cuando me vio con esa mirada llena de odio, llena de desprecio haciendo que mis temores se confirmaran; ella jamás me perdonaría…
Si hubiera sido más inteligente me hubiera marchado de Forks en ese instante, pero cuando la vi realmente no pude pensar en ninguna otra cosa que lograr su perdón e intentar que lo de nosotros funcionase.
Sé que es una idea ridícula, pensando que ella esta prometida a otro y que yo le cagué la vida pero…
La esperanza es lo último que se pierde, ¿Cierto? Y a mí, lo único que me mantenía Forks era la esperanza de recuperar a mi princesa y a mi campeón. El problema era que no tenía la mas puta idea de cómo lograrlo… ¿idiota? ¡Claro! Venir a Forks sin un plan de antemano era una estupidez… pero lo más estúpido fue buscar a Bella y prácticamente atacarla en su casa…
Es que Edward… ¿En qué coño estabas pensando cuando fuiste a su casa? Solo logre asustarla y aumentar su odio.
Los próximos encuentros tampoco fueron muy lindos ni agradables pero por lo menos ya estaba un poco más calmado y había pensado con más claridad. Lo primero que hice fue alquilar una casa cercana a la de Bella y pedir mi traslado a Forks, luego de tener la casa matricule a Lucy en la escuela donde asistía Seth y cuando todo estuvo listo viaje a Seattle a buscar a mi hija que hasta el momento se había quedado junto a Alice.
Si a Lucy le molesto el cambio de casa no dijo nada. En realidad ella nunca decía nada cuando estaba conmigo y si lo decía solo eran palabras crueles y poco agradables de escuchar. Lo único que me pidió fue que no vendiéramos nuestra casa en Seattle por si su mamá regresaba para que tuviera donde dormir…
Y lo cumplí. No vendí la casa, aunque mis motivos no tuvieron nada que ver con la zorra de Ángela sino más bien lo hice por Carlisle, porque sabía que esa casa le traía recuerdos hermosos de su niñez y yo no quería desperdiciar su regalo. Quizás en el futuro la casa pasaría a manos de alguno de mis hijos; Lucy o Seth.
Luego de mi último encuentro con Bella decidí dejarla en paz, o por lo menos a que se acostumbrara a mi presencia en Forks. Durante todo ese tiempo me dedique a observarla y a buscar a su jodido prometido, pero contrario a lo que Alice me había dicho nunca la había visto con nadie excepto con un hombre lo suficientemente mayor como para ser su abuelo.
Está bien, exagero. Pero era mucho mayor que mi niña y no le convenía…
De eso estaba seguro.
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Ignoré a Tanya durante toda una semana. Díganme inmadura, me da igual. No conteste sus llamadas ni sus mail-s y cuando fue a visitarme a la casa fingí no oír sus golpes ni los gritos que lanzaba. Seth por su parte solo rodaba los ojos frente a mi comportamiento, así que también lo ignore.
Sabía que mucha de las cosas dichas por Tanya eran verdaderas, pero ella no tenía porque decírmelo de esa manera. Ella no era mi madre, ni yo era una adolescente tonta que no sabía tomar mis decisiones. Además, yo nunca le había tratado de aquella manera tan cruel…
Ni siquiera cuando me entere que para ganar sus casos muchas veces jugaba sucio. O cuando ella se metió en medio de una pareja de jóvenes para terminar acostándose con el muchacho, solo porque el chico le recordaba a un viejo amor de secundaria…
Entonces… ¿Por qué ella me tenía que tratar así?
Era mi amiga, no mi guardiana porque yo no era una princesita frágil que necesitaba protección. Claro que no. Ya había pasado ese periodo de mi vida donde tenía el cartel de víctima en la frente; víctima o sobreviviente, esa había sido mi elección hace años, y yo había elegido ser una sobreviviente.
Cuando los siete días se cumplieron, decidí que ya era hora de hablar con mi amiga. Ella tenía que entender que yo no iba a aceptar que ella cuestionara mis decisiones, así como yo tampoco cuestionaba las suyas.
Nos juntamos en un bar de Port Angels−cerca del buffet donde trabaja Tanya− y conversamos durante horas. Al principio ambas teníamos la intención de arreglar todo, pero cuando tocamos el tema de Edward, Tanya se salió de sus cabales y comenzó a decir estupideces. La verdad era que estuve a punto de golpearla, pero me calme y espere tranquilamente a que se desahogara… y bueno, aquí estoy esperando…
−No tienes idea de las intenciones de ese sujeto y aún así sigues viéndote con él… ¡Por dios Isabella! Recuerda que ese hombre es malo, muy malo y él te mintió, te engaño y te abandono. No seas tan patética y olvídate de él, olvídate que te enamoraste y busca a alguien más−respiro profundo y yo apreté los dientes− Durante todos estos años jamás te has dado la posibilidad de encontrar nuevamente el amor… y siempre me he preguntado por qué, siempre te excusabas con Seth, diciendo que tu hijo era muy pequeño y bla bla, pero ahora lo entiendo. Siempre has estado esperando por Edward, esperando a que él dejara a su esposa y te buscara−estuve a punto de contradecirla pero Tanya nuevamente me interrumpió− y ahora que él viene por ti te entregas en una bandeja de plata… ¡Qué pena!
−Tanya...
−No Isabella, pensé que durante esta semana habías entendido que yo tengo la razón pero veo que no.
−Tanya, lamento mucho tener que volver a discutir contigo por Edward. Pero tengo que hacerlo para dejarte claro algunas cosas; yo no he estado esperando a Edward, ni me he entregado a él en ninguna forma. Nuestros encuentros han sido simplemente coincidencia porque yo no lo he buscado, además de todo, Edward siempre será el padre de Seth. Aunque a mí no me guste y si él viene al pueblo y quiere ver a mi hijo, pues lo verá siempre y cuando sus intenciones sean buenas. Otra cosa y es la última vez que te lo digo; las decisiones que tome referente a Edward solo me conciernen a mí y a Seth, no a ti. Tú eres mi amiga y todo lo que quieras, me has ayudado y te lo agradezco pero no eres mi jefa ni mi superior. No quiero que te entrometas entre Edward y yo, y no lo digo porque quiera tener algo con él, pero mis problemas, corrijo; nuestros problemas solo son nuestros; Isabella Swan y Edward Cullen, no Tanya Denali, ¿entiendes?
Tanya me lanzo una mirada furiosa pero no dijo nada. Sabía que no estaba contenta con lo que le había dicho, pero por lo menos no me daría estos sermones que ni Renee me había dado. Durante unos minutos nos quedamos en silencio y luego Tanya llamo para pedir la cuenta.
−No me entrometeré más en su "relación"−dijo haciendo una comillas imaginarias con sus dedos. Su tono me molesto, era demasiado burlesco−pero te advierto algo; luego no quiero verte llorando cuando el nuevamente se vaya.
−No lo haré Tanya, para que me afecte su ausencia tendría que sentir algo por él…
−Como tú digas Bella−dijo dando por terminada la discusión y dejando unos billetes sobre la encimera−Nos vemos mañana, u otro día.−y sin decir más se marcho dejándome con la palabra en la boca.
Respire profundamente antes de dejar la cuenta saldada y marcharme. Me subí a mi vehículo y conduje hasta mi casa. Maneje tranquilamente, Seth estaba siendo cuidado por Mary, una estupenda chica que hacía de niñera para poder costearse la universidad así que no tenia de que preocuparme.
Encendí la radio en busca de alguna emisora que me gustara, en algunas estaban tocando rock, pero no estaba de ánimos para cabecear y en otra estaban tocando a un niñito que tenia a todas las adolescentes locas con su voz chillona de niña.
Ugh…
Minutos después encontré una de mis canciones preferidas "Angel" de Robbie Williams. Una canción que me llenaba de recuerdos, del tiempo en que era una niña y Renee me "quería" por así decirlo. Antes que su último marido la abandonara por una camarera y ella se volviera una perra conmigo.
Casi nunca pensaba en mi madre y era raro intentar recordarla. Siempre que su nombre venia a mi mente venia a acompañada de algún regaño o de sus desprecios, jamás recordaba las cosas lindas que habíamos pasado−y es que esos recuerdos solo duraron hasta que cumplí los cinco años− como cuando viajamos a New York ¡a dedo!, cualquiera podría decir »que irresponsabilidad de esa madre« pero para mí eran recuerdos valiosos que tenía de ella. Deje que la música me sumergiera y cante cada palabra con el corazón, tratando de visualizar a Renee como un buen recuerdo y no como una perra sin corazón.
− ¡Seth, Mary ya llegue!−grite al entrar a la casa. Las pisadas se oyeron en el segundo piso seguido se unos cuantos grititos de Mary diciéndole a Seth que la ayudara a ordenar. Camine hasta la cocina y me serví un vaso con coca-cola esperando a que mi hijo bajara a saludarme.
Al cabo de unos minutos sentí los gritos de Seth por la escalera llamándome.
− ¡Mamá!−dijo apareciendo en la cocina corriendo hasta chocar con mi vientre y abrazarme−Ya llegaste…−dijo con su cabeza pegada en mi vientre−Te extrañe mucho.
−Yo también bebé.
−Señora Swan−saludo Mary apareciendo en la cocina. Su cabello rubio venia completamente desordenado y sus pálidas mejillas estaban rojas por el esfuerzo. Lo más probable era que ambos hubieran estado jugando durante todo este tiempo, desordenando mi casa, y como había llegado Mary tuvo que ordenar a la velocidad de la luz− Seth se porto muy bien−dijo regalándome una hermosa sonrisa con a mi hijo quien le respondió de la misma manera−Vimos unas películas y luego… bueno luego nos pusimos a jugar.
La manera en que había dicho jugar corroboro mis sospechas.
− ¡Mami nunca pensé que jugar a Dragon Ball fuera tan divertido!− exclamo Seth alzando los puños para mostrarme como habían jugado. A medida que su relato avanzaba, y los detalles de sus peleas− peleas llevadas a cabo en mi cama− afloraban de su boca fui testigo de cómo Mary aumentaba de color transformándose en un avergonzado tomate maduro.
−Y luego Mary me tomo así−hizo algo con las manos para demostrarme como lo había tomado Mary− ¡Y me tiro a la cama! Fue ge-ni-al− dijo marcando casa silaba con los ojos brillantes de alegría−Hasta creo que vi las estrellas…
−Seth…−murmuro incomoda Mary−se suponía que eso era un secreto.
Los ojos de Seth se abrieron como platos y su boquita formo una tierna "O" antes de mirarme nervioso, asustado y volver su vista a su niñera y pedirle disculpas con la mirada.
−Mier…
− ¡Seth!
−Mier…coles, mañana es miércoles−dijo terminando con una linda sonrisa torcida.
Rodé los ojos y Mary soltó una risita.
−No te preocupes Mary, sé lo difícil que es tener quieto a mi hijo y si tuviste que jugar a las luchas con él para que te obedeciera… pues me alegro.
Mary suspiro aliviada y luego se despidió de nosotros prometiendo venir a ver a Seth la próxima semana cuando terminara su trabajo de química.
Estaba acostando a Seth, apunto de inventar uno de mis muy entretenidos cuentos acerca de las zanahorias y brócolis cuando vi a mi hijo muy pensativo mirar hacia una vieja fotografía que le había regalado cuando tenía cuatro años y me había preguntado por su papá.
Una fotografía que nos habíamos tomado con Edward una tarde que fuimos a Port Angels a comprar unos materiales para mi trabajo de artes.
− ¿Ocurre algo campeón?
Seth dejo la fotografía sobre su velador y me miro con una sonrisa triste.
−No es nada mami−murmuro acostándose y dejando su vista fija en el techo.
Me acerque hasta él y me senté a su lado rodeándolo con mis brazos antes de besar su frente y sus mejillas.
−Puedes decirme lo que quieras cielo. Siempre estaré para escucharte…
−Lo sé… es que… −y se echo a llorar.
Muy pocas veces había visto a Seth llorar, y casi siempre que lloraba era porque no lo llevaba al parque o porque había perdido a uno de sus juguetes. Nunca lo había visto llorar así como estaba llorando ahora…
Lo abrace con ternura y acaricie su cabeza con mis labios depositando besos por doquier. Su pequeño cuerpo temblaba a mi lado y sus sollozos iban en aumento. Sentí mi corazón contraerse al sentir el dolor de mi hijo, más la impotencia al no saber qué hacer para que no sufriera.
− ¿Qué ocurre bebé?
Seth lloro unos segundos más antes de levantar su cabeza para poder mirarme. Sus ojos estaban inundados en lagrimas y en ellos pude leer una tristeza tan inmensa que yo misma solté unas cuantas lagrimas…
−Mami… yo quiero tener un papá…−cuando soltó aquella frase volvió a esconder su rostro en mi pecho y lloro−pero no quiero hacerte llorar mami…
Fue ahí cuando me sentí como la peor madre del planeta.
−Yo sé que papi fue malo contigo pero… yo quiero verlo… aunque sea un poquito…−termino diciendo entre hipidos.
−Seth… yo…
−Lo sé… se que papi no fue bueno y que te hace llorar y soy un mal hijo por pedirte esto… pero… no puedes hacer que nos veamos… un ratito…solo un ratito mami te prometo que nunca más te pido esto… ¡Te lo prometo mami, por mis juguetes y por mi caja de cereales de chocolate!
No supe si echarme a reír o ponerme a llorar. Y es que la declaración de Seth me había llegado al alma…
Él nunca me había pedido nada referente a Edward, cuando llego el tiempo de decirle que su papá no vivía con nosotros y que él no lo vería, se conformo con la fotografía y una de las cartas que Edward me había escrito y que se salvaron de mi depresión−ya que todas las demás fueron quemadas− nunca me pregunto nada más, y solo de vez en cuando me preguntaba algo como »¿De qué color tenía los ojos?« siempre su manera de referirse a Edward era como si el estuviese muerto, y yo pensé que eso estaba bien. Que la mejor manera que mi hijo creciera sin traumas era que él lo diese por muerto en su mente… pero me equivoque. Pensé que mi labor como madre rellenaría los espacios que Edward había dejado y que para Seth, Edward no significaría nada más que un nombre… pero al parecer no era así.
¡Cuánto anhelaba saber que ocurría por su pequeña mente!
−Mami, por favor… solo una vez.
− ¿Por qué hijo, porque lo quieres ver?−dije en un intento vano para entender a que se debía ese cambio en él.
−Se que existe mami… yo antes pensaba que él era como los monitos de la tele. Sabes que están, pero tú no lo puedes ver ni tocar… −su voz se quebró en un sollozo− y ahora él está aquí en Forks y no se por cuánto tiempo… y quiero verlo, quiero saber a quién me parezco más… que hace, quiero saber…
−Enendo−musite presa del pánico.
Aunque en realidad no entendía nada. Porque en verdad lo único que quería era decirle a Seth que no, que jamás se acercaría a ese hombre pero una parte de mi−la Bella responsable y atenta− me decía que no podía negarle esa oportunidad a Seth, que era su derecho el poder conocer a su padre… ¿O es que acaso a mi me hubiera gustado sabiendo que mi padre estaba cerca no poder acercarme solo porque a Renee le hacía daño? Por supuesto que no. Si yo hubiera tenido la oportunidad claramente que me hubiera acercado a mi padre…
»Si la hubiera tenido«
Pero no la tuve.
Ya había tomado mi decisión.
−Lo haré Seth…−dije con una convicción que hasta a mi me extraño− Tu no serás como yo bebé, conocerás a tu padre aunque él no quiera… te lo juro.
−Gracias mami… gracias−dijo Seth aún llorando mientras me besaba las mejillas y soltaba risas.
No sabía cómo haría para acercarme a Edward y no derrumbarme en el camino, solo sabía que eso era lo que mi hijo necesitaba y yo se lo daría aunque perdiera mi corazón en el camino.
(*) Un asesino en serie que sembró el pánico en New York en 1977.
¡Hola! Vengo extremadamente contenta por el recibimiento que tuvo mi two-shot *w* (pasen a leerlo si quieren) & por los reviews que me dejaron en el cap anterior. Espero que les guste el capitulo, el nuevo POV de Edward que fue creado para aclarar algunas dudas referente al matrimonio de Edward -personalmente odio a Angela-
& bueno, un beso a las chicas que se animaron a dejarme un review, enserio muchas gracias. Espero que las demás se animen *w*
Este cap va dedico a ... -redoble de tambores- JaviPi *~* porque ella es mi chica de twitter & la amo (?) 3'
Nos vemos pronto.
MillaC:
