Disclaimer: Todo lo que reconozcan aquí no es mio :')


Agridulce

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Hacer las compras con Seth era algo tedioso y molesto, pero hacerlas con un Seth emocionado es algo mucho peor.

− ¡Mami! ¿Cuál crees que le guste más…?−dijo señalándome dos cajas de galletas− ¿Vainilla o chocolate?−miro ambas cajas con gesto pensativo− A mí me gustan las de chocolate y a ti también… pero no sé si a él le gustan las galletas de chocolate.

Rodé los ojos antes su dilema y tome la caja de galletas de chocolate.

−Le gustan estas, es adicto al chocolate−le dije antes de dejar la caja dentro del carrito. Y avanzando un poco más. Al ver que Seth no avanzaba me voltee. Él estaba de pie en la misma posición mirando el estante de las galletas de chocolate con una expresión muy rara en su rostro. Era como si de la nada le hubieran dicho que las galletas de chocolate traían dinero o algo así.

−Seth−llame mostrando mi reloj− Se nos hace tarde y aún tenemos que ir donde Lizzy ¿Recuerdas?

Ante el nombre de Lizzy reacciono y camino hacia mi sonriendo de oreja a oreja. Le mire confundida pero no dije nada. Comprender a Seth era algo que aún no podía hacer… era demasiado cambiante incluso para mí que soy su madre.

Durante la última semana Seth había estado actuando extraño. Él jamás había sido el tipo de niño que corre a atender el teléfono (era más del tipo que espera a que el teléfono vaya a él), pero extrañamente la última semana atendía a todos los llamados. Y cuando digo todos, es todos.

Atendía con los ojos brillosos y una sonrisa de oreja a oreja solo para luego decirme »Es Lizzy« y alejarse con el teléfono inalámbrico en la mano rumbo hacia su habitación. Las llamadas de Lizzy nunca habían sido tan largas y usualmente solo era para decirse que programa estaban viendo o cosas así.

Quizás eran novios…

¿Mi hijo de novio? Mire a Seth que giraba con los brazos abiertos disfrutando de la lluvia en el estacionamiento del mini-market y negué con la cabeza. No podía ser que mi niñito tuviera novia…, aún era tan pequeño. Sentí mis ojos aguarse y me limpie las estúpidas lagrimas de los ojos.

Ugh, estaba demasiado sentimental.

Hoy en la noche seria ese día. El día que había estado temiendo desde el día en que le dije a Edward que podía ver a Seth. Sabía que hoy era el inicio, el inicio de otra etapa de nuestras vidas. Y siendo sincera estaba demasiado asustada.

Hace años no me arriesgaba de esta forma, y cuando me había arriesgado había terminado perdiendo todo. No quería que eso volviera a ocurrir, ahora no era solo yo la que terminaría herida si algo salía mal. Si no también mi hijo…

Sacudí mi cabeza y maneje rumbo a la casa de Lizzy. James me había llamado en la mañana para decirme que debía de hablar conmigo. Sonaba bastante asustado así que decidí atrasar un poco la "cita" con Edward e ir a penas terminara las compras.

− ¿Sabes porque el papá de Lizzy quiere que vayamos?−le pregunte a Seth que jugaba con uno de sus tantos juguetes en el asiento trasero.

−No tengo idea… Lizzy no me dijo nada− dijo encogiéndose de hombros.

−Es raro−murmure bajo mi aliento.

Llegamos a la casa de Lizzy y toque la bocina ha pedido de Seth. Según él a Lizzy le encantaba cuando alguien tocaba la bocina. No le creí ni media palabra.

Conocía a James incluso antes de conocer a Tanya, ambos habíamos estado asistiendo al mismo terapeuta; yo por mi temor a confiar en las personas y él por problemas de ira que había estado teniendo luego de meterse en unos buenos problemas.

−Bella−saludo Victoria sonriéndome cortésmente− James te está esperando− algo en las facciones de Victoria me dijo que no era nada bueno.

− ¿Estas bien…?−pregunte al ver su rostro asustado y las manos temblorosas.

−Es mejor que James te lo cuente…

La casa de James era más grande que la mía, pero teníamos algo en común; juguetes esparcidos por todas partes. Camine con desconfianza hasta el despacho de James, toque a la puerta y solo entre cuando James dijo:

−Adelante

Mi amigo tenía el rostro demacrado. No el demacrado de enfermo sino más bien de preocupación.

¿Qué habría ocurrido?

No había visto a James así desde aquel día en que supo que Demetri lo estaba buscando, algunos años atrás.

Demetri.

Me revolví incomoda en mi asiento y espere a que él hablara.

−Él está aquí Bella…−dijo en un hilo de voz− Demetri ha vuelto.

Me tensé completamente y apreté los ojos tratando de olvidar los gritos de horror que había escuchado años atrás cuando conocí a Demetri.

− ¿Seguro?

−Victoria lo vio ayer a la salida de la escuela.

−Hijo de puta−murmure.

Demetri era un sádico de mierda, estaba siendo buscado por la policía de diferentes estados pero aún nadie podía atraparlo. El muy maldito tenía más vidas que un gato.

−Nos vamos a tener que mudar−dijo mirando ausentemente por la ventana.

− ¿Qué diablos estás diciendo?−medio grite golpeando la mesa con mis palmas. James levanto la mirada y tomo la fotografía que habíamos tomado ese día que fuimos al zoológico.

−Ya no soy ese adolescente estúpido−dijo mirando la fotografía− Cometí bastantes errores por idiota y creerme genial, pero ahora tengo una familia Bella. Tengo a Victoria y a mis hijos… no puedo dejar que él los toque, ¿Me entiendes?

Entendía, pero eso no decía que lo apoyaba.

−Demetri es una maquina letal y desde ese día en que lo traicione pase a ser parte de la lista negra. Al principio me daba igual, pero luego conocí a Victoria… embarace a Victoria… me case con ella y pasamos todas esas terribles cosas que tú ya sabes. Victoria siempre ha estado junto a mí a pesar de que ella podría estar en otro lugar rodeada de lujo con un hombre rico y llena de joyas… ella se quedo conmigo. Es hora que yo le pague todo su sacrificio, no puedo dejar que Demetri la acose, que asuste a mi mujer…

−Estas siendo un cobarde−masculle entre dientes− ¡Denúncialo! Joder dile que él hijo de puta está aquí y que esta acosando a tu mujer…

−Tengo prontuario policial Bella−dijo como si eso fuese lo más obvio− Nadie le creería a alguien que paso tres años en un reformatorio.

−Ellos saben que ya no eres así James…

− ¡No! Tenemos que irnos y… buscar un lugar lejano…

− ¿Separar a Lizzy de sus amigos?−dije enarcando una ceja− ¿Dejar a Victoria fuera del club de lectura que tanto ama?

−Ellos no me creerán. Pensaran que estoy demente, nadie ha visto a Demetri cinco años y de la nada digo que está aquí…

−Tómale una foto o algo, busca algo que diga que él está de vuelta.

James me miro durante un par de minutos. El silencio se sumo sobre la habitación y yo tambalee los dedos impaciente sobre el escritorio. Finalmente James soltó un suspiro y se puso de pie.

−Tienes razón. No puedo dejar que Demetri atormente mi vida ni la de mi familia…

Le sonreí alentadoramente.

−Muchas gracias por haber venido−dijo James un poco más tranquilo− No sabía qué rayos hacer. Victoria está demasiado nerviosa y Tanya… bueno, Tanya no es de gran ayuda−termino diciendo entre dientes− Apropósito… ¿Qué ocurrió entre ustedes? Ha estado rezongando durante semanas acerca de tu falta de madurez.

Rodé los ojos y pase mi mano por mi cabello.

−Tu hermana aún cree que tengo trece años−dije como respuesta y James solo rio

−Muy típico de ella−

−Bueno, me tengo que ir…−dije mirando mi reloj y viendo que era bastante tarde− Tengo que ir preparar a Seth para que vea a Edward…

− ¿A Edward? ¿Su papá?−pregunto confundido.

−Si, Seth lo quiere ver y bueno, entre Edward y yo acordamos que se verían bajo mi supervisión, por lo menos los primeros meses…

−Gran paso−dijo James dándome una palmadita en mi hombro− Entonces no te quito más tiempo cariño… ¡Victoria!−grito abriendo la puerta.

Su mujer apareció vistiendo un delantal de cocina y llena de harina en el cabello.

− ¿Qué ocurre amor?−pregunto tratándose de quitar la harina de la cara, quedando más sucia de lo que estaba.

−Nada. Solo quería verte−dijo juguetón antes de acercarse y abrazarla al tiempo que besaba su cuello. Los ojos de Victoria cambiaron de inmediato y aquella mirada de preocupación que tenía cuando llegue se alejo de inmediato.

−Gracias−susurro antes de juntar sus labios con los de James. Masculle una respuesta y me aleje rápidamente. Las demostraciones de afecto me ponían demasiado incomoda…

−Seth, vámonos tenemos que…

−Está bien vámonos−dijo mi hijo interrumpiéndome tironeando mi mano hacia la salida− Chao Lizzy mañana te cuento como me fue.

− ¡Nos vemos Seth!−dijo Lizzy moviendo su mano− ¡Suerte!

Duh, okey. Mi hijo oficialmente estaba pasando a la lista "amo a mi papá sin importar lo que pase"

Traidor…

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Tome la fotografía que mi mami me había dado hace tiempo y la observe con cuidado. En ella estaban mis papis, los dos sonriendo felices… como si se amaran. Mi mamá tenía una hermosa sonrisa en su carita, una sonrisa que yo nunca le había visto. Se veía tan bonita… sus ojitos estaban brillando y se veía tan feliz…

Y mi papá… él la abrazaba como si la quisiese, como si mi mami fuera una princesa.

Sentí mis ojos aguarse pero no me importo. Me seque las lagrimas y volví a mirar la foto. Siempre que pensaba a en mi papá lo veía como un monstruo malo por haber dejado a mi mamá, pero cuando veía esa fotografía me confundía. Sabía que mamá no lo quería, sabía que él la había dañado y quería que él pagara…

Una parte de mi corazoncito lo odiaba más que a nadie pero la otra… la otra solo suplicaba poder conocerlo. Poder acercarme y que él me quisiera.

Amor y odio. Eso sentía por mi papá.

Desde que nací supe que él no estaba. Lo notaba cuando para los festivales yo era el único que solo tenía mamá, el único que no asistía a las actividades padre-hijo porque no se podía llevar a la mamá. Yo era el único que para el día del papá pintaba a mi mamá aunque la tarjeta decía "Para el mejor papá del mundo"

Mis compañeros nunca me habían molestado por no tener papá. Ellos siempre decían que ojala ellos tuvieran una mamá como la mía y que ellos me regalaban a sus papás si yo le daba a mi mami.

Me gustaba eso.

Me gustaba saber que ellos me envidiaban por mi mami… porque yo tenía la mejor mamá del mundo.

Deje la foto sobre mi mueble y suspire.

Hoy conocería oficialmente a mi papá y ya no estaba tan emocionado como hace un rato. Conocer a mi papá era uno de mis sueños más grandes, incluso más grande que tener un autógrafo del hombre araña…

Siempre había querido conocerlo. Siempre…

Quería saber si era cierto lo que todos me decían »Eres una copia exacta a tu madre« yo no sabía lo que significaba exacta, pero se me hacía una palabra muy bonita para describir mi relación con mi mami.

Pero también habían personas que dicen; »Mira, hace los mismos gesto de su papá« y yo no podía sonreír ni sentirme bien porque no lo conocía.

Mi temor más grande era que mi papá volviese a irse… que yo no fuese lo suficientemente bueno para él y que me dejara como una vez dejo a mamá.

Yo quería tener un papá. Tener alguien con quien jugar a la pelota y que me enseñara como conquistar chicas…

Hoy vería a mi papá. Habíamos hablado por teléfono y nos habíamos contados muchas cosas así que no estaba tan asustado. Aunque mi pancita igual tenía esos nervios…

Mamá me había dicho que también vendría mi hermaestrastra o hermanastra… no lo recordaba. Y realmente estaba más asustado por ella que por papá. Él no me podría herir porque mamá lo golpearía hasta el cansancio pero ella… ella si porque era una niña.

Y las niñas siempre lastiman.

Mi mamá me dijo que yo era muy valiente al querer conocer a mi papá, y que mi corazón era grande al haberlo perdonado. Sabía que ella me lo dijo porque ella aún no podía perdonarlo, yo sí.

Nunca iba a olvidar que él daño a mi mami y me dejo, pero quería tener algo bueno de él. Recordar algo lindo, algo de nosotros y por eso hable con mamá.

Por eso le suplique para que yo pudiera ver a mi papá. Porque quería tener un recuerdo bonito y no solo las frías palabras de mamá cuando hablaba de él.

− ¿Estas listo?−pregunto mamá entrando a mi cuarto. Ella vestía un lindo vestido negro que la hacía ver más linda de lo que ya era− ¿Ocurre algo campeón?−pregunto sentándose en mi cama− Si no quieres ver a Edward no importa−dijo con voz sugerente. La mire serio y ella rio nerviosamente. Sabía que la había pillado− Solo decía…−dijo soltándose una risita.

−Estoy nervioso−

−Es normal cariño, si fuera tú creo que me hubiera orinado al saber que conocería a mi papá−me confesó besando mi cabeza− No te preocupes… todo saldrá bien.

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Mire el reloj y suspire. Eran las seis de la tarde, lo que quería decir que Edward y su hija llegarían en cualquiera minuto. Seth estaba impecablemente vestido sentado en el sillón mientras fingía mirar la televisión aunque en realidad hacía lo mismo que yo. Mirar obsesivamente el reloj, solo que ambos lo hacíamos para propósitos diferentes.

Él quería adelantar el tiempo para ver a su papá y yo quería dejarlo quieto para que ellos nunca llegaran.

Edward me había dicho que llevaría a su hija para que conociera a Seth, y aunque quise negarme finalmente termine aceptando. Después de todo había sido yo la que le exigió a Edward reconocer a Seth frente a su familia. No podía ser tan inconsecuente con las cosas que decía, ya bastantes enredos tenía en mi cabeza y en mi vida como para formar otro más.

El claxon de un vehículo sonó y me tense. Seth se puso de pie y camino hacia la puerta lentamente. Deje mi retardo para después, ya que en estos momentos mi hijo no necesitaba a la adolescente temerosa y cobarde que aún se escondía dentro de mí. Necesitaba a la mujer madura, a su madre para que lo ayudase en este momento tan crucial de su vida.

Respire profundo reuniendo el coraje necesario para recibir a nuestras visitas.

−Seth, yo abro− mi hijo se detuvo antes de abrir la puerta.

El timbre sonó y una vocecita infantil al otro lado de la puerta pregunto » ¿Y si no le gusto?« Contuve mi sonrisa porque me sonó tan familiar esa pregunta. Era la misma pregunta que Seth me había hecho momentos atrás. Abrí la puerta recibiendo la fría brisa de afuera y cerrando momentáneamente los ojos para poner en práctica mi actuación.

−Edward−dije a modo de saludo tratando se sonar lo más cortes posible. Él lucia bastante nervioso, estaba vestido con casualmente, con una camisa color azul con los primeros botones desabrochados y un pantalón negro que apretaba las partes justas y necesarias de su preciada anatomía.

Sacudí la cabeza alejando esos pensamientos y me sonroje al ver la mirada picara que Edward me daba al descubrirme observándolo más de la cuenta.

−Idiota−masculle entre dientes.

La niña de pie junto a él me miraba con incertidumbre, movía nerviosamente sus manos y alisaba las arrugas de su vestido rojo mientras me daba pequeñas miradas. Cuando la vi y ella me miro a través de sus enormes ojos verdes me sentí tan estúpida.

Durante tanto tiempo había odiado a esta criatura. La había odiado por el hecho de creer que ella me había quitado a Edward, que ridícula. Miré sus mejillas pálidas y su cabello broncíneo perfectamente peinado en una coleta alta y sonreí. No para mí, sino para ella.

Me agache hasta quedar a su altura y le sonreí tranquilamente.

−Eres muy bonita y te pareces mucho a tu papá. Tienes su mismo cabello, aunque el tuyo es más bonito− ella bajo la mirada avergonzada y yo me enderece−Pasen, hace mucho frio para estar afuera.

Edward me dio una mirada extraña que procure ignorar volteando mi cabeza hacia un lado. Deje que ambos pasaran y luego cerré la puerta. Sabía que ahora vendría lo difícil. Yo había hablado con Seth acerca de su hermanastra y él se lo había tomado bien, pero no sabía cómo se lo tomaría la hija de Edward. Ni siquiera sabía lo que Edward le había dicho a su hija…

Mierda, ¿Por qué todo era tan jodidamente complicado?

− ¡Lucy!−escuche gritar a Seth. Mire confundida la escena que se mostraba frente mis ojos. Mi hijo estaba frente a la hija de Edward mirándola emocionado. La hija de Edward tenía sus ojos abiertos de par en par mientras movía su vista desde Edward hasta Seth.

− ¿Qué mierda?−pregunte confundida. Busque a Edward con la mirada para ver si él podía explicarme que rayos sucedía entre la hija de Edward y Seth. Pero el muy maldito no me miro. Estaba embobado mirando la escena como si se hubiese ganado la lotería.

−Tu… tú eres mi hermano−musito la niña con su vocecita cantarina mientras mantenía su vista en Seth.

− ¿Ustedes se conocen?−

Ambos se giraron hacia mí y asintieron con sus cabecitas. Seth parecía irradiar felicidad y la niña tenía una pequeña sonrisa en su rostro.

− ¿Cómo…?−pregunte confundida.

−Vamos a la misma escuela−dijo la niña− y nos hicimos amigos…

− ¡Mami, ella es Lucy, la chica de la que te hable!−

Mi mente viajo a través de las conversaciones pasadas tenidas con Seth, buscando el nombre de Lucy en ellas. Un pequeño flash llego a mi mente. Seth me había hablado de ella hace unos días atrás diciendo lo simpática que era…

No le había tomado mucha atención. Seth me contaba tantas cosas que pocas veces lograba retener toda la información.

−Vaya−dije asombrada− No pensé que se conocieran.

A los pocos minutos Lucy y Seth estaban enfrascados en una conversación acerca de las caricaturas que a ambos les gustaban. Ignorando a Edward y a mí que nos limitábamos a observarlos interactuar como si se conociesen de toda la vida.

−Esto es raro –musite llevando el vado de coca-cola a mi labios− Pensé que esto sería difícil para ambos, tanto para Seth como para Lucy, pero al parecer me equivoque.

−Me ciento desplazado−se quejo Edward haciendo un puchero adorable− Se suponía que yo debía pasar tiempo con Seth pero Lucy se lo ha adueñado.

Solté una carcajada que fue seguida por la de Edward. Reímos hasta que nuestros estómagos dolieron.

−Eres tan ridículo. Es tu hija Edward, no puedes estar celoso de tu hija−dije como si fuera lo obvio− Además creo que es mejor que se lleven bien a que se odien.

−Opino igual que tu. Solo que de verdad quería compartir con Seth…

Rodé mis ojos y seguí mirando a Seth y Lucy quienes se habían puesto de pie y jugaban algo raro con sus manos.

− ¿Quieren comer algo?−pregunte yendo hacia la cocía.

− ¡Emparedados!−grito Seth− Mi mamá hace los mejores emparedados de todo el mundo, ya verás.

Prepare los emparedados con queso y jamón ahumado y los lleve en una bandeja. Cuando volví a la sala me sorprendí al ver a Seth sentado en una de las rodillas de Edward mientras Lucy armaba un rompecabezas en el suelo. Sentí una emoción en mi pecho, aquella imagen, ver a Edward y Seth juntos sumado a la dulce niñita sonriente…

Era como una familia. Yo preparando la merienda para que ellos comieran mientras que ellos disfrutaban con su papá. Era un cuadro perfecto… era como si estuviese viendo mi sueño hecho realidad; una familia. Aleje esa sensación recordándome que ellos no eran nada para mí.

Edward y su hija solo estaban aquí por Seth y no debía confundir las cosas y hacerme ilusiones con familias felices. Ya había aprendido que las ilusiones solo hacen que la caída sea más fuerte.

Mi relación con Edward nunca cambiaria. Él era el padre de mi hijo y nada más, no debía confundirme nuevamente. Ni dejar que la imagen frente a mi me afectara. Debía aprender a controlar mis emociones si no quería terminar nuevamente lastimada.

−Los emparedados están listos−dije con voz controlada dejando de lado la emoción que había sentido segundos atrás.

Edward, Lucy y Seth se acercaron a la bandeja y en menos de diez minutos ya no quedaba nada. El resto de la tarde fue tranquila, aunque no volví a dejar que la compañía de ellos me agradara. Me mantuve al margen hojeando las revistas y haciendo zapping, tratando de ignorar las carcajadas de mi hijo y los comentarios de Edward acerca de lo linda que me veía.

Seth parecía saber que no estaba a gusto con las visitas, su mirada me lo dijo. Pero él no me reclamo nada, ni tampoco intento incluirme a sus juegos y risas. Tal vez porque sabía que yo no iba a ceder.

−Este ha sido el mejor día de mi vida−dijo Edward mientras revolvía el cabello de Seth y rodeaba a su hija con uno de sus brazos. La niña se alejo un poco de él y le miro media molesta pero Edward la ignoro y no quito el brazo−Un día de estos podíamos ir a alguna parte−sugirió dándome una significativa mirada esperando mi respuesta.

Lucy y Seth dieron un gritito de emoción y me miraron expectantes sabiendo que todo dependía de mí. Rodé los ojos y solté sin mucho entusiasmo:

−Podría ser…

Los chillidos de Seth y Lucy no se hicieron esperar, una parte de mi se alegro de verlos tan contentos, eso fue hasta que vi a Edward. Mejor dicho la sonrisa y mirada de Edward. Era la estúpida sonrisita que decía »Gané porque soy mejor que tu« No pude evitar mostrarle mi dedo del medio ganándome una carcajada de su parte.

−Estúpido manipulador− dije arrojándole un cojín sobre su rostro−Para la otra no te dejare ganar−masculle molesta.

−Bella… yo siempre ganó. Tarde o temprano… siempre termino ganando−su voz fue tan jodidamente sensual trayendo por un momento a la Bella adolescente de regreso. Me sonroje furiosamente y sentí como mis bragas s humedecieron.

Patética, esa es la palabra ideal para describirme.

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Hola c: Lamento el retraso, este capitulo me costo escribirlo porque es aquí donde empieza el cambio Seth-Bella a Seth-Bella-Edward-Lucy :') y quería que quedara bien.

Gracias a todas aquellas niñas que me dejaron un review :'), me alegran el día con eso :B y tambien gracias a aquellas que se pasaron por mi OS "Baile de mascaras" enserio; muchas gracias por el apoyo.

Cualquier dudas, quejas, sugerencias, halagos, me lo dejan en un review. No tengo problemas en responderlos c:

MillaC: