Disclaimer: Los personajes son de la señora Meyer, solo la trama es mía.


Agridulce

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Hoy conocerás a tu hermano…

¿Mi hermano?preguntó frunciendo el seño.Yo no tengo hermanos… soy hija únicame rebatió mirándome con incertidumbreTú no quisiste tener más hijos con mamáagrego con molestia.

Me pasé las manos por el cabello frustrado. Sabía que hablar con Lucy sería algo complicado. Teniendo en cuenta que nuestra relación no era la mejor y que Ángela le había lavado el cerebro en mi contra…

Tienes un hermano… pero son de madres diferente

Lucy me miro con sus grandes y expresivos ojos esmeraldas. Parecía estar procesando la información mientras que yo sufría un ataque de nervios.

Sabes que tu madre y yo no hemos estado juntos desde hace años y… yo tuve un hijo con otra mujer. Una mujer muy agradable y simpática que…

La chica de la billeteraañadió interrumpiéndome y dejándome helado ¿Es la chica de tu billetera, cierto?

Asentí con la cabeza incapaz de pronunciar palabra alguna. Las preguntas se atropellaron en mi cerebro; ¿Lucy conocía la existencia de Bella? ¿Cómo…? Jamás había hablado de Bella delante de Lucy.

Mamá siempre hablaba de elladijo con dureza Es por ella que tú no quieres a mamá. Ella me lo dijo…

Perra…

Cada vez que pensaba que Ángela no podía ser más zorra y maldita ella hacía algo para superarse a sí misma. Me sorprendía la calidad de persona que era. A su lado, yo era el mismísimo Arcángel Gabriel…

No es así cariño… creo que es hora que te cuente una historia bebe. Una historia muy triste acerca de una princesa de cabello castaño llamada Bella que se enamoro de un vampiro malo llamado Edward…

Lucy se sentó en el suelo dándome a entender que me escuchaba. Tome aire y comencé a narrarle la historia de mi romance con Bella, contándole como ambos nos habíamos enamorado, pero que por la cobardía del vampiro y la maldad de la bruja llamada Ángela quien amenazaba con dañar a la princesa Lucy se habían separado dejando a la princesa Bella sola y triste.

Lucy lloraba silenciosamente mientras le hablaba. Apretaba sus labios aguantando sus sollozos, y quise detenerme. Lucy tenía nueve años, era muy madura para su edad pero seguía siendo una niña.

Y así fue como el vampiro rescato a la princesa Lucy…

Perdiendo a la princesa Bella…termino ella mirándome con tristeza tía Alice siempre me dice que el verdadero amor es el más hermoso… pero también el más doloroso.

Sonreí acercándome hasta Lucy. La tome entre mis brazos y besé su cabeza maravillándome con su olor primaveral.

Tu tía Alice es una mujer muy sabia cariño

Lo sé papi…dijo contra mi cuello ¿Cuándo conoceré a mi hermano?

Una ola de calor invadió mi pecho. Apreté a Lucy contra mí y llore sobre ella… lloré por haber perdido tanto y por la incertidumbre del futuro.

Un futuro sin Bella y Seth.

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Edward y Lucy pasaron a ser una pieza habitual en nuestra casa. Después de esa primera visita las cosas entre Seth y Edward se dieron fácilmente. Ellos parecían tener una mística conexión padre-hijo que yo aún no comprendía del todo.

Era extraño y bastante intrigante a la vez. Cada vez que los miraba interactuar parecía que Edward hubiese estado con Seth toda su vida, y no solamente las tres semanas que habían ocurrido desde la primera visita.

Eso me asustaba bastante teniendo en cuenta que yo era la madre de Seth y era yo quien debiese tener ese tipo de conexión, no Edward…

Edward solo un aparecido.

Cuando vi a Edward lanzarle el balón a Seth y ver que éste lo atrapaba con una facilidad increíble me felicite por haber enviado a Seth a las clases que daba Emmett. Pero luego cuando vi como Edward lo levantaba y lo felicitaba me reprendí.

Estaba haciendo que ellos se adoraran, estaba alejando a mi Seth… arrojándole a los brazos de ese idiota corazón de piedra, hijo de…

—Hola—

La suave voz de Lucy me volvió a la realidad alejando mis pensamientos egoístas y posesivos. Lucy estaba de pie frente a mí sosteniendo una pelota de plástico en sus manos. Parecía estar muy nerviosa ya que mordía su labio a cada instante.

—Hola Lucy… ¿Cómo estás?—

Lucy bajo la mirada y sus mejillas se sonrojaron adorablemente. Esa niña era tan adorable… era el tipo de chica que a mí me hubiese gustado tener con Edward…

—Hm… bien—murmuro en voz baja apretando con fuerza la pelota— Me preguntaba si tú…. Si a ti te gustaría… te gustaría jugarconmigoalapelota—dijo atropelladamente. Sus mejillas se sonrojaron aún más y vi como se removía nerviosa.

Sonreí para mí misma antes de ponerme de pie y tomarle una de las manos con la que apretaba la pelota.

— ¿A qué quieres jugar?—pregunte mirando los juegos del parque donde apenas habían dos niños pequeños— ¿Quieres ir a los juegos?—pregunté señalándole el lugar. Ella negó con la cabeza tímidamente antes de levantar su vista y mostrarme la pelota.

—Quiero jugar a la pelota pero papá y Seth dicen que es un juego de niños—mascullo molesta. Fulmine a Edward con la mirada quien en ese momento bailaba junto con Seth.

—Estúpido, idiota, machista hijo de la…. —me contuve al ver como los ojos de Lucy se abrían al extremo. De seguro nadie había insultado a su padre frente a ella— Vamos a jugar. Así le demostramos a tu papito que la pelota es un juego mixto y no solamente de seres pelotudos y estúpidos…

Lucy soltó una carcajada antes de soltar la pelota y agarrarse el estomago producto de la risa. Al verla reír no pude evitar acompañarla. Su risa era la risa más contagiosa que yo hubiese escuchado jamás.

— ¿Sabes que Seth también es uno de ellos?—

— ¡Claro! Seth es un pelotudito pequeño, tamaño bolsillo—dije mostrándole con mis dedos el tamaño logrando que ella volviera a reír—Bien, vamos a jugar.

Al final nuestro juego termino abruptamente cuando la lluvia se largo. Edward nos paso a dejar a casa con la promesa de llevarnos el día viernes a cenar a Port Angels, invitación que tuve que rechazar ya que el viernes Seth y yo teníamos una cena en la casa de James celebrando el cumpleaños de Victoria.

Seth había hecho o intentado hacer un berrinche pero basto que le diera una sola mirada para que murmurara un «Lo siento». Edward trato de persuadirme lo que nos llevo a una pequeña discusión que fue terminada cuando una muy molesta Lucy le grito a Edward que no podía obligarme a acompañarlos porque yo ya tenía planes. Grito que dejo a Edward anonadado y un tanto confundido logrando que se disculpara y murmurara una despedida torpe.

Cuando Lucy iba saliendo se volteó y me guiño logrando sacarme una carcajada limpia. Esa niña era demasiado simpática.

El viernes llego rápidamente entre el trabajo y Seth quien estaba en periodo de trabajos por lo que ambos nos dormíamos tarde realizando las carpetas que le pedía la señorita Drácula. Si, Seth le decía así y yo como buena madre lo apoyaba. La verdad era que esa maestra era un dolor en el trasero. Siempre mandando tanta tarea… con razón los niños no querían ir al colegio.

— ¿Estás listo?—pregunte entrando a la habitación de Seth. La cual al igual que siempre estaba hecha un desastre con los juguetes arrojados en el piso y su ropa limpia fuera de los cajones. Miré con odio las camisetas que yo había planchado y que ahora estaban colgando de su cama.

—Sí, vamos, vamos—dijo jalando mi muñeca seguramente para que no viera su desorden.

—Mañana no miraras la televisión ni jugaras con tus juguetes hasta que ordenes tu cuarto y dobles tu ropa, ¿Oíste?—dije bajando las escaleras. Oí el quejido de Seth y sus suplicas diciendo que su cuarto se desordenaba solo y que el monstruo del armario sacaba la ropa…

Bueno, lo típico de siempre.

Nos subimos al carro y manejamos hasta la casa de James cantando la melodía contagiosa de una banda de pop, de la cual ni siquiera recordaba el nombre.

Estacione el carro junto al llamativo coche de Tanya soltando una maldición por lo bajo. Hablar con Tanya se había vuelto una de las cosas no- agradables desde ese día en la cafetería. Ella aún creía que era una cría y la verdad no tenía ganas de escuchar sus múltiples sermones por lo que prefería evitarla el mayor tiempo posible. Pero claro, James es su hermano y era lógico que ella viniese a celebrar el cumpleaños de su cuñada.

Seth soltó un suspiro a mi lado y murmuro algo como «Podría estar en otro lugar… si no fuera por mamá» ganándose un golpe en la cabeza.

Nos acercamos a la puerta y tocamos. A los pocos segundos la cabellera rubia de Tanya apareció. Llevaba puesto un vestido negro ceñido a su cuerpo y su cabello estaba recogido en un complicado peinado que resaltaba aún más sus rasgos de su rostro.

Maldeci por no haber puesto más empeño en mi imagen. Iba vestida con un pantalón negro y una sencilla blusa blanca, nada fuera de lo común. Era la ropa que usualmente usaba para el trabajo…

Tanya me miro durante unos segundos antes de sonreír de lado. Cruce la puerta antes de murmurar un saludo y caminar junto con Seth hacia donde se hallaba James y una muy feliz Victoria.

— ¡Lizzy!—grito Seth empujándome para echarse correr hacia la pequeña niña vestida con un lindo vestido azul marino que se tiraba las coletas con enojo ganándose una mirada de advertencia de su madre.

James me saludo con la mano. Me acerque a él y le bese la mejilla con simpatía. Al igual que siempre él olía a bosque y a otras cosas dulces y embriagantes. De seguro era el perfume que Victoria le obligaba a usar…

—Feliz cumpleaños Victoria—dije tendiéndole el regalo que había encargado a una de las chicas de la librería desde Seattle. Victoria me dio una de sus gigantes y entusiastas sonrisas antes de abrazarme y agradecerme en voz baja por asistir a su cumpleaños. Debería estar acostumbrada a los abrazos de Victoria luego de tantos años… pero nunca me había podido acostumbrar.

Las únicas veces que había sido abrazada con 'cariño' había sido por Edward y sinceramente el cariño de Edward estaba en duda…

— ¡Gracias por el regalo Bella!— dijo tomando el envoltorio y dejándolo junto a los demás.

― No fue nada. Ojala te guste―dije tratando de sonar amable. Victoria mantuvo su sonrisa de siempre y me guio hacia donde estaba Tanya y otra rubia igual o más despampanante que mi amiga. Genial, ¿Era la reunión de bellezas mundiales y nadie me aviso? Tener a Tanya y a Victoria juntas ya era un golpe duro para mi ego. Agregarle otra diosa de la belleza era un asesinato para mi pobre autoestima.

Sé que soy bonita. Tengo un buen busto y un lindo trasero pero… ¡¿Quién puede competir contra ellas? Y como si el destino ya no fuera una perra las tres mujeres se voltearon. Era como un maldito anuncio de shampoo. Sus cabellos ondularon al viento y sentí el impacto de tres aromas diferentes.

Mierda…

Sus aromas mezclados no eran nada agradable.

Deje de respirar por la nariz e inhale por la boca.

― ¡Bella, cielo!―dijo Tanya como si no me hubiese visto minutos atrás― Pensé que no vendrías, ya sabes… como has estado tan ocupada que ni siquiera eres capaz de contestar mis llamadas―añadió en todo acusatorio― ¿Tienes mucho trabajo?

Me removí incomoda en mi lugar. No había que ser un genio para notar que Tanya lo único que quería era discutir. Ella sabía exactamente porque no le contestaba las llamadas, no había razón alguna para ser cínica entre nosotras.

Victoria se interpuso entre ambas sonriendo incomoda. Le dio una mirada de advertencia a Tanya quien se encogió de hombros y luego se volvió hacia mí. Por su mirada supe que no estaba molesta conmigo…

―Los niños nos quitan mucho el tiempo. Cualquier mujer que sea madre lo puede corroborar… es lógico que Bella este muy atareada Tanya. Ya sabes… el mundo no gira alrededor de ti―dijo con una risita.

Touché.

Tanya la fulmino con la mirada, dio la vuelta y se alejo haciendo que sus tacones resonaran.

―Gracias―

Victoria hizo un gesto quitándole la importancia.

―Conozco a mi cuñada. Detesta perder…

La rubia aún estaba de pie ahí. Parecía confundida y no podía culparla. De seguro no entendía nada de lo que había ocurrido.

―No nos han presentado―

Sus grandes ojos azules me observaron fijamente como si estuviese analizándome. Me erguí insegura y espere. Victoria la rodeo con los brazos y en un tono alegre dijo:

― ¡Ella es Rosalie, mi amiga del club de lectura!

La tal Rosalie le sonrió con cariño pero cuando dirigió su mirada a mi sentí un raro cosquilleo. Su mirada no era agradable.

―Yo soy…

―Isabella Swan―termino de decir ella― Victoria ya me había hablado de ti.

Por alguna razón eso no me hizo sentir cómoda. Los ojos de Rosalie eran bastante transparentes y en ellos se mostraba una clara hostilidad había mi persona. Algo que me pareció estúpido e inconsciente de su parte… ¡Por dios, nos acababan de presentar!

Era imposible que ya me detestara.

―Ah, bueno…

―Rosalie es modelo. Trabaja en la misma agencia de Kate.

Kate es la prima de Victoria. Una mujer guapísima bastante agradable con la que había conversado un par de veces cuando había estado de visita.

Moví la cabeza pareciendo estar interesada.

― ¡El pastel!―el grito de James nos distrajo a todos y lo agradecí enormemente. Aproveche el momento para alejarme de Rosalie y colocarme junto a las demás mujeres.

Si hubiera sabido que esto ocurriría hubiera aceptado la invitación de Edward.

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Lucy y yo estábamos sentados frente al televisor viendo una película… (Muy cursi por cierto). De vez en cuando mi hija soltaba soñadores suspiro mientras que yo me embutía un puñado de cabritas dentro de la boca.

―Deberíamos estar viendo algo de acción― masticando las cabritas.

―Uh… ¿Un príncipe rescatando a una princesa es acción?―pregunto sin mirarme con la vista fija en el televisor.

―No, realmente no lo creo.

―Entonces no…, si no hay príncipe no tiene gracia.

―Lo que tú digas…

Últimamente la vida me sonreía… ¡Y de qué manera! Por un lado estaba Seth con quien estaba formando lazos rápidamente, durante nuestras visitas y salidas juntos disfrutábamos enormemente. Y por el otro estaba Lucy… mi relación con Lucy estaba cambiando de manera asombrosa.

Pasamos de unos fríos saludos a disfrutar unas películas y unos paseos al parque. Aquello me alegraba demasiado.

Lucy había sido manipulada toda su niñez por Ángela y a pesar de que intente estar con ella y ser un padre presente nunca pude. Cada vez que me acercaba, Ángela hacia algo para que yo me enojase y le atacase quedando ella siempre como la victima frente a los inocentes ojos de mi hija.

Sé que culpar a Ángela de mis errores no es lo mejor. Sé que debería de haber luchado por ellos, por mis hijos. Sin embargo no lo hice. Deje que otras personas tomaran decisiones por mí, y las decisiones que tome fueron desastrosas para todos.

Deje que Ángela me manipulara y cuando tuve la oportunidad de cambiar eso me rendí y me aleje de Bella como un cobarde. Mis acciones me perseguirían siempre, estaba seguro de ello. Pero ahora que veía a mi hija descansar a mi lado, sin estar a la defensiva como antes me sentía bien. Luego de las muchas idioteces que había hecho (y que eran bastantes) me sentía como si realmente hubiese hecho algo bien.

Venir a Forks e impedir que Bella se casase con el prometido fantasma era lejos lo mejor que había hecho (excluyendo los impulsivos actos que lleve a cabo al inicio). Sabía que aún me quedaba un buen camino que recorrer para conquistar a Bella, lo sabía. Pero no estaba muy preocupado de ello.

Arreglar la relación con mis hijos era lo más importante. Y cuando por fin lograra saldar todas las cuentas con el pasado me pondría de lleno a trabajar para conquistar a Bella.

El timbre sonó para mi sorpresa.

No conocía a nadie en el vecindario… solo a Bella y Seth y supuestamente ellos estaban en un cumpleaños de no-me-interesa-quien por lo que no tenía idea de quien se trataba.

Abrí la puerta encontrándome de frente con un ángel de cabellos oscuros y mirada achocolatada. Sonreí como un idiota hasta que sentí a Seth colgarse en mis piernas.

― ¡Papá!―chillo.

―Seth―dijo Bella en forma de regaño antes de dirigir su vista a mi― Lamento la visita inesperada pero no la estábamos pasando muy bien en el cumpleaños―dijo chasqueando la lengua.―

En mi interior agradecí enormemente por ello. Egoístamente me alegraba que sus planes hubiesen fracasado, ya que por eso ella estaba conmigo.

―No te preocupes―me anime a decir― Lucy y yo estamos contentos de tenerlos aquí.

Al decir el nombre de mi hija note que ella estaba de pie junto a mí arreglando su cabello y quitando los pedacitos de palomitas de sus labios. Me extraño aquella acción. No sabía que a Lucy le preocupara mucho su aspecto.

―Hola Bella―dijo en voz baja con timidez.

Bella le sonrió cálidamente antes agacharse para quedar a su mismo tamaño.

―Hola preciosa―le dijo besando sus mejillas logrando que el rostro de mi hija se incendiase convirtiendo sus mejillas en dos preciosos tomates― ¿Me dejas pasar a tu casa?

Los ojos de mi hija se iluminaron y una gigante sonrisa se formo en su boca. Jamás en mi vida la había visto sonreír así. Ni siquiera cuando mi madre le compro esa estúpida muñeca que hablaba y decía su nombre.

Extraño… y malditamente hermoso.

―Si, vamos―Lucy tomo la mano de Bella y ambos entraron dejándonos a mí y a Seth con la boca abierta.

― ¿Cuándo se hicieron amigas?―refunfuño Seth mirando con molestia a mi hija― Es mi mami…

―Y yo soy el papá de Lucy y me comparte contigo―dije tomándolo en brazos― Además, así es mucho mejor. Nosotros pasamos tiempo de chicos mientras ellas juegan a las muñecas.

―¡¿Cómo ese hijo de puta le da un beso a esa perra?―el grito de Bella fue seguido por unas maldiciones de Lucy que le gritaba al televisor al cual minutos atrás había adorado.

―No cuentes con eso papi―dijo Seth entrando a la casa― Mamá no es muy femenina.

Como las chicas estaban viendo la televisión le ofrecí a Seth jugar un partido de damas. Como él nunca había jugado le pareció un excelente plan así que luego de pasar una media hora explicándole las sencillas reglas y de reiterarle unas diez veces que solo podía avanzar en diagonal estábamos sentados en la alfombra con el tablero en el piso mientras oíamos de fondo las risas de las mujeres.

Seth no era muy habiloso en el juego. Me había comido dos fichas y solo porque me dio pena su carita de frustración al no poder hacerlo solo. Claramente él no lo sabía, y no dudaba recordarme su 'victoria' cada dos minutos. Pero fui bueno y no le recordé que solo le quedaban tres piezas porque las demás habían sido aniquiladas por mí.

―Tengo hambre―se quejo Seth

―Comiste dos trozos de pastel en el cumpleaños―le recordó Bella― Es imposible que tengas hambre. Además te vi comiendo con Lizzy en la cocina.

― ¡Pero eso fue hace muchooo tiempo!―alego poniéndose de pie― Además tengo que comer para ser un niño grande y fuerte.

―Grande y gordo―se burlo Bella. No pude evitar y solté una risita ganándome una mirada envenenada por parte de mi hijo― Luego no podrás correr y rodaras…

―Mentira. Yo seré flaquito siempre… al igual que papá.

―Tu papá es gordo―

― ¡Hey! Yo no he hecho nada. No se metan conmigo…―dije cruzándome de brazos divertido por la situación.

―Papi, yo también tengo hambre―dijo Lucy.

―Bueno. Entonces preparare algo―dijo Bella poniéndose de pie y sonriéndole a Lucy.

Seth abrió los ojos al extremo y me miro molesto.

―Ella se está quedando con mi mamá―refunfuño por lo bajo― "Entonces preparare algo"―dijo imitando la voz de Bella― Y al pobre de Seth le dice gordo…

― ¡TE ESTOY ESCUCHANDO!―el grito de Bella se escucho por el pasillo.

―Bruja―susurro Seth.

― ¡Bella, Seth te dijo bruja!―grito Lucy sonriéndole malignamente a su hermano. Seth la miro durante unos segundos antes de lanzarse sobre ella y comenzar a hacerle cosquillas― Suéltame Seth… no… papi… ayúdame…―decía entre jadeos.

―Prefiero dejar que arreglen sus diferencias solos. Voy a ver a Bella…―dije poniéndome de pie y caminando hacia la cocina.

De todas las veces que había entrado a esa cocina nunca me había parecido tan hermosa como hasta ahora. Y no eran los objetos, ni el piso, ni el color de la pintura de las paredes lo que marcaba la diferencia. Claro que no… era ella.

Bella giraba dentro de la cocina moviéndose de un lado a otro mientras mezclaba ingredientes y tarareaba una melodía desconocida. Me apoye en el marco de la puerta y me quede ahí observando al ángel.

¿Cómo había podido estar lejos de ella durante tanto tiempo? ¿Cómo pude soportar no observar aquella belleza deslumbrante y cautivadora? No lo sé.

Ahora que lo pensaba no tenía idea de muchas cosas. Recordé su mirada cuando le dije que no me buscase más. El dolor y la desilusión…

Apreté el marco de la puerta con mis manos.

Si yo la amaba tanto… ¿Cómo pude dañarla? Ella era una adolescente que recién se estaba abriendo al amor. Era como una bella mariposa abriendo sus alas cuando yo se las corte dejándola a merced de los depredadores. Ahora que la veía ahí, cantando tranquila mientras cocinaba para mis hijos y para mí… pude ver su valor.

Su valentía me cegó por unos instantes.

Bella estaba ahí. Enfrentando al mundo por su hijo…, interponiendo su seguridad por la felicidad de Seth. Estaba en mi casa compartiendo con nosotros; unos extraños que la habíamos arruinado por completo.

Todo por amor a Seth…

Años atrás me había prometido jamás volver a dañar a Bella. Pero sabía que hoy lo estaba haciendo. No importaba que ella no lo demostrara abiertamente. La conocía, sabía que le dolía estar cerca de mí. Y yo la entendía perfectamente…

―Mierda―mascullo entre dientes soltando el cuchillo que tenía en sus manos, el cual cayó en el piso.

Rápidamente me acerque a ella tomándola por sorpresa. Tomé su mano y maldije por lo bajo cuando vi un horrible tajo cruzar su delicada piel. Abrí la llave del lavaplatos y deje que el agua limpiara la sangre. Bella corrió la cara hacia el otro lado recordándome su pequeño problema con la sangre.

―Asco―mascullo―estúpida sangre y estúpido tu cuchillo.

― ¡Lucy!―grité.

Los pasos apresurados de mi hija se escucharon por el corredor y segundos más tardes dos cabecitas se asomaron por la puerta. Seth al ver la mano de su madre en vez de preocuparse rodo los ojos. Pero Lucy al contrario de mi hijo soltó un gritito y corrió hasta nosotros. Sus expresivos ojos verdes demostraban la preocupación que sentía.

―Lucy… ¿Podrías traerme el botiquín que tía Alice preparo para nosotros?―ella asintió con el rostro manteniendo su mirada en la herida de Bella.― ¿Podrías ir… ahora?―pregunte al ver que no se movía.

―Claro…―murmuro. Levanto su vista y miro a Bella con lastima― ¿Te duele mucho Bella?

―Solo un poquito…―dijo Bella para tranquilizarla.

―Está acostumbrada, siempre le pasa―dijo Seth sonriéndole a Bella― Si me dieran dinero por cada vez que mamá se corta… ¡Seria millonario!

―Seth―dije en advertencia.

Mi hijo me miro y luego hizo como que se cosía la boca imaginariamente.

―Lucy… el botiquín.

―Ah, cierto― y con eso al fin salió de la cocina.

― ¿Estas bien?―pregunte mirando a Bella directamente a los ojos. Ella asintió con la cabeza un poco perdida.― Aún mantienes ese problema con la sangre…

Ella frunció el seño pensativa y me pregunte si no había dicho algo malo.

― ¿Eso es bueno? ¿Es bueno que tenga el problema con la sangre?―

Medite mi respuesta durante unos segundos antes de formar de dejar un beso en el dorso de su mano.

―Es bueno. Eso quiero decir que aún hay cosas en ti que permanecen igual que antes… eso me tranquiliza.

― ¿Te tranquiliza? No lo entiendo… no tiene sentido.

Respire profundamente. Esta conversación sin duda era una de las conversaciones más civilizadas y personales que había sostenido con Bella y debía de tener cuidado si quería que ella me dejase acercarme.

―Uno de mis más grandes temores ha sido siempre el haberte dañado al extremo de hacer que te perdieses a ti misma. No sabes cómo he temido eso… llegar acá y encontrar a otra persona.

―He cambiado Edward. Aunque tú no lo veas… no soy la misma persona.

―Lo sé―Dije tratando de sonreír para quitar aquella sensación de pérdida que se formo en mi pecho al escuchar esas palabras― Pero me da gusto que aún hayan cosas en ti… cosas del pasado.

Bella quito su mano de la mía y se alejo.

―Te da gusto solo porque crees que así me puedes dominar mejor―respondió a la defensiva. Retrocedí angustiado al sentir aquella muralla impenetrable rodearla de nuevo― Pero estas equivocado Edward. Jamás podrás dominarme… ahora soy libre. Libre de tus mentiras y engaños, y no creas que soy tan estúpida como para volver a caer en tus brazos.

Una dolorosa punzada de clavo en mi pecho y por unos segundos creí que me podría a llorar. Pero lo aguante. Merecía sus insultos, cada uno de ellos. Lo menos que podía hacer era soportar sus hirientes palabras…

Era lo mínimo que podía hacer si quería ganarme su perdón y su amor.

―No es así Bella… tarde o temprano lo entenderás―dije antes de que Lucy y Seth entraran nuevamente a la cocina.


Buenas (?) Perdón por la demora :c lo siento. En realidad tenía el capitulo hace bastante pero por mi descuido perdi el pendrive y me dio flojera reescribirlo. Hasta que encontré el pendrive *~* y edite el cap.

Prometo tardar menos para la proxima.

*¿Notaron que apareció Rosalie? (Si no lo hicieron vuelvan a leer xD) bueno. Aquí ya empezamos en mi parte favorita del fic C:

Agradezco cada review que he recibido en mis distintos fics. Tambien agradezco a las niñas que se han pasado para el OS que publique para el Hateful Lemonade Contest 2 llamado "Porque mereces sufrir" Enserio... ¡Muchas gracias!

Ya saben que llevo publicando en ff desde junio o julio *_* y es más o menos difícil que te tomen en cuenta al principio XDD

Si quieren hablarme pueden agregarme a Twitter: Milla_Taisho.

PD: un beso gigante para la Mimi (Cammy_to) que siempre me deja hermosos reviews y también para mi amante (KoteCullenSwan)...

*Besos para todas, me gustaria que me dejasen sus reviews que no tardare en responder.

MillaC: