Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer, la historia es mía~


Agridulce

.

.

.

Al parecer Renée tenía razón cuando me decía que mi cerebro se había quedado junto con la placenta al nacer. Esa era la única explicación para mis acciones…

¿En que estaba pensando cuando había decidido ver voluntariamente a Edward? Y no solo verlo, fui lo suficientemente idiota como para presentarme en su casa… ¡En su casa! Y gracias a ello ahora tengo que soportar sus miradas para nada sutiles.

Detesto cuando me mira porque cuando veo sus ojos hay una pequeña fracción de segundos en las que me devuelvo en el tiempo y me pierdo. En aquellos segundos el tiempo y el dolor se olvidan y recuerdo cómo se siente amarlo.

Es estúpido y no tiene razón de ser… pero el amor juega así, no tiene lógica y un amor tan grande como el que yo sentía por Edward es difícil de borrar. Por más dolor que me haya causado… a veces es difícil recordar que no debo amarlo.

―Mamita…―murmuro Seth contra mi mejilla mientras se acomodaba en mis piernas y dejaba descansar su cabeza contra mi cuello.― Tengo sueño…

Lo abrace con mis manos y le di un beso en su cabeza.

―Ya no vamos… la película está terminando.

Busque la vista Edward y al igual que las últimas veces que lo había mirado lo encontré observándome. Por el bien de mi salud mental ignore el brillo de sus ojos esmeraldas y me concentre en hacerle saber que ya era tarde. Le hice un gesto con la mano y el asintió.

Se puso de pie y camino hacía donde estábamos nosotros. Se agacho para quedar a nuestra altura y tomo a Seth en brazos. Seth soltó un pequeño quejido y abrió los ojos, pero al ver que era Edward los volvió a cerrar y se abrazo a su papá.

― ¿Qué pasa?―dijo Lucy limpiándose los ojos con sus manitos.

―Ya nos vamos―

―Hm… quédense―murmuro soltando un bostezo.― Tenemos un cuarto para huéspedes…

Sabía que Edward estaba observándome esperando mi respuesta pero me dirigí a la pequeña.

―Muchas gracias Lucy por ofrecernos tu casa, pero Seth y yo tenemos la nuestra...

―Pero es tarde―me rebatió sonriendo somnolienta.― Y Seth está durmiendo…

―Estaremos bien― Para dar terminada la discusión me acerque a ella y le di un beso en su frente.― Que duermas bien pequeña Lucy.

―Tú también Bella… princesa Bella.

Y dicho esto tomo su almohada y se alejo por el pasillo rumbo a las escaleras.

"Princesa Bella"

Miré a Edward pidiéndole una explicación pero el muy cobarde estaba centrando toda su atención en Seth.

―Lo llevare a tu auto.

―Gracias―dije contenta de no tener que cargar el peso muerto de Seth. Después tendría que ver cómo me las arreglaría para cuando llegásemos a la casa y lo tuviera que llevar del auto a su dormitorio.

―Toma esa manta y ayúdame a cubrir a Seth. Afuera esta helado y no quiero que se enferme.―Obediente le hice caso. Cubrí la cabeza de Seth y su espalda― Vamos, no quiero que los pille la lluvia en plena carretera.

En silencio salimos y tal como había dicho Edward; esta heladísimo. Apreté mi chaqueta contra mi pecho y tome las llaves para abrir la camioneta.

Edward acomodo a Seth en el asiento trasero y cerró la puerta lentamente para no despertarlo. Cuando los dos nos quedamos solos de pies junto a la camioneta me sentí nerviosa. La última conversación con Edward no había quedado en los mejores términos y de segura esta tampoco lo haría.

―Muchas gracias por traer a Seth…

―No hay de que―respondí abriendo la puerta de la camioneta. Mientras más rápido me subiera a la camioneta más rápido me iría.

―Y gracias por quedarte…

―Es mi hijo Edward. Tengo que estar donde él este…

―Lo sé… pero aún así; valoro mucho el gesto. Sé que es difícil para ti…

―No quiero hablar ahora Edward. Tengo sueño y tengo que manejar…

―Si, tienes razón. No debería de retenerte… ¿Me llamaras cuando llegues a tu casa?

― ¿Tengo que hacerlo papá?―añadí divertida.

―Estaría más tranquilo si me llamaras.

―Está bien. Nos vemos otro día…―dije entrando a la camioneta y poniendo en marcha el vehículo.―Gracias por recibirnos.

Edward sonrió torcidamente e hizo un gesto con su mano despidiéndose.

―Estoy a tu servicio Bella, para todo lo que quieras―el doble sentido de la frase no paso ignorada por ninguno de los dos y Edward rio al ver mi cara de desconcierto.― Nos vemos…

―Idiota―masculle entre dientes apretando el acelerador. ―Continua siendo el mismo idiota…

.

.

Escuche un auto estacionarse y me asome por la ventana. Me sorprendió reconocer el deportivo de Tanya, no esperaba su visita.

Suspire y abrí la puerta.

Tanya lucía igual de divina y despampanante, algo que no me sorprendía. Ella era del tipo de mujeres al cual yo envidiaba; dueñas de un cuerpo delgado y fantástico. Y si con eso no fuera poco, también poseía una inteligencia aguda y letal.

―No te esperaba―

―Lo suponía.

― ¿Vas a estar mucho tiempo?― pregunte aún apoyada en la puerta rogando para que dijese que no. Discutir con Tanya siempre me dejaba agotadísima.

― ¿Tienes planes?― por la forma en que formulo la pregunta supe de inmediato que su pregunta en realidad no era esa sino esta "¿Tienes planes con Edward?"

Molesta chasquee la lengua y fingí pensarlo.

―No, no tengo planes.

De inmediato capto el sentido oculto en mi respuesta y sonrió de lado para hacérmelo notar.

―Pues me alegra. Hace tiempo que no tenemos un tiempo para nosotras sin tener interrupciones desagradables.

―Fuiste tú…

―No vengo a discutir Isabella. Comprendo que estas ciega, y no pretendo hacerte cambiar de opinión. Eres lo suficientemente madura para saber lo que busca Edward. Además no es mi problema; Seth es tu hijo, y Edward te mintió a ti. No a mi…―Su voz sonaba calmada y tranquila pero el veneno que destilaba en cada silaba era palpable. ―Solo vengo a charlar con mi amiga… tengo un par de chismes por ahí que merecen ser escuchados por tus oídos.

―Mientras tus chismes no estén relacionados a Edward…

―Me ofendes amiga. Tengo mejores cosas que hacer que investigar a tu noviecito…

―No. Es. Mi Novio―

―Si lo que digas… ¿Me vas a dejar entrar o tendré que congelarme aquí afuera?

Me moví de la puerta y deje que entrara. El aroma de su perfume me aturdió por unos instantes y cerre la boca para aguantar la respiración.

Odiaba los perfumes…

― ¿Dónde está Seth?―pregunto mirando hacia las escaleras.― ¿Salió con su papi?

―Aro lo paso a buscar por la mañana. Jane y Alec están de paseo y quiso llevar a los chicos a pescar.

―Muy considerado de su parte. Aro siempre se ha portado muy bien Seth y contigo.

―Lo sé, y estoy muy agradecida por ello.

Tanya se saco su chaqueta y la dejo sobre el sillón donde noches atrás se había sentado Edward. Me quede de pie sin saber bien qué hacer. Mi relación con Tanya había caído considerablemente desde la aparición de Edward, y si bien conocía su opinión referente al tema de mi ex – novio y padre de mi hijo. No entendía porque nos habíamos distanciado de tal manera.

Antes habíamos sido excelentes amigas. Ella había estado para mí en los momentos más difíciles, y yo también había sido un soporte y palabra de aliento cada vez que ella caía.

Hoy en la mañana había hablado con Aro y él me había advertido las consecuencias que la vuelta de Edward produciría en mi vida. Se había notado preocupado y bastante alterado al saber que mantenía un contacto con el hombre que me había arruinado la vida cuando tan solo era una perdida adolescente.

Trate de explicarle que mis sentimientos estaban resguardados. Que no iba a dejar que él me viera débil y se aprovechara de Seth para intentar llegar a mí. Sin embargo Aro no confió en mis palabras. Dijo que él había conocido a muchos hombres así a lo largo de su vida. Tenía varios amigos que al igual que Edward se 'dedicaban a enamorar a jóvenes ilusas solo como medida de entretención' y que a pesar de mis palabras, no confiaba en mi.

Fue bastante doloroso saber que el hombre al cual considero mi padre creía que seguía siendo una estúpida a la hora de entregar mi corazón. Pero lo entendía…

Mis decisiones me condenaban.

En el pasado me había entregado ciegamente a un hombre casado y padre de una niña. Y entendía perfectamente que Aro no confiase en mí ni en Edward. Él más que nadie conocía el impacto que provoco aquel joven estudiante de medicina en mi vida y corazón.

― ¿Recuerdas a la rubia de ayer?―pregunto Tanya mirando la foto que habíamos tomado en la navidad anterior en casa de Aro.

Hice memoria y la mirada envenenada de cierta mujer llego a mi memoria.

―Si, la rubia cara de buldog… ¿Qué tiene de importante?

Los ojos de Tanya relucieron brillantes por la emoción.

―Pues es de ella de quien quiero hablarte.

―No recuerdo ni su nombre…

―Rosalie Hale. Pues resulta que ayer estuvimos hablando luego de que te marchaste. No porque yo quisiera debo agregar. Victoria prácticamente me obligo a hablar con la tipa esta y me cayó como patada al hígado… sobre todo porque es la novia del entrenador de Seth.

― ¿Emmett?

― ¡Si! No sabes el trabajo que me estaba costando invitarlo a una cita porque en realidad el tipo me gustaba pero no. Ella es su "novia"…

― ¿Y eso que tiene de emocionante? Casi ni conozco a Emmett.

―Eso no es lo importante. Anoche me quede trabajando en unos casos de un colega de Seattle. El caso del violador de Seattle, ¿Lo recuerdas?

―Ehmm… no. Realmente no recuerdo…

―Fue el tipo que cayó junto con los tipos que perseguían a James…

― ¡El rubio!

―Exacto. Pues estaba revisando los expedientes y no sabes a quien encontré como la prometida de Royce King…―rápidamente mi mente fue uniendo los cabos sueltos y jadee― Rosalie Hale no es tan solo una modelo. Ha estado metida en unas cantidades de líos ilegales debido a su relación con los Kings. Y no solo eso… ella salió absuelta de los cargos al presentar una demanda de abuso sexual contra Royce. Todo un embrollo…

― ¿Y todo eso lo descubriste en una sola noche?―pregunte sorprendida.

―En realidad fueron un par de horas, pero el punto no es ese. Quede realmente sorprendida al enterarme de todas esas cosas. En la fiesta Rosalie se comporto como si fuese la misma reina de Inglaterra, nadie hubiese pensado que la rubia tenía problemas con la justicia…

― ¿Lo sabrá Emmett?

Tanya chasqueo la lengua molesta y frunció el seño.

―Si. Lo llame por la mañana y me dejo en claro que no me quería ver merodeando por alrededor de su novia…

―¡¿Lo llamaste para hablarle de Rosalie?

―Es mi deber como ciudadana alertar a la población sobre delincuentes.

―Estas loca…

―Bueno. Pero no solo me entere de eso… solo que esta parte no creo que la quieras escuchar.

―¿Tiene que ver con Edward cierto?

―Hm, en realidad solo es un detalle pero prefiero que lo sepas.

―Mientras no me ataques va a estar todo bien Tanya.

―Estaba buscando fotos de Rosalie, ya sabes "midiendo la competencia"―dijo haciendo unas comillas en el aire― Cuando me encontré con esto.

De su cartera saco una fotografía y me la entrego. Por la calidad del papel supe que ella misma la había impreso. En la fotografía aparecía un grupo de adolescentes. Rápidamente localice a Rosalie, era la única rubia del grupo y la que más destacaba. Pero eso fue a simple vista. Cuando mire más detenidamente la fotografía reconocí el rostro de Edward entre los rostros.

Confundida aparte la vista. Luego volví a mirarla…

El Edward de la fotografía era un Edward que no conocía. No era ni el sensual universitario ni el hombre actual de prominente mandíbula y ojos feroces. Este Edward era más menudito, más delgado y su rostro reflejaba el de un muchacho. Pero no fue eso lo que llamo mi atención sino la muchacha a la cual estaba abrazado.

Todo en ella gritaba "¡Estoy enamorada!" desde su sonrisa deslumbrante hasta sus ojos iluminados. Sus manos estaban entrelazadas con las de Edward y un dolor se instalo en mi pecho. Observe a la muchacha y jadee al reconocer rasgos de Lucy en ella…

Nadie tenía que decírmelo, lo había adivinado sola.

Recordaba a aquella mujer. La había visto solo una vez pero aún así mantenía vivo la imagen de su rostro bañado en lágrimas al decirme que era una mujerzuela al entrometerme en su matrimonio.

La esposa de Edward.

―¿Bella?―pregunto Tanya y sentí sus manos posarse en mi hombro.

Me aleje de ella y la mire furiosa.

Tanya sabía quién era ella. Lo más seguro es que hasta la hubiera investigado antes de venir a verme. Zorra.

―Lárgate de mi casa―dije con los dientes apretados y luchando por no comenzar a llorar por la impotencia.

―Pero… Bella… solo es una fotogra…

―No me vengas con cuentos. Tú no viniste a decirme nada de Rosalie. Solo querías que viera esta fotografía, eres una perra. No entiendo porque te comportas de este modo tan cruel Tanya.

Tanya soltó una carcajada y se puso de pie.

―¿Cruel? Tú eres cruel Isabella. No contenta de desarmar un hogar en el pasado vuelves a revolcarte con ese hombre… ¡Y lo peor; juegas con su niña también! Eso es ser cruel.

―No estoy jugando a nada… y por si no lo sabías fue Edward quien me mintió y…

―Basta. No tienes porque seguir haciéndote la victima conmigo. Al principio claro que te creí y me compre ese cuento de la pobre chica embarazada… pero ahora que te veo me doy cuenta de que todo esto ha sido un juego tuyo.

―¿De qué mierdas estás hablando?

―Jamás pude entender como no supiste de la existencia de la mujer e hija de Edward. Pero ahora lo veo… todo. Lo supiste, sabías que Edward escondía algo. Pero eras lo suficientemente egoísta e inmadura como para ignorarlo. Después de todas tenias al chico sexy del pueblo… de la nada pasaste a ser la sensación del Instituto y eso te agrado. Antes de Edward ningún muchacho te había prestado atención y ahora tenias todo eso…

―Tu no sabes nada.

―Claro que lo sé. También vivía en Forks en esa época Bella. Era una estudiante de tercer año de universidad y escuchaba los rumores del pueblo. La bastarda Swan estaba saliendo con un chico de Seattle…

―¡Cállate!

―No. No me interesa seguir siendo tu amiga Bella. Enserio que ya no me importa. Solo quiero que sepas que eso de victima conmigo ya no te queda. Suficiente tiempo has estado mostrando la cara de víctima en este asunto, siendo que tú eres tan culpable como Edward. Ya es tiempo que lo asumas… y que pienses en tu hijo de una vez por todas.

―¿Pensar en mi hijo? Todo lo que he hecho ha sido por Seth. Fue él quien quería ver a Edward, no yo. Y basta de acusarme de esa manera Tanya. Tú no sabes todo lo que tuve que pasar… has tenido una vida fácil y no sabes lo que …

―¡Por supuesto! Nadie tiene más problemas que la pobre Isabella. Ella quien sufría los maltratos de su madre. Ella que no conocía a su padre y quedo embarazada de un hombre casado…―hizo una pausa y me miro con los ojos inundados en lagrimas― Pues déjame decirte Isabella que lo tú has pasado no es nada. Nada comparado al resto de las personas. Además tú no lo hiciste sola; quizás tus primeros meses lo estuviste. Pero luego Aro te recogió y jamás has estado sola. Nos has tenido a todos ayudándote conmovidos por tu historia pero ya no. Desde que dejaste entrar a Cullen a tu vida nos has perdido a todos…

―Eso es mentira.

―¿No, crees que mienta? Aro ya no te visita. James solo te habla a veces… y yo… bueno, a mi ya no me interesas.

―Jamás lo vas a entender Tanya porque no eres madre. Me acerque a Edward solo por Seth… en realidad yo no quería… enserio que no quería.

―¿Crees que somos estúpidos?

―¡No! Simplemente traro de explicarte. Quiero que me entiendas… eres mi amiga y no quiero perderte.

―Entonces aléjate de Edward.

―No puedes pedirme eso. No puedes ser tan egoísta Tanya. Edward es el padre de mi hijo, y aunque me moleste Seth lo adora…

―Seth hace lo que tú quieres que haga…

―No conoces a mi hijo.

―Bella. Conozco a Seth desde que tiene un año… ¿Crees que no lo conozco? Te podría decir que Edward no lo conoce y ambos están jugando y utilizando a ese niño. Tu lo utilizas para estar cerca de Edward y él lo usa para dominarte… hermosos padres son ustedes.

―Tu no eres madre y no sabes de lo que hablas.

―No, no soy madre y no piando serlo. Jamás tendría a un niño sin amor. Y como no estoy enamorada jamás tendré uno.

―Entonces no me digas como tengo que criar al mío. Sé lo que es mejor para Seth…

―Ya veo… ¿Edward es lo mejor para tu hijo? Perfecto. Vamos a ver que harás cuando a tu hombrecito lo presionen nuevamente y se aleje.

―Él no lo hará. Él me lo prometió.

―Si busco en el diccionario la palabra ingenua estoy segura que saldrá tu foto. Pero bueno… ya te dije todo lo que tenía que decirte. No me molestare más porque no hay caso hablar contigo. Cuando Cullen está de por medio no usas precisamente la cabeza para pensar…―Tanya tomo su chaqueta y se dirigió a la puerta.

―No me vas a dejar con la palabra en la boca nuevamente Tanya. Viniste a mi casa a insultarme y no te irás hasta que me hayas escuchado.

―Adelante.

―No quiero que te acerques a mi hijo nunca. Tampoco a mí. Desde hoy nuestra amistad está rota…―tome aire y apreté los puños― Tampoco quiero que hables a espaldas mías con Aro o James. No me gustaría tener que perder su amistad por tu culpa.

―¿Mi culpa? Aterriza Isabella. Si pierdes la amistad de ellos será por tu culpa. No por la mía. Después de todo eres tú la que eligió arrastrarse como una perra por un hombre.

―¡No me hables de ese modo!

―¿Algo más?

―Déjanos en paz. Búscate una vida, búscate un hombre que te satisfaga y deja al resto ser feliz…

―¡Sé feliz…!―grito― Sé feliz mientras te dure y cuando caigas no pidas ayuda, hazlo sola. Si eres tan madura para despreciar los consejos de las personas que te quieren cuando te caigas no pidas ayuda y des lastima.

―Te prometo que no lo haré.

―Entonces, ya que no hay nada más que decir me voy. Al contrario de lo que tú piensas tengo una vida. Una valiosa vida que no cambiara por nada…

―Una vida superficial, sin amor…

Tanya rio y me miro. Sentí una ola de frio al ver sus ojos. Eran firmes y la trasparencia de ellos me impacto.

―¿Una vida sin amor? ¿Y cuál es el amor que existe en la tuya?―su pregunta me golpeo dejándome aturdida.― Lo único cálido en tu vida es Seth. Y lo estás perdiendo arrojándolo a los brazos de Cullen. Pronto tu hijo te dejara de lado, y quedaras sola… sola y amargada como siempre has estado.

No respondí a pesar de querer hacerlo. Tanya tomo sus cosas y salió de casa. Sentí su coche partir y el silencio me abrumo. Miré a mí al redor y la opresión en el pecho se hizo mayor. No se escuchaba nada más que mi corazón latir en mi pecho, nada de risas, nada de palabras amorosas… nada.

Estaba sola.

Sola como lo estaría cuando Edward arrancase a Seth de mi lado.

.

.

.

Seth estaba de pie mirándome. Estaba molesto, lo veía en su mirada. En sus manos tenía un pequeño bolso del cual sobresalía su juguete preferido Buzz lightyear, trate de acercarme y abrazarlo. No me gustaba verlo molesto, sin embargo no pude. Mis pies no me respondían y en vez de acercarme parecía estar retrocediendo. El tiempo corría demasiado lento… y Seth parecía más y más molesto.

Volví a intentar acercarme una y otra vez con el mismo resultado. Desesperada grite su nombre o eso intente, más la voz no me salió. Y cuando estaba perdiendo las esperanzas vi a Seth sonreír.

Su sonrisa era tan brillante y amorosa… que mi desesperación desapareció.

Hasta que vi a Edward pasar por mi lado caminando tranquilamente hacia mi hijo. Su mirada felina, fría y decidida como nunca vi antes me desconcertó. Vi como estiraba la mano hacia mi hijo y este le respondía feliz corriendo hacia él… ignorándome por completo.

―Vamos hijo… yo te haré feliz― su voz distorsionada y controladora me produjeron escalofríos.― Ya no tienes que sufrir aquí. No tienes porque quedarte con tu madre que ni siquiera puede cuidarte. Yo lo haré…

Vi a Edward y Seth tomarse de las manos y caminar alejándose de mí. Grite, patalee… ¡Se estaba llevando a mi hijo! ¡Lo estaba robando!

― ¡Seth, Seth…!―cuando pude escuchar mi voz ya era demasiado tarde. Edward y Seth se habían perdido entre la neblina. ― ¡No!

Desperté con el pecho jadeante y los ojos llenos de lágrimas. Mi garganta estaba seca y ardía como el demonio. Me senté sobre la cama respirando profundamente para calmar los jadeos que salían de mi boca.

Era una pesadilla…

Una pesadilla demasiado real.

Había visto a Seth dejándome tal como Tanya lo predijo. Siendo llevado por Edward y sus trucos…

No… era una pesadilla. No podía ser real. Seth era mi hijo y Edward no lo alejaría de mí. Yo era su madre y lo amaba. No podía quitármelo…

No podía…

Yo no lo soportaría.

Apreté las mantas contra mi pecho y deje que las lágrimas bajaran por mis mejillas. Me abrace a mi misma y llore en silencio. Me sentía sola y estúpida…

No debería de dejar que las palabras de Tanya me afectasen de esta manera. Edward no me iba a quitar a Seth, él solo quería conocerlo… nada más. No había hecho nada para merecer mi desconfianza… con respecto a ese tema.

Ni siquiera me había tratado de alejar de sus actividades padre-hijo, al contrario. Me había hecho participe de todas las actividades… incluso me había dejado compartir con su hija.

Tanya estaba equivocada, ella no tenía idea de nada.

Volví a acostarme y deje que mi vista vagara por el techo. Estaba celosa de Edward, lo reconocía. Pero no eran celos malos ni crueles. Simplemente extrañaba tener a Seth solo para mí. Nunca antes tuve que compartir su atención, el amor y devoción de Seth siempre se había centrado en mí. Y ahora con la llegada de Edward esa atención se había desligado de mí.

Era extraño… pero no doloroso.

Simplemente ahora Seth tenía a alguien más a quien amar.

Eso no me dolía ni me molestaba. En realidad, hasta me parecía divertido… claro; antes de la conversación con Tanya.

Ella tenía un carácter y una forma de decir las cosas, que hacía de dudar a quien fuera que la escuchara.

― ¿Mami?―la voz pastosa y cargada de sueño de mi hijo me trajo a la realidad― ¿Estas llorando mami?

Rápidamente me seque las lágrimas con el puño de mi pijama y me senté sobre la cama. Seth venía arrastrando consigo su manta color azul y su cabello estaba despeinado y apuntando a todas direcciones.

―No, claro que no…

―Mentirosa…―murmuro subiendo a la cama y acostándose a mi lado.― Te sentí gritar y luego…

―Ven acá―dije interrumpiéndolo. Abrí mis brazos y deje que se acomodase entre ellos. Cuando su tibio y pequeño cuerpo estuvo junto al mío me relaje.

―No tienes porque llorar…

―Lo sé. Mamá está en sus días tristes… solo es eso.― Sentí sus manos en mi rostro bajando desde mis ojos y secando el rastro de las lagrimas. Era una caricia lenta y llena de amor…

―Papá está con nosotros mami. Ya no tienes porque llorar… él no nos volverá a dejar― la honestidad e ingenuidad en sus palabras me llego en lo más hondo.

―No estoy así por tu papá Seth. Tu sabes bien que él y yo no somos nadas más que tus padres… ¿Cierto?

―Y los de Lucy…― acoto sonriendo―

―Pensé que no te gustaba que jugara con Lucy.

―Es solo una broma. Ella me agrada… no es como las otras niñas tontas que no se ríen nunca, además es bonita.

― ¿Me compartes solo porque es bonita?―dije bromeando y besando su cabello.― Muy considerado de tu parte.

―Es mi hermana. Por eso te comparto…

― ¡Eres tan adorable!―dije repartiendo besos por toda su cara. Se removió inquieto y trato de alejarme pero lo mantuve entre mis brazos y continúe besándolo― Hermoso, el niño más bonito de todo Forks…

―¿¡Solo de Forks! Yo pensé que era el más bonito del mundo―se quejo sonriendo.

―Perdón. Tú eres el más hermoso de todo el mundo, incluso de la galaxia.

―Lo sé. Papá me lo dijo… y Lucy dijo que soy el mejor hermano del mundo. Todos me aman…

―Todos de amamos bolita de grasa. Ahora vamos a dormir porque mañana será otro largo y extenuante día y necesitas reponer energías.

―Voy a dormir contigo. Así no lloras como una bebita…―dijo riendo.

―Lo dice quien después de ver Jurassic Park voto todos sus dinosaurios al jardín para que no lo matasen por la noche…

―Cállate… tonta―murmuro acomodándose en mis brazos y dejando caer su cabeza contra la almohada. Hice lo mismo dejando mi cabeza sobre la suya para poder inhalar el delicado aroma de su champú. Cerré los ojos y poco a poco fui cayendo en el mundo de los sueños, esperando que esta vez fuese un sueño bonito y no una terrible pesadilla.

.

.

.

―Bella.

―Edward.

―¿A qué vienes…? Digo, no habíamos quedado en vernos.

―Lo sé. Pero tengo que comentarte algo…

―Adelante. Soy todo oídos―dije tratando de sonar lo más tranquila. Aunque el tono de su voz y la preocupación en su mirada me había alterado un poco.

―Cuando te dije que quería estar cerca de Seth, te hice saber que también tenía que conocer a mi familia…

―Si, lo recuerdo. Lo mismo te dije yo…

―Pues bien. El próximo sábado esta de cumpleaños mi sobrina, la hija de Alice y nos ha invitado a la fiesta.

―¿Cuándo dices "nos", te refieres a ti y a mí?

―Ella supuso que no dejarías que Seth fuera solo, así que extendió la invitación.

―Muy considerado de su parte…―murmure entre diente.― ¿Estas seguro?

―¿De qué?―

―Pues, ¿Estas seguro de que quieres que conozcan a Seth? No quiero que esto sea solo un juego para ti. Que solo por esta vez hagas participe a Seth en tu familia para luego alejarlo… no sería justo.

―No pretendo hacerlo Bella. Lamento mucho todo lo que ocurrió en el pasado, pero estoy haciendo todo lo que está a mi alcance para poder remediarlo. Y sé que tenemos que dar este paso.

―Hablas nuevamente en plural…

―Es así. Si Seth conoce al resto de mi familia no solo su vida cambiara. También la tuya.

―¿La mía? No veo porque mi vida cambiaria.

―¿No lo ves? ¿Estas lista para enfrentar a las personas que te dieron la espalda y rechazaron a tu hijo? Si es así… iremos a la fiesta. Pero si aún no estás lista prefiero que esperemos.

Me quede de pie mirando su rostro. Repase en mi interior la respuesta. Su pregunta había sido seria y responsable. Él me había preguntado si estaba lista para conocer a esa parte de su familia a la cual había odiado por tanto tiempo… y conocía esa respuesta. Claro que la conocía.


Lamento la tardanza, pero aquí esta el capitulo.

Muchas gracias por los rr y los favoritos.

* Las votaciones para el Hateful Lemonade Contest 2 ya están abiertas. Les recuerdo que tengo un os en competencia llamado "Porque mereces sufrir" si gustan puede pasar y votar ññ

*Para aquellas que leen el Chismógrafo les digo que el capitulo esta a mitad. Y aquellas que no lo leen; háganlo (?) XD

Un beso para todas y nos vemos en otra actualizacion.