Disclaimer: Los personajes son de Doña Meyer, la historia es mia... Ah, & Lucy.
Agridulce
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MillaC:
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Estaba dentro de la oficina chequeando el último pedido de libros que llegaría la mañana siguiente. Estaba bastante cansada luego de estar horas y horas revisando la planilla que debía enviar a Aro. Me dolía la cabeza, como habíamos despedido a Emma necesitábamos reemplazarla y Aro me había asignado la tarea de las entrevistas ― como castigo supongo…― Y habían estado desastrosas.
La mayoría de los postulantes eran idiotas que veían el trabajo como una oportunidad para ligar―me quedo claro cuando al terminar las entrevistas me daban un guiño y deslizaban sutilmente su número de teléfono sobre el mesón― pero hubieron buenos postulantes, finalmente el puesto quedo para Bree, una adolescente que buscaba un empleo para pagar la universidad. Me pareció una muchacha bastante madura para su edad y decidí contratarla durante medio tiempo para que así no descuidara sus estudios.
Las entrevistas eran pan comido en comparación del trabajo que tenía con las planillas. Estaba teniendo unos severos problemas con los libros vendidos de terror. Habíamos vendido diez libros… y el pedido era de quince… habían cinco libros desaparecidos. Por más que había buscado en las ventas anteriores no había encontrado nada, y mientras más buscaba más me convencía de que los libros habían sido robados. Lo que era una lástima porque tendría que comunicárselo a Aro, y él era tajante con ese tipo de situaciones.
"Se pierde un libro… se cambia el personal"
Suspiré frustrada al tiempo que alguien tocaba mi puerta.
―Pase―dije
Adam, uno de los chicos que trabajaba en la librería entro.
―Bella, alguien te busca.
―Si es Tanya dile que estoy ocupada―respondí de inmediato. Lo que menos quería en esos momentos era una discusión con mi ex- mejor amiga.
―No es la señorita Denali, es un hombre… dijo que se llamaba Edward―dijo cauteloso.
Gruñí internamente.
No era suficiente que todo el pueblo estuviese al tanto de nuestro acercamiento. Él tenía que darles de que hablar viniendo a mi trabajo...
―Dile que pase.
Adam asintió y se fue dejando la puerta abierta.
Era martes, Edward vería a Seth el jueves para su entrenamiento de futbol y no habíamos quedado en vernos… ni llamarnos. Quizás le había ocurrido algo a Lucy… ese pensamiento me alarmo y tome mi móvil y mis llaves por si teníamos que partir rumbo al hospital.
Pero cuando vi entrar a Edward supe que nada de eso había pasado. A pesar de que su rostro reflejaba una tensión, no se veía esa preocupación y desesperación como cuando un hijo está herido, me relaje visiblemente. Y luego me reprendí por ello. No existía ninguna razón por la que en caso de que Lucy se accidentara Edward viniese en mi ayuda. No éramos amigos, ni novios… y definitivamente Lucy no era mi hija.
Deje caer las llaves sobre el mesón y espere a que él hablase.
Por supuesto, si él había venido en mi búsqueda era lógico que saludase primero.
Me quede de pie esperando su saludo, el silencio cruzo sobre nosotros colándose entre nuestros pensamientos. Miré a Edward y me maraville al ver su belleza, aquella belleza superficial que me había enloquecido cuando apenas era una adolescente. Me sentí estúpida mirándolo, como si buscase algo que reflejara que aquel jovencito cruel y galán se había marchado. Deje de mirarlo cuando noté como él me miraba… como si yo fuese lo más importante en su vida.
―Bella
―Edward
― ¿A qué vienes…? Digo, no habíamos quedado en vernos.
―Lo sé. Pero tengo que comentarte algo…
―Adelante. Soy todo oídos―dije tratando de sonar lo más tranquila. Aunque el tono de su voz y la preocupación en su mirada me había alterado un poco.
―Cuando te dije que quería estar cerca de Seth, te hice saber que también tenía que conocer a mi familia…
―Sí, lo recuerdo. Lo mismo te dije yo…
―Pues bien. El próximo sábado esta de cumpleaños mi sobrina, la hija de Alice y nos ha invitado a la fiesta.
― ¿Cuándo dices "nos", te refieres a ti y a mí?
―Ella supuso que no dejarías que Seth fuera solo, así que extendió la invitación.
―Muy considerado de su parte…―murmure entre dientes.― ¿Estás seguro?
― ¿De qué?―
―Pues, ¿Estás seguro de que quieres que conozcan a Seth? No quiero que esto sea solo un juego para ti. Que solo por esta vez hagas participe a Seth en tu familia para luego alejarlo… no sería justo.
―No pretendo hacerlo Bella. Lamento mucho todo lo que ocurrió en el pasado, pero estoy haciendo todo lo que está a mi alcance para poder remediarlo. Y sé que tenemos que dar este paso.
―Hablas nuevamente en plural…
―Es así. Si Seth conoce al resto de mi familia no solo su vida cambiara. También la tuya.
― ¿La mía? No veo porque mi vida cambiaria.
― ¿No lo ves? ¿Estás lista para enfrentar a las personas que te dieron la espalda y rechazaron a tu hijo? Si es así… iremos a la fiesta. Pero si aún no estás lista prefiero que esperemos.
Me quede de pie mirando su rostro. Repase en mi interior la respuesta. Su pregunta había sido seria y responsable. Él me había preguntado si estaba lista para conocer a esa parte de su familia a la cual había odiado por tanto tiempo… y conocía esa respuesta. Claro que la conocía. Aún así decidí retrasar mi respuesta…
Quizás era inmaduro de mi parte pero quería ver como sufría un poquito.
Él había venido a mi trabajo para consultarme algo de suma importancia. Algo que no solo nos concernía a los dos, sino también a nuestros hijos. En ese momento sentí que habíamos dado un gran paso…
Dudaba que el viejo Edward hubiese tomado en cuenta mi opinión en algo tan importante. El viejo Edward lo hubiese hecho solo, me hubiese mentido y hubiese llevado a Seth a escondidas, sin importarle lo que yo pensase…
―Tenemos que hablarlo con Seth y Lucy―sentencie― Yo estoy de acuerdo en dejar que Seth vaya a conocer a tu familia, después de todo son de la misma sangre. Pero primero le preguntaremos a él que quiere, y también a tu hija. No quiero que Lucy se sienta incomoda llevando a su nuevo hermano, ellos se llevan muy bien Edward. Y lo que menos quiero es que su relación se arruine solo por conocer a unas personas que jamás se han preocupado por Seth.
―Estoy de acuerdo―se apresuro a contestar Edward― ¿podemos cenar esta noche?
Chasquee la lengua y negué con la cabeza recordando que esta noche debía ir a cenar con Aro.
―Lo lamento, tengo planes de trabajo―dije señalando las planillas que aún estaban sobre el mesón.
Edward hizo una mueca decepcionado y suspiro.
― ¿Y mañana? ―pregunto recobrando en animo― ¿Tienes un poco de tiempo?
―Mañana a tengo un par de horas libres, ¿A las cuatro estaría bien?―pregunte enroscando un mechón de cabello en mi dedo. Edward asintió con la cabeza y un pensamiento cruzo mi mente »Es como nuestras citas del instituto«, sentí mis mejillas calentarse y corrí la vista para que Edward no viese la emoción que me produjo ese pensamiento.― ¿Dónde iremos?
―Al prado…―levante mi cabeza de forma inmediata y miré a Edward con los ojos desorbitados. ¿Escuche bien…? ¿En realidad él había dicho eso? Edward me miro confuso y sacudí la cabeza. De seguro lo había imaginado…
―Iremos al parque, a ellos les gusta jugar en el parque.―
―Hm… okey, iremos al parque―respondí aún medio ida. Por un momento me pareció escuchar que Edward quería ir al prado. A nuestro prado. Me preguntaba si él lo había visitado después de su regreso, la curiosidad era grande pero no quería verme demasiado entusiasmada con la idea así que mejor me mantuve en silencio.
Quizás Edward había visitado el prado y no había significado nada para él, eso era lo más seguro. El prado solo era el lugar donde él jugaba a quererme, donde se divertía jugando a ser un joven soltero y rompecorazones. Mi garganta se cerró con ese pensamiento…
―Bueno, aún tengo que atender a unos cuantos pacientes así que mejor vuelvo al trabajo―dijo a modo de despedida.
Distraída me acerque a él y le di un beso en la mejilla.
―Nos vemos mañana.― Y aunque quise mentirme diciendo que mis palabras no escondían segundas intenciones sabía que si. Pensar en el pasado con Edward en frente no era nada sano.
Él sonrió de manera torcida dándome otro beso en la barbilla aprovechando mi cercanía. Estuve a punto de empujarlo, pero al sentir sus labios en mi piel me arrepentí. Las sensaciones que me provocaban sus besos aún estaban en mí, bloqueadas por mi muro protector pero aún así sabia que estaban, al igual que Edward lo sabía.
―Adiós Bella…―canturreo en mi oído al tiempo que se deslizaba hacia la puerta con su típico andar elegante y varonil. Apreté los puños, y solo me moví pasado unos buenos minutos de su marcha.
―Bien hecho Bella, has quedado como una idiota―me reprendí al tiempo que volvía a retomar mi trabajo.
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Antonella estaba preparando la cena cuando entre a la casa. Aro estaba en pijama, algo que no me extrañaba en lo más mínimo. Él era el tipo de persona que se vestía elegante para el trabajo pero cuando llegaba a su casa se transformaba en un mendigo.
― ¡Isabella querida!―dijo Antonella con entusiasmo al verme entrar a su cocina― Cada día más guapa muchacha―limpio sus manos en su divertido delantal de colores y se acerco para besar depositar un sonoro beso en mi mejilla― ¿Vienes por trabajo?
Hice una mueca al recordar la carpeta negra con las planillas que deje sobre la mesa en el comedor.
―Por desgracia… si― respondí desganada.
―Estás pálida―le dio un pellizco a mis mejillas y yo rodé los ojos― ¿Comiste algo aparte de esas golosinas de aquella mugrosa maquina que está en la librería?―Antonella era una amante de la cocina, y como tal estaba en contra de toda aquella comida que no estuviese hecha por humanos, y siempre atacaba la maquina que Aro había incluido en la librería.
"Es comida del demonio" decía logrando que nosotros riésemos.
―Sabes que los queques no están tan mal―alegué.
― ¡Esas cosas no pueden llamarse queques!―me rebatió― Es comida plástica, hecha por maquinas… ¿Cómo pueden saber las maquinas que la comida es rica cuando no sienten nada? No entiendo como ustedes se pueden alimentar así… cuando yo era joven…
―Los dinosaurios existían―completo Aro entrando a la cocina. No pude aguantar la risa al ver como Antonella levantaba la cuchara de palo que tenía en la mano y golpeaba a su marido en el hombro― Te lo dije, aún tiene en su sangre lo cavernícola.
―Ustedes no tienen remedio―rezongo volviendo su atención a la olla de donde salía un exquisito aroma― Deberían de agradecerme por cuidarlos en vez de burlarse de mí. Gracias a mi tú no tienes enfermedades alimentarias―dijo apuntando a Aro que rebuscaba ansioso algo en el refrigerador― Y gracias a mi el pobrecito de Seth no murió intoxicado en hamburguesas.
―El chico tan contento cuando le prohibiste a Bella llevarlo al McDonald―dijo sarcástico Aro dándole un mordisco a la manzana que había sacado del refrigerador― Estaba tan feliz que dejo de llamarte por dos semanas.
Antonella ignoro el comentario y comenzó a tararear una vieja melodía.
Aro se acerco a mí con una sonrisa en el rostro y se inclino― Ella siempre finge no escucharnos cuando sabe que está perdiendo. ―Susurro contra mi oído. Yo me reí por lo bajo sabiendo que era cierto. Antonella tenía un don para ignorar las cosas cuando no le convenían.
―La cena estará lista en media hora. Si quieren pueden tener su reunión antes de cenar…―sugirió― Apropósito… ¿Dónde está mi pequeño Seth? No lo habrás dejado en casa… ¿Cierto?―pregunto con la advertencia escondida en sus palabras.
―Está en la sala de juegos―respondió Aro― Quería probar el nuevo juego que Jane me mando―dijo con los ojos brillantes provocando que Antonella y yo riésemos. Si, Aro tenía una incontrolable fascinación por los videojuegos gracias a su yerno Alec que en uno de los inviernos pasados en Londres le demostró los placeres escondidos detrás de una videoconsola.―Bella, ¿Prefieres ver las planillas en la oficina o en la sala?
El brillo de sus ojos me dijo que él prefería estar en la sala, al igual que yo.
―Sala―respondí sin dudar. Él me sonrió y luego salió de la cocina― Trabajo, trabajo…―canturree siguiéndole los pasos.
Nos sentamos en uno de los grandes sillones de cuero blanco, Aro abrió la carpeta y en un cómodo silencio comenzamos a repasar las planillas que con tanto esfuerzo trabaje. Estuvimos trabajando durante bastante tiempo, lo sentía por el entumecimiento de mis piernas y el gruñido de mi estomago que me reclamaba por alimento, finalmente llegamos a la parte donde venían las malas noticias.
―Otra vez se han perdido libros―dijo Aro acariciando su barbilla pensativo― Cinco libros desaparecidos… no es tanto como los libros perdidos en otras librerías pero sabes que nosotros no funcionamos como las demás. Somos más una obra de caridad que una librería y me molesta que mis empleados se aprovechen de mí.
―Hable con los empleados y dejé a Adam a cargo de la situación. Él me prometió hablar con los demás chicos para hacerles saber la situación.
―Te dije que teníamos que renovar el personal… en estas situaciones es lo mejor. El otro mes te aseguro que serán mucho más que cinco libros perdidos.
―No sucederá. Los chicos necesitan el empleo Aro, sobre todo Adam… sabes que su novia está a punto de tener un bebe y sé por experiencia propia lo difícil que son los primeros meses…
Aro negó con la cabeza chasqueando la lengua repetidas veces.
―Tienes un corazón demasiado noble mi querida Isabella, me temo que la gente tiende a aprovecharse de eso.
―Lo sé―dijo con tristeza―Tiendo a ser demasiado estúpida en ocasiones.
―No estúpida, yo diría ingenua, pero no estúpida.
Sabía bien que era un poco ingenua, aunque la palabra era más bien tonta… jamás había sabido distinguir bien entre las personas malas y las buenas. Para mi todos eran buenos, las personas malas solo existían en las película y en los libros. Lo único que había eran personas buenas demasiado lastimadas para tratar bien a los demás. Pero supongo que después de todo lo que me había ocurrido a lo largo de mi vida debía de replantearme aquel pensamiento.
No sabía de nadie que hubiese lastimado a Edward para portarse tan mal conmigo, tampoco nadie le había hecho nada a mi madre. Ella siempre había sido una perra sin corazón.
― ¡La cena está servida!―grito Seth asustándome― La Abue dijo que si no se apuraban se quedarían sin postre―el brillo de sus ojos me hizo saber que aquella idea se le hacía de lo más atractiva― Y yo comeré una doble porción así que sigan trabajando―y dicho esto corrió desapareciendo por el corredor.
Aro sonrió a mi lado y guardo los papeles dentro de la carpeta. Supuse que no querría perderse el postre, así que también ayude a guardar las cosas que habíamos ocupado. Ambos habíamos aprendido que a Antonella le molestaba de sobre manera cuando dejábamos las cosas desordenadas.
"Es más trabajo para los sirvientes y no es justo, así que levanten todo eso"
―Seth está cada día más grande―comento Aro con nostalgia― Me parece que fuese ayer cuando los conocí… eres una criatura tan encantadora y asustadiza. Y ahora, eres todo una mujer. Una mujer valiente y con un fuerte carácter…
Sentí mis ojos arder por sus palabras. Aro era mi padre de corazón, a pesar de que él no fuese aquel que dio sus espermatozoides yo lo sentía como mi padre real, y a Antonella como mi madre. Muchas veces me sentí frustrada por no conocerlos antes, quizás no hubiese cometido los errores que cometí… quizás hubiese tenido un futuro mejor. Pero a la vez agradecía haberlos conocido en aquel instante. No sabía cómo hubiese sobrevivido sin ellos, sin su amor y apoyo que me brindaron cuando no era más que una madre soltera al igual que cientos alrededor del mundo.
―Tú y Jane son lo mejor que me ha pasado en la vida―confeso Aro y las lágrimas que había estado reteniendo cayeron sin control― Soy gracias a Dios por haberlas traído a mi vida, por haberme dado nietos preciosos a los cuales mimar. Quiero que sepas Isabella, que pase lo que pase yo siempre estaré aquí, no te dejaré sola… Sé que no siempre harás lo que yo quiera que hagas―Supe que se estaba refiriendo a Edward y escuche con atención― Pero con Jane aprendí la lección, tengo que dejar que ambas tomen sus propias decisiones. Y si son las decisiones equivocadas no tengo porque juzgarlas, mi deber como padre es simplemente apoyarlas. Pero también debo aconsejarte, no puedo quedarme callado cuando veo que te estás equivocando… sé de la pelea con Tanya y quiero que sepas que lamento mucho que te alejaras de ella. Sé que Tanya tiene un carácter muy complicado y usualmente mete la pata cuando habla, pero recuerda que ella ha sido tu amiga durante años. Y no me parece justo que por Edward esa amistad se arruine…
―Pero ella cuestiona todo lo que hago Aro, no puedo ser su amiga si me trata como si fuera una niña. Ella cree que me estoy acostando con Edward y…
―Tanya es una mujer de mundo Isabella. Tú eres una chica de pueblo, ella te habla duro porque ha visto a muchas mujeres que al igual que tú fueron víctimas de hombres despiadados. Ella es abogada y sabe acerca corazones rotos, lo ha visto en cada divorcio que trata. Y también te ha visto a ti llorando por ese hombre y sabe que él tiene un poder sobre ti del cual no te has podido librar, es lógico que trate de alejarte de él. Tú decidiste que lo mejor para Seth sería conocer a su padre, un Antonella ni yo estamos de acuerdo pero te respetamos. Pero Tanya conoce a los tipos como Edward, sabe que a ellos no les importan los niños, ellos usan cualquier cosa para llegar a su objetivo y en este caso tú eres el objetivo.
― ¿Quieres que le pida disculpas a Tanya o qué?―pregunte saliéndome de mis casillas― Ella me ofendió de la manera más cruel del mundo y no puedo perdonarla así como así…
―Pero a Edward si―contra ataco Aro― Él te hirió mucho más fuerte pero aún así le abriste las puertas de tu vida y lo dejaste tomar a tu hijo como si nada. Me pregunto Isabella… ¿Te preocupaste de saber que ocurre en la vida marital de Edward? ¿Sabes si aún está casado, divorciado…? Lo último que supe de él era que te engaño, pero ahora lo haces ver como si fuese un santo.
―Yo no he dicho tal cosa
―Pero tampoco nos has contado toda la verdad. Apenas sabemos de ti y Seth, y lamento decirte pero cada día veo como te alejas de nosotros para ir a parar a los brazos de Edward. Cada vez que Antonella te llama dices que saldrás con Edward y su hija…
―Pero todo lo hago por Seth…
―No quiero discutir contigo Bella, dejaremos el tema hasta aquí porque mi esposa se esforzó en preparar la cena para ustedes. Pero quiero que piensen realmente en tu excusa que nos has dado a todos "Lo hice por Seth"… solo piénsalo y cuando estés más tranquila hablamos.
―Está bien―dije relajándome un poco― No quiero discutir contigo también… ya lo de Tanya me dejo agotada.
―Te olvidas de James… sabes bien que mientras estés peleada con Tanya las puertas a la casa de James estarán cerradas.
―Lo sé―dijo con tristeza― Es demasiado injusto.
Aro rio divertido mientras caminaba por el corredor.
―Lo divertido es que no notes que James es el hermano de Tanya. Él se tomara cualquier daño a Tanya como un daño hacia el mismo, y lo mismo Victoria. Ellos son una pequeña pero fortalecida familia, así como lo que éramos nosotros…―el tono con que dijo lo último hizo que mi pecho se apretara. ¿Enserio yo me había alejado tanto de mis seres queridos? Yo simplemente quería hacer lo mejor para Seth, pero al parecer lo mejor para Seth según yo, y lo mejor para Seth según los demás eran cosas totalmente diferentes.
Llegamos al comedor, Antonella se había esmerado en la cena. No sabía qué rayos había cocinado pero olía de mil maravillas. Cuando nos sentamos al comedor vi como Antonella miraba a Aro y leí la pregunta silenciosa que salió de su mirada "¿Está bien todo?" Aro sonrió de lado y la mueca de preocupación de Antonella desapareció siendo reemplazada por una acogedora sonrisa.
― ¿Cómo está el nieto desaparecido de Forks?―pregunto risueña dirigiéndose a Seth que se inmediato comenzó a contar las cosas que había hecho durante las últimas semanas con Edward y Lucy.
En algunas escenas quise esconderme bajo la mesa, sobre todo porque sabía la clase de pensamientos que cruzaban por la mente de Aro. Él pensaba que Edward me estaba conquistando y lamentablemente las anécdotas de Seth solo lo estaban confirmando.
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A Seth le hizo mucha ilusión saber que vería a Edward al día siguiente y así me lo hizo saber cuando íbamos rumbo a la escuela.
―Hoy veré a mi papi, hoy veré a mi papi―cantaba desde el asiento trasero― Hoy veré a mi papi, hoy veré a mi papi… hoy veré a…
― ¡Silencio!―grite
Seth se encogió en el asintió y puso un cierre imaginario en sus labios. Avance unos cuantos metros y miré por el retrovisor para verlo cantar pero en silencio simplemente moviendo los labios. Aún así me irrito e hice la seña universal de un golpe. Seth me sonrió y luego puso sus manos en sus labios como si tratase de controlarlo. Cuando finalmente llegamos a la escuela no pude más que agradecer a los dioses por el poco tráfico que había en las calles, y también a los creadores de la radio ya que solo con eso pude silenciar a Seth.
― ¡Nos vemos mami!―grito lanzándose sobre mis brazos― Recuerda que hoy veremos a…―dijo con tono persuasivo.
―Papi― lo dije más como si fuera una grosería, y no tuvo el encanto y amor con la que Seth lo decía pero aún así el se dio por satisfecho.
―Chau mami―dijo colgando su mochila de un brazo y echándose a correr dentro de la escuela.
Suspiré y eche andar nuevamente la camioneta sabiendo que este día sería muy, muy largo…
Al contrario de lo que había previsto, mi día laboral paso en un abrir y cerrar de ojos. Casi ni me di cuenta de lo rápido que había pasado el tiempo hasta que mi teléfono vibro alertándome del mensaje de texto de Edward
'Voy por los niños, nos vemos en el parque.
Edward'
Miré el reloj y ya eran casi las cuatro de la tarde por lo que me apresure en guardar todas las cosas y en dejar instrucciones a Adam para que ordenasen los nuevos libros. Pase por el supermercado y me abastecí con una buena porción de 'comida diabólica' como le decía Antonella; papas fritas, dulces, unas cuantas gaseosas y unos pocos chupetines, y luego conduje al parque. Busque en el estacionamiento el auto de Edward pero no se veía, así que tome las bolsas con las compras y camine hasta una pequeña banca ubicada debajo de un frondoso árbol. Deje las bolsas sobre el banco y comencé a observar a las pocas personas que se encontraban en el parque, habían dos niños en los juegos y una señora con uniforme. La cual supuse era su niñera o algo así, sentado en otra banca había un hombre llamado Fernie, había sido el cartero del pueblo durante años y luego de su jubilación había tomado por pasatiempo dar de comer a las aves del parque. Aquello no hacía muy felices a aquellos que limpiaban el parque ya que los excrementos de las aves quedaban esparcidos por toda la zona, pero aún así nadie le reclamaba nada a Fernie, todos esperaban que él disfrutase de su jubilación.
Vivir en Forks significaba eso. Todo el mundo te conocía, aquello era bueno o malo según el punto de vista en que lo mirases. En mi caso solo me había traído dolores de cabeza, pero conocía personas ―Como Aro― que tomaban el reconocimiento de los habitantes de Forks como un cumplido.
Quizás si a mí me hubiese tocado la otra cara de la moneda también agradecería el hecho de ser conocida por todos. Pero como cargaba con el estigma de ser una bastarda y una rompe hogares no me agradaba en absoluto. Mil veces preferiría ser una desconocida chica de la capital que una pueblerina conocida por todos por su fama de mujer fácil.
Era raro pero no hacía frio. Lo cual era bastante extraño, estábamos a finales de otoño y debería de estar helado y con lluvia, pero al contrario de lo predicho, el clima estaba bastante caluroso. Los pequeños rayos del sol llegaban directo a mi rostro, pero no me molestaban. Había que agradecer tener días calurosos, eran tan pocos los días soleados durante el año que los podía contar con los dedos de mi mano. Y mi piel agradecía sentir el sol… aunque sea por unos pocos minutos.
― ¡Mami!―
Giré mi cabeza buscando a Seth, lo vi correr junto a Lucy desde el estacionamiento. Sus cabellos negros le tapaban el rostro y tenía las mejillas sonrosadas. Lucy tenía el cabello suelto y ondeaba alrededor de su rostro como si fuese una bola de fuego. Llegaron hasta mi jadeando, Lucy se dejo caer a mi lado mientras que Seth se inclinaba hacia delante para poder recuperar el aire.
―Estoy gordo―dijo entre jadeos…―nunca más comeré dulces.―Solté una risita recordando los dulces que había comprado para pasar la tarde y como Seth cambiaria en opinión en cuanto los viese.
―Corrimos muy fuerte está vez―dijo Lucy luciendo ya recuperada. Al igual que Seth tenía las mejillas sonrosadas, y eso sumado a sus encantadoras pecas la hacían ver demasiado adorable.― ¿Nos viste Bella? ¡Fue como volar en avión!―Miro a Seth y dijo.― ¿Has volado en avión?
Seth frunció el seño y luego negó.
―No. Solo me he subido a un epicoltero….
―Helicóptero―corrigió Edward alertándome de su presencia. Le hice una seña a modo de saludo, no pensaba besarlo como ayer. Él me respondió con una pequeña sonrisa.
― ¡Eso! El abuelito Aro nos llevo a Sam, Embry y a mí a dar una vuelta en eso. ¡Hacía mucho ruido! Pero yo no tuve miedo porque mamá dijo que los niños grandes no debían tener miedo…
―Yo nunca me he subido en uno de esos―musito Lucy― Debe ser mucho más divertido que andar en avión.
Seth se encogió de hombros.
―Nunca me he subido a uno así que no tengo idea. Lo único que sé es que luego cuando se sacas las cosas de la orejas no escuchas nada. Mamá me hablaba y era como si estuviese muda. Eso era demasiado gracioso…
―Si muy gracioso, sobre todo porque fingiste durante una semana que no me escuchabas hasta que te amenace con llevarte al doctor y dijiste » ¡Es un milagro, me he sanado!« ― Edward me miro y luego comenzó a reír, eran grandes carcajadas que fueron seguidas por la risa de Lucy. Seth simplemente sonreía avergonzado mientras que yo me limitaba a observar la escena.
― ¿Enserio dijo eso?―pregunto Edward quitando las lagrimas que se asomaban por las esquinas de sus ojos.
―Créeme, él lo hizo.
Edward alargo el brazo y le revolvió el cabello a Seth.
―Eres todo un bribón.
―Bien, ¿Podemos ir a jugar?―dijo Lucy señalando los juegos.
Edward me miro, dejándome la decisión a mí.
―Lucy, Seth… nosotros los trajimos aquí para charlar de algo. Pero podemos hablarlo mientras ustedes juegan.―Seth y Lucy se miraron entre si antes de tomarse la mano y echarse a correr hacia el patio de juegos.
―Espero que la relación entre ellos no cambie…―musite en voz baja caminando junto a Edward.
―Yo también lo espero. Las cosas en mi familia están bien jodidas, Bella. Lucy no ha sido muy feliz durante algún tiempo, pero al venir a Forks ella comenzó a sonreír de nuevo… sé que me estoy arriesgando al llevarla a ver a mis padres. Sobre todo con mi madre…
―Jamás me has contado que ocurrió―señale recordando la conversación de la noche anterior con Aro donde me reclamo el hecho de no haber investigado la vida de Edward.
―Ángela se fue hace un par de años… se fue de la noche a la mañana, no sin antes destruir a Lucy con sus palabras. Fue… muy duro para ella.
―Lástima por ella, le tocaron dos padres cobardes―me di cuenta que lo había dicho en voz alta y me sonroje― Lo lamento… no debí decir eso.
―No hay problema―respondió Edward― es lo que piensas y no lo puedes ocultar.
Un tenso silencio vino a continuación, y me caminamos en silencio hasta que mi curiosidad pudo más que mi instinto de supervivencia que me decía que permaneciera en silencio.
― ¿Ángela y tú… arreglaron las cosas después de lo nuestro?―
Aquella pregunta siempre había estado en mí, era lo que siempre me preguntaba durante las noches cuando el silencio y la soledad se apoderaban de mí. Me preguntaba si solo yo era infeliz… si Edward y su esposa seguían jugando a la familia feliz mientras que yo tenía que rogar y luchar por sanar mi corazón.
―Las cosas con ella estaban jodidas mucho antes de conocerte a ti―dijo Edward agachándose para tomar una pequeña flor del pasto. ― Nos casamos jóvenes, pero lo peor fue que nos casamos sin amor…
― ¿Sin amor? ¿Entonces porque te casaste si no la querías?―replique― Hubiese sido todo más fácil… incluso nosotros podríamos habernos conocido en otra circunstancia y Seth habría nacido en un hogar…
Ambos nos detuvimos, Edward me miro con tristeza en los ojos.
―Me arrepiento de muchas cosas, y una de las cosas que más me arrepiento es de casarme con Ángela. Fue un estúpido al hacerlo, yo sabía que no funcionaria pero igual lo hice, dejé que ella me dominara con sus chantajes…
― ¿Chantajes?―pregunte confundida―Jamás dijiste nada de chantajes.
Él paso la mano por sus cabellos y tiro de ellos. Se veía desesperado y confundido…
―No culpo a Ángela, quiero que sepas eso… pero a la vez me siento engañado por ella, sus padres y los míos.
― ¿De qué hablas Edward?
―Ángela quedo embarazada a propósito de Lucy―confeso Edward con la vista perdida mirando hacia donde jugaban nuestros hijos― Ella me utilizo, y utilizo a Lucy para poder casarse conmigo… yo no lo supe hasta después de casarnos. Y por eso nunca la pude perdonar. En realidad, ninguno de los dos ha tenido un nacimiento hermoso―dijo refiriéndose a Seth y Lucy― él nació como el fruto de una relación extra marital y Lucy lo hizo como un chantaje, como un sucio billete de lotería.
―Ella… ella jugo contigo―dije reteniendo las lágrimas― Te mintió.
―Lo hizo sí, pero eso no excusa mis acciones. Yo acepte casarme con ella, yo acepte jugar el juego de familia feliz cuando sabia que todo estaba arruinado. También elegí mentirte Bella… eso no es culpa de Ángela. Fue mi culpa porque yo cedí al igual que siempre. No fui fuerte para defenderte…
―Eso ya no importa―rebatí― Nosotros ya no importamos… ahora son ellos lo importante. Seth y Lucy son nuestro futuro Edward. Lo de nosotros fue un bonito cuento, una ilusión. Ellos en cambio son reales y merecen algo seguro, merecen amor… y yo necesito saber si tu familia realmente quiere darle eso a Seth. La última vez que vi a tu familia ellos me echaron a la calle, no les importo que tuviese a un niño en mis brazos. No les importo que apenas tuviese dieciocho años y que les suplicara por protección porque mi madre me había echado a la calle…
―Bella…―lloro Edward―no sigas… por favor.
―Tienes que jurarme que tu familia no lastimara a Seth y a Lucy. Si tú crees que ellos los lastimaran prefiero que sigamos así como estamos. Seth ya tiene abuelos, a él realmente no le importa conocer a tus padres. Él es feliz con tenerte a Lucy y a ti…
―No puedo hacer eso Bella. Mis padres, mi hermana quieren conocer a Seth y yo no soy quién para decirles que no. Yo también me equivoque y no puedo negarles ver a sus nietos.
―Pero no estás seguro…
―Quiero que vayan, pero también quiero que tú seas fuerte por ambos. Yo soy realmente patético cuando estoy con mis padres. Soy solo un imbécil, si ellos tratan de lastimar a Lucy, o a Seth… tienes que ser tú quien los defienda. Mi madre adora a Ángela, y siempre me ha culpado a mí de nuestra ruptura y ve a Seth… no sé cómo ve a Seth. Pero te prometí que haría un esfuerzo y que presentaría a Seth como mi hijo, que le daría el lugar que merece y eso es lo que haré.
―No estoy segura…
―Yo tampoco, pero de eso se trata la vida ¿No? Arriesgarse a tomar decisiones… algunas buenas ―dijo mirando a Lucy que corría hacia nosotros―Y otras malas… ―dijo tocándose el dedo donde debía estar su anillo de matrimonio.
Asentí en silencio dándole la razón. La vida era así, decisiones malas, decisiones buenas… la idea era arriesgarse y ver a donde llegamos con nuestras acciones
Hola -se esconde- Miles de perdón por la demora. Enserio, no pensé que había pasado tanto desde la última actualización hasta que hoy -& apurando a otra escritora- me di cuenta de que ya se contaban 2 meses ._., & lo peor fue darme cuenta que el capitulo estaba listo en mi computadora solo que no lo había subido.
Ustedes deberían golpearme por mi descuido.
Hey, pero tengo buenas noticias- abre su saco de viejo pascuero - Tengo el epilogo del Chismógrafo casi terminado. Quería dárselo como regalo de navidad, pero teniendo en cuenta mi GRAN retraso lo colgaré esta semana :D
Este es el último capitulo de transición de Agridulce, desde el otro capitulo podrán ver a los Cullen, más Edward-Bella 33' & bue... no les pienso contar porque se me va la idea.
Otra cosa; mi retraso fue gracias a un monton de libros romanticos juveniles que he leido adsfadsf; LEAN QUIMICA PERFECTA - & todos los libros de Simone Elkeles- enserio, ella escribe libros para adolescentes y sus libros son muy buenos *-* {Alex es MIO} XD
Bueno creo que eso es todo. Nos vemos en el epilogo del Chismógrafo :D
PD: dejen su review para saber que tal les parecio el capitulo, ah... y por si me quieren matar por el retraso tambien e_e'
MillaC:
