EN EL CAPÍTULO ANTERIOR
Ranma y Hotaro se encontraban en la azotea de la escuela, sosteniendo una complicada discusión generada por Ranma a través de una nota entregada por Daisuke a Hotaro a la salida de la hora de almuerzo:
VE A LA AZOTEA AHORA.
Y SOLO.
ATT: RANMA
Hotaro asiste a la reunión y es enfrentado directamente por Ranma con una sentencia contundente:
… Por si no le quedó claro anoche Akane es MÍ PROMETIDA, así que no quiero que se vuelva a acercar a ella jamás, ¿ENTENDIDO?...
CAPÍTULO 6: LA ALIANZA
Especificaciones de este capítulo: para efectos prácticos en la lectura se tendrán en cuenta los siguientes signos:
[ ]Pensamientos de los personajes.
( ) Intervenciones de la autora.
" " Aclaraciones o ironías.
/ División de recuerdos o sueños
Su mirada férrea y rabiosa se mantenía ante el silencio de Hotaro, quien estaba notablemente asombrado, aunque trataba de controlarse. Sopló una brisa fuerte sobre la azotea, calando la integridad de ambos hombres y llenando el espacio de presencia y sonido entre ellos. El extranjero logro concretar una frase al analizar sus ideas rápidamente, sobre todo por la intimidante expresión de seriedad de Ranma; rompe el silencio diciendo:
- Disculpe que anteponga una pregunta a la respuesta que espera Señor Saotome, pero…- se detiene un momento y prosigue- ¿cuál es su relación con la Señorita Kuonji?
- ¿Con… Ukío?
- Si
- ¡P… pero no estamos hablando de eso!- trata de decir mientras reacciona de la sorpresiva pregunta.
- Solo responda, es una pregunta bastante sencilla, a menos que no lo sea para usted—cuestiona con sutil sarcasmo.
- ¡Ella es una amiga, nada más! – responde con enojo, sintiendo una vulneración que no podía definir.
- Ah, bueno, entonces ahí está su respuesta. Su relación con la Señorita Kuonji es exactamente igual que la mía con Akane, tan solo somos amigos. — finaliza con una sonrisa confiada e inocente— así que no tiene de qué preocuparse.
Quería decir algo, pero no sabía qué, solo le observaba confuso tratando de digerir cómo es que estando a un movimiento del jaque mate un alfil eliminó a su rey.
- Eh, creo que quedando todo aclarado me retiro, los chicos me esperan para un partido de futbol así que, hasta pronto.—Hotaro finaliza mientras le da la espalda a Ranma y se va, cerrando la puerta de acceso a la azotea tras de sí.
- ¡Sabía que no resultaría!—se reprende en voz baja—esto me pasa por hacerle caso a Nabiki.
La frustración que experimenta el chico de la azotea le orilla a decir estas palabras, las cuales recalcaban algo que venía pensando desde la noche anterior, que sería una torpeza de su parte realizar ese movimiento.
/
RELATO DE LA NOCHE ANTERIOR
Después de la cena con Hotaro y, más específicamente, después de ver esa pequeña sonrisa de complicidad en el rostro de Akane mientras subía las escaleras, Ranma estaba molesto, se fue a dormir sin despedirse de nadie, tan solo se encerró en su cuarto y se tendió en su futón, sin siquiera hacerle caso a la conversación que quiso entablar su padre acerca de la cena.
Cerca de la 1 de la mañana Ranma se levanta alterado, respirando entrecortadamente. Trata de no ser audible para no despertar a su padre mientras intenta aplomarse en la realidad lejos de esa pesadilla. El joven soñó con algo que no le asaltaba desde hacía algún tiempo, y cuya sensación le calaba tan profundo que sin mayor reparo se levantó dirigiéndose a su aparente ventana corrediza, saliendo por el tejado y saltando hasta un balcón, en donde con habilidad adquirida abre la ventana, corre la cortina y adentra su cabeza en el cuarto de su prometida. La ve plácidamente dormida, abrigada hasta el cuello por su cobija; ve su rostro iluminado por la luz de la luna y la contempla por un instante. Espira aliviado, sabía que la encontraría allí, pero no dejaría de sentir esa tensión hasta que no se cerciorara de esa obviedad.
Han transcurrido 7 meses desde la boda fallida, y unos días más atrás desde su enfrentamiento con Saffron1. Derrotó a un enemigo poderoso en aquel momento, como nunca antes había enfrentado; en el proceso perdió el estanque del hombre ahogado y lo último de esa agua terminó en el desagüe después del proceso digestivo del maestro Happosai; y al final salvó a Akane de terminar como una muñeca para siempre. Este último suceso consternó al joven Saotome de singular manera. Por primera vez en verdad tuvo miedo de perderla; y aunque todo salió como de costumbre, bien y graciosamente, él no pudo olvidar totalmente esa sensación, la que lo embargó en los breves segundos en que pensó que todo había terminado, que ella lo había dejado solo. Las pesadillas comenzaron tiempo después de regresar a Nerima, siendo recurrentes en los siguientes días; le molestaba despertar tan agitadamente y se tranquilizaba al ir al cuarto de Akane y verla dormir. No entendía el porqué de su necesidad y de esos sueños tormentosos, pero con los días sencillamente desaparecieron y él volvió a dormir tranquilamente.
Esfumada su tensión cerró presuroso la cortina y la ventana, alejándose del balcón y dirigiéndose al Dojo, sabía que no podría volver a dormir, así que decidió entrenar para derrochar la tensión residual. Mientras practicaba Nabiki arribó al Dojo, con un vaso de agua en la mano, le interrumpió desde la puerta:
- ¿No puedes dormir?—dice ella.
- No, ¿y tú?—responde deteniendo su entrenamiento.
- Solo tuve algo de sed y oí a alguien aquí.
- Mmm – musita continuando con su entrenamiento.
- Estás nervioso por Hotaro, ¿verdad?
- ¿Qué?—detiene nuevamente su entrenamiento, esta vez mirándola incisivamente.
- No tienes de qué avergonzarte, yo en tu lugar me sentiría igual.
- Yo no estoy nervioso de nadie—asevera con voz gruesa – ni siquiera tengo por qué estarlo.
- ¿Estás seguro?, yo no opino igual. Sabes que Hotaro es un hombre de mundo, con muchas cualidades según lo que he visto y escuchado, nada raro sería que Akane se fijara en alguien como él, ¿no crees?—afirma con sutil sarcasmo.
- ¡Bahh!, no me importa lo que él haga, y mucho menos lo que Akane piense de él, es su problema no el mío. —responde con desdén.
- ¿En serio?, bueno, y yo que te iba a decir que mejor frenaras las intenciones de Hotaro de una vez, no sea que te tome la delantera cuando menos lo esperes, pero como no te interesa pues… - dice dando media vuelta para retirarse.
- ¿Qué quieres decir con eso?—indaga con contrita curiosidad.
- Yo que tú lo espantaría poniendo las cartas sobre la mesa, antes que se convierta en un verdadero problema, es solo un consejo cuñado, es solo un consejo.—finaliza retirándose del lugar, dejando en la mente de Ranma algo en qué pensar.
En el cuarto de Akane la débil luz de la luna se cuela por las cortinas mal cerradas, en la mañana un rayo de sol la remplaza y cuando llega a cierta altura pica en los ojos de Akane para despertarla.
FIN DEL RELATO DE LA NOCHE ANTERIOR
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Ranma fraguó lo de la nota y el encuentro con Hotaro en la mañana, al recordar una novela que había visto en un fin de semana tedioso y poco productivo de lluvia intensa, cuando era Kasumi la que gobernaba sobre el control remoto, mientras esperaba que fuesen las 6:00 pm para comenzar a preparar la cena. En dicha novela vio al protagonista en una situación similar a la suya, el villano recién llegado de América comenzó a querer conquistar a su novia, aprovechando el hecho de que trabajaban juntos. Al percatarse de las oscuras intenciones del villano, el protagonista lo cita en un lugar premeditadamente solitario por medio de una nota, en el encuentro le advierte que no permitirá que le quiten a su novia y que hará lo que sea para defenderla a ella y a su honor; ante la negativa del villano de cesar sus intenciones, ambos sujetos se enfrascan en una pelea muy fuerte, con labios y dientes rotos y algo de sangre en el suelo. Al final del duelo el villano cae ante la superioridad del protagonista y el primero huye espantado jurando no volver a intentar algo con su novia renunciando a la empresa y retornando a América.
La novela le había parecido estúpida y cursi, algo que le gustaría ver a cualquier chica pero no a un Saotome; sin embargo, la historia volvió a su mente ante el comentario de Nabiki y, alterando un poco el guión a algo más cómodo, pensó que ésta acción podría tener las mismas consecuencias que en la novela, y el villano Hotaro renunciaría a sus intenciones con Akane, regresando por donde vino. Pero no contaba con la astucia de Hotaro ante esa pregunta macabra, y pensó que había quedado como un idiota.
- ¡Estúpidas novelas, ahhhh!, ¿ahora qué? – se cuestiona.
La inclusión de Ukío en la discusión lo había desconcertado, ahora no sabía si preocuparse o no. Su relación con Ukío la tenía muy clara en su mente: "solamente amigos", pero también sabía que ella perseguía otro objetivo: "amigos y algo más". Esa disyuntiva podría trasladarse a la situación entre Hotaro y Akane, ¿o no? Esa era la cuestión. Respira pesadamente y decide quedarse en la azotea para tratar de entender esta situación.
Hotaro baja las escaleras despacio, algo le da la certeza que Ranma no bajará de la azotea en todo el descanso, pero un serio semblante le acompaña. Le molestó la actitud de "ESE", pero más le molestó verse aludido por el asunto. Jamás ha tenido que luchar por una chica; la buena fortuna con el sexo femenino ha acompañado al joven Miyamoto desde la niñez, como cuando las niñas se peleaban por estar en su grupo para hacer las tareas; pero esta vez tendría que luchar y de manera frontal. Sabía que tenía que andar con pies de plomo sobre estos terrenos, no solo estaba tratando de ganar la confianza y el cariño de Akane, sino también el de su familia. De pronto detiene su andar, el negocio con Nabiki Tendo volvió a su mente y ahora, más que nunca, parecía tener un atractivo y una funcionalidad mucho más llamativos. Era hora de arriesgar un poco más y si tenía que enfrentar a tantos opositores, mejor sería tener un aliado infiltrado, o en este caso una aliada. Como invocada con el pensamiento se asoma Nabiki en el último escalón del segundo piso, iba subiendo. Hotaro se detiene un poco y se le acerca. Ambos cruzaron miradas, expectante la de ella, analizadora la de él. El joven rompe el silencio:
- Señorita Nabiki, ¿recuerda nuestra reunión a la salida de la escuela?—dijo con una voz seria e intrigante.
- Por supuesto, estoy ansiosa por ella—responde tratando de entrar en el ambiente intrigante.
- En el restaurante del centro, 15 minutos después de la salida, nos encontraremos allá.
- Te vez muy serio, ¿pasó algo malo?—pregunta haciendo caso a su curiosidad.
- Sí, pero es algo que le puede convenir mucho. – contesta cambiando ligeramente el tono de su voz por uno más ameno – Que tenga buena tarde. — y siguió su camino haciéndose a un lado para continuar descendiendo.
[Algo pasó, quizás habló de algo con Ranma, o tal vez… quiera ir más rápido con Akane] pensaba tratando de entender lo sucedido mientras le seguía con la mirada hasta que lo perdió de vista; lo que fuera le hacía sentir insegura, no conocía al extranjero, no sabía interpretar sus actitudes, pero de algo estaba segura, él quería su ayuda y estaría dispuesto a pagar muy bien por ella. Así que, recordándose esa certeza, continuó su ascenso al baño del tercer piso, que era el único que tenía jabón de manos con aroma florar, y eso le gustaba. Frena justo antes de subir el último escalón hacia el 3er piso:
- ¿Cuál restaurante del centro?, hay com en esa misma zona – se cuestiona mientras lamenta no habérselo preguntado.
La campana de salida suena. Salen de la escuela a paso lento, el joven artista marcial no despega su mirada del suelo, pareciendo contrito en detalles del asfalto y sus zapatos que escapan de su comprensión fugaz. Akane por el contrario, parece embelesada en un despejado cielo azul tintado de visos rojizos que el brillo solar ofrece a los espectadores del ocaso, mientras pensaba en el trabajo de historia que había que entregar al día siguiente y en un par de cosas más. Concentrándose nuevamente en el camino nota la ausencia espiritual de Ranma, el cual camina junto a ella sin percibirlo, lejos de su acostumbrada reja. Frunce el ceño extrañada, tratando de analizar la actitud de su prometido.
- ¿Te pasa algo Ranma?— Indaga la joven, rompiendo el silencio.
- ¿Ah?—alcanza a musitar Ranma recuperando su noción del tiempo y el espacio.
- Dije que si te pasa algo, pareces preocupado.
- Eh, ¿yo? No, no pasa nada—dice moviendo sus manos en señal de negación amistosa para salir del paso.
- ¿Estás preocupado por el trabajo de historia?
- ¿Trabajo?—pregunta Ranma cambiando de lado el cassette en su mente— ¡EL TRABAJO DE HISTORIA!—se detiene mientras cae en cuenta que lo había olvidado.
- No me digas que no has hecho nada, recuerda que esa es tu única oportunidad de aprobar la materia, ¡Ranma que irresponsable eres!—dice Akane con firmeza y tono endurecido, parecía molestarle la falta de importancia que le daba Ranma a esas cosas (aunque ya debería estar acostumbrada, ¿no? ^_^).
- Ahhh rayos, lo olvide, por estar pensando tanto en…- detiene su auto- reprensión—otras cosas; ahhhh, ¿qué haré?—dice rascándose la cabeza desesperado.
- Pfum, no tienes remedio. —comenta y luego de pensar unos breves segundos continua—El profesor Hinasagua dijo que podíamos presentarlo en parejas así que…- le mira mientras Ranma parece estar totalmente concentrado en la propuesta—qué te parece si lo presentamos juntos.
- ¿En serio?—dice con ojos iluminados.
- Si, en realidad no puedes darte el lujo de perder esta materia, por otro lado, creo que me vendría bien algo de ayuda para terminarlo.
- ¡Genial!, ya pasé historia antigua, estoy seguro—celebra con emoción.
- No te alegres tanto, primero debes ayudarme, no haré el trabajo sola, así que espero tu colaboración si en verdad quieres pasar Historia Antigua.
- Cuenta conmigo—afirma tomando las manos de Akane entre las suyas de tanta emoción.
Akane le mira asombrada mientras un tenue rubor aparece en sus mejillas, Ranma continúa con una sonrisa aliviada; luego solo hay silencio, no hay nadie alrededor, en esa calle desolada resoplada de una tibia brisa se detiene el tiempo por un momento ante tal escena. Se miran sin vacilar algo más serios, siguen tomados de las manos, latidos de corazón se escuchan sutilmente mientras que la frecuencia respiratoria de ambos disminuye hasta parecer ausente, los ojos no liberan el contacto aunque sus pequeños duendes mentales les musiten que se separen, esta vez el silencio y la soledad son sus aliados, tal como lo han sido en múltiples ocasiones. Pero como todo en Nerima es finito y la calma no está acostumbrada a quedarse, por la esquina de la calle pasa frenéticamente un chico en una bicicleta, sonando su campana y con una orden algo fría. Los jóvenes reaccionan al sonido girando sus cabezas al origen, solo alcanzan a ver una mancha negra con blanco cruzar con rapidez por la esquina, mientras que la mancha parece determinar mejor a los andantes de la calle. La bicicleta se aleja y con ella el ruido, de nuevo el silencio se posa en el ambiente pero ya no es lo mismo. Ranma y Akane vuelven a encontrar sus miradas y se asustan de la conexión que los sigue uniendo, se sueltan y reincorporan nerviosos pero solemnes.
- Eh, por…que no continuamos, hay… mucho que hacer, ¿no?—dice Ranma retomando su cordura.
- Si, si, tienes razón; aún queda por hacer mucho del trabajo de historia, bien, vamos rápido.
Ambos se echan a correr, despabilándose del evento aunque algo confusos.
Ya han pasado 15 minutos, ¿dónde estará?—se pregunta Nabiki mientras juega con los dedos de su mano derecha golpeándolos con suavidad sobre la carta de menú del restaurante en un vaivén del meñique al índice—voy a pedir algo, tengo hambre… mesera— la llama al momento de cesar su golpeteo tomando la carta para escoger algo delicioso.
Después de pensarlo por unos minutos Nabiki concluyó que el restaurante donde le había citado Hotaro tendría que ser en el que desayunó con Akane, puesto que no creyó que él conociera de más restaurantes por el sector; aferrándose a esa idea le esperaba con ansias, pensando en no haberse equivocado de lugar.
A unos cuantos metros de la puerta principal de la escuela suena el particular sonido de un celular, haciendo a Hotaro detenerse justo a la salida de una papelería. Saca de su bolsillo el aparato y según el identificador sabe que le espera una engorrosa conversación.
- Hota Kun, tiempo sin oírte
- Karla, cómo estás—responde con pesadez sin dejar de caminar.
- No tan bien como tú aparentemente, Edward me dijo que estabas en Japón de vacaciones, ¿sigues allá?
- Si, estoy en Nerima
La mujer guarda silencio, luego prosigue.
- ¿Siguiendo los pasos del Señor Miyamoto?
- Algo así, aunque estoy envuelto en otros asuntos ahora
- Negocios o placer—indaga con curiosidad.
- Ambos—menciona cruzando por un semáforo en amarillo.
- Vaya vaya Hota kun, no me digas que vas a jugar con un nuevo proyecto, recuerda que en Londres te están esperando para esa supuesta reunión decisiva de la que no se deja de hablar desde hace 6 meses, ¿o acaso la olvidaste?—incluye al sarcasmo dentro de su comentario.
- No la he olvidado, no podría, cada tres días me llega un nuevo comunicado de Lumiere recordándomela; pero aunque es un nuevo proyecto, no lo veo como un juego.
- ¿Entonces vas en serio?
- Lo definiré esta noche.
- Mmm, bien, creo que te molestaré otro día, por lo que intuyo estás ocupado con ello, ¿no?
- Así es, pero aprovechando tu llamada te ruego que, si no te llamo esta noche para decirte lo contrario, hables con Lumiere y le digas que me tomaré otra semana más Japón, pero que alcanzaré a llegar para la famosa reunión. —dice mientras pasa por los almacenes del centro de Nerima.
- ¿Una semana más?, veo que te demanda un trabajo arduo el nuevo proyecto. Pero no sé por qué me pides que lo llame, de todas formas lo primero que hará él será llamarte tan pronto se lo diga.
- Lo sé, pero como no le contestaré necesito que tú se lo digas.
- (Ríe secamente) Ahora me has dejado más intrigada que nunca, vas a tener que contármelo todo con lujo de detalles.
- Con gusto, pero será después, por ahora voy retrasado a una cita.
- Entonces hasta pronto Hota kun, que te vaya bien en tu cita.
- Gracias, pero antes de que cuelgues… ¿me puedes explicar por qué me estas llamando Hota Kun?
- Jajaja, es que estoy tratando de perfeccionar mi japonés y últimamente estoy jugando con ello.
- Ok, aunque no deja de parecerme raro oírte hablar así. Bueno, me despido, que tengas buen día Karla. —cuelga justo cuando arriba al restaurante de los desayunos, entre tanto termina de pensar en Barcelona, donde se encuentra su interlocutora.
El extranjero abre la puerta del restaurante y es recibido por una alegre mesera, quien le da la bienvenida y se ofrece a guardarle su abrigo. Hotaro se lo da y con un gesto amigable le agradece su hospitalidad. La mesera le ofrece una mesa libre pero para ese momento el joven identifica la mesa en la que desea sentarse y, haciéndoselo saber, se dirige a ella.
- Perdón por la tardanza—expresa con cierto apuro.
- Ah, no te preocupes, he aprovechado el tiempo mientras tanto—dice Nabiki y luego lleva a su boca una cucharada de helado de fresa proveniente de una enorme copa en la mesa con cinco distintos sabores de helado.
- Ya veo—comenta tomando asiento.
- Bueno, cuales son las condiciones de las que hablaste esta mañana—cuestiona la chica Tendo dejando de lado su copa de helado.
- Parece que le gusta ir directo al grano.
- Tengo mucha curiosidad.
- Bien, tengo en mente un acuerdo que nos podría beneficiar a ambos, pero esto estará condicionado por lo que esté dispuesta a hacer en este acuerdo—le mira con seriedad.
- Todo – interrumpe la mesera llevándole una carta de menú a Hotaro – lo del menú está disponible señor, siéntase en libertad de escoger lo que guste.
- Eh, gracias, por lo pronto tráigame un café por favor.
- Con mucho gusto, y usted desea algo más señorita?
- No gracias, tal vez más tarde.
- Muy bien, en un momento le traigo su café —y se marchó con su sonrisa amigable a cumplir con el pedido.
- Que entusiasta—comenta Hotaro.
- Si, lo mismo pensé yo—le secunda Nabiki—retomando, ¿a qué te refieres con eso de "lo que esté dispuesta a hacer"?
- Bueno, voy a ser directo con usted Señorita Nabiki, quiero conquistar a Akane Tendo y deshacer el compromiso que tiene con Ranma Saotome, por eso quiero saber qué tanto estaría dispuesta a hacer por mí para que eso ocurra. —sentencia seriamente y sin titubeos.
Nabiki recuesta su espalda contra la silla mientras trata de no hacer evidente su asombro, ese iba a ser el trato desde un inicio, el problema era la resolución de Hotaro, le mira fijamente y no ve sombra de duda en sus ojos, habla en serio, tengo que aprovecharlo de la mejor manera pensó y organizó sus palabras.
- Sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites, mientras puedas pagarme.
- Aquí tiene su café señor, espero lo disfrute—interviene la mesera nuevamente.
- Gracias—responde y le sigue unos segundos con la mirada mientras bebe un sorbo, cerciorándose que no volverá. — perfecto, antes de entrar en detalles quiero insistir en una pregunta, por qué me ofrece su ayuda exactamente.
- (Ríe sarcásticamente recordando la pregunta de anoche) No tiene nada que ver con Ranma ni con Akane; en realidad no es nada personal, tan solo es un negocio del cual quiero obtener lo que más pueda; además, no creo que tengas malas intenciones con mi hermana, ¿o sí?
- En lo absoluto, Akane me interesa mucho, tanto que por eso he decidido quedarme un tiempo más en la ciudad a fin de lograr conquistarla.
- Pareces muy seguro.
- Lo estoy, y sé que con su ayuda lograré este cometido mucho más rápido.
- Me alaga tu voto de confianza—sonríe.
- No es del todo confianza en usted sino en los contratos—dice y bebe otro sorbo de su café.
- ¿Contratos?
- A muy temprana edad comprendí que la mejor forma de tener el respaldo de alguien es a través de un contrato—dice mientras saca de su mochila un sobre—y aunque esta podría ser una negociación atípica—saca del sobre algunas hojas unidas por una grapa—creo que se adaptará al marco de una negociación normal—le extiende las hojas a Nabiki.
- Parece que llevas pensando en esto mucho tiempo—comenta mientras comienza a leer el contrato con algo de recelo.
- No mucho, modifiqué un modelo que tenía y lo imprimí mientras venía para acá—dice con tono humorístico, cambiando su semblante por uno más jovial.
- Me darás un tiempo para pensarlo "y leerlo"—dice y piensa contando las hojas.
- Por supuesto, tiene hasta mañana a primera hora para entregármelo; si está firmado mañana mismo empezaremos, si no, espero contar con su discreción acerca de este hecho, ya que me vería en la penosa necesidad de negarlo todo, como lo específica el parágrafo 6—dice señalándolo.
"Parágrafo 6: Ante el rechazo o no firma por parte del contratista a la aceptación del presente contrato, será tomado como No sucedido todo contacto verbal, intelectual y/o situacional entre las dos partes referente al tema del presente contrato; razón por la cual el contratante estará plenamente facultado para afirmar o negar cualquier comentario o afirmación que realice el contratista, so pena de la instauración de una demanda por calumnia por parte del contratante al contratista si éste último persiste en su(s) afirmación(es)."
- En realidad no confías en mí, por lo que veo—dice Nabiki dejando de imaginar las consecuencias del parágrafo 6.
- No lo tome personal, negocios son negocios.
- Mmm, - sigue leyendo para darse un respiro— veo que la suma del contrato está en blanco.
- Así es, siéntase libre de escribir el monto que desee por sus servicios, le cancelaré el 50% al inicio y el 50% restante al finalizar con el trabajo.
- ¿Así que puedo escribir cualquier cifra?—dice con un notable cambio de humor.
- Si.
- Bien, entonces lo pensaré y mañana tendrás tu respuesta.
- Ok, creo que quedando todo claro—toma su último sorbo de café—, me retiro. Mesera, la cuenta por favor. —Dice haciendo un ademán para llamar la atención de la mesera.
- Un momento, ya se la llevo—responde mientras corre de la mesa 8 a la barra.
- Quiero hacerte una pregunta antes de que te vayas—interviene Nabiki—en el hipotético caso que logres conquistar a Akane e invalidar el compromiso que tiene con Ranma, ¿qué harás después, te irás o te quedarás?
- (Permanece en silencio un momento) Podría pensar en llevármela a Londres un tiempo o mudar mis asuntos a Nérima. Cualquiera de las opciones son viables, aunque para no entrar en discusiones con su padre la segunda opción se ve más atractiva.
Nabiki asienta y permanece seria mientras continúa con su copa de helado, en ello arriba la mesera.
- Aquí tiene la cuenta Señor.
- Gracias…, ¿eh?—se concentra en los productos relacionados en la cuenta—dos platos de tallarines, un omelet de verduras, una malteada de chocolate y una super copa de helado.
- Tardaste mucho en llegar—dice Nabiki con una sonrisa burlona.
- Ya recuerdo porque trato de llegar siempre puntual a las citas—comenta Hotaro con ironía. Saca de su billetera un billete de 5000 Yenes y lo pone en la bandeja de la cuenta, dándosela a la mesera—muchas gracias por todo y guarde el cambio por favor—concluye con una sonrisa.
- Mu… mu… muchas gracias Señor, fue un gusto atenderlo. —alcanza a decir la mesera muy contenta por todo el cambio que le ha dejado. —no se mueva, en un momento le traigo su abrigo. —dice saliendo a correr hacia la barra.
- ¿Siempre dejas tanta propina?—indaga Nabiki curiosa.
- No, pero me cayó bien la mesera—sonríe nuevamente.
- Aquí tiene Señor.
- Gracias. Hasta mañana Señorita Nabiki, quedo en espera de su decisión—se despide mirándola con complicidad.
- Ok, hasta mañana. —dice antes de comer uno de los últimos bocados de su helado.
- Con permiso, buena noche—le dice a la mesera mientras abre la puerta de salida.
- Adiós Señor, que vuelva pronto—se despide atendiendo la mesa 14; luego corre a toda prisa a la mesa de Nabiki y comenta—que joven tan amable, se nota que es una gran persona, ¿cierto?
- Ah, sí, así parece—contesta Nabiki simulando brevemente el entusiasmo de la mesera, luego toma el contrato, lo mete en el sobre donde venía y lo guarda en su bolsa, presta a terminar su super copa de helado.
Kasumi se encuentra en la cocina preparando la cena y algo de té, el Señor Soun y Genma están viendo la televisión, Nabiki aún no llega de la escuela y el maestro… bueno de él no se sabe nada desde ayer, según rumores se ha ido a un reencuentro de grupo con sus amigos de infancia (quién sabe para qué). Ranma y Akane se encuentran en la habitación de esta última sentados frente al escritorio, con unos cuantos libros de historia, cuadernos y mapas.
- ¿¡Ya llevas todo esto!—indaga asombrado Ranma mientras le echa un vistazo al compendio de 20 hojas, algunas ilustradas, que comprende el trabajo de historia antigua de Akane.
- Y eso que creo que me falta la mitad—afirma la joven
- ¿Cuánto llevas haciendo el trabajo?
- Solo dos semanas
- Pfumm, definitivamente estudiar no es lo mío, jamás podría dedicarme dos semanas a escribir—resopla con hastío solo de ver tantas hojas.
- No digas eso, tu eres bueno estudiando, lo que te falta es iniciativa, o acaso ¿no recuerdas el trabajo de investigación en las montañas?
Se refiere al trabajo de investigación sobre minas y cuevas que tuvieron que presentar hace un par de meses, en donde Ranma tuvo que hacerse de todo su intelecto y concentración para presentarlo ante la ausencia de Akane al estar en cama durante dos semanas por una fuerte gripe. Ranma se fue solo de excusión a las montañas para observar procesos geológicos clásicos en una mina abandonada que algún día había visitado con su padre, al refugiarse en ella de una torrencial lluvia luego de un día de entrenamiento. Fue muy preciso, tomaba nota de todo lo que veía y percibía, recolectó muestras del suelo y de las paredes de la mina etiquetándolas y nombrándolas luego en el informe por medio de tablas. Con algo de ayuda de la débil Akane, logró compilar un impresionante informe, obteniendo para ambos la más alta nota de la clase. Todo ello se debió al premio del concurso organizado por empresas Sumitomo Corp, líderes de la minería moderna en Japón2, quienes realizaron el concurso para obtener de manera práctica y rápida (sin invertir muchos recursos al dirigirlo a estudiantes), datos acerca de las posibilidades de encontrar cobre y otros metales y minerales esenciales de Nérima. Para ello ofrecieron un premio de una dotación de 1 año de la mejor carne del país. El premio no tenía nada que ver con el trabajo de investigación, pero ante la baja racha de estudiantes en el Dojo Tendo y la presión que los herederos sentían de sus padres fue suficiente razón para hacerlos competir. La familia Tendo se ganó la dotación de 1 año de carne, repartida ésta en 5 kilogramos de carne a la semana, y Ranma hizo uno de los mayores esfuerzos de su vida, estudiar bien.
Akane sonreía mientras recordaba con gracia aquel suceso, segura que el recuerdo animaría a Ranma para el presente trabajo.
- Sí lo recuerdo – sonríe –, pero esto es diferente, no hay un premio de por medio—dice amargando un poco el rostro, como un niño aburrido de portarse bien.
- ¿Te parece poco pasar la materia y por ende el año escolar?—replica algo molesta.
- ¡No me refiero a eso!, por qué tienes que ser tan trascendental con todo…- para por un momento reflexionando sus palabras, luego inspira profundo y espira despacio—no importa, concentrémonos en lo que hay que hacer ¿sí?
- Eh… sí, pero sin rezongar ¿ok?—dice algo confundida pero retomando el tema.
- Ok.
Ambos se disponen a continuar con el trabajo repartiéndose tareas para al final reunirlo todo. Akane parece extrañada por la reciente actitud de Ranma, en un tiempo no muy lejano él habría reaccionado con alguna tonta palabra y ella le habría respondido, iniciando una pelea que posiblemente arruinaría el trabajo de ambos, pero para su sorpresa él había desistido de reaccionar de tal forma, como conteniendo sus palabras por medio de la respiración. Aunque le agradaba ese comportamiento no dejaba de serle extraño; sin embargo, tales pensamientos se fueron difuminando a medida que se adentraba aún más en la historia de Jinmu3. Por otro lado, Ranma trataba de acelerar su coordinación mano – ojo trazando los mapas que deberían ir anexos al trabajo, pero en su cabeza rondaba la estoica hazaña que acababa de hacer: [me detuve, parece que no es tan difícil después de todo] piensa. Desde el día anterior el joven Saotome había decidido no buscar peleas con Akane, y aunque en sí no había tenido peleas con ella, la tentación de iniciarlas siempre estuvo allí. Ahora que se enfrentaba a una prueba de fuego supo en qué momento contenerse y optó por una salida fácil y concreta: cambiar de tema. Cosa que funcionó a la perfección, pues continuaban trabajando armónicamente sin atisbo de fricción, siendo algo interesante y relajante para él.
Pasaron las horas, y entre sorbos de té y libros releídos el trabajo iba tomando forma, para las 3:00 am todo quedó legajado en una elaborada carpeta, diseñada por Akane.
- ¡Uff!, por fin está listo—exclama Ranma con gran alivio, pasando su antebrazo por su frente para limpiar el sudor, que aunque no era mucho, lo retiraba para reforzar su oración.
- ¡Si! y quedó muy bien, ¿no lo crees?—dice ella.
- Claro que sí—asegura.
Una mirada sostenida se cruza entre ellos, el silencio los cobija, el frío de la madrugada se siente levemente, en la oscuridad solo la lámpara de la mesa de noche los ilumina, debido a que no vieron la necesidad de tener encendida la luz de la habitación. Mantuvieron el silencio y las miradas por un momento.
- Buen trabajo—expreso Akane.
- Lo mismo digo, y gracias por ayudarme—respondió con una amigable sonrisa.
La joven Tendo respondió a la sonrisa con una similar y se dispuso para alistar las cosas en su maleta para la clase de más tarde. Ranma se despidió deseándole buenas noches y saliendo de la habitación. Para cuando él llegó a la suya cerrando la puerta tras de sí, una ensimismada expresión de alegría dibujaba su rostro, y un pensamiento positivista se plantó en su mente mientras procedía a irse a dormir las horas que restaban de la madrugada.
Nabiki se despierta temprano con una inquietud que no se alejó de ella en toda la noche, leyó el contrato con atención, sopesó todas las opciones, calculó el monto total del cobro y realizó algunas proyecciones, evidenciadas en papeles esparcidos en su mesa de estudio. Sin embargo, esa inquietud persistía en su estancia, refunfuñando al no sentirse aliviada tras varias explicaciones dadas por la mediana de las Tendo sobre lo positivo de aceptar la propuesta de Hotaro. Esa inquietud, la cual ha sentido en raras ocasiones cuando piensa que a pesar de sus cálculos no están bien sus acciones, la asaltaba en su tranquilidad como una pequeña vara punzando su costado una y otra vez, algunas veces más fuerte y otras veces casi imperceptible. Esa inquietud tenía una razón para ser tan molesta, estaba preocupada del resultado de su negocio.
Prácticamente sería la abogada del Diablo, acolitando un plan fraguado por su cliente para raptar el corazón de su hermana de las manos de su cuñado. Ya lo ha hecho antes, en numerosas oportunidades a decir verdad; ha entregado a su hermana en bandeja de plata a sus pretendientes de múltiples formas: citas planeadas, fotos indiscretas, tráfico de influencias, contraespionaje, en fin; Nabiki sabía cómo sacarle jugo a Akane y a Ranma. Pero era diferente esta vez, trabajaría para alguien bastante pudiente y sin un pelo de tonto (a diferencia del heredero de los Tatewaki) y lo haría por medio de un contrato que la ataría a cumplir lo que prometiera sin importar qué. Ya ha ingeniado fórmulas para salirse con la suya de éste predicamento, pero las variables negativas son casi directamente proporcionales a las variables positivas del negocio; tenía 50% de probabilidades de ganar sin perder nada, y 50% de perderlo todo: dinero y hermana. Por más que lo pensara una solución bipartita no encontraba, así que alejando los malos pensamientos de su mente se dispuso a tomar un bolígrafo y firmar su sentencia, es decir, su contrato.
FIN DEL CAPÍTULO 6
Extiendo un sincero saludo a todos los lectores de esta historia, a los antiguos y a los nuevos, puesto que de hecho ésta tiene de ambos. Confieso que la publicación de este capítulo ha tardado casi 6 años, años en los cuales he tenido múltiples ocupaciones y tropiezos que han dilatado el término del mismo. Una mini historia que se suponía iniciaría este capítulo hizo que me estancara durante tanto tiempo; así que, hace un par de días, decidí eliminar ese relato y continuar. Es por tal motivo hoy ustedes finalmente pueden leer el resultado. Era algo que me debía y que me atormentaba, ya que no es agradable en absoluto tener algo pendiente durante tanto tiempo; pero también soy consiente que se lo debía a ustedes, pues saber que muchos esperan que continúes con ese pendiente es mortificante aunque aliciente a la vez. Espero no decepcionarlos con este trabajo y también espero continuarlo para hacer entregas mensuales de esta historia. Agradezco sinceramente a todas las personas que hayan estado pendientes e interesados y a los que me han escrito animándome a continuar. Me despido con la promesa de nuevas aventuras, pues Nadie sabe lo que tiene hasta que…
Cualquier comentario por favor envíenlo a: sanyayita arroba
Att: Sanyayita.
1 Ver tomo 38 del manga de Ranma.
2 Sumitomo Corp es una administradora minera japonesa real, la vinculación con la historia y la afirmación de que es líder en Japón son ficticias.
3 Jinmu: Primer Emperador de Japón.
