Disclaimer: La historia es mia, los personajes son de S. Meyer 3
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Jamás el viaje de Forks a Seattle me había parecido tan asquerosamente largo. Al contrario, las horas se me hacían cortas… sin embargo esta vez no fue así. Cada kilometro parecía alargarse hasta el infinito, cada segundo me parecía una eternidad… eso me gustaba y frustraba al mismo tiempo.
Me gustaba por el hecho de que mientras más durara el viaje hacia Seattle, más se retrasaba el reencuentro con los Cullen, pero me molestaba porque los nervios me estaban volviendo loca. Y no era solo yo quien parecía estar fuera de sus casillas, también era Lucy.
Jamás durante los dos meses que llevábamos de conocernos la había visto comportarse tan mal.
― ¡Quiero una bebida!―grito Lucy por cuarta vez en menos de diez minutos. Vi a Edward apretar el volante y a Seth soltar un suspiro exasperado desde el asiento trasero. Miré por el espejo a Lucy, su rostro no lucia como siempre. La sonrisa angelical se había marchado, y en su lugar estaba aquella molesta mueca que llevaba horas arruinando su belleza.
―Te dije que…―comenzó a decir Edward
― ¡No! YO QUIERO LA BEBIDA AHORA―grito para sorpresa de todos.
Seth se tapo los oídos y comenzó a subirle el volumen el volumen al reproductor de música que Edward le había prestado para el viaje.
―Lucy…―dijo en tono conciliador― ¿Puedes esperar un poco más? Estamos a punto de pasar por una gasolinera y comprare tu gaseosa.
Por un momento tuve la esperanza de que eso fuese suficiente para tranquilizar a Lucy… eso hasta que vi como sus mejillas se inflaban y comenzaba a ponerse roja.
Oh mierda…
Yo conocía ese truco.
Seth vivía practicándolo hasta los cinco años cuando le dije que no me importaba si moría ahogado, no le compraría el juguete que quería.
Aquel era el truco más viejo pero el más poderoso. Los niños solían inflar sus mejillas y aguantar la respiración hasta quedar azul dejando a los padres con crisis nerviosas y obligándolos a ceder a sus caprichos.
― ¡Lucy!―grito Edward. Lucy continuo con las mejillas infladas, sus ojos se achicaban con cada segundo que pasaban y Seth comenzó a rascarse los brazos de forma nerviosa… lo hacía siempre que estaba nervioso o asustado. Edward estaciono rápidamente el vehículo y sin pensarlo me tire hacia el asiento trasero, empuje a Lucy obligándola a tomar aire.
Ella jadeo y luego me empujo logrando que mi cabeza golpease contra el duro vidrio de la ventana. Seth comenzó a llorar y Edward abrió la puerta que estaba a mis espaldas. Estuve a punto de caer pero Edward me atrapo sujetando mi cintura con sus manos.
Salí del auto al tiempo que escuchaba los gritos enojados de Lucy y el llanto de Seth. Rodeé el vehículo y abrí la puerta del pasajero donde Seth estaba sentado, lo saque rápidamente. Mi hijo enrosco sus piernas en mi cintura y se colgó de mi cuello…
Caminamos con cierta dificultad hasta que llegamos a la barra de contención. Deje a Seth en el suelo y me arrodille en el piso de cemento. Seth aún lloraba pero estaba más tranquilo…
Acaricie su cabeza y limpie sus lágrimas con el puño de mi suéter. Él no puso objeción y dejo que limpiara su cara. Su llanto estaba rompiendo mi corazón, lo apreté contra mí y bese su frente…
Me importaba una mierda que ensuciase mi ropa con su moquillo.
―Mamá…―lloriqueo― Lucy está… tan… pesada…
―Lo sé bebe, todos nos dimos cuenta…―susurré mirando hacia el auto de donde aún se escuchaban los gritos de Lucy. En ese momento sentí lástima por Edward― Lucy no está teniendo un buen día, solo es eso.
―Ella se iba a morir―lloro― Ella quería morirse… por eso… no respiraba―dijo con la voz entre cortada.
―Mi amor―dije abrazándolo― Lucy estaba molesta, no quería morirse.
―Si quería… ¡Ella me iba a dejar…!
Acomode a Seth de modo que nuestras cabezas quedasen a la misma altura, sus ojitos estaban llenos de lágrimas y por unos breves momentos odie a Lucy… pero luego me recordé que ella era tan solo una niñita.
―Hey… Lucy te adora. Solo que hoy no se siente bien… cuando tú estás enfermo yo te quiero igual. Aunque te pongas de mal humor y me arrojes los juguetes, ¿Cierto?
Seth pareció pensarlo durante unos segundos antes de asentir.
― ¿Lucy está enferma?―pregunto inocente.
Dudé al responderle. Estaba casi segura de que la enfermedad de Lucy era algo espiritual y del corazón, no era nada físico… pero eso era algo que Seth no podría entender.
―Algo así…
Seth se limpio el resto de lágrimas que tenía en el rostro y miro anhelante el vehículo. Los gritos de Lucy habían cesado y ahora se escuchaban pequeños sollozos.
― ¿Quieres ir a verla bolita de grasa?―
―Si mami… tú siempre me haces sentir mejor cuando estoy enfermo. Quizás papi no puede y yo si…―el brillo de esperanza de sus ojos me llego directo al corazón y sentí mis ojos aguarse. Parpadee rápidamente para ahuyentar las lágrimas y tome la mano de Seth para guiarlo de vuelta al vehículo.
Edward había sentado a Lucy sobre sus piernas y acunaba su rostro como segundos atrás yo había acunado a Seth. El rostro de Lucy estaba cubierto por su cabello por lo cual no sabía con certeza la expresión de su rostro. La ternura con la cual Edward miraba a Lucy me removió el alma, y me hizo en pensar en Seth… ¿Alguna vez Edward abrazaría con tanto amor a mi hijo? ¿Seria capaz de quitarle la tristeza así como lo hacía con su hija?
Miré a Seth, el anhelo en su mirada era claro. Sabía que él estaba pensando lo mismo que yo, en su mente infantil él también se preguntaba si alguna vez su padre podría abrazarlo de aquella manera.
―Hola campeón―dijo Edward corriendo el brazo de la cintura de Lucy y haciendo una invitación silenciosa a Seth para que se sentase a su lado. Mi hijo se soltó de mi mano y entro al vehículo donde con dificultad se acomodo junto a Edward. ― ¿Ya te sientes mejor?―pregunto Edward a Lucy quien asintió con la cabeza aún con el rostro tapado. Edward beso su frente y trato de acomodarla para que se sentase en el asiento pero con Seth dentro del auto ese movimiento era imposible.
―Hey bolita…―llame― Ven para acá, deja que papá acomode a Lucy.
Seth hizo una mueca demostrando su molestia y salió del auto.
Edward me agradeció con una sonrisa, fingí sacar una motita de mi suéter...
Segundos después Edward había salido del auto, junto a una despeinada Lucy que miraba el piso como si hubiese encontrado una dimensión desconocida o algo…
―Lucy… ¿Quieres caminar un poco?―pregunto Edward.
Ella asintió sin decir una palabra y se tomo de la mano de Edward.
― ¿Vienes Seth?―pregunto estirando la mano hacia mi hijo que dé un salto se colgó del brazo disponible. Sabía que Edward alargaría la invitación a mí, así que antes de que dijese nada me di la vuelta y abrí la puerta del copiloto donde había estado sentada minutos atrás.
Escuche a Edward bufar detrás de mí.
―Los espero aquí―
Edward enarco una ceja y me miro con molestia.
― ¿No quieres ir con nosotros?―
―Nop, prefiero descansar unos minutos…
― ¿Estas segura?―dijo con voz persuasiva.
―Completamente.
Dio una profunda respiración como si tratase de tranquilizarse a sí mismo y luego comenzó a caminar junto a los niños.
Deje caer mi cabeza contra el respaldo del asiento, estaba cansada de todo esto. Edward sabía que entre él y yo no ocurriría nada pero en cada ocasión que tenía trataba de acercarse. Sabía que no podía hacerle frente y decirle que me dejase en paz pues sus acercamiento habían sido sutiles y lo más seguro es él lo negara y terminara burlándose de mi.
Abrí la botella de agua que había traído conmigo y le di un sorbo.
El agua estaba caliente y no sabía nada bien pero era lo único que tenía para saciar mi sed, le di unos sorbos más y luego la cerré. Miré por los cristales buscando a Edward y los niños, me preocupaba que caminaran por la orilla de la carretera, era bastante peligroso… en cualquier minuto un conductor podía perder el control y podía atropellarlos…
Sacudí la cabeza alejando la imagen que vino a mi cabeza…
La puerta trasera del auto se abrió, Seth entro y se acomodo en la ventana, detrás del asiento de Edward, luego entro Lucy… quien ahora tenía una pequeña sonrisa en su rostro. Estaba despeinada, al parecer Edward había tratado de amarrar su cabello pero lo único que logro fue un destartalado moño que dejaba mechones sueltos y despeinados…
Solté una risita y Lucy se encogió de hombros sabiendo a que me refería.
―Papá nunca ha sido bueno peinando…
―Lo veo―dije riendo.
Edward entro al vehículo y minutos después nos encontrábamos nuevamente en carretera. Está vez cuando Edward paso a rellenar el estanque del auto nos preocupamos que todas las necesidades de los chicos estuviesen cubiertas; jugos, una bebida familiar y unos cuantos emparedados. También me encargué que los niños estuviesen aseados, los llevé al baño―problema para Seth ya que él era un "hombre" y no debía de estar en el baño de niñas― y lave sus rostros para alejar toda muestra de llanto. Desarme el moño de Lucy y arme uno mucho más bonito que realzaba sus enormes ojos esmeraldas. Ella me agradeció con un torpe abrazo, luego Edward nos invito a comer unas hamburguesas que vendían en el local de McDonald que había junto a la bencinera así que los cuatro terminamos devorando las hamburguesas con papas fritas sin preocuparnos de las estúpidas calorías de la cual tanto hablan en televisión.
El resto del viaje a Seattle fue mucho más cómodo que el inicio. Lucy y Seth estaban bastante cansados y apenas nos subimos al auto se acomodaron para dormir dejando a Edward y a mí como los únicos "vivos"… lo cual hacia la situación demasiado enfermante.
― ¿Estas nerviosa?―pregunto Edward luego de que el CD de Coldplay comenzará a repetirse por segunda vez.
― Un poco… ―me amarré la lengua para no responderle sarcásticamente. Seth y Lucy estaban en el vehículo y aunque pareciesen dormidos no había de fiarse de los niños… a veces podían ser muy curiosos y podían fingir dormir para enterarse de las conversaciones de los adultos.
Supuse que Edward esperaba algo más en mi respuesta puesto que luego se quedo en silencio.
Estuvimos en silencio el resto del viaje, hasta que llegamos a Seattle y los chicos se despertaron, su siesta había sido reparadora para ambos pues no dejaron de cantar y bailar hasta que Edward estaciono el vehículo fuera de la hermosa y elegante casa blanca que muy bien recordaba.
Mi estomago se apretó por los nervios.
Años atrás había estado en esta misma casa rogando por un poco de ayuda, me había rebajado a límites insospechados y lo único que había recibido habían sido insultos y desprecios… me había prometido a mi misma jamás volver a poner un pie en este lugar, pero las cosas habían sucedido de diferente forma… y ahora estaba aquí junto a Seth… para presentarlo como si ellos no supiesen de su existencia. Como si yo jamás hubiese venido con él en mis brazos pidiendo un poco de clemencia y compasión…
― ¿Bella?―
Me obligue a sonreír como si no pasara nada. A fingir que todo esto no me afectaba, que no tenía ganas de llorar y de hundirme en la rabia.
― ¿Estas bien?
Y el premio para las preguntas idiotas del año es para… ¡Edward Cullen!
―Por supuesto, ¿Entramos o nos quedaremos aquí para siempre?― Edward me dio una larga mirada como si tratase de ver lo que realmente me ocurría. Cuadre los hombros y le miré desafiante, no dejaría que él viese mi debilidad para que luego la utilizará en mi contra.
Seth comenzó a rascarse nuevamente y Lucy a morderse las uñas nerviosamente. Miré con recelo a Edward… ¿Era necesario exponer a nuestros hijos a tanto nerviosismo solo para conocer a unos idiotas sin corazón?
―Tengo susto― susurró Seth a mis espaldas, lo miré de reojo y vi que estaba hablando con Lucy.
―Yo también…―respondió Lucy llevándose nuevamente los dedos a la boca.
Edward toco el timbre, se oyó el conocido Tin-toong y segundos más tarde la puerta se abrió y de ella salió una diminuta mujer a la cual reconocí como la hermana de Edward, la misma que había visto en la librería meses atrás.
― ¡Edward!―chillo, la vi saltar y colgarse en los brazos de Edward como si no se hubiesen visto en años…
―Alice…―fue el sencillo y monocorde saludo de Edward. Ella le frunció el seño y luego dirigió su mirada hacia nosotros.
Ni siquiera Lucy hizo el intento de acercarse, al contrario… ella se apego más a Seth en postura defensiva. La sonrisa de Alice vacilo durante unos instantes al ver la reacción de su sobrina pero rápidamente se recobro y se acerco a nosotros.
―Buenos días queridos… ―dijo mirando a Seth que bajo la mirada nervioso― Soy Alice, la hermana de Edward.― Al ver que ninguno de los dos niños reaccionaba volvió su atención a mí. Quise gritarle a Seth para que hablase, lo que menos quería era tener que sociabilizar con miembros de esa familia.
―Hola Bella―dijo antes de darme sorpresivamente un beso en la mejilla. La miré confundida, ¿Me había perdido el anuncio donde decía que éramos amigas?― ¿Cómo estuvo el viaje? ¿Los niños se portaron bien?
Lucy me dio una mirada suplicante… y entendí su petición. Ella no quería que Alice supiese de su pequeño quiebre en el auto. Le di una pequeña sonrisa y le guiñe el ojo, Lucy sonrió y batió sus pestañas coquetamente como siempre hacia cuando algo la hacía feliz.
―Se portaron muy bien.
― ¿Podemos entrar o nos interrogaras otra vez? ―pregunto malhumorado Edward. Ella mascullo algo en voz baja y luego entro dejando la puerta abierta para que la siguiéramos. Edward fue el primero en entrar seguido por Lucy, Seth y finalmente yo.
Di una larga respiración antes de alargar el paso y entrar. Cerré la puerta con el pie y apreté los puños para calmar mis deseos de tomar a Seth y salir corriendo, mudarnos a la China y no volver jamás.
Los cinco nos quedamos junto a la gigante escalera que subía en forma de caracol hacía el segundo piso. Me sorprendía al notar que Edward parecía igual o más incomodo que yo, cada unos pocos segundos se tiraba los cabellos con los dedos y daba vueltas mirando los cuadros y adornos que colgaban de las paredes.
Alice desapareció durante unos minutos, los cuales aprovechamos para respirar y mirarnos los unos a los otros.
Lucy se arreglaba furiosa su remera, miraba sus zapatillas con molestia y respiraba con fuerza como si acabase de correr una maratón. Edward fue consciente del ataque de nervios de su hija y se acerco a ella, rodeo con uno de sus brazos la espalda de Lucy y dejo que ella se recostara contra su cuerpo.
―Ella me va a matar―murmuro Lucy mirando nuevamente sus zapatillas― ¡Mira mi ropa! Oh dios… oh dios…
―Lucy―dijo Edward en tono conciliador― Estas guapísima. Esa remera te queda de maravilla, además es de "El gato cósmico" y tú adoras el gato cósmico, y mira a Seth… él también lleva una camiseta igual a la tuya―Seth sonrió abiertamente y mostro su camiseta donde salía el famoso gato azul― Estas bonita.
Lucy parecía ajena a las palabras de Edward seguía tironeando su camiseta.
―Hey, ¿Qué ocurre?―pregunte extrañada. A ella jamás le había importado andar con camisetas con dibujos animados, no entendía porque ahora actuaba tan raro.
―A la abuela le gustan los vestidos―explico Lucy con los ojitos llenos de lágrimas― Dice que las niñas deben usar vestidos, los jeans y camisetas son para los hombres. Mírame Bella… ¡No tengo vestido!
Me acerque a ella y le di un empujón a Edward para que se alejase. Él acepto a regañadientes y se paro junto a Seth.
―A mi mamá también le encantaban los vestidos―confesé tomando las manitos de Lucy― Ella me obligaba a ponerme esas cosas solo para que yo me viera bonita, pero a mí no me gustaban porque no podía correr bien y siempre me enganchaba en las ramas. Además cuando me agachaba se veía mi ropa interior… y eso me daba mucha vergüenza. Un día ella me obligo a ponerme un vestido rosa, era una vestido bonito pero iríamos al parque y yo quería colgarme en los columpios así que le dije que no me lo pondría, ella se enojo pero luego me entendió… y comenzó a comprarme hermosas camisetas de flores, con princesas, dibujos animados y yo me veía muy bonita… y me sentía feliz porque no tenía que usar ropa que no me gustaba. Si tú quieres usar vestido está bien, pero si a ti te gusta estar con jeans y camisetas no tienes porque usar vestidos. Tú eliges lo que quieres usar, nadie más… ni tu papá, ni tu abuela… ni yo… solo tu pequeña―dije apretando con suavidad su mejilla.
Lucy me miro a través de las pequeñas lágrimas que se habían acumulado en sus ojitos y sonrió.
―Muchas gracias Bella―dijo abrazándome y hundiendo su cabeza en mi estomago. Me quede de piedra con su abrazo y miré a Edward buscando ayuda pero él solo se limito a mirarnos ya sonreír como un idiota.
Los sonidos de tacones chocando en el piso nos alerto de que alguien vendría. Lucy se alejo un poco de mi, pero aún estaba prácticamente pegada a mi cadera, yo no tuve corazón para alejarla y me limite a posar una de mis manos en su hombros. La mujer, Esme. Se quedo de pie unos metros más allá mirándonos fijamente. Recordé su rostro, realmente no había cambiado nada durante los últimos siete años. Ni una sola arruga en su fino y elegante rostro, su cabello estaba impecablemente peinado y estaba maquillada sobriamente, como toda una dama. En sus ropas se notaba claramente su posición económica superior a la de nosotros, podía apostar que aquel vestido que llevaba valía más que todo mi guardarropa de segunda mano. La vi dirigirme la mirada y levanté la vista, quería dejarle claro que no le temía. Ella enarco una de sus perfectas cejas depiladas y luego miro a Seth, se quedo durante unos segundos mirándolo… examinándolo.
Seth se quedo quieto, temeroso de cometer un error y bajo la mirada.
―Es suficiente―dijo Edward
Su madre alejo la vista de mi hijo y sonrió mostrando su perfecta dentadura.
―Buenas tardes querido―saludo con voz melosa acercándose hacia Edward. Ambos se abrazaron torpemente dejándome claro que no era usual entre ellos las muestras de afecto físico. Edward beso la mejilla de su madre y luego se aparto ubicándose nuevamente junto a Seth, solo que esta vez tomo la mano de mi muchacho y lo guio hasta donde la bruja… digo Esme. Cuando vi a Seth quedar frente a la bruja apreté el hombro de Lucy con fuerza, ella gimió bajito y me miro confundida. No pude pedirle disculpas, estaba demasiado nerviosa para pensar en cómo de pronunciaba la palabra 'disculpa'…
OH, Dios… jamás pensé que esto pasaría…
Nunca me había preparado para esto.
Estaba permitiendo a esa arpía estar cerca de mi hijo, ¿Cómo era eso posible? Ella era mala, una perra fría y calculadora y yo le estaba ofreciendo a mi hijo en bandeja. Respire profundo tratando de calmar mis ganar de huir…
―Tranquila…―murmuro Lucy tomando mi mano― Seth estará bien.
Las palabras de Lucy me calmaron un poco y relaje mi agarre contra su cuello.
Edward le hice una señal a Seth para que hablase y él se volvió hacia mí buscando mi autorización. Era mi oportunidad, si decía que no, Seth retrocedería y volvería a mis brazos estando seguro. Podríamos tomar nuestras cosas e irnos, alejarnos de esta broma de mal gusto.
―Bella―murmuro Edward en advertencia. Él lo sabía, me conocía y sabía que estaba en el límite de mi cordura, estaba a un paso de mandar todo a la mierda…― Seth estará bien.
Esme miro nuestro intercambio de palabras y luego me miro y suspiro.
―No le haré nada a mi nieto―declaro con voz profunda y clara.
Nieto…
¿Ya era su nieto? ¿Le había bastado cinco minutos para saber que realmente era hijo de Edward? ¿Por qué ahora y no antes…?
―No―murmure…
― ¿Mami?―pregunto Seth con su vocecita infantil― ¿Qué pasa?
Huye…
Teníamos que largarnos…
―Bella…
―Mami…
―Bella…
Todos me llamaban, todos esperaban una respuesta. Clave mis ojos en Edward pidiendo ayuda…
―Bella necesita un poco de agua―dijo soltando a Seth y acercándose a mí. Aparto a Lucy de mi lado y me abrazo. Mi cabeza quedo justo en su pecho y deje que mi frente descansara ahí― Tranquila princesa…―murmuro contra mi oído― Todo está bien.
―Quiero irme a casa―murmure bajito para que los chicos no me escuchasen.― No quiero estar aquí.
La intensidad del abrazo se hizo más fuerte. Las manos de Edward se posaron en mi cintura y pensé que no habíamos estado así de cerca desde que él se marcho…
―Solo unos minutos, si quieres después nos largamos a recorrer la ciudad. ―Ofreció.
―Está bien…
Edward me soltó y nos separamos. Trate de recomponer mi rostro y con mis manos quite el cabello que se me había pegado al rostro. Seth y Lucy se habían juntado y ambos estaban tomados de la mano. Ambos parecían nerviosos y me culpé por ello. Yo era la adulta aquí, si yo estaba asustada era obvio que ellos también lo estuviesen. Esto no se trataba solo de mí, no era la única que estaba enfrentándose a lo desconocido, también lo hacían los niños.
― ¿Qué hacemos ahora?―pregunte tratando de sonar más confiada. Seth y Lucy se relajaron al instante― ¿Tienen hambre?―
― ¡Si!―chillo Seth
―Pueden pasar al comedor, pediré comida―ofreció Esme. Al parecer ella noto mi intento de suavizar la escena― Alice pidió alitas de pollo―dijo con voz sugerente. No tuve que mirar a Seth para saber lo que haría.
― ¡Amo las alitas de pollo!
Claro que las amaba, bolita amaba cualquier cosa que no tuviese vegetales.
―Vamos entonces…―apuro Edward apoyando su mano en mi espalda baja para que comenzáramos a caminar. Estuve tentada a apartar su mano pero no quería hacer otro espectáculo así que aguante su contacto.
La única vez que había pisado la casa no me había preocupado de los detalles, apenas me percate de que era grande. Esta vez pude apreciar los detalles que la destacaban como una gran y carísima casa. Era incluso más grande que la casa de Aro, y eso era decir mucho…
Llegamos a la cocina…
―Mami, esto es más grande que nuestra casa― "susurro" Seth logrando las risas de Lucy y Edward. Me sonroje y le di un pellizco― Auch…
Dentro de la cocina estaba Alice y dos niñitas, supuse que eran sus hijas. Las niñas al ver a Lucy comenzaron a gritar, rápidamente se abalanzaron sobre Lucy provocando quejas de parte de Seth.
―Es mi hermana―gruño cuando las niñas besaban a Lucy― Mi hermana.
Solté una risita ganándome su mirada de 'odio'. Las niñas soltaron a Lucy y miraron a Seth con intriga…
― ¿Él es tu hermano?―pregunto la niña más alta.
Lucy sonrió y tomo a Seth de la mano.
―Sip, es mi hermano pequeño…
Las mejillas de Seth se colorearon y bajo la mirada. Las niñas avanzaron hacia él y le sonrieron. La más pequeña era la niña que vimos en la librería y no dudo en hacerlo notar:
― ¡Yo te vi antes!
―Eh si… creo―murmuro mi hijo
― ¡Es tan mono!―dijo la otra niña― ¡Mira sus mejillas!
―Hope…―regaño Alice― deja de molestar a tu primo.
―¡¿Primo?―chillaron las dos niñas.― ¡Tenemos un primo!
Sentí un pequeño gozo al ver como las niñas rápidamente aceptaban a Seth. Miré a Edward y él me respondió con una pequeña sonrisita ladeada, no pude evitar respondérsela de la misma forma. Y justo cuando creía que todo sería flores y arcoíris vi entrar a dos personas, una de ellas me miro con odio y voto el vaso que llevaba en sus manos el cual se quebró en miles de pedazos. Los niños saltaron asustados y rápidamente todas las miradas fueron guiadas hacia los dos extraños.
― ¡Bella!―saludo Emmett.
― ¿Qué hace esta mujer aquí?―ladro Rosalie.
Y mierda, estaba segura de que la tercera guerra mundial comenzaría en cualquier momento.
¡Feliz año nuevo a todas!
Ya empezamos el 2012 :D Espero que cada una de ustedes tenga un maravilloso año lleno de aventuras (?) :D
¿Ven que esta vez no me demoré tanto? Voy a tratar de subir capitulo cada semana :D Me estoy organizando, estoy trabajando en otras cositas *1313* aprovechando la inspiración. Tal vez pronto les traiga noticias de mi nuevo poryecto, no lo sé.
Tuve que cortar el capitulo con la llegada de Rosalie porque estaba quedando demaaasiado largo. Pero ya tengo la mitad del proximo capitulo así que vamos bien.
Espero sus reviews; preguntas, sugerencias... :D Un beso a todaaas & nos vemos por ahí.
MillaC:
