Disclaimer: Los personajes son de Meyer, la historia es mia :3
Agridulce
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― ¡Bella!―saludo Emmett.
― ¿Qué hace esta mujer aquí?―ladró Rosalie.
Y mierda, estaba segura de que la tercera guerra mundial comenzaría en cualquier momento.
―Rosalie detente―advirtió Edward ― Hay niños presentes.
Rosalie hizo una mueca de desagrado al ver a Seth, ¿Quién se creía esa perra para mirar así a mi chico? Levanté la vista desafiante. Bien, siempre me dije a mi misma que si algún día tenía la posibilidad de encontrarme con los Cullen les haría saber que ya no era esa niñita estúpida a la cual despreciaron. Esta era mi oportunidad. Mi pequeña crisis de pánico ocurrida hace unos minutos fue superada por las ganas de patear sus pequeños traseros de elite.
―Esme, pensé que eras una mujer decente… ¿Cómo puedes tener a esta mujer y su bastardo en tu casa?
Bastardo…
»Primera lección Bella; Si algún día alguien ofende a Seth y yo no estoy presente tienes que patear su trasero hasta dejarle sin sentido. Eso es lo que hace una madre… y una verdadera mujer«
Esa fue la primera gran lección que Tanya me enseño, cuando recién nos conocimos. Y en ese momento su consejo me parecía descabellado y bastante irracional… jamás pensé que fuese a utilizarlo.
De dos pasos acorté la distancia que me separaba de Rosalie, levanté mi brazo, lo eche hacia atrás tomando todo el impulso posible y golpeé su nariz.
El sonido del hueso rompiéndose fue lo más hermoso que he escuchado en años. Y el sentimiento de poder que inundo mi pecho fue aún mejor. En cámara lenta vi caer el cuerpo de Rosalie hacia atrás, la cara de horror de Emmett al tratar de agarrarla y los gritos a mi espalda…
― ¡Bella!―jadeo Edward.
Me giré hacia el flexionando los dedos. El golpe me había lastimado los nudillos y me ardía un poco. Edward tomo mis manos y me llevo bajo el fregadero, abrió la llave y puso mis manos bajo el agua. Agradecí el contacto y relaje mis dedos.
― ¡Mierda!―la voz de Emmett se escuchaba a mi espalda― ¡Que alguien me ayude!
Escuche los movimientos a mis espaldas y supuse que alguien había ayudado a Rosalie y su nariz quebrada. Sentí un tirón en mi ropa y miré hacia abajo. Seth me miraba con preocupación, tenía sus dedos metidos dentro de la boca y sus ojitos tenían lágrimas.
Fue ahí cuando me percate de que Seth había escuchado las palabras de Rosalie. Él había escuchado como ella lo llamaba bastardo.
Hija de puta.
―Ven aquí cariño―dije sacando las manos del agua y abriendo los brazos. Seth se colgó de mi cuello y comenzó a sollozar con su boca pegada a la piel de mi cuello. Me agarré de la encimera para no perder el equilibrio, y deje que él llorase…
Busque a Edward con la mirada, él estaba de pie junto a nosotros.
― ¿Esto es lo que querías?― pregunté con odio― ¿Para esto te acercaste a nosotros?― Edward retrocedió y me miro con dolor― Pues te felicito, meta cumplida.
―Bella…―gimoteo Edward― Por favor… no es mi culpa.
―Claro que lo es. Si hubieses sido un poco más hombrecito nada de esto hubiese pasado.
―Mamá―sollozo Seth― No quiero que peleen por mi culpa…
Respiré profundamente tratando de calmar mis ansias de sangre. Tu prioridad es Seth… poco a poco Seth termino de llorar, solté sus brazos de mi cuello y me puse de pie, al instante él se agarro de mi cadera pegando su cabeza en mi estomago.
― ¡Eres una salvaje!―gimoteo Rosalie desde el otro lado de la cocina sentada en una silla sosteniendo un trozo de tela sobre su nariz.― Esto no quedará así… ¡Te las veras con mi abogado!―amenazo con el rostro rojo por el enojo.
― ¿El mismo abogado que te libro de ir a la cárcel?―pregunte sonriendo― Pues entonces te comunicaré con el mío, espero que tu abogado sea tan bueno como lo es Tanya Denali.
Bien, era una mentira…
Tanya y yo estábamos alejadas, pero Rosalie no sabía eso… y estaba segura de que ella conocía a Tanya. Todo Seattle conocía a Tanya y su fama de perra con tacones, ella era letal en el juzgado y era mucho mejor tenerla a tu favor que en tu contra.
Los ojos de Rosalie se abrieron con temor y supe que había dado en el blanco.
―Si vuelves a dirigirte de esa forma a mi hijo te juro que no solo te quebrare la nariz.
― ¿Es una amenaza?―
―Sí, es una amenaza con todas las letras. Luego no me digas que no te lo advertí―dije tomando la mano de Seth para terminar saliendo de la cocina.
A mi espalda escuche los pasos de alguien, por la sombra supuse que era Edward. Me detuve al final del pasillo donde minutos antes habíamos estado esperando.
―Isabella―musito una dulce voz, no era Edward. Esme Cullen me miraba con un gesto de disculpa en su rostro, se veía culpable… ―Lamento todo esto…―le dio n vistazo a Seth y le sonrió con ternura―Lo lamento pequeño, no quise hacerte pasar un mal rato.
Seth bajo la mirada y se llevo la mano libre a la boca.
―Mi intención no era esta. Cuando le dije a Alice que te invitase no lo hacía para recalcarte cosas del pasado, ni mucho menos para herirte ni burlarme de ti. No eran esas mis intenciones…
―No quiero tener esta discusión frente a Seth―sentencié― Él es muy pequeño para tener que escuchar los problemas de los adultos―dije acariciando el cabello revuelto de mi hijo― Es solo un niño y no tiene porque pasar estas situaciones, nadie tiene porque ofenderlo por algo que no es su culpa.
―Lo entiendo. Rosalie no tenía ningún derecho al ofender a Seth… ella simplemente no entiende las cosas.
Sabía que Esme querían seguir la conversación, lo veía en la forma desesperada que torcía sus dedos y miraba anhelante a Seth. Y siendo sincera yo también quería continuar la conversación. Esme y yo teníamos una historia difícil, ella había sido una perra… y yo necesitaba saber si ahora podía confiar en ella. Seth quería conocerla, yo lo sabía…
Él me lo dijo. Pero no podía arriesgarlo y dejarlo a merced de Esme como si nada. Ella me debía unas cuantas explicaciones. Explicaciones que yo necesitaba…
Lucy apareció en el vestidor luciendo sumamente inquieta. Tenía los ojos llenos de lágrimas y su peinado estaba hecho un asco. Al verme no dudo en correr hacia mí y se colgó de mi cadera al igual que Seth lo había hecho en la cocina.
―Bella… no me dejes aquí―sollozo― quiero ir a casa… vámonos a casa.
Busque ayuda en Esme, pero ella estaba demasiado ocupada mirándonos. Su cara demostraba sorpresa y otros sentimientos que no pude identificar porque rápidamente oculto sus emociones volviendo a la fría máscara de siempre.
―Tranquila Lucy, ahora debo hablar con tu abuela… pero luego nos podemos marchar. ¿Me puedes hacer un favor?―pregunte sonriéndole― Seth nunca ha visto esta casa y ha estado muy emocionado por saber donde viven sus abuelos… ¿Puedes mostrarle la casa?
Lucy me miro dudosa.
― ¿Un recorrido?―
―Si, un recorrido… largo―
Ella suspiro derrotada y asintió.
―Vamos Seth…―dijo tendiéndole la mano a mi hijo, Seth la tomo dudoso y ambos se alejaron rumbo al segundo piso. Cuando estaban subiendo las escaleras Lucy se detuvo y se volvió hacia nosotros―Yo cuidaré a Seth―sentencio.
―Lo sé.
Y claro que lo sabía, por más que desconfiara de todos los Cullen sabía que Lucy era diferente.
Cuando desaparecieron me giré hacia Esme.
―Conversemos en el estudio―dijo y comenzó a caminar. La seguí en silencio. Cruzamos un largo pasillo y luego doblamos a la derecha, quedamos frente a dos grandes puertas que ella abrió sin dificultad. ―Pasa―dijo al ver que no me había movido.
El estudio era muchísimo más grande que la oficina de Aro, doblada o triplicaba el tamaño de la oficina de Aro. Las paredes estaban decoradas por enormes libreros, todos repletos de libros. Por un momento me permití soñar e imaginé que todos esos libros me pertenecían… fue un bonito sueño, hasta que Esme aclaro su garganta para llamar mi atención. Avergonzada corrí la vista.
― ¿Para qué nos invito a la fiesta?― pregunté directamente.
―Creí que ya era hora que Edward nos presentara a Seth… oficialmente.
―Usted ya conocía a Seth. Dígame la verdad… ¿Por qué nos invito?
―Quería ver a mi nieto.
Ambas nos quedamos en silencio, yo sumida en mis pensamientos. Tratando de ordenarlas ideas. Ella había dicho que quería ver a Seth, ¿Eso era bueno o malo…? Eran tantas preguntas que azotaban mi mente. Estaba confundida y asustada… no podía mentirme a mí misma. Enfrentarme a Esme Cullen me asustaba, el papel que ella representaba en mi vida era grande. Ella no solo era la madre de Edward, ella era una especie de fantasma del pasado… una barrera que impedía mi completa superación.
Sabía que debía verme fuerte si quería salir bien de todo esto. Estaba segura que si demostraba debilidad ella no dudaría en usarla en mi contra.
― ¿Solo eso, sin más? ¿De un día para otro nació el instinto maternal y quiso saber de la existencia de mi hijo?
―No, no fue así―exclamo― Siempre pensé en Seth, sabía que tenía un nieto… en alguna parte del mundo. Pero cuando Edward se fue a buscarte… tuve curiosidad.
― ¿Curiosidad?―pregunte sonriendo entendiendo el juego de Esme― Claro, tenías curiosidad de saber porque tu hijo se había marchado en nuestra búsqueda. ¿Tendríamos algo de especial que Edward decidió recuperarnos…?
―No podía entender porque había ido en tu búsqueda, es cierto. Debo confesar que pensé que Edward había olvidado tu existencia, él nunca te mencionaba… ni a Seth. Por eso me sorprendí cuando él se marcho hacia Forks… llevándose a mi nieta con él.
― ¿Por qué nos invito, Esme? Me queda claro que realmente no lo hizo para acoger a Seth…
―Si lo hice por eso. Durante estos meses he pensado muchas cosas… he pensado en muchas personas… en mi y en los errores que he cometido. Seth es una de esas personas que han ocupado mi mente. Tú también por supuesto, Edward, Lucy… Ángela.―Esme chasqueo la lengua al decir el último nombre― Seré honesta contigo Isabella, durante todos estos años… nunca pensé en ustedes. Para mí no significaban nada más que una mancha dentro de mi familia… pero luego de la marcha de Edward…
―Eres tan egoísta.
―Lo sé. No te voy a mentir, no más. Soy una persona egoísta, quizás la persona más egoísta que alguna vez conozcas, pero amo a mi familia y soy capaz de cualquier cosa por ellos. Lamentablemente eso me cegó en los momentos en que debía escuchar mi corazón y actuar como la mujer digna que era… ―se detuvo unos segundos y me sonrió con tristeza― Una lástima para ti… porque te cerré las puertas en la cara. Aquella idea de familia ideal ha estado grabada en mi mente desde siempre, desde que era una niña siempre había soñado con casarme con un buen hombre, tener muchos hijos y criarlos como buenas personas… que mis nietos crecieran en un matrimonio consolidado… que mis hijos estudiasen en las mejores universidades… ideales que terminaron por dañar a mi familia profundamente.
―No quiero escuchar tus excusas, enserio.
― ¡No son excusas! ¿Quieres la verdad? Esto es lo único que tengo para ofrecerte. No te pediré disculpas porque no las merezco, solo puedo ser honesta contigo. Abrirte mi verdad. No la de Edward, ni la de Ángela… la mía. Lo que yo viví…
― ¿De qué me sirve escucharte? Eso no me dará ninguna clase de consuelo. No me quitara el dolor, ni el enojo… no confiaré en ti por eso.
―No quiero que confíes en mí. Confiar en mí sería el peor error que puedes cometer. Simplemente quiero que sepas que soy honesta. No inste a Alice a invitarlos a la fiesta para que Rosalie los ofendiese, en ningún momento pensé que ella actuaria de esa forma tan despreciable.
―Adelante―
―Seth es mi nieto―declaro dejándome descolocada― Ahora lo sé… y lo siento dentro de mí. Es parte de mi familia Isabella, sé que esto debería haberlo dicho desde la primera vez que me dijiste de su existencia… fallé, pero siento que aún no es tarde para comenzar de nuevo. No pretendo que olvides que fui una perra contigo, no. Eso siempre estará presente entre nosotras, tú jamás lo olvidarás y yo tampoco. Pero Seth es una persona inocente… ahora lo sé.
― ¿Ahora lo sabes?―dije con la voz quebrada― ¿Acaso cuando vine la última vez y te dije que nos ayudaras no lo era? Era solo un bebe… yo era una niña asustada y me echaste a la calle. Nunca llamaron, ¿Cómo crees que sobreviví? Todas las personas a mí alrededor me fallaron…
―Tenías a tus padres…
― ¿Qué padres?―pregunté burlesca― No tengo padre, y mi madre me echo de casa apenas comenzó a notarse mi barriga.
Sus ojos se abrieron horrorizados y vi la culpa cubrir su mirada.
―Yo… yo no sabía eso.
―Te lo dije. La última vez que nos vimos… "Ayúdame por favor… no tengo a nadie"
―Pensé que estabas exagerando, realmente pensamos que lo único que querías era dinero.
―Quería ayuda… apoyo. Pero eso da igual, aquello ya paso… a mi me interesa saber lo que harás ahora, con Seth. ¿Enserio quieres acercarte a él…?
―Quiero.
―No, no me digas ahora. Piénsalo Esme, Seth no es una cosa… no es una mascota. Es un niño, un niño que está creciendo, que cada día entiende más cosas… un niño que cuando sea mayor de exigirá explicaciones. Seth es el niño que no nació como tú querías, no es el reflejo de tu familia perfecta. Y no quiero que nadie lo miré como un error. Porque no lo es… Seth nació del amor, aunque a ti y a tu familia le duela… Edward y yo nos amábamos…
―Nadie lo mirará de ninguna forma que no sea la que se merece, es un Cullen. Así como Lucy y mis demás nietos. Su nacimiento es algo que nadie debe reprocharle, ni a ti ni a nadie…
―Rosalie hoy dijo cosas muy feas, toma cartas en el asunto. Seth quiere conocerlos, yo no pondré trabas en ello pero a la primera muestra de estupidez de su parte yo me alejo con mi hijo y esta vez sí que para siempre.
―Lo entiendo―dijo― Hablaré con Rosalie, es hora de que ella también abra los ojos y deje de culparte a ti de la huida de Ángela.
―Dios―mascullé― ¿Por qué todos me culpan a mí por eso? Yo ni siquiera sabía de su existencia hasta que vine a buscar a Edward.
―Supongo que es más fácil culpar a los demás antes que aceptar la verdad. A todos nos dolió que Ángela se haya marchado, a algunos más que otros. No me mentiré diciendo que estoy cien por ciento de tu lado Isabella, Ángela siempre ocupara un lugar importante dentro de nuestra familia, a pesar de sus errores… yo le quiero. Rosalie era su mejor amiga y al igual que yo… no pudo aceptar bien su marcha.
―Sigo sin entender porque me culpan a mí.
―Ángela jamás supero que Edward la haya engañado, y nosotros de culpamos a ti de eso.
―Yo no sabía que Edward era casado, ¿Cómo iba a saberlo? Él era demasiado joven… ambos éramos demasiados jóvenes para que a mí se me pasase esa idea por la cabeza.
―Siempre he pensado que eres una estúpida― dijo negando con la cabeza. A pesar de que sus palabras era un insulto en todas las letras el tono de su voz me hizo ver que no era un ataque, simplemente la confesión de un pensamiento.― Supongo que vivías demasiado en las nubes y eras demasiado ingenua para ver la realidad.
―Lo era―acepté― También fue mi culpa en ese aspecto. Tal vez si hubiese sido más madura y menos ingenua hubiese notado que Edward me ocultaba algo, pero estaba demasiado cegada y entusiasmada con la idea de estar enamorada y que ese amor me fuese correspondido para poder notar lo que ocurría. Pero en fin, no quiero hablar de eso. Solo quiero ver qué ocurre con Seth… él es mi preocupación.
―No ocurrirá nada que tú no aceptes. Ni Carlisle ni yo esperamos integrar a Seth de manera abrupta, ya suficientes traumas a tenido ese niño… simplemente queremos estar ahí…
― ¿Estar ahí?
― Visitarlos de vez en cuando… algunas llamadas telefónicas, cualquier cosa que nos acerque.
―Entiendo… pero, ¿Qué pasa si mi hijo quiere más? ¿Qué ocurrirá cuando él pregunte porque jamás se acercaron a él, ustedes serán capaces de asumir sus errores o ignoraran la pregunta al igual que han hecho durante todo este tiempo?
―Ya aprendimos nuestra lección, Isabella. No te voy a mentir diciendo que haremos todo bien. No por lo menos yo… me voy a equivocar y quizás te haga rabiar un par de veces, pero trataré de responder todo honestamente.
―Eso es suficiente… por ahora.
La puerta se abrió y ambas nos giramos para encontrarnos con un preocupado Edward. Se veía agitado y apenas me vio giro su mirada a su madre. Sus cejas se fruncieron en molestia y antes de que pudiese decir nada él dijo:
―Aléjate de ella.
Esme reacciono tal cual lo previne. Sonrió elegantemente ignorando las palabras de su hijo, me hizo una seña a modo de despedida y se alejo.
―Hablamos otro día Isabella, cuando el hombre de las cavernas no esté presente―salió de la oficina y se fue dejándome en compañía de Edward que ahora me examinaba con la mirada.
―Estoy bien―dije rodando los ojos. Edward mantuvo su poderosa mirada sobre mí, tratando de ver si realmente decía la verdad― ¡Hey, estoy bien!
― ¿Segura? Mi madre puede ser un verdadero ogro cuando se lo propone.
― ¿Crees que no lo sé?―ironice― Pero no te preocupes. Esta vez se comporto… bien.
― ¿Segura?
―Si
― ¿No me estas ocultando nada?
― ¿Puedes dejar de hablarme como si fuese una niña? Me irritas.
Edward suspiró y se relajo visiblemente.
― ¿De qué hablaron? ¿Seth…?
―Lógico. Fue una charla muy interesante… y fue mucho mejor de lo que esperaba.
―Supongo que debo sentirme relajado.
―Disculpa por lo que dije allá abajo, fui bastante dura contigo.
―Entiendo… no tienes que disculparte. Estabas defendiendo a Seth… yo simplemente estaba ahí haciendo nada para ayudarte, es obvio que me atacaras. Después de todo yo te inste a venir a esta fiesta―dijo haciendo comillas en el aire― La cual en vez de fiesta parece funeral… ¿Dónde están los niños?
―Lucy llevo a Seth a un recorrido para que yo pudiese hablar con tu madre.
―Rosalie se marcho.
― ¿Qué?
―La invite a salir de casa… Alice me apoyo.― Al ver mi cara de interrogación dijo― A mi hermana no le gusto nada que Rosalie descargase su furia contra los niños, contra Seth―corrigió― Emmett dijo que la llevaría al hospital para ver su nariz. Fue un golpe duro…
―Se lo merecía. No tenía motivos para hablar así de mi hijo…
―Nuestro hijo, y no. Ella se aprovecho de la amistad que tiene con mi madre y Alice para atacarte. Jamás pensé que fuese ella quien se comportara de esa forma. Admito que lo pensé de mi madre… o Carlisle. Pero mi madre trato de estar lo más serena, yo mismo lo noté… y mi padre no está porque le toco dar una conferencia en Chicago.
―Ah…
En un movimiento lento, casi en cámara lenta Edward se acerco a mí y tomo mi mentón.
―Lamento lo que paso… no quiero que tengas que pasar esto de nuevo. No te traje para que te humillasen, ni para que te culpasen. Si hay culpables en todo esto, somos nosotros. No tú, no Seth.― Las palabras de Edward se mezclaron en mi cabeza y por un momento me quede aturdida. Su aliento se mezclo con mi respiración y cerré los ojos. Sentí a Edward acercarse aún más si eso era posible. Su respiración choco contra mi nariz y mis mejillas― Te amo.
Te amo…
No sé si fue su cercanía, sus palabras… o las emociones vividas durante el día lo que me instaron a acortar nuestras distancias y juntar nuestros labios…
Holi :3 Traigo el capitulo de Agridulce antes de de irme de vacaciones c': Muchas gracias a las chicas que comentaron el capitulo anterior Lamb'stown ,CaroBereCullen , IselaCullen, Maya Cullen Masen , naddia-of-pattz , Marie Rose Williams Hale , , fermeyer,
bellybellsn. MUCHAS GRACIAS -arroja flores-
*PD: Tengo una nueva historia llamada 'Inevitable' así que les pido que pasen por mi perfil y la lean :3 -& comenten- trata de fantasmas, muertes... LÉANLA
Nos vemos en otra actulizacion después que vuelva de vacaciones ¡Adiosin!
~Cambio y fuera
MillaC:
