Todas sabemos que los personajes no son míos, si fueran míos... Edward y Bella hubiesen tenido sexo en el instituto :/ pero bueno.


Cuando nuestros labios se rozaron fue como volver a casa.

La oficina de los Cullen desapareció de mi vista. Los estantes repletos de libros se marcharon, ni siquiera podía tocar el piso con los pies. Era como si estuviese flotando en otra dimensión. Una intensa dimensión.

Mis sentidos estaban alerta, intensificando cada sensación por mil.

Besar a Edward era algo… irreal.

Sobre todo cuando me había prometido jamás volver a besarlo. No podía resistirme, era Edward. El hombre que me había pisoteado el corazón cuando era una niña, el padre de mi hijo. El mismo que había vuelto y luchado para que yo le perdonase. Era él… siempre sería él.

Aquella parte rebelde de mi me hizo saber la verdad. Yo siempre estaría enamorada de Edward. No importa que ocurriese, el sentimiento iba más allá de las dificultades. Era como una dura roca dispuesta a luchar contra todo para mantenerse firme, incluso conmigo misma.

Prontamente ―demasiado pronto para mí― el beso termino.

Nuestras frentes descansaban juntas, ambos tratábamos de recobrar la respiración después de aquel intenso beso. Edward tenía nuestras manos entrelazadas, el contacto se sentía tan íntimo y dulce que no fui capaz de romperlo.

Mi recién descubierto sentimiento no podía quedar a la luz ahora. Era demasiado pronto… y si algo había aprendido con Edward era que las cosas necesitaban tiempo.

―Tengo que buscar a Seth―dije separándonos.

Edward me estaba mirando. Sabía lo que estaba esperando…

Una explicación. Sin embargo, no se la daría. No estaba preparada para afrontar las cosas…

―Luego―dije contestando su pregunta silenciosa. Él asintió y sonrió ladinamente― ¿Nos quedaremos o nos marcharemos?

―Rosalie ya se fue… y las cosas con mamá salieron bien. Quizás… podríamos quedarnos.

―Hablaré con los niños.

―De acuerdo―concedió― Necesito hablar con Lucy.―dijo apesadumbrado. La tristeza cubrió su mirada y no pude evitar sentirme mal por él. Conocía a Edward, sabía que estaba aterrado. Por lo poco que me había dicho acerca de Lucy… antes de llegar a Forks ella lo ignoraba. Y él no quería volver a eso.

Terminamos de arreglar nuestras ropas―que con el beso y sus toqueteos terminaron desarmadas― y salimos de la oficina para buscar a nuestros hijos.

Edward tuvo que guiarme en el recorrido de la casa. Estaba segura de que si iba sola me perdería entre tantos pasillos que se cruzaban entre sí. Finalmente encontramos a Lucy y Seth junto a las niñas de Alice. Estaban jugando con una masa de colores, parecían divertidos.

―Haré la mejor serpiente de la historia―dijo Seth tomando la masa verde en sus manos― Se llamará Seth.

―Que original―bromeo Lucy haciendo bolitas con la masa.

Para hacer notar nuestra presencia Edward carraspeo. De inmediato los cuatro pares de ojos se volvieron a nosotros.

Lucy ya no estaba triste. Al ver a Edward se puso de pie y corrió a los brazos de su papá. Seth por su parte me hizo un saludo militar y mostro la masa verde con orgullo.

―Te presento a mi nuevo hijo, Seth―anunció mostrándome a su… serpiente― ¡Eres abuela!

―Oh genial… entonces ya puedes irte de casa ahora que eres padre―dijo mirándolo con maldad.

Seth trago en seco y desarmo su serpiente volviéndolo una bolita.

―Ya no. Mi hijo a muerto― declaro con tristeza fingida― Fueron los dos minutos más lindos de mi vida.

―Deja el drama―le dije rodando los ojos por sus bromas. ―Oh miren… ¡Seth hizo una copia de si mismo!―dije mostrando la bolita verde.

Lucy y Edward rieron, ellos sabían del apodo de Seth. Las niñas me miraron extrañadas pero sonrientes.

― ¿Y Alice?―pregunto Edward manteniendo a Lucy en sus brazos.

―Fue a buscar mi pastel―dijo la niña mayor, Hope.

― ¿Vendrán otros niños?―pregunto Seth― Solo estamos nosotros.

―Sip―dijo Hope volviendo a trabajar en su masa― Pero ellos vienen más tarde. La fiesta familiar es en la mañana―añadió con una sonrisa― ¿Se quedaran cierto…?

De forma automáticamente Lucy y Seth me miraron.

― ¿Podemos quedarnos Bella?―pregunto Lucy―Ya no me quiero ir.

― ¿Segura?―pregunto Edward.

―Si, nos estamos divirtiendo mucho… ¿Cierto Seth?― la mirada dulce y persuasiva se poso sobre mi hijo, mi pobre pequeño. Aunque quisiese negarse no podría, la mirada de Lucy era demasiado poderosa.

Atontado mi hijo respondió.

―Sí, si… ¡La estamos pasando genial!―

―Okey. Nos quedamos…―

Edward y yo nos acomodamos en una esquina de la sala, mirando a nuestros hijos compartir. Era una escena tan tierna y pura, parecía sacada de una revista infantil o de una película. Niños jugando felices, riendo y hablando entre ellos con tanta alegría…

Guardé aquella escena en mi mente.

Era por momentos como este que había aceptado a Edward nuevamente en nuestras vidas. Porque solo él podría darle a Seth las vivencias de una familia real. Yo no podría jamás, no tenía familia, solo tenía a Aro… y por mucho que me doliera ellos no eran nuestra familia real.

Seth aquí podría formar parte de algo íntimo, de un núcleo familiar.

La emoción recorrió mi pecho, algo tibio se instalo en el centro de este, me sentí tan bien que incluso la rabia por Rosalie desapareció.

―Gracias―murmure. ―Gracias por invitarnos.

―No es nada. Es hermoso… ¿No lo crees? Seth y las niñas… pareciese que se conociesen de toda la vida. Y pensar que todo este tiempo ellos han estado separados―añadió con tristeza― Que imbécil fui.

―Estoy de acuerdo―dije bromeando.

Edward enarco una ceja y me sonrió.

―Luego no te quejes cuando te arroje a la piscina.

―Si claro…―dije rodando los ojos― Si es que me atrapas―añadí con suficiencia.

―No me provoques, puedes terminar perdiendo.

Era mi idea o… estábamos coqueteando. Tan rápido como cruzo el pensamiento lo deseche. Yo no coqueteaba, menos con Edward. Simplemente estábamos compartiendo unos momentos agradables… tratando de ser amistosos por nuestros hijos.

Si, todo era por eso.

No tenía nada que ver el hecho de que nos hubiésemos besado minutos atrás ni lo apuesto que se veía en esa camiseta azul… ni el hecho de que estábamos a centímetros de distancia.

Me reí por mi estupidez.

Era obvio que estábamos coqueteando. Y era obvio que no debería de suceder…

Me lamente por ello. Pero alguien debía ser la fuerte, yo. Si dejaba que Edward descubriese lo mucho que me gustaba su presencia él se daría como ganador del juego, y quizás todo volviese a ser como antes.

Él sería el amo y señor de nuestra relación y yo la tontita ingenua.

―Bella… ¿Estas ahí?―dijo cruzando su mano por delante de mi rostro.

―Solo estaba pensando…

―No pienses tanto… siempre que piensas terminas alejándote―refunfuño.

―Uno de los dos debe usar el cerebro.

―Ja-ja―murmuro entre dientes.

Nos quedamos en silencio durante algunos minutos. Nada incómodos, ambos estábamos conscientes de que había cuatro pares de ojos curiosos viendo cada intercambio de palabras que teníamos. Ellos juraban que pasaban "desapercibidos", claro. Como si la risita de Seth y el sonrojo de Lucy no fuesen notorios.

Además de que Hope estaba cantando en voz baja esa vieja e infantil canción… »Bella y Edward sentados en un árbol dándose besitos…«

Al escuchar la canción no pude más que ruborizarme y correr la mirada logrando que los niños y Edward riesen.

Y así estábamos. Riéndonos, mirándonos… hablando de vez en cuando esperando que Alice llegase con el dichoso pastel.

― ¡Familia!―exclamo de la nada logrando asustarme.

Apareció por la puerta lateral, apenas pude distinguirla, lo único que se veía eran sus pequeñas piernas bajo el enorme pastel cubierto por el famoso cartón blanco. Edward se adelanto y ayudo a su hermana. El enorme pastel fue depositado en la mesa de centro, los niños comenzaron a chillar emocionados haciendo halagos al pastel… lo grande que era, los sabores que podría tener... ¡La forma! Todo parecía entusiasmarlos.

Incluso el hecho de que la caja dijese 'Hope' seguido de un bonito corazón provocaba sus chillidos.

― ¡Es el pastel más grande del mundo!―grito Seth corriendo alrededor de la mesa.

― ¡Y es de nosotros!―acoto Hope.

Así nos pasamos la mañana, viendo a los niños jugar y los adultos hablando de vez en cuando. Esme y Alice estaban atareadas preparando la fiesta para Hope, Edward y yo decidimos ayudarles para matar el tiempo. Y así nos enfrascamos en la larga pero no tediosa tarea de decorar la casa de los Cullen.

A las cuatro de la tarde los niños comenzaron a llegar. Al rato la casa estaba llena de niños corredores que gritaban por toda la casa. Y a pesar de todo el ruido, y de lo cansaba que estaba debía confesar que nunca me había divertido tanto.

Ni siquiera cuando Tanya me obligaba a ir a esos pubs.

Porque aquello era lo que yo siempre había querido. Una familia… y aunque ahora solo fuese un testigo dentro de todo el espectáculo me sentía bien.-

.

.

Mi cumpleaños pasó rápidamente. Me había negado a cualquier celebración, los tres –Edward, Lucy y Seth habían reclamado- pero finalmente aceptaron y terminamos celebrando mi cumpleaños con una salida al cine, y una sencilla cena en un restaurant de comida italiana. Nada muy elaborado, tal y como yo lo pedí.

Los dos meses siguientes pasaron rápidamente, las cosas durante ese tiempo no cambiaron mucho. Edward y yo manteníamos la misma relación 'relajada', no habíamos vuelto a besarnos ni tampoco hablamos del tema. Al principio Edward me acorralaba a cualquier oportunidad y trataba de hablar del beso, pero ante mi negativa opto por lo mejor; dejar el tema en paz.

Esme llamaba de vez en cuando a Seth, él era feliz con esas llamadas y yo también. Nos vimos en otra 'reunión familiar' esta vez para celebrar el cumpleaños de Carlisle. Fue una tarde agradable, aunque no tan divertida como el cumpleaños de la pequeña Hope. Carlisle fue muy atento con Seth, cuando llegamos a su casa le ofreció un regalo…

Un balón nuevo de futbol.

Yo no quise hablar a solas con Carlisle. Era obvio que Esme le había comentado de nuestra charla, y él supo comportarse. Si tenía recelos de mi… no lo comento ni hizo gesto alguno que me molestase.

― ¡MAMÁ!

El grito de Seth me alerto. De un salto abandone la cama y corrí en su búsqueda.

El grito provenía del primer piso. Rápidamente me eche sobre las escaleras saltándome un par.

― ¿Qué pasa…?

Mi garganta se quedo apretada cuando vi a Victoria sentada en el sillón, estaba llorando.

― ¿Vic…?

―Oh Bella…―exclamo poniéndose de pie. Sus mejillas, antes pálidas estaban sonrosadas y llenas de lagrimas―

― ¿Qué ocurre?―demande

― James.

Mi corazón comenzó a latir desbocado.

―Tuvo un accidente. No sabemos nada… sé que está en Port Angels pero no tengo como… no tengo como llegar. Tanya está en el hospital y deje a los niños con una niñera.

― ¿Qué ocurrió?

― ¡No lo sé!―grito― Él solo fue a Port Angels a pagar unas cuentas y… luego me llamaron del hospital.

― ¿Esta en Port Ángeles?

―Sí, Dios… no sé qué hacer. Me muero si le pasa algo…

―Tranquilízate. ¡Seth, prepara una mochila!

―Si mami―dijo mi hijo volando escaleras arriba.

―Vamos. Súbete a la camioneta. Voy por mis documentos y nos vamos…

― ¿Llevarás a Seth?

―No. Pasaré a dejar en casa de Edward…

―Oh…―la incertidumbre cruzo la mirada de Victoria y pude leer su pregunta.

―Estamos bien Vic… no tienes que preocuparte por nosotros. Edward es… bueno.

― ¡Estoy listo!―grito Seth interrumpiendo la conversación.

―Luego hablamos― corrí a mi cuarto y saque una chaqueta para abrigarme. Tomé la primera chaqueta que encontré. Agarré las llaves y tome a Seth por la mano― Te iré a dejar donde papá, ¿Okey?

―Yo quiero ir…

―No puedes colega. Solo harás que me preocupe más. Además así estarás con Lucy, podrás jugar y hacer esas cosas que te gustan hacer.

―Vale―respondió malhumorado― ¿Y si papá está en el trabajo?

―Mierda. No pensé en eso.

Rápidamente tomé mi celular y marque el número de Edward. Contesto al segundo pitido.

¿Bella? ¿Qué pasa…?

―Necesito pedirte un favor. Un amigo tuvo un accidente y debo llevar a su esposa a Port Ángeles, ¿Puedes quedarte con Seth?

Claro, pasa a dejarlo en el hospital. Acabo de terminar mi turno… ¿Se quedará a dormir?

―Es lo más seguro. No sé a qué hora regresaré… te advierto que está un poco molesto. Mi amigo es… importante para ambos.

Entiendo. No te preocupes, ven a dejarlo. Yo lo cuidaré.

―Vale, gracias.

Nos vemos…

―Adiós―y corte la llamada.

Seth me miraba esperando una respuesta.

― Te quedarás con Edward.

― ¡Pero mamá…!

―Hey, mírame Seth. James esta en el hospital, tía Victoria está asustada y no me estas ayudando con este berrinche. ¿Puedes ayudarme e ir con Edward?

―Pero…

―Seth.

Seth dio un largo suspiro y bajo la vista.

―Iré con papá… ¡Pero promete que me llamaras!

―Lo prometo. Te llamaré apenas llegué al hospital, ¿Contento?― el asintió y aproveche el momento para robarle un beso― Eres el mejor hijo del mundo.

Solo lo dices para que obedezca―murmuro cabizbajo.

―No, lo digo porque lo siento bolita. Ahora vamos, Victoria debe estar muriendo de nervios.

―Me pregunto por qué no tomo un taxi hasta el hospital―dijo Seth saliendo de casa.

Y pensándolo bien… mi hijo tenía razón. De seguro Victoria estaba tan nerviosa que esa opción no cruzo su mente.

Me subí a la camioneta, a mi lado iba Seth jugando con la radio y atrás estaba Victoria quien miraba ausentemente por la ventana. Realmente no quería saber cómo se sentía en estos momentos. Conocía la historia de amor de ellos, era tan o más tortuosa que la mía. Victoria había dejado todo por estar con James, rechazado su vida llena de comodidades con tal de estar con el irresponsable y trasnochado James Denali, que lo único que hacia hasta ese momento era meterse en problemas.

Y luego de que pudieron afrontar todos esos problemas y tenían una vida tranquila y feliz…

¿Por qué todo era tan injusto?

Bufe molesta y aceleré hasta llegar al hospital de Forks. Apenas tuve tiempo en estacionarme. Edward estaba de pie en las escalinatas. Aún traía puesta la bata blanca por lo que supuse que Seth tendría que esperar un tiempo dentro del hospital antes que Edward terminase de arreglarse.

―Hola―saludo mirándome con incertidumbre― ¿Está todo bien?― pregunto mirando hacia el asiento trasero donde estaba Victoria quien parecía ajena a todo el mundo.

―Más o menos…

― ¿No saben nada del accidente?

―Nada. Esperamos que cuando lleguemos nos puedan informar de algo…―sentí el nudo en la garganta y trague profundo para alejar las ganas de llorar― Seth lleva una muda de ropa, lamento avisarte con tan poco tiempo pero… esto me tomo de improvisto―confesé.

―No te preocupes. Hola campeón, ¿Estas listo para una noche de chicos?―dijo sonriendo.

―Hm…―mascullo Seth entre dientes. Le di un codazo por lo bajo y de inmediato añadió― Si papá…

―Bien, vamos. Dejemos que mamá maneje tranquila.

De mala gana Seth me dio un beso en la mejilla y se despidió de Victoria con otro beso. Victoria apenas podía mantener los ojos abiertos por las lágrimas derramadas.

―Te llamaré―prometió Edward― Y ten cuidado, no me gustaría que termines teniendo un accidente.

― Cuídalo―dije mirando a Seth quien miraba el suelo con tristeza― Aún está molesto.

―Tranquila. Lucy vive molesta la mayoría del tiempo… creo que puedo con esto.

―Suerte―murmuré bajito― Nos vemos.

―Cuídate Bella… maneja despacio.

―Está bien papá―bromeé subiendo nuevamente a la camioneta.

Tal y como prometí maneje despacio.

De Forks a Port Ángeles había cuarenta y cinco minutos de viaje si viajabas a una velocidad prudente, cuando viajaba con Tanya llegábamos en veinte. Y cuando viajaba con James en quince… y con Renée en una hora.

¿Habría sido eso la causa del accidente? ¿James habría manejado muy rápido…?

―No―respondió Victoria leyendo mi mente― Ya no manejaba así de rápido. No quería tener un accidente…―sollozo.

―Lo lamento.

―No importa. Solo quiero llegar y ver que tal esta.

El resto del camino la pasamos en silencio. A pesar de que me inquietaba enormemente el silencio de Victoria no podía prestarle la atención necesaria. La lluvia se había largado nuevamente y la carretera estaba resbaladiza. Odiaba manejar en esas condiciones. Mi madre siempre había sido una loca por las reglas de transito, y siempre me había inculcado el hecho de manejar con extrema precaución en las pistas húmedas, las clases de manejo fueron sin duda una de las pocas cosas buenas que mi madre me dejo antes de esfumarse de la tierra.

El hospital de Port Ángeles era tres veces más grande que el de nuestro pueblo. Nuestro hospital tenía tan solo un nivel mientras que el de Port Ángeles tenía tres, ellos contaban con todos los equipamientos para grandes cirugías mientras que nuestro hospital ―por todo lo que Edward me comentaba cuando hablábamos de su trabajo― solo podía asistir para unas pequeñas cirugías, primeros auxilios y esas cosas.

Apenas estacione la camioneta, Victoria se lanzo fuera de ella, me vi obligada a correr para alcanzarla. Me mantuve atrás, alargando mis pasos cuando ella se adelantaba mucho. Entramos al hospital y de inmediato fuimos al mesón de informaciones. Nos atendió un enfermo, era una joven moreno y de ojos cafés, en su placa decía que se llamaba Tom.

―Mi marido tuvo un accidente y me dijeron que está en este hospital. Necesito saber cómo está.

―Nombre de su marido―dijo con voz monótona.

―James Denali.

El chico tecleo en la computadora y luego levanto la vista hacia Victoria.

―Esta en pabellón, puede esperar afuera de la sala 106, será transferido en unos minutos.

― ¿Lo operaron?―pregunte con la voz quebradiza. ¿Era tan grave el accidente…?

―No fue nada serio―dijo el chico para tranquilizarnos― Pero una de sus piernas se vio afectada… y necesitaron interferirlo.

No pudimos preguntarle nada más pues en ese momento entro un hombre histérico tratando de buscar información de su hija. Al parecer había sido víctima de un asalto…

―Gracias al cielo no es nada grave― musito Victoria mientras caminábamos hacia la sala 106― Estaba aterrada.

―Lo note…

Victoria sonrió mientras trataba de arreglar su cabello rebelde en una desordenada coleta. Supuse que al tener noticias de James habría recobrado la calma, y pudo notar su apariencia… deplorable.

Tal y como Victoria me había informado apenas llegamos al pasillo donde estaba la sala 106 pudimos divisar la figura de Tanya apoyada contra la muralla. Alta, delgada… vestida con un abrigo blanco y con el cabello totalmente desarmado. Aún así se veía como el vivo reflejo de la mujer poderosa y realizada.

Levanto la cabeza al sentir nuestros pasos resonar en el pasillo. Al ver a Victoria, avanzo hacia ella y ambas se fundieron en un cálido abrazo. Me sentí un poco fuera de lugar, era obvio que ambas compartían un vínculo mucho más fuerte del que yo jamás había tenido con ninguna mujer. James era el centro de ese núcleo. Tanya adoraba a su hermano menor, lo cuidaba como si fuese un niño, y Victoria apreciaba eso.

Tanya estaba profundamente agradecida con Victoria, más de una vez me lo hizo saber. Agradecía enormemente el hecho de que Victoria le hubiese devuelto al hermano que perdió producto de las drogas, el alcohol…

Y ahora ambas lloraban el temor de casi haber perdido a ese centro, al rayito de luz.

¿Alguna vez… alguien lloraría así por mí?

Sabía que para Seth sería un golpe terrible que yo muriese… pero lo superaría. Seth era un muchacho fuerte, las adversidades lo habían convertido en un pequeño hombre encerrado en el cuerpo de un niño de siete años.

¿Lloraría Edward por mi….? ¿Y si algo le ocurriese a Edward, sufriría por él tal como Victoria lo hace por James?

La respuesta era tan incierta y dolorosa, porque en realidad no lo sabía. Si Edward muriese yo… no sabría qué hacer. Moriría quizás por dentro…

Porque a mí no me importaba que no estuviésemos juntos, sabía que era mejor estar separados, me conformaba con saber que las asperezas que teníamos se iban limando día a día. Pero Edward muerto… era otra cosa.

¿Podría llegar a ser feliz sabiendo que jamás lo vería…?

¿Qué jamás me deleitaría viendo sus sonrisas… o enojándome por sus acciones?

―Hola Bella.

Tanya me arranco de cuajo de mis pensamientos. Hice un pequeño gesto con la cabeza a modo de saludo y ella volvió su atención a Victoria.

Ya no éramos amigas.

No importaba.

Tanya y yo… somos incompatibles. Ella tiene un modo diferente de ver y sentir, algo que yo jamás podré ser. La envidio. Ella es dura y poderosa, mientras que yo soy solo la idiota enamorada, que por más daño que le causen sigue amando con la misma intensidad que al inicio.

Soy como aquel perro mascota, que por más que dueños lo golpeen y lo ataquen… siempre vuelve a su amo, fiel hasta el final.


Holo c: ¡Aquí estoy! Luego de amenazas por las redes sociales -empuja a todas las de twitter- traigo el capitulo c: Me da tanta pena Bella :/ yo no sería tan fuerte. Bueno, este capitulo va dedicado a la sensualidad hecha persona, yo, nah, mentira. Va para nuestra querida Marina, Lambstown o como la conozcan XD si quieren insultarle me dicen, yo la insulto por ustedes :D

-otra mentira-

Gracias a todas las chicas que comentaron el capitulo anterior :D CaroBereCullen , annabella sweetgirl , mandy.01 ,Isela Cullen, Josefina Cervantes, Lamb'stown , dezkiciada , Mariale Olivares , Milita Cullen , fermeyer, bellybellsn, naddia-of-pattz , catagomez, jhanulita y también a la Yossy que aunque nunca comenta yo sé que lee XD

PD: Me han nominado en unos premios como 'mejor autora neofito' y con el fic 'Inevitable' en 'Mejor fic rated T' :D si quien pasan a votar... ffthawards . com-todo junto como ya saben-

Leí un os super tierno llamado 'Love Coupon', si quieren lo buscan c: está en mis favoritos.

¡Nos vemos! C:

MillaC: