Agridulce
.
.
.
"No dejéis el pasado como pasado, porque pondréis en riesgo vuestro futuro…" Winston Churchill
.
.
.
─ ¿Qué haremos ahora…?─pregunto Seth mientras caminábamos por el estacionamiento en busca del auto de Edward. La brillante y halagada presentación de la escuela había finalizado minutos atrás y ahora todos nos encontrábamos en la tarea de marcharnos. ─ ¿Iremos a ver a los abuelitos…?
Iba a responder que sí, ese había sido el plan inicial, sin embargo, y para sorpresa mía Edward respondió;
─No, no iremos ─el tono con el cual respondió anulo cualquier posibilidad de chantaje por parte de los niños. Yo lo miré entre sorprendida y molesta. ¿En qué momento nuestros planes habían cambiado tanto…? Si nos marchábamos en este preciso instante podríamos estar en Seattle pasado medio día…
Los niños ya habían notado que algo no estaba del todo bien, y se alejaron con rapidez.
─ ¿Puedo preguntar por qué no iremos a casa de tus padres…? Por si no lo recuerdas en ese habíamos quedado.
Edward continúo caminando, ignorándome.
El enojo creció dentro de mí ser y antes que pudiese controlarme había tomado el brazo de Edward con fuerza obligándolo a girarse hacia mí. Su ceño estaba fruncido, y la mirada brillosa del recital se había esfumado, la irritación era clara en su rostro.
─Basta─ gruñí─ No entiendo que mierda ocurre, y si no quieres que termine pasando acción de gracias con Aro y su familia será mejor que me expliques que rayos sucedió para que te comportes de esta manera tan… irritante.
Edward gruño y de un solo movimiento se soltó de mi brazo.
─Simplemente no quiero ir donde mis padres, eso es todo.
Mentira, mi corazón se apretó con dolor. Él me estaba mintiendo descaradamente, sin tapujos, como si yo fuese estúpida. La garganta me ardió y sentí mis ojos lagrimear.
No, no, no. No vas a llorar, te prohíbo llorar Isabella Swan, no ahora.
¿De qué se trataba todo esto…? Un desolador pensamiento cruzo mi mente y sentí mi estomago revolverse; ¿Él me mentía porque sabía que mis sentimientos por él estaban rejuveneciendo…? ¿Cómo ya había demostrado perdonarlo él creía que volvía a tener el control de nuestra relación…?
El impacto de esos cuestionamientos me abofeteo con fuerza.
Mi mente estaba trabajando a la velocidad de la luz, mientras más tiempo pasábamos de pie, uno frente al otro, observándonos… más pensamientos llegaban a mi mente, cada uno más pesimista que él otro.
─Creo que será mejor que Seth y yo nos vayamos a casa─ susurré en voz baja, temerosa de que él notase el dolor en mis palabras.─ Puedes quedarte con las cosas para la cena… yo…─mi voz se quebró en las últimas palabras y me obligué a respirar con fuerza para seguir hablando─ Nosotros veremos que cenaremos y… los obsequios de Lucy están en la gaveta de la cocina, puedes entregárselos cuando quieras…
Dándome cuenta del rumbo que estaban tomando nuestros planes pensé seriamente en llamar a James para que nos admitiera en su casa esta noche, sabía que ir con Aro sería imposible ya que habían viajado a Londres para pasar las fechas con su hija Jane. Pero Edward no tenía porque saber eso. Él no tenía porque saber lo mucho que me estaba lastimando con su actitud.
─Bella…─susurró─ No digas nada más. No es necesario que armes planes, Seth y tú cenaran con nosotros… ese era el plan, ¿Recuerdas…?
Lo recuerdo tal y como tú has recordado el hecho de no volver a mentirme.
─ Lo siento Edward, pero creo que es mejor que no cenemos juntos. No si vas a pasarte todo el día mintiéndome. Realmente apreciaría el hecho de que por lo menos me dejes pasar una fiesta tranquila… honesta.
Edward refregó su rostro con sus manos, su actitud arisca era demasiado extraña para mí.
─Lo lamento Bella… no quería que esto pasará. Es solo que no sé cómo manejar esta situación y…─se mantuvo en silencio durante unos segundos debatiéndose consigo mismo entre seguir o detenerse─ Ni en mis más locas pesadillas esto ha pasado y me enferma no poder controlar… no poder saber qué hacer.
En mi interior supe que Edward no hablaba de la cena, hablaba de otra cosa… o quizás de otra persona.
Ángela…
Durante el recital me había preguntado que había querido decir Edward al mencionar el nombre de su ex esposa, pero luego cuando Lucy comenzó a tocar… mis cavilaciones se vieron abruptamente detenidas. Pero ahora pensándolo con más detenimiento…
─ ¿Ángela está aquí?─las palabras quemaron como acido vivo dentro de mi boca.
El rostro de Edward se contorsiono en una mueca producida entre la molestia y la furia contenida. Aquella fue mi respuesta; ella estaba en Forks.
La "esposa" de Edward fue durante mucho tiempo uno de los principales objetivos de mi enojo y envidia. La odiaba por el hecho de que ella podía tener una familia perfecta, porque Edward finalmente la había escogido a ella sobre mi y Seth… pero luego comprendí que aquello no era del todo cierto.
Porque después de todo Edward jamás se habría arriesgado a comenzar un romance con un adolescente si su matrimonio estuviese en el orden correcto. Y luego después de escuchar la historia de Edward lo único que me produjo Ángela era una profunda tristeza, porque ella había jugado con tantas vidas solo por dinero… y había renunciado a su hija, al precioso ángel de Lucy solo por egoísmo.
Una persona como ella no podía merecer mayor sentimiento que ese.
O unas ganas de tremendas de ahorcarla y mutilarla lentamente…
─ ¿Cuando lo supiste?─ exigí saber sintiéndome momentáneamente expuesta. Miré a los niños con pánico, esa mujer podía estar mirando a mis niños desde cualquier lugar. Rápidamente hice un escaneo visual del estacionamiento.
Seth y Lucy estaban conversando con un grupo de niños, ajenos al caos que estaban viviendo sus padres. La mayor parte de los autos ya se habían marchado y los pocos adultos que quedaban estabas en pequeños grupos conversando animadamente.
─No está aquí…relájate.─las palabras de Edward me tranquilizaron un poco, pero aún así sentí la imperiosa necesidad de caminar hasta los chicos y esconderlos dentro de mi chaqueta, ridículo, pero eso era lo que sentía.─ La vi esta mañana… mientras buscaba estacionamiento.─Edward escupió las últimas palabras como si fuese una maldición─ Ella había venido a la presentación de Lucy…
Miré a Lucy a través del aparcamiento. Su sonrisa brillante, sus cabellos… la mirada de esperanza que me dio mientras murmuraba esas hermosas palabras…
"Feliz navidad… mamá"
Ella me había nombrado su madre, a mí. Mi estomago se apretó con dolor. Uno de los momentos más hermosos de mi vida estaba siendo empañado por esa mujer…
─ ¿Qué quería?─escupí─ ¿Cómo supo de la presentación…?─ el pánico se reflejo en mi voz. ¿Cómo había podido saber ella que Lucy tendría una presentación? Las únicas personas que lo sabían éramos nosotros y los Cullen…
"Simplemente no quiero ir donde mis padres, eso es todo"
Bastardos hijos de puta.
─Fueron tus padres ─acusé con rencor─ ¡Ellos le dijeron!
Los ojos de Edward se volvieron hacia mí con tristeza, él también había llegado a la misma conclusión que yo.
─ ¿Por qué Edward…? ¿Por qué atraen a esa mujer a nosotros…? ¿Acaso no saben lo mucho que nos daño…, lo mucho que lastimo a Lucy?─ mi voz se quebró y sentí una lagrima escapar de mi ojo.
Edward me rodeo con sus brazos. Su calidez me envolvió y dejé que mi cabeza reposase contra su pecho. La sensación de alivio por tenerlo de vuelta fue como un pequeño haz de luz… mezclado por la tristeza y el enfado que la situación me producía.
─No lo sé Bella… te juro que no lo sé. Mi madre siempre ha estado de parte de Ángela pero últimamente ella había estado tan bien con nosotros, contigo… no puedo creer que nos hayan traicionado así. Entiendo que ella es su madre biológica, pero… todos vimos lo destruida que dejo Ángela a Lucy…, todos fuimos testigos de cómo mi pequeña se escondió detrás de un enorme caparazón luego de que Ángela se marchase. ─su voz tambaleaba a medida que avanzaba─ ¿Cómo pudieron mandar a Ángela a Forks…? No lo entiendo.
Sentí las ganas de tomar el teléfono y marcar hacia Seattle, gritarle a Esme lo mucho que la detestaba y lo maldita que era, sentí ganas de llamar a todas esas personas que aún apoyaban a Ángela y que la veían como la víctima, como la pobre mujer engañada por su marido…
─ Ella dijo que estaba muy feliz de estar de vuelta ─soltó Edward con acidez─ Dijo que Europa le había sentado de maravilla y que ya estaba preparada para retomar nuestras vidas… ¿Lo puedes creer? Estuvo fuera dos años… dos años y luego dice que podemos volver a empezar. Como si solo se hubiese marchado un día, pareciendo olvidar todas las cosas que están sobre nosotros.
─Ella es una imbécil, una estúpida y maldita zorra sin conciencia ni corazón.
─Y lo peor de todo es como se refiere a Lucy. Ni siquiera es capaz de llamarla por su nombre, ni siquiera puede pronunciar la palabra hija, simplemente me dijo "Vine a ver a la niña… supe que tiene una presentación". La niña, no un nombre, no palabras afectivas, solo un sustantivo para definir al ser a quien uso como quiso… ─Edward parecía estar a punto de llorar del enojo─ No la quiero cerca de Lucy, Bella. No la quiero cerca de nosotros. Ella es mala… ella no ama, Ángela no tiene alma.
─Ella no va a estar cerca de Lucy, lo juro. Yo jamás dejaré que ella… ni ningún otra persona dañe a Lucy… y eso te incluye. Lucy es muy importante para mí, Edward. Tanto como Seth, quizás no soy su madre biológica─dije con tristeza─ pero estoy segura de que ella es mi hija por el destino. Es mía… y yo protejo lo que es mío.
Miré a Edward, vi sus lagrimas correr por su rostro, las diversas emociones que recorrían sus ojos me impactaban; miedo, enojo, tristeza, alegría pero sobre todo… amor.
─Mi pequeña y dulce Bella─ murmuro─ siempre tan leal y valiente, te amo preciosa…
Nuestros labios se juntaron en un beso salado, producto de las lágrimas de ambos. No había necesidad de más palabras, ambos estábamos expresando lo que sentíamos en ese beso, buscando en el otro la fuerza para no derrumbarnos.
.
.
.
Dos horas más tarde nos encontrábamos en la cocina de Edward, preparando lo que sería "la mejor cena de navidad adelantada de la historia", nuestra cena de acción de gracias había sido pequeña, Edward y yo habíamos tenido que trabajar hasta tarde y los niños no estaban tan entusiasmados, así que preparamos unas pizzas y nos acomodamos frente al televisor, muy antinorteamericano, de seguro todas las familias del país habían cenado pavo. Todas nuestras ilusiones festivas estaban puestas en la cena de Navidad, sin embargo Edward y su trabajo nos había hecho cambiar los planes y nos vimos obligados a adelantar nuestra cena de Navidad. Aún así los regalos serían entregados durante la mañana del 25, para seguir la tradición.
─Es mucho más fácil preparar una pizza─ mascullo Edward concentrado mezclando los ingredientes con la cual adobaríamos el pavo─ Y mucho más económico, menos tiempo… igual sabor.
Rodé los ojos mientras derretía la mantequilla sobre la sartén.
─Nuestro esfuerzo será premiado. Cuando tengamos este hermoso pavo─dije golpeando el pavo con la punta de los dedos─ listo sobre nuestra mesa, a punto de ser devorado.
─Espero que tengas razón─dijo Edward depositando un beso sobre mi mejilla. Le sonreí con timidez. Antes de volver a casa habíamos llegado al acuerdo de que no dejaríamos que la visita de Ángela nos afectase. Está fecha era especial para todos y no debíamos permitir que esa mujer interfiriera la paz de nuestra pequeña familia.─ De todas formas… si quieres pedir una pizza no me enojaré
En ese momento Lucy entro a la cocina. Ella y Seth estaban preparando el postre en la sala, por lo que no debía extrañarme las manchas de frutas pegadas en sus mejillas. Ella me sonrió abiertamente al tiempo que levantaba sus manitos sucias al cielo.
─¡Hemos terminado!─exclamó─ ¿Podemos ir a jugar ahora…?
─Pero ustedes prometieron decorar el árbol de navidad─le recordó con suavidad Edward, sin mirarla. Lucy frunció el seño y suspiro disconforme.
─Pero no tenemos adornos… mamá olvido comprarlas─ y nuevamente estaba llamándome así. Mantuve mi rostro inexpresivo, aunque por dentro sentía un calor llenando mi pecho.
─Pero tu abuela mandó adornos por correo─dijo Edward─ Están junto a la escalera. No tienes excusa señorita, si yo estuviese libre lo haría por ti. Pero estoy atrapado con este pavo─añadió con molestia.
Lucy chasqueo la lengua y luego llevo sus ojos hacia mí.
¡Oh, no! No me mires con esos ojos.
─Seth y yo queremos mirar la televisión… por favor─ sus enormes ojos verdes se achicaron y comenzaron a cristalizarse. A mi mente llego la imagen del gato de Sherk, ese gato no era nada comparado con Lucy.
Sentí mi resolución flaquear, miré el sartén donde la mantequilla se derretía con rapidez y encontré la solución. Tomé el ajo y las cebollas y lo añadí al sartén, el sonido al chocar contra el sartén resonó por toda la cocina, Lucy aún esperaba mi respuesta.
─Tu padre ya ha dicho que no, ustedes se comprometieron a decorar el árbol. Pero pueden tener la televisión encendida mientras trabajan, así miraran televisión y al mismo tiempo cumplirán su palabra.
Lucy pareció pensarlo durante unos segundos. Su seño se frunció y masco su labio indecisa.
─Es lo único que te puedo ofrecer.─Dije volviendo mi atención al sartén.─ Hey. Edward… dame la mezcla…─
─Uh, está bien… haremos eso─murmuro Lucy saliendo de la cocina.
─Gracias─ murmuro Edward contra mi oído─ Sé que te morías por complacerla, gracias por respetar mi autoridad.
Su voz susurrante en mi oído provoco un nudo tremendo en mi parte intima. Jadee en silencio y casi pude sentir la sonrisa de Edward sobre mi piel. El muy maldito sabía lo que me provocaba.
─De nada…─me obligué a responder─ Ahora aléjate, quiero que esta cena sea perfecta y para eso te necesito a 30 centímetros de mi como mínimo.
Edward rio entre dientes y me dio un apretón en las nalgas antes de alejarse hacia el lavadero.
─Tú te lo pierdes bonita…
Uh, claro. Era consciente de que estaba perdiendo… pero solo por esta vez.
.
.
.
Mi estomago gruño por la falta de alimento. Me eché sobre el sillón dejando que mi cabeza descansara, estaba agotado. Nadie jamás me había dicho que preparar la cena de Navidad sería algo tan… horrible. Ahora realmente admiraba la capacidad de mi madre y Alice para hacer que todo fuese perfecto. Bella y yo habíamos estado a punto de desistir de la misión y de conformarnos con un pizza de queso durante varias veces. Sobre todo después de notar que el pavo no había quedado bastante seco. Pero finalmente continuamos con la lucha y terminamos de preparar la cena…
Mi estomago volvió a gruñir y me obligué a no pensar en la comida que Bella serviría en unos cuantos minutos.
─¡Las luces del árbol están hermosas!─ La exclamación de Lucy me llamo la atención. Abrí los ojos y miré el árbol que mis hijos habían decorado. Era cierto. Las luces eran hermosas…
El rostro de mi madre apareció en mi mente. Ella nos había obsequiado las luces…, a veces sencillamente no la entendía. Ella estaba actuando tan amable con nosotros, tratando de recuperar el tiempo con Seth, invitando a Bella a cenar… ¿Y ahora? ¿Acaso pensaba que traer a Ángela a Forks pasaría desapercibido, que nosotros actuaríamos como si nada?
Bufé por lo bajo sintiéndome irritado.
Mi ex mujer había estado a solo unos pasos de mi familia. Daba gracias por no encontrar estacionamiento y haber tenido que quedarme atrás. Ese pequeño detalle me hizo notar la presencia de Ángela en la escuela, y poder detenerla antes que pudiese llegar a ellos.
Ella me había saludado como si fuésemos grandes amigos, como si la historia torcida entre ambos no existiese. Pero lo que más me enfermaba era la forma en la que se refería a Lucy. Hablando como si mí pequeña no fuese más que un mueble barato con el cual podía hacer lo que se le diera la gana.
Apreté los puños e inhale con fuerza al recibir el recuerdo vivido de lo ocurrido en la mañana.
Yo buscando estacionamiento. Yo bajándome del auto y caminando hacia la escuela… y de pronto, ella.
Ángela siempre había sabido cómo distinguirse entre las personas. A pesar de que su belleza era extremadamente común, y que jamás había destacado más que para un simple vistazo ella había aprendido a resaltar sus atributos. Fue por eso que la reconocí.
Su cabello azabache estaba tomado en una alta cola atada con una cinta de terciopelo. Estaba vistiendo una falda de tubo color rojo, que quizás años antes me hubiese parecido algo sexy… sin embargo esta vez no provoco nada más que una mueca de irritación.
Al verme lo único que hizo fue saludar y sonreírme coquetamente, con una actitud tan entusiasta que lo único que provoco fueron ganas de golpearla. Pero su alegría se freno en seco cuando le exigí que se marchase.
"─ ¿Me estas echando…? No veo porque tanto escándalo, Edward. Tengo tanto derecho como tú, esa niña también es mi hi…─
─ ¡No lo digas, no te atrevas a decirlo!─ grite tomando con fuerza su brazo─ Ella no es nada tuyo.
Ángela me miro con asombro, pero luego una extraña sonrisa se formó en su rostro.
─ ¿Qué ocurre, Edward? Antes no eras así conmigo… ¿Recuerdas el instituto… lo mucho que disfrutábamos en tu coche? ─sus insinuaciones me golpearon como un balde agua fría. Solté su brazo y me alejé─ ¿Qué…? ¿Acaso tú zorra no ha sabido complacerte y no puedes soportar los buenos recuerdos?
─No te atrevas de hablar de Bella, tú no. Eres repugnante Ángela, ¿Crees que enserio puedo sentir placer con tus palabras? No tengo diecisiete años, y tú tampoco. Antes no fuiste hermosa… ahora menos.
Ella me gruño en respuesta pero rápidamente volvió a retomar su actitud.
─No vengo por ti querido… vengo por la niña. Es navidad y supongo que cada niño merece estar con sus padres, así como tú y el niñito ese…─dijo refiriéndose a Seth─ ¿O acaso tú eres el único que puede jugar al redimido? Siete años son mucho peor que dos─dijo con una sonrisa fingida.─Y yo por lo menos fui honesta, jamás le hice promesas a Lucy.
─¡Ella es tu hija maldita sea! La dejaste llorando… ¡El día de su cumpleaños! Ni siquiera esperaste otro día, simplemente le dijiste que ella no era suficiente para tener que soportar todo esto, le dijiste que aunque la 'amaras' no podías quedarte porque yo te había engañado… le dijiste eso a una niña de siete años.
─¿Y?─Preguntó con descaro─ Todos cometemos errores Edward… estaba molesta y no medí mis palabras, pero ahora estoy aquí y la niña estará feliz. Tú me enseñaste eso querido─dijo en todo juguetón─ Las personas buenas perdonan…, así como Bellita te perdono a ti, algo muy conmovedor debo decir. Si yo fuera ella te cortaría en pedacitos y luego te daría de comer a los osos. Bueno, así mismo la niña me perdonará y todos seremos felices. Tú seguirás follando a Bellita y yo me llevaré a Lucy a Italia, ¡Todo perfecto, todos felices!
No, ella jamás tocaría a Lucy. Ella no volvería a dañar a mi princesa, no otra vez."
─¡Edward, contesta el maldito teléfono!─El grito furioso de Bella me arranco de mis cavilaciones y por primera vez escuché el pitido del teléfono, al parecer había sonado bastante ya. Los niños se burlaron de mí y continuaron en su tarea de ordenar los cubiertos─ Buenas noches─ hablé sintiendo la voz ronca.
─¿Edward, hijo?─La voz de mi madre me respondió al otro lado de la línea. Gruñí interiormente, no quería hablar con Esme. Estaba demasiado molesto, triste y decepcionado de ella. La risa de Lucy hizo eco al silencio a traves del teléfono. Mi hija era feliz ahora y no podía permitir que esa felicidad se extinguiese por culpa de terceros. ─ Edward, háblame.
─¿Qué quieres que te diga?─ gruñí─ ¿Lo orgulloso que estoy de ti, lo mucho que te amo?
Escuché su sollozo a través del teléfono y suspiré con fuerza.
─Edward, lo lamento mucho. Pero no me culpes a mí, por favor. Yo…
─¿Y a quien quieres que culpe? Esa mujer ha estado a metros de mi familia, y tú...
─ ¡Yo no he dicho nada!─grito histérica. La escuché tomar aire y luego hablar con voz ahogada─ Ángela llego a casa hace un par de horas, no tenía idea de que había estado en Forks hasta que comenzó a despotricar de lo injusto que eras tú. Yo… la eché de casa… y luego no sabía cómo llamarte. Estaba temerosa de que Bella y tú pensasen que yo tenía algo que ver. Pero te juro hijo, yo no sabía nada. Ángela llego de sorpresa… ni Carlisle ni yo la esperábamos.
Le creí. Mi madre era una arpía de lo peor. Una mujer de carácter fuerte y atropellado, una mujer dominante que buscaba las debilidades de su oponente hasta reducirlo a cenizas, sin embargo, ella no mentía. Ella era honesta y leal hasta la médula con sus creencias.
─ Te creo… creo en ti─
Ella suspiro con alivio.
─¿Lucy la ha visto…?
Miré a Lucy, ella estaba ajena a mi conversación telefónica.
─No, y no quiero que sepa que ella está por aquí. Lucy está muy bien mamá… sonríe todo el tiempo y disfruta con Bella y Seth… hoy… hoy llamo mamá a Bella.
El jadeo de mi madre no tardo en escuchar y la oí murmuras una serie de cosas como pasteles, felicitaciones y mamá. Cuando su verborrea terminó suspiro y hablo:
─¿Cómo se lo tomo Bella, lo del nombre de Lucy? Estoy segura que la visita de Ángela le cayó al igual que a nosotros, como una patada al hígado.
─Tienes razón. Si no fuera porque conozco a Bella y sé que ella jamás le haría daño a nadie, hubiese estado seguro de que ella destriparía a… Ángela con sus propias manos─ susurré el nombre de Ángela porque realmente no quería que Lucy escuchase nada al respecto─ Y referente a lo otro… nunca en mi vida había estado tan emocionado. Fue un momento tan especial… tan puro.
─Maldigo la hora de no saber conducir un coche─mascullo mi madre entre dientes─ Podría estar ahí con ustedes… ¿Qué están haciendo? Tu padre me comento que tienes que trabajar durante Navidad… malditos explotadores, es ilegal separar a un padre de su familia en Navidad. Recuerdo que cuando tu padre tenía turno yo los llevaba a Alice y a ti al hospital y pasábamos todo el…
─Todo el día jugando con los niños con cáncer, lo recuerdo.─Termine de decir por ella─ Era una linda navidad, me pregunto si Bella querrá pasar navidad en el hospital conmigo─
─¡No, no, no!─Chillo mi madre, y luego preguntaban de donde había sacado Alice toda esa energía─ Quería invitar a Bella y los niños a pasar Navidad con nosotros, ya que tú estarás trabajando… así podré darle los regalos a los niños y…
─Le preguntaré a Bella. Aunque sigo diciendo…, me gustaría que ellos estuviesen conmigo y no con ustedes en Seattle.
─Uh, cállate. Navidad es para compartir, Edward. Comparte a tu familia con nosotros.
Sentí unos brazos rodeándome por detrás e inmediatamente reconocí el olor de Bella. Deposito un beso en mi mejilla y la escuché susurrar; "¿Con quién hablas?"
Aleje el auricular del teléfono y murmuré el nombre de mi madre. Bella se tensó y comenzó a alejarse. Su seño estaba fruncido y me miraba con molestia, su pregunta era clara "¿Por qué mierda estás hablando con tu madre después de lo que hizo?"
─Mamá, te llamó más tarde debo hablar con Bella…
─Oh, bueno. Te avisaré cualquier cosa… ¿Edward? Dile a Bella que enserio lamento todo eso, ustedes no merecen tener que pasar toda esta mierda de nuevo.
─Yo le diré, ¡Mamá! … mierda es una mala palabra─dije repitiendo una de sus tantas frases con las que me reprendía durante la niñez. La última cosa que oí decir antes que la línea se cortara fue "pequeño demonio".
Al finalizar la llamada dejé el teléfono sobre la pequeña mesita y me volví a Bella que aún mantenía su mirada de enojo sobre mí.
─¿Puedes explicarme que mierda te pasa?
Oh bien… al parecer la explicación de Bella sería un poco más dura que la mía con Esme.
Hola, vengo a la velocidad de la luz. Iba a subir el capitulo anoche pero me quede mirando películas y luego lo olvidé :/ en fin, aquí tengo el capitulo. Gracias a todas las chicas que comentaron :D Lorena, CaroBereCullen, Isela Cullen, , nina, ¿Mmm? XD, Maru-chan1296 , Denisse. ¡Un beso a todas y nos vemos en Inevitable, subiré capitulo el miercoles o el jueves si es que no tengo mucha tarea :C!
MillaC:
