Disclaimer: Todos los personajes que este Fan Fiction se presentan son propiedad de CLAMP. A excepción de personajes terciarios y de paso.
Primer Cantar
"Los destinos están marcados" dijo alguna vez alguien pero ¿en verdad ya alguien decidió nuestro camino?
Canto de la Luna que se Desvanece
Abrázame, ángel.
Abrázame y no me dejes ir.
Cúbreme con tu alas, ángel.
Abrázame y no me dejes ver.
III
Un toquido en la puerta le sobresaltó haciendo que se despertara muy de golpe. Miró el reloj de su muñeca que marcaba las 6:30. Tenía una hora para llegar al instituto. Se levantó con algo de pereza y observó a su alrededor. Suspiró intentando contener las lágrimas. Tendría que serenarse si no quiería armar un escándalo frente a Touya.
Se puso las zapatillas de casa y se dirigió a la puerta para preguntarle a su amigo si podía prestarle algo de ropa. Abrió la puerta y sus pies tropezaron con algo que estaba tirado en el suelo. Sus ojos miraron hacia abajo y observó que había algo de ropa limpia doblada. Se agachó y la recogió con manos temblorosas.
-Está enojado- susurró mientras apretaba la ropa contra su pecho y las lágrimas volvían a aparecer en su rostro.
-"No puedes seguir llorando. ¡Por Clow!"-
-Tú no sabes como me siento-
-"... Mejor vístete de una buena vez"-
Yukito se levantó y se dirigió al baño para darse una ducha. Se miró en el espejo y vió su cara pálida y algo demacrada, sus ojos tenían una pequeña curva morada debajo y sus labios estaban resecos. Se veía horrible. Cerró sus ojos y soltó de nuevo un suspiro. Se quitó la pijama y se metió a la ducha.
El agua estaba helada pero no importó. Dejó que recorriera su cuerpo desnudo y lo calmara. Poco rato después salió y se seco con una toalla, se pusó la ropa que Touya le dejara, se lavó los dientes y acomodó el cabello. Regresó a la habitación por su maletín y sus lentes, pero antes de salir acomodó el cuarto: tendió la cama, recogió su ropa sucia y la colocó en una bolsa, pusó los cojines de nuevo en su lugar. Y salió cerrando la puerta tras de sí. Bajó las escaleras hacia la cocina donde esperaba ya se encontrara su compañero.
-¡Buenos días, Touya!- Entró saludando con una falsa sonrisa depositada en su rostro pero no había alguien que le respondiera.
La cocina estaba vacia y acomodada. Limpia. No había un plato sucio o la cafetera encendida, la arrocera eléctrica estaba apagada, no había algo que le indicara que Touya estaba aún ahí. Se giró a su izquierda y miro la pizarra que tenía la familia.
Papá: Estaré en la Universidad.
Sakura: Voy a estar en casa de Tomoyo todo el día.
Touya: Tu desayuno está en el horno para que no se enfríe. Cierra la casa cuando salgas. "Touya".
Yukito agachó la cabeza y apretó un poco los puños antes de limpiarse las palmas en el pantalón y revisar el horno. Efectivamente, la comida estaba ahí. Eso sólo significaba que Touya ya no estaba en la casa, que se había ido sin despedirse de él.
-Está muy enfadado conmigo- susurró mordiendose el labio inferior para detener las lágrimas.
Sa sacó la comida del horno y buscó un tenedor para poder comer; se sentó en la mesa justo en frente de donde su amado suele sentarse.
-Gracias por la comida- agradeció al silencio.
Terminó de comer sus alimentos, lavó sus utencilios usados y subió a lavarse de nuevo los dientes. La comida casí le había sabido a nada y un amargo sabor en su boca se había instalado, pero al parecer con nada se quitaría. Salió del hogar cerrando la puerta y tomó rumbo al instituto donde estudiaba.
Las clases pasaban lentas y por más que lo intentaba, no lograba concentrarse en ellas. Su atención estaba nula y su mente vagaba por los sucesos de la noche. Sentado en su silla con los codos recargados en el escritorio y su mirada al frente aparentaba escuchar al catedrático, hasta que simplemente no soportó más y estalló. Cubrió sus ojos con sus manos y ahogó un gemido lastimero en su garganta.
Los muchachos, compañeros de clase del plei-gris, le miraban preocupados desde sus asientos. Desde en la mañana lo habían notado diferente: sus ojos estaban opacos y lucía unas pequeñas ojeras, su cara estaba más blanca de lo normal y faltaba esa sonrisa tan característica de él. Ese no era el Yukito que nococían. Hasta los maestro lo notaban, no participaba en clase y escuchaba sin oír, fingiendo. Para todos, algo andaba mal con el joven. Y la ultima acción que realizara se los había confirmado. ¿Estaría cansado?
Era extraño ver a la única persona que en el aula mantenia una dulce sonrisa para todos, que ofrecía su ayuda, que compartía su alegría y su tranquilad, que platicaba de todo y nada a la vez, con todos, sin excluir a nadie, y verle hoy con un semblante triste, falto de esa vitalidad. Con su ánimo en un lugar donde no se veía, su mirada baja y silenciosa, la expresión de sus ojos vacía, con sus acciones algo lentas y mecánicas. A esa persona que ahora, lloraba desconsolado con la cabeza encondida entre sus brazos que descansaban en la mesilla.
El joven Tsukishiro estaba realmente mal.
Había sentido la necesidad de llorar. La opresión que sentía en su pecho le había obligado y ahora no podía detenerse. Lo había perdido para siempre. Toda esperanza, toda ilusión, todo un sueño que había avivado por años, una amistad que tenía cultivada por tanto tiempo, su mejor amigo, su amor... todo lo había perdido en una noche. Estiró sus cabellos con fuerza al mismo tiempo que soltaba otro gemido y su llanto aumentaba. Touya ya no estaría para él, ya no más...Nunca...
-Tsukishiro ¿Qué sucede?- Una joven de castaños cabellos le miraba a la misma altura, pero el no prestó atención- Vamos... Tú jamás lloras, siempre me has dicho que todo tiene solución y si no la buscas, quizás nunca la encuentres. –Y con eso si que capto la atención del joven de lentes –Si una espina te lastima, sácala y cura la herida- Le sonrió.
Yukito no lo pensó dos veces y salió corriendo del salón, no le importo ni la clase ni el maestro que representaba la autoridad en ese momento, simplemente salió cuan rápido le permitieron sus piernas rumbo a la puerta principal del instituto, y ciertamente al profesor no le importó que Yuki saliera, algo debía de andar muy mal para que el joven explotara a media clase.
A pesarde correr con todas sus fuerzas, Yue le detuvo en su carrera. ¿A dónde iba? No podía sacar a su amigo de clases en laUniversidad, sólo sería otro punto malo para él. Tenía que esperar. Y ahora que lo pensaba, no tenía el valor para decirle algo a Touya. Camino sin rumbo por varias horas.. No podía ir y plantarle cara a su amigo de esa manera.
El tiempo pasaba y en su caminar, había llegado al parque Pingüino donde solía sentarse a platicar largas horas con el castaño, donde habían reforzado su amistad tras la muerte de la señora Kinomoto. Aquel lugar donde tantas veces, después de un largo periodo de clases, se detenían a ver jugar a los niños y otras veces a hablar con Sakura que se divertía con sus compañeros de clase, sus amigos... Siempre paseó por ahí en compañía de su amigo y ahora, lo hacía solo. Y extrañó, más que nunca, aquellos lindos momentos en los que callaba su sentir y se dedicaba a admirar en silencio, a amar tras una fachada de tranquilidad. Se sentó bajo la sombreade un árbol a pensar.
-No puedo ir a verlo. No quiero ir. Sólo me va a decir cuanto me odia, cuanto me detesta. El piensa que no lo amo, pero no es verdad... Lo amo más que nada en este mundo, le necesito. Tengo miedo de perderle, de despertar un día y el ya no esté. Que suceda un accidente y yo no pueda despedirme de él. Que se vaya y ya no este para mi. Si no me ama, que más da. Sufriré y lo soportaré o quizás ya no quiera vivir. Si ya no me ama, dolerá de forma inaguantable y jamás dejará de llover para mí, pero tengo miedo de perderlo. Tengo miedo de que sus ojos me miren con odio o que, de pronto, yo signifique nada para él. Tengo miedo de la indiferencia. Tengo miedo de él, pero lo amo. Lo amaré en secreto como siempre debió ser, aunque el me odie y me olvide, siemrpe lo voy a amar en el silencio y la oscuridad... en mi pensamiento y soñaré despierto con él, dejaré que mi imaginación vuele hacie él y me perderé en mis sueños, en aquellos donde me abrace y me cubrá con su cuerpo, que me sonría. Y despertaré y lo veré de lejos sonreir, reír y vivir... Te amaré en secreto, como siempre debió ser. Te amo tanto que duele, Touya... ¿Por qué tuvo que pasar lo de anoche?- Se abrazó a si mismo ahogándose en su propio llanto.
-"Ya me cansé de oirte"- Yue se indignó e hizo acto de aparición tranformándose en protección de sus alas. Sus ojos dorados miraron a su alrededor intentando localizar a algun intruso. No lo encontró, así que se dispuso a tranformar su ¿capa? En unas sándalias en conjunto con su atuendo, encogió su cabello a u ntamaño considerable (a media espalda) y lo ató en una coleta baja. Por último, escondió sus alas y se enfiló hacia el centro.
El atardecer comenzaba a volver de color naranja la vista, alumbrando en tonos secos todo lo que se distinguía en trono a su persona. Detuvo su andar al toparse con una mujer que llevaba un arreglo floral entre las manos y siguió su camino para volverlo a deterner enfrente de una florería. Entró portando con orgullo su traje de guardian y provocando algunas risillas de las dependientas del lugar.
-¿En qué le puedo servir, joven actor?-
-¿Actor?- Respondió friamente mirando con crueldad a la mujer.
-Por sus ropas, alguna obra estudiantil, debo suponer-
-Si, si. Necesitamos un ramo para el elenco- Dijo tanjentemente apoyado por los sabios conocimientos del ahora bello durmiente, Yukito.
-También tenemos servicio a domicilio, hubiera- Pero se calló al ver la mirada queYue le dirigía- ¿Qué se le ofrecía?- Prosiguió tragando con algo de dificultad.
-Necesito un ramo de colores vivos. Algo que se le pueda regalar a un hombre-
-¿Un hombre?-
-Si. ¿Está sorda?-
-¿para qué quería regalarle usted un ramo a un hombre?-
-Que no le interesa, mujer. ¡Ahora atiendame o me retiro!-
Poco tiempo después, Yue estaba parado de mal humor en medio de la tienda con una rosa roja en la mano y nada más. Definitivamente esa mujer tenía un pésimo gusto para las flores.
-Son 5 Yens-
-Ah, sí. -Sacó la cartera que apareció por obra de su magia en un bolsillo que apareció también y sacó un billete que decía 200.
-¿Está loco?-
-No. Y cobrese antes de que me vaya-
-¿Sin 195 Yens? No lo creo- Otra fría y casi diabolica mirada de Yue basto para que la mujer comenzara a sacar el cambio.
Minuos despuésYue se encontraba de nuevo por las calles sin saber muy bien a donde ir... No sabía como localizar a Touya. Bendita sea la suerte que Clow le dio. Levantó el menton y siguió andando fijándose en todos los establecimientos que se cruzaba para ver si localizaba a su joven objetivo.
Sakura y Tomoyo estaban en la fuente de sodas platicando acerca de los nuevos diseños que la joven Daidoji tenía predispuestos para su amiga. Afirmaba que tenía que ponérselos para poder verla y filmarla con su nueva cámara.
-Tomoyo. No es necesario- Sakura sonreía nerviosamente a su compañera.
-Pero Sakura. Para mi es inevitable tener este deseo de filmarte en cada cosa que realices, te ves maravillosa tras la lente-
-Pequeña Sakura- Una voz carente de sentimientos las interrumpió.
-¿Ah?- La castaña giró su rostro nerviosa. Esa voz se le hacía tan familiar que se le hizo demasiado curioso escucharla en pleno centro, con tanta gente- Heer. ¡¡YUE!-gritó alterada-¡¿Qué haces aquí!-
-Busco a tu hermano ¿sabes donde está?-
-Tra-trabajando-
-¿En dónde?-
-En la heladería que esta a tres cuadras de aquí, joven Yue- Tomoyo sonrió candidamente señalando el camino mientras Yue seguía la indicación.
-¿Qué hacía aquí?-
-No sé. ¿Te fijaste que traía zapatos?-
-¿Zapatos?-
-Si, de piso. Definitivamente tiene un buen gusto por el buen vestir.-Decía mientras ambas lo veían perderse entre la multitud que le abría paso al ver sus extrañas vestiduras
-¿Se cortó el cabello?-
-Parece ser que sí-
¿Por qué toda la gente le miraba de esa manera? "Humanos" se decía una y otra vez en su mente. Pronto llegó al lugar donde se supone estaría a la persona por la cual estaba caminado entre tanta multitud. Suspiró y abrió la puerta para toparse con un lugar algo caliente para ser una heladería.
-Buenas tardes ¿en qué puedo servirle?- Un joven de cabellos castaños y una voz que le hizo temblar le llamó desde la caja.
-¿quisiera...-
-¿Tú?-el joven había levantado la vista y se dio cuenta de quien era su cliente.
Diario del Ángel
10/11/06 I'm really happy! . tomorrow is my birthday and to celebrete it i updated a new chapter of this story XD
Aaah...mi inglés es malo, pero tenía ganas de hacerlo y se aguantan porque es mi cumple! XP Bueno ya. Eso era todo. Disfruten el capítulo porque creo que va a ser el más largo de todos... no se quejen n.n!
Devi Riddle
Miembro del Clan Riddle
ARNAM de la desaparecida OM
P.D. si encuentran un error u horror, disculpen, pero lo beteé de volada.
