Serie: Beyblade
Categoria: Romance/General
Pareja: Kai x Nadia Mizuno (OC)
Disclaimers: ¿Es necesario?... Bueno... Ninguno de los personajes de Beyblade me pertenecen. Ya todos sabemos que pertenece a Takao Aoki. El resto de los personajes son pura y exclusivamente mis creaciones, excepto Rika, que le pertenece a mi prima.
Summary: Pasaron tres meses desde la batalla contra el grupo Bega (o Justice Five para otros), y son invitados a una demostración. En el camino, conocerán a una beyluchadora, Nadia Mizuno (OC), de la cual Kai se enamorará. (Advertenciaa las fans de Kai: mi intención no es crear odio por haber creado un OC que se empareje con Kai. Pueden incluso interpretarse ustedes mismas como Nadia Mizuno, para sentirse más a gusto).Esta historia es de romance con acción, aventuras, algo de comedia (ya que no soy muy buena en eso, pero bue...), y drama. NO es Yaoi, ni lemmon, tampoco tiene Hentai. Avisados están.
Antes de empezar con la historia quiero hacer algunas aclaraciones.
Este es mi primer fic. Anteriormente lo había publicado, pero por alguna razón que desconozco, me lo borraron, así que acá lo vuelvo a subir. A los que me han dejado reviews anteriormente(aunque fueron pocos), les estoy muy agradecida.
Como ya dije antes, esta historia tendrá de todo un poco: Romance, comedia, aventura, acción, y drama (sí, en algunos capítulos específicos habrá relatos muy tristes, tal vez no tanto.) Antes de empezar estos capítulos que contengan drama, les pondré un aviso. En estos momentos estoy trabajando en el siguiente capítulo. Mientras espero a que ustedes dejen reviews, pronto les iré agregando más capítulos. Les aviso de antemano que no dispongo de mucho tiempo para crear el fic, por lo tanto demoraré en ir poniendo los capítulos. Por favor ténganme paciencia, ya que trabajo y los únicos horarios disponibles que tengo es por la noche, y los días sábados, domingos y feriados (si es que no voy a estar ocupada). Pero eso sí, aunque pasen días, meses, e incluso años, les prometo que pondré TODOS los capítulos (que ni siquiera sé cuantos son, porque el fic será muy largo XDD).
¡Ah! y una última cosa. Si les parece que la calificación de este fic, no es la adecuada, háganmelo saber, y lo cambiaré. ¿ok?.
Bueno aquí les dejo el primer capítulo. Espero que les gusten.
El Ángel y el Fénix
Capítulo 1
El viaje a Shibuya.
El viaje estaba llegando a su fin, faltaban pocos kilómetros para llegar a la ciudad de Shibuya. Era un día cálido de verano y muy hermoso. En un micro de la BBA, un grupo de chicos viajaban un tanto aburridos, debido a que el viaje había durado varias horas y estaban impacientes por llegar a destino.
– Me muero de hambre ¿cuánto falta para llegar? – dijo Tyson.
– Yo también tengo hambre.- Dijo Daichi desesperante.
¿Ustedes no piensan en otra cosa que en comer? – pregunto molesta Hillary
– ¡Qué molesta eres!.¿Por qué mejor no vas a molestar a Kai? Tal vez consigas que el "Señor antisocial" te diga algo.
Kai, que escuchó la conversación ni siquiera se inmutó. Sólo se limitó a mirar a Tyson con malos ojos y luego desvió su mirada hacia la ventana para observar el hermoso paisaje.
– A diferencia de ti, él no es un quejoso. Deberías aprender ciertas cosas de él.
– ¿Cómo qué?
– Como aprender a cerrar la boca, Tyson – dijo Kai sin mirar a Tyson.
– ¬¬# - Tyson no dijo nada, sólo dio un leve gruñido. Hillary sonrió satisfecha. Max, Daichi, Kenny y Ray reían por lo bajo.
– ¡Dejen de reírse! – gritó Tyson
– Ya, ya chicos, dejen de discutir. Pronto llegaremos Tyson, sólo aguanta un poco más.- dijo el Señor Dickenson.
– Espero que así sea, no aguanto más – dijo Daichi y su estómago empezó a crujir.
Tyson empezó a reírse por el tremendo ruido que hacía el estómago de su amigo. Daichi refunfuño, pero de repente el estómago de Tyson empezó a rugir fuertemente. Daichí soltó una fuerte carcajada.
– ¿De qué te ríes enano?
– Que no eres el único que piensa en comida, y no me llames enano, cabeza hueca.- dijo Daichi molesto
– ¿Cabeza hueca?. Ahora verás – dijo Tyson enojado. Los dos se disponían a enfrentarse.
– Ya basta chicos, dejen de pelear – dijo Kenny interponiéndose entre los dos.
– Miren chicos.¿que es eso? – preguntó Hillary de repente, observando por la ventana del micro.
Todos giraron sus cabezas hacia donde Hillary señalaba. A un lado de la carretera, a varios metros lejos de allí, sobre una colina (el paisaje es montañoso, sabemos que en Japón la mayor parte de su territorio es montañosa) se encontraba un edificio abandonado y en ruinas. Tras el edificio había un acantilado. Todo el paisaje estaba cubierto de varios montes, además del acantilado anteriormente mencionado y una amplia arboleda.
– Este edificio está en ruinas, fue una Compañía de Beyblades muy importante hace casi diez años atrás. – dijo el Sr. Díckenson
– ¿Una Compañía de Beyblades?.- preguntó Max
– ¿Y qué fue lo que pasó Sr. Dickenson.?. – preguntó Kenny
Mientras los chicos observaban y escuchaban al Sr. Dickenson, el micro seguía su rumbo dejando atrás aquellas ruinas que adornaban el paisaje, y que empezaba a ser cubierta por una extensa arboleda. La carretera empezó a descender y el camino comenzaba a curvarse. Ahora el micro estaba adentrándose en un bosque por un camino que lo llevaría hasta Shibuya.
– Bueno, por lo que tengo entendido, hubo una explosión en uno de los laboratorios. Lamentablemente murieron algunas personas, entre éstos dos famosos científicos.
– Eso es muy triste - dijo Hillary
– Lo sé pequeña, pero estas ruinas debieron haber sido demolida y retirado todos sus escombros hace tiempo, a pedido de una persona.
– ¿Y quién es esa persona? – preguntó Max.
– Lo siento Max, no puedo decírtelo. Esa persona me pidió que no lo mencionara – le respondió el Sr. Dickenson
– En otras palabras, prefiere quedar en el anonimato ¿Por qué será?. – preguntó Tyson curioso.
– Tampoco puedo responderte a esta pregunta Tyson. Esa persona es la que debería responderte si así lo desea.
– ¿Usted lo conoce Sr. Dickenson? – preguntó Kenny
– Así es. Es una persona maravillosa. Ha luchado mucho en su vida. Ha pasado por muchas situaciones difíciles, pero ha podido superarlas, no todas las cosas por supuesto, pero ha superado mucho.
– ¿La conoceremos algún día? – preguntó Daichi.
– Por supuesto Daichi. Les agradará mucho esa persona.
Kai, que escuchaba la conversación interesadamente, sólo preguntó una cosa.
– ¿Esa persona está relacionada con lo que sucedió en aquella compañía?
– Vaya, hasta que el señor antisocial se une a la conversación – dijo Tyson algo sorprendido, girando su cabeza en dirección hacia Kai, que estaba sentado, solo y con los brazos cruzados, en los últimos asientos del micro.
– ¡Cállate Tyson! – dijo Kai fulminándolo con su mirada fría y misteriosa.
– Por favor chicos, no peleen – intervino Kenny antes de los dos se dirigieran una palabra y comenzaran a discutir.
– n.nU... Je je je je je... en cierto sentido, sí Kai, pero no soy yo quien deba decirte lo que sucedió con esa persona. – dijo el Sr. Díckenson
– ¿Y por qué no lo demolieron como lo había dicho Sr. Dickenson?- Preguntó Ray
– Porque los obreros tienen miedo. Se dice que allí habitan malos espíritus. Ha habido casos en que los obreros escucharon voces y ruidos extraños provenientes del interior del edificio. También hubo varios derrumbes sin que los obreros las ocasionaran. – respondió el chofer.
Los chicos se sorprendieron. ¿Malos espíritus? Se preguntaban mirándose unos a otros. Hillary notó que Daichí temblaba de cabeza hasta los pies, y Tyson soltó una carcajada al ver temblar a su amigo.
– ¡No te rías Tyson! De donde yo vengo existen muchas historias de fantasmas y malos espíritus. Se dice que si irrumpes en un edificio en ruinas donde hubo alguna tragedia los espíritus te castigarían. No quiero ni imaginar lo que pasaría. ¡AAAYYYY!.¡QUE MIEDOOOOOOO!
– ¡Esas son tonterías! Yo no creo en estas cosas.- Dijo Kai mirándolos fijamente.
– Sí, como no, tú no tienes miedo de nada. – Dijo Tyson sarcásticamente, y luego cambió su tono de sarcástico a alegre. - Vamos Kai, no seas aguafiestas y ven a divertirte con nosotros. Olvidémonos de este asunto, y ven con nosotros.
– ¡Hm!
Esa fue la única y típica respuesta que Kai le dio a su amigo. El micro continuaba circulando por la carretera y los chicos seguían haciendo barullo. Hillary seguía discutiendo con Tyson y Daichi, Kenny trataba de calmarlos, Ray y Max charlaban animadamente sobre las batallas y otras cosas, y Kai... bueno... Kai seguía observando el paisaje.
– Oye Ray¿cómo está Mariah? – preguntó Max.
– ¿Qué? Ah, Mariah, sí... bueno... ella está bien. Desde que recibí la invitación del Sr. Dickenson no deja de decirme que me extrañará. (N/A: les pido perdón a las fans que detestan la pareja Ray/Mariah, pero todas saben que ellos están juntos. Así que los pondré como pareja).
– ¿Y tú la extrañas?... – preguntó Max, y luego con mirada pícara le preguntó - ¿la amas?
– o/./o Bueeeeno... sóloooo... te diré que la extraño... – dijo titubeando Ray, y luego afirmo su voz – Sí, la extraño mucho, nada más. (Nota: eso - -> o/./o significa que el personaje sestá sonrojado. Como no puedo poner varias veces seguidas la barra lo escribo de ese modo.)
– Jajajaja, sabía que reaccionarías así. Sé que la amas, y me alegro por ti amigo. Por lo menos tienes suerte.
– ¿De qué hablas?
– Ustedes dos nunca se pelean tanto como Tyson y Hillary.
En eso Hillary estaba aporreando a Tyson porque la llamó "fea", y Daichi se reía a carcajadas señalando la cara que ponía Tyson, y Kenny trataba de separarlos, pero era inútil. La furia de la chica era más fuerte que él. Max y Ray, no podían más de la risa. Por otra parte Kai sólo sonreía. "Se lo merece por idiota" pensaba Kai. Hillary se hartó de pelear con Tyson después de haberlo dejado despatarrado en su asiento con un chichonazo en la cabeza y que Kenny se interpusiera en la pelea. Salió de su asiento y se dirigió en la parte trasera del micro sentándose en un asiento libre, delante de Kai.
– ¡Grrrr!.¡detesto a este mocoso!.¡ojalá alguna chica lo pusiera en su lugar! – dijo Hillary furiosa
– ¿Para qué te molestas si sabes que él nunca cambiará? – Dijo Kai
– Lo sé, pero no puedo evitarlo. Quisiera poder entenderlo, siempre está provocándome, sin que yo le haga nada o cuando comento algo. ¿Qué puedes decirme de él Kai?
– No soy el indicado para este tipo de cosas. ¿Por qué mejor no le preguntas a Ray?.
– Porque tú eres el que lo conoce más.
– Aún así, no soy el indicado para darte consejos sobre Tyson.
– Ya veo. Te cuesta mucho expresarte. ¿Alguna vez te has enamorado? – preguntó Hillary
Kai miró fijamente a Hillary. Era cierto, Kai nunca se había enamorado. Desde que vió a su amigo Ray besarse con Mariah (de nuevo perdón pero ya les expliqué por qué), y no sólo a ellos, sino que también a varias parejas desconocidas a lo largo de su camino, siempre sintió indiferencia. No podía entender por qué dos personas podrían enamorarse. Ni siquiera podía entender el significado de estos sentimientos. Le parecía absurdo este tipo de comportamiento de parte de los humanos, y no le importaba. No le importaba nada, salvo batallar y estar tranquilo en un lugar pacífico, recostado sobre el pasto contemplando el cielo y escuchar la melodía del canto de los pájaros. Eso era lo único que le importaba, por lo que simplemente le contestó, volviendo la mirada hacia la ventanilla del vehículo.
– ¡Hm! Enamorarse es para los tontos. Ni siquiera saben lo que hacen, y eso los hace más débiles. Por amar a alguien pierden todo. Amar no es mi estilo.
– ¿Eso es lo que crees?... Admito que en eso tienes razón, pero no siempre es así. En el amor también ganas, y mucho más de lo que crees. Sé que no has tenido la experiencia de enamorarte, pero el día que eso llegue, lo entenderás.
Hillary volvió a voltearse sobre su asiento desanimada y molesta al mismo tiempo, dejando a un confundido Kai. Observó a sus amigos, observó a Tyson, que todavía se peleaba con Daichi y Kenny trataba inútilmente de separarlos.
El camino empezaba a declinarse levemente, yendo siempre hacia la derecha. Ahora el bosque y los montes habían terminado del lado de la derecha del camino, pero aún continuaba del lado izquierdo. A la derecha empezaba a aparecer un barranco, cuyo declive era apenas leve y el paisaje cambió completamente.
Hillary estaba un poco dolida porque le importaba mucho Tyson, pero no podía soportar que él la tratara de esa manera, por lo que decidió olvidarse por un momento de esa pelea. Giró su cabeza hacia su derecha, y una sonrisa se dibujó en sus labios.
– ¡Chicos, miren!
– ¿Ahora qué, Hillary?.¿no ves que estoy en medio de una discusión importante con Daichi? – preguntó molesto Tyson, pero de repente se dio que cuenta que Hillary estaba muy contenta contemplando un hermoso paisaje. Giró su cabeza en dirección hacia donde Hillary miraba.
El resto de los GRevolutions hicieron lo mismo. Todos sonrieron maravillados al ver un enorme y extenso lago que decoraba el paisaje. Sus aguas eran tranquilas y transparentes.
– ¡Es hermoso! – respondió Hillary.
– Este es el Lago Shideki, debido a que fue nombrada hace miles de años por los habitantes de una antigua aldea cuyo nombre es Shideki. De allí el nombre de ese lago – dijo el Sr. Díckenson.
– ¿Aún viven esos aldeanos Sr. Díckenson? – preguntó Tyson
– Por supuesto Tyson. Además allí es donde vive esa persona que tú dijiste que quería permanecer en el anonimato... ¡Ah, miren chicos, allí está la ciudad de Shibuya! Estamos llegando.
Del otro lado del lago podía verse claramente la ciudad de Shibuya, con sus enormes edificios que parecía que tocaran el cielo También podía verse un puerto y varias embarcaciones en plena navegación, esparcidos por todo el lago Shideki. Los chicos sonrieron ante tal maravilla. La ciudad era enorme, y aunque estaban muy lejos de allí, podía apreciarse la belleza de la ciudad.
– ¡Qué bien, ya era hora! En cuanto llegue me iré directo al comedor a comer mi desayuno. – dijo Tyson
– ¡SIIIII! Yo también. Me muero de hambre. Me devoraré todo lo que encuentre. – dijo Daichi eufórico.
– Más vale que te comportes enano.
– Mira quién lo dice, el cerdo cabeza hueca.
Tyson se levantó de su asiento, dispuesto a darle un coscorrón a su amigo, y antes que lo hiciera dijo:
– ¡Retira lo que dijiste!
– Ni en broma, estoy diciendo la verdad!
– ¡BASTA! Dejen de pelear – gritó Kenny.
– ¡Hm! Estos chicos nunca cambiarán- pensó Kai.
Después de un largo recorrido, el micro llegó a su destino. Se había detenido frente a un enorme edificio muy lujoso. Era evidente que se trataba del hotel donde se hospedaría el equipo que venció al equipo Bega, hace ya tres meses atrás. Era un edificio enorme, y muy amplio. Tenía en su interior grandes habitaciones, un amplio comedor para cientos de personas, un servicio de aguas termales, y sobre todo un enorme gimnasio con varios platos tradicionales de Beyblade ubicado en la planta baja.
El equipo entró al interior del edificio seguido por el Sr. Díckenson hacia la recepción. Tras el mostrador de la recepción se presentó un señor de cabellos oscuros, con gafas y bigotes.
– Buenos días Señor. ¿Desea una habitación grupal?
– Que sean dos habitaciones, por favor. La dama aquí presente tiene derecho a su privacidad.
– Hillary se sintió agradecida por la cortesía del Sr. Díckenson, que sin darse cuenta se sonrojó. Al escuchar esas palabras Tyson no pudo evitar reírse a carcajadas.
– ¿Qué es lo gracioso Tyson? – preguntó molesta Hillary.
– ¡JAJAJAJA!.¿Tú, una dama?.¡jajaja! No me hagas reír. No eres más que una marimacho.
Sin pensarlo dos veces, Hillary le dio un coscorrón a Tyson, enfrente de todos. Cuando se percató de que estaba presente el recepcionista, se detuvo y volvió a sonrojarse, tomando un tono como el del tomate.
– Lo... Lo siento... u/./uU –dijo Hillary
– No te preocupes muchacha. Todo está bien. u.úU. Por cierto, soy el señor Watsuki. Cualquier cosa que deseen, pueden pedírmelo. Trataré de complacerlos, y espero que su estadía sea agradable. Gracias por hospedarse en nuestro hotel. Enseguida les llevaremos su equipaje a sus habitaciones. Aquí tienen las llaves.
Dicho esto, el recepcionista entregó las llaves al Sr. Díckenson. Inmediatamente todos se dirigieron a sus habitaciones, mientras que Tyson permanecía en el suelo, con el rostro pegado al suelo, quejándose.
– No estés quejándote y levántate Tyson – Exclamó firmemente Kai.
Subieron al ascensor, con capacidad máxima para 10 personas, pues sus habitaciones estaban en el séptimo piso. Al llegar al piso indicado, salieron por dicho ascensor y pasando por un largo pasillo, llegaron a sus habitaciones que estaba casi al final. El Sr. Díckenson ingresó las llaves por la ranura. El número de su habitación era la 724. La habitación de los chicos era enorme y muy amplio. Lo primero que se encontraba al entrar, era una sala (tipo living-comedor) con tres amplios sillones de tres plazas ubicados en el centro, que rodeaba a una ratonera rectangular (N/A: para aquellos que no saben lo que es una ratonera, es una especie de mesa baja), y frente a la ratonera había un estante con un televisor, un video y un mini-estéreo. A la izquierda de aquel estante había otro con un mini-bar, una pequeña heladera para los refrescos y otros alimentos, y un pequeño armario que contenía varios juegos de mesa para entretenerse. Frente a la puerta principal, había un enorme ventanal con alféizar y la vista panorámica era hermosa. Se podía ver el lago brillando bajo el intenso brillo del sol, y un hermoso paisaje boscoso. Desde allí, también se podía ver, hacia abajo, un enorme patio. A la izquierda de la sala había un pasillo con dos puertas que los llevaban hacia las habitaciones, con tres camas individuales y un baño en cada habitación (¿hacía falta decirlo? ¬¬). En todas las habitaciones, al igual que en la sala, las ventanas eran enormes. La habitación de Hillary se encontraba al lado de la de los chicos, era la número 725. Entraron y era parecida a la de los chicos, sólo que ésta era más pequeña con una sola puerta que los llevaba hacia donde estaría la cama deHillary. También había tres camas. Entre la habitación de los chicos y la de Hillary había una puerta que se intercomunicaban entre sí y podían pasar de una habitación a la otra sin la necesidad de salir al pasillo. (Hay hoteles que tienenlas habitaciones así). El Sr. Díckenson se acercó a los chicos, y les entregó una tarjeta que contenía un número telefónico.
– Muy bien chicos, aquí los dejo. Tomen, les entregaré una tarjeta con mi número del celular para que puedan encontrarme en cuanto necesiten de mi ayuda.
En el momento en el que el Sr. Díckenson abrió su billetera Kenny estuvo a punto de preguntar algo, pero Daichí se interpuso.
– ¡Qué bonita fotografía Sr. Díckenson!.¿Es su familia?
En la billetera del Sr. Díckenson se encontraba guardado una fotografía, en el que aparecían cinco personas. Eran tres hombres y dos mujeres, entre ellas estaba la niña por la cual Daichí preguntó. La niña aparentaba tener unos seis o siete años, tenía el cabello de color turquesa oscuro, que le llegaba hasta los hombros, y ojos de color miel (ya saben, es un marrón muuy clarito). Detrás de ella se encontraban un hombre y una mujer adultos. Él tenía el cabello azulado y ojos oscuros, mientras que ella tenía el cabello castaño claro con los ojos del mismo color de la niña. A la izquierda de la mujer se encontraba un segundo hombre de cabellos bordó (para los que no saben qué color es ese, vendría a ser un tono color vino aproximadamente, raro para el color de cabello, pero ya saben que esto es un fic, y puede pasar cualquier cosa.) y mirada profunda. Sus ojos eran de color rojo. A la derecha del hombre, detrás de la niña, se encontraba un tercer hombre de cabellos canosos y no era tan calvo. Llevaba bigotes y pequeños anteojos. Todos sonreían en la fotografía.
Todos se acercaron para ver la fotografía del Sr. Díckenson. Kai, por su parte se mantenía apartado, recostado sobre la pared con los brazos cruzados.
– No Daichí, ellos son mis amigos. La pequeña es la hija de esta pareja. - y señaló al hombre y la mujer que estaban detrás de la niña – Su nombre es Nadiana Tsukino (el nombre de Nadiana lo inventé, pero en realidad este nombre tiene un origen. Lo sabrán más adelante), en este momento ella tenía tan sólo siete años. Ahora es una jovencita muy hermosa. Tiene la edad de ustedes. ¿sabían que ella construyó su primer Beyblade con sus propias manos a los siete años?
– ¿QUÉ? – respondieron todos.
– Así es muchachos, éste es su beyblade, miren – y todos acercaron más sus rostros a la fotografía para apreciar mejor la imagen del beyblade que la niña poseía en su mano. El beyblade era de color turquesa oscuro (mi color favorito) con rasgos blancos.
– Es un beyblade del tipo ataque ¿cierto Sr. Díckenson? – preguntó Kenny
– Así es. Y también de resistencia.
– Increíble – exclamó Ray.
– ¿Siete años y ya creó su propio beyblade? – preguntó atónito Max – creo que batió el récord en edad. Debió ser una niña superdotada.
– Si si si, ella será superdotada, pero si fuese una beyluchadora, seguro que la derrotaría, ya que soy el mejor y el campeón por cuarta vez. – dijo muy seguro Tyson.
– No estés tan seguro, Tyson. Cada día hay más beyluchadores, y muy buenos. – dijo Hillary.
– JE JE JE JE... Hillary tiene razón Tyson. No deberías estar muy seguro de lo que acabas de decir si no la conoces. Nadiana es la hija de dos científicos muy reconocidos. Sus padres eran Heber (su madre) y Edwin Tsukino (su padre, obvio). Heredó de parte de ellos su inteligencia. Ellos eran mis mejores amigos, y trabajábamos juntos en la BBA, hace casi diez años. Aunque Nadiana no era mi sobrina solía decirme "tío Dickenson" por la enorme relación de amistad que había tenido con sus padres.
– ¿Este hombre canoso es usted señor Díckenson? – preguntó Hillary – Se ve muy bien.
– Gracias Hillary.
– Espere un momento Sr. Díckenson ¿usted dijo "eran"? – Preguntó Daichi
– Sí, lamentablemente ellos están muertos. Para Nadiana la muerte de sus padres fue muy duro. Desde ese día cambió muchísimo. Ha pasado por momentos muy difíciles.
– Eso es terrible para una niña de siete años – Dijo con tristeza Hillary.
– Sí, es muy triste – dijo Max
– ¿Y quién ese segundo hombre? – preguntó Ray, queriendo cambiar la conversación para evitar que la habitación se sumiera en un terrible silencio.
– Este hombre es Yuro Sugaki, también trabajaba con nosotros. Pero desapareció después de la muerte de los Tsukino. Hasta hoy, no hay novedades sobre él. – De repente el Sr. Díckenson reaccionó como si recordara algo, miró su reloj y se dirigió a los chicos – Lo siento chicos, debo irme, los veré en el almuerzo.
– ¿Nos va a dejar Sr. Díckenson? – preguntó Kenny
– Sí, lo lamento chicos, tengo que atender un asunto de negocios.
– Por cierto Sr. Díckenson, hablando de negocios, usted no nos ha dicho de qué se trata esa demostración que tanto nos mencionó – dijo Max
– Max tiene razón. ¿De qué se trata Sr. Díckenson? – preguntó Ray
– ¿No es obvio que se tratará de una competencia? Por algo es que el Sr. Díckenson nos invitó – dijo Tyson.
– En realidad no es exactamente así Tyson, pero les prometo que les explicaré en cuanto regrese a almorzar con ustedes.
– Dicho esto, el Sr. Díckenson se retiró de la habitación dejando a los muchachos desconcertados.
CONTINUARA...
