Serie: Beyblade

Categoria: Romance/General

Pareja: Kai x Nadia Mizuno (OC)

Disclaimers: ¿Otra vez? O.o ... Bueno... Ninguno de los personajes de Beyblade me pertenecen. Ya todos sabemos que pertenece a Takao Aoki. El resto de los personajes son pura y exclusivamente mis creaciones.

Esta historia tendrá de todo un poco: Romance, comedia, aventura, acción, drama (sí, en algunos capítulos específicos habrá relatos muy tristes, tal vez no tanto). También habrá un poco de "fantasía" (no merefiero a magia y ese tipo de cosas, sino de cosas un poco exageradas y extrañas).Antes de empezar estos capítulos que contengan drama, les pondré un aviso. NO es Yaoi, ni lemmon, tampoco tiene Hentai. Avisados están.

Por cierto, se me olvidaba. Si hay alguna parte de la historia que se asemeja a la de otra historia, no es más que simple y pura coincidencia. ¿ok?

¡Ah! y una última cosa. Si les parece que la calificación de este fic, no es la adecuada, háganmelo saber, y lo cambiaré. ¿ok?.

Ahora a los Reviews:

Mikael Mudou: Me alegra que te haya gustado el fic. Si, tal vez la historia vaya un poco floja, pero tal como lo dijiste, poco a poco se sabrá más de Nadia y del resto de la trama. Espero que este capítulo te interese como los otros.

Gabe-Logan: También me alegra que te haya gustado mi fic. Aunque tus palabras fueron breves, lo expresaste todo en una simple opinión.

Phisys: ¡Hola amiga! Bueno... ya lo sabés, ya publiqué mi fic en la página que me recomendaste. Sobre lo de Mary-Sue, espero que pronto puedas hacerlo. En cuanto consigas terminarlo avisame ¿si?. Yo también te agregué al msn y a ver si algún día nos conectamos ¿si?. Que bueno que te guste mi fic, acá tenés la actualización. Espero que te guste.

Andy de Hiwatari:He leído tu fic y me gustó muchisimo. Es más, te dejé un review. Espero la actualización de tu fic. Mientras tanto acá tenés la actualización de la mía. Espero que te guste este capítulo.

Sele-chan: ¿Qué? o.O ¿donde? . ¡donde! >.> (Nadryl revisa la descripción del género del fic) ¡Cierto! T.T me olvide de suspenso ¡jajajaja! Sos muy observadora. Eso es bueno, gracias por hacérmelo saber. Pero no te preocupes, que en este capítulo habrá un poco de suspenso. Lo de las filosofadas no me molestan para nada. Me gusta saber qué es lo que descubren los lectores al leer una historia con algo de intriga, suspenso, y andá a saber que otras cosas más. En un punto acertaste, pero no diré más. Acá está la actualización. A ver que le sacás a este capítulo. Espero que te guste.

imoto-chan2: n.n Gracias por defenderme. Serías mi gardaespaldas ¡jejeje!. Veo que sos fan deTyson ¿me quivoco?. Sobre Hillary,veo que la odias. Yo no la odio, me es indiferente.Perolamento no poder cumplir con tu pedido, no pienso hacerla desaparecer. Por el momento la necesito. !jajaja!.

.Unimeko: Hola!. ¿y que pasa?... bueno, ya lo verás en este capítulo. Lamento dejarte con la intriga, pero es que me gusta hacerlo n.nUU. Espero que este capítulo te agrade.

A todos, gracias por sus reviews.


Capítulo 4

Diagnósticos inesperados

Nadie lo podía creer. ¿Nadia malherida?. ¿Qué le pudo haber pasado?. En su rostro y cuerpo tenía marcas de moretones, heridas y pequeños raspones, y en su brazo izquierdo y en su cabeza brotaban un pequeño hilo de sangre. Kai sintió que su corazón se detuvo por un breve instante, y no era el único. Sin pensarlo dos veces, Kai la colocó a sus espaldas. Hillary y Kenny lo ayudaron, y se dirigieron rápidamente al hospital, guiados por Hillary (recuerden que ella mencionó que conocía la ciudad por tener parientes). No tardaron mucho en llegar, pues no estaban lejos de allí. Inmediatamente Nadia fue trasladada de urgencia a la sala de emergencias para ser atendida. Mientras los muchachos aguardaban la respuesta del médico, Tyson y Daichi fueron en busca de un teléfono público para comunicarle al Sr. Díckenson lo sucedido. No tardaron mucho en regresar. El ambiente que había en ellos era de preocupación. Aunque ellos no la conocían completamente, demostraron preocupación por su estado de salud. Kai, recargado sobre la pared mantenía sus ojos cerrados y sus brazos cruzados. Hillary y Kenny permanecían sentados en un pequeño banco. Ray y Max, estaban a sus lados, de pie. Cuando los chicos vieron a Tyson y a Daichi llegar, Max se dirigió a ellos.

– ¿Pudiste contactarlo Tyson?.

– Si, dijo que llegará en diez minutos.

– ¿El Sr. Dickenson vendrá? – preguntó atónita Hillary.

– Si, no olvides que el Sr. Dickenson mencionó que la conoce, Hillary. – le aclaró Kenny.

– Es cierto, lo había olvidado.

– Por cierto, chicos. ¿hay alguna novedad sobre Nadia? – interrumpió Daichi, observando al resto de los chicos.

– Aún estamos esperando la respuesta del médico. – respondió Ray, mientras que el resto (excepto Kai que permanecía inmóvil) negaban con la cabeza – Sólo espero que ella esté bien. – Ray colocó una mano sobre su barbilla, mientras miraba hacia el suelo. - Me pregunto qué le habrá pasado. Sé por lo poco o casi nada que hemos visto de ella, que es muy fuerte, pero aún así debió ser algo muy grave como para que salga muy lastimada.

– Es una buena pregunta Ray, pero estoy seguro que sabremos la respuesta en cuanto salga el médico ¿verdad chicos? – respondió Tyson dirigiéndose primero a Ray y luego al resto - ¿Tú que dices Kai?.

Kai no respondió. Permanecía con los ojos cerrados. En su interior él estaba muy molesto, su cuerpo estaba muy tenso, bajó los brazos que antes los tenía cruzados y cerró fuertemente sus puños. Estaba totalmente de acuerdo con lo que dijo Ray. Ella es muy fuerte, pero no esperaba que ella llegara a esta situación. El había pasado por momentos peores, y había resultado muy lastimado como en las dos batallas contra Brooklyn en las que casi perdía la vida. Sin embargo nunca imaginó que ella llegaría a esta situación.

– Eehmm... ¿Kai? – preguntó suavemente Hillary

Kai abrió los ojos y miró fijamente a Hillary por unos breves segundos y luego volvió a cerrarlos sin responder nada. Los chicos permanecieron en silencio por unos breves segundos hasta que Tyson rompió nuevamente el silencio ignorando la actitud de Kai.

– ¿Qué creen que pudo haberles pasado? – dijo dirigiéndose a los demás.

– Pudo haberle pasado cualquier cosa, un accidente, un ataque... aún no lo podemos asegurar – respondió Hillary.

– Oye, Ray... ¿podemos hablar unos minutos a solas? – preguntó Max.

– Claro. – y se apartaron a unos pocos pasos del resto del grupo. - ¿Qué sucede Max?

– ¿No crees que Kai se está comportando muy extraño?

– Si, yo pienso lo mismo, pero lo mejor será que lo dejemos solo por el momento. No vaya a ser que se ponga peor.

– Si.

Mientras Ray y Max hablaban, llegó el Sr. Dickenson. En ese mismo momento salió el doctor de la habitación en donde estaba atendida Nadia. Los chicos se acercaron a él junto con el Sr. Díckenson.

– Me he enterado de lo sucedido. ¿Cómo se encuentra la muchacha doctor? – preguntó el Sr. Dickenson.

– Afortunadamente ella se encuentra fuera de peligro. – Los chicos suspiraron y una sonrisa se dibujó en sus rostros. – Pero lo más sorprendente de esto es que esta muchacha es realmente muy fuerte. Por cierto, soy el Doctor Nakashima.

– Es un gusto de nuestra parte doctor... ¿pero podría decirnos a qué se refería? – preguntó Tyson. El resto asintió en señal de que estaba de acuerdo con la pregunta de Tyson.

– Pues verán. Ella ha perdido mucha sangre, y está muy malherida, pero aún así pudo caminar en estas condiciones. Su fuerza y excelente estado físico es lo que la ha salvado. No todas las personas en estas condiciones tienen la suficiente fuerza para caminar. Ni siquiera pueden mantenerse en pie y hasta pierden la conciencia instantáneamente e incluso podrían morir – Los chicos quedaron totalmente sorprendidos ante la respuesta del médico.

– ¿Y puede decirnos qué fue lo que le pasó doctor? – preguntó Max. – Estuvimos preocupados por ella cuando la encontramos. – Los chicos asintieron nuevamente.

– No lo sé. Ella no me ha dicho nada desde que recuperó la conciencia.

– ¿Está consciente? – preguntó Tyson. - ¿Podemos verla?

– Tyson, no te apresures. Creo que deberíamos dejarla descansar. Ella pasó por un mal momento. ¿No lo cree doctor? – preguntó Hillary después de regañar a Tyson.

– No creo que a ella le moleste. Además, ustedes son sus amigos. Los dejaré verla por cinco minutos. Pero les recomiendo que tengan mucho cuidado y la traten con delicadeza. Aún no está recuperada del todo. – Los chicos sonrieron y asintieron una vez más. Entraron a la habitación seguidos por el médico.

Dentro de la habitación estaba oscuro. Nadia observaba por la ventana el hermoso cielo nocturno sin nubes desde su cama, en la que estaba reclinada. Las estrellas brillaban con todo su esplendor y la luna llena exponía su intenso brillo. Ella los observaba con mucho interés, pues le agradaba mucho la tranquilidad de la noche. Su rostro se mostró apenas sonriente, aunque en realidad estaba perdida. Normalmente ella expresa mucha seriedad en su rostro, con sus ojos casi sin expresión como si dijese que todo le era indiferente, o que nada le importaba (N/A: para que se den una idea tiene una personalidad, la expresión de su rostro y una forma de hablar parecida a la de la hermana mayor de Kuwabara, de YYH), pero en esta ocasión era diferente. Se sentía muy tranquila y el gustaba el ambiente en el que se encontraba. Luego de unos de unos minutos de observar el cielo nocturno, junto con la luna llena y las estrellas se recostó sobre su cama. Su vista ahora se fijaba en el techo de la habitación. Así permaneció por un largo rato sin dejar su sonrisa.

En cuanto las luces se encendieron, su sonrisa desapareció y cerró los ojos por unos instantes debido a que las luces la encandilaron. Volvió a abrirlos y volteó su cabeza. Sabía que quien entraría era el médico, pero no esperaba que tuviera visitas. Nadia observó que tras el médico entraron varias personas que se le acercaron.

– Hola Nadia ¿cómo estás? – preguntó Tyson sonriente, acercándose a la chica y colocándose a su lado. La chica no respondió y se quedó observándolo con curiosidad.

– ¿Qué te pasa Nadia?. ¿Todavía sigues creyendo que somos los Campeones de la ridiculez y la estupidez?. Aún no hemos hecho ninguna pose. – protestó Daichi empujando a Tyson a un lado y tirándolo al piso, cuando notó que Nadia permanecía con el mismo gesto que había hecho cuando se presentaron ante ella por primera vez.

– ¡Oye enano, no empujes! – Tyson se levantó del suelo y lo empujó, furioso, de manera que el pequeño cayó al suelo de espaldas. Luego, volteó hacia Nadia. – Olvida lo que dijo el enano. En cuanto salgas de aquí quiero desafiarte a una batalla. No creas que me he olvidado de lo que nos dijiste, pero primero tienes que des... ¡aahhh! – Tyson no pudo terminar la frase porque Daichí volvió a levantarse y empezó a estirar la cara de Tyson al estilo animé mientras le decía "¡no me digas enano!". Ambos se transaron en una discusión muy fuerte. Al resto les caía una gotita en la cabeza.

– ¡SILENCIO!. ¡Dejen de pelearse! – Y Hillary les dio un buen golpe a ambos en la cabeza. Los chicos se quejaron sobándose la cabeza. Nadia aún permanecía en silencio observándolos con curiosidad. – Te pido disculpas en nombre de ellos Nadia. No les hagas caso, son unos tontos. Siempre se comportan así. – Respondió la chica de cabellos castaños y volteó a mirarlos a Tyson y a Daichí con una mirada fulminante. Los dos amigos se abrazaron temblando ante tan temible mirada, mientras que al resto les caía nuevamente una gotita en la cabeza. Después de unos minutos de silencio, Nadia reaccionó.

– ¿Se puede saber de qué diablos están hablando? (caída general, excepto Kai, claro) – y observó a cada uno de los presentes esperando una respuesta, mientras que los demás la observaron muy sorprendidos sin entender lo que estaba pasando.

– ¿No lo recuerdas? Tú fuiste la que dijo que Tyson y Daichi eran los campeones de la estupidez y la ridiculez esta mañana. – respondió Hillary.

– ... No lo recuerdo, además ¿quiénes son ustedes? – preguntó seriamente Nadia (caída de Tyson y Daichi) - ¿y quienes son estos idiotas? - volvió a preguntar señalando a Tyson y Daichi.

– ¿Idiotas? ¬¬# – dijeron enfadados Tyson y Daichí al unísono.

De repente Tyson cambió de actitud y sonrió agitando su mano.

– Bueno... Admito que nos dejaste sorprendidos. No sabíamos que tienes buen sentido del humor Nadia, pero creo que no es momento de bromear.

– No estoy bromeando – interrumpió Nadia tajantemente. – No sé quienes son ustedes, ni tampoco tengo la menor idea de qué es lo que estoy haciendo aquí.

Todos quedaron totalmente sorprendidos. Se miraron unos a otros y el médico asumió una actitud pensativa colocándose su mano en la barbilla. Luego de unos terribles segundos de silencio Max se acercó a Nadia.

– ¿Estás hablando en serio Nadia?. ¿No recuerdas quienes somos nosotros?. ¿No recuerdas que nos hemos conocido esta mañana?. – Nadia no respondió.

– ¿Recuerdas qué fue lo último que has hecho? – preguntó Ray.

– No. – respondió Nadia volteándose hacia Ray.

– ¿Recuerdas al menos qué fue lo que te pasó? – preguntó Kenny.

– No. – y volteó hacia Kenny.

– Vamos Nadia – interrumpió Tyson alegremente mientras sacudía su mano - ya te dije que no es momento de bromear. Entiendo que aún nos tienes rabia por lo de esta mañana, pero no es necesario que hagas eso...

– ¿QUE ACASO NO ENTIENDES? - gritó histérica Nadia echándole a Tyson una mirada fulminante. Se levantó de su cama para lanzarse sobre Tyson, y éste retrocedió temblando y cayó al suelo. – ¡NO ESTOY... NGH! – y se detuvo porque se estaba sujetando su brazo izquierdo, que estaba vendada a causa de las heridas que sufrió.

– ¡Ya basta! Les dije que la trataran con cuidado, y miren el escándalo que hacen. – respondió enojado el médico mientras que una enfermera ayudaba a Nadia a recostarse suavemente sobre la cama. Todos se apartaron y luego el médico volteó hacia Nadia – Tú Nadia, te dije que te tranquilizaras. No estás en condiciones de discutir. – Nadia lo miro fijamente y luego desvió su mirada.

– Lo único que faltaba, ya tenemos a un "señor simpatía", y ahora tenemos a una "señorita simpatía", y hasta parecen hermanos. – respondió molesto Tyson después de levantarse del suelo. Nadia lo fulminó con la mirada al mismo tiempo que Kai respondía con el ceño aún más fruncido que de costumbre.

– ¿De que estás hablando Tyson? - la irritación del bicolor se hizo notar.

En el momento en el que Kai habló, Nadia volteó hacia él. No lo había visto antes por que todos los chicos estaban alrededor de su cama y ella se dedicó a hablar con ellos. En cuanto lo vio su corazón empezó a latir a mil por hora y su cuerpo actuaba muy extraño. Estaba muy tensa y no podía reaccionar. No entendía esa actitud, pero estaba segura que él era la causa de que su cuerpo reaccionara de esa manera diferente. El estaba ahí recargado, como de costumbre sobre la pared. Sus ojos se cruzaron y Nadia sintió que se encontraba en otra dimensión. Todo lo que la rodeaba, para ella había desaparecido, excepto aquél muchacho de ojos amatistas. Podía sentir que sus ojos la exploraban, se daba cuenta por experiencia lo que significaba aquella mirada, y no podía evitar explorar los de él. Se sintió cautivada, sintió que aquellos ojos la devoraban. ¡Cielos! Nunca había visto tal mirada, esa mirada tan profunda, tan misteriosa, además de fría. Supuso que escondía miles de cosas y sintió mucha curiosidad, al igual que el muchacho de cabellos bicolor. Kai no apartó sus ojos de los de ella. Le estaba permitiendo que ella le observara con detenimiento y le "estudiara". Por supuesto él también lo estaba haciendo. Poco a poco sus miradas se fueron intensificando, al mismo tiempo que sus corazones latían aceleradamente. ¿Sabrán cada uno lo que sienten por el otro en ese momento?. Por supuesto que ninguno lo sabría, pero lo averiguarían. De repente una voz lejana trajo a Nadia a la realidad. Fue como despertar de un largo letargo.

– Dije "Ya basta" o me veré obligado a expulsarlos de la habitación. – Se interpuso el médico en tono firme. Nuevamente volteó hacia Nadia. Aunque solo pasaron unos segundos, a ella le pareció una eternidad. Nadia cerró los ojos y volteó hacia la voz de donde provenía.

– Dime Nadia ¿Qué es lo que recuerdas?. – preguntó el médico.

– ... Es tan confuso, hasta me parece absurdo... todo lo que recuerdo son unos ojos fríos y parecían diabólicos. – respondió Nadia una vez que se recostó nuevamente en su cama.

– ¿Es todo? – preguntó el médico.

– No, también recuerdo una especie de ave de luz, y un nombre: Hawlux. No recuerdo más nada. – y colocó una mano sobre su cabeza.

– Entiendo. Eso era lo que sospechaba y lo que más temía. Es posible que haya sufrido una pérdida de memoria a causa de las heridas que ha recibido. – respondió tristemente el médico.

– ¿QUÉ? – respondieron todos totalmente sorprendidos.

El terrible silencio invadió la habitación. Primero, encuentran a Nadia malherida y ahora descubren que perdió la memoria. Esto iba de mal en peor. Los chicos no sabían que decir ni qué hacer, simplemente se quedaron ahí boquiabiertos, tiesos. El Sr. Dickenson fue el primero en reaccionar.

– Tranquilos chicos. Nadia recuperará la memoria. ¿Verdad doctor?

– Así es. No les puedo garantizar que sea muy pronto, pero puede recuperar la memoria. Ahora creo que deberían irse para poder dejar descansar a la paciente.

– De acuerdo, nos iremos, pero volveremos mañana a visitarte. – dijo Max.

– Mientras tanto descansa para que puedas recuperarte. – respondió Ray mientras el resto asentía con la cabeza.

Dicho y hecho, los muchachos fueron retirándose de la habitación entristecidos, pero con la esperanza de que ella recuperara su memoria. Mientras los chicos se retiraban, Nadia los observaba hasta que algo le llamó la atención. Sobre la pared todavía estaba recargado ese muchacho de cabello bicolor que había visto después de la discusión que tuvo con Tyson, mientras sus amigos se retiraban. Ahora que lo había visto con más detenimiento recordó algo: aquellas imágenes borrosas que antes habían pasado por su mente. Podía ver el cuerpo de un muchacho que corría hacia ella, pero no pudo ver su rostro. No estaba segura si lo había visto con anterioridad. Ni siquiera estaba segura si se trataba de él. Giró su cabeza con la vista hacia su regazo y colocó una mano sobre ella. De repente sintió una mano sobre su hombro y se volteó, encontrándose nuevamente con aquellos ojos carmín.

– ¿Te encuentras bien? – preguntó Kai.

– Estoy bien. – contestó Nadia volteando nuevamente su mirada hacia su regazo, sintiendo que la mano de aquél chico se retiraba..

– Entonces más te vale que te recuperes. – una vez más Nadia volteó sorprendida. No esperaba que alguien como él le deseara su pronta recuperación. Estuvo a punto de decirle algo, pero Kai ya había salido de la habitación.

Fuera de la habitación, todos los chicos estaban reunidos nuevamente con el doctor Nakashima. Tyson aún estaba molesto por la actitud de Nadia.

– Vaya que sí se parecen ustedes dos. No sé quien es peor, tú o ella. ¿acaso ella siempre es así, tan dura? – protestó Tyson dirigiéndose a Kai. Por su parte Kai le dirigió una mirada fulminante con lo que expresaba claramente que cerrara la boca..

– JEJEJEJE. Nadia es así Tyson. En realidad ella es generalmente muy callada, seria y reservada.

– Pues no lo parece. Desde que la hemos conocido no ha hecho más que criticarme. – protestó Tyson.

– Querrás decir "criticarnos", Tyson. Además, es cierto lo que acabas de decir. No me gusta para nada su tono de voz. Es muy mandona. – respondió Daichi.

– Yo pienso que ella les ha dicho la verdad chicos. – intervino Hillary con actitud un poco altanera. Tyson y Daichí la miraron con cara de odio, mientras que al resto les caía una gotita al estilo animé.

– Aunque no lo crean chicos, así es la personalidad de Nadia. De vez en cuando, a la hora de hablar, es dura y directa. Es cierto que a veces lastima a las personas con sus palabras, pero tiene sus razones. Pero eso no significa que no demuestre sentimientos. De vez en cuando tiene su sentido del humor y rara veces se ríe. – respondió el médico.

– Pero ella parece tener muy mal carácter, como el de Kai. – interrumpió Daichi con tono despectivo, pero de repente sintió un escalofrío porque descubrió que Kai lo miraba desde su espalda con ojos fulminantes.

– Es cierto. – respondió el Sr. Dickenson. Los chicos giraron sus cabezas hacia el anciano. – pero sólo reacciona así cuando se siente molesta o amenazada, y a veces puede llegar a ponerse peor. Ahí es cuando demuestra completa frialdad. Pero créanme chicos, Nadia en realidad es una buena chica, se los aseguro. Aunque Nadia y Kai tengan expresiones y personalidades parecidas, ambos son diferentes en cierto sentido. Pronto se darán cuenta de lo que hablo. – Los chicos lo miraron con curiosidad y desconcierto. No entendieron qué quiso decir el Sr. Dickenson con la última frase, pero no vieron la necesidad de preguntarlo por que sabían que el Sr. Díckenson no les dirían más nada. Ya lo averiguarían por sus medios. Por su parte, Kai estaba más interesado aún por conocer a Nadia. "Así que ella en cierto sentido es diferente. ¿Pero en qué?." Se preguntaba.

– ¿Usted la conoce doctor? – preguntó con curiosidad Max.

– Por supuesto, ella y yo vivimos en la aldea Shiddeki. Nos conocemos desde hace cinco años.

– ¿La aldea Shidekki? – preguntaron sorprendidos todos.

– ¿Se refiere a la aldea que nos comentó en el micro Sr. Dickenson? - preguntó Hillary. El anciano asintió.

– Lamento interrumpirlos muchachos, pero el deber me llama. – dijo el médico.

– Es verdad. Lamentamos haberlo molestado en su trabajo doctor, pero dígame... ¿qué pasará con Nadia? – preguntó el Sr. Díckenson.

– Por el momento ella descansará esta noche para reponerse de sus heridas. Si su estado de salud mejora notablemente, le daré el alta cerca del mediodía. Mientras tanto, les recomiendo que ustedes vayan a sus casas a descansar. No se preocupen por ella. Está fuera de peligro. – respondió el médico. Todos asintieron sin decir ni comentar nada. El Sr. Díckenson decidió hacerle compañía a Nadia durante su descanso, ya que ella era parte de su responsabilidad, al igual que el equipo. Él es el tutor del equipo, por lo tanto, también lo es de Nadia.

Nadia aún permanecía en su cama observando el hermoso cielo nocturno a través de su ventana en silencio. Nuevamente lo estaba disfrutando. Las noches estrelladas, y especialmente en luna llena, siempre le había traído una inmensa paz y tranquilidad, y ella se sentía muy relajada. De repente notó algo extraño en el cielo. Una de las estrellas brillaba con más intensidad que las demás, y luego se hacía cada vez más grande. Nadia se levantó de la cama para acercarse a la ventana, para observar mejor. Aquella extraña estrella que aumentaba más de tamaño, pronto tomó forma de un ave de luz, y luego la de un ángel de cabellos largos, hasta por debajo de su cintura y de color plateados, ojos dorados y muy hermosos. Su rostro era de rasgos femeninos y su cuerpo estaba muy bien formado. Esa criatura alada emitía una poderosa e intensa luz de su propio cuerpo, como la del rey de los astros, el sol.

– ¿Hawlux? – preguntó extrañada Nadia. El ángel fijó su mirada en las de ella, y le dijo unas palabras que, aunque eran simples y sencillas Nadia no podía entender su significado.

– Recuerda el espíritu, recuérdalo... recuérdalo... recuérdalo... – y su voz se perdía en el espacio, mientras que aquellas palabras se repetían como en un eco. De repente, el ángel volvió a tomar la forma de un ave de luz y salió disparado hacia el cielo como una estrella fugaz, convirtiéndose pronto en una pequeña luz en algún punto del cielo nocturno.

¡Espera, no te vayas!. ¡Hawlux! – gritó la chica, levantando un brazo en dirección hacia donde se encontraba el ave de luz. Quedó totalmente desconcertada, pues no entendía que quiso decir Hawlux con aquellas palabras.

La peliturquesa permaneció allí en silencio observando el cielo. Un ruido le llamó la atención y volteó hacia el lugar de donde provenía. Nadia reaccionó rápidamente, mientras que sus ojos se abrieron expresando al mismo tiempo sorpresa y confusión. En medio de la oscuridad pudo distinguir una figura humana que se encontraba allí. Era una figura misteriosa para gusto de la ojimiel. No le resultó difícil verlo, pues su vista ya se había acostumbrado a la oscuridad, además de haber permanecido un buen tiempo en la habitación a oscuras. No podía ver su rostro, pero sí su silueta, pues donde se encontraba aquel sujeto, estaba oscuro y la única luz que había en aquel lugar era la de la luna llena que se infiltraba en la habitación. Nadia quedó completamente desconcertada, no entendía qué era lo que estaba pasando, y cómo es que no se dio cuenta de que ese sujeto había entrado a la habitación. Mejor dicho... ¿en qué momento entró?. Sabía que no era su médico, y mucho menos era una enfermera. Lo sabía porque ellos se habían ido hace diez minutos y no volverían hasta el día siguiente.

Esa figura misteriosa, aparentemente, tenía puestos sus manos en los bolsillos. A continuación esa figura misteriosa levantó un brazo y la chica pudo notar que la señalaba. De repente apareció frente a ella un rostro que Nadia no pudo reconocer. Ese rostro solamente mostraba algunas partes faciales, su boca y sus ojos. Esos ojos eran de color rojo y tenían apariencia terrorífica, era más bien endemoniada y fría. Es gracias al suave brillo de la luna, que se filtraba por la ventana de su habitación, que pudo distinguir el color de aquellos ojos, pero no pudo ver con claridad el resto de su rostro. Era una mirada que helaba el corazón, y a Nadia no le gustaba. Eso no le gustaba para nada a ella, y estaba empezando a sentir miedo. Sí, miedo a esos ojos rojos, endemoniados y fríos. No sabía por qué esos ojos rojos le causaban miedo, y no estaba segura si los había visto antes, pero le causaba temor. De repente, de la boca de aquella figura misteriosa salía una carcajada desenfrenada y endemoniada. A la ojimiel no le gustaba aquella risa, no le gustaba para nada. No quería demostrar que le temía y se mantuvo firme, con su típica mirada desinteresada y desafiante al mismo tiempo.

– ¿De qué te ríes? – alcanzó a preguntar la chica, tratando de mantener su voz firme.

– Te tengo, y no podrás escaparte. – decía la figura misteriosa mientras sonreía maliciosamente. La ojimiel no entendía que quiso decir aquel sujeto con aquellas palabras.

De repente tras él aparecieron dos pares de ojos más. A la izquierda de la figura, había un par de ojos amarillos, y sus pupilas eran verticales. Nadia notó que esos ojos estaban moviéndose hacia ella, y cuando la luz de la luna pudo iluminarlo mostrando su verdadera apariencia, apareció una enorme criatura, más bien era una enorme serpiente. Lo mismo ocurrió con el par de ojos que estaba a la derecha de la figura misteriosa, y que eran de color rojos, pero más brillantes y más intensos que el de la figura misteriosa y no presentaba pupilas. Su apariencia era la de un león pero su rostro era más monstruoso, el cuerpo era de un león, y en lugar de un mechón de pelos que cubriera la punta de la cola, éste estaba cubierto de púas.

Nuevamente la peliturquesa reaccionó rápidamente y sus ojos miel se abrieron expresando al mismo tiempo sorpresa y confusión al ver a aquellas criaturas. Metió su mano sobre el portablade (invento mío n.n), que supuestamente estaba sujeto a su cinturón, para recoger su beyblade, colocarlo en su lanzador, y así tomar su posición de lanzamiento, listo para el ataque. Pero se encontró con que no lo tenía. Estaba totalmente indefensa y dio un par de pasos hacia atrás, pero no dejó de mantener su posición de alerta permanente, es de decir de defensa. Nadia permanecía aún con su típica mirada desinteresada y desafiante al mismo tiempo, pero en su interior el miedo continuaba.

La figura misteriosa volvió a reír en forma endemoniada, y les hizo una seña a ambas criaturas. Entonces los ojos amarillos de la serpiente empezaron a brillar y la ojimile se dio cuenta de que su cuerpo estaba paralizado y no podía moverse. Ahora estaba empezando a desesperarse, pues ya no podía hacer nada, y lo peor de todo es que su miedo empezaba a aumentar terriblemente. El miedo se convirtió en pánico. Deseaba zafarse de esa inmovilización, de esa parálisis, pero era inútil. Por más fuerza que ella ejerciera para poder liberarse, más difícil se hacía y más débil se volvía. Finalmente se rindió y dejó de resistir. Entonces recordó que alguien le había enseñado que si perdía la paciencia en una situación como ésta, todo sería inútil. Es más, aunque ella se mostraba desafiante, en el fondo sentía temor hacia esos ojos rojos, pero tenía que hacer algo. Así que cerró los ojos, tomó una enorme bocanada de aire y luego la expulsó suavemente. No podía quedarse así, en manos de aquel sujeto extraño. No iba a permitirle que le hiciera daño alguno. ¡Eso nunca!. Buscó la manera de liberarse, pero sin previo aviso, y de un abrir y cerrar de ojos, ambas criaturas se lanzaron hacia la chica. Nadia los vio venir, pero no podía protegerse, pues estaba inmovilizada. Lo único que podía hacer era gritar, mientras la risa diabólica de la figura misteriosa y de ojos rojos y fríos, resonaba en toda la habitación.

– ¡NO! – gritó Nadia en medio de la habitación que se encontraba a oscuras. Su respiración era muy fuerte y entrecortada, y sintió su corazón palpitar fuertemente. Se percató de que se encontraba en la habitación en donde estaba internada. Se percató de que estaba sentada sobre la cama donde descansaba y pasaría la noche en reposo por orden de su médico, y que había tenido una pesadilla. Cerró los ojos y puso una mano sobre su cabeza. Nadia estaba a punto de llorar.

– ¿Te encuentras bien Nadia? – la chica se sobresaltó y volteó hacia la voz de donde provenía. - Era el Sr. Díckenson, que había decidido quedarse junto a la ojimiel para estar pendiente de su salud, por si empeoraba y necesitaría de la ayuda de algún médico. – Veo que tuviste una pesadilla. ¿Te encuentras bien?

Nadia permaneció en silencio por unos segundos y luego le respondió al Sr. Dickenson con voz firme pero suave que se encontraba bien, y que no tendría que preocuparse. Se recostó en su cama, colocándose de espaldas al Sr. Díckenson, y se preparó para dormirse nuevamente. No le era fácil volver a dormirse después de aquella pesadilla. Por su mente, las palabras que había dicho el ave de luz, o ángel, se hacía un eco. Ella lo llamó Hawlux. Nadia cerró fuertemente sus puños y se preguntaba qué diablos significaban aquellas palabras y quién diablos era ese Hawlux. Se preguntaba cómo es que había sabido su nombre, si era la primera vez que había visto a Hawlux en su sueño. Y lo peor de todo es que la risa diabólica aún resonaba en su mente, y no podía olvidar el ataque de aquellas criaturas. Nadia se sintió muy molesta y al mismo tiempo triste y desconcertada. Tenía demasiadas dudas, y ahora no podía encontrar las respuestas. Lo que podía hacer ahora, era olvidarse del asunto por el momento y descansar: Se acomodó de nuevo en su cama y cerró los ojos. Ya encontraría las respuestas en cuanto saliera la primera luz del día.

CONTINUARA...