Hola a todos!. Aquí estoy otra vez con el sexto capítulo. Debo admitir que el capítulo anterior, es decir, "Un almuerzo embarazoso" no fue el más interesante. Yo misma lo reconozco, pero era lo único que se me había ocurrido en ese momento. Esta vez espero que este capítulo, aunque no les haya gustado del todo, al menos les haya sido interesante. n.n

Tengo entendido que no puedo responder a los reviews. Eso es una injusticia, porque de esa forma es como puedo aclararleslas dudas que nuestros lectores nos plantean. pero bueno... será cuestión de acatar las reglas. Ahora pasaré simplemente a agradecerles los reviews a dos personas (¡qué poquitos! T.T pero bueno... algo es algo. Es preferible uno o dos RR a que no tener ninguno. ¿no? n.n). Estas son:

Hermaione-Mai

mica

Gracias pordejarmeun review y al resto por tomarse, al menos, la molestia de leer mi fic. ¡MUCHAS GRACIAS!

Además hay una cosa que debo aclarar sobre la úlima parte del capítulo anterior. Es cuando Nadia sonríe. mica dijo lo siguiente: "disculpame pero si nadia y kai sonrien al mismo tiempo¿a quien le prestas mas atencion¿a alguien que conoses por cuatro años y es un enojon o a alguien que conoses de tres dias?si me preguntas yo digo que a kai"

Yo también opino lo mismo mica, pero no olvides que Kai ya ha sonreido en varias ocasiones en G-Revolution. No fue una sonrisa amplia y abierta (como las que suelen dar el resto del equipo), sino más bien una pequeña y sincera. Por lo tanto sus amigos ya lo han visto sonreir. Pero en este caso todos están pendientes de la salud de Nadia y no de Kai. Es por eso que prestan más atención a Nadia. Sólo por el momento. Espero que eso haya aclarado tu duda y no te hayas molestado por ese detalle. ¿si? n.n

Ahora pasemos al fic. Disfrútenlo.

Capítulo 6

Un paseo por la feria

Se adentraron en la feria. Era tan grande, que parecía un laberinto en donde se podía perder fácilmente entre la multitud. Había varios caminos que estaban dispersos en todas direcciones, y tiendas de todo tipo: desde comida y ropas, hasta juegos. Pasaron por la máquina del "martillo" (ése que tenés que golpear los muñecos con un martillo de plástico cuando apenas salen), y cerca de allí, había una tienda que vendían artículos que promocionaban a Ming Ming. Muchos fanáticos se agolparon frente a la tienda para comprar productos con el logo o el rostro de su ídola. Kenny enloqueció gritando "¡MING MING!", y salió disparado hacia allá. Nadia abrió enormemente sus ojos y los demás suspiraron un poco molestos.

– Bueno, no me gusta esa chica, pero al menos es más delicada que Hillary. – dijo Tyson en tono despreocupado y un tanto burlón.

Ante este comentario Hillary se enfureció. Tyson se cubrió al ver la reacción de su amiga esperando el golpe "fatal", pero no ocurrió nada. Entonces vio que Hillary se dirigió hacia el juego del martillo y empezaba a golpear con todas sus fuerzas, mientras gritaba "Te odio Ming Ming, te odio". Kenny, una vez que volvió de la tienda, cuando escuchó eso se puso a llorar. "Hillary ¿cómo decís eso de Ming Ming? Es taaaaaaan hermosa", y sus ojos (¿Ojos?. ¿Dónde están que no los veo? o.o) expresaban una intensa emoción (esos brillitos que muestran en la tele ¬¬ ). Hillary se detuvo en seco y se volteó a Kenny para lanzarle no una mirada fulminante, sino una mirada asesina. Esa mirada en la que sus ojos echaban fuego. Ante esta mirada Kenny se escondió detrás de Nadia. La chica de ojos miel lo miraba sorprendida, así como también el resto de los chicos, no sólo por la reacción de Kenny, sino también por la de Hillary. De repente una voz conocida se escuchó a sus espaldas.

– No deberías enfadarte princesa. Luces mejor con una sonrisa. – la voz sensual de Cody hizo que Hillary se sonrojara.

– ¿Cody?. ¿Qué haces acá? – preguntó Max sorprendido, pero sonriente.

– Sólo estaba dando un paseo, pero no esperaba encontrarlos. Es una casualidad que estemos aquí. – Cody se acercó a la chica de cabellos castaños y le dedicó una sonrisa. - ¿Puedo acompañarlos? – Hillary asintió tímidamente y Cody extendió su brazo caballerosamente, ofreciéndole a la chica su compañía. Esta lo aceptó sin dudarlo dos veces, y pasó su brazo por debajo del de Cody.

– Seh, seh, que casualidad. – la voz despreocupada, y disimuladamente irritada de Tyson se hizo presente.

Nadia se fijó en la actitud extraña que adoptaba Tyson, pero no dijo nada. Observó a la pareja que acababa de formarse, y luego desvió su mirada hacia la de Tyson. Finalmente optó por ignorarlos, total, no era de su incumbencia lo que pasaba entre ellos. Ella no tenía nada que ver con aquellas personas que se encontraban allí. Ni siquiera los conocía. Mientras veía a Tyson y Hillary discutir como perro y gato, insultándose a más no poder, con Cody en el medio; a Max, Daichi y Ray retorcerse de la risa por aquella pelea; y Kai, mudo como siempre y con los brazos cruzados, indiferente ante aquella escena, Nadia no podía entender qué estaba haciendo allí, pero no pudo evitar sentir una sensación extraña de felicidad, y mucho menos que una leve e imperceptible sonrisa saliera de sus labios.

Más tarde pasaron por la tienda en donde se debía encestar una pelota de básquet en el cesto, en donde el objetivo era encestar la mayor cantidad posible en un tiempo límite. Max era muy bueno y en dos minutos (que era el tiempo límite) embocó 27 veces. Casi había llegado al récord que era de 31. (N/A: Esto es sólo un invento mío)

– Vaya Max. ¿Dónde aprendiste a hacer eso? – preguntó Ray, sabiendo que su amigo era mucho mejor en natación que en este deporte. (N/A: no sé si esto sea cierto n.n)

– Eddy me enseño los pasos y movimientos básicos. El resto lo hice por mi cuenta con la práctica.

– Pues lo estás haciendo muy bien Max – respondió con sinceridad Nadia. Todos voltearon sorprendidos, y Max le agradeció con una sonrisa. Cuando Nadia vio a Max sonreírle, apareció de repente otro rostro sobre el del rubio que le pareció familiar. Ese rostro era el de una niñita de cabellos lila y ojos del mismo color. Nadia frunció el ceño.

– ¿Estás bien?. ¿Te pasa algo? - preguntó Max, al notar ese gesto en Nadia.

– Creí haber visto... Nada, olvidalo. – respondió la chica cerrando los ojos, para luego apenas sonreírle al rubio. "¿Estaré imaginándome cosas?" se preguntaba Nadia mientras todos seguían recorriendo la feria una vez que Max terminó su turno de divertirse.

– Tengo hambre. ¡y todo esto por tu culpa enano! – protestó Tyson, mientras su estómago le rugía.

– ¿Mi culpa?. ¿Quién fue el que desperdició el último trozo de comida? – respondió Daichi ante la protesta de Tyson. En un instante ambos se miraron con odio. Pero antes que se lanzaran para dar el primer golpe de sus acostumbradas peleas, una chica se les acercó y le entregó a ambos un folleto.

– Disculpen que los interrumpan chicos. No pude evitar escuchar que ustedes tenían hambre ¿por qué no van a este concurso? Podrían ganar algún premio. – dijo la chica.

Los chicos leyeron el folleto que decía: "CONCURSO DE COMIDA. HOY A LAS 14:00 HS. SE LES DARÁ UN PREMIO SORPRESA A LOS GANADORES. A LOS INTERESADOS, ACERCARSE A LA FUENTE. LOS ESPERAMOS". En cuanto terminaron de leerlo, los amigos se miraron sorprendidos. Daichi preguntó la hora, y Kenny respondió que eran las 13:55 hs, y los amigos se miraron para luego sonreír enormemente.

– ¡Que bien! – respondieron al unísono Tyson y Daichi, mientras ponían ojos exageradamente brillosos y les caía la baba por la boca.

– ¿No pensarán ir al concurso verdad? – preguntó Kai al descubrir la intención de los chicos. Los amigos asintieron con una sonrisa de oreja a oreja.

– ¿Hace dos horas que acaban de comer y aún tienen hambre?. ¡Es el colmo con ustedes!. – respondió Nadia molesta. Aún recordaba el escándalo en el hotel. Apenas Nadia había terminado la frase, los chicos habían desaparecido dejando una estela de humo tras ellos. Una vez más, a todos les cayeron una gota enorme por la cabeza, mientras que a Nadia y a Kai les salía una venita en su frente.

El concursó empezó con seis participantes. El animador comenzó su discurso con pocas y breves palabras, pero muy alegremente.

– Damas y caballeros, bienvenidos al Concurso de comida. Les presentaremos a los concursantes. El participante número uno... – El anunciador presento a los cuatro primeros participantes, que resultaron ser hombres gordos y de contextura corporal corpulenta (tipo Crosher) – ...y por último tenemos a Tyson y Daichi como los participantes cinco y seis. El concurso consistirá en comer la mayor cantidad de platos en cinco minutos. ¡Buena suerte a los participantes!

El timbre que indicaba el comienzo sonó, y los participantes se lanzaron hacia sus platos para devorar todo cuanto encontraban. Tyson y Daichi, como de costumbre, comían desaforadamente. Los otros participantes, también lo hacían, pero nadie podía decir quién era peor de los seis participantes, ya que lo hacían muy desordenadamente y desesperadamente. Desparramaban la comida por toda la mesa, sus ropas se manchaban sin cuidado, hacían mucho ruido al masticar, y sobre todo, uno de los participantes emitió un enorme y tremendo eructo. (N/A: perdón si estoy siendo grosera, pero eso suele pasar u.uU) Todo el público quedó mudo y con los ojos enormemente abiertos. Nadia cubrió su rostro con su mano. Kai, que estaba a su lado se limitó a observarla. La chica se percató de que unos intensos ojosamatistas la observaban con curiosidad por lo que entendió este gesto. Mientras Nadia mantenía su mano levemente apartada de su rostro, podía observar minuciosamente, una vez más, los hermosos e intensos ojos amatistas y el rostro del bicolor, adornados por dos triángulos azules en ambas mejillas. Su cuerpo se tensó por un momento, pero debía mantener su postura. Ella no era así, no era de demostrar sus sentimientos tan fácilmente, por lo que le molestaba que se sonrojara, escondiendo apenas su rostro bajo la mano y que su cuerpo sintiera sensaciones extrañas que no eran normales en ella. Decidió apartar esos sentimientos, se regaño mentalmente a sí misma y tomó una bocanada de aire, para luego exhalar lentamente y relajarse.

– He visto a muchas personas comer rápidamente, pero jamás de esa forma. Eso es repugnante. – respondió Nadia con gesto y tono desagradable, mientras quitaba su mano de su rostro.

– ¡Hm! Yo también estoy de acuerdo.

– Disculpa Kai. ¿Cómo soportas a estos escandalosos? – interrogó Cody, y señaló hacia Tyson y Daichi.

– ¿Cómo sabes que son escandalosos, si ni siquiera los conoces? – preguntó sorprendido Max.

– Bueno... Hillary me ha contado de ellos. – Cuando Max y Ray reaccionaron ante la respuesta de Cody, éste volteó hacia Kai. - ¿Kai?.

Kai lo miró detenidamente por unos segundos, con su típica mirada fría, y luego volteó hacia el escenario.

– En realidad no los soporto, pero estoy acostumbrado. – dijo mientras mantenía sus ojos cerrados.

– Ya veo.

El sonido del timbre indicó que ya habían pasado los cinco minutos que duraba el concurso, y el animador mencionó a los ganadores, que resultaron ser (si, adivinaron ¬¬) Tyson y Daichi, en segundo y primer lugar respectivamente, que milagrosamente estaban satisfechos y estaban con sus estómagos bien abultados. Recibieron sus premios que resultó ser una orden de compra de helados gratis. Cuando Tyson y Daichí salieron del escenario, ya no podían ni caminar.

– Ayayayay, me duele el estómago de tanto comer. – se quejaba Tyson y se sentó en el suelo sin pensarlo dos veces.

– Yo creo que voy a... – y Daichi se cubrió la boca y salió corriendo hacia un arbusto para devolver todo su contenido. Las personas que se encontraban por allí salieron espantados con gesto de desagrado. Una niña que pasaba por allí sintió curiosidad y cuando escuchó y vio lo que Daichí hacía, sacó la lengua en actitud de desagrado y respondió diciendo "¡wacala!" y se fue de allí. En cuanto el pelirrojo salió de allí, salió como si nada.

– ¿Estás bien Daichi? – Preguntó Hillary preocupada.

– Por supuesto que lo está. Su cara lo dice todo – respondió Kai.

Daichi presentaba un rostro espantosamente horrible. Parecía un zombi y su rostro pasaba por todos los colores. Nadia no hizo más que cubrir su rostro con una mano, mientras que el resto ignoraba lo que estaba ocurriendo mirando hacia otro lado, como si no tuvieran nada que ver. Acto seguido Kai le indicó al resto del equipo que continuaran caminando, dejando atrás a los "comilones". En cuanto Tyson y Daichi se percataron de que el equipo los estaban abandonando corrieron tras ellos para alcanzarlos.

– ¡Ey!. ¡Es... espérennos!. ¡No nos... dejen solos! – gritaba Daichi muy agitado, ya que su estómago le pesaba mucho y le dificultaba moverse.

– Cállate y camina. – fue la única respuesta de Kai.

Las horas pasaban, y realmente todos la estaban pasando muy bien, habían ido a varios juegos después del concurso en el que participaron Tyson y Daichi. Nadia podía notar que el ambiente, allí, era muy alegre y divertida. Todas las personas que la rodeaban se veían felices, alegres, curiosos. Extrañamente Nadia sintió una pequeña nostalgia. No podía explicar lo que le estaba pasando, pero sintió como que esta felicidad, alguna vez la había tenido. No estaba segura de nada, pero este sentimiento, sin duda estaba allí, en su interior. Ver al equipo divertirse, reírse y comportarse como niños, además de que a su alrededor se encontraban miles y miles de niños jugando, corriendo, riéndose, y divirtiéndose a lo grande, hacían que su corazón se sintiera alegre, arrancándole una pequeña sonrisa en Nadia y un pequeño brillo, casi imperceptible, de alegría en sus ojos. Recorría con su mirada cada sonrisa de cada niño. Sin darse cuenta susurró unas palabras que no pasaron desapercibidas por los oídos de Kai, quien estaba a su lado, pendiente de cada movimiento, de cada gesto, de cada palabra de la chica de ojos miel.

– Los niños se ven muy felices, me alegra saber eso. – susurró.

– ¿A que te refieres? – le interrumpió Kai, haciendo que Nadia se sobresaltara, y que su cuerpo se tensara. La chica cerró los ojos y soltó un largo y suave suspiro.

– ... nada en especial. Sólo observaba lo felices que se ven esos niños. Es todo. – dijo Nadia volviendo su rostro a la normalidad: el de la indiferencia.

Por su parte Kai había notado la melancolía en los ojos de Nadia, antes de que ésta volviera su rostro a la de la indiferencia, y eso le llamó la atención. Parecía conocerla muy bien, esa no era la típica mirada que acostumbraba a poner la chica. Desde que la conoció, hace sólo un par de días, la única mirada que había visto en ella era la de la indiferencia y seriedad. Sin quererlo sintió que su corazón se alegraba al ver esa mirada melancólica y esa pequeña sonrisa, que había conseguido verlo en tan sólo unos instantes. Por supuesto que no negó que le gustó la sonrisa que le había dedicado a Max y a Ray, aunque también le hubiera gustado que le dedicara una a él. De sólo pensarlo, se sintió incómodo y sonrojó levemente, para luego regañarse a sí mismo de que no debía comportarse de esa forma. Aunque había aprendido a ser menos frío y menos duro, gracias a sus amigos y especialmente Tyson, eso no significaba que podía ser totalmente abierto hacia los demás. Él era, es y siempre será así. Sin embargo algo en él estaba cambiando. Algo en él lo hacía comportarse diferente, y eso le molestaba muchísimo. Pero no podía evitarlo, de todos modos ese sentimiento, de alguna forma le traía paz y tranquilidad. Luego, el chico de ojos amatistas recordó las palabras del médico: "es posible que se sienta confundida y actúe extraño debido a su pérdida de memoria", por lo tanto decidió seguir caminando como si nada hubiese pasado.

El equipo había llegado hasta una tienda de juegos, en el que consistía en derribar las quince latas, apiladas en cinco hileras, en tres tiros, con una pequeña pelota. La tienda estaba rodeada por algunas personas que observaban curiosos e interesados, cómo jugaban y lanzaban las pelotas los participantes. A un lado de la tienda había un cartel, en la que se leían las reglas y los premios que obtendrían los ganadores dependiendo de los resultados.

De 1 a 5 latas derribadas: TERCER PREMIO

De 6 a 10 latas derribadas: SEGUNDO PREMIO

De 11 a 15 latas Derribadas: PRIMER PREMIO

Las 15 latas derribadas en UN SOLO TIRO: PREMIO MAYOR

Ray y Max quisieron probar su suerte, y se acercaron a la tienda. Jugaron una partida cada uno y terminaron ganado el segundo premio. El segundo premio consistía en algún muñeco mediano, o algún artículo interesante como una pequeña cajita, un retrato, una pequeña pelota, y varias cosas que no eran tan importantes, pero interesantes y útiles. Ray eligió un muñeco con la forma de Drigger, de entre todas las opciones que tenía. "Para Mariah" había dicho, y Max optó también por otro muñeco, pero esta vez con la forma de Draciel.

Mientras Ray y Max recibían sus premios, Nadia los observaba desde una banca que se encontraba a unos pocos metros de la tienda. Estaba sentada con las piernas cruzadas, donde su pierna derecha se encontraba encima de la de la izquierda. Sus brazos también estaban cruzados, y al mismo tiempo, recargados en la pierna derecha, así como también su cabeza sobre sus hombros, y con sus manos colgando hacia los costados. Kai estaba recargado, con la misma postura de siempre, sobre un árbol, a unos pocos metros de Nadia, mientras mantenía sus ojos cerrados.

– Oye Hillary. ¿quieres llevarte algún premio? – le preguntó en tono sensual Cody. Hillary abrió sus ojos de la sorpresa, mientras que Tyson se tensaba.

– ¿En serio harías eso por mí Cody? – cuestionó la chica de cabellos marrones. El muchacho asintió. - ¡Gracias! – y Hillary se abalanzó sobre Cody abrazándolo por el cuello. Tyson no soportó la escena y se acercó a ellos.

– Oye Cody, te apuesto a que no puedes derribar siquiera UNA lata. – le desafió Tyson.

– ¿Es esto un desafío? – cuestionó el muchacho.

– Naaaaaaa... ¡claro que es un desafío! – respondió Tyson sarcásticamente. Hillary frunció el ceño y cerró sus puños.

– No molestes Tyson – la voz de la chica se volvió tajante.

– Tranquila Hillary, ya verás que derribaré más latas de lo que él piensa. – sonrió cuando notó que Hillary se enfurecía. Con estas palabras Hillary se tranquilizó.

– ¡Yo también quiero jugar! – gritaba emocionado Daichi.

– Tendrás que esperar enano – la voz de Tyson sonó irritante.

– ¡Hey!. ¡No me llames así, cara de mono!. – y los chicos se trenzaron en una discusión muy fuerte. Ray y Max tuvieron que separarlos y calmarlos, ya que hacían nuevamente escándalo (y no era la primera vez ¬¬U). Desde la banca, Nadia y Kai no se inmutaron ante tal escena.

Cody consiguió derribar diez latas en tres tiros, por lo tanto se llevó el segundo premio. Hillary saltaba de la alegría y Tyson y Daichi, permanecieron boquiabiertos. Cody le dejó elegir a la chica el premio que quisiera llevarse, pero al ver que Hillary no se decidía, observó todos los premios que habían en la tienda.

Ya sé cuál será tu premio Hillary – respondió sonriente Cody. Le indicó a la dueña de la tienda el premio que eligió. Ésta se acercó hacia un estante y recogió una cajita. Pero no era una cajita cualquiera, era una cajita de música, con una pequeña cavidad, para guardar accesorios de belleza como cadenitas, aros y anillos. Una vez más Hillary le agradeció a Cody abrazándolo efusivamente. Esa reacción no le agradó para nada a Tyson.

Ahora le tocaba el turno a Tyson de probar su suerte, y Daichi no se quedó atrás. En el caso de Tyson era por una apuesta, pero en el de Daichí, era sólo por diversión. Tanto Tyson como Daichi, tuvieron mala suerte. Era tan mala sus punterías que sólo consiguieron derribar dos latas en tres tiros. ¡Dos latas de un total de quince!. El resto del grupo miraba atónito el resultado con una enorme gota en la cabeza. No podían creer que los campeones mundiales, a pesar de ser los mejores en el beyblade, fuesen tan malos lanzando una pequeña pelota. Bueno... en el caso de Daichi podemos hacer una excepción, ya que él es sólo un niño y es el menor del grupo. Sólo necesita práctica y mejoraría. Pero Tyson... a sus 15 años, y con todas las habilidades habidas y por haber... ni hablar. De repente, las carcajadas de todos sus amigos estallaron inevitablemente, a excepción claro, de Nadia Y Kai. Kai sonrió satisfecho sabiendo que su eterno rival no era perfecto. Nadia sólo agachaba la cabeza y moviendo negativamente, murmuraba "inútiles" mientras sonreía levemente. Tyson y Daichi ganaron, según las reglas, el tercer premio: una calcomanía con la foto de Ming Ming. Tyson lo recibió con mala gana, en cambio Daichi, con decepción. De repente Cody reaccionó, como recordando algo.

– ¿No quieres jugar una partida Hillary? – preguntó el joven volteando hacia ella, una vez que pudo controlar y apagar su risa. – Las damas también tienen derecho a divertirse. - Hillary se sorprendió y se sonrojó. Estuvo a punto de contestar, pero Tyson se le adelantó.

– ¿Qué?. ¿Qué damas? Yo no veo ninguna. ¿Dónde están? – Tyson giraba su cabeza en distintas direcciones con su mano en la frente a modo de "visera", como buscando algo o alguien. Como respuesta a estas preguntas recibió un terrible cachetazo, dejando su cachete hinchado y con la marca de la mano de Hillary. A su vez Hillary gruñó, y luego volteó hacia Cody, dejando a Tyson totalmente molesto. Los demás, como siempre, con una gota en la nuca.

– No, gracias Cody. – sonrió - Yo ya me divertí suficiente en varios juegos, y recibí un hermoso regalo de tu parte. Muchas gracias. Y hablando de damas... – giró sobre sí misma y se dirigió hacia donde se encontraban Nadia y Kai en la banca. Sujetó la muñeca de Nadia y la arrastró hacia la tienda.

– Ven Nadia. Vamos a divertirnos. – Nadia estaba sorprendida, pues no esperaba esa reacción de parte de la chica de cabellos castaños, y trató de zafarse de su agarre.

– ¿Qué estás haciendo? Suéltame Hillary – pedía Nadia. Cuando llegaron a la tienda, Hillary recogió una de las pelotas que se encontraban en el mostrador de la tienda y se la dio a Nadia.

– No participaste en ningún juego en todo el día. Creo que es hora de que tú te diviertas un poco. – respondió con una amplia sonrisa la chica de cabellos castaños.

– ¿Y pretendes que esta "dama" vaya a participar? – interrogó sarcásticamente el pelirrojo mientras señalaba a la chica de ojos miel. Cuando el pelirrojo notó que la fría y helada mirada de la chica se clavaba en él, optó por callarse. Esperaba un golpe o un grito de parte de ella, por lo que cerró los ojos temblando, pero no ocurrió nada, pues ésta había volteado hacia Hillary. El pequeño suspiró.

– Ni lo sueñes Hillary. – respondió seriamente Nadia – Este juego es sólo para niños. Es una estupidez. No me interesa.

– Vamos Nadia, sólo trata de divertirte. No tiene nada de malo eso. – apoyó Ray con una sonrisa.

– Así es, no importa si somos o no niños. Lo importante es disfrutar. ¿Acaso no te aburres de estar siempre quieta, sin hacer nada? – intervino Max con una sonrisa, y luego le guiño un ojo.

– Max tiene razón. No debes tomarlo todo en serio. Ya verás que divertirte te hará sentir bien. – dijo Tyson mientras se sobaba la mejilla en donde recibió el "poderoso" cachetazo de Hillary.

– Y lo mejor de todo, es que divertirse te ayuda a deshacerte de cualquier tipo de tensión que puedas tener. Nervios, miedo, tristeza, ira, furia, dolor, hasta odio. – intervino Kenny (al fin habló el parlanchín de la Laptop XDDD, y encima nos salió muy "filosófico" ¬¬) – Como dijo Tyson, te hará sentir bien.

– Estoy de acuerdo con el Jefe, te volverás loca si sigues así. – habló un muy inquieto Daichi.

– Ya verás que te va a gustar. Te aseguro que no te vas a arrepentir. Por favor, intenta divertirte, aunque sea una partida ¿si? – insistió Hillary mientras le colocaba una pelota en la mano de Nadia.

Nadia observó fijamente uno a uno a los chicos por unos segundos, mientras éstos respondían moviendo sus cabezas afirmativamente y al mismo tiempo sonriendo, como indicándole a la chica que todo estaba bien y que tenía su apoyo. Por último observó a Kai, y para su sorpresa, ya no estaba recargado en el árbol, sino que se encontraba detrás de Ray. Nadia vio queesas amatistasla observaban fijamente.

– Buena suerte. – fue lo único que dijo el bicolor. Con esas palabras Kai le hizo entender a Nadia que estaba de acuerdo con sus amigos.

La chica abrió aún más los ojos, y no era la única, pues vio que todos voltearon hacia Kai con sorpresa. Nadie esperaba que Kai dijera este tipo de cosas. Él solía permanecer callado o responder simplemente "¡hm!". Pero esta vez, era diferente. ¿Por qué? pues nadie lo sabía. Entonces la chica de ojos miel, cerró su puño alrededor de la pelota que sostenía en su mano, luego suspiró con una leve y casi imperceptible sonrisa y se decidió a lanzar la pelota. Se acercó al mostrador, observó su objetivo: las quince latas que debía derribar. Desvió su mirada hacia la pelota que sostenía en su mano, la observó fijamente por unos segundos, concentrándose. No sabía por qué, pero al observar el objeto esférico tuvo la sensación de que esto ya lo había hecho antes. Aún no estaba segura, pero podía sentirlo. Volvió su mirada hacia las quince latas y cerró los ojos. Tomó una enorme bocanada de aire y volvió a concentrarse, con sus ojos miel fijos en su objetivo. Levantó su brazo derecho y se preparó para el lanzamiento.

Lo que siguió a continuación dejó totalmente sorprendidos, boquiabiertos y perplejos a todos los chicos, incluso al resto de los presentes. Nadia había conseguido derribar todas las latas de un solo tiro ¡UN SOLO TIRO!. Y eso no era todo. Lo que más les sorprendió a todos, fue la manera en cómo lanzó la pelota. En lugar de lanzarlo en sentido vertical, como suele hacer cualquier persona, o cualquier lanzador de baseball (béisbol), lo hizo en sentido horizontal, como si lanzara una piedra al agua para que éste rebotara hasta hundirse (N/A: lo que llamamos "saltos" o "rebotes"). Nadia no dijo nada, ni se inmutó. Ni siquiera sonrió o festejó su triunfo, y mucho menos le importó los aplausos y vítores de los presentes. Se volteó y se retiró lentamente de allí.

– ¡Espere señorita, su premio! – escuchó decir a la dueña de la tienda, mientras se alejaba.

– ¿Este es el primer premio? – respondió un muy desconcertado Kenny

– En realidad es el premio mayor. – contestó la dueña – una colección completa de partes de Beyblade, con herramientas para reparación incluida. Es la primera persona desde hace mucho tiempo que consigue derribar las latas de un solo tiro. – dijo señalando a la chica de ojos miel.

– ¿Y en qué consiste el primer premio? – quiso saber Daichi.

– En una mini colección de partes de beyblade. – y la dueña volteó hacia Nadia que ya se encontraba alejada del lugar. Salió de la tienda y corrió hacia ella hasta alcanzarla. - ¡espere señorita!... aquí tiene su premio.

Cuando la dueña se colocó delante de Nadia para entregarle el paquete que supuestamente era el premio, la chica se detuvo con su típica mirada inexpresiva. Observó el paquete que la dueña traía en sus manos y se la entregaba. Levantó su vista y permaneció así por unos segundos.

– No lo necesito – respondió, y pasó por su lado. Kai sin pensarlo dos veces la siguió. La dueña quedó perpleja. "Pero ..." fue lo que alcanzó a decir, pero Kenny la interrumpió disculpándose con ella y recibiendo el paquete con la excusa de que se lo llevaría de todas formas. La dueña sonrió y asintió, entregándole el paquete a Kenny.

– ¡Espera Nadia!. ¿A dónde vas? – cuestionó el peliazul, y corrió tras la chica, haciendo lo mismo el resto del grupo.

– Ya estoy aburrida. Me cansé de este lugar. – dijo la chica con tono de desgano.

– ¿Cómo hiciste eso? Ese es un lanzamiento muy extraño. ¿Dónde aprendiste a lanzar así?. ¿Cómo haces para lanzarlo de esa forma?. ¿Me enseñarás? – bombardeaba sin parar con interrogantes Daichí.

– Ya cállate ¿quieres? – lo interrumpió Nadia con irritación mientras detuvo su andar sin observar al pequeño que se encontraba a su lado. Permaneció en silencio por unos segundos, y luego volteó hacia Daichi. – En primer lugar, no tengo la menor idea de dónde aprendí este lanzamiento. Llámenlo instinto o lo que quieran, pero tengo la sensación de haberlo hecho antes. Aún no estoy muy segura. – terminó mientras la chica miraba su mano con la que realizó aquel lanzamiento, dejando así un incómodo silencio.

– Bien. Entonces regresemos al hotel. Ya se está siendo de noche, y Nadia necesita descansar. – habló Kai. El silencio ya le estaba incomodando y decidió terminar con eso. – Andando.

Todos resoplaron ante la orden del bicolor, pero antes de que dijeran una sola palabra, Kai los miró con seriedad, haciéndoles saber que a la próxima palabra recibiría su merecido. Ninguno habló ni chistó, y empezaron a tomar el camino de regreso al hotel. Pero pronto se dieron cuenta que era cierto lo que Kai había dicho. Estaba anocheciendo, y el sol estaba ocultándose tras el hermoso horizonte. El cielo estaba tornándose de un hermoso color rosado, por el reflejo del sol en las nubes que cubrían el cielo. Las primeras estrellas hacían su aparición. El fresco estaba haciéndose presente, y ninguno llevaba ropa de abrigo. Durante el camino, los chicos seguían charlando animadamente. Nadia y Kai caminaban atrás de todos, un poco separados, mientras se mezclaban entre la multitud.

Desde el sentido contrario, mezclados también entre la multitud, aparecieron dos jóvenes extraños. Pasaron al lado de Nadia, quien iba caminando distraída y pesadamente, debido a su cansancio.

– Nos volveremos a encontrar, Nadia, te lo aseguro. – dijo uno de los jóvenes extraños.

– Te estaremos esperando Nadiana. – respondió el segundo joven, y ambos siguieron su camino.

Ante estas palabras Nadia salió de su distracción, y volteó hacia las personas que habían dicho aquellas palabras. Kai hizo exactamente lo mismo, ya que oyó hablar a esas personas y creyó reconocer esas voces, a pesar del intenso ruido que había a su alrededor. Ambos buscaron con la mirada a esos intrusos, pero éstos ya habían desaparecido entre la multitud, dejando al bicolor y a la chica de cabellos turquesa totalmente desconcertados.

CONTINUARA...