Hola nuevamente!
Debo decir que quedé un poco decepcionado por haber cosechado solamente dos reviews con el último capitulo. No sé si eso se debe a que la historia da asco o a que no tienen muchas ganas de dar sus opiniones. Ojala sea por lo segundo.
Aquellos que siguen la historia y de verdad les interesa que siga escribiendo, por favor, dejen sus opiniones, diganlo. Eso ayuda muchisimo a cualquiera de aquellos que nos dedicamos a escribir fics y nos da fuerzas para seguir dedicando nuestro tiempo a gastar nuestros dedos sobre el teclado!
Hoy voy a soltar un par de pistas más, veremos qué pasa con Harry, con Ginny. Y hoy hará su aparición un personaje que estimo muchisimo. Ya tenía ganas de que sea parte de la historia!
Espero ver sus opiniones dentro de poco, por favor, se los pido de todo corazon.
Saludos
Albus Severus
Capítulo 3
Palabras preocupantes
El despacho de Harry Potter distaba de encontrarse perfectamente ordenado. Montañas de expedientes, varios memorándums, rollos de pergamino con larguísimos informes y varios periódicos atrasados se mantenían en precario equilibrio sobre un gran escritorio de madera. Un tablero colocado en una de las paredes contenía varios recortes que hablaban de varios de los casos más importantes de su carrera como Auror. El resto del despacho estaba ocupado por archivadores y numerosos estantes llenos de libros forrados en cuero.
La puerta se abrió y una preciosa mujer ingresó al despacho que todavía se encontraba vacío. Se trataba una mujer joven, de aproximadamente veinticinco años, cuyo pelo negro caía formando ondas sobre sus hombros. Unos ojos asombrosamente azules observaban el lugar con desaprobación, como si ese desorden se tratara de algo completamente inapropiado. Movió su varita y los expedientes empezaron a moverse, apilándose prolijamente sobre el escritorio. Los viejos periódicos se colocaron en otra columna y los informes se dirigieron a sus respectivos archivadores. Mientras contemplaba orgullosamente su trabajo, una voz a sus espaldas casi le provoca un infarto.
- Buenos días, Alicia.
Harry Potter estaba apoyado sobre el marco de la puerta, observando la reacción de la joven con una expresión risueña en su rostro.
- Maldita sea Harry, ¡Casi me matas del susto! – Dijo, colocando una mano en su pecho, a la altura del corazón.
- Disculpa por eso, pero no pude evitarlo – Respondió Harry, todavía con la sonrisa en su rostro. Su compañera definitivamente era hermosa, todavía no lograba comprender cómo fue que una mujer tan bella acabara convirtiéndose en una Auror cuando tranquilamente podría dedicarse al modelaje y triunfar.
En ese momento Alicia Wilcox llevaba una pollera negra ajustada que marcaba sus largas piernas, una camisa blanca suelta y unos anteojos que la hacían verse increíblemente sensual e inteligente. Incluso en ese instante Harry pensó que se trataba de una de las mujeres más hermosas que había aparecido en su vida, aunque una parte de su cerebro defendía a muerte que el primer puesto todavía le pertenecía a Ginny. Quizás esa misma parte de su cerebro era la que evitaba que Harry tomara la decisión de intentar un avance para ligarse a Alicia.
Harry se acercó a su escritorio pasando lo suficientemente cerca de Alicia como para sentir su perfume, el cual era casi tan seductor como quien lo usaba en ese instante. Luego de desechar las ideas que se agolpaban en su mente, finalmente alcanzó su sillón de cuero en el cual se la pasaba sentado la mayor parte del tiempo que estaba en el Ministerio. En general, evitaba salir mucho de su despacho debido a la increíble cantidad de imbéciles y lamebotas que se le acercaban cada vez que asomaba la cabeza por los pasillos.
- ¿Qué necesitabas Alicia? – Preguntó Harry con la sonrisa que se rehusaba a abandonar su rostro. – Que yo sepa las Aurors no se encargan de hacer los trabajos de mi secretaria, ¿o acaso quieres robarle el puesto? – Soltó una carcajada.
- No, tonto. – Respondió la joven, reprendiéndolo en broma. – Aunque ahora que lo pienso, creo que más de una Auror, secretaria, miembro del Ministerio de la Magia o bruja en todo el mundo mágico está envidiando el lugar de privilegio que tiene tu secretaria - "Es la única que puede ver tantas veces al día ese lindo trasero tuyo" Pensó. Ahora fue el turno de Alicia de soltar una carcajada. – En serio, venía a preguntarte si habías recibido los expedientes de los alumnos de último año. Kingsley quiere que se los envíes cuanto antes.
- Si ves a Kinglsey, dile que se los enviaré apenas pueda. – Respondió -Todavía tengo que revisar unos informes que me enviaron y un reporte de Azkaban. – Agregó apesadumbrado ante la idea de tener que perder el tiempo con papeleo.
- Quizás deberías relajarte un poco antes de ponerte con eso, ¿no crees? – Comentó Alicia, acercándose un poco al escritorio. – Sabes, últimamente te noto demasiado tenso. – Dijo, mirándolo con algo de preocupación.
Alicia se encontraba tan cerca que podía notar como su sostén asomaba por entre los botones abiertos de su camisa. Tenía que hacer un esfuerzo para disimular y mirarla a los ojos, pero se trataba de una tentación algo complicada de resistir.
- ¿Eh? – Preguntó, atrapado en un momento de absoluta distracción. – Ah, sí. No te precopues Alicia, estoy en perfectas condiciones. Sólo estoy algo dormido todavía, creo que mi cerebro todavía está pensando en mi almohada – Dijo, risueño. "Demonios, ¡mi cerebro se encuentra metido en tu escote!" Pensó descaradamente.
- ¿Estás seguro? – Insistió – Yo te noto un poco mal… ¿Tiene algo que ver con lo que pasó con Mike? – Preguntó la joven, aproximándose un poco más a Harry. Se encontraba un poco encimada desde el lado opuesto del escritorio, como si estuviera a punto de saltar por encima de él para aterrizar sobre Harry.
- Perdón, ¿Interrumpo algo? – Hermione contemplaba la escena desde la puerta del despacho de Harry, riendo ante la exagerada reacción de él y su compañera.
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Ginny Weasley acababa de despertar nuevamente de su pesadilla (O sueño quizás… Todavía tenía dificultades en saber lo que su inconsciente trataba de decirle con esas imágenes), el cual aparentemente se había vuelto una costumbre. Mientras trataba de recordar si algún detalle había cambiado en las últimas noches, notó que una gran lechuza color rojizo golpeaba insistentemente la ventana de su habitación. Suponiendo que se trataba de alguna carta de su familia invitándola otra vez a pasar unos días en La Madriguera, se acercó a la ventana sin demasiado entusiasmo.
Una vez que la lechuza ingresara por el espacio que Ginny había abierto, dejó el sobre en sus manos y rápidamente salió de su habitación en un segundo. Cuando Ginny pudo reaccionar, la lechuza ya se había perdido de vista en medio de las nubes que ese día cubrían el centro de Londres.
Algo raro había en todo eso, generalmente las lechuzas que enviaban sus familiares solían quedarse unos momentos para recibir algo de comida de parte de Ginny. Pero esta vez la lechuza se fue inmediatamente, quizás eso significara que su familia no había enviado la carta después de todo.
Al tomar el sobre, Ginny notó que sus suposiciones eran ciertas, pero eso no alcanzó a ser motivo de su agrado cuando comprobó que la carta provenía del Ministerio. Preguntándose la razón por la cual podría recibir correspondencia proveniente del Ministerio, abrió el sobre y desplegó la carta que contenía.
Estimada Srta. Weasley:
Hemos recibido noticias de que usted invocó varios hechizos la mañana del pasado sábado en una zona habitada por Muggles y en presencia de un Muggle. La repetición de esta clase de hechos y la gravedad de esta infracción al Estatuto del Secreto implican que usted deberá presentarse en las oficinas del Ministerio de la Magia para ser entrevistada por el Jefe del Departamento de Operaciones Mágicas Especiales. Esta entrevista será realizada en el día de la fecha a las 9.30 de la mañana.
Se solicita que acuda inmediatamente
Sinceramente
Anastasia Williams
Oficina de Uso Incorrecto de la Magia
Ministerio de Magia
Ginny se quedó impávida luego de leer la carta que acababa de recibir y que en esos momentos se encontraba arrugada después que ella la apretara con su puño. Era increíble que el Ministerio se atreviera a citarla simplemente por haber evitado que un estúpido con un ego mucho más grande que su pene abusara de ella.
- Muchas gracias Hermione. – Dijo en voz alta, llena de enojo. – Gracias por cubrirme. Cuando me libre de esta, tendré que cambiar unas palabras contigo - Antes que tuviera tiempo de expresar algo más en voz alta, vio el reloj de su habitación y se dio cuenta que ya eran casi las nueve en punto. Inmediatamente puso manos a la obra y corrió velozmente al baño para darse una ducha rápida.
Luego de eso, se apresuró a ir a su armario en busca de algo de ropa apropiada para ir al Ministerio. Finalmente, y luego de buscar desesperadamente durante casi diez minutos, encontró un sencillo pantalón negro con unos zapatos de taco que hacían juego y una camisa manga corta de color azul francia que le sentaba perfectamente.
Se dirigió hacia su cómoda y tomó uno de los tantos perfumes que había allí. Luego abrió un cajón y sacó su reloj pulsera de oro (Era un regalo de aniversario de Harry, pero ella no se detuvo a apreciar ese detalle, de haberlo notado no lo habría tomado) y se lo colocó en su muñeca. Miró nuevamente el reloj de su habitación para comprobar la hora y descubrió que le quedaban cinco minutos para llegar al Ministerio. Corrió a toda velocidad a su baño y se apresuró a maquillarse aunque sea para disimular un poco que acababa de levantarse.
Desanimada ante la idea de que no iba a desayunar, recorrió la casa dispuesta a comprobar que todo estuviera cerrado, tomó su varita, hechizó la puerta de su departamento para evitar intrusos y giró sobre sí misma para desaparecer de allí.
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Hermione miraba con aire risueño a Harry y Alicia luego de haberlos pescado en esa situación.
- No, para nada Hermione. – Dijo Harry, ligeramente sonrojado.
- Bueno, te veré después Harry. – Dijo Alicia, también un poco sonrojada, dirigiéndose a la salida. – Y recuerda enviarle cuanto antes a Kingsley lo que te pidió. Ya sabes lo pesado que puede ponerse cuando nadie hace lo que él quiere de forma inmediata. –Luego añadió, sonriendo para sí misma – Eso era lo bueno de tenerte como jefe del escuadrón, no eras tan mandón. – Y finalmente salió de su despacho, no sin antes dedicarle una sonrisa.
- Bueno, parece que finalmente te dedicas a mirar a otras mujeres – Comentó Hermione pícaramente.
- Como para no mirarla – Respondió Harry riendo – Habría que estar ciego para no verla, y esa no es sólo mi opinión. Hasta tus compañeros la han notado, y muchos de ellos no salen de su despacho más que para volver a sus casas.
- Yo no sé por qué habrá dicho esa idiota – Dijo, refiriéndose a Alicia – que te nota mal. Yo te veo bastante bien. Creo que solamente lo dijo para acercarse un poco y perderse en los verdes ojos de nuestro salvador – Añadió, recitando la última oración de manera burlona y haciéndole caídas de ojos.
- ¿Qué problema tienes con Alicia? Sólo es mi compañera, ¿no? – Le molestaba mucho que Hermione parodiara a aquellas mujeres que parecían adorarlo, especialmente porque las imitaba a la perfección.
- ¿Seguro que sólo es tu compañera? – Preguntó sonriendo pícaramente, pero cambió su expresión ante la cara que puso Harry - Oh, vamos Harry… No seas ridículo, sólo quiero molestarte. – Respondió Hermione riéndose ante la expresión de Harry. – Y lo mejor es que lo consigo.
- Es muy molesto tener que soportar a todo el mundo que se queda mirándote como idiota… Y si mal no recuerdo, tú pasaste por algo similar hace unos años, ¿no es así? – Comentó - ¿O es que acaso no recuerdas lo que pasó con cierto periodista de "El Profeta" que cometió cierto error al insistir demasiado para conseguir una entrevista contigo? – Harry rió a carcajadas.
Unos días después de acabar con Voldemort, el mundo mágico en su totalidad había convertido a Harry Potter en una verdadera celebridad. Habían llegado magos de todo el mundo con la intención de entrevistarse con él, de estrechar su mano, de conseguir que le tomaran una foto a su lado (la mayoría de las veces se trataba de figuras políticas que intentaban mejorar su imagen pública) y de aparecer en las primeras planas de los periódicos junto a él.
Obviamente a Harry eso lo irritó bastante, principalmente al ver como gente con la que él no tenía absolutamente nada que ver intentaba sacar algún provecho personal a través de su imagen. Eso fue motivo de burlas por parte de Ron, Hermione y Ginny durante un tiempo. O al menos hasta que ellos comenzaron a sufrir los mismos tratos, ya que, al ser sus mejores amigos, también se convirtieron en grandes personalidades del mundo mágico.
A Hermione eso no le cayó para nada bien, y mucho menos a Ron, ya que de repente comenzaron a aparecer varios magos que intentaron conquistarla, lo cual pudo haber terminado de manera desastrosa debido a los celos que ese tipo de situaciones despertaban en Ron. Eso fue evitado ya que Hermione, absolutamente irritada ante un periodista de "El Profeta" que no dejaba de perseguirla para obtener una entrevista con ella, tuvo que pasar una temporada inconsciente en San Mungo debido a un genial hechizo que la joven bruja le lanzó.
- No me hagas acordar de eso. – Dijo Hermione algo apenada – El muy idiota me sacó de mis casillas. De casualidad que no lo envié a alguna montaña perdida en medio de la nada. No recuerdo nunca haber perdido los estribos de esa manera.
- Yo sí – Comentó Harry – ¿O no recuerdas lo que pasó en la carpa cuando Ron reapareció? – Una sonrisa volvió a iluminar su rostro al recordar los viejos tiempos.
- Bueno, ¡pero eso estuvo justificado! – Dijo Hermione defendiéndose.
- De todos modos Ron sigue llamando la atención todavía. Tu adorado guardián está jugando cada vez mejor. – Harry estaba maravillado ante los avances de Ron, si seguía a ese paso probablemente le robaría el puesto a Wood como guardián en la Selección de Inglaterra. - ¿Qué pasa? – Harry se quedó desconcertado cuando vio la expresión de Hermione al referirse a la fama que estaba adquiriendo su novio - ¿Dije algo malo?
- No, tienes razón, está jugando de maravillas. – Eso aflojó un poco la expresión en su rostro. - Lo que pasa es que me molesta demasiado ver a las malditas admiradoras que se le lanzan a cada paso. Parece que no tienen nada mejor que hacer que intentar robarme a mi novio. – Su voz denotaba mucho enojo.
- No estarás celosa, ¿o sí? – Harry sonreía ante la cara que puso Hermione.
- ¡Por supuesto que no! – Respondió apresuradamente. Harry arqueó una ceja – Bueno, quizás quiera matar a un par de esas perras que se acercan a mi novio. – Corrigió. Harry todavía mantenía su ceja arqueada. – Está bien, quiero matarlas a todas, ¿contento? – Harry finalmente bajó su ceja y soltó una carcajada ante la capitulación de su amiga.
- Así está mejor. – Respondió – Al menos lo reconoces. – Dijo alegremente - Pero bueno, es algo a lo que tendrás que acostumbrarte. Tú sabes muy bien que Ron te es fiel, es más, te diría que muy pocos hombres resisten la tentación como él. Él te ama ¿por qué tanto alboroto?
- Lo sé, pero no puedo soportar ver a esas idiotas que parecen luchar para acercarse y conseguir un autógrafo. – Parecía un poco preocupada. - Todavía no entiendo cómo hizo Ginny para controlarse y no embrujar a ninguna de esas putitas que se te acercaban como cachorras en celo.
A Harry no le gustó que nombrara a Ginny, y menos que le recordara todos los planteos que ella le hizo durante los primeros momentos de su relación, cuando más de una vez discutieron debido a las mujeres, jóvenes y no tanto, que se le acercaban con intenciones nada inocentes. Él estaba a punto de responderle cuando otra persona golpeó la puerta.
- Con permiso, ¿los molesto si entro?
- No, para nada. – Dijo Harry secamente.
Una mujer de largo y lacio cabello castaño y grandes ojos marrones ingresó al despacho. Aparentaba unos treinta años, aunque era al menos unos diez años mayor. Hermione no podía más que envidiar la capacidad de aquella mujer para llevar tan bien los años.
La mujer llevaba puesto un pantalón negro que insinuaba unas piernas bien torneadas y una blusa azul que marcaba un poco sus pechos y su cintura. Caminaba con soltura, como si entrara en ese despacho todos los días. En sus manos cargaba varios papeles y un periódico: se trataba de la edición de El Profeta de ese mismo día.
- Traigo lo que me pediste, toma. – Depositó delante de él los papeles y colocó el periódico encima de todo. – Te convendría leerlo antes que nada. Parece que ya no saben de qué hablar. ¡Qué sarta de idioteces! – Tomó un poco de aire y luego resopló, como si estuviera irritada. – En fin, debo irme, tengo que ocuparme de la montaña de expedientes que no revisaste. – Lo miró con algo de reproche.
- Sí mami – Comentó Harry insinuando una sonria. –No me mires así Sara – Dijo, divertido ante la severa mirada de su secretaria. – Oh, está bien… Te enviaré los papeles en cuanto pueda. ¿Te parece bien?
- Así me gusta, nada de demoras. – Una sonrisa asomó brevemente en el rostro de la mujer. – En serio Harry, apresúrate o Kingsley se pondrá hecho una furia.
- ¿Es que soy el único que sabe cómo tratarse con Kingsley? – Exclamó en voz alta Harry, mitad en broma, mitad en serio. – No puede ser que se hagan llamar Aurors cuando se la pasan la mitad del tiempo intimidados por él. ¡Ni que fuera la reencarnación de Voldemort, por favor! – Harry rió al ver como Sara casi se choca contra la puerta al saltar tan de repente. – Sara, ya pasaron casi 5 años desde la muerte de Voldemort. – Ella se asustó nuevamente al oír el nombre – Sara… - Harry se puso serio - Como te vea saltar una vez más así cuando lo nombre, te juro que voy a atarte a una silla y hacerte oír durante veinticuatro horas consecutivas como lo pronuncio. – Dijo con tono amenazador.
- ¿Veinticuatro horas contigo atada a una silla? – Sara arqueó sus cejas - ¿Es eso una invitación Harry? Quizás diga que sí. – Guiñó un ojo pícaramente. – Debo irme ya mismo. Espero que le envíes cuanto antes los papeles a Kingsley. – Se dirigió hacia la salida – Hasta luego – Y dedicándole una última sonrisa a Harry salió del despacho.
Hermione dejó pasar unos segundos, y cuando estuvo segura que Sara ya no podía oírlos, comentó: - Bueno, hablando de putitas que quieren acostarse con hombres famosos… – Soltó una carcajada. – Parece que hasta tu secretaria quiere terminar en tu cama. – Comentó burlonamente.
- ¡Hermione, por favor! Tiene edad para ser mi madre… - Comentó Harry, algo alterado por la idea de acostarse con su secretaria.
- ¿Y desde cuando importa eso? Y de todos modos, incluso si fuera tu madre, hay algo llamado incesto, ¿no lo sabías? – Hermione soltó una sonora carcajada al ver la cara que puso su amigo.
- Sería lo que me faltaba, así las idiotas de Corazón de Bruja tendrían estupideces sobre las cuales hablar durante meses. Es más, ya imagino los titulares. – Separó sus manos en el aire, como imaginando un gran cartel en medio de su despacho – "Harry Potter atrapado in fraganti con su secretaria veinte años mayor que él. ¿El Elegido busca un sustituto para su madre muerta?" – Sonrió irónicamente – Es justo lo que necesito en mi vida.
- Bueno, viéndolo de ese modo, quizás no sea tan conveniente. – Una vez más rió. – Pero necesitas seguir adelante. No puedes seguir comportándote como si estuvieras de novio. No hay nada de malo si miras a otras chicas además de Ginny, ¿sabes? ¿O crees que Ginny no mira a ningún hombre? – Preguntó, buscando alguna reacción de parte de Harry. "Ginny mira a otros hombres, y hace mucho más que mirar también" Pensó con algo de picardía. Aunque no aprobaba del todo la actitud de su amiga, estaba en todo su derecho de estar con otros hombres si eso quería. Por esa misma razón no se sentía tan culpable al recomendarle a su amigo que dejara de sentirse atado a su ex novia.
- Es probable que tengas razón, pero no tengo ganas de hablar de eso por el momento. – Respondió, fingiendo indiferencia. Desplegó la edición matutina de El Profeta que su secretaria había dejado sobre su escritorio y le echó un vistazo a la primera página sin saber lo que iba a encontrar.
Una gran foto en blanco y negro, la cual mostraba un numeroso grupo de Dementores deslizándose por las calles de Londres, ocupaba gran parte de la portada. La imagen iba acompañada de un gran titular:
NUEVOS AVISTAJES DE DEMENTORES EN GRAN BRETAÑA
Al voltear la página, encontró el artículo relacionado con la primera plana:
El Ministerio de la Magia dice tener controlada la situación
¿El Escuadrón de Aurors está haciendo todo lo necesario para resolver el problema?
Nuevos testigos afirman haber sido atacados por Dementores en todas partes de nuestro país en los últimos días. De hecho, una de nuestras fuentes con acceso confidencial del Ministerio reconocieron que en el mes de Marzo un grupo de Aurors ha combatido contra un numeroso grupo de estas horrendas criaturas en las calles de Londres. Según rumores que han oído estas fuentes, al parecer Harry Potter, el Niño que Sobrevivió, actual subjefe del Escuadrón de Aurors, comandaba dicho equipo.
Aparentemente el grupo a cargo de Harry Potter logró ahuyentar a los Dementores, pero en ningún momento se intentó seguir el rastro de estos seres para lograr ubicar el lugar donde se esconden. ¿Es esta la manera en la que nuestro Salvador, Harry Potter, vela por la seguridad de nuestro país?
Al mismo tiempo, han aparecido ciertos rumores por los pasillos del Ministerio, los cuales parecen indicar que existe un cierto distanciamiento entre el joven Potter y Kingsley Shacklebolt, ex Ministro de la Magia (1998-2002) y quien hoy en día ocupa el puesto de Jefe del Escuadrón de Aurors. De hecho, antes de su turbulenta y misteriosa salida, este puesto estaba ocupado nada más y nada menos que por Harry Potter.
¿Qué tan relacionado se encuentra este distanciamiento con la salida de Mike Adams del Ministerio? Sin duda se trataba de uno de los mejores Aurors que podían hallarse en el Escuadrón. De hecho, Mike Adams fue el mentor de Harry Potter durante su ingreso al Escuadrón. ¿Puede ser que el ahora ex Auror haya considerado que cometió un fallo al permitir que el Elegido haya sido seleccionado para dirigir y coordinar a nuestras fuerzas de seguridad?
Quizás haya sido un error mantenerlo como agente activo luego de la terrible masacre que tuvo lugar en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería en Mayo del año pasado. ¿Acaso Harry Potter ya no se encuentra en condiciones de seguir en el Escuadrón de Aurors? ¿Es probable que sea una equivocación permitir que un joven que apenas ha sobrepasado los veinte años siga comandando un grupo dedicado a conservar la paz en nuestro país?
¿Es por eso que Mike Adams renunció a su puesto? ¿Se trató quizás de una forma de protesta ante el hecho de que su protegido continúe siendo parte del Ministerio? ¿Es verdaderamente Harry Potter la persona más apta para garantizarnos la paz? Incluso puede ser que la renuncia de Mike Adams se trate de un despido encubierto. Es probable que Harry Potter, furioso con su antiguo mentor debido a sus opiniones acerca de sus dotes de mando y sobre todo acerca de su idoneidad para el puesto de Subjefe del Escuadrón de Aurors hayan traído como consecuencia la "renuncia" de Adams. ¿Podría esta hipótesis ser correcta? Sólo el tiempo lo dirá.
Quien escribe estas palabras sospecha que pronto nos encontraremos arrepentidos de permitir que un joven de veinte años tenga un puesto de tamaña responsabilidad, tal y como probablemente muchos de nosotros nos hayamos arrepentido luego de lo sucedido hace casi un año.
- ¿Qué demonios... ?
Harry se quedó absolutamente estupefacto. Era increíble el descaro de los periodistas que trabajan en El Profeta. No podía creer que se atrevieran a insinuar que él fue el responsable de que Mike decidiera irse del Escuadrón cuando justamente fue quien trató de convencerlo de que no renunciara. No podía creer que esos malditos hijos de puta se atrevieran a mencionar lo que pasó en Mayo. Y mucho menos que usaran a las víctimas de esa tragedia para hacerlo quedar mal parado.
- ¿Harry? ¿Qué pasó? – Hermione lo miraba asombrada por el cambio que hubo en el rostro de su amigo.
Como toda respuesta, Harry le alcanzó el periódico. Los ojos de Hermione se abrieron de espanto a medida que iba avanzando en la noticia que su amigo acababa de leer. Una vez que terminó su lectura, estrujó el periódico hasta convertirlo en una gran bola de papel y lo arrojó con fuerza contra una de las paredes del despacho. Si Harry estaba enojado por lo que leyó, Hermione estaba completamente furiosa.
- No lo puedo creer… ¡No lo puedo creer! ¿Cómo se atreven a decir todas esas cosas? ¡Por Merlín! ¡Como si a ti se te ocurriera despedir a Mike! ¡Como si lo que pasó en Mayo hubiera sido tu culpa! ¡NO LO PUEDO CREER! – Parecía enloquecida y a punto de ir a matar a todos los periodistas de El Profeta.
- ¡Hermione! ¡Relájate por favor! Necesitas calmarte… No puede ser que reacciones peor que yo al ver esa nota. – Se levantó de su sillón y rodeó su escritorio para colocarse en una silla ubicada al lado de la que ocupaba su amiga. – Cálmate, en serio… Hablaré con Kingsley, él se encargará de comunicarse con el Ministro.
- ¿Y crees que el Ministro va a preocuparse de hablar con El Profeta? ¡Por favor Harry! ¿Puedes volver a la realidad? – Seguía alterada, pero Harry había logrado que su amiga bajara la voz. – Esto es un juego entre ellos. Además que el Ministro no te tiene mucha simpatía desde que dejaste de participar de los actos públicos. Su popularidad ha caído un poco y ha decidido que es tu culpa. Lo que menos le interesa es un maldito artículo que hable mal de ti.
Harry no tuvo más remedio que aceptar que su amiga tenía razón. Incluso una parte de su mente propuso investigar si las "fuentes confidenciales" del periodista que escribió esa nota no provenían desde la oficina del Ministro.
- Es probable que tengas razón. – Respondió después de unos segundos en silencio – Quizás tenga que hacerme cargo de la situación. Pero por el momento no me molesta lo que un idiota diga en un periódico. Y menos cuando se trata de una sarta de estupideces mezcladas con mentiras. No pongas esa cara Hermione, ya tengo bastantes asuntos que tratar sin necesidad de sumar a un idiota de El Profeta que intenta ser el sucesor de Rita Skeeter.
- Bueno, al menos ya me encargué de esa idiota en particular – El rostro de Hermione se iluminó cuando recordó cómo había enviado a Skeeter a Azkaban luego de que esa imbécil intentara bombardear sus vidas con rumores inventados. - ¿Adónde vas? – Harry se había puesto de pie nuevamente.
- Tengo que ir a ver a Kingsley. – "Parece que hay algo de acción reservada para mí" Pensó con algo de entusiasmo.
- Está bien. Háblale de este maldito artículo, aunque no creo que logren demasiado. Sigo pensando que tendremos que tomar cartas en el asunto. – Otra sonrisa iluminó su rostro – Me encantaría sumar una nueva víctima a la lista de periodistas que pierden su puesto por meterse con temas que no tendrían que tocar…
- Por ahora mantén esa idea apartada. Nada de salir de cacería. – Harry soltó una carcajada al imaginarla con un rifle y sombrero de cazador disparándole a los periodistas que intentaban acercarse a ella.
- Sólo por ahora. Espero que esos idiotas se mantengan calmados o se las verán conmigo de nuevo. – Ahora fue el turno de Hermione para reír.
- Después nos veremos – Harry se dirigió a la puerta. – Mándale saludos a Ron de mi parte.
- Podrías dárselos tú mismo – Replicó Hermione – Hace tiempo que no vienes a nuestro departamento.
- Más tarde arreglaremos algo. Tengo que irme. – Sin una palabra más, Harry salió de su despacho para ir a hablar con Kingsley sobre cierto Patronus que recibió la noche del sábado.
Mientras caminaba por uno de los pasillos, Harry se arrepentía repetidas veces de no tener a mano su capa para volverse invisible. "Hermione tendría que lograr que aprueben una ley contra los idiotas que se quedan mirándome" Pensó al ver al enésimo empleado del Ministerio que se había cruzado en el camino al despacho de su jefe.
Un golpe se oyó en la puerta del despacho de Kingsley.
- Adelante – Dijo, sin siquiera levantar la vista del informe que se encontraba leyendo.
- ¡¿Qué demonios significa esto? – Ginny acababa de irrumpir en el despacho hecha una furia. Blandía en su mano la carta que el Ministerio le había enviado esa misma mañana.
- Más vale que te calmes ya mismo Ginny. Por más relación que tengamos, sigo siendo el Jefe del Escuadrón de Aurors. – Exclamó severamente – ¿Tienes algo que decirme? Entonces mejor que bajes la voz y te sientes. – Dijo, señalando la silla que se encontraba delante de su escritorio.
- Tienes razón, discúlpame. – Ginny se vio obligada a ceder si pretendía librarse de ese problema con el Ministerio. – Hoy mismo recibí una carta de parte del querido Ministerio, diciendo que querían "entrevistarse" conmigo. Me dijeron que debía hablar con el Jefe del Departamento de Operaciones Mágicas Especiales, pero él no se encontraba y me enviaron aquí. – Dijo, tratando de no exaltarse demasiado. Aunque el enojo contenido y su esfuerzo por controlar el tono de su voz hacían que hablara demasiado rápido y no se entendiera del todo bien lo que decía. – En fin, antes que nada quisiera saber por qué no tengo derecho a defenderme de un idiota que quiere abusar de mí en mi propio departamento.
- ¿QUÉ? ¿CÓMO QUE ALGUIEN INTENTÓ ABUSAR DE TI?
Harry Potter se había quedado de piedra cuando estaba a punto de ingresar al despacho de Kingsley.
Espero que les haya gustado este capítulo.
Cuándo suba el proximo va a depender exclusivamente de ustedes. Una vez más los invito a dejar sus opiniones, ya sea usuarios registrados o no. Aquellos reviews que no pueda responder a los que no tienen una cuenta en fanfiction se las responderé en el próximo capítulo. Por favor, se los pido porque honestamente no sé si la historia les está gustando o no.
Necesito saber si voy por buen camino o la historia no les causa ningun interés. Si les parece que puede mejorarse, diganlo sin miedo, denme sus opiniones, eso hace que yo tenga una idea más clara de lo que están buscando.
No causa mucha emoción estar escribiendo para dos o tres personas, asique haganse notar, denme animos para seguir escribiendo!
Ojala hagan que suba pronto el proximo capitulo!
P.D del 22/01: releyendo el capítulo descubrí un par de errores, perdonen si les hice creer q ya había actualizado...
Y aquellos que siguen leyendo y todavía no dejaron ni un review, traten de hacerlo, insisto en que son más que necesarios para tener una idea de por dónde va la historia. Si tienen preguntas, haganlas. Si algo no les gustó, diganlo. Si les interesa algun tema en particular de al historia, consultenme.
Saludos!
