Hola a todos nuevamente!
Antes que nada quiero agradecer a quienes se hayan tomado el tiempo de dejar un review. Ale y florencia, gracias! Lo mismo para pottershop, ginalore y mieltonks!
Sé que hay varios más que dedican su tiempo a leer este fic, y por eso voy a seguir insistiendo en que dejen sus opiniones! Digan lo que les gustó, lo que no les gustó, hagan preguntas, digan lo que piensan de la historia, de los personajes! Eso va para todos, especialmente para aquellos que me tienen mi historia entre sus favoritas! jajajajajajajaja
En fin, hoy se produce el tan esperado encuentro entre Harry y Ginny. Sé que varios querían llegar a este punto de una vez por todas, sé que los hice esperar y ojala que este capitulo llene sus expectativas.
Un gran saludo para todos los lectores y disfruten de la historia!
Capitulo 4
Una situación inevitable
- ¿QUÉ? ¿CÓMO QUE ALGUIEN INTENTÓ ABUSAR DE TI?
Harry se encontraba clavado al suelo, justo a punto de ingresar al despacho de Kingsley. Si algo faltaba para que su mañana fuera del todo ajetreada era encontrarse con Ginny y oírla decir que alguien había tratado de abusar de ella. A pesar de lo inesperado del encuentro, Harry no podía dejar de notar lo hermosa que se veía. Era raro verla vestida de manera tan formal, y quizás eso lograba que la viera aún más hermosa.
Por su parte, Ginny sentía que el aire en sus pulmones acababa de solidificarse. No era posible que en el preciso instante en que le decía a Kingsley que alguien había intentado abusar de ella, justo en ese momento Harry apareciera en la puerta del despacho. Cerró los ojos durante un segundo para asimilar la idea de que estaba a punto de volver a ver a su ex novio y lentamente se dio vuelta para verlo a los ojos.
Posiblemente fuera el hecho de que hace tiempo que no se hallaba frente a frente con él, pero definitivamente Harry se veía más lindo que nunca. Los ojos de la pelirroja empezaron a hacer un rápido recorrido frente al joven que tenía delante de ella. Notó que Harry llevaba el pelo un poco más largo que antes, probablemente para que su flequillo ocultara la cicatriz. Luego llegó el turno de mirarlo a los ojos. ("Maldita sea, siguen siendo igual de hermosos"). Prefirió saltearse el análisis de su boca o se vería obligada a besarlo.
Finalmente desvió la mirada del rostro de Harry y prosiguió examinando su vestimenta. Una camisa blanca que le sentaba de maravillas, con el primer botón desabrochado, un pantalón negro sencillo, pero que Ginny tenía la seguridad de que si lo viera de espaldas tendría una perfecta panorámica del trasero del Elegido ("un hermoso trasero, sin lugar a dudas… Demonios Ginny, ¡eso no ayuda a concentrarse!"). También alcanzó a notar que su cuerpo se veía un poco más en forma que la última vez que lo había visto ("parece que estuvimos entrenando, ¿no es así Harrry? ¡Estás más apetitoso que nunca!").
En resumen, en cuanto Ginny vio a Harry, en ese preciso instante se maldijo por no encontrarse con él de una forma mucho más íntima. "Algo así como encerrados en una habitación durante varios días y tomando pequeños descansos sólo para tomar o comer algo…" Pensó Ginny, dejando momentáneamente que su fantasía de un mano a mano con su ex novio se materialice en su cabeza.
- ¡Respóndeme Ginny! ¿Alguien intentó abusar de ti? – Preguntó Harry de forma apremiante.
- ¿Eh? – Ginny parecía algo shockeada por haberse encontrado con él en un momento tan inesperado. – Sí, bueno, es una larga historia, pero lamento informarte que no te incumbe. – Ella no estaba para nada interesada en la idea de que Harry se enterara de sus "Noches Mágicas".
Harry no esperaba una respuesta de ese tipo de parte de Ginny. Por un momento pensaba que ella se portaría de manera un poco más abierta con él, pero era evidente que había asuntos pendientes entre ellos, y si Harry pensaba tener aunque sea un trato normal con su ex novia, era necesario resolverlos.
- ¡Por supuesto que me incumbe! – El enojo de Harry ante la respuesta de la pelirroja pudo más que su sensatez.
- ¿Y eso a qué se debe? No estarás interesado en mí todavía, ¿no es así? – Ginny lo miró con algo de frialdad, aunque inmediatamente se arrepintió de haber hecho esa pregunta. Ella aún no se sentía preparada para ninguna de las dos respuestas, era mucho más sencillo olvidarse de Harry teniendo el beneficio de la duda.
Por su parte Harry esperó unos momentos mientras evaluaba sus opciones. Decirle que sí inmediatamente supondría parecer que todavía la necesitaba, y no pensaba darle la satisfacción de confirmarle eso. Al mismo tiempo, pensaba que decirle que ya no estaba interesado en ella era un golpe bajo. Finalmente decidió encontrar una salida alternativa y dejarla con la incertidumbre.
- Se debe a que sigo siendo el Subjefe del Escuadrón de Aurors, ¿o acaso no le corresponde al Ministerio intervenir si cualquier miembro de la comunidad sufre un ataque? – Harry preguntó, colocando un delicado énfasis en la palabra "cualquier" para observar su reacción.
"¿Asique ahora simplemente soy un miembro más de la comunidad?" Ginny sintió esa frase como un golpe. Hizo un esfuerzo por disimular su decepción ante el trato de Harry y prefirió jugar igual de sucio que él.
- Es posible, pero ese asunto ya está resuelto. – Contestó con indiferencia -El muggle ya se dirigió a la estación policial más cercana a mi departamento y confesó sus delitos. No hay nada de lo que preocuparse. – Se volvió hacia Kingsley - ¿Hace falta que haya dos miembros del Ministerio interrogándome? A mí me parece que con uno alcanza. – Concluyó con una significativa mirada hacia Harry.
- Tienes razón Ginny. Kingsley, ¿te importaría si yo la interrogo? – Se apresuró a intervenir Harry.
Ginny giró hacia Harry y lo miró con una mezcla de enojo y terror provenientes del mismo motivo: la idea de quedarse a solas con su ex novio. Rápidamente volvió su cabeza hacia Kingsley como pidiéndole que intervenga.
- En cualquier otra ocasión te diría que no, pero este no es el caso Harry. – Dijo Kingsley tranquilamente. – Si piensas que dejaré que tú interrogues a tu ex novia entonces te has vuelto loco. Yo me encargaré de esto, espera afuera por favor. – Educadamente señaló la puerta de su despacho.
- Pero… - Empezó a protestar Harry.
- Lo lamento, ya escuchaste a tu jefe. – Intervino Ginny maliciosamente. – Puedes retirarte, yo no voy a frenar tu salida. – Concluyó con una ligera sonrisa burlona.
- Muy bien. Veo que no quieres dejarme a solas con la señorita Weasley. – El hecho de que ni siquiera pronunciara su nombre fue un golpe aún más fuerte que el anterior. Harry sonrió satisfecho al ver que su frase surgió el efecto deseado. "Eso te enseñará a bajar un poco tu ego" Pensó, con algo de malicia. – Después tendremos que hablar Kingsley. – Finalizó mirando a su jefe a los ojos, el cual entendió inmediatamente lo que Harry quiso decirle.
- En cuanto termine con este asunto. – Contestó lacónico. - Ahora por favor retírate, parece que a Ginny le incomoda tu presencia. – Comentó Kingsley con un dejo de diversión ante las reacciones de ambos. – Harry, no te quedes ahí parado como si no hubieras entendido una palabra de lo que acabo de decir. – Nuevamente señaló la puerta de su despacho. – Después hablaremos, ahora tengo que hablar con Ginny. A solas. – Concluyó, colocando un firme énfasis en las últimas dos palabras.
Harry finalmente aceptó la derrota, y salió del despacho con parsimonia. Decidió quedarse sentado en el banco que había frente a la puerta. La perspectiva de que varios empleados del Ministerio se quedaran observándolo como si se tratara de una especie de dios mágico no era para nada alentadora, pero era el precio que tenía que pagar si quería intercambiar unas palabras con Ginny.
Del otro lado de la puerta, Ginny continuaba sentada frente al escritorio de Kingsley esperando que el interrogatorio comenzara de una vez por todas.
- Bien Ginny, ¿qué tienes para contarme?
- Espera un momento por favor. – Ginny sacó su varita y apuntó a la puerta del despacho - ¡Muffliato!
- ¿No quieres que cierto Elegido escuche lo que tienes para decirme? – Preguntó Kingsley.
- No quiero que ni él ni nadie escuchen lo que tenga que responderte. – Contestó secamente. – Mi vida es asunto mío, no de Harry, ni de mi familia, ni de los estúpidos periodistas que intentan entrometerse en mis cosas.
- Supongo que es un buen punto. – Aceptó Kingsley. – Aunque me gustaría que me dejes a mí encargarme de ese tipo de cosas. Recuerda que estás en mi despacho, Ginny.
- Tienes razón, disculpa por eso.
- Ahora vamos al motivo de tu visita. ¿Qué puedes contarme? – Preguntó.
- No hay mucho para decirte, se trataba de un muggle que conocí hace poco. – Ginny decidió mentir, no estaba interesada en que Kingsley averiguara cosas de su vida privada. No quería arriesgarse a que Harry se enterara de sus cosas, y mucho menos acerca de sus "Noches Mágicas". - Creí que sólo se trataba de alguien que simplemente quería ser mi amigo, y esta mañana pasó a visitarme. Lo dejé pasar y empezó a decirme un montón de cosas acerca de que se había enamorado de mí y que quería ser mi novio. Yo me negué, le dije que no quería saber nada con él y se enfureció. Trató de abusar de mí, yo pude zafarme y alcancé mi varita. Le dije que se fuera, no me hizo caso y finalmente tuve que hechizarlo para que me deje en paz. Fin de la historia. – Concluyó secamente.
- ¿O sea que un muggle fue un sábado a la mañana a declararte su amor? – Preguntó Kingsley con escepticismo.
- Exactamente – Respondió, tratando de convencerlo de que decía la verdad.
- Es posible. – Aunque su voz decía lo contrario. – Si no te molesta, yo tengo otra hipótesis. ¿Te interesa oírla?
- Adelante – Dijo, simulando indiferencia.
- Pues bien, imagina una joven bruja que tiene ganas de tener sexo, pero que no tiene ganas de estar con alguien que le resulte una molestia. –Kingsley planteaba la situación como si se tratara de una historia fantástica. Pero Ginny sabía que la había descubierto. - ¿Qué podría hacer? Si se acuesta con algún mago, entonces tendría muchas posibilidades de encontrarlo de nuevo, y esta joven quiere evitar esa situación a toda costa. ¿Entonces cuál es su idea? Se le ocurre que podría buscar a algún muggle con las hormonas revueltas y llevarlo a su departamento para acostarse con él. – Ginny se revolvió inquieta en su asiento. – Eso reduce mucho las posibilidades de volver a encontrarse con esa persona. Pero al parecer no es suficiente y quiere eliminar cualquier posibilidad. Por lo tanto, nuestra joven bruja decide hechizar al muggle para que se olvide de ella y de lo que hicieron en su departamento. Es un comportamiento muy reprobable, ¿no lo crees?
- Es posible, pero no sé qué tiene que ver tu hipótesis con un tonto que creyó haberse enamorado de mí e intentó abusar de mí cuando me negué a ser su novia.
- Entonces ahora te lo explicaré. - Kingsley cambió el tono de su voz por uno algo más formal. Tomó un expediente que tenía cerca de su escritorio y lo leyó unos segundos. – Si no me equivoco, esta es la sexta vez desde Octubre del año pasado que le borras la memoria a algún muggle. Y da la casualidad que esos hechizos los haces un sábado o un domingo por la mañana. – Miró a Ginny seriamente. – Yo no voy a entrometerme en tu vida ni en lo que hagas o no hagas en tu vida privada. – El tono de su voz no auguraba ninguna felicitación. - Pero una cosa es acostarse con otras personas, y otra muy distinta es aprovechar tu condición de bruja para jugar con los muggles y luego borrar sus memorias para no arriesgarte a alguna situación incómoda si te los encuentras nuevamente. – Kingsley miraba a Ginny casi amenazadoramente.
- Maldita Hermione, ¡no puedo creer que te lo haya contado! – Ginny no pudo evitar que sus pensamientos escaparan de su boca.
- Hermione no me dijo nada, no te enojes tan pronto con ella. – Dijo con calma. – Pero no pienses que todos los empleados del Ministerio son idiotas. Tu amiga podrá cubrirte y será la bruja de su edad con mayores conocimientos acerca de teoría mágica que conozco, pero eso no quiere decir que se sepa todos los trucos. Que ella pueda borrar registros no significa que sepa dónde se encuentran todos los registros.
Seis muggles hechizados con embrujos desmemorizantes, todos en días sábado o domingo por la mañana, una chica joven que apenas sobrepasó los veinte años y que hace menos de un año tuvo una experiencia traumática. – Dijo, enumerando los hechos. - Sé que dos más dos es igual a cuatro.
- Felicitaciones, veo que sabes sumar. – Contestó Ginny fríamente – Pero eso es asunto mío…
- Si intentas jugar con los muggles para divertirte un rato, entonces también se convierte en asunto mío Ginny. – La interrumpió con un marcado enojo en su voz. – Yo no voy a decirte con quién puedes acostarte y con quién no, pero no pienso permitirte que hagas lo que se te plazca con tal de salirte con la tuya. – Esta vez elevó un poco más el tono de su voz. – Si quieres vivir tu vida de manera tan libre, hazlo. Pero no a costa de los muggles, ¿entendido?
- Sí – Ginny no quería mirar a los ojos a Kingsley, sabía que no tenía ninguna defensa contra lo que acababa de decirle.
- Y espero que lo hayas entendido, porque si vuelves a hacer algo similar, la próxima vez dejaré que sea Harry quien te interrogue. – Dijo, con voz amenazadora. – Y no creo que quieras que este expediente – Levantó la carpeta que tenía en su mano – llegue a él.
- Está bien. – Ginny sabía que Kingsley no hablaba en broma esa vez, por lo que no tuvo más remedio que resignarse. -¿Ya puedo irme?
- Por ahora sí. – Respondió – Mucho cuidado con lo que haces Ginny. Sabes perfectamente que no siempre hay espacio para dar pasos en falso. Y por favor, deja de pedirle a Hermione que te cubra. Ella no tiene por qué perder su trabajo sólo para que tú puedas acostarte con muggles.
Ginny no sabía qué decir, las palabras de Kingsley la habían dejado completamente descolocada. Tenía toda la razón del mundo. Se estaba comportando de manera muy egoísta e inmadura. No sólo por el hecho de estar jugando con otras personas para satisfacer una estúpida necesidad sexual, sino que también estaba haciendo que su mejor amiga arriesgara su puesto para permitirle ese capricho.
Aunque una parte de su cerebro también estaba enojada con él, ya que consideraba que la amenaza de contarle a Harry acerca de sus aventuras nocturnas era definitivamente un golpe bajo. "Maldito extorsionador" Pensó con amargura.
- Ya puedes retirarte. – Kingsley habló antes que Ginny tuviera tiempo de expresar en voz alta alguno de los pensamientos que circulaban por su mente. – Y dile a Harry que ya puede pasar. - Y así como lo había hecho con Harry unos momentos antes, señaló la puerta de su despacho para indicarle que se fuera.
Harry se encontraba todavía sentado en el banco frente al despacho de Kingsley esperando que Ginny saliera de allí. ¿Un arresto? ¿Había violado la ley mágica? De ser así entonces no la habrían llamado simplemente para un interrogatorio, ¿o sí? De esos casos se encargaban los miembros del Departamento Contra el Uso Incorrecto de la Magia, o quizás el Departamento de Operaciones Mágicas Especiales, pero no iban a enviar a Ginny para hablar con el Jefe del Escuadrón de Aurors por una simple violación a la ley. Y de todos modos Ginny acababa de decir que alguien había intentado abusar de ella. Pensar en eso lo hacía sentirse como un inútil, ¿cómo era posible que él estuviera a cargo de la seguridad si ni siquiera podía proteger a Ginny?
El artículo de El Profeta resonaba en sus oídos como una canción que uno escucha tantas veces que termina grabándosele en el cerebro aunque uno no quiera. Era veneno en sus venas, tomar ácido habría sido mucho menos molesto que la sensación que tenía en su garganta en ese instante. Y Ginny que había estado a punto de ser abusada… O peor. Eso era mil veces peor que cualquier artículo que pudiera haber leído.
Pero afortunadamente eso no había sucedido. Sin embargo, las preguntas empezaban a formarse en su cabeza ¿Quién intentó abusar de ella? ¿Había sido un muggle o un mago? Cualquiera de los dos seguramente la pasó mal, porque estaba seguro que Ginny sabía defenderse, incluso sin varita. Luego recordó unas palabras de Ginny referidas a la policía… Eso significaba que se trataba de un muggle. ¿Qué demonios hacía un muggle en su departamento? Eso no tenía sentido…
Eran muchas hipótesis, muchos planteos, muchas ideas, demasiadas quizás. El problema era que sólo poseía un dato concreto, y era que Ginny en esos momentos estaba siendo interrogada por defenderse de alguien que intentó abusar de ella.
Antes que pudiera llegar a cualquier tipo de conclusión, ocurrió algo que lo sacó de sus pensamientos aunque sea unos momentos. Al levantar la mirada descubrió que Alicia se acercaba por el pasillo en el cual él se encontraba sentado a la espera de ver a Ginny.
- ¿Harry? ¿Qué haces por aquí? ¡Esto sí que es una novedad! El recluido Harry Potter abandona su guarida y sale por los pasillos del Ministerio de la Magia – Comentó con un gesto ligeramente burlón.
- Nada, espero para hablar con Kingsley. Ahora está ocupado. – Por alguna razón, no sentía ganas de contarle que su ex novia se encontraba del otro lado de la puerta que estaba detrás de su compañera.
- Pero de todos modos es extraño que te quedes a la espera delante de su puerta. ¿Tan importante es lo que tienes que hablar con él? – Preguntó su compañera.
Harry no sabía qué decirle. Evidentemente se trataba de algo sumamente importante, pero era consciente que no debía hablar de eso a menos que Kingsley se lo indicara. De todos modos, Harry sabía que la razón por la que se encontraba esperando frente a la puerta del despacho de su jefe era cierta pelirroja que estaba siendo interrogada en ese preciso instante. Ninguna de las dos opciones eran muy tentadoras para hablar con Alicia, por lo que decidió improvisar.
- Es que estoy harto de encerrarme en mi despacho. – Dijo finalmente – A veces necesito salir un poco. Aunque eso implique tener que cruzarme con varios lamebotas y empleados que sólo parecen trabajar aquí para tener la oportunidad de verme.
Casualmente dos empleadas de unos treinta años acababan de pasar delante de él y prácticamente lo violaron con sus miradas. Minutos antes de encontrarse con Alicia, varios empleados del Ministerio habían pasado por allí, y la gran mayoría lo había saludado, le pidió un autógrafo (a lo cual se negó rotundamente) o sencillamente giraba su cabeza y se quedaba mirándolo durante varios segundos mientras recorrían el pasillo. Por fortuna Harry pudo divertirse un poco cuando uno de aquellos empleados, el cual llevaba en sus manos una importante cantidad de expedientes, chocó con una columna, dispersando aquellos papeles por todo el pasillo.
- ¿Eso quiere decir que soy una lamebotas o una empleada que sólo trabaja aquí para verte? – Preguntó Alicia, levantando una de sus cejas.
- Por supuesto – Dijo Harry bromeando – ¿Por qué otra razón una chica tan hermosa como tú entraría al Escuadrón? Obviamente es para ver al Elegido – Finalizó su oración fingiendo arrogancia.
- Quizás tengas algo de razón, ¿sabes? – Le guiñó un ojo – No sería la primera que ingresa al Escuadrón para verte más de cerca – Agregó con una sonrisa.
Harry no sabía dónde meterse. Del otro lado de la puerta Ginny estaba siendo interrogada y él mientras tanto se encontraba coqueteando con una de sus compañeras de trabajo. Si Ginny abriera la puerta en ese preciso instante, no sabía a ciencia cierta qué podría suceder, pero Harry estaba convencido que no sería nada bueno.
Al mismo tiempo, una parte de su cerebro le recordó las palabras que Hermione le había dicho unos minutos antes. Evidentemente ella tenía razón, no podía seguir comportándose como si estuviera de novio. Esa misma parte de su cerebro también le dijo que quizás no fuera tan malo que Ginny la viera coqueteando con otra chica, de esa forma podría vengarse un poco por el trato que recibió dentro del despacho de Kingsley.
- ¿Ah sí? – Dijo fingiendo sorpresa - ¿Asique Alicia Wilcox, la responsable y dedicada ("y muy hermosa" agregó mentalmente) Alicia Wilcox, ingresó al Escuadrón solamente para verme? – Preguntó mientras le dedicaba una sonrisa.
- No diría que solamente para verte – Respondió, devolviéndole la sonrisa – Pero no puedo negar que se trata de una gran ventaja que no tienen otros puestos en el Ministerio. Bueno, quizás el de tu secretaria es el mejor para ese caso, pero no es tan entretenido como la acción en el trabajo de campo. – Agregó alegremente.
- Es bueno saberlo – Dijo – No quisiera que una gran Auror como tú resulte que está interesada en seducirme.
- ¿Y quién dijo que no estoy interesada en eso? – Replicó, mientras lo miraba fijamente a los ojos y se le acercaba un poco.
Pero Harry no tuvo tiempo de responder a esa pregunta. Cuando vio por encima del hombro de su amiga, pudo descubrir que la puerta del despacho de Kingsley estaba abierta, y Ginny se encontraba a menos de dos metros de distancia observándolos.
Ginny no sabía cómo reaccionar, pero un fuerte deseo de lanzar por los aires a aquella perra que trataba de seducir a Harry crecía rápidamente en su interior. ¿Quién demonios se creía esa idiota para acercársele a su…? De repente su mente recordó que ella no podía decir nada al respecto. A pesar de que ya habían pasado varios meses desde que cortó con Harry, la idea de que ella no tenía ningún derecho sobre él, y que Harry era totalmente libre de estar hablando o coqueteando o incluso acostándose con cualquier otra mujer la golpeó fuertemente.
Hasta ese preciso instante, en el que por primera vez vio a su ex novio hablando con otra mujer libremente, sonriendo, coqueteando, no había caído en la cuenta de que Harry también podía estar haciendo lo mismo que ella hacía en sus "Noches Mágicas". Aunque ella había intentado salir adelante con su vida luego de cortar con Harry, nunca había pensado en la idea de que Harry también seguiría con su vida.
Antes de que tuviera tiempo de decirle algo, Harry la descubrió por sobre el hombro de su compañera. Fueron unos segundos en los que él la miró de una manera que sintió que era traspasada por aquellos ojos verdes. "Maldito seas Harry, no me mires de esa forma… Me estás tentando y voy a caer, deja de mirarme por favor" Ginny sabía que estaba a punto de perder la batalla contra sus celos. No podía soportar que esa maldita estuviera coqueteando con él, ya no le importaba si no eran novios, no pensaba permitirle que lo sedujera con tanta facilidad.
- Disculpa, tengo que hablar un momento con Harry… ¿Te molesta? – Preguntó, dirigiéndose a Alicia, la cual no había notado la presencia de la pelirroja hasta que ésta no se encontró a su lado.
- ¿Eh? – Antes que pudiera decir algo más, Ginny había tomado la mano de Harry y lo arrastraba para apartarse unos metros de Alicia.
- Espera un momento Alicia, enseguida vuelvo. – Alcanzó a decir Harry antes de alejarse.
Harry no tenía la menor idea de qué era lo que tenía pensado hacer Ginny. ¿Acaso pensaba hacerle una escena de celos? ¿Con qué derecho iba a meterse en su vida?
Ginny se dirigió por un pasillo vacío y acercó a una pared para apoyarse en ella. Abrió la boca para decirle algo a Harry, pero no sabía qué decir. No pensaba admitir que estaba celosa, no soportaría la cara de triunfo de Harry si ella se quejaba de que estuviera coqueteando con otra chica. "Con un demonio… ¿Para qué diablos lo traje hasta aquí?".
Harry, ante el silencio y las dudas de Ginny, decidió romper el hielo.
- ¿Hola? Tierra a Ginny. ¿Quería decirme algo? – Preguntó insinuando una sonrisa.
- ¿Ahora soy Ginny? – Replicó - ¿Ya no soy más un simple miembro de la comunidad mágica? ¿Ahora sí recuerdas mi nombre? – No quería decir las cosas de ese modo, pero el enojo consigo misma debido a los celos que había sentido al verlo hablando con su compañera la estaba dominando.
- No digas eso, sabes perfectamente que jamás podría olvidar tu nombre Ginny. – Dijo Harry atravesándola con su mirada.
Esa respuesta tomó completamente por sorpresa a Ginny, quien sintió como su cerebro terminaba de bloquearse al hacer contacto con aquellos ojos verdes. Esa mirada la había dejado desarmada, indefensa, totalmente a su merced. Sin embargo sabía que dejarse llevar por eso no la llevaría a nada bueno. De repente las imágenes de los últimos meses de su relación empezaron a aparecer en su cabeza. Las discusiones, las peleas, los momentos de tristeza, las reconciliaciones efímeras, todo lo que los había llevado a separarse poco tiempo después de aquel Mayo del año anterior se hizo presente.
- No me interesa. – Su expresión había cambiado, volvía a ser la Ginny de hace unos minutos, tratando con cierto desdén a Harry. - ¿Por qué insististe tanto en interrogarme? Sabes bien que no ibas a mantenerte objetivo en tus preguntas.
- ¿Cómo lo sabes? – Preguntó. Al ver la expresión de Ginny, inmediatamente Harry se dio cuenta que era una pregunta estúpida. Era más que obvio que en algún momento el interrogatorio pasaría a ser un intento de Harry por averiguar cosas sobre la vida de su ex novia.
- ¿Hace falta que te diga cómo lo sé? – Replicó la joven – Estuvimos juntos varios años Harry, te conozco mejor que nadie. Mucho mejor que esa idiota con la que estabas hablando recién, eso te lo puedo asegurar. – Agregó, aunque se arrepintió al instante ya que era consciente de que acababa de delatarse. "¡Que me parta un rayo! Maldita sea Ginny, ¿quién diablos te mandó a abrir tu gran bocota?".
- ¿Estás celosa Ginny? – Harry no pudo evitar que una sonrisa se dibujara en su rostro al escuchar la última frase pronunciada por ella.
- Eso quisieras. – Respondió. Al saber que se encontraba en desventaja, prefirió pasar al ataque. – Y seguro que también quisieras saber qué hacía ese hombre en mi departamento, ¿no es así?
- ¡Obvio que me interesa! Intentó abusar de ti, ¿no? ¿Qué esperabas? ¿Que no me importe si alguien quiere hacerte daño? – Preguntó desconcertado – Que ya no seamos novios no significa que no me afecte lo que te pueda pasar Ginny.
- Pero eso no significa que puedas meterte en mi vida libremente – Contestó de manera tajante. El enojo de Ginny se había reducido considerablemente al escuchar las últimas palabras que pronunció Harry, pero no pensaba dar el brazo a torcer. – Tengo derecho a hacer lo que se me plazca, ¿no?
- Siempre y cuando no violes la ley, estás en todo tu derecho. – Respondió, lacónico. "¿A qué te refieres con eso de hacer lo que se te plazca?" Su cerebro se había puesto a trabajar al segundo de haber oído eso. - ¿Qué hacías con ese muggle en tu departamento Ginny? – Harry se maldijo a sí mismo por permitir que esas palabras salieran de su boca.
- Problema mío. – "Ni creas que voy a contarte eso" Pensó, decidida a ocultarle ese aspecto de su vida. - Yo no me meto en tus cosas, asique mejor que no te metas en mis asuntos Harry.
- Pero a ti te importa si hablo con una compañera de trabajo. – Replicó inmediatamente – Y por poco me sacas arrastrando del pasillo para hablar a solas conmigo. – Agregó – Me parece que ese tipo de comportamientos no entra en la categoría de "No meterse en las vidas de los demás". – Concluyó, mirando fijamente a Ginny.
- No te confundas, no te saqué de allí para que dejes de hablar con esa idiota. – Respondió la pelirroja.
- Alicia no es ninguna idiota. Ten algo más de respeto con mis compañeros de trabajo. – La voz de Harry había adquirido cierta frialdad.
- No me importa. – Ginny se empezaba a enojar cada vez más. Sus esfuerzos por controlar sus celos no daban demasiados frutos. – No es por eso que te traje hasta aquí. Lo que ocurre es que no me interesa que nadie se meta en mis cosas. Bastante tuve con los malditos periodistas que me seguían a cada lado. Si quería hablar contigo es porque no quiero que trates de meterte en mi vida. Te conozco, sé que apenas puedas intentarás que Kingsley te cuente acerca del interrogatorio, asique te voy a pedir que me dejes en paz. – No quiso ser tan brusca con su pedido, pero el enojo podía más que su autocontrol.
- Yo también te conozco Ginny, no me tomes por idiota. – Contestó – Tú podrás decir que me apartaste de Alicia para hablar conmigo sin que nadie nos escuche, pero vi tu rostro cuando nos descubriste al salir del despacho de Kingsley. Estás celosa y ya no sabes cómo disimularlo. – Una ligera sonrisa apareció tímidamente en su rostro.
Ginny estaba furiosa consigo misma por haberse delatado y con Harry por… por… Ni siquiera sabía por qué estaba enojada con Harry, pero no soportaba la idea de sentirse tan vulnerable. Era como si al estar frente a él se encontrara desnuda, iluminada por miles de luces que le impedían ocultarse. Odiaba encontrarse en esa situación y no sabía qué hacer.
La sonrisa se rehusaba a abandonar el rostro de Harry, le encantaba poner a Ginny en esa situación ya que le hacía recordar aquellas épocas en las que eran novios todavía y ella trataba de aparentar que no estaba celosa hasta que se veía forzada a admitirlo. A pesar de que se la notaba cada vez más enojada, Harry no podía dejar de pensar que su ex novia estaba más hermosa que nunca. La ropa que llevaba puesta le sentaba a la perfección. Reconoció el perfume que llevaba puesto como uno de los que le había regalado hace tiempo, lo cual colaboró mucho a que su mente se llenara de recuerdos de tiempos felices. Sin darse cuenta, se aproximó un poco hacia Ginny, la cual seguía apoyada contra la pared.
Mientras Harry seguía pensando en el tiempo pasado, el enojo y al frustración de Ginny llegaban a niveles altos. Sentía ganas de gritar, de salir corriendo, de olvidarse de Harry, de no ver su rostro, de no ver su sonrisa. Finalmente todos los sentimientos, todo el estrés, toda la presión que había tenido que soportar en los últimos meses, todo aquello que la hacían sentirse tan frustrada llegaron a un punto máximo y se liberaron.
Harry se inclinó a un costado al perder el equilibrio luego de recibir el cachetazo que le propinó su ex novia. Ginny no podía creer lo que había hecho, la vergüenza que sentía al haber golpeado a Harry sin que éste hubiera hecho nada por merecerlo la dejó al borde de las lágrimas. Sus emociones le habían jugado una mala pasada y Harry había pagado el precio.
- Lo siento muchísimo Harry, de verdad. – Ginny no sabía qué más decir, sentía que cualquier reacción que Harry fuera a tener sería más que merecida y estaba preparándose para soportar lo inevitable.
En vez de gritar, de enojarse, de levantar la voz, Harry simplemente se quedó parado en el lugar, tocándose con la mano izquierda el lugar donde Ginny acababa de golpearlo. Ésta se acercó al joven para tratar de evitar que reaccionara haciendo un escándalo.
- ¿Estás bien? – Preguntó con un hilo de voz.
La mente de Harry todavía estaba tratando de asimilar el hecho de que Ginny lo había golpeado. La sorpresa lo tenía completamente dominado, era como un ciervo que se queda quieto en medio de la ruta al ver las luces de un auto que está a punto de atropellarlo. De repente se percató de que Ginny se encontraba a su lado tratando de ver si se encontraba bien. Notó que sus ojos se encontraban a punto de soltar un torrente de lágrimas. A pesar de la impresión del golpe, no podía dejar de apreciar lo hermosa que se veía en esa situación.
Sin pensarlo, se dejó llevar por aquel perfume seductor, por aquellos ojos pardos que luchaban por contener las lágrimas, por ese deseo que llevaba dentro suyo desde hace meses, por su instinto. Como si hubiera estado toda su vida esperando ese momento, se acercó a aquellos labios que no dejaban de ofrecer una tentación irresistible y besó a su ex novia como si su vida dependiera de ello.
0
0
0
SI! El maldito la besó! Yo también lo habría hecho, por más fuerte que haya sido el golpe! jajajajajajajaja
En fin, espero que les haya gustado el capítulo y tambien espero que sigan dejando reviews! Animense! Les prometo que no voy a enojarme si dedican un minuto de sus vidas a dejar su opinion!
Será hasta la próxima actualización! (Y como siempre, dependerá de lo que tarden ustedes en dejarme sus puntos de vista)
Saludos para todos y que tengan un buen fin de semana!
