¡Hola! Acá estoy de nuevo con la continuación. Espero no haberme tardado mucho, y si lo hice les pido perdón. Culpen a mi trabajo que me quita tiempo y mis momentos de falta de inspiración ¡que desgracia! u.uU
Sólo se me ocurre decir que espero que disfruten de este capítulo, y que recuerden que Beyblade no es mío, sino de Takao Aoki.
Capítulo 9
Reencuentro de viejos amigos.
El lugar era muy oscuro y el ambiente no era nada agradable. Sus pasos retumbaban en aquél túnel sombrío y húmedo. No sabía por cuanto tiempo había estado allí ni cuánto había recorrido en aquel lugar. Sólo quería llegar al final y salir de aquél túnel oscuro, misterioso y terrorífico. De pronto sus ojos encuentran la luz y se dirige hacia allí, pensando que posiblemente sería la salida. Estaba equivocada. Había llegado hasta un sector iluminado con antorchas, muy amplio y circular, en donde se hallaba un grabado sobre un muro. El ambiente que se presentaba en aquel sector parecía lúgubre. La imagen en el muro representaba a un animal muy extraño con varias partes de su cuerpo diferentes. Giró su vista y encontró en el suelo, a pocos metros de allí, un círculo. Inconscientemente, sus pasos la llevaron hasta allí. Cuando se colocó dentro del círculo, nuevamente su vista se posó sobre aquella imagen, y para su horror, los ojos de aquella criatura se tornaron rojos e inesperadamente un aura de oscuridad envolvió a aquella imagen. Finalmente aquella criatura, lentamente comenzó a cobrar vida y rugió poderosamente...
Los sorprendidos y asustados ojos miel se abrieron de golpe, y tras unos segundos escudriñó el lugar en donde se encontraba. A ambos lados de ella encontró dos cuerpos descansando plácidamente en una cómoda cama, y reconoció sus rostros. Los de Hillary y Rika. Se dio cuenta entonces que estaba en la habitación del hotel en donde se hospedaban. Se sentó sobre la cama, se colocó sus manos sobre su rostro, y lanzó un extenso, lento y profundo suspiro. Esta vez no había sido una pesadilla, sin embargo ese sueño dejó intrigada a Nadia, quien simplemente murmuró "¿Quimeryon?".
Habían pasado tres días ya, y durante ese tiempo Nadia fue mejorando poco a poco. Aunque su pérdida de memoria aún permanecía, había logrado recordar pequeños detalles, tanto insignificantes como importantes. Su relación de amistad con el equipo mejoró notablemente. Aún seguía siendo desconfiada, pero ya no se mostraba tan fría como lo había sido al principio, así como también se volvía apenas un poco más sociable y comunicativa, sin embargo aún permanecía su carácter serio e indiferente y sus ataques de rabia. En cuanto a sus sentimientos por Kai... bueno... con él apenas había logrado entablar una pocas palabras, y aún así seguía sintiéndose extraña y sin saber qué significaba aquello. Pero una cosa era segura: sus extrañas reacciones eran a causa de él, y Kai no se quedaba atrás.
Tal como lo habían decidido, ese día todos salieron temprano, antes del mediodía, a dar otro paseo por la ciudad de Shibuya, a pesar de haber recorrido la mayor parte de la ciudad.El día estaba maravillosamente despejado y había un agradable viento fresco. Pasaron nuevamente por distintas tiendas, centros comerciales, parques y demás lugares llamativos. El tiempo se les había pasado rápidamente y había llegado la hora del almuerzo. Hillary se despidió de los demás para encontrarse con Cody e irse a su cita como lo habían arreglado hacia unos días atrás, luego de la cena. Habían decidido encontrarse ese día debido a que ambos, y sobre todo Cody, tuvieron contratiempos. Tyson insistió en que la acompañaría hasta el lugar, para asegurarse de que no le pasara nada. La pelicastaña se sorprendió al principio por la propuesta del peliazul, y luego aceptó sin problemas y le agradeció el gesto. En cuanto llegaron al lugar indicado, se encontraron con Cody.
- Hola chicos. Veo que están todos aquí. ¿Les gustaría que almorzáramos juntos? Les he reservado un lugar para todos por si acaso. – respondió alegremente el muchacho, y como era de costumbre el sonido del estómago de Tyson y Daichí rugieron.
- Claro que irem... ¡hey! – de repente Tyson y Daichi sintieron que alguien los jalaba de sus ropas.
- No te preocupes por nosotros Cody. Vayan ustedes dos. Nosotros nos arreglaremos. – Rika les sonrió y se llevó consigo a ambos chicos arrastrándolos por el cuello de sus ropas. - ¡Ah! Casi lo olvidaba ¡qué se diviertan! – gritó cuando ya todos estaban a una cierta distancia de la pareja.
- ¡Ya suéltame!. ¿Quieres? – Tyson forcejeaba para que Rika lo soltara. Finalmente fue liberado de su agarre al igual que el pequeño pelirrojo. - ¿Se puede saber porqué hiciste eso? – volteó furioso y encaró a la muchacha.
- ¿Qué acaso no te diste cuenta? Ellos necesitan estar solos. No quieren ser molestados por un mocoso como tú. – colocó sus manos sobre la cintura y le dirigió una mirada seria.
- Por si no lo sabías, no confío en ese idiota. Mejor busquemos un lugar cerca del restaurante. – respondió inconscientemente mientras se giraba y comenzaba a caminar. Rika abrió los ojos de la sorpresa.
- ¿Celoso? – el muchacho se detuvo bruscamente y una sonrisa pícara apareció en el rostro de la rubia.
- No eres la única que lo descubrió. – la voz de Nadia sonó algo divertida y también apareció una leve sonrisa torcida en el rostro de la chica. Kai la observaba sonriente. Le gustaba escuchar cómo se burlaban de Tyson.
- Es cierto, desde que Cody tropezó con Hillary y la trató amablemente... – habló Ray
- Fue cuando empezaste a actuar diferente, Tyson.- terminó el pecoso. Daichí estaba confundido.
- ¡Ya cállense!. ¡Ustedes no saben nada! – estalló el chico de la gorra. Giró sobre sí mismo en busca de algún lugar de donde alejarse de los molestos chicos. Todos se miraron y se sonrieron.
Siguieron a Tyson que caminaba apresuradamente, hasta que el rugido de su estómago se hizo presente. El enfado lo había hecho olvidar del hambre que tenía. En cuanto se dio cuenta ya estaban muy alejados del restaurante en donde Hillary y Cody estaban almorzando en estos momentos. Ahora se encontraban en una enorme plaza, donde había niños por doquier y muchos platos de Beyblade. Cerca de allí había un puesto de panchos y hamburguesas. Sin pensarlo dos veces, y mucho menos sin siquiera consultar con sus amigos se dirigió al puesto. Nuevamente todos se miraron, se encogieron de hombros, y siguieron a Tyson.
Comieron tranquilamente, mientras charlaban, hasta que estuvieron satisfechos. El día estaba caluroso, y en el cielo se veían algunas nubes. Antes de salir del hotel habían escuchado que el pronóstico había dicho que esta noche llovería, y que posiblemente habría tormenta. Parecía que el pronóstico estaba acertando. En el cielo, a lo lejos, se podían apreciar algunas nubes negras. Eso ahora no les preocupaba a ninguno de los chicos, que disfrutaban de estas "vacaciones" bajo la sombra de un árbol. Todos descansaban y disfrutaban del día... claro que no faltaron las peleas "tontas" de Tyson y Daichí. Ray, Max y Rika charlaban animadamente. Kai estaba recostado en el césped, con los ojos cerrados y los brazos tras su nuca. Nadia, sentada muy cerca de él, lo observaba atentamente. La chica observaba cada rasgo de su rostro, miraba con detenimiento esas mejillas marcadas con dos triángulos azules que le llamaban tanto la atención. Ya había visto su rostro por primera vez, en la habitación del hospital, pero no había tenido tiempo de examinarlo detenidamente. Aquella vez se había perdido en su intensa mirada. Ahora tenía la oportunidad, y esta vez no se sonrojó, pero aún así su corazón latió rápidamente. De nuevo surgía en ella esa sensación extraña.
- "Ahora que lo veo bien, se lo ve muy tranquilo. No parece ser el mismo." - pensó y esbozó una pequeña sonrisa. Sin saber por qué, sintió deseos de correr los mechones que cubrían sus ojos, pero una voz conocida la detuvo.
- Hola chicos, con que aquí estaban. – Interrumpió la pelicastaña. Hillary y Cody se sentaron junto con el grupo.
– A que no saben lo que escuchamos por las noticias cerca del restaurante.
- ¿De qué se trata Hillary? Cuéntanos. – pidió impacientemente el rubio.
- Tranquilo Max. Se trata de la demostración de la que nos habló, y por supuesto nos invitó, el Señor Díckenson. Un hombre llamado Ryoku Ugasi reemplazará momentáneamente al Organizador de la demostración. Así podrán participar dentro de muy poco. ¿No les parece una buena noticia? – sonrió emocionada.
- ¿Ryoku Ugasi? Que yo sepa el Sr. Díckenson nunca nos mencionó a ese sujeto. ¿Quién es? – la pregunta de Max hizo que Kai abriera los ojos y prestara atención a la conversación. Nadia también estaba atenta.
- Según escuchamos, es un renombrado científico, que trabaja para la BBA y ha trabajado en varios proyectos muy importantes durante varios años. Se dice que fue uno de los mejores científicos en su época, hace más de diez años atrás, cuando creó los primeros beyblades más fuertes y resistentes. – comentó Cody.
- Aún así, es extraño. Nunca escuché su nombre. – Insistió Max
- ¿Sucede algo malo Max? No pareces convencido. – la preocupación del chino se hizo presente.
- Es que no estoy convencido – y enfatizó la frase "no estoy" - Pues verás Ray... por más conocido mundialmente que sea, yo nunca escuché su nombre, de lo contrario lo hubiera sabido. No olvides que mi madre trabaja en una de las mejores corporaciones de la BBA, y tiene contacto y conocimiento de la mayoría de los científicos que existen. Dudo que ustedes sepan algo de él o que apenas hayan escuchado su nombre, pero yo jamás lo escuché. De todos modos me gustaría preguntarle al Sr. Díckenson sobre él.
- ¿En serio Max? - se sorprendió la rubia. Max asintió. - ¿y cómo estás tan seguro de eso?
- ¿Es posible que ese científico haya sido reconocido recientemente como uno de los mejores? – saltó Daichi. Era una excelente pregunta, ya que el pequeño por su experiencia no es tan famoso, pero junto a Tyson fue reconocido públicamente como el campeón, a pesar de que Tyson se llevase todo el "crédito" por su profesionalismo como beyluchador.
- Jamás me esperé esa excelente pregunta Daichi – respondió un tanto sorprendido el pecoso – Para serte sincero, existe esa posibilidad, pero aún así, como Cody acaba de decir, ese científico ha trabajado desde hace más de diez años, y fue reconocido desde aquella época, no ahora. Por eso no me cierra. Ya se los dije, reconocido o no, nunca escuché su nombre, pero el que sí recuerdo muy bien es el que mencionó el Sr. Díckenson. Aquél hombre de su fotografía que estaba junto con la niña.
- ¿Te refieres a los amigos del Sr. Díckenson¿Los padres de la niña y el hombre de cabellos bordó? – preguntó Daichi.
- Si, mi madre los conoció sólo una vez. Conoció sus proyectos. No puedo contarles mucho porque no tengo los detalles, pero estoy seguro de haberla escuchado en alguna oportunidad mencionar a esos tres hombres.
- Pero hay un pequeño detalle Max... – el mencionado volteó hacia Tyson – No ves a tu madre muy seguido, y mucho menos te comunicas con ella. ¿cómo puedes saberlo?.
- Jeje... pues, muy sencillo Tyson. – el peliazul arqueó una ceja. – Tengo dos formas de averiguarlo. La primera, aunque vea muy poco a mi madre – el ojiceleste nuevamente enfatizó las palabras "muy poco" – sí me comunico con ella por teléfono... claro que no por mucho tiempo, pero sí el tiempo suficiente como para enterarme de lo necesario, y si no fuera así, mi padre, que también se comunica con ella, me lo diría. Y la segunda opción es que hago lo que creo que tú nunca haces. – entrecerró sus orbes celestes en señal de sarcasmo.
- ¿Qué es?
- Ver la televisión y leer el diario e informarme. Para eso existen ¿no? – otro sarcasmo surgió de la boca de Max, y Tyson sintió que le arrojaban un balde de agua fría. En tanto, los demás soltaron una sonora carcajada.
- ¡Ah! Hablando de teléfono... – soltó Ray – tengo que llamar a Mariah y a los demás para comunicarles algunos asuntos. Gracias por hacérmelo recordar Max.
- No hay porqué amigo. Aún la extrañas ¿verdad? – sonrió y le codeó simpáticamente. Sin poder evitarlo Ray también sonrió y se sonrojó. El rubiecito rió por la reacción de su amigo. Los demás sabían de los sentimientos de Ray hacia Mariah, y estaban muy contentos por su felicidad junto a la pelirrosa, pero hubo una persona que no estaba feliz por la noticia. Sonreía tristemente, y Nadia lo notó.
- Hoy es un día realmente hermoso y caluroso. No sé ustedes, pero yo tengo ganas de comer un helado. – soltó alegremente Rika.
- Si, yo también , y ahora que lo recuerdo – Hillary volteó hacia el chico de la gorra - Tyson ¿todavía tienes ese premio que ganaron en el concurso, en la feria?
- ¿Eh? Déjame ver – buscó entre sus bolsillos - ¡si, acá lo tengo! – dijo emocionado, mostrando la boleta que contenía el premio en sus manos.
- ¡Qué bien!. ¿qué les parece si vamos por los helados? – Todos asintieron ante la propuesta de Hillary. Buscaron la dirección de la helaría que promocionaba el premio, hasta que llegaron a ella, cerca de donde se encontraba una enorme plazoleta con niños jugando beyblade. La pelicastaña preguntó por los sabores favoritos de cada uno.
- ¿Y tú Nadia?. ¿de qué sabor quieres?
- Yo paso. – meneó su cabeza en actitud negativa.
- Vamos Nadia, considéralo un regalo de parte de nosotros. Anda, dinos de qué sabor quieres. – insistió con una sonrisa, a lo que Nadia suspiró.
- Mientras no sea de chocolate, cualquier sabor está bien. – Hillary sonrió triunfante y fue a encargar los helados. En pocos minutos ya todos tenían sus helados con sus sabores favoritos.
- Eehm... Hillary... – habló dubitativa Rika. La nombrada volteó hacia ella. – creo que... – y no pudo terminar lo que intentaba decir porque en ese momento Max interrumpió preguntando la hora.
- Yo te lo diré Max. Son las... – Tyson giró su mano izquierda, la cual sostenía el helado, para observar su reloj. La "inteligencia" y amabilidad de Tyson fue tan visible que al segundo de haber girado su mano izquierda, dejó caer la crema del helado al suelo. La sorpresa de todos fue evidente, con una gotita en la cabeza, seguido de un suspiro.
- Pfffff... ¡jajajajajajaja! – sin evitarlo, Rika y Daichí estallaron en carcajadas. Kenny, Ray, Max y Cody los acompañaron, siendo contagiados, en cuanto escucharon a aquel par retorcerse de la risa. Mientras Ray se reía, no pudo evitar el disfrutar de la risa de Rika. Le estaba empezando a gustar su voz y estaba empezando a disfrutarlo. Hillary se cubrió el rostro, quizá por la vergüenza o quizá en señal de desaprobación. Nadia murmuró un "¿cómo puede ser tan idiota?", mientras que Kai permanecía mudo.
- Mi helado – lloriqueaba el peliazul.
- ¡Argh!. ¡Tyson! – gritó la pelicastaña - ¿Todavía sigues sin recordar que no lo tienes porque aún sigue sin funcionar y que lo mandaste a arreglar?. - Tyson se sintió completamente abochornado, pero su alegría le llegó pronto cuando el heladero, quien vio la escena le regaló otro helado por compasión. Allí es cuando murió el orgullo del peliazul, quien creía que el heladero lo había hecho por haberlo reconocido como el campeón.
- Que te sirva de lección – respondió altivamente Hillary con las manos en la cintura, y el peliazul no hizo más que dejar caer la cabeza.
- Eehmmm... Hillary – llamó nuevamente Rika una vez que todo se calmó, y la aludida volvió a voltearse – hay un pro... – una vez más fue interrumpida por el llanto de un niño que estaba cerca de donde se encontraban ellos. Gruñó por lo bajo.
El niño se había tropezado y caído al suelo, rompiendo en llanto por el dolor a causa del golpe de la caída. Su madre, asustada y preocupada, corrió a levantarlo y consolarlo.
- Ya ya, hijo, ya no llores. Ya pasó todo. – la mujer abrazaba y hablaba dulcemente al pequeño, sobando la zona donde el pequeño había recibido el golpe. La escena que se presenció frente a los ojos de Nadia, le hizo sentir una sensación de nostalgia. Su mente le trajo recuerdos de cuando ella era niña, y era abrazada y mimada por su madre. Ambas jugaban juntas. Sintió una sensación de vacío y sonrió tristemente.
- El... snif... el helado... sniff... se... sniff... se cayó. – y rompió en un incontenible llanto.
La madre trataba de consolarlo y convencerlo, pero no hallaba la forma. Derrotada, decidió irse de allí aunque su pequeño llorara a moco tendido(1).Ni bien se levantó, y la peliturquesa ya estaba frente a ellos.
- Toma niño. Te regalo mi helado, pero prométeme a mi y sobre todo a tu madre que tendrás más cuidado y no volverás a derrochar el helado. – le sonrió levemente y acarició los cabellos del pequeño. El rostro del niño mutó del llanto a la felicidad. Asintió a la propuesta de la ojimiel, y aún con lágrimas en los ojos, tomó el helado con sus pequeñas manos muy sonriente y le agradeció con una reverencia. Finalmente se despidió agitando su mano libre, y la peliturquesa respondió al saludo levantando la mano.
Esa era la segunda vez que Nadia se mostró cálida con un niño, y esta vez ninguno se sorprendió. A estas alturas todos se dieron cuenta que detrás de la máscara de seriedad e indiferencia que llevaba Nadia, había algo de calidez en ella. Cuando Nadia volteó, se encontró con su prima que hacía un puchero.
- ¿Y ahora qué te pasa? – soltó molesta. Fue entonces que se percató del helado que llevaba Rika en su mano. – Si te refieres a que querías cambiar tu helado por el mío, me lo hubieras pedido, en vez de querer decírselo a Hillary. – cruzó sus brazos y frunció su ceño. Rika se tensó e inevitablemente agachó su cabeza sonrojada.
- ¿Pasa algo malo Nadia? – preguntó desconcertada Hillary, cuando escuchó su nombre.
- Ella quería decirte que te equivocaste al darnos los helados. El chocolate no es mi sabor favorito, sino el de ella. – volteó hacia Rika y continuó regañándola – De todas formas, estos sabores te gustan, así que no te quejes y cómetelo de una vez antes de que se derrita.
- No te preocupes Rika, te lo cambio por el mío. Es de chocolate. – una voz detrás suyo le habló. Al ver que se trataba de Ray, Rika no pudo evitar sonrojarse levemente y sentir un pequeño temblor en su cuerpo. – Anda tómalo. – le sonrió el chino, y la rubia trató de ocultar su sonrojo agradeciendo por el intercambio. La sonrisa de la chica le hizo sentir a Ray una extraña calidez en su interior, y sin darse cuenta un leve sonrojo surgió en sus mejillas apiñonadas.
- Oigan chicos, allá hay un montón de niños, algo está pasando. – llamó la atención el pequeño Daichi, señalando hacia la plazoleta.
Sin pensarlo dos veces el pelirrojo se dirigió hacia el lugar, seguido por los demás que no pudieron evitar la curiosidad. En cuanto llegaron descubrieron que se trataba de una batalla de beyblade, en la que estaba muy reñida. Uno de los beyluchadores era un niño algo corpulento y grande para su edad, de cabellos celeste oscuro, y el otro niño era un pequeño de cabellos verde musgo. Ambos se lanzaban miradas desafiantes. Un muchacho algo mayor que ellos hacía de referí. Tenía puesto una pañoleta en la cabeza, imitando a Jazzman.
El murmullo de los niños que rodeaban el plato llegaba a los oídos de los beyluchadores. "Dudo mucho que este niño pueda vencer a Keichi", "Siento lástima por el pequeño, no podrá con él", "Ojalá Keichi pierda alguna vez, nadie gana para siempre"... y así seguía el murmullo, que llamaban la atención a Tyson y Cía.
- ¡Je! Eres sólo un niño, esto será pan comido. Para tu información nadie me ha vencido. – soltó descaradamente el peliceleste.
- Esto ya lo sé Keichi, pero vale la pena intentarlo. Nadie gana para siempre. – remató el peliverde.
El beyblade de Keichi permanecía en el centro, mientras que el del peliverde giraba en círculos cerca del borde del plato. Tras unos minutos de seguir en la misma posición, el peliverde comenzaba a cansarse y decidió abalanzarse hacia el beyblade de su oponente para impactarlo. Sorpresivamente rebotó luego del impacto sin causarle ningún daño, y comenzó a perder el equilibrio.
- Es inútil niño¿cuántas veces lo has hecho ya?. ¿tres?. ¿cuatro?. ¿cinco veces? Ya perdí la cuenta. Nadie puede conseguir, al menos, moverme del centro y mucho menos embestirme. – y carcajeó maléficamente. El pequeño sólo gruñó. – Ahora es mi turno. Ya me aburrí de quedarme quieto. Voy a terminar con esta batalla.
El beyblade de Keichi dio un inesperado salto, y al caer impactó fuertemente contra el plato provocando un temblor en el mismo, creando algunas grietas y provocar el desequilibrio del beyblade del pequeño peliverde. Y eso no fue todo. Además de perder el equilibrio, el beyblade rodó dentro el plato, hasta quedar fuera de combate semidestruido. Más allá de todo lo ocurrido, hubo un pequeño detalle que no pasó desapercibido por la atenta mirada de una persona que no perdió detalle de aquella batalla.
- ¡Ja! Volví a ganar. ¿Alguien más quiere enfrentarme? – desafiaba el ganador con descaro, mirando a cada uno de los presentes. Ninguno respondió. – Ya veo, nadie puede ganarme. Soy el mejor.
- ¡Hm! Se parece a una persona que conozco – comentó sarcásticamente Hillary. Tyson volteó furioso y encaró a la pelicastaña para protestar, pero una voz los detuvo, y no fue precisamente Kenny, como de costumbre, quien lo hizo.
- Yo te desafío – habló el pequeño Daichi mostrando a su Strata Dragoon – ¡batallemos!.
- ¿Daichi? – preguntó sorprendido Tyson al voltearse. – ¡Oye, espera!
- ¿Otro pequeño debilucho más va a enfrentarme y perder? – soltó sarcásticamente el peliceleste. Esas palabras no le habían gustado en lo más mínimo al peliazul, por lo que reaccionó con un gruñido.
- ¡Je! Hablas mucho. Veremos quién gana. – respondió de la misma manera que su oponente. Keichi gruñó.
- ¡Daichi! – el nombrado volteó hacia Tyson. – gánale a ese idiota perdedor, o te la verás conmigo ¿entendiste cara de chimpancé? – gritó para luego mostrar una sonrisa de complicidad. Confiaba mucho en que Daichí ganaría, de modo que lo animó a su manera.
- ¡No me provoques cara de mono! – protestó, y cambió su rostro mostrando el mismo que el de su compañero – ¡Claro que le ganaré, tenlo por seguro! – levantó su mano formando un puño y mostró su pulgar hacia arriba. Tyson imitó la seña.
- Estoy listo. – respondió el pelirrojo a su oponente. Ambos niños se colocaron en posición de lanzamiento, y al grito de "¡Let it rip!" ambos lanzaron sus beyblades. Como siempre Kenny preparó su laptop para analizar las estrategias y estadísticas. Ambos beyblades cayeron al plato, y segundos después de hacer contacto con el suelo, permanecieron quietos en su lugar. Esa actitud molestó al peliceleste.
- Bien, si tu no atacas, entonces lo haré yo. Es una lástima que dures tan poco. – torció su sonrisa. Daichí respondió de la misma forma.
Segundos antes de que el beyblade de Keichi impactara contra el plato, el dragón alado se elevó. Esta acción hizo que el oponente del pequeño pelirrojo gruñera, ya que no logró su objetivo: impactar a Strata Dragoon. Una vez más Daichí repitió la estrategia con el objetivo de que su oponente saltara y luego impactara contra el plato. Así continuó la batalla una, dos, tres veces más, hasta que de repente el beyblade de Keichi, con el último impacto quedó semidestruido. En un rincón del plato, Strata Dragoon seguía girando. La batalla al fin había terminado.
- ¿QUÉ?. ¡No puede ser! Mi beyblade es indestructible. - el peliceleste cayó de rodillas incrédulo.
- Te dije que hablabas de más. Espero que te sirva de lección no burlarte de tus oponentes, sin importar su condición física ni sus habilidades. – Keichi sólo agachó su cabeza. No se percató que una persona se acercaba y recogía su beyblade.
- No esperaba esta batalla de tu parte pequeñín, y mucho menos que hayas descubierto lo mismo que yo. Lo hiciste muy bien. – respondió Nadia mientras se dibujaba una pequeña e imperceptible sonrisa en su rostro.
- ¿Eh, de qué hablas Nadia?. ¿qué descubriste? – preguntó su prima con curiosidad.
- Keichi – el nombrado levantó su mirada hacia Nadia - tu beyblade es muy resistente, eso no lo niego, pero es muy pesado. De ahí la razón por la cual puede permanecer en el mismo lugar. No importa cuanta potencia se utilice contra él para quitarlo del centro. – señaló el beyblade que poseía en sus manos - Cualquier beyblade que intente embestirlo termina rebotando y perdiendo el equilibrio. A este paso, cualquiera que se le oponga terminará por perder la batalla, porque dejará de girar. Y eso no es todo, realmente se necesita mucha fuerza en los brazos para lanzar un Beyblade de materiales muy pesados como el plomo y lograr que gire a una velocidad increíble. De todas formas, tu beyblade, Keichi, en realidad no es tan poderoso como lo veíamos. La potencia misma de tu beyblade era justamente su debilidad. – todo eso lo dijo sin siquiera quitar la vista del niño. Ni siquiera se tomó la molestia de ver los rostros del equipo que estaban asombrados y boquiabiertos. Nadie se esperaba tal respuesta de la chica. Kai, que hacia unos minutos se encontraba con los ojos cerrados y los brazos cruzados, rompió su postura y abrió enormemente los ojos para confirmar lo que acababa de escuchar. Tyson preguntó a Kenny si aquello era cierto.
- ¿Qué?... ¿eh?... ¡ah, si! Acabo de comprobar todos los datos en mi laptop, y todo lo que dijo Nadia es totalmente cierto, pero...¿cómo sabías que el beyblade es de plomo, Nadia?
- Mencioné el plomo como un ejemplo. No dije que lo fuera, aunque también podría serlo. Está muy claro por el sonido que emitió al impactarse contra el plato cuando Keichi lanzó el beyblade, y también después de aquel salto. Ese sonido me dio a entender que era de un material de metal.
- Yo también lo escuché. Apenas pude escuchar un "cong" (2) - confirmó Ray, y nadie se lo refutó porque sabían muy bien que el chino poseía un excelente sentido auditivo.
- Por cierto Keichi – reanudó la peliturquesa. - ¿Cuándo fue la última vez que reparaste o modificaste tu beyblade?. Me imagino que nunca ¿verdad? – Los ojos del niño se abrieron enormemente. ¿Cómo lo supo? Nadia sonrió satisfecha por haber acertado en la respuesta. – Tu error fue no sólo hablar de más sobre tus estrategias, cosa que ningún beyluchador haría, sino que confiaste demasiado en la resistescia de tu beyblade. Así es como perdiste. – regaño seriamente.
- ¿A eso te referías con que la potencia del beyblade era su debilidad? – interrogó Max. Nadia asintió. - ¡Increíble! – se asombró.
- Esa es una de las habilidades de ella. Le basta con observar la batalla para sacar conclusiones como la que acaba de dar. – comentó orgullosa Rika. Desde que perdió la memoria, Nadia no había hecho comentarios sobre el beyblade cada vez que el equipo hablaba de aquel tema. Permanecía callada como si no supiera absolutamente nada sobre Beyblade. Ahora que soltó todas esas palabras basándose en su observación, Rika esperó que la memoria de la chica hubiera vuelto, y con ello, también la verdadera Nadia. No le importaba cuánto tiempo duraría la amnesia. Ella estaría siempre a su lado. La peliturquesa es la única familia que le quedaba a Rika, y no estaba dispuesta a perderla. La acompañaría a todos lados, y haría todo lo posible por ayudarla si así fuese necesario. Así lo decidió y así lo hará, hasta que la memoria regrese. La esperanza es lo último que muere ¿no?.
Un sonido extraño llamó la atención de los presentes, quienes voltearon hacia el lugar de donde provenía. Un hombre estaba sentado en un banco cerca de allí y había observado todo. Detrás del hombre se encontraban dos muchachos. A su izquierda se encontraba un muchacho de cabellos rizados y color ceniza, y a su derecha un joven más alto que el otro, de cabellos largos hasta un poco por debajo de los hombros, recogido en una coleta baja, de color negro. Ambos chicos poseían unos llamativos ojos grises.
- Hola Nadia ¿Nos extrañaste? – el chico más alto torció su sonrisa.
- Te dije que nos volveríamos a ver – imitó el gesto del más alto. Tanto Kai como Nadia abrieron enormemente sus ojos. ¡No puede ser!. ¿Ellos otra vez? Ambos recordaron el momento en el que regresaban hacia el hotel y que dos muchachos pasaron por su lado pronunciando una frase parecida a la última. Eran ellos, estaban seguros. Instintivamente Kai se colocó cerca de Nadia por si ocurriría algún problema.
- Excelente deducción "mi niña". No has cambiado en nada. - aplaudía sonriente el hombre. Era un hombre adulto, con cabellos bordó y vestido en un traje gris oscuro. Se levantó del banco y se acercó a Nadia con los ojos cerrados. Los muchachos lo seguían. A la peliturquesa le pareció conocido aquél individuo. Estaba segura de haberlo visto en algún lado, pero no recordaba de dónde. Cuando el hombre y Nadia estuvieron frente a frente, éste abrió los ojos. Fue entonces cuando la chica vio por primera vez la profunda y fría mirada, y de color rojo los ojos de aquel individuo.
Repentinamente miles de imágenes surgieron por la mente de la chica como flashes. Sus ojos se abrieron enormemente en un gesto de dolor, terror y desesperación... Unos ojos rojos, pertenecientes a un individuo, reluciendo en la oscuridad bajo la leve luz de la luna y una sonrisa siniestra... una pareja sonriéndole al lado de un lago en un hermoso atardecer... una pequeña niña lanzando alegremente pequeñas piedras hacia el lago junto a un hombre, quien le sonreía, mientras la mujer los observaba felizmente, a unos pocos metros de ellos, sentada sobre un mantel en el blando césped... un par de destellos y sonidos potentes en la oscuridad, en medio de un bosque, y luego dos cuerpos desplomándose...
Se llevó ambas manos a su cabeza. Deseaba desesperadamente que esas imágenes desaparecieran. Dio un par de pasos hacia atrás y cerraba sus ojos fuertemente, tratando de resistirse. Quería gritar, pero no podía. A su mente surgían las palabras "madre" y padre". Asustada, Rika se acercó lentamente hacia Nadia para tratar de calmarla. El estado en el que se encontraba la ojimiel hacía que los corazones del equipo se oprimiera, y sobre todo el de Kai. Normalmente el bicolor ignoraría este tipo de reacciones en cualquier persona, ya que los consideraba débiles y no eran capaces de soportar dolores tan intensos como éste. Así lo habían tratado cuando él, siendo pequeño, pasó por esa misma situación, y le obligaron a suprimir esas emociones de manera dura y cruel. Sin embargo, inevitablemente sucedió. Volteó hacia el hombre dirigiéndole una mirada furiosa. Sabía que él era el causante de aquella reacción en Nadia y no iba a permitirle que le causara daño. Sentía deseos de golpearlo, pero no podía hacerlo. No sin antes saber la verdadera razón del sufrimiento de la chica y la relación que tenía con aquél individuo, por lo que no le quedó otra alternativa que desistirse. Ya tendría su oportunidad, ahora sólo le importaba Nadia. Volteó de nuevo para encontrarse nuevamente con la figura de la chica, quien sin intención alguna, hacía que su corazón latiera incontroladamente. Ella aún seguía resistiéndose.
Las imágenes continuaban apareciendo en la mente de Nadia... Murciélagos volando dentro de una cueva, desbandándose, yendo y viniendo sin sentido en ese espacio reducido, y finalmente saliendo por una enorme abertura... una imagen de una extraña criatura con varias partes de su cuerpo diferentes, que aparecía y surgía desde un grabado en un muro... una intensa mirada fría y endemoniada y una sonrisa siniestra del hombre que se encontraba enfrente suyo, el mismo hombre que había aplaudido anteriormente... un beyblade de color negro y plateado en sus manos... una visión algo borrosa y en movimiento en donde se avanzaba velozmente sobre un extenso campo abierto y su propia respiración agitándose... un enfrentamiento contra dos bestias bits y las voces de sus oponentes gritando sus nombres "¡Mantinox!", "¡Basinox!", y en segundos ambas bestias bits se abalanzan hacia ella... un destello de luz que aparecía desde algún punto desconocido, tomando la forma de un ave. Su propia voz mencionando suavemente su nombre "Hawlux"... de nuevo los rostros de la pareja que antes le sonreían, pero que ahora mostraban tristeza y dolor... nuevamente un par de destellos y sonidos potentes en la oscuridad en medio de un bosque, y luego dos cuerpos desplomándose... y una vez más surgieron unos ojos rojos, pertenecientes al mismo individuo que acababa de aplaudir, revelándose en la oscuridad bajo la leve luz de la luna y con una sonrisa siniestra...
Nadia gritaba histéricamente, mientras sujetaba fuertemente su cabeza, como queriendo despertar de una pesadilla. Un par de manos se posaron en las suyas.
- ¡Nadia, despierta!. ¡Mírame! – ejerciendo algo de fuerza, Rika apartaba las manos de Nadia con la intención de que su prima la escuchase. Como respuesta recibió un manotazo, apartándola a un lado y haciéndole caer al suelo.
- ¡Apártate!. ¡No me toques!. ¡NO ME TOQUES!. – La rubia quedó shockeada ante la reacción descontrolada de Nadia, quien abrió los ojos y los enfocó en ella, y luego en aquél hombre frente suyo, mostrando la mirada más fiera que pudiera dirigirle. Su cuerpo comenzaba a temblar, no sólo del miedo que había sentido al ver aquellas imágenes, sino de la infinita furia que sentía hacia el hombre y los dos jóvenes que ahora recordaba quiénes eran. Los jóvenes temblaron ante la mirada de Nadia, pero el ojirojos, ni siquiera se inmutó. Simplemente la miraba descaradamente con una maléfica sonrisa. – ¡Desgraciados miserables!. ¡Los detesto!. ¡Son unos malditos!. ¡Son unos mal... – no resistiendo más, sus piernas flaquearon y se desplomó cayendo inconscientemente al suelo.
- ¡Nadia! – el grito al unísono del equipo fue lo último que escuchó la ojimiel antes de perder la conciencia por segunda vez.
CONTINUARA...
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(1) Expresión que se usa en Argentina (no sé si en México y España también) que equivale a decir "llorar a más no poder" o "llorar desconsoladamente".
(2) No sé exactamente cómo es el sonido de un material metálico al impactarse contra el suelo o algo parecido, pero es lo más cercano que se me ocurrió poner.
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¡No me peguen ni me tiren tomatazos! Ya sé que cansa que las cosas se repitan como el casode los desmayos de Nadia, pero les prometo que será la última. n.nU además era necesario, ya entenderán porqué en el próximo capítulo n.nU
Creo que no tengo más nada que aclarar o decir. Ahora voy a pasar a agradecer por los RR a dos personas a quienes adoro muchísimo, además de agradecerles a los que NO me dejaron RR, pero que leyeron gustosamente mi fic.
Umineko: Me alegra que te hayan gustado los dos capítulos anteriores, y a mí también me gustan mucho los dramas.Es por eso que escribo ese tipo de historia en este fic.Sobre la muerte de la mamá de Hiromi¿no querrás decir de Rika? ya que no mencioné en ningun momento que la madre de Hiromi muriera o.oU. Sobre lo de Kaipara expresarle sus sentimientos... jeje... paciencia... llegará ese momento. Ahora que me reconociste por mi nick (que es el mismo jeje) en foros DZ, espero verte más seguido tanto allá como acá. Ahora ya sabés que en DZ también tengo publicado este fic. Ojalá hayas disfrutado de este 9no capítulo. Nos vemos y gracias por el RR.
Shiroi Tsuki: Una vez más ¡GRACIAS POR EL FANART! nOn ya te lo agradecí por mail, y lo vuelvo a hacer una vez más. Quedé maravillada. ¡Bueno, ya basta de halagos! XDSobre tu pregunta del fic, Nadiana (a mí también me gusta cómo suena, y eso que lo inventé. No sé si existe ese nombre) tiene cuatro enemigos.Hasta el momento conociste tres (losacabaste de conocer en este capítulo). El cuarto enemigo es un ya viste también, Nadia recupera la memoria. Me encanta dejar a mis lectores con tanto misterio ¡muahahaha! cof cof... ejem... ejem... ok, en cuanto a lo de Rika, me alegra que te agrade, y lamento habertelo arrebatado jeje n.nU. Gracias por el RR y ojalá que hayas disfrutado de este 9no capítulo. Nos vemos.
