Primero que nada ¡Perdón por la demora!. Es que antes de continuar con mi fic, me dediqué a escribir otro fic para una genial amiga: GabZ.

La razón por la que escribí aquel fic es porque quería hecerle un regalo por el día de su cumpleaños. Si les interesa ese fic, se llama "A la deriva". Es un Kai x Yuriy (la pareja favorita de GabZ) y contiene lemon.

Así que ahora pueden disfrutar del capítulo que tanto esperaban.

PD: pequeño adelanto. En el próximo capítulo será el encuentro a solas entre Kai y Nadia, donde se "confesarán" su amor. (Nadryl con ojos brillosos)

Capítulo 12

LA ALDEA SHIDEKI

Habían recorrido una buena distancia desde el hotel hasta donde se encontraban en este momento. El bosque, que distaba de la ciudad de Shibuya, separado por un camino que bordeaba el enorme y extenso lago, era realmente inmenso.

Nueve pares de piernas avanzaban lenta y cuidadosamente por aquellos terrenos. El camino no era para nada fácil recorrerlo. El peligro estaba en cualquier parte, miraras por donde miraras, y eso ponía en extrema alerta los sentidos de aquellos individuos, especialmente los de un pelinegro con características felinas y un bicolor con marcas en sus mejillas.

- Tengan mucho cuidado chicos, hay trampas por todos lados.- advirtió Rika, que hacía de guía para conducirlos hacia su destino, que sólo ella conocía, y además estaba segura que allí se encontraba la persona que buscaban. – No se desanimen, ya falta poco – terminó alegremente.

- Eso ya lo dijiste desde hace una hora – se quejó un cansado y hambriento peliazul. Rika rió nerviosamente. – Y a todo eso ¿por qué tenía que venir ese molesto? – preguntó refiriéndose a Cody.

- Porque cuando vi a dónde se dirigían decidí estar a su lado para protegerla. Aquí hay enormes animales peligrosos y, sobre todo, serpientes venenosas como las boas. No quiero que Hillary sea una de sus víctimas. – respondió como todo caballero. Hillary se sonrojó.

- Engreído – murmuró Tyson.

- ¿Se puede saber a donde vamos? Además, Nadia dijo claramente que no la buscáramos. - Esta vez la queja provino de Daichi.

- ¡Eso ya lo sé! – soltó - Sólo quiero asegurarme que ella está allí. Y si es así, no voy a molestarla en lo que esté haciendo. Sólo quiero saber si está bien. Es todo, pero... ¿y si la carta no es más que una trampa y en realidad algo le pasó a Nadia? – los chicos se detuvieron abruptamente. No habían pensado en eso.

Por la mañana, cuando Rika se despertó, encontró sobre la cama que ocupaba su prima una carta en donde la peliturquesa ofrecía sus disculpas por no haberlos despertado y haberse partido sin decir nada. También pedía que no la buscaran y que se encontraba bien. Por último decía que volverían a encontrarse.

Rika se decepcionó un poco cuando terminó de leer la carta. Apenas se habían visto por un par de días, y de nuevo su prima se había ido. Estaba empezando a extrañarla. Entendía perfectamente la situación de Nadia. Entendía que ella necesitaba estar a solas para solucionar y arreglar sus problemas relacionados con el encuentro de tres desagradables individuos, quienes según lo había contado Nadia tenían cierta rivalidad a causa del poder de Hawlux, y la batalla contra los hermanos Hattori, el día anterior.

Aún así, se sintió inquieta. Aunque sabía que Nadia era capaz de cuidarse sola, como muchas veces lo demostró, nunca se podría estar segura de que todo podría estar bien. El destino siempre les trae sorpresas, tanto agradables como desagradables. Y lo ocurrido el día anterior fue una de aquellas ocasiones desagradables.

Cuando el resto del grupo se enteró de la partida de Nadia, Rika insistió en que iría a buscarla. Los chicos insistieron en que no debía preocuparse y que confiara en ella. Finalmente Rika, molesta, decidió irse por su cuenta al ver que ninguno la apoyaba. El enojo de la chica terminó por convencer al grupo de que sería mejor no dejarla sola. No vaya a ser que le pase lo mismo que le ocurrió a Nadia cuando cayó por la barranca y terminó perdiendo la conciencia.

Continuaron caminando por el extenso bosque, siguiendo a Rika y al pie de la letra sus instrucciones. El bosque estaba lleno de trampas, vaya a saber porqué, y Rika era la única que conocía sus ubicaciones. Un paso en falso y terminaban atrapados, sin posibilidad de escaparse. Todo iba bien hasta que Tyson avistó un árbol con deliciosas frutas pendiendo de sus ramas. Era tanta el hambre que tenía el chico de la gorra que, olvidándose de las advertencias de Rika de no alejarse del grupo, se dirigió hacia aquél árbol. Daichí se dio cuenta de aquello y siguió a su peliazul amigo.

Cuando ambos se dieron cuenta ya estaban colgados del árbol, dentro de una red. Un pie de Daichí estaba colocado sobre la mejilla de Tyson, y una mano de Tyson estaba colocada sobre la cabeza de Daichí.

- ¡Heey!. ¡Sáquennos de aquí! – gritaron al unísono mientras se sacudían, con la intención de liberarse.

- Les dije que no se alejaran. – los regañó. Rika se dirigió lentamente hacia ellos meneando negativamente la cabeza. Se acercó hacia la rama del árbol en donde pendía la soga que sostenía la red con ambos muchachos atrapados dentro. Se subió a ella y se dispuso a liberarlos.

Forcejeó tanto por unos segundos con la soga, sin resultado alguno, que sus manos se cansaron y se soltaron bruscamente, haciéndola perder el equilibrio. Instintivamente Ray salió corriendo hacia la rubia para atraparla y evitar que cayera hacia el suelo. Max fue tras él. En el momento que Rika caía, la chica cerró fuertemente sus ojos, esperando impactarse contra el suelo. Afortunadamente el suelo nunca llegó, en cambio, unos fuertes brazos la sostuvieron, pero para la mala suerte de Max, Ray y Rika, el suelo que estaba bajo ellos se hundió y los tres cayeron en una segunda trampa.

- Rika ¿estás bien? - preguntó el chino minutos después que ellos habían caído en la trampa.

- Si – gimoteaba, aún recostada en el fondo del pozo.

- Nos alegra mucho saber eso, pero... ¿podrías quitarte de encima de nosotros? – la pregunta inocente de Max hizo reaccionar instintivamente a la rubia, que inmediatamente se levantó pidiendo disculpas de manera exagerada.

Inmediatamente se dispusieron a salir de aquel hoyo. Ray y Max ayudaron a Rika, subiéndola por sobre sus hombros, a salir de allí sin resultado alguno. Rika perdía en cada oportunidad el equilibrio y volvía a caer hacia el suelo.

Por otro lado, Kai, Kenny, Hillary y Cody, se encontraban en un aprieto. Estaban rodeados de varias criaturas extrañas, cuyo cuerpo estaba compuesto por un pelaje cubierto de hojas y barro. Sus rostros eran horribles, poseían enormes colmillos y cuernos. Kai estuvo a punto de lanzar a Dranzer, pero el temor de Hillary, la quizás inexperiencia de Cody y de Kenny de sobrevivir y lograr escapar de una situación complicada como ésta, y la obligación que sintió de no poder abandonar a sus amigos, le impidieron realizar su objetivo. Ante esta situación, Kai sintió impotencia, y le molestaba de sobremanera. No podía arriesgar la vida de sus amigos, y sobre todo, de Rika, la prima de la chica que tanto le atraía.

Si Nadia se enteraba de que su prima habría sufrido algún ataque o accidente, seguramente la peliturquesa se enfurecería con ellos por no haberla cuidado durante su ausencia. No deseaba volver a ver aquellos ojos llenos de dolor y furia como lo había visto en el hotel, antes de la batalla contra los hermanos Hattori. Sentiría culpa, y eso quería evitarlo a toda costa.

Los gritos de Tyson y Daichi, que forcejeaban para tratar de liberarse, se intensificaron aún más por la presencia de dos de aquellas extrañas criaturas que los picoteaban con una ramita y gruñían y reían malévolamente. El resto de las criaturas, se divertían saltando y correteando alrededor de Kai, Hillary y Cody,

- Satoru, ya fue suficiente. – ordenó aquella voz que para las criaturas les resultó conocida, quienes callaron al oírla y retrocedieron varios pasos. Al ver que aquella criatura con el nombre de "Satoru" le ignoraba, se acercó a él y le propinó una paliza, haciéndolo hincarse y quejarse mientras se sobaba la cabeza - ¡Dije que ya fue suficiente! – regañó.

- ¿Nadia?. – preguntaron al unísono Tyson y Daichi, hacia la figura que estaba presente.

La chica ni siquiera se inmutó al escuchar su nombre. Las criaturas llevaron sus manos hacia sus cabezas y se quitaron lo que los beyluchadores identificaron como una máscara, dejando al descubierto varios rostros cubiertos de sudor y manchas. Eran niños, adolescentes y jóvenes disfrazados con un pelaje de algún animal, cubierto de hojas y barro, que le eran utilizados para camuflarse entre los árboles y arbustos.

- Lo sentimos hermana Nadia – se disculparon al unísono.

- De aquí en adelante yo me encargo. Ustedes regresen a la aldea y tú – ordenó a un pequeño grupo de niños y señaló a uno de ellos – dile al Patriarca que no hay peligro. – el señalado asintió y se dirigió, junto con el resto del grupo hacia la aldea. – Ustedes, sigan con lo que estaban haciendo – y ante la orden de la chica, el grupo de los adolescentes y jóvenes se retiraron – y ustedes dos se quedan conmigo.

Las dos únicas personas que quedaron eran Satoru, quien se levantaba después de sobarse la cabeza por la paliza que había recibido, y una niña. Con aquellas órdenes y aquellas reacciones de los disfrazados, los beyluchadores se habían dado cuenta del indiscutible liderazgo de Nadia, del cual Rika les había mencionado días atrás en el hotel.

Kai quedó encantado con el liderazgo y el carácter de la chica.

Él detestaba que otras personas le diesen órdenes. No le gustaba en lo más mínimo sentirse dominado e impotente ante alguien que fuese superior a él. Odiaba sentirse un inútil e incapaz. Su entrenamiento en la Abadía y su orgullo como descendiente de una familia con un enorme prestigio le demostraron su indudable valía. Tampoco le agradaba depender enteramente de alguien en el que se sintiera obligado a responsabilizarse por el cuidado de aquella persona. Detestaba hacer favores y complacer a las personas, pues se sentía estúpido y humillado, excepto en algunas ocasiones especiales.

Es por eso que le pareció ridículo enamorarse. Viendo la realidad, según el mismo Kai, las mujeres suelen fantasear con que los hombres dependerían y cuidarían de ellas por el resto de sus vidas como enamorados. Le pareció patético que los hombres estuviesen a la merced de los caprichos de sus parejas y la complacieran con tal de verlas felices. Él jamás sería uno de ellos. Estaba consciente de que, a pesar de disgustarles todas esas situaciones y comportamientos, siempre hay excepciones. No todos son iguales ¿no?.

Por otro lado, le agradaba encontrarse con personas que fuesen totalmente independientes como él, aunque fuesen los peores rivales en el Beyblade o los peores enemigos en la vida real. No importaba su condición como persona, mientras no fuese un completo idiota, él los respetaba de todas formas. Le agradaba saber que, aunque hubiese un mínima cantidad de personas de ese estilo, supieran enfrentarse a diversos problemas y situaciones por su propia cuenta sin tener que salir corriendo a pedir ayuda y lloriquearle a alguien. También estaba consciente de que uno mismo, no siempre puede solucionar absolutamente TODO.

Todas esas experiencias lo había vivido y había aprendido mucho de ellas.

Para Kai, Nadia cumplía con todos los requisitos que a él le importaba. Con ella, él se siente a gusto. Sonrió.

- Satoru, Miyu... – no pudo terminar la frase porque recibió un impredecible abrazo efusivo de parte de la niña.

- ¡Nadia, hermanita, te extrañé!. ¿Dónde estabas?

- ¿Te quieres quitar de encima Miyuki? – protestó ante aquella reacción. – ¿Hasta cuando seguirás colgada de mi cuello?.

- ¡Oh, lo siento!. – inmediatamente se separó del cuerpo de Nadia – y dime ¿los conoces Nadia? – preguntó señalando al grupo de beyluchadores.

- ¿Nadia, estás ahí? – se escuchó una voz desde algún lugar. La chica se dirigió hacia allí y torció su sonrisa.

- Nunca cambias ¿verdad Rika? Eres demasiado distraída y torpe. – se burló.

- ¡Oye! – se quejó haciendo un puchero – ¿al menos podrías ayudarme a salir de aquí? – Nadia, junto a Miyuki, ayudó a la rubia a salir de allí, mientras que Ray y Max eran ayudados por Kai, Kenny, Cody y Satoru.

- ¿Miyuki? Si no me equivoco, por lo que nos contó Rika, tú debes ser la hermana menor de Nadia ¿cierto? – Kenny había escuchado aquel nombre antes y decidió aclarar esa duda.

- ¡Si! Y él es Satoru, mi hermano mayor. Por lo tanto también es hermano de Nadia – sonrió.

Miyuki poseía hermosos ojos relucientes y cabellos color fucsia, recogido en seis coletas, que brillaban intensamente bajo la luz del sol. Satoru tenía el mismo color de ojos y cabello que la niña, con la diferencia de que éstos eran más oscuros.

- ¡Vaya! Pues... no se parecen. – sonrió nerviosamente ante el comentario Cody, quien recibió un suave codazo de parte de Hillary por su comentario. Acto seguido la pelicastaña se presentó a sí misma y al resto de sus amigos.

- ¡Oye!. ¿Podrían sacarnos de aquí? – soltó Tyson, quien se retorcía dentro de la red junto a su amigo pelirrojo.

- ¿No pudiste liberarlos Rika? – le preguntó una vez que su prima se colocó a su lado. La rubia negó con un movimiento de su cabeza un tanto avergonzada mientras juntaba sus dedos indice. - ¿Cómo terminaron atrapados allí? – Rika le contó lo sucedido y de su intento de liberarlos.

- Ya veo. – sonrió maliciosamente mientras observaba a Tyson y Daichi que aún permanecían colgados. Aquella sonrisa no les gustó en lo más mínimo a aquellos muchachos, quienes comenzaban a sentir un pequeño escalofrío. - Te daré un consejo, Rika. Cuando se trata de niños mocosos como ellos y quieres liberarlos, hazlo de la forma más fácil y sutil.

Sacó su beyblade de entre sus ropas y lo colocó en el lanzador. Acto seguido lanzó a Hawluk y cortó en dos la soga, haciendo que ambos muchachos cayeran violentamente contra el suelo y quedaran semiinconscientes. Cuidadosamente Rika se acercó a Tyson y con una ramita comenzó a picotearlo para verificar si en verdad el peliazul estaba inconsciente. Miyuki hizo lo mismo con Daichi.

- Listo. - palmeaba sus manos como si se desempolvara, mientras sonreía con satisfacción. Minutos después, cuando aquel par recobró la conciencia, Nadia se giró sobre sí misma para comenzar a caminar. - Andando. ooooooOooo

- ¿Puedo hacerte una pregunta Nadia? – preguntó Max y recibió un asentimiento de parte de la ojimiel. - ¿por qué hay tantas trampas en el bosque? – la chica lo miró por unos segundos.

- Por varios motivos. – y viendo que la respuesta no dejó satisfecho al rubiecito, al igual que el resto del grupo decidió especificar. – Primero, para cazar animales, y de esa forma alimentar a la aldea. Segundo, hemos tenido varios ataques a la aldea. De esa forma podemos impedir que nuestros invasores vuelvan a hacerlo. Tercero, y más importante, para impedir que lleguen a la cueva que se encuentra allí.

La chica señaló un punto donde a lo lejos se podía apreciar una cueva ubicada en un monte. Cerca de allí se encontraba un enorme lago. El grupo pudo apreciar que el ambiente en donde se encontraba la cueva no era nada agradable. Aunque ellos ya rondaron en alguna cueva en alguna de sus aventuras, no querían imaginar cómo era por dentro ni qué había allí, como para que Nadia y los aldeanos en donde ella moraba, impidieran el acceso a aquel lugar.

- ¿Qué tiene de especial aquella cueva? Todas son iguales de oscuras, húmedas y bueno... debo admitir que también terroríficas. Odiaría saber que existen fantasmas o espíritus malignos. – el pequeño pelirrojo tembló ligeramente y se abrazó a sí mismo de sólo pensarlo. Una pequeña risita se escuchó cerca de él.

- ¿En serio le tienes miedo a los fantasmas y espíritus? – Daichí gruño, y como era de esperarse se transaron en una fuerte discusión acerca de quién le temía o no a aquellos espectros.

- De hecho, muchachos, existe una criatura peligrosa y terrorífica en aquella cueva. – al escuchar las palabras de Nadia, Tyson y Daichí se detuvieron en seco y comenzaron a sentir de nuevo un horrible escalofrío en sus cuerpos. – Se dedica a alimentarse de niños curiosos, engreídos, desobedientes, escandalosos y sobre todo glotones. Si no desean ser la cena de ese monstruo, más les vale que me sigan sin protestar ni quejarse y sobre todo sin desobedecerme. – ordenó tajante.

A medida que Nadia mencionaba con saña las características de las víctimas de aquella criatura, los rostros de ambos chicos se volvían cada vez más azules. Cuando la chica enfatizó la palabra "cena", Tyson y Daichí sintieron pánico y se aferraron en un temeroso abrazo con sus rostros pálidos. En el resto del camino permanecieron mudos y cerca de Nadia, acatando sus órdenes.

No les tomó mucho tiempo llegar a destino. Era una aldea humilde, no era muy pequeña pero tampoco era enorme. Los aldeanos iban y venían desde todas direcciones realizando diversos trabajos. Los niños jugaban alegremente. Los ancianos charlaban animadamente, sentados a la sombra de un árbol o de alguna cabaña para protegerse del sofocante calor del verano, a la vez que observaban sonrientes y complacidos a los niños. El cielo se veía estupendamente despejado luego de un día de tormentosa lluvia.

Al ver pasar a Nadia muchos aldeanos la saludaron, a los cuales ella les devolvió el saludo con una leve reverencia de su cabeza o un leve movimiento de su mano. No faltó tampoco una pequeña sonrisa que la peliturquesa le dedicaba a los niños cuando ellos se acercaban a ella saltando de alegría.

Los chicos quedaron maravillados por el ambiente que presentaba la aldea. Era un lugar realmente tranquilo y alegre.

- Por fin regresaste, Nadia – la voz de un anciano les llamo la atención – y veo que vienes acompañada. - Nadia le presentó al anciano a sus nuevos amigos. - Bienvenidos, soy el Patriarca. Por favor, siéntanse como en sus casas. – el anciano recibió al grupo con una reverencia. Segundos después el Patriarca se volvió hacia Nadia. – te hemos estado esperando, y ya veo por qué te demoraste. – sonrió.

El Patriarca era un hombre de bastante edad avanzada, que si cualquiera quisiera adivinar, diría que tiene unos cien años o más. Sus cabellos y barba largos y blancuzcos le llegaban casi hasta la cintura. Su vestimenta constaba de una túnica sencilla color beige y una faja alrededor de su cintura de color rojo. En su mano derecha portaba un grueso y resistente cayado(1), cuyo objeto pertenecieron a varios Patriarcas que lideraron aquella humilde aldea entre generación y generación.

Tras el anciano y alrededor del grupo, los aldeanos se habían arremolinado, curiosos, para conocer a los nuevos visitantes. Las insistentes miradas de los aldeanos los ponían nerviosos e incómodos. No podían saber qué pensarían de ellos, pero aún así se mantuvieron sonrientes y agradecidos por la bienvenida.

- ¿Vendrás para la fiesta que organizaremos esta noche? – volvió a preguntar el Patriarca.

- Si. Nos veremos después para los preparativos. – levantó una de sus manos a modo de saludo - vámonos – llamó al resto del grupo y se dirigieron a su nuevo destino.

En minutos ya habían ingresado a la morada en donde vivía Nadia y sus hermanos. Allí se encontraban otras dos personas adultas. Miyuki los saludó efusivamente.

- ¡Mamá, papá, miren quién vino! – comentó alegremente la niña, mientras saludaba a las dos personas adultas. Eran un hombre de cabellos y ojos violetas oscuros, y una mujer de cabellos y ojos del mismo color que Miyuki.

- Nos alegra mucho verte Nadia – sonrió el hombre. Así como Nadia presentó al grupo ante el Patriarca, hizo lo mismo frente a aquellas personas. – Mucho gusto a todos. Soy Zota Mizuno, y ella es mi esposa Yoko. – ambos hicieron una reverencia.

- Lamentamos mucho no poder atenderlos en estos momentos, pero debemos llevar los preparativos para la ceremonia de esta noche. Pero no se preocupen. Volveremos pronto. – respondió un poco presurosa la mujer, y con otra reverencia junto a su marido se retiraron de la morada.

- ¿Habrá ceremonia? – preguntó intrigado Tyson, pero al instante su sonrisa se ensanchó de oreja a oreja. Observó a su compañero que le observaba con complicidad y ambos estallaron en un grito de alegría.

- ¡Qué bien!. ¡Tendremos comida!. – exclamaron al unísono y saltaron de alegría. Podían saborear la comida en sus bocas como si hubieran comido hace minutos. Kai rodó sus ojos, Hillary colocó sus manos sobre su cintura y expuso su rostro de molestia, y el resto no hicieron más que suspirar.

- No sin antes ganárselos. – como siempre, alguien tenía que ponerle un alto a este par. Y no precisamente fue Kai quien lo hizo.

- ¿Ganárnoslo?

- Así es. No importa si eres invitado en esta aldea, todos colaborarán en distintos trabajos. A los aldeanos de Shideki no nos gusta la pereza. A menos que tengan la suerte de que el Patriarca les dé el permiso y los trate como invitados muy especiales. - Como era de esperarse, la alegría de este par cayó por los suelos.

- ¿De qué se trata la ceremonia? – preguntó Cody.

- De un ritual tradicional que realizamos desde hace generaciones. Cuando un integrante de nuestra aldea, especialmente un hombre, desea comprometerse con otra persona de esta misma aldea o de otra, y también a la inversa, se realizan varios retos para demostrar su valía, coraje, fidelidad y honestidad. Si supera esos retos, o la mayoría de ellos, el Patriarca lo aceptará y lo reconocerá como a uno más de los nuestros. En caso de que no los haya superado, será rechazado. Puede intentarlo todas las veces que quiera si en verdad está enamorado de aquella persona, pero mientras no supere los retos, no podrá ser aceptado. Cuanto más importante es la persona que pide la mano de otra, más difíciles y variados serán sus retos. – explicó Miyuki. Nadia expresó un gesto de molestia, rodando los ojos y negando con la un movimiento de cabeza. Aquello fue notado por los demás.

- ¿Qué ocurre Nadia?. ¿por qué pones esa cara? – interrogó Hillary

- Es que a Nadia también le pidieron el compromiso. – respondió Satoru.

Los chicos quedaron estáticos ante la sorpresa y en especial Kai, quien apretó fuertemente sus puños y su corazón comenzó a latir violentamente. ¿Nadia comprometida?. ¿cómo es posible?. ¿por qué no se mencionó sobre este asunto?. Kai quería creer que todo aquello era una broma por parte de los hermanos de Nadia. Durante el trayecto hacia la aldea había descubierto que Miyuki y Satoru solían hacer bromas, tanto inocentes como de mal gusto. Si aquello era cierto, entonces no iba a permitir que Nadia se comprometiera con ningún idiota proveniente de una aldea llena de "plebeyos", como él solía llamar a este tipo de gente. No iba a permitir que otras manos que no fueran las suyas se apoderaran de su cuerpo, ni que otros labios besaran los de ella.

La rabia se apoderó tanto de Kai que deseaba destrozar a aquél que osara pedirle compromiso. Nadie se queda con SU chica. Un momento ¿SU chica?. ¿desde cuando declaró que ella era suya?. ¿Acaso estaba celoso?. Aunque fuese cierto que desde un principio estuviese confundido por sus sentimientos hacia ella, nunca los había confirmado. Y ahora que creía tenerlo todo en claro, empezó a sentir que su corazón dolía.

- ¡Waw!. ¡Este ritual para comprometerse es muy lindo!. – soltó Hillary emocionada, colocando ambas manos en sus mejillas en actitud soñadora. Se dirigió hacia Nadia y tomó sus manos - Tienes mucha...

- No te emociones. – soltó tajantemente y retiró bruscamente sus manos de los de Hillary – No me interesa en lo más mínimo este estúpido ritual. No me interesan los hombres. – respondió mordazmente. "Excepto uno" pensó.

Pero lo que no pensó Nadia, era que con sus últimas palabras había herido terriblemente a Kai, quien sintió una profunda punzada en su corazón. El bicolor salió rápida y abruptamente de la morada sin decir una palabra, dejando desconcertados a los demás. Caminó apresuradamente sin rumbo por la aldea, totalmente furioso y sin importarle las miradas curiosas e inquisidoras de los aldeanos. Cuando ya estaba alejado de la aldea a una distancia prudencial, llegó hasta un enorme árbol cerca de un río. Miró hacia todos lados y cuando estuvo seguro que no hubiese nadie, colérico y con su puño derecho golpeó con fuerza el tronco. No le importó que su mano sangrara. Lo único que le importaba en ese momento era Nadia.

Aunque el bicolor no fuese del tipo de persona que se le declarara abiertamente a una mujer sus sentimientos, sentía deseos de hacerlo. Deseaba hacerle saber a Nadia sus sentimientos. Deseaba decirle de alguna forma, aunque fuese en forma indirecta, algo que jamás pensó que diría: TE AMO. Lo admitía, por fin lo admitía, y aunque le pareciera absurdo, estaba enamorado de ella, pero ahora todo estaba perdido. Ya no tenía ninguna oportunidad.

Segundos después de la retirada del bicolor, todos observaron desconcertadamente a Nadia, a lo cual la chica respondió con un cortante "¿Qué miran?".

Cody abrió la boca con la intención de lanzarle la primera pregunta, pero justo en este momento entró Yoko. Aprovechando la oportunidad de que todos dirigieron su mirada hacia la mujer, rápidamente Rika y Miyuki, para calmar la situación y sobre todo a Nadia, decidieron invitarlos a comer, pues conocían el motivo por el que la chica había dicho aquellas palabras. Nadia agradeció la idea de su hermana menor y su prima, y se sintió aliviada. Si el equipo comenzaba a hacerles preguntas, lo más seguro es que la peliturquesa se pondría agresiva.

Si la mañana había pasado relativamente rápido, por el tiempo que perdieron recorriendo el extenso bosque hasta llegar a la aldea, el almuerzo también.

# # El Ángel y el Fénix # # El Ángel y el Fénix # # El Ángel y el Fénix # # El Ángel y el Fénix # #

- Con que aquí estabas. Ya veo porque tus compañeros nunca te encuentran. – Kai escuchó una voz conocida cerca suyo. Abrió sus hermosas amatistas y dirigió, algo molesto, su vista hacia la persona que le hablaba.

- ¿Qué haces aquí Nadia? – se levantó lentamente del pasto, en donde estaba recostado bajo el mismo árbol en donde había golpeado su puño.

- Como no comiste, pensé en traerte algo de comida – le entregó una pequeña cajita que traía en su mano derecha y se sentó a su lado, a una distancia prudencial, pues no quería incomodarlo.

Aunque sonó muy convincente, en el fondo ella estaba muy contenta y algo nerviosa por la cercanía de sus cuerpos. Durante el almuerzo había extrañado su ausencia, y no dejaba de mirar de vez en cuando la puerta por donde el bicolor había salido repentinamente. Reconocía que Kai era muy especial. No se asemejaba en lo absoluto con todos los otros hombres que ella conoció a lo largo de su vida, dentro y fuera de la aldea. Para ella todos los hombres se asemejaban en varios aspectos. Todos deseaban lo mismo: en lo personal, Poder y superioridad, y en lo sentimental ser el dueño de su vida y de su cuerpo, en el sentido de la esclavitud (2). Ya lo había experimentado varias veces. Eso es lo que ella más detestaba y es por eso que no tenía ningún interés en ellos.

Desde que descubrió que los hermanos Hattori la habían utilizado, no sólo no volvió a confiar en nadie, sino que tampoco se dejaba conocer tan fácilmente para evitar ser manipulada otra vez.

Estaba conciente de que no conocía por completo a Kai, y no podía confirmar que él fuese la excepción. Sin embargo deseaba conocerlo. Siguió el consejo de su madre cuando ésta se percató del interés de Nadia en Kai.

# # # # # # # FLASH BACK # # # # # # #

- Si estás buscando al muchacho que tiene marcas en su cara, fue por aquella dirección. – señaló Yoko, su madre. Nadia asintió como agradecimiento. Dio media vuelta y se dirigió hacia la dirección señalada. – Te interesa ese muchacho ¿cierto? – la chica se detuvo abruptamente y la observó interrogativamente. ¿Cómo lo supo? La mujer emitió una pequeña risita – Déjame adivinar. Es el único que no ha comido y es por eso que le llevas comida.

- No digas tonterías madre. Que le lleve comida no significa que me interese, y sabes muy bien que no me interesan los hombres. Además es un invitado y debo tratarlo como tal. – a pesar de la firmeza de sus palabras, sus mejillas levemente sonrojadas la delataron.

- En eso estoy de acuerdo, pero no me negarás que te preocupas por él. Durante el almuerzo, no has despegado tus ojos de aquella puerta por donde salió aquel muchacho. Eso es exactamente lo mismo que si te interesara. Y una cosa más, Nadia. A mi no me engañas. No olvides que soy tu madre y te conozco desde que eras una niña. Nunca te has comportado de esta manera, y mucho menos por un muchacho. – sonrió.

Nadia no pudo evitarlo. Sus mejillas se sonrojaron aún más y desvió su mirada hacia ningún punto en especial. Por segunda vez fue derrotada por su madre. ¿Tan evidente había sido? Tanto se esforzó para ocultar sus verdaderos sentimientos y pensamientos, y justamente la persona frente a ella lo había descubierto. ¡Qué ironía! Ahora entendía porqué las madres saben todo sobre sus hijos. Ellas están constantemente pendientes de sus vidas, en todo sentido: en lo moral, en la salud y sobre todo en lo sentimental. Ellas quieren lo mejor para sus hijos.

- Te daré un consejo – habló después de una pequeña pausa – Conócelo poco a poco. No te precipites, y en cuanto lo conozcas lo suficiente y estés segura de poder acercarte a él, ábrete a él como lo hiciste con todos los aldeanos. Sé que te ha costado mucho, pero si has podido hacerlo con todos nosotros ¿por qué no puedes hacerlo con él? Y también deja que las cosas sucedan. Te aseguro que no te arrepentirás. – sonrió y le guiñó un ojo. – Ahora ve por él y mucha suerte.

# # # # # FIN DEL FLASH BACK # # # # #

Y así lo hizo. Desde que se conocieron en el primer instante, sin llegar a tener un extensa charla con él, fue conociéndolo poco a poco por otros métodos. Desde escuchar al equipo hablar de él hasta observarlo discretamente. Allí había comenzado su primer paso, y ahora se preparaba para el segundo paso: acercarse a él.

Kai observó por unos segundos aquella pequeña caja. ¿Qué intenciones tenía ella con este presente?. ¿Cómo se atrevía a acercarse a él, si ni siquiera ella estaba interesada en los hombres?. ¿Cuál era su plan? porque seguro ella planeaba algo con su repentina aparición. Si no estuviera comprometida con gusto lo aceptaría, pero ahora que las cosas son diferentes, ya no le importaba.

- No tengo hambre. – le devolvió el objeto con voz indiferente, dejando a una sorprendida ojimiel, y se levantó. – y para tu información, no me interesan las mujeres. No son más que una molestia. Creen que serán tratadas como princesas, pero en realidad, sólo sirven para obedecer a los hombres. Mejor ve a complacer a tu futuro prometido. – y comenzó a alejarse. La respuesta de Kai enfureció a la chica, quien endureció su mirada.

- Sabía que eras como los demás. – respondió fríamente – Los hombres no son más que mocosos inmaduros y que lo único que le importan son ellos mismos. Dan lástima. – terminó despectivamente. Se levantó y se alejó en dirección contraria a la que tomó Kai.

Mientras ambos se alejaban, cambiaron sus miradas. Ya no poseían ojos firmes y decididos, ya no poseían sus típicas miradas frías e indiferentes. Ahora poseían lo mismo: ojos tristes y heridos.

CONTINUARA...


(1) Bastón largo como el que usaban los pastores en la Biblia.

(2) Cuando digo "en el sentido de la esclavitud", me refiero a que los hombres solamente están interesados en Nadia para mantenerla a su lado por conveniencia, es decir, que no la mantienen como su esposa porque realmente la aman, sino como su esclava (por obsesión, dominio por un determinado territorio, posesión por sus dones y habilidades) y por simple placer (en cuanto al sexo, popularidad, dinero). Si no se entendió, envíenme un RR y trataré de explicarles en otras palabras ¿Ok?

Ahora que ya aclaré ciertos puntos, paso a responderles por sus RR.

Shiroi Tsuki:. ¡Amiga! Cuanto tiempo sin "vernos"! jejejeje! n.nU sé que me demoré en revelar algunas cosas sobre Nadia, pero esto es apenas una pequeñita parte del secreto del pasado de ella n.nU. Esta vez te pido que no me mates. Ya iré revelando poco a poco sobre su pasado en distintos capítulos. Con respecto a eso de que el amor te idiotiza... ejem... en cierto sentido... estoy de acuerdo, pues me ha pasado. Pero no me vas a negar de que es una experiencia muy agradable. ¿O si?... pero bueno, es algo que sucee invitablemente. Ahora, pasando a otro tema... No sabía que una de las técnicas de algún pokemón fuese "Danza de plumas" o.oU. ¡Te lo juro! No veo Pokemón, así que no pienses que lo copié. Fue casualidad. Espero esta vez no haberme pasado de largo con algún párrafo como en algún capítulo anterior n.nU. Gracias por el RR y nos vemos en el próximo capítulo.

marian tao d hiwatari:. ¿En serio te parecés a mi personaje?. ¡waw! eso sí que es sorpresa n.n y me alegra saber que te sientas identificada con ella. Sobre la confesión de Kai, no te preocupes, que estará muy cerca. Así que procurá que no te agarre ningú infarto o no vas a llegar viva a la confesión hehehe n.nU También me alegra que te haya gustado mucho mi fic. Nos vemos en el próximo capítulo. Si me demoro, te pido disculpas, pero ya en el primer capítulo expuse mis razones de mi demora. Además, quedate tranquila que no lo voy a dejar inconcluso a menos que haya alguna fuerza mayor que me obligue a hacerlo ¿ok?. De nueno me despido y muchas gracias por el RR.

ainariel: Como ya ves, acá tenés el capítulo que esperabas y espero que lo hayas disfrutado. Me alegra saber que también te haya gustado mi fic, al punto de considerarlo uno de tus favoritos. Eso me anima bastante n.n ¡Gracias! Te agradezco mucho tu RR y nos vemos en el próximo capítulo.