¡Hola!.
Seguramente ustedes dirán "¡Al fin actualizó este fic! y vaya que se tardó". Pues sí, como en las otras ocasiones anteriores, me demoré en actualizar, y como en las otras ocasiones, tengo mis motivos n.nU
En un principio quería terminarlo antes de Navidad para subirlo por esas fechas y dedicárselos a todas mis lectoras (sé que la mayoría son mujeres n.n) como parte de mi regalo, y no lo he logrado. Asi que considerenlo como un regalo atrasado ¿qué les parece?.
Finalmente llegó para todas, la tan esperada confesión de amor de Kai hacia Nadia. Creo que me demoré mucho ¿no? o.oU Espero que les guste cómo me quedó, además de todo el capítulo. A mí por lo menos me gustó, y eso que estuve leyendo y releyendo para que me quedara lo mejor posible. Este capítulo, por ser "especial" (al menos para mí n.nU) es más largo que los anteriores.
Aquí lo tienen y disfrútenlo.
Capítulo 13
ENCUENTRO A SOLAS
El cielo realmente le sonrió a la aldea Shideki, porque en este momento se encontraba totalmente despejado, mostrando una noche de innumerables estrellas y una maravillosa y reluciente luna llena. Esta ocasión era ideal para realizar la ceremonia que se realizaba por tradición desde cientos de años atrás y que los aldeanos disfrutaban.
La ceremonia consistía en que un si aldeano deseaba comprometerse y casarse con su amada, antes debía pasar por una serie de retos o pruebas en donde demostraría su valía. Si lograba superar todos o la mayoría de los retos, sería aceptado indudablemente. En caso contrario, a pesar de permitírsele estar juntos y verse, no tenían el permiso del Patriarca o sería rechazado, dependiendo de las circunstancias.
La fiesta dio lugar en la Plaza de las Ceremonias. Un pequeño sector circular de la aldea que se encuentra en el centro de la misma, rodeada de varios pilares y un altar, además de un plato bien construido de Beyblade para ocasiones muy especiales.
El hombre al que estaba a prueba, había logrado superar los tres retos que se le implicaron en los tres días que duró.
El primer reto era la inteligencia, que consistía en encontrar un "tesoro", que no era más que una pequeña cajita con el anillo de compromiso dentro, escondido en el medio del bosque, basándose de varias pistas y enigmas que descubría en el camino.
El segundo era el coraje, en donde debía lograr quitarle, a como dé lugar y sobre todo con sus propias manos, una pequeña campaña que estaba colgado en el cuello de un caballo salvaje dentro de un corral.
El tercero y último, la habilidad. Debía rescatar a su amada, quien estaba encerrada en una jaula en medio de una zona repleta de trampas y obstáculos. Debía superarlos y/o esquivarlos antes que el sol se ocultara.
Feliz, el hombre se encontró con su amada en la ceremonia, luego de tres difíciles y tortuosos días.
El Patriarca, como prueba de su aprobación, unió las manos de los amantes, palma con palma. Los vítores y aplausos resonaron por toda la aldea. El equipo de beyluchadores presenciaban emocionados la escena.
- ¡Waw!. ¡Esto es hermoso! – exclamó emocionada Hillary con los ojos brillosos. – Me alegro mucho por el enamorado que logró superar sus metas.
- Si, y además me ha encantado saber que en otras aldeas, además de la aldea de donde provengo, se hacen ese tipo de desafíos. – el rostro de Ray claramente demostraba alegría.
- ¿En serio?. ¿y son como éstos? – curioseo Daichi.
- No. Son más bien del estilo de combate y supervivencia. En mi aldea todos somos luchadores de artes marciales, y por eso competimos por la resistencia, fortaleza y concentración, además de las que se han hecho aquí.
- Creí que sólo se enfrentaban a una beybatalla. – respondió desconcertado Max.
- Bueno... si... también... pero la mayoría de los adultos ya no se dedican al beyblade. – sonrió.
- Gracias a dios que este sujeto no tuvo que enfrentarse a ninguna Boa venenosa – suspiró Cody, y repentinamente recibió una patada en la cabeza de parte de Miyuki y terminó aplastado en el suelo, debajo de ella. - ¡Aargh!. ¡.¿Qué diablos te pasa niña ingrata?.! – se liberó de la niña y volteó para enfrentarla.
- ¿Cuándo dejarás de decir esa estupidez?. No has dejado de repetir lo mismo en todo el día. Para tu información, idiota cobarde e ignorante, las boas no son venenosas. Matan a sus presas asfixiándolas con su propio cuerpo. Por eso se les dice que son constrictoras. ¿Acaso no hiciste las tareas? – gritó molesta. Cody quedó completamente mudo, con las mejillas sonrojadas, sintiéndose un estúpido, y cuando abrió la boca para responder, la niña se le adelantó – Además, las boas no habitan en este bosque.
Por segunda vez Cody abrió la boca para protestar, pero una voz desconocida le detuvo. Todos los aldeanos giraron sus cabezas hacia el lugar de donde provenía aquella voz. En medio de la multitud apareció otra pequeña multitud de aproximadamente treinta personas, liderados por un individuo joven, que iban avanzando hacia el Patriarca a medida que los aldeanos les abrían el camino para darles paso. Los murmullos se esparcieron en segundos, dejándolos confundidos y perdidos al equipo.
- Buenas noches Patriarca, como hemos acordado, mi gente y yo hemos venido desde la aldea Ainaku (1). – el muchacho hizo una reverencia ante el anciano, quien le correspondió el saludo con otra reverencia - Quiero comprometerme con su nieta Nadia. – reclamó autoritariamente el joven.
El muchacho era bastante alto, de contextura gruesa y algo fornido pero no extremadamente musculoso (como Spencer o Sergei). Su rostro indudablemente mostraba belleza y rudeza al mismo tiempo, su cabello era lacio hasta los hombros de color rubio ceniza y su piel era morena. Su edad rondaba en los 23 años. La sorpresa de los aldeanos, y sobre todo del equipo, no se hizo esperar. Los ojos de Kai, quien estaba apoyado sobre un árbol y alejado de la muchedumbre, brillaron con furia. Gruñó rabioso por lo bajo y apretó fuertemente sus puños hasta dejarlos blancos por la presión. ¿Este era el sujeto que quería comprometerse con Nadia?. ¡Ni pensarlo!. Si pudiera encontrar una forma de desafiarlo y enfrentarlo, lo haría, pero ¿cómo?.
- ¿Nieta? – preguntaron sorprendidos al unísono los integrantes del equipo.
- Si, el Patriarca es nuestro abuelo. – aclaró Satoru.
- Bien. Si deseas comprometerte con ella, sólo debes seguir nuestras tradiciones y sabes muy bien cuál es ¿estás dispuesto a realizarla? – respondió con calma el anciano.
- Por su...
- Creo que se le olvidó una regla muy importante Patriarca – la voz fría de Nadia interrumpió al muchacho desde un lugar desconocido, pues la chica no se encontraba presente. Segundos después apareció cayendo al suelo desde la rama de un árbol y se acercó a ellos. – Si no me equivoco, Saeki ya realizó un reto el año pasado y perdió. Él sabe perfectamente que no tiene segunda oportunidad.
- Pues tendrás que dármela. He entrenado el doble de duro para poder ganarte y lograr que seas mi prometida.
- Dame una razón por la que debería dártela. – espetó y miró fijamente al muchacho.
- Por que me importas mucho – fue la simple respuesta.
Aquellas palabras paralizaron completamente a Kai. No podía creer lo que acababa de escuchar. No podía creer que aquel individuo tuviera el descaro de decirle tales palabras. Él no la merecía, no de ese modo. Sintió deseos de ir hacia este sujeto y destrozarle la cara, pero una risa burlona de parte de la peliturquesa lo detuvo, dejándolo desconcertado.
- ¿Y piensas que con eso me vas a emocionar?. ¡hn! No tienes idea de cuántas veces la he escuchado, y ni siquiera me afecta. – el sarcasmo de Nadia molestó de sobre manera al ainako (2). – Te lo dije el año pasado y lo diré por última vez. No me interesa ni deseo en lo absoluto, comprometerme contigo ni con nadie. – se volteo para alejarse de Saeki.
En cuanto estuvo a una distancia considerada sintió que una ráfaga rozaba su rostro, que la hizo detenerse. No necesitó averiguar qué fue aquello. Sabía que aquella ráfaga no fue provocada por otra cosa más que un blade.
- Esta vez no acepto una negativa, y voy a perseguirte hasta conseguir lo que deseo. Serás mi prometida, lo quieras o no. – le dijo furiosamente. La peliturquesa lo enfrentó con su típica mirada gélida e indiferente.
- Veo que te has vuelto persistente. Bien, veamos esta vez cuánto has mejorado. – sacó su blade de sus ropas y se colocó en posición de lanzamiento, al igual que lo hizo el joven.
- Te recuerdo que según las reglas, si yo gano, serás mi prometida. No podrás negarte esta vez. – le desafió Saeki.
- ¡Hm! – torció su sonrisa – y te recuerdo que según mi regla, si pierdes, desapareces y no vuelves nunca más. – le respondió enfatizando especialmente la palabra "mi".
- ¿Listo? – agregó y el muchacho asintió.
Como era costumbre, el Patriarca hacía de árbitro. Nadia y Saeki lanzaron sus beyblades al mismo tiempo en el plato principal de la Plaza de las Ceremonias. El primer choque dio inicio a la batalla, y luego ambos objetos giraron alrededor del plato. Sorpresivamente, unos segundos después de iniciada la contienda, Saeki dio la orden de atacar. La embestida dio tal efecto que Hawlux terminó en el borde del plato a punto de ser expulsado.
- Bien, veo que has aumentado tu fuerza. Veremos que tan hábil eres ahora. – sonrió torcidamente.
El gesto de Nadia no le gustó en lo más mínimo a Saeki, quien se molestó bastante. Con su beyblade intentó atacar una y otra vez para embestir a Hawlux sin resultados, ya que éste último lo esquivaba sin dificultades. Por cada intento fallido el muchacho se enfurecía cada vez más y Nadia sonreía divertidamente ante la reacción del ainako, hasta que decidió cambiar los papeles. Sin darle tiempo a Saeki de reaccionar, el beyblade blanco y turquesa comenzó a aumentar su velocidad, de manera que ante los ojos del moreno, se volvía invisible.
- ¿Cómo?. ¿Un beyblade invisible? – se sorprendió el muchacho mientras buscaba al blade de Nadia. - ¿Dónde está?.
- Aquí. – la chica señaló hacia arriba, y efectivamente Hawlux se encontraba en el aire por encima de las cabezas de los beyluchadores. Cayó a toda velocidad sobre el plato y expulsó el beyblade de Saeki, que pasó rozando su rostro, sin miramientos.
- Creo que gané – agregó la chica segundos después. Su beyblade regresó a su mano y el muchacho permaneció mudo de la sorpresa. – Te lo dije antes. No me interesa en lo absoluto comprometerme ni contigo ni con nadie. Además, cualquier idiota que haya intentado comprometerse conmigo para su propia conveniencia y no porque realmente me ame, siempre pierde. No soy esclava de nadie. – esta última frase lo dijo pausadamente y con total frialdad y dureza. Sus ojos destellaron furiosamente.
Ante aquella mirada, Saeki tembló. Los vítores y aplausos resonaron en toda la plaza, festejando el triunfo de la chica. Una vez más, Nadia se volteó para dirigirse hacia donde se encontraba el equipo. Kai suspiró aliviado. Aún no tenía en claro ciertas cosas, como el asunto del compromiso, pero ya no le importaba. Interiormente festejó el triunfo de la chica y al mismo tiempo se sintió estúpido sintiéndose celoso. Estuvo a punto de cometer una tontería, y además había desconfiado por un momento en Nadia. Ahora era él el que tendría una oportunidad de acercarse a la chica. Si es que aún la tenía, porque en ese momento recordó las hirientes palabras que le había dicho a la peliturquesa por la tarde y se sintió culpable.
- Espera un momento Nadia – la voz de Saeki, quien se recuperó y tomó coraje de nuevo, hizo volver a la realidad a Kai. La chica se detuvo de nuevo y volteó solamente su rostro.
- Dime qué es lo que quieres. Lo que sea pídelo. Los habitantes de Ainaku tenemos más riquezas y somos superiores a esta plebe. – miró a la muchedumbre que estaba a su alrededor con gesto despectivo. Los aldeanos de Shideki protestaron ante el comentario del joven ainako, y en instantes callaron ante el pedido de silencio del Patriarca.
- Si te casas conmigo – continuó el muchacho - tendrás todo lo que quieras. Riquezas, comodidades, vestimenta mucho más hermosa y delicada. Serás tratada como una verdadera princesa. – No cabía duda de que lo que decía Saeki era verdad en cuanto a Poder y superioridad, pues su vestimenta diferenciaba mucho de las de los Shidekos (3).
Su vestimenta consistía en unos pantalones holgados de color negro, metidos bajo un par de botas y una remera de mangas largas color gris platinado (4), con un trozo de tela a modo de banda, que cruzaba desde el hombro izquierdo hacia la cintura, cuyo color era azul grisáceo. Pero lo que más llamaba la atención de su vestimenta, era que tenía hilos hermosamente bordados de color dorado en el cuello y al final de sus mangas. Además llevaba adherido a las telas unas diminutas joyas. Sumado a eso, los adornos como los collares, anillos y aros que portaba.
- No lo entiendes ¿Verdad?. – el rostro de Saeki denotó desconcierto - Entonces, seré más clara. No me interesa el dinero. Yo tengo mi propia riqueza, y está aquí mismo en Shideki. – esta vez el joven frunció su ceño mostrando claramente confusión.
- Lo que Nadia quiere interpretar, es que ella tiene todo lo que necesita en esta aldea: amistad, cariño, respeto y sobre todo, libertad. Todo ello son cosas invaluables y al mismo tiempo tiene mucho valor para ella. – explicó el Patriarca.
- ¡Esto es absurdo! – protestó el ainako.
- No lo es. Como tú estás tan obsesionado con el Poder del que hablas con tanto orgullo, dudo mucho que lo entiendas. Y si no me equivoco, para asegurar el futuro de tu aldea quieres casarte conmigo por ser yo, según tú, muy popular en Shideki, y de esa forma aumentar más la supremacía de Ainaku con respeto a Shideki y dominarnos, además de aprovecharse de nuestras posesiones. Esto realmente es patético. – y se retiró sin más.
- ¿Adónde vas? Aún no he terminado. – protestó Saeki.
- Yo sí. No tiene caso discutir con un mocoso inmaduro que ni siquiera le importa la vida ni los sentimientos de los demás. Te falta mucho por aprender, niño. – mientras se alejaba, Saeki apretaba fuertemente sus puños.
La furia del ainako estalló, quien salió corriendo tras Nadia y le sujetó fuertemente por la muñeca sin darle tiempo a reaccionar, lanzándola luego hacia un árbol. El cuerpo de la chica impactó contra el duro y grueso tronco, y luego cayó al suelo, sujetándose por el hombro izquierdo.
La reacción de Saeki enfureció a los aldeanos, pues ellos consideraban que si un hombre golpeaba a una mujer era una deshonra. Los insultos y abucheos inundaron la Plaza.
En cuanto Nadia pudo ponerse de pie, Saeki la atrapó por el cuello sin darle tiempo a la chica de reaccionar, presionándola con fuerza con su mano derecha y al mismo tiempo aprisionándola contra el tronco. Lo mismo hizo con su mano izquierda, que sujetaba la muñeca derecha de la chica, ignorando por completo la reacción furiosa de los shidekos.
- ¡Suéltame! – expresó como pudo la peliturquesa, mientras forcejeaba para liberarse.
- ¡No te irás a ninguna parte!. ¡Me perteneces!. – gritó con rabia. La mano de Saeki, que sujetaba el cuello de Nadia, ahora sujetaba fuertemente la mandíbula de la chica y repentinamente besó con brusquedad los labios de la peliturquesa en una actitud posesiva.
En ese instante y por una milésima de segundo, Nadia sintió que quien le sujetaba y besaba de esa forma no era Saeki, sino otro sujeto de ojos rojos, y en sus oídos resonaban de aquel hombre, aquellas atemorizantes palabras que mencionó recientemente el ainako, seguido de una macabra risa. Su cuerpo se tensó completamente y un temblor le invadió. Sintió que estaba siendo presa del pánico y con su mano libre sujetó la mano opresora con la intención de liberarse. La misma mano opresora, con habilidad, sujetó aquella mano libre y la presionó contra el tronco. Nadia estaba atrapada. La respiración se le hacía cada vez más dificultosa, debido a que el muchacho la había obligado a abrir su boca para saborear la cavidad bucal y recorrerla con su lengua. La chica sintió repulsión y forcejeaba para alejarse de él, sin resultado.
La escena que presenció Kai lo había impactado y enfurecido de sobremanera. El interior de Kai bullía peligrosamente. Sus puños se cerraron con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos como la nieve. Su cuerpo endureció terriblemente por la incontenible ira. Su corazón se aceleró a un ritmo incontrolable. Presionó fuertemente sus mandíbulas y dejó escapar un sonoro gruñido, que afortunadamente nadie lo oyó. Nadie trata de esa forma tan manipuladora a Nadia. Nadie debía humillarla de esa forma. Nadie maltrata a SU chica.
Kai no era el único que sintió la misma impresión sobre aquella escena que acababa de ver. Rika, Miyuki, Satoru, el equipo y el resto de todos los shidekos sintieron, en el momento que Saeki besó a Nadia, completa ira e impotencia. Sólo uno tuvo el coraje de detener aquella soberbia actitud del joven ainako.
- ¡Hey, engreído!. ¡déjala en paz! - Tyson se acercó hacia Saeki para apartarlo de Nadia.
Ni bien dio unos cuantos pasos, el grupo de los ainakos con quienes había llegado el muchacho se colocó alrededor de Saeki dándole la espalda, con sus armas, que consistían en lanzas, espadas y dagas, e interponiéndose entre el joven y Tyson junto con los demás aldeanos.
Al escuchar la voz de Tyson, Saeki separó sus labios de los de Nadia y volteó para dirigir su vista hacia aquél que osó insultarlo. Sin soltar a Nadia, le sonrió socarronamente. La reacción de Tyson claramente era de furia. Sin embargo, gracias a la intervención del peliazul, inesperadamente una fuerza extraña hizo que Saeki soltara a la chica y cayera precipitadamente hacia el suelo. Nadia cayó de nuevo de rodillas al suelo y daba bocanadas de aire para recuperar la respiración. Su cuerpo temblaba terriblemente por las palpitaciones que sufría.
- ¿Pero qué dia...? – alcanzó a pronunciar el muchacho una vez que se semi incorporó del suelo, pues una mirada que le heló la sangre le hizo callar.
- Vete de aquí. – ordenó la voz ácida de aquella persona.
Al escuchar aquella voz, Nadia quedó completamente inmóvil y sorprendida. No podía ser él. No podía ser posible, y para verificarlo levantó lentamente su vista hacia aquella persona. Efectivamente y como lo había supuesto, se trataba de Kai.
El bicolor se encontraba frente a ella, observando al hombre con desmedida frialdad y con sus puños fuertemente cerrados a sus costados. Lo que más le llamó la atención era que su voz sonó impetuosamente ¿furiosa?
Los ainakos que formaban una línea divisoria entre Saeki, junto a Nadia y Kai, y el resto de los aldeanos giraron sobre sí mismos para atacar al bicolor.
- ¡NO! Yo me encargo de él – El joven ainako dio la orden y se levantó del suelo, dispuesto a enfrentar al muchacho que osó golpearlo. Pasó su mano por su mejilla golpeada, y se colocó en posición de pelea. Kai imitó la acción.
Saeki se lanzó contra el bicolor, y éste logró esquivarlo. En instantes la lucha estaba siendo pareja, ya que ambos eran muy buenos y muy fuertes. A pesar de la gran diferencia del tamaño de sus cuerpos y de sus fuerzas, Kai era mucho mejor que Saeki en peleas a mano limpia. Ciertamente el ainako tenía la experiencia y la fuerza para luchar y derrotar a sus oponentes, pero Kai tenía la habilidad de esquivar sus golpes. Por lo visto, el Beyblade no es lo único de lo que ambos eran expertos. Los vítores de los aldeanos estallaban incontroladamente, apoyando completamente al bicolor y abucheando al ainako.
En cuanto el ainako bajó la guardia, el bicolor logró propinarle un certero golpe en el estómago que lo obligó a doblegarse. Aprovechando esa oportunidad, Kai lo sujetó por el cuello, y sin importar la diferencia de altura y de contextura corporal, lo levantó del suelo y lo estrelló contra el mismo tronco en donde Saeki tuvo el atrevimiento de atrapar y besar descaradamente a Nadia, y presionó fuertemente su cuello dejándolo casi sin respiración.
- Voy a destrozarte – la voz cargada de odio y rencor de Kai le sorprendió de sobremanera. Cuando Saeki pudo abrir uno de sus ojos, a pesar del esfuerzo que reunía para respirar, pudo ver en los ojos del bicolor un peligroso y amenazante brillo que denotaba fiereza.
Entonces sintió un profundo temor y pánico. Aquella mirada no se comparaba con la de Nadia, que era fría e indiferente. Más bien parecían los ojos del demonio.
- Me... me rin... do – así como Saeki terminó de decir aquellas palabras con dificultad, Kai soltó bruscamente el cuello de su presa con facilidad.
Sin esperar respuesta de nadie, Saeki se retiró tambaleándose y se reunió con el resto de los ainakos, dándoles la orden de retirada, quienes obedecieron inmediatamente. Los shidekos festejaron el triunfo de Kai.
En cuanto aquel grupo desapareció de la vista, Kai se giró hacia Nadia, quien se sujetaba del hombro golpeado a causa del impacto que sufrió. Rika y Miyuki, junto al resto de los beyluchadores, se acercaron preocupados hacia ella. Sin embargo la chica ignoró completamente las preguntas de los que la rodeaban, quienes querían asegurarse que la peliturquesa no se encontrara malherida. Fijó su vista en el estoico bicolor, quien a su vez fijaba la suya en ella.
- ¿Qué diablos haces aquí? – soltó exasperadamente, sorprendiendo al resto del grupo – No te pedí que me ayudaras. No debieron meterse en asuntos ajenos. – sin decir más se alejó de allí, con gesto indiferente y muy molesta. Con paso firme y sin premura, se dirigió hacia el bosque para luego internarse en él, dejando atrás a un grupo completamente desconcertado y a un bicolor rechazado.
Tras la marcha de la chica, toda la aldea se sumió por unos breves segundos en silencio, hasta que la voz del Patriarca dio la orden de recomenzar el espectáculo y divertirse, además de olvidarse de la angustiante escena que presenciaron. Aunque la aldea tenía la facilidad de olvidarse de lo ocurrido recientemente y comenzar a divertirse como si nada grave hubiese ocurrido, el resultado no fue el mismo para el equipo. Su alegría se había empañado, y Kai se sintió más miserable que antes. Para ellos Nadia era más importante. El equipo dudó si ir detrás de Nadia y ayudarla, o mejor no intervenir.
- Si fuera ustedes la dejaría sola hasta que se calme y regrese. Ahora mismo, digamos que... se encuentra en su momento de debilidad. – Intervino Yoko. Había notado la inquietud de aquellos chicos. Ante la respuesta de la mujer, el grupo no tuvo más opción que desistir.
- Pero... hay algo que no entiendo¿por qué Nadia no quiso darle una segunda oportunidad a ese idiota?. ¿no se supone que si pierdes tienes tantas oportunidades como sean necesarias hasta que logres tu propósito? Tú nos explicaste esto Miyuki - interrogó Tyson.
- En realidad es así. Pero en el caso de que alguien quiera comprometerse con Nadia, es totalmente diferente. ¿Recuerdas que dije que cuanto más importante es la persona que pide la mano de otra, más difíciles y variados serían sus retos? – explicó Miyuki, y al recibir un asentimiento de parte del peliazul continuó – Bien, resulta que Saeki es el hijo del líder de los Ainaku, una aldea vecina.
- Además, este es un reto que ella misma impuso y nuestro abuelo la aceptó. Recuerden que Nadia es muy popular en nuestra aldea, además de ser la nieta del Patriarca, y lo que decide ella se le respeta. – la respuesta de Satoru descolocó al equipo.
- ¿Y cuál es ese reto? – esta vez la curiosidad fue de Max.
- Que cualquier individuo que quiera comprometerse con Nadia debe enfrentarse a ella en una beybatalla, como lo acaban de ver. Sólo tiene UNA oportunidad. Si el oponente de Nadia pierde, jamás volverá a pedirle compromiso y se olvidará definitivamente de ella. Si empata, es posible que tenga una segunda oportunidad. También cuenta el hecho de ver cuáles sean las habilidades y las razones del oponente de Nadia para ganarse esa segunda oportunidad. Eso lo evaluará ella, ya que depende de ella si la batalla le interesó o no. Si pierde después de diez minutos de batalla también podría tener segunda oportunidad. Y por último si logra ganarle, desgraciadamente para Nadia, ella tendrá que comprometerse, lo quiera o no.
- Y como ella es una experta beyluchadora, nadie le ha ganado, ni siquiera han empatado. – aclaró Miyuki. enfatizando la palabra "nadie".
- La verdadera razón por la que Nadia impuso este reto, es porque ella quiere decidir por sí misma con quién se comprometerá sin seguir las reglas de nuestras tradiciones. Y esta es la única forma que ella encuentra para poder zafarse de estos compromisos. – explicó Yoko.
- Entiendo, y fue muy ingenioso de su parte. Esta tradición también se realiza en mi aldea, en China. Es realmente muy triste que te comprometan, sea cual sea el motivo, con alguien que no amas y compartir obligadamente el resto de tu vida con aquella persona, te ame o no. – concordó Ray.
- Lo hace para protegerse ella misma, para no volver a ser herida. No sabemos sus verdaderos motivos. Nunca nos ha contado sobre su vida. Es por eso que su actitud es de indiferencia.
- Ahora todo tiene sentido, y con más razón lo entendemos. Kai pasó por una situación parecida – respondió sinceramente Tyson, y todos se sumieron en un triste silencio.
- Hablando de Kai ¿dónde está él? - preguntó Daichí que buscó con su vista al bicolor y se halló con la sorpresa de que no se encontraba allí.
# # El Ángel y el Fénix # # El Ángel y el Fénix # # El Ángel y el Fénix # # El Ángel y el Fénix # #
Corría. Corría desesperadamente, como si su vida dependiera de ello, por la profunda espesura del bosque. Sus mandíbulas presionaban fuertemente unas con otras, y sus lágrimas amenazaban con salir de sus ojos color miel. Finalmente, después de una larga carrera por el camino que ya conocía, producto de varios años que llevaba viviendo allí, llegó hasta su destino. Un hermoso y extenso lago, cuyas aguas reflejaban la figura de la maravillosa luna llena. El brillo de aquel astro blanquecino iluminaba las cristalinas aguas.
La chica se acercó hasta el borde del lago, se arrodilló, se arremangó sus mangas y comenzó a lavar sus brazos y rostro, especialmente sus labios, histéricamente y con frenesí. Murmuraba insultos y palabras incoherentes con voz temblorosa y cargada de odio. De sus ojos rodaban lágrimas gruesas y amargas, que se mezclaban con las gotas de agua cristalina del lago. Su cuerpo estaba completamente tenso y temblaba con violencia. Tenía deseos de llorar y gritar a todo pulmón. Se sintió humillada a causa del beso que le robó Saeki. No importaba cuántas veces se refregara, aún sentía las manos de aquel apestoso individuo sobre sus muñecas y los labios de él sobre los suyos. Se sintió asquerosamente sucia.
Aquel beso había sido posesivo, brusco, opresivo, hambriento, repulsivo y sin sentimiento alguno. De la misma forma que Saeki la aprisionó, lo había hecho otro sujeto hace más de cinco años atrás.
Su mente volvió a recordar aquellas noches de pesadilla, cuando siendo ella una niña, había sido víctima de aquellos asaltantes besos, aquellos ojos rojos que la paralizaban con sólo verlos, aquellos fornidos brazos que aprisionaban su cuerpo y aquellas manos que recorrían sin pudor cada centímetro de su piel, robándole su dignidad, su inocencia e invadiéndole su cuerpo.
Cada noche que vivía una y otra vez la misma pesadilla, se sentía miserable por no poder hacer nada que pudiera detenerle. Siempre que intentaba alejarlo de él, siempre terminaba de alguna forma indefensa y dominada. Sentía que su alma desaparecía poco a poco y sentía cada vez más deseos de morir para dejar de sufrir.
Si, Yuro se había encargado de someterla de la manera más baja y cruel.
Cuando regresó a la realidad, su cuerpo comenzó a temblar convulsivamente y cubrió su rostro con ambas manos. Estaba a punto de gritar para liberar la impotencia que había sentido al ser acorralada, pero se contuvo al escuchar un sonido proveniente de algún punto cercano.
Sin perder tiempo, se giró sobre sí misma y lanzó su beyblade hacia aquél que osó invadir su territorio. El intruso logró esquivarlo con mucha facilidad, sin siquiera pestañar.
- ¿Kai? – se sorprendió al identificar al intruso, que estaba siendo iluminado por el resplandor de la luna, después de haber dado varios pasos más hacia Nadia. Segundos después Hawlux regresó a la mano de su dueña.
Nadia gruñó por lo bajo y desvió su vista hacia el suelo, regañándose a sí misma por haberse permitido aquello. Había sido descubierta en su peor estado y se sintió avergonzada. Era por esa razón que se había alejado del grupo después de aquel incidente. No querían que la vieran de esa forma, y Kai lo entendió.
Cuando Nadia fue apresada por Saeki, había visto en sus ojos no miedo, sino temor. En ese entonces, sintió sus venas hervir de coraje y una fuerte punzada en su corazón. Aunque ella tenía la habilidad de ocultar sus sentimientos, Kai pudo percibir de todas formas aquél temor que invadía el cuerpo de la chica. Sus ojos lo decían todo.
¡Que irónico! Cuando nuestro cuerpo puede ser capaz de no demostrar absolutamente nada, nuestros ojos siempre nos delatan. Son tan expresivos.
Pero lo que más le dolió a Kai fue ver aquel hermoso rostro desencajado de Nadia, mezcla de dolor, impotencia y resistencia, y sus lágrimas derramándose por sus mejillas, camuflándose entre las gotas de agua.
- Vete de aquí ¿quieres? Déjame sola. – solicitó tajantemente, aún con voz levemente temblorosa. En cambio, el bicolor no se movió ni un milímetro de su lugar. Deseó consolarla, pero sabiendo él mismo que no era el tipo de persona que abrazaría y consolaría a una persona cuando ésta estuviese triste o dolorida, cerró fuertemente sus puños por sentirse un inútil.
- ¿Qué no me escuchaste?. ¡Dije que te fueras! - se exaltó repentinamente, y al no obtener respuesta, su única reacción fue volver a lanzar a Hawlux con la intención de alejarlo de allí. Al contrario de lo que Nadia planeaba, Kai reaccionó lanzando a Dranzer.
Ambos beyblades colisionaron y a causa de su enorme poder, se produjo una poderosa onda expansiva que expulsó a ambos por unos pocos metros. Nadia continuó arremetiendo contra Kai usando toda su fuerza, mientras que el bicolor se dedicaba a esquivar y a enfrentar de vez en cuando a la chica. No quería lastimarla, no en estas condiciones cuando la peliturquesa se encontraba completamente fuera de sí. De hecho, la batalla misma se volvió totalmente descontrolada y cada vez se hacía más y más intensa, luego de haber invocado a sus respectivas Bestias Bits. Las técnicas que empleaba Nadia no eran poderosas, sino destructivas, como lo había sido en la batalla contra los hermanos Hattori, pero esta vez diez, quizá cien veces más.
De repente, Hawlux aumentó su velocidad de manera que desaparecía ante la vista del oponente. Este era un truco que Kai ya conocía. Nadia la había utilizado en la batalla contra Saeki, y él no caería tan fácilmente ante esta sencilla técnica.
- Detesto los trucos baratos. Es hora de terminar con esto. ¡BLAZING GIGUS! – ordenó Kai. Las flechas rojas de Dranzer lograron paralizar al beyblade de Nadia. A su vez, los ojos de Nadia adquirieron un brillo que Kai nunca había notado antes.
- ¡No me subestimes! – gritó con toda su furia - ¡EXPLOSIÓN DE ENERGÍA!
Inesperadamente, el beyblade de Nadia comenzó a brillar y segundos después se produjo una enorme explosión. Kai fue el único de los dos que fue lanzado por los aires a causa de esa increíble técnica. El resultado fue sorprendente e inesperado. Una vez que el humo y la tierra fueron disipados se pudo apreciar que sólo un beyblade estaba girando, y era Dranzer. Segundos después dejó de girar y se desplomó junto a Hawlux.
Nadia, derrotada, cayó de rodillas, pues sus piernas flaquearon y no tenían la suficiente fuerza para mantenerse en pie. Apoyó sus manos sobre el suelo pastoso y daba enormes bocanadas de aire para normalizar la respiración. Estaba completamente exhausta ¿y cómo no estarlo si había recurrido de todas sus energías y desperdiciándolo en la batalla?. Kai, aún tambaleándose, se acercó lentamente a Nadia, quien rehuía de su mirada por haber sido derrotada.
- ¡Qué!. ¿Vas a decirme que mi actitud es patética?. – respondió bruscamente, levantando repentinamente su mirada, después de que Kai diera unos cuantos pasos - ¿y que hay de ustedes los hombres?. ¡Son todos iguales! Sólo les importan ustedes mismos. Sólo les importan el sexo, el Poder y sentirse superiores. Muchas veces he sido objeto del deseo. No les importa lastimar a otros con tal de obtener lo que desean. Como lo hicieron Saeki y Yuro. Es por eso que los odio tanto.
Mientras Nadia se esforzaba en volver a ponerse de pie, a pesar de lo exhausta que se encontraba, Kai escuchaba las palabras de dolor de ella. Lo que más notó en la chica fueron sus ojos, que brillaban peligrosamente.
- Y tú no eres la excepción Hiwatari. – agregó despectivamente - Para ti, no soy más que una simple esclava que sólo debe obedecer a los hombres y que debería complacer a mi prometido. ¡Mi futuro prometido!. ¡Aquel que me trató como basura, pisoteando mi dignidad! – calló y comenzó a respirar fuertemente.
El bicolor se detuvo repentinamente. Las palabras de Nadia fueron como múltiples puñaladas para Kai. Sabía que en cualquier momento ella le reprocharía por su actitud, pero jamás pensó que le hería los sentimientos y ahora él sentía lo mismo. Ahora más que nunca quería consolarla y disculparse. Reanudó sus pasos, acercándose cada vez más a ella.
- ¿Crees que no me importo lo que te hizo Saeki?. – habló con calma y con voz suave - Entonces dime¿por qué crees que desee destrozarlo cuando lo sujeté por el cuello?. ¿Por qué crees que te aparté de este mal nacido? – detuvo una vez más sus pasos, pues ya estaba frente a ella.
- ¿Tal vez porque tú querías posesionarte de mí, y para eso decidiste eliminar cualquier obstáculo para ti? – respondió fríamente la peliturquesa.
- ¡Eso no es cierto! – respondió con indignación. – No soy como Saeki. Jamás te rebajaría de ese modo. Jamás te lastimaría. Sé muy bien lo que dije esta tarde y no espero que me perdones. Seré orgulloso, seré frío e indiferente y seguramente habré lastimado los sentimientos de los demás con mis palabras duras e hirientes como lo hice contigo esta tarde, pero jamás cometería esta crueldad. – sujetó firmemente los brazos de Nadia.
- Lástima que no te crea. – se soltó abruptamente del agarre del bicolor - Además, sé de una fuente muy confiable que deseaste la perfección y obtuviste a Black Dranzer, traicionando a tu equipo. – le señaló mientras contenía más lágrimas que pugnaban por salir. Los ojos de Kai se abrieron enormemente ¿cómo lo supo? Sólo sus compañeros de equipo conocían su antiguo deseo y la posesión de Black Dranzer.
- ¿Sorprendido?. – continuó después de ver el rostro de sorpresa del bicolor. - Pues esa información me la dio la única persona en quien confío ciegamente. Mi tío Dickenson. Él me salvó la vida. De no ser por él, no estaría aquí. Mis padres y Hawlux también me salvaron. Desde pequeña, toda mi vida fue una desgracia. Fui la oveja negra de la aldea por mi don de interpretar los sueños, siendo completamente apartada, burlada e ignorada. Lo peor de todo fue la aparición de Yuro. Él destruyó mi vida y la de mis padres. – su voz se elevaba cada vez más fuerte y se volvía cada vez más histérica.
- Entiendo cómo te sientes.
- ¡NO! Tú no entiendes cómo me siento. No tienes idea de cuánto he sufrido y cuánto he tenido que soportarlo todo. Cuánto he tenido que enfrentar las situaciones más dolorosas y cuánto me ha costado superarme. – su respiración comenzaba a ser entrecortada y le costaba cada vez más contener sus lágrimas, hasta que no pudo más y estalló. - ¡MALDICIÓN!. ¡.¿por qué tenía que pasarme todo esto a mí?.!. ¡.¿POR QUÉ?.!. ¡.¿POR QUÉ?.!. – y cubrió su rostro con sus manos. Su cuerpo temblaba dolorosamente.
Kai ya no pudo más. Olvidándose de su propio orgullo, abrazó firmemente el cuerpo de Nadia, atrayéndola hacia sí y brindándole confort y calidez. Una de sus manos se posó en la cabeza de Nadia. Sus ojos amatistas se cerraron instintivamente para apresar las lágrimas que también amenazaban con escapárseles de sus hermosas orbes.
- Cuando sientes que todo está en tu contra, lo único que te queda eres tú misma. Sólo tú puedes consolarte y entenderte a ti misma.
Nadia detuvo su llanto al escuchar las palabras de Kai y supo en este momento que él tenía razón. Así había sido. Cuando no tenía a absolutamente nadie que estuviese a su lado, sólo podía contar con ella misma. Sólo alguien que vivió una situación como ésta podría decir tales palabras. Se aferró fuertemente de la campera de Kai y comenzó a llorar desesperada y desconsoladamente.
Tras una larga pausa, cuando ya se había calmado y descargado todo su dolor, que se había acumulado durante varios años, Nadia se dio cuenta que el abrazo que le había otorgado Kai desde el primer momento había sido cálido, firme y protector. Nunca se había sentido segura en sus fuertes brazos desde hacía mucho tiempo. Es más, extrañaba aquella sensación. La última vez que lo había sentido fue cuando sus padres la abrazaron cariñosamente, a los 9 años.
Al sentir que Nadia ya estaba más tranquila, Kai creyó que era el momento de hablar. No quería interrumpir este pacífico silencio, pero tenía que hacerlo. Sintió deseos de decirle algo muy importante.
- ¿Sabes qué? – preguntó suavemente. – Siempre me han atraído las mujeres fuertes y difíciles como tú. – respondió, enfatizando especialmente la palabra "siempre".
Ante aquellas palabras Nadia levantó su rostro, con los ojos totalmente sorprendidos hacia Kai, y se apartó un poco del cuerpo del bicolor para asegurarse que lo que había oído no era su imaginación. Sin darle siquiera tiempo a la chica de reaccionar, y para asegurarle que no estaba bromeando, el bicolor besó suavemente los delicados labios de Nadia. Con cuidado se apartó completamente de ella y esperó su respuesta, o reacción, o lo que fuera.
Nadia se sintió desconcertada. Aquel beso fue completamente diferente. Había sido sólo un roce, una simple caricia. No se comparaba con los otros besos que recibió de Saeki y de Yuro. Se llevó una de sus manos a sus labios y no sintió ninguna repugnancia. Por el contrario, le había agradado bastante. Extrañamente su cuerpo se estremeció ligeramente. Estaba tan enfrascada en la nueva sensación que había sentido al ser besada de manera delicada, que no supo en qué momento Kai había colocado sus manos sobre sus mejillas y con las yemas de sus pulgares le limpiaba las lágrimas que había derramado anteriormente.
Sintió la necesidad de ver los ojos del bicolor, y lo que vio en ellos confirmaron sus dudas. No había frialdad ni indiferencia en sus amatistas, sino seriedad y sinceridad.
El estaba siendo sincero, y no había porque dudar. No había necesidad de palabras para expresar los sentimientos. Eso había hecho Kai. Confesarle sus sentimientos a través de sus ojos.
Kai apartó suavemente sus manos del rostro de Nadia. Desvió su mirada hacia otro punto y sus mejillas se tiñeron de color carmín, pero gracias a la oscuridad, ella no pudo notarlo.
Nadia no podía creer lo que acababa de suceder. Un rubor cubrió sus mejillas y se quedó boquiabierta. Sus sentidos no le respondían. Quería hablar, pero no podía y Kai lo percibió.
Con su mano derecha, tomó suavemente la barbilla de la chica, y por segunda vez acercó su rostro al de ella. Por segunda vez la besó, pero esta vez no fue un roce, sino un beso más profundo. El brazo izquierdo de Kai rodeó la cintura de la chica y volvió a acercarla al cuerpo del bicolor para obtener mejor y mayor contacto. Las manos de Nadia estaban posadas en los hombros de Kai. Ambos labios se saboreaban y se deleitaban.
¡Cielos!. ¡Qué diferentes eran los besos de Kai!. Eran dulces, sensuales, apasionantes, y sobre todo extasiantes. No había posesión, había correspondencia. No había brusquedad, había delicadeza. No había lujuria, había pasión. No había indiferencia, había amor.
Nadia notó la enorme y abismal diferencia. Era la primera vez que un hombre se le confesaba con sinceridad, y le trataba de manera totalmente diferente a todos los que había conocido. Cuando se separaron por la falta de aire, ambos se miraron a los ojos por eternos segundos, con los que se expresaron claramente todos sus sentimientos y luego los desviaron un tanto nerviosos y avergonzados. Sus rostros se cubrieron de un hermoso tono rojizo, mientras una sonrisa adornaba el rostro de ambos jóvenes, sin siquiera saber que otro par de ojos, escondidos tras la vegetación, los estaba observando.
CONTINUARÁ...
(1) Ainaku: Este nombre lo inventé (no sé si realmente existe) basándome del nombre Ainu, una antigua tribu japonesa que, aún hoy en día, existe pero poco a poco va desapareciendo.
(2) Nombre que le inventé para los habitantes de la aldea Ainaku.
(3) Nombre que le inventé para los habitantes de la aldea Shideki.
(4) Para que se den una idea, es un color parecido al del cabello de Bryan (Boris) de G-Revolution, pero un poco más claro.
Ahora es el turno de los RR.
cagalli-marian-tao-hiwatari: Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior. Espero que hayas sobrevivido, porque como lo prometí, acá está el resultado de la declaración. Espero que lo hayas disfrutado y gracias por el RR. Nos vemos en el próximo capítulo.
Shiroi Tsuki:. ¡Gracias por el RR amiga! Aunque ya hemos hablado de algunos puntos en el e-mail, de todas formas voy a responderte a tu RR. Como ya te lo había dicho por correo, los chicos suelen hacer esas macanas porque es típico de ellos y de su etapa: la adolescencia ¬¬U Creen saberlo todo y que hacen las cosas bien, pero resulta que es todo lo contrario ¬¬U. Deberían aprender a observar y escuchar. Sobre eso de la esclavitud... ehehehehe... yo también tengo un carácter de mier...coles, así que dudo mucho que quieran "dominarme" Nadia lleva en sus manos un garrote así que chicos, mucho cuidado ¡muajajajajajaja!. ¡ops! o.oU creo que me pasé hehehehehe. Ok, ya basta de tonterías y a lo serio. Gracias denuevo por el RR y nos vemos en el próximo capítulo. Quisiera saber tu valiosa opinión sobre este capítulo y la declaración. Nos vemos.
ainariel: jajajajaja, sí que sos graciosa. Yo nunca pude ver la película de Peter Pan (aunque conozco la historia), y me han dicho que es hermosa. Una amiga mía se hizo fanática de la pareja Peter x Jane y escribió un fic de esos dos. Ok, ok. Dejemos esas cosas y vayamos a lo del fic. ¡Sip! soy mala. Me gusta dejar a los lectores con la intriga ¡muajajajajaja! pero en este capítulo, espero que te haya gustado la declaración. Nos vemos.
En el próximo capítulo, "El origen de la Luz y la Oscuridad", sabrán sobre el origen de Hawlux y la nueva bestia bit, Quimeryon.
