Hola nuevamente! Pasaron casi dos semanas desde que subí el último capitulo... Pensé que iba a haber un número de opiniones ligeramente más grande que 5 solamente. La verdad que no tengo la menor idea de si les gustó o no, asi que no quiero quejas si después la historia va por caminos que no les terminan de agradar! El que avisa no traiciona! Jajajajaja
En fin, hago un resumen general para que recuerden dónde quedó la historia antes del pequeño intervalo... Harry y Ginny se encontraron en el negocio de Mike, hubo una discusión entre ellos y Harry se mandó una cagada más que interesante al entrar disfrazado y engatusar a su ex novia para saber algo más acerca de sus sentimientos hacia él. Ginny obviamente se enojó y le estampó un cachetazo de película, y luego lo mandó al carajo como corresponde XD
Luego de eso tuvimos un pequeño viaje por los recuerdos de un Harry completamente borracho, que salió de su pensadero para terminar desmayado en el sofá de su departamento...
Hasta ahí fue un resumen mas o menos digno como para que entren en ritmo con la lectura de este capítulo Jajajaja
Espero que esta vez se animen un poco más a expresarse, no entiendo cómo es que son tan tímidos para dejar sus opiniones. Pareciera que necesitan más de un empujón para que se pongan delante del teclado jajajajajaj
Nos vemos más abajo.
Saludos.
Capítulo 10
Diálogos de diván
Harry despertó en su cama, con el sol golpeándolo directamente en el rostro al estar las cortinas abiertas, dejando que la luz de la mañana penetrara por completo en el dormitorio. Sentía la cabeza como si un carnaval hubiera pasado por encima de él toda la noche. Cuando intentó recordar la causa de esa insoportable molestia, se quiso tomar la cabeza con ambas manos y sintió algo duro en el lado derecho. Al girar la cabeza, notó que todavía tenía la botella de whisky de fuego en su mano.
- ¿Qué demonios pasó anoche? – Se preguntó a sí mismo en un ronco susurro, evidenciando la resaca que tenía. Harry no podía caminar sin sentir un martillazo en su cabeza cada vez que daba un paso en dirección al baño. A mitad de camino se dio cuenta que se había dormido con la ropa puesta, por lo cual fue quitándosela a medida que reducía la distancia a la puerta.
Ingresó al baño y se terminó de desnudar, colocándose luego debajo de la ducha para calmar un poco su dolor de cabeza y recuperar la consciencia.
A medida que el agua caía sobre él, algunas imágenes del día anterior se hacían presentes en su cabeza. Otra charla inútil con el agente del Ministerio, Kingsley repitiéndole una vez más que no iban a darle información sobre los demás agentes, la visita al negocio de Mike, el encuentro con Ginny. Lo único que podía recordar después de haber llegado a su departamento era que se encontraba tan deprimido que tomó una de las botellas que había en un pequeño mueble bar ubicado en una de las puertas de la cómoda dispuesto a emborracharse. Pensando en la botella vacía que se hallaba tirada en el piso de su dormitorio, no se sorprendió de no recordar nada de lo que había sucedido después del primer trago.
Diez minutos después, la memoria de Harry le mostró el momento en que él entraba al pensadero para revivir el día en que cortó con Ginny. "Pero salí del pensadero y terminé en el sofá… Eso lo recuerdo" Pensó, mientras el agua seguía corriendo.
- ¿Cómo diablos llegué a mi cama? – Exclamó en voz alta, mientras salía de la ducha.
- Te llevé yo, estabas tirado en el sofá. – Dijo una voz del otro lado de la puerta. Harry tuvo que agarrarse de la cortina de la ducha para no caerse luego de escuchar aquella voz.
- ¿Quién anda allí? – Preguntó mientras se incorporaba.
- Soy yo, Ron. – Respondió. - ¿Quién más va a ser? – Una carcajada sonó con fuerza.
- ¿Y cómo entraste? – La cabeza de Harry le volvía a doler con fuerza mientras trataba de entender cómo era que Ron se encontraba en su departamento.
- Porque tengo una copia de la llave. – Una voz femenina se oyó también del otro lado de la puerta. – Tú me la diste por si pasaba alguna emergencia, tonto. ¿Acaso no lo recuerdas?
- ¿Hermione? – Preguntó sin terminar de enternder por qué sus amigos se hallaban del otro lado de la puerta.
- ¡Por supuesto que soy yo! – Exclamó – ¡Dijiste que hoy vendrías a almorzar con nosotros! Te esperamos un buen rato, y como no venías ni atendías tu teléfono, decidimos venir a ver qué te pasaba.
- ¡Ah! ¡Es cierto! – Dijo, golpeándose la frente con la palma derecha, al instante se arrepintió ya que su cabeza acusó el golpe como si se lo hubiera dado con un ladrillo. Se había olvidado por completo de que ese sábado iría a visitarlos. – Disculpen, es que con todo el trabajo no me acordé de eso.
- ¿Todo el trabajo? A mí me parece que fue más bien todo el alcohol. – Comentó la joven – Sal de ahí cuanto antes. Te daré una poción para que se te pase la resaca.
Harry finalmente salió del baño con una toalla envuelta en su cintura y secándose la cabeza con otra. Cuando pudo retirarla de su cara y colocarse los anteojos, se encontró con sus amigos, quienes lo miraban sonrientes.
- ¿Desde cuándo tú sabes cómo hacer pociones para la resaca? – Harry pensaba que su amiga nunca había tenido que pasar por esa necesidad. Al hacer la pregunta, el rostro de la joven tomó un tono casi escarlata.
- Desde la vez que ella y yo nos emborrachamos en nuestro departamento. – Respondió Ron en lugar de su novia. – El tequila es muy fuerte para ella al parecer. – Añadió riéndose de la vergüenza de Hermione.
- Eres un maldito, te aprovechaste de mí. Casi termino desmayada por tu culpa. – Dijo Hermione, golpeándolo en la nuca suavemente.
- Mentirosa, no llegaste ni al tercer trago que ya estabas abrazada al inodoro. – El pelirrojo se desternillaba de risa al ver la cara de su novia. – Bueno, cuarto trago. – Corrigió, ante la mirada asesina de la joven.
- Bueno, te agradezco el favor, Hermione. – Dijo Harry antes que empezaran a discutir.
- Después de esa noche – Comentó ella, dedicando una elocuente mirada de reprobación a su novio – me pareció buena idea tener a mano una reserva, en caso de que se repita. Es una poción sencilla, y no la afecta el paso del tiempo, asique pueden pasar siglos sin que nadie la tome y seguirá siendo igual de efectiva.
- Deja de hablar como si estuviéramos en clase, por favor, Hermione. – Bromeó mientras se dirigía a su dormitorio para vestirse. – ¡Y por favor dame cuanto antes esa poción antes que mi cabeza se parta por la mitad! – Exclamó, cerrando la puerta de la habitación al entrar.
- ¿Alguno puede decirme qué pasó hasta ahora? – Gritó para que lo oyeran del otro lado.
- No mucho – Respondió Ron, gritando desde la cocina. – Entramos al departamento y te encontramos tirado en el sofá abrazando la botella. ¿Qué diablos pasó para que te hayas emborrachado así?
- Sentía ganas, punto. – Harry no sentía ánimos para hablar con Ron acerca de su encuentro con Ginny. – Hermione, ¿ya está lista esa poción? – Preguntó mientras se terminaba de vestir.
- Sí, sal de ahí y ven a tomarla si es que después quieres comer algo. – Respondió también gritando desde la cocina.
- Genial, muero de hambre… - Salió finalmente de su dormitorio completamente vestido. - ¿Trajeron la comida desde su departamento? – Preguntó incrédulo.
- Para algo sirve la magia, ¿sabes? – Replicó Hermione, sonriéndole burlonamente. –Tómala ya mismo, tarda un poco en hacer efecto y no puedes comer nada hasta que se pase. – Dijo, entregándole un vaso lleno de una poción azul eléctrico.
- Vaya, incluso tiene buen sabor. – Comentó Harry relamiéndose al terminar el vaso. – Después tienes que explicarme cómo se hace, creo que me vendrá bien. – Soltó una carcajada.
- Y lo que yo creo es que deberías dejar de vaciar una botella de whisky entera la próxima vez que decidas beber algo. – Replicó su amiga, mirándolo con reproche. – Y pobre de ti si me llegas a decir que no fue nada malo. Te vimos con Ron al entrar al departamento, estabas destruido. Todavía no sé cómo hiciste para levantarte después de semejante borrachera.
- Fue un día muy jodido el de ayer. – Respondió Harry. Decidido a no hablar del encuentro con Ginny, prefirió inventar alguna historia que conforme a sus amigos. – Estoy investigando un caso muy terrible, hablé con una de las víctimas, un niño. Al parecer mataron a toda su familia delante de él. Tú dime cómo te sentirías después de escucharlo hablar de eso. – Añadió, mirándola fijamente.
- Tienes razón, es horrible. – Hermione se veía algo arrepentida. Ron, sin embargo, le dirigió una extraña mirada que Harry no alcanzó a apreciar. – Pero de todos modos intenta no vaciar una botella entera. Entiendo que esas cosas sean horribles, pero no son razón para destrozarte. Ni tampoco para destrozar tus cosas… Vimos restos de cristal, pero ya reparamos la fuente.
- Está bien, no te preocupes. – Dijo Harry para tranquilizarla. – Después de lo de hoy creo que no volveré a tomar tanto nunca más. – "Al menos no tanto como para terminar inconsciente" Pensó, sonriendo para sí mismo.
- Bueno, parece que ya te hizo efecto la poción. – Intervino Ron, impaciente. - ¿Podemos comer? Tengo mucha hambre. – Su estómago rugió para reafirmar la frase.
- Si, vamos, yo también me muero de hambre. – Harry se sumó a la sugerencia de su amigo, sentía que podría comer durante todo el día. Sin más distracciones, los tres amigos se reunieron en la cocina para almorzar, aunque Hermione observaba a Harry como si estuviera conteniéndose para no soltar el torrente de palabras que parecía querer intercambiar con su amigo.
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- ¿Y bien? – Preguntó Kingsley.
- No hay demasiado, al parecer Quimera sigue recibiendo órdenes de arriba y el verdadero jefe no quiere dar la cara. – Respondió el agente que se había reunido tantas veces con él y Harry para dar información.
- Vamos Neville, déjate de juegos. – Replicó exaltado.
Kingsley Shacklebolt y Neville Longbottom se encontraban en una sala espaciosa, llena de sillas y con una gran mesa rectangular que ocupaba el centro de la habitación. Tranquilamente podría tratarse de una sala de reuniones. Antorchas colocadas en todas las paredes servían como iluminación, así como un gran candelabro lleno de velas que colgaba del techo, justo sobre el centro mismo de la mesa.
- ¿Qué te sucede?
- Sucede que hay cosas que no me cierran para nada. – Respondió Kingsley, mirándolo seriamente. - ¿Cómo fue que todavía no sabemos absolutamente nada acerca del jefe de ese grupo?
- No tengo la menor idea. – Admitió Neville, rascándose la barbilla. – Pero hay que aceptar que, sea quien sea, no es ningún idiota.
- Y que también es muy tímido. – Añadió el hombre. – Sabe muy bien que si nadie conoce su rostro, será imposible tener algún acceso a su identidad.
- Al parecer, Quimera lo conoce. Es decir, que le ha visto la cara, o al menos ha tenido contacto con esta persona. – Comentó. – Pero Quimera es tan difícil de atrapar como quien manda las órdenes. Será un maldito psicópata, un enfermo que disfruta matando a los demás, pero no es estúpido.
- Y a pesar de estar consciente de eso, ¿sigues creyendo que no sospecha nada sobre nuestros agentes? – Preguntó, mirándolo fijamente.
- Si sabe algo, o sospecha algo, la verdad que no lo ha demostrado. – Respondió Neville con tranquilidad. – Pero ese tipo es de cuidado, ya les dije a los demás que no se confíen en lo más mínimo.
- ¿Piensas contarle algo a Harry? – Kinglsey lo miraba expectante.
- No, absolutamente nada. – Dijo, lacónico.
- ¿Nada? ¿Ni siquiera vas a contarle que eres tú quien se reúne con nosotros? – El hombre estaba sorprendido por la respuesta de Neville.
- Quizás… - Respondió, algo pensativo. – A decir verdad, todavía no lo tengo decidido. ¿Te parece conveniente que le diga a Harry que soy yo el que está a cargo de la operación? No creo que esté de acuerdo. – Una sonrisa apareció fugazmente en su rostro. – Conociéndolo, seguro querrá pasar por encima de mí apenas tenga la oportunidad.
- ¿Y eso te preocupa? – Inquirió Kingsley.
- No, a decir verdad sería lo lógico. Al fin y al cabo él es el subjefe del Escuadrón, ¿no? – Dijo, razonablemente. – Lo que me preocupa es lo que pueda suceder si se entera de quiénes son nuestros agentes.
- Eso es cierto. – Comentó, poniéndose de acuerdo con Neville. – Nos traerá muchas complicaciones.
- No te preocupes por Harry, pero por el momento prefiero que no se entere de nada. Ya tenemos bastantes problemas sin necesidad de sumarlo a él a la lista. – Dijo para tranquilizarlo. - ¿Y qué pasará ahora con el grupo? – Preguntó para cambiar el tema.
- No tengo idea, pero debemos presionar. Cuanto antes resolvamos este asunto, menos chances habrá de que Harry averigüe quiénes son nuestros agentes. – Respondió Kingsley, algo preocupado. – Tus muchachos dijeron algo acerca de un gran embarque. ¿Qué novedades hay al respecto?
- Les hicieron una oferta al grupo. – Contestó el joven. – Quedaron en responder dentro de unos días.
- ¿Crees que podemos forzar al jefe a que esté presente en las negociaciones?
- No lo sé. – Neville se volvió a rascar su barbilla. Hace tiempo que no se sentía tranquilo. Después de pasar tanto tiempo en el exterior, buscando a distintos magos tenebrosos, volver a Inglaterra y encontrarse en esa situación lo inquietaba bastante. Extrañaba mucho a sus amigos, no lo podía negar, pero sabía que debía mantenerse oculto. El éxito de la misión estaba atado al hecho de que nadie averiguara las identidades de los agentes encubiertos.
Los encuentros con Harry habían resultado divertidos a su manera, aunque verdaderamente era un desafío encontrarse con él y contener las ganas de decirle quién era y finalmente poder charlar como amigos. Pero no, eso estaba prohibido, lo sabía bien. Tenía que permanecer al margen por el momento, quizás más adelante sea necesario revelar su identidad, pero la misión que tenía a su cargo era demasiado importante como para echarlo todo a perder sólo para hablar con Harry.
- Me gustaría intentarlo. – Insistió.
- Quizás logremos que aparezca en la entrega, eso es más probable. – Respondió Neville.
- Diles que todavía no se apresuren. – Dijo Kinglsey. – Que negocien el acuerdo y después los obligaremos a que su jefe esté presente. Que lo hagan con mucho cuidado, no queremos levantar sospechas. – Agregó con cierta inquietud, aunque entusiasmado con el plan.
- No te preocupes por eso, ellos saben cómo hacer su trabajo. – Neville intentó tranquilizarlo, pero era difícil hacerlo cuando él también tenía sus dudas y sus miedos.
- Ya te lo dije: no es eso lo que me preocupa. – Replicó seriamente. – ¿Te imaginas lo que puede suceder si les pasa algo? – Preguntó nervioso. – No solamente eso, ¿te imaginas la reacción de Harry?
- Sería bastante devastadora. – Contestó, sabiendo exactamente a lo que se refería su superior. - ¿Crees que nos equivocamos al elegirlos? – Preguntó, cuestionándose por enésima vez si habían tomado la decisión correcta.
- No. Fueron buenas elecciones, no fue nada al azar. – Kingsley parecía convencido de lo que decía. – Ellos saben cómo hacer las cosas, están bien entrenados.
- Pero son personas importantes para Harry. – Apuntó Neville.
- Exactamente es por eso que no quiero que él se entere de las identidades de los agentes encubiertos. Querrá sacarlos de allí inmediatamente. – Se lo notaba algo inquieto luego de llegar a esa conclusión. Estaba convencido de que Harry una gran ayuda para la misión, pero también constituía una seria amenaza. – Puede arruinarlo todo.
- ¿Entonces por qué lo metiste dentro? – Preguntó Neville con preocupación.
- Porque también puede hacer que esta misión se termine antes que tengamos que lamentar víctimas. – Respondió con rotundidad. – Es el mejor Auror que hemos tenido en décadas.
- En eso estamos de acuerdo. No me importa lo que haya pasado hace un año, para mí todavía es el mejor. –Dicho esto, se levantó de la silla que ocupaba y se dirigió a la salida. – Sólo espero que lo siga siendo cuando tengamos que resolver esto. – Y sin despedirse de su superior, salió de la habitación, no sin antes sacar su varita y realizar un hechizo desilusionador para no ser notado por nadie más.
- Yo también espero eso, Neville, yo también lo espero. – Concordó Kingsley hablándole al silencio mientras también se disponía a retirarse de la habitación.
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- Vamos Harry, dime la verdad. – Ron miraba a Harry impaciente. Hermione se había retirado al baño un momento, dándole la oportunidad de hacer la pregunta que venía rondando en su cabeza desde que llegó al departamento. - ¿Qué sucedió anoche?
- Nada, ya les dije lo que pasó en el Ministerio. – Contestó, algo incómodo por la mirada de su amigo. – Fue una semana muy complicada, sólo eso.
- Mira, Hermione y yo sabemos perfectamente que puede haber sido eso, pero las pocas veces que te he visto tan borracho fueron por culpa de alguna pelea con Ginny. – Replicó Ron. – Asique dime la verdad, ¿Qué pasó?
- Bueno, está bien. – Harry admitió que no podía seguir negando los hechos del día anterior. – Tienes razón, es acerca de Ginny.
- ¿Y bien? – Lo apremió Ron. - ¿Qué sucedió? ¿Se vieron? ¿Hablaron o discutieron?
- Las tres cosas en realidad. – Respondió Harry. – Nos vimos ayer en el Callejón Diagon, yo había ido a hablar con Mike en su nuevo negocio y me la encontré allí.
- ¿Qué hacía Ginny en ese lugar? – Preguntó extrañado.
- Trabajando. – Contestó llanamente.
- ¿Trabajando? – Ron no parecía entender lo que había dicho Harry. - ¿Con Mike?
- Sí, es lo que acabo de decirte, ¿no? – Harry se veía algo molesto. – Trabaja allí, al parecer desde hace poco.
- ¿Y qué pasó cuando te vio? – Su amigo parecía intrigado por saber la respuesta.
- Nada. – Harry se inquietó un poco al ver la mirada de Ron. – Porque entré disfrazado. – Aclaró.
- ¿Cómo se te ocurre entrar disfrazado? – El pelirrojo se levantó bruscamente de su silla. - ¿Acaso querías engañar a mi hermana?
- ¿Quieres calmarte Ron? ¡Yo no tenía la menor idea de que Ginny trabajaba allí! Asique mejor vuelve a sentarte.
- Entonces mejor que me cuentes toda la historia. – Dijo, volviendo a sentarse, pero con la mirada fija en Harry.
Harry dudó por un instante, temía que Ron lo golpeara o hiciera algo peor una vez que terminara de contarle todo lo que había pasado en el negocio de Mike. Pero supuso que el golpe que podría recibir por parte de su mejor amigo no sería tan grave si le contaba la historia ahora que si se enterara más adelante.
- Espera un instante, ahora vuelvo. – Dijo Harry.
Sin dejar de suponer que Hermione se encontraba oyendo la charla que tenía con Ron en ese momento, se levantó y se acercó al pasillo. Fue una sorpresa descubrir que en realidad su amiga se hallaba en la sala, simplemente mirando televisión sentada en el sofá.
- Pensé que estarías escuchando la conversación desde el pasillo. – Comentó Harry, algo avergonzado de haber sospechado de la joven.
- ¿Ibas a decirle a Ron qué había pasado en realidad anoche y cuál era la razón de tu borrachera? – Preguntó Hermione, mirándolo con una misteriosa sonrisa.
-¿Cómo lo sabes?
- ¿Será porque somos amigos desde hace más de diez años? – La joven lo miraba divertida. – Vamos Harry, no demos más vueltas. – Giró la cabeza en dirección a la cocina. - ¡Ron! ¡Ven que hablaremos mejor aquí! – Apagó el televisor y se acomodó en el sofá dejándole espacio a su novio para que se sentara junto a ella.
- Bueno, parece que esto ya estaba planificado. – Comentó Harry riendo.
- Digamos que ya sabemos cómo funcionan las cosas entre nosotros. – Replicó el pelirrojo, con una media sonrisa apareciendo en su rostro. Finalmente se acomodó junto a Hermione y ambos miraron a Harry. - ¿Piensas contarnos lo que pasó con Ginny o qué?
- Diablos, está bien. – A Harry no parecía interesarle demasiado la idea de contarle a los dos lo que había pasado el día anterior. Viendo que no tenía otras opciones, decidió contar la mayoría de los hechos ocurridos, omitiendo los detalles relacionados con la misión ("Lo lamento chicos, pero no pueden saberlo" Pensó mientras avanzaba en su historia). También prefirió no decirles nada acerca de lo que dijo Ginny acerca de sus sentimientos, no tenía ganas de soportar el reto de Hermione o el enojo de Ron.
Sin embargo, al finalizar la historia, Hermione lo observaba con algo de misericordia, como si sintiera lástima por él. Ron mientras tanto lo miraba con una expresión neutra, aunque Harry adivinó que se hallaba algo enfadado con él.
- ¿Qué les pasa? – Preguntó, dirigiéndose a ambos.
- Nada. – Se apresuró a contestar su amiga. – No me mires así. – Agregó al observar el escepticismo reflejado en el rostro de Harry. – Está bien… Me parece que fuiste un idiota, ¿ahora estás más feliz?
- Entonces estamos de acuerdo en eso. – Replicó el joven, sonriendo fugazmente. – ¿O por qué crees que me encontraron tirado en el sofá?
- ¿Y por qué tenías el pensadero? – Intervino Ron.
- Porque necesitaba vaciar el cerebro. – Respondió Harry, sin ánimos de entrar en detalles sobre su excursión a través de sus recuerdos. – Aunque debo reconocer que el whisky de fuego sirvió mucho mejor para eso. – Añadió bromeando.
Hermione y Ron se morían de ganas de decir lo que estaban pensando, y vieron que Harry lo había notado, ya que se les adelantó antes que pronunciaran palabra alguna.
- No me interesa hablar mucho más del tema, eso es algo que debemos resolver entre Ginny y yo. – Dijo, dando a entender que no pensaba decir una sola palabra más al respecto.
- Supongo que tienes razón. – A pesar de que quería insistir con el asunto, Hermione se dio cuenta que se trataba de algo inútil. Conocía demasiado bien a Harry como para pensar que podía hablar de eso con él. – Ya es hora de irnos me parece. Agregó, mirando a Ron.
- Tienes razón. – Coincidió, levantándose del sofá y acompañando a su novia hasta la puerta del departamento.
- Ya nos veremos. – Dijo Harry a modo de despedida.
Hermione giró sobre sí misma y despareció, pero a último momento Ron pareció cambiar de idea y se quedó en el departamento. Se quedó parado en lugar por unos segundos, como si dudara acerca de lo que debía hacer a continuación. Luego pareció decidirse, ya que tomó aire y se sentó en el sillón que hallaba en el lado opuesto al de Harry.
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La joven apareció en su departamento e inmediatamente su celular emitió un sonido que le indicaba que había recibido un mensaje. Abrió su cartera y grande fue su sorpresa al descubrir que el mensaje provenía de Ginny.
"Hola Herms, ya sé que he estado desaparecida los últimos días. Podemos hablar? Estoy en mi departamento, te espero."
Hermione se quedó momentáneamente aturdida. No hablaba con su amiga desde aquel día en que ese muggle intentó abusar de ella. Aún preguntándose qué había pasado para que decidiera enviarle un mensaje, seleccionó la opción "responder" en su teléfono.
"Ok, ahora mismo salgo."
Esperó a asegurarse que el mensaje se terminara de enviar y se quedó nuevamente quieta por un instante. ¿Debía decirle a Ron adónde iba? No quería esperarlo para comunicarle que se iría a hablar con Ginny, seguramente querría acompañarla. Ella estaba segura que su amiga no tenía intenciones de encontrarse con él.
Finalmente tomó un papel de la cómoda y anotó un pequeño mensaje para su novio.
"Ron, debo irme de inmediato. No pienses nada raro, te lo explicaré cuando vuelva"
Dejó la nota sobre la pequeña mesa de la sala y se aproximó a la puerta pensando en su próximo destino mientras giraba sobre sí misma una vez más.
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Harry observaba a su amigo con aprensión, no estaba seguro de la razón por la cual había permanecido allí. Obviamente quería hablar con él, eso era más que obvio, pero no sabía si era para reprocharle algo o no. "Seguramente me va a golpear por lo de Ginny" Pensó con preocupación. Preparado para lo peor, esperó que su amigo hiciera el primer movimiento antes de decir algo.
- ¿Qué piensas hacer? – Preguntó Ron, dejando completamente descolocado a Harry.
- ¿Acerca de qué? – El joven se hallaba sorprendido de la pregunta de su amigo.
- Acerca de Ginny. – Respondió, mirándolo de una forma extraña.
De repente Harry se dio cuenta que Ron no se hallaba enfadado, ni celoso, ni en una postura sobreprotectora con su hermana. Parecía haber cambiado de actitud y hablaba con Harry acerca de Ginny como si ella no tuviera un lazo sanguíneo con él mismo.
- ¿Qué pasa con ella? – Harry todavía no salía de su estado de desconcierto. Ese no era el Ron de siempre, que cuidaba de su hermana como si fuera a romperse con la menor brisa.
- Eso es lo que te pregunto a ti. – Replicó el pelirrojo. - ¿Qué pasa entre tú y Ginny?
Ron lo miraba sin ningún matiz de reproche, algo completamente nuevo para Harry, el cual siempre había considerado que su amigo se controlaba para no perder los estribos cuando hablaban de su hermana.
- ¿Quieres que sea honesto? – Preguntó, haciendo que los ojos azules se enfrenten a los verdes.
- Por supuesto.
- Quisiera volver con ella. – Anunció sin preámbulos. – Pero sé que hay muchas cosas que tenemos que resolver.
- ¿Y qué esperas para resolverlas? – Ron seguía sosteniéndole una mirada seria, pero que no era acusadora, sino que parecía tratar de apremiarlo.
- Jamás pensé que te vería insistiéndome para que esté con tu hermana. – Comentó riendo.
- Supongo que ya estoy algo acostumbrado. – Dijo, encogiéndose de hombros. – Pero todavía no respondes mi pregunta. – Agregó, mientras cambiaba de postura por una un poco más relajada.
- ¿Y qué esperas que te diga? – Preguntó Harry. – Ella no quiere verme, ya lo me dejó claro ayer. – Finalizó dando una cachetada al aire para reforzar el concepto.
- Bueno, si te sirve para tomarlo más calmado, yo también te habría golpeado si hubiera estado en el lugar de Ginny. – Comentó, intentando consolarlo.
- ¡Qué alivio! – Exclamó con sorna.
- ¿Qué pretendías de Ginny? ¿Que te besara como muestra de agradecimiento? – Preguntó bromeando. Ron río al verlo ligeramente sonrojado, aunque afortunadamente para Harry, su amigo desconocía el motivo de su vergüenza. - ¿Dije algo malo?
- No, nada. – Respondió, tratando de aparentar normalidad. "Le comí la boca a tu hermana hace unas semanas, nada más… Y no te lo pienso decir porque me mandarías a volar pero sin escoba".
- Harry, ¿puedo preguntarte algo? – De repente el joven se veía algo más serio. – Y quiero que seas completamente honesto conmigo.
El morocho no supo cómo interpretar esa pregunta. Hace tiempo que no tenía una charla de ese tipo con Ron, de hecho, no recordaba nunca haber tenido una charla de este tipo con su amigo. Sin esperar respuesta, el pelirrojo saltó al ataque de forma devastadora:
- ¿Sigues enamorado de Ginny?
La pregunta resonó en sus oídos durante un segundo que pareció extenderse de manera interminable. ¿Qué debía responderle? Por un momento parecía seguro de decirle que sí, pero los recuerdos de su último encuentro con Ginny eran demasiado frescos. ¿De qué servía afirmar que seguía enamorado de ella si en los últimos meses sólo había sido capaz de causarle dolor? Él era el gran responsable de su ruptura, él había sido tan estúpido como para entrar disfrazado al negocio de Mike y engañarla para tratar de averiguar más cosas sobre ella, él había hecho todo lo posible para merecer el golpe que finalmente recibió. Pero no podía negar que a pesar de todo ella también había dicho que lo amaba. ¿Tenía sentido conservar las esperanzas? ¿O era mejor intentar olvidarse de ella y dejarla continuar con su vida?
- Te hice una pregunta, Harry. – Ron seguía mirándolo fijamente, aguardando pacientemente la respuesta de su amigo.
-Sí. – "Menos mal que dudé tanto" Pensó irónicamente. – Sí, todavía estoy enamorado de ella.
- ¿Y entonces por qué no hablas con ella?
- Porque si llego a ir ahora mismo, lo único que voy a conseguir de Ginny es otro golpe. – Respondió con algo de amargura.
- No dije que tengas que ir ahora mismo. – Comentó Ron, levantándose del sillón y encaminándose hacia la puerta del departamento. – Pero más te vale que lo hagas pronto. Nos hablaremos pronto, envíale saludos a Ginny cuando la veas.
- Yo no dije que iría. – Replicó el joven, algo aturdido porque Ron diera por hecho tantas cosas.
- Pero irás. – Predijo, mientras una enigmática sonrisa (mucho más típica de Hermione que de él) decoraba su rostro. – Después me cuenta qué tal te fue. – Y sin darle tiempo a su amigo para que responda, giró sobre sí mismo para volver a su hogar.
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-¿Y bien? ¿Por qué tanta urgencia? ¿Piensas decirme qué te ocurre?
- Sería mejor que tomes asiento, Herms. – Respondió Ginny, señalando el cómodo sillón que se ubicaba en un lado de la sala.
- Está bien. – Hermione se sentó, cruzando las piernas y luego observando a su amiga de arriba abajo, como si se tratara de un escáner que pudiera analizar y detectar con exactitud el motivo de angustia y confusión que hallaba en el rostro de su cuñada. - ¿Ahora podemos hablar? Todavía le debo una explicación a Ron para que entienda por qué me fui sin decirle nada excepto un mensaje que dejé en la mesa de mi sala. – Comentó con una sonrisa amable.
- ¿Se enojará? – La joven parecía algo preocupada por la reacción de su hermano. Se había acostado sobre el sofá, con la cabeza cerca de su amiga, de modo que parecían una psicoanalista y su paciente.
- No te preocupes, sé muy bien cómo tranquilizarlo. – Replicó, sonriendo con picardía esta vez. – Especialmente cuando estamos a solas, sé que él está enojado conmigo, entonces yo la espero desnuda en…
- Prefiero no enterarme de los detalles. – La interrumpió, risueña.
- Bueno, al menos puedes sonreír, entonces no estás tan mal como me parecía. – Hermione se relajó un poco al notar eso.
- Quizás tengas razón. – Ginny también se relajó al oír la observación. – Pero de todos modos necesitaba hablar con alguien, ya no puedo callarme más.
- ¿Y qué tienes que contarme? – La joven cambió de postura, visiblemente interesada.
- Acerca de Harry. – Alcanzó a responder ante de taparse la cara con sus manos, como si la imagen de su ex novio estuviera pintada en el techo.
- ¿Piensas comenzar? ¿O vas a pedirme permiso? – Preguntó, sonriéndose al pensar que acababa de hablar con Harry hace tan sólo unos minutos. – Al menos quítate las manos de la cara para que pueda entender lo que dices. – Agregó, ya que Ginny todavía se escondía tras sus manos.
- Está bien. – Aceptó la pelirroja, colocando sus manos sobre el pecho. – Resulta que Harry y yo nos vimos ayer…
Ginny habló durante más de media hora acerca de los hechos del día anterior sin que Hermione pudiera pronunciar más que alguna pregunta ocasional. Mencionó todos los temas que rondaban por su mente: Harry, sus miedos, Harry, sus esperanzas, Harry, del trabajo con Mike, Harry, entre otras cosas.
Hermione se sorprendió cuando ella le comentó que había dicho que seguía amando a Harry, no por el dato en sí mismo (era bastante obvio), sino por el hecho de que se había atrevido a decirlo en voz alta. Sin embargo esa no fue la mayor sorpresa para la joven.
- … Y todo esto sin contar que Harry me besó en un pasillo del Ministerio hace unas semanas. – Concluyó Ginny, suspirando profundamente, como si largara todo el aire que podía contener en sus pulmones. Hermione se hallaba con el mentón apoyado en la mano, por lo cual casi se cae de costado al oír esa frase por parte de su amiga.
- ¿Cómo que Harry te besó? – Preguntó casi gritando. – ¿Cuándo sucedió eso?
- Cuando tuve que ir al Ministerio para que me interrogaran por ese estúpido muggle que intentó abusar de mí. – Respondió, colocando nuevamente las manos sobre su rostro.
- ¿Y cómo fue exactamente? – Hermione se acomodó nuevamente para escuchar con atención a su amiga.
- Primero tuve un momento incómodo con Kingsley. – Aclaró.
- ¿Cómo que "incómodo"? ¿Acaso te interrogó él?
- Exacto. – Confirmó la joven. – Y no sólo eso, también tiene un expediente sobre mis "Noches mágicas", al parecer hay más de un registro.
- Eso no lo sabía. – Admitió Hermione, sorprendida por la revelación.
- Está bien, no tienes de qué preocuparte. – La calmó. – Pero bueno, tuve un momento algo desagradable sobre mi actitud. Kingsley me dijo que estaba mal con ese comportamiento, utilizando a los muggles para divertirme a costa de ellos. – Respiró hondo, intentando tranquilizarse. – Y la verdad es que tenía razón, fui una idiota.
- No digas eso. Hiciste lo que sentías en ese momento. – Comentó la castaña, aunque sabía que estaba mintiendo, era muy consciente de que Ginny había actuado de manera muy egoísta. "Lo mejor era que se diera cuenta gracias a otra persona. Te debo una, Kingsley" Pensó, algo más animada.
- No me mientas Herms, hasta yo me di cuenta que fui una egoísta todo este tiempo. – Dijo Ginny seriamente. – Kingsley tenía razón, no puedo jugar con los muggles de esa manera. ¿Te imaginas si Harry se enterara de eso? – Se tapó una vez más su rostro para ocultar la angustia que la invadió al pensar en lo que podría suceder con Harry si llegara a averiguar algo sobre sus "Noches mágicas".
- Se vendría la noche. – Respondió Hermione en su lugar. – Si fuera tú, me prepararía para lo peor. – Le advirtió. – Creo que tarde o temprano él se va a enterar, quizás deberías ser tú quien se lo cuente.
- ¿Con qué cara quieres que se lo diga? – Se escandalizó la joven. – "Hola Harry, ¿qué tal has estado? Sabes, no es por nada, pero mientras estuvimos separados me fui varias veces a seducir muggles para acostarme con ellos y luego borrarles la memoria para no cargar con la culpa de encontrármelos nuevamente. No es nada del otro mundo, ¿sabes?" – Una expresión triste se adueño de su rostro. – Si, ya puedo ver lo comprensivo que sería si le cuento eso.
- Preferiría que se entere gracias a ti. – Insistió su amiga. – Créeme, será peor si alguien que no seas tú se lo dice.
- ¿Serías capaz de contárselo tú? – Preguntó, mirándola fijamente.
- ¡Por supuesto que no! – Respondió, algo ofendida. - ¿Acaso me crees capaz de hacer algo así?
- Herms, cuando quieres mover los hilos eres capaz de cualquier cosa. – Comentó seriamente.
- Bueno, puede que sí. – Dijo entre risas. – Pero de todos modos me gustaría que se lo cuentes tú. Al menos tendrías que verlo y hablar, aunque no toques ese tema.
- ¿Y qué te hace pensar que quiero verlo? – Preguntó, tratando de aparentar indiferencia, aunque era bastante obvio que tenía deseos de estar con él.
- No lo sé. – Contestó, fingiendo que dudaba acerca de su respuesta. - ¿Qué te parece el hecho de que llevamos una hora hablando acerca de Harry?
- Vete al demonio tú y el hecho de que tengas tanta razón. – Replicó resignada. – Ya sé que tengo que verlo, pero no es fácil.
- No claro, debe ser mucho más complicado que besarlo, ¿no es así? – Hermione se hallaba cada vez más divertida con la situación.
- No es gracioso. – Ginny cambió su expresión por una más seria.
- No, no lo es. – Confirmó. – Pero de todos modos se besaron, tú lo dejaste y lo sigues amando. ¿Por qué no lo perdonas de una vez por todas? ¡Por Merlín! ¡Fue un maldito accidente!
- Lo perdonaré cuando yo quiera. – Ahora el cambio de Ginny estuvo en su postura, sentándose en el sofá y cruzando sus brazos, en una clara señal de que no era un tema que estaba dispuesta a discutir. – Cuando yo sepa que él está verdaderamente arrepentido de lo que sucedió, en ese momento lo perdonaré.
- ¿Por eso lo dejaste? – Preguntó su amiga. - ¿Porque crees que no lamentó que hayas perdido tu embarazo? – No entendía cómo había llegado a esa conclusión.
- Tú no lo viviste como yo. – Explicó.- Tú no entiendes lo que es haber llorado sin parar durante horas y no sentir que él me comprendía, no entiendes lo que significa haber perdido lo más importante que pude haber tenido jamás y que él no reaccionara en lo más mínimo. – Las lágrimas comenzaron a resbalar por su rostro sin que ella hiciera el menor esfuerzo por detenerlas. - ¡No reflejaba ningún sentimiento! Trataba de comportarse como si no hubiera sucedido nada, ¿cómo se atrevió a tratarme de esa forma? ¡En ningún momento vi la culpa reflejada en él! ¿Qué conclusión quieres que saque de todo eso? – Preguntó, en un intento de no quebrarse frente a su amiga.
- Yo no estoy tan segura de que Harry no haya sufrido. – Afirmó Hermione. – Es cierto que nunca lo vi tan triste como tú, pero no creo que haya sido correcto juzgarlo de esa forma. No pongas esa cara, te estoy diciendo lo que pienso. – Agregó con tranquilidad, al recibir una mirada furiosa por parte de Ginny. – Tú te la pasaste lamentándote por todos lados, no aceptabas ayuda de nadie. Eso no justifica la actitud de Harry, pero todos nosotros habíamos notado que ustedes no tenían el mismo trato que antes. No pienso meterme en la vida de pareja que tuvieron ustedes, pero dudo mucho que alguna vez hayan hablado seriamente de lo que pasó en Mayo; simplemente obviaron el tema más significativo de sus vidas sin afrontarlo como personas adultas. – Concluyó con dureza.
Ginny permaneció unos segundos en silencio mientras intentaba asimilar la cruda verdad que Hermione había lanzado sobre ella, pero no había forma de rebatir lo que acababa de oír.
- Tienes razón. – Dijo lentamente.
- ¡Hasta que por fin lo admites! – Exclamó su amiga, mitad exasperada y mitad divertida.
- Pero todavía no puedo perdonarlo por lo que sucedió. – Agregó antes de que Hermione pudiera agregar algo. – ¿Cómo voy a lograrlo si cada vez que lo veo recuerdo lo mucho que sufrí por su culpa? – Preguntó, más para sí misma que para Hermione.
- Lo lamento mucho, Ginny, pero yo no tengo esa respuesta. – Respondió, visiblemente angustiada por la situación en la que se encontraba su amiga. – Pero estoy segura que el primer paso sería que vuelvan a hablar.
- Una vez más tienes razón. – Una sonrisa asomó brevemente en su rostro. - ¿No te cansas de acertar siempre?
- Hay veces en las que me gustaría estar equivocada. – Se puso de pie sin quitar la vista de Ginny. – Debo irme, Ron ya debe estar a punto de perder la paciencia. Tengo que ir a calmarlo un poco. – Agregó, guiñando un ojo con picardía.
- ¿Le contarás lo que hablaste conmigo? – La preocupación se reflejaba en su rostro.
- Quizás algunas cosas. – Respondió misteriosamente. – No te preocupes, no pienso delatarte con él o con Harry. Pero prométeme que hablarás con él. – Agregó, refiriéndose a Harry.
- Lo intentaré.
- No, dije que lo prometas. – Insistió Hermione. – Nada de estupideces, es hora de que ambos maduren. – Ginny no recordaba haberla visto tan seria desde hace mucho tiempo. – No me obligues a hablar con Harry.
- ¿Serías capaz de…? – La pelirroja tomó eso como un golpe bajo, pero no tuvo tiempo para terminar de ofenderse porque su amiga la interrumpió de inmediato.
- Por supuesto que sí. – Afirmó. – Y si tienes dudas, ponme a prueba. Estoy harta de verlos distanciados por no ser capaces de decirse las cosas en la cara. – Y dicho eso, se acercó a la puerta del apartamento para girar sobre sí misma y desaparecer en dirección a su propio hogar, donde seguramente Ron la esperaba para exigirle una larga respuesta sobre su ausencia.
Ginny se quedó mirando el lugar donde segundos antes se encontraba su amiga, terminando de entender todo lo que había sucedido en los últimos minutos. Definitivamente la amenaza de Hermione había sido algo extrema, no era necesario usar esa arma para obligarla a hablar con Harry… ¿o sí?
- ¿Por qué tienes que ser tan convincente Hermione? – Preguntó en voz alta al vacío que ocupaba la sala mientras se dejaba caer nuevamente en el sofá, sin ganas de moverse y permitiendo que el sueño la venciera por unas horas.
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La semana siguiente empezó de manera normal para Harry. Sin embargo, parte de su cerebro seguía rememorando la charla que tuvo a solas con Ron. No dejaba de pensar en ello ni en el hecho de que incluso su mejor amigo lo instaba a volver con Ginny. "¿Qué diablos pasa con todo el mundo?" Solía pensar por momentos. Se hallaba dudando a cada paso que daba, no lograba conservar un ordenamiento coherente de sus pensamientos y eso lo preocupaba cada vez más.
Para colmo no lograba hacer avances significativos con su misión y eso lo irritaba y lo confundía aún más. Al parecer, aquellos que traficaban las pociones, fueran quienes fueran, se estaban escondiendo cada vez mejor. "Y estos dos malditos que insisten con que no pueden darme más información".
Harry mantenía una ligera sospecha de que por alguna extraña razón conocía a aquel agente que se reunía con él y con Kinglsey en el despacho del Jefe del Escuadrón. No sabía a ciencia cierta por qué se sentía de esa manera, pero casi podría jurar que su instinto estaba en lo cierto.
- ¿Algún día piensas contarme tu verdadera identidad? – Preguntó, mientras se hallaban una vez más reunidos.
- Lo lamento, Potter, pero no es conveniente que sepas quién soy. – Respondió por enésima vez aquel agente desconocido para Harry. – Es peligroso para mí y para la misión que tengas más información de la necesaria. – "Si tan sólo pudieras enterarte de quién soy en realidad" Pensaba Neville, aliviado de que no pudiera ver la sonrisa que se dibujaba en su rostro cada vez que Harry insistía en preguntar por algún dato relativo a su indentidad.
- "Que tenga más información" – Repitió, tratando de contener un resoplido que de todos modos se abrió camino para salir de su boca. – Querrás decir que tenga algo de información. – Corrigió, colocando un énfasis en la palabra "algo". – Porque, hasta el momento, lo poco que me dijeron me vale una mierda.
- Será mejor que te tranquilices un poco. – Kinglsey se veía algo enojado por la reacción del joven.
- ¡No pienso tranquilizarme un carajo! – Harry se había puesto de pie, el enojo y la frustración comenzaban a dominarlo. Sabía que estaba tentando a su suerte reaccionando de esa manera delante de su superior, pero no podía controlarse demasiado ante la poca cantidad de información que recibía. - ¿Para qué diablos decidieron involucrarme en todo esto si no van a decirme nada? ¡Obtengo más datos caminando por el Callejón Diagon que hablando con este maldito infeliz! – Exclamó, señalando el asiento que ocupaba el Neville.
- ¿Y qué pretendes obtener? – Preguntó el joven. – ¿Quieres los nombres de los agentes? Sigue soñando despierto. – Su voz se hallaba cargada de agresión, aunque disfrutaba del momento. – No te vamos a decir eso porque pondrías en riesgo la operación. Me importa un bledo qué tan interesado estés en esos nombres, no los tendrás. Si no te gusta, puedes salir de este despacho ya mismo, no pienso obligarte a participar.
Por un instante, Harry estuvo tentado de golpear al agente, pero logró contenerse a tiempo. Sabía que no era conveniente perder los estribos del todo si quería seguir formando parte de esa misión tan importante. Pero no pensaba soportar que lo siguieran subestimando más.
- Perfecto, por mí vete a la mierda. – Se levantó de su asiento bruscamente. – Ahora quiero ver cómo diablos solucionan este problema sin mi ayuda. Si quieren atrapar a esos idiotas, será mejor que replanteemos la situación o comiencen a buscar alguien con mis capacidades.
- Eres nuestro mejor agente Harry, y tú lo sabes. – Respondió Kingsley, intentando calmarlo.
- Entonces mejor que comiencen a tratarme como tal. – Replicó Harry, sin ocultar su enojo. –No soy un idiota novato sin dos dedos de frente. Estaré disponible para otras misiones, pero hasta que no cambien su maldita postura, no me involucren más en esto. – Y sin esperar a que Kingsley o Neville pronunciaran una palabra, salió del despacho cerrando la puerta violentamente.
Aunque una vez más no logró conseguir lo que deseaba, pudo notar que su presión surgía efecto en Kingsley y aquel agente. Estaba seguro que dentro de poco obtendría lo que tanto anhelaba y estaría en condiciones de avanzar en su misión para detener a aquellos infelices.
Algo más optimista por aquella impresión, llegó a su apartamento en un estado de relajación que no había sentido en toda la semana. Apenas estaba a punto de sentarse en su sillón favorito para ver algo de televisión, su celular emitió un sonido para indicarle que había recibido un mensaje.
Tomó el aparato y se percató que el mensaje era de Ron. "¿Qué querrá a esta hora?" Se preguntó, mientras abría el mensaje para ver su contenido.
"Ya hablaste con mi hermana?"
Harry no podía creer que su amigo todavía insistiera en que fuera a hablar con Ginny.
- Hermione te afectó demasiado. – Dijo en voz alta, mientras reía al escribir su respuesta:
"Todavía no"
Harry aguardó unos segundos y de inmediato su celular volvió a emitir aquel sonido tan característico.
"Qué estás esperando? Que ella te invite? Ve de una vez por todas!"
El joven estaba a punto de responder aquel mensaje cuando el teléfono volvió a recibir un mensaje.
"Ahora! Mueve tu perezoso trasero y habla con ella!"
Harry no había terminado de sorprenderse por la actitud de Ron cuando una vez más se oyó el sonido de un mensaje recibido.
"AHORA MISMO!"
Una carcajada salió de la boca del morocho, producto del aturdimiento que la catarata de mensajes había provocado en él. Sin embargo, alcanzó a enviar su respuesta antes que su amigo siguiera inundando su casilla de mensajes.
"ESTA BIEN! AHORA SALGO PARA ALLÁ! Y más te vale que no me eche a patadas de su apartamento porque iré a tu casa a golpearte!"
Inmediatamente tomó su celular y agregó un último mensaje para su amigo.
"Y DEJA DE PRESIONARME! Después hablaremos"
La respuesta de Ron no se hizo esperar.
"Así me gusta. Mejor que la trates bien o lo lamentarás!"
Nuevamente una carcajada salió de su boca, alegre de que Ron volviera a comportarse como el hermano sobreprotector que siempre había sido.
Con el humor renovado, tomó su varita y se acercó a la puerta de su apartamento para girar sobre sí mismo y desaparecer en dirección hacia aquel lugar que durante toda la semana pensó en visitar y nunca logró juntar la entereza necesaria para hacerlo.
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- ¿A qué viniste? – La joven no tenía ganas de verlo. Hace varios días que no tenía contacto con él y tenía pensado mantenerse de esa manera. ¿Para qué diablos se aparecía en su hogar?
- Quería hablar contigo. – Respondió llanamente.
- ¿Acerca de qué? – Definitivamente no iba a oír una respuesta agradable.
- Acerca de ti, acerca de mí, acerca de nosotros juntos.
"Maldita sea, odio tener tanta razón" Pensó Ginny para sus adentros.
- Paul, tú ya sabes cómo son las cosas entre nosotros. – Dijo la joven, tratando de no sonar agresiva. – Creí que había quedado muy en claro.
- Sí, lo había entendido. – Contestó. – Pero ahora cambié de parecer, no siento lo mismo que antes…
- Puedes ahorrarte el discurso. – Ginny no estaba de ánimos para oír una declaración amorosa de su parte. – No me interesa lo que estás a punto de proponerme. No me interesa una relación. – Se cruzó de brazos, como si con ese gesto reforzara lo que acababa de decir.
- Yo quiero que estemos juntos. – Paul se acercó a la joven. – ¿Acaso no podemos intentarlo? – Intentó besarla en los labios, pero la pelirroja giró la cabeza antes que pudiera lograrlo.
- No, no podemos intentarlo. – Dijo con firmeza. – No quiero intentarlo. – Se levantó de su asiento para generar algo de distancia. – Mira, eres un gran chico, pero no quiero tener nada serio contigo o con ningún otro. - "Bueno, quizás cierto morocho de ojos verdes" Comentó una voz en su cabeza, la cual intentó ignorar sin demasiado éxito.
- Bueno, pero…
- Pero nada. – Ginny comenzaba a perder la paciencia. No quería herir los sentimientos de Paul, había sido un gran sostén en su vida desde que se separó de Harry. Pero había llegado el momento de ser directa, no se sentía capaz de soportar mucho tiempo las insistencias del joven sin enojarse seriamente con él. – No estoy enamorado de ti, y no voy a estarlo jamás. Si es tan difícil para ti aceptar eso, entonces será mejor que te retires ahora mismo. – Concluyó, señalando la puerta de su apartamento.
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Una vez que apareció en el pasillo que daba a la puerta de entrada, Harry se miró en un espejo que había allí para cerciorarse de que estuviera en condiciones de presentarse ante su ex novia. Los nervios le jugaban una mala pasada, haciéndole notar detalles que en realidad no tendrían la menor importancia, pero que en ese momento parecían ser capaces de arruinarlo todo.
Minutos después, cuando por fin se decidió a llamar a la puerta, bajó la vista y se dio cuenta de que sus manos estaban transpiradas. Antes de golpear a la puerta, intentó secar sus manos sobre su pantalón.
- ¿Harry? – La puerta se había abierto antes lo previsto, tomándolo por sorpresa.
El joven levantó la vista y se encontró cara a cara con alguien que no era Ginny.
Una expresión glacial se apoderó de su rostro al ver a una de las personas que menos deseaba observar en ese preciso instante.
- Hola Paul. ¿Podrías quitarte del medio? Me estás estorbando...
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Bueno, la cosa se puso interesante. No pueden negarlo!
La verdad que este capítulo me tomó más tiempo del que pensaba, quizás haya sido falta de imaginación o de inspiración... Ya veremos qué sucede con el próximo, espero tardar menos...
En fin, espero opiniones y que sean sin sentirse obligados... Será que a mí me encanta dejar mi opinión cuando una historia me gusta, o cuando pienso que puede mejorar en algún aspecto y por eso me gustaría que ustedes se animen a hacer lo mismo...
Pero bueno, no pienso obligarlos a nada, el que sienta ganas que se ponga, y el que no, que haga lo de siempre y no deje nada jajajajaja
Saludos y hasta el próximo capítulo!
P.D: en el capítulo 11 hay un par de cosas preparadas:
- Obviamente Harry y Ginny van a tener una charla interesante, quizás haya algún buen indicio ;-)
- Veremos qué piensa hacer Kingsley respecto a la actitud de Harry.
- Los malos van a aparecer de nuevo, así no los tengo tan abandonados!
