Y aquí la última parte. Siento la espera hasta ahora y en adelante. Estoy de vacaciones y se me hace imposible encontrar momentillos libres.

POV Romano~

Nuestras respiraciones agitadas y a bocanadas van regulándose. España, embiste poco más, cansado y bajando el ritmo hasta acabar saliendo de mi interior. Se tumba mirando al techo mientras me abraza contra su pecho. Noto sus latidos, cada vez más tranquilos y regulares, sus labios besan mi cabello y sus manos acarician mi espalda. No puedo evitar caer en un sueño profundo sobre su mismo torso sofocante y empapado.

12:30 am...

Abro los ojos poco a poco, estiro mis brazos y bostezo con energía. No evito sonreír, me siento feliz y nadie está cerca así que no hay motivo para contenerse. Pero algo empieza a preocuparme. ¿Cómo es que estoy solo? ¿Acaso todo fue un sueño? No puede ser cierto, era demasiado real para serlo. Levanto las sábanas y observo mi cuerpo, tan marcado o más que la primera vez. No fue un sueño, recuerdo algunas marcas, que fueron dejadas con sutileza por sus labios…

Pero… ¿Entonces donde está? Tomo asiento en la cama y cruzo mis piernas dejando caer mis brazos entre ellas, cansado. No entiendo el motivo ¿Por qué se ha ido? ¿Acaso ya hizo lo que quería y se olvidó de mí? No…eso es imposible. Toni nunca haría eso, no al menos el que yo conozco… Entonces debe ser otra cosa…

Estoy harto de comerme el coco con tonterías, no sirve pensar en la cama posibles razones, es más eficiente levantarse y buscarlas solo y así lo hago. Paso torpemente las piernas por la cama, apoyo los talones firmes en el suelo y empiezo a enderezarme… La idea era ponerse en pie como cada mañana, pero por cierto dolor infernal en la cadera se me hace imposible. Maldito español, hasta ahora me molesta… Y no tiene nada que ver el que yo esté sonrojado, sólo es que me ha pillado de improviso…

Agarro entre gruñidos un pantalón tirado en el piso y me lo pongo con torpeza extrema. Parezco un pato mareado…no es gracioso…

Ya dispuesto a encontrar alguna respuesta me decido a bajar por las escaleras y en medio del trayecto no tardo en oír ruido en la cocina. Es un tarareo inconfundible, una cancioncilla muy nuestra…

— ¡Rico tomato, rico tomato…muy rico mmm! España baila animado mientras prepara algo sobre la repisa. Desprende un aura masiva de felicidad, abrumadora. Paso por su lado y ambos nos miramos a los ojos. El silencio se hace presente, su cuerpo para el movimiento y yo sólo puedo mirar el piso… ¿Quién diría que el parqué en el suelo me podría parecer tan interesante? Noto cómo se acerca y también cómo mi pecho empieza a cambiar de ritmo… Apoya su mano en mi hombro y acerca sus labios besándome sutilmente el cabello.

—Buenos días Romano… ¿cómo estás? tan cálido y tierno, no puedo evitar quedarme absorto mirando sus facciones mientras musito un simple "Bien…".

— ¡Oh….mon amour! ¿Qué es lo que me he perdido? —oh dios, no…¡OH DIOS, NO! ¿Qué mierda hace el francés aquí? Me quedo helado mientras mi ibérico se ríe nervioso acariciando la parte trasera de su cabello, igualito que cuando te pillan haciendo una trastada. ¿Acaso él…nos pudo oír? ¿Me oyó…gemir? Me quedo blanco, cómo la leche que el gabacho se está sirviendo… creo que me va a dar un telele aquí mismo.

Calma...paciencia…no creo que sea lo más importante después de todo, es algo trivial, se acabaría enterando…

Sus ojos azules perla me examinan y sonríe pervertido, parece que sabe todo lo que pasa y eso me incomoda.

—Ammm…ya sabía yo que esto pasaría...y tras decir eso canturreando toma asiento frente a Toño en la mesa para cuatro. Yo sólo me digno a agarrar mi vaso y llevarlo hasta sentarme al lado del ibérico, el que había preparado con mucho esmero una bandeja con churros, porras y tazas con chocolate, cuatro tazas exactamente…

— ¡Anda ya que morro la gente!—esa voz estridente tras de mí…debí haberlo imaginado… Unas manos fuertes y níveas me agarran los hombros con rudeza. Ladeo mi cabeza para no poder evitar apartar los ojos de esa mirada rojo sangre. El hermano egocéntrico del macho patatas, también llamado Gilbert, me dirige una sonrisa de lado mientras acaricia mi cabello removiéndolo. A ver si aprendéis un poquito de educación y esperáis a esta maravillosísima persona aquí presente.—de nuevo se echa a reír a carcajadas mientras se sienta al lado de la anomalía de cabello rubio, espécimen también cualificado como Francis Bonnefoy, que seguro significa de todo menos buena fe.

Tardo poco en darme cuenta de la gravedad de la situación, no me entero hasta que Prusia me guiña un ojo. Él también lo sabe, nos oyó. Deseo con todas mis fuerzas que el parqué que antes tanto había examinado se convierta en arena y me trague hasta las entrañas del infierno…bueno, quizá no tanto. Pero en cuanto cierto moreno se percata de lo que ocurre siento su mano sobre la mía en mi muslo, pasando sus gemas cálidas acariciando mi piel. Cruzamos las miradas, sonríe como siempre, nostalgia es lo que me invade, el pecho me da un vuelco y siento que todo está bien…

Cojo aire, lo suelto y miro a los dos seres pluricelulares delante mío. Ambos están tramando algo, es fácil saberlo cuando comparten la misma risa y mirada de depravados acosadores de niños tras las esquinas del colegio…

—Y bien, mon chéries.…—es el rubio el que corta el silencio.Lo pasamos bien ayer ¿verdad? Hay que repetir una noche como esa… apreto la mano de España, un acto reflejo. ¿Cómo que qué? Un momento ¿acaso montamos un cuarteto? Miro desesperado a Antonio y éste sólo afirma lentamente. Después mis ojos interrogan al albino narcisista, el que sólo se ríe "keseseando".

Así que fue eso. Ayer, no sé cómo ni en qué momento ni lo mucho que habría tomado, el caso es que este trío de depravados me agarró y me dio de todo menos cosas puras… Se me escapa una arcada al pensar en esa posibilidad. Así que no era amor, lo único que pasaba era que el muy aprovechado de Toño me vio desorientado esta mañana y decidió rematar la faena… Suelto su mano sobre mi muslo y agarro la tela de mi pantalón mientras miro ferozmente los ojos del gabacho.

—Hay que ver, que a mí me parece que nuestro querido Lovi-Pop se ha olvidado de la fiestecilla de ayer Ohonhon~— ¿Lovi-Pop? Tendrá poca vergüenza… En aquel momento muchas cosas pasaron por mi mente. La posibilidad de que yo hubiese hecho cosas horrendas con aquellos depravados estaba muy presente y la de que Antonio me amara era algo inimaginable. No sé si de verdad el señor me cogió algo de aprecio por pena, pero en cuanto mis ojos se humedecen el gabacho rompe el silencio algo preocupado.— ¿Qué pasa? De verdad que no tienes que tomar vino… es algo que debemos recordar para la próxima vez…

— ¿Qué mierda pasó ayer?—vocifero enfadado, estoy confundido y harto de que se rían de mí. En cuanto levanto la cabeza para gritar noto cómo España se echa algo hacia atrás, asustado. Quiero la respuesta, ya dudo de mí mismo.

—Mon amour, no te pongas así, no pasó nada malo. ¿Qué es lo que piensas que sucedió?—se acerca gentil con una pose refinada.

—Yo… no creo que nada normal si me he levantado en gallumbos abrazado a Antonio.— maldición… se me ha ido la lengua. La cabeza me empieza a arder y noto cómo me suben los colores. Y tras decir eso y unos leves segundos de silencio, el rubio se echa a reír como desquiciado. Poco tarda en seguirle Gilbert.

—Oh mon chéri, ¡Ayer sólo fuimos a la tomatina! ¡Ahahahaha! Y acabaste así porque estabas empapado de jugo de tomate y más borracho que Inglaterra un 4 de julio.—esta vez el rojo no es de ira, sino de vergüenza. Al fin y al cabo parece que sólo hicimos eso pero…entonces… ¿Esta mañana ha sido la primera vez? Manda huevos la cosa…

—¡Dahaha! ¡Qué pena que no recuerdes lo asombroso que lo pasamos!—entiendo más cosas, por eso tengo el cuerpo lleno de marcas. Moratones por los tomatazos… tan simple...

La verdad es que siento un gran alivio. Al menos sé que lo que pasó esta mañana y lo que España me dijo es verdad, no fui un simple nombre para su lista. No sé muy bien cómo pero mis labios se ladean en una especie de sonrisa tímida mientras el ibérico me observa anonadado. Noto su preocupación sobre el tema, ahora sabe lo que yo creía hacía dos horas y teme que me arrepienta, lo noto en su mirada, esa que normalmente se ve tan llena de alegría y vitalidad ahora se está marchitando. Agarro su mano bajo la mesa, me mira y le sonrió torpemente, pues no tengo practica en eso. Noto cómo su corazón estalla en el pulso de su muñeca y observo su sonrisa radiante y despreocupada.

Y mientras los dos seres de delante de nosotros siguen riendo como dementes ante un programa de humor fácil americano, España y yo acortamos las distancias y nos besamos en los labios. Un beso simple, sencillo pulcro y discreto, pero suficiente para que al francés se le caigan las mechas y la boca del prusiano toque el suelo del asombro.

Y así fue como empezó todo, nuestra relación comenzó por una equivocación, un malentendido, pero si de algo estoy seguro ahora es que por mucho que el inició fuese tan caótico y surrealista, lo que estamos viviendo es cierto y por nada lo quiero cambiar.

PD: Desde ese año vamos siempre a la Tomatina…es algo así como nuestro aniversario… Muy adecuado por cierto.

The end ~

Palabras de cuyo significado podéis tener dudas:

Telele: Algo así cómo un desmayo o un shock.

Gallumbos: Los bóxer de toda la vida, calzoncillos, paños menores…tienen muchos nombres XD.

Aclaraciones sobre el título:

La idea salió de un comercial español en el que aparecían unos mejicanos hablando del tomate frito Orlando. El eslogan del anuncio era "¡Guate, aquí hay tomate!", frasecilla que soltaban alegres mientras promocionaban el producto.

Guate o Cuate, puede decirse de ambas maneras, pero a mí la G me cae mejor que la C.

"Aquí hay tomate" es una frase hecha española que se utiliza para temas rebuscados, que dan mucho morbo y de qué hablar.

Y uniendo ambas cosas y relacionándolas con la pareja y la trama del relato vi que el título era idóneo~.

N/A: ¡Yay acabé! *aplaude animada*. ¿Cómo lo habéis visto? ¿Mal? ¿Bien? ¿Pasable? ¿Nefasto? ¿Awesome? Decídmelo en el Review ;).