Y aqui estoy yo con un otro trozo se la historia.
Burbujita Malfoy: Jajaja Herms la pobre va a tener k soportar algunas cosas...Hasta a mi me da un poco de pena =D
Gracias por leerme mi niña.
laurayuli: Uff...mi musa no me dejara tranquila por un laargo tiempo, pero no me importa jajaja Gracias por leerme!!!
De verdad que lo aprecio, mucho mucho mucho.
Sobeyda S. Granger: Para que lo sepas!!! asi que ponte los cinturones y preparate para el viaje de tu vida xD
AngieShields: Si!!! Vamos a ver como resulta ser su lado malo xD Gracias por pasarte!!!
Mis niñas!!! Gracias por su tiempo!!! De verdad que lo aprecio y ojala que lo esten disfrutando de la misma manera
que yo lo estoy haciendo. =D
Gracias a aquells que leen en la oscuridad. ;)
Tiene tortura...asi que:
Guerra avisada no mata soldado!!!
4. Régulus Arcturus Black
*-*-*-*
En un lugar alejado; Él caminaba por las calles, mientras miraba las vitrinas de las tiendas. Las personas iban y venían rápidamente por su lado, ignorando su presencia. Resopló. Era un hombre de tez india, cabello negro como la noche y ojos rasgados; Su nariz perfilada, hacia dudar a cualquiera de su origen.
Levantó la mirada, posándola en una muchacha que caminaba de manera despreocupada. Ella lo miró regalándole una sonrisa, para perderse tras la puerta de una tienda. Olvidando el incidente, aquel hombre continúo caminando: Iba despacio, pero decidido.
El olor a lluvia se hizo presente en el ambiente y una gruesa gota cayo en su frente. Mirando hacia arriba, como acto reflejo, otra gota cayo en su ojo y maldijo por lo bajo. Odiaba los días lluvioso, ya que le hacían ir atrás en el tiempo a cosas que no quería recordar. Se secó con la mano de inmediato, fijando su vista en los edificios. Dobló a una calle desierta y se detuvo frente a uno de aspecto viejo pudiendo apreciar la frágil estructura del mismo: Algunas ventanas estaban rotas, una que otra tapada por tablas, previniendo la entrada de intrusos y se encontraba ligeramente inclinado.
El cielo se empezó a oscurecer. Una anciana mendiga estaba sentada al lado de la puerta mientras sujetaba un vaso; Era de aspecto asiático, tez blanca amarillenta y el pelo gris envuelto en un moño. Lo miró, agitó el vaso y al ver que esté no estaba dispuesto a dar algo, dejó de agitarlo y continuó observando hacia el frente con la mirada perdida.
Él siguió estudiando el edificio. Estaba seguro de que ese era el lugar. La puerta de color crema sucia, tenía escrito bruja con tinta de aerosol. El aspecto abandonado, le aseguraba más de su localización. A su derecha, un grupo de muchachos se acercaban hablando entre si. Uno de ellos chocó con su hombro, obteniendo la atención del hombre.
-Muggles -susurró con tono de disgusto.
El chico continúo mirándolo, hasta que otro le toco el hombro y él se reintegro al grupo.
La anciana mendiga lo examinó.-Entra -dijo.
Él la miro de manera desconfiada, luego de varios segundos asintió. En ese momento, el estruendo del relámpago dio comienzo a la estrepitosa lluvia dándole mala espina y haciendolo sentir incomodo. Entró al edificio dándose cuenta que todo estaba a oscuras.
Podía imaginar lo que había a su alrededor, por el ligero resplandor de la luz de afuera. Respiró profundamente y tosió. El lugar olía a cenizas y a madera podrida. Estaba a punto de sacar la varita, cuando las luces se encendieron. El ligero "buzz" de la electricidad que emitían bombillas además del fuerte soplar del viento que hacia la madera crujir, eran los unicos sonidos que podian percibir.
Las paredes blancas le daban apariencia de hospital; había unos barandales pegados de la pared, y una que otra silla volcada en el suelo. Las grietas de las paredes estaban cubiertas de moho y los pequeños huecos que habian en el suelo le danban un aspecto a un mas deteriorado. Guardó la varita y levantó el rostro.
Un niño lo miraba desde el comienzo de las escaleras que parecían que se dirigía a un sótano; Era de pelo castaño opaco y piel blanca, con nariz chata. Sus ojos eran casi blancos enteros con excepción a las pupilas que era lo único negro que se veía en los ojos. Su cuerpo era delgado y frágil. Parecía estar ciego, este le hizo señas de que lo siguiera y él obedeció.
Caminaron lentamente hasta el comienzo de unas escaleras. Las paredes estaban manchadas de negro, como si todo antes hubiera sido quemado en un gran fuego. Los escalones se sentían como cenizas bajo sus zapatos y el olor a humedad se hizo más fuerte. Entró la mano bajo la capa y sujetó con fuerza la varita, algunas puertas estaban abiertas pero todo estaba en completa oscuridad.
Continuaron bajando hasta que se detuvieron en una puerta muy particular. Estaba pintada de rojo y una antorcha en la entrada que alumbraba parte del piso. Observó con detenimiento la puerta esperando que se abrieran…
El niño se detuvo frente a esta y señalo la antorcha. Él se acercó y la tomó. En ese momento el niño agarró el manubrio y lo giró. Una fría brisa salió por ella, logrando que el fuego de la antorcha se agitara. El pequeño caminó hacia dentro y el hombre lo siguió. Con un chirrido, la puerta se cerró tras ellos. Avisándoles que se adentraban a la boca del lobo.
*-*-*-*
Voldemort respiró profundamente. No quería hacerle daño, era su propia sangre…pero la chica no le dejaba otra alternativa.
-Black, sujétala- ordenó.
El hombre de ojos verdes se acerco a ella. -No me toques -dijo entre dientes.
Al sentir las manos apoderarse de sus brazo trato de moverlas, pero el hombre doblo sus muñecas provocándole dolor. Ahogo un quejido. El que no debe ser nombrado, levantó la varita y le apuntó a su padre.
-¿¡¿Qué haces?!?- exclamo ella al imaginarse las intenciones de aquel ser. Sus ojos se movían rápidamente observándolos a ambos, un nudo se formó en su garganta impidiéndole tragar.
-Lo preguntaré una veces más niña, ¿Dónde está Harry Potter?-
-¡No lo sé!-
-Si no me respondes no me dejas otra alternativa que matarlo-dijo con enojo.
Los ojos de la chica se abrieron de manera desmesurada, empezó a moverse pero nuevamente doblaron sus muñecas produciéndole dolor haciéndola detenerse.
-¿Dónde está?- exclamó.
- ¡No lo sé!- respondió asustada, por su cuerpo pasaron ligeros espasmo y empezó a temblar.
-No te preocupes hija…-Hermione miró a su padre con ojos llenos de angustia.
-Papá-
-Yo estaré bien.-
-Avada Kedabra- el haz de luz dio de lleno en el pecho del hombre, inundando la habitación de luz verde.
-¡No! –Gritó y cerró los ojos.
El resplandor se disipo y pudo contemplar el cadáver tirado en el suelo. Los abrio lentamente y observo a su padre. Su rostro no reflejaba terror, sino más bienestar. Su labio tembló y rencor empezó a formarse en su interior. La idea de que tal vez estaba durmiendo y no había despertado de esa pesadilla pasó por su mente, siendo desechadas rápidamente por el dolor que empezó a nacer en su interior. El dolor no se sentía en un sueño… ¿o si?
-¡Robert!- su madre se acercó al cuerpo de su padre y acerco su oído a la boca de su esposo. Ahogo un gemido al notar que no se escuchaba la respiración y el pánico se percibió en su respiración- ¡Dios mío! ¡Robert! - empezó a darle con su frente en el pecho tratando de revivirlo mientras, mientras las lagrimas resbalaban por su nariz.
Hermione solo podía observar la escena ¿En verdad estaba muerto? Su padre… Muerto. Sus ojos empezaron a arder y su nariz a picarle por dentro.
-¡Robert, amor! ¡No me puedes dejar en este momento!- el llanto de su madre se hizo más fuerte. -Te necesito…-dijo con voz quebrada. La mujer levantó la vista y la clavó en el ser, lo miro con detenimiento mientras trataba de formar las palabras en su mente.- Eres un desgraciado - dijo escupiendolas mientras gruesas gotas salían de sus ojos y sus labios temblaban.
Voldemort alzó la varita y le apuntó a la mujer.- Ahora niña, ¿Dónde esta? -preguntó sin la menor señal de perturbación en su rostro.
-¡¡¡No lo sé!!!
-Avada...- pronunció lentamente.
-¡No! ¡Te lo juro, no sé donde está! -respondió desesperada. -Nadie dice donde se esconde- un suspiro escapo de sus labios al sentirse presionada a decir un gran secreto- de esa manera, si alguien es atrapado nadie corre el riesgo de ser encontrado, es nuestra medida de seguridad-
Miró a su madre. Está estaba cabizbaja y sus sollozos casi no se escuchaban. Al parecer no se había dado cuenta, que hacia solo unos segundos, le habían apuntado para lanzarle una de las maldiciones imperdonables que hubiera acabado con su vida. El cuerpo de su padre permanecía tendido en el suelo y un dolor en el inicio de su estomago se hizo fuerte, sentía que quería vomitar.
Voldemort bajó la varita. -Bueno…-Guardó la varita en el bolsillo de la túnica.- Si no sabes, pues me podrás ayudar de otra manera.
La chica empezó a moverse de nuevo, y su mirada chocó con la del niño. Tenía una sonrisa dibujada en el rostro y sus manos estaban entrelazadas sobre su abdomen, sostuvo la mirada hasta que Voldemort levantó su rostro.
-Serás mi espía-la chica le escupió en el rostro.
-¡Nunca!
Voldemort le dio una bofetada haciendo que el rostro se moviera a un lado debido al impacto. Está se mantuvo unos segundos con el rostro bajo y movió la mandíbula volviéndola a su lugar, luego lo miró. De su nariz salía sangre y un delgado hilo de sangre descendía por su boca.
– Nunca te ayudaría –La chica levantó el rostro.
Voldemort alzó el brazo y le propino otra bofetada. Rapidamente sacó su varita y le apuntó.– No estas en la mejor posición para rechazarme niña – respondió, se escuchaba más enojado que nunca, apuntó con determinación.
–No lo haré –
-Crucio- el cuerpo de la castaña empezó a deslizarse. Black la soltó mientras está se sujetaba los costados, dejo escapar un gemido de dolor y el sollozo de su madre incremento.
-¡¿¡Está loco!?! – exclamó la madre saliendo se su estupor. Voldemort bajó la varita.
Hermione se quedo en el suelo mientras continuaba agarrándose ambos costados. El dolor todavía la embargaba, se sentó en el suelo. Tosió y sangre salió de su boca. Black la alzó y ella ahogo el quejido. El hombre la trató con más delicadeza.
Voldemort la miró. Hermione tenía los ojos cerrados mientras Régulus la mantenía agarrada por los brazos. Estaba débil y podía a duras penas mantenerse de pie. Con la varita, levantó el rostro de la chica; más sangre emanaba de su nariz, y el labio inferior estaba partido en un costado, su ojo izquierdo empezaba a hincharse. Está abrió los ojos.
-Hagamos un trato-la chica dirigió su rostro a su madre.
Voldemort lo dirigió hacia él para obtener su atención. -No te mato… pero a cambio, debes de ayudarme –retiró el pelo del rostro de ella con la varita.
Hermione tragó de manera sonora, le costaba trabajo respirar. - No te ayudaría ni en un millón de años – dijo casi sin voz, Voldemort levantó la varita y le apuntó nuevamente.
- Crucio - al caer empezó a gritar desesperadamente, ya no podía soportar más.
Las lágrimas se deslizaban por su rostro como piedras que rodaban cuesta abajo a gran velocidad. Sentía que tomaban cada hueso de su cuerpo y lo rompían; que millones de pequeñas dagas se clavaban en su cuerpo, el aire que entraba a sus pulmones era limitado, difícilmente podía respirar. Gritó nuevamente tratando de liberarse del dolor que la recorría. Escrudriñaba en su recuerdos tratando de agarrase a algún momento feliz que la ayudara a enfocar su mente en algo más, pero el dolor incremento y grito con más fuerta. El sudor resbalaba por su frente.
-Detente-susurró
Voldemort alejó la varita. Ella volvió a toser y cerró los ojos. El dolor era intolerable, era como tener muchos dedos aplicando presión en cada punto que le dolía. Black la levantó.
-¿Qué tal si no mato a esta mujer? Esta… que llamas madre.
Hermione levantó el rostro lentamente con los ojos cerrados, pestañeo varias veces aclarando su vista.-Te odio-dijo entre dientes.
-¿Es ese un si ó un no?-
Hermione volvió a observar a su madre quien se mecía sobre si misma mientras cubría su rostro con sus manos.-De acuerdo- Respondió en un susurro.
Se alejó de ella, tomó a su madre por los brazos y la alzó:
–Smith- el hombre que estaba detrás de ella la agarró –Llévala a su celda- esté asintió, no se podía ver el rostro por la mascara y la capucha que llevaba puesta. –¡Y tú! ¡Haz algo con ese cuerpo!- dijo señalando el cuerpo del Señor Granger, el otro hombre asintió.
El mortífago tomó el cuerpo de su padre, se lo puso sobre el hombro y salió por la puerta de la celda. La chica continuaba sostenida por los brazos. Casi no sentía sus piernas y más sangre bajaba por su nariz, su cabeza daba vueltas y supo que pronto perdería el conocimiento. Pronto.
Voldemort alzó la mano e hizo un movimiento, Lucius salió de la celda seguido de Bellatrix. Hermione hecho un vistazo alrededor de la celda, solo quedaba el niño, quien no debe ser nombrado y el hombre que estaba sosteniéndola. Era otro Black pero... ¿Quién podría ser?
-Régulus, déjala ir-
El ojiverde la bajo lentamente hasta dejarla en el suelo. La castaña reprimió un quejido al tocar el piso y puso su frente contra la pared de piedra, el frió le ayudaba un poco con el dolor.
-¿Régulus?- dijo ella en un susurro casi inaudible, ¿No fue él, el destructor del Locket? Abrió los ojos, la puerta se estaba abriendo. -Ellos vendrán a buscarme-murmuró. Voldemort la miró.
-¿Qué dijiste?- Hermione humedeció sus labios y tragó.
Su garganta estaba carrasposa y su boca estaba seca. Le dolía hablar y el simple hecho de respirar le oprimia el pecho.-Mis amigos vendrán a buscarme-
Voldemort miró al niño, esté camino hacia donde estaba Hermione. Subió la mano y con un ligero movimiento de esta, Hermione se alzó en el aire ahogando un gemido. Miró al pequeño, esté sonreía alegre. Empezó a mover la mano y ella empezó a moverse también. Reía mientras la veía mecerse estremeciéndose al escucharlo. Esto no era normal.
-Ya nos hemos encargado de eso- hizo una mueca.-Te fuiste de vacaciones a Madrid, ¿lo recuerdas?- respondió con tono burlo.
Dos gotas de sal se deslizaron por sus mejillas perdiéndose junto con la mugre del piso. El niño la dejo caer de manera violenta y ella gimió.
-¡Sebastián!-Exclamo El señor oscuro, el pequeño bajo la mirada.
Hermione dirigió su vista a Régulus y esté mantenía la cara disimuladamente sorprendida. Voldemort se giró y él volvió a su semblante serio, caminó y salió por la puerta de la celda, el niño lo siguió. Detrás de él, salió uno de los últimos de la generación de los Black.
La leona se acostó en el suelo y el dolor la abrazo como una manta. Continuaba sangrando de la nariz y suavemente se pasó la lengua por la cortada de la boca, haciendo que le picara. Trató de cambiarse de lugar pero se lastimó las costillas. Cerró los ojos fuertemente y dejó escapar otro quejido. Empezó a hipar. La chica sintió las lagrimas aglomerarse en sus ojos.
Pestaño y la imagen de su padre muerto, tirado en el suelo apareció ante sus ojos. Las lagrimas descendieron lentamente
por su mejilla, y el otro hipado logro que todos sus músculos se tensaran torturándola. Un suspiro salió de sus labios, se abrazo suavemente a si misma y cerrando los ojos quedó inconsciente.
Quiero subir dos caps al mismo tiempo...
Trabajo en ello...pero soy conciente de que mi betas
terminaran hartas de mi xD
Asi que, trato lo mejor que puedo
Gracias por su tiempo!!!
Vuelvan Pronto xD
Besos
