Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de la gran señora Stephanie Meyer. La historia si es mía.

Abrí los ojos con debilidad. Lo primero que mis ojos captaron fue el techo de concreto, mis ojos viajaron desde el techo hasta las paredes blancas y brillantes. Fruncí el ceño, no estaba en mi habitación, no estaba en mi casa. Estaba en una habitación completamente blanca, había luces brillantes por toda la habitación, estaba acostada en una cama dura y desnivelada. Me incomodaba la mano derecha, mis ojos viajaron hasta ella, tenía una aguja de forma de mariposa insertada en la mano.

–¿Bella?

Reconocí esa voz inmediatamente. Era una voz suave y cantarina.

Alice.

–¿Alice? –mi voz era un murmullo inaudible. No tenía fuerzas necesarias para hablar con claridad.

–Sí, aquí estoy. Tranquila –me acarició la mejilla izquierda.

Parpadeé varias veces.

–¿Dónde estoy?

Todo se veía borroso, confuso y, claro, muy brillante y blanco. Volví a parpadear para ver si todo se aclaraba. No obtuve resultado alguno.

–En un cubículo. Estás en el hospital.

Ya va. ¿Cómo y cuando llegué hasta un hospital? No entiendo nada.

–¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?

–Tres días.

Si hubiera estado bebiendo agua, u otra, cosa la hubiera escupido por la sorpresa que me dijo Alice, pero en vez de eso abrí los ojos como platos.

–¿Qué? Pero… ¿Qué? Yo no… -no pude completar ninguna pregunta u oración. ¿Qué rayos me está pasando? Estoy balbuceando mucho.

–Tranquila, Bella. Vas a salir de ésta.

¿De ésta? ¿De qué rayos me está hablando?

Ella notó mi confusión.

–Renée te encontró tirada en el suelo de tu habitación, estabas botando litros de sangre, el suelo estaba completamente empapado de tu sangre –tomó aire por la nariz y luego lo expulsó–. Phil y Renée te llevaron a emergencias. Te rompiste la cabeza, tuvieron que operarte de emergencia y te transfucieron varios litros de sangre… Ahorita estás recibiendo otro litro –hizo una mueca de disgusto y luego me señaló con la barbilla la intravenosa.

–Yo… Alice… Lo siento mucho –lágrimas descendieron de mis lagrimales una por una, éstas seguían una a la otra como una hilera de hormigas.

–No tienes por qué disculparte, no es tú culpa.

–¿Qué pasó con mis pies? –recordé–. Antes me ardían por montones y la piel se me despellejaba, ahora no siento nada.

–Ah, sí, con eso no sé qué pasó o qué te hicieron. No creo que te hayan estirado la piel, la piel de la planta de los pies es delicada para estirarla.

–Tendré que preguntárselo a Renée –reconocí.

Ella suspiró.

Un sollozo irrumpió mi pecho.

Ardor

Pies

Levantándome

Caminaba

Resbalé

Una risa macabra

Oscuridad

Fueron unas palabras que se me vinieron a la mente. Y empiezo a recordar gran parte de esa mañana, no gran parte, sólo una partecita mínima.

–¿Quieres que llame a la enfermera?

–¡NO! Odio a los doctores y todo ese tipo de personas.

–¡Oye, gracias! Entonces odias a Carlisle –volteó los ojos.

–Carlisle es…

–…médico –completó mi oración, pero más bien me interrumpió.

–Lo siento –susurré.

–No te preocupes, yo no me enojo –me guiñó un ojo.

Me sentí una grosera, una maldita grosera, siempre yo de torpe, siempre escupo las palabras que no debería escupir. ¡Agh! A veces me odio a mí misma.

–No, de verdad, tranquila, Bella.

¿Me leyó la mente o qué?

–Mmm…, ok –fue lo único que pude decir.

–¿Quieres algo de comer? Te han suministrado bastantes vitaminas por la intravenosa, además de la sangre de otras personas, claro. Me imagino que no debes tener hambre, no has comido en tres días.

–En realidad, puede resultarte raro o sorpresivo, no tengo ni una pizca de hambre.

–¿Agua? ¿Jugo?

Negué con la cabeza.

–No, tampoco tengo sed.

–En tal caso, voy a buscar a Carlisle. No vayas a hacer algo estúpido –arqueó las cejas y se marchó.

¡Ja! Como si pudiera levantarme de la cama o arrancarme la intravenosa. Aunque… ¡No! No voy a arrancarme la aguja.

¿Por qué siempre me pasan estas cosas a mí? Si no me rompo la pierna me rompo un brazo, si no me ahogo en el mar me raspo la rodilla u otras cosas me pasan, ¡vaya suerte que tengo, Dios!

Una brisa fría cruzó por la blanca y brillante habitación. Me estremecí aunque no tenía frío. Creo que necesito dormir un poco más, aunque no tengo sueño. Tres días completos durmiendo, inconsciente, es mucho.

Me sentí sorprendentemente relajada y algo soñolienta. Bostecé. Tal vez es que sólo tengo hambre y por eso me siento de este modo, si, ¿qué otra cosa puede ser?

Mis párpados se cerraban por cada segundo que pasaba, mis párpados se sentían cada vez más pesados sobre mis ojos por cada minuto que pasaba, creo que sí necesito dormir un poco más. Mis párpados se cerraron.

Mi mente vagó por recuerdos borrosos…

Iba caminando por las calles lodosas de un parque de Forks con mis dos mejores amigas: Ángela y Jessica, estábamos hablando como loras –más bien Jessica, Ángela y yo sólo asentíamos y decíamos comentarios cortos.

Era un día nubloso, típico de Forks, pero no estaba lloviendo o nevando –sólo le puedo ver lo positivo a esopero las calles estaban lodosas a causa de la tormenta que cayó anteayer, y apenas se podía caminar.

Decidimos por sentarnos en una banca del parque y que Jessica continuara parloteando, con más animo de lo debido, sentada.

–… quiero viajar en primavera a París, quiero hacer compras por allá, aunque los pasajes me saldrán demasiado caros, voy a tener que reunir dinero o pedirle prestado a mis padres y les pago cuando vuelva. ¿Chicas, no quisieran venir conmigo? Será divertido, compraremos hasta morir, yo les pagaré los gastos. Aún recuerdo cuando fui a Italia con mis padres, la mejor experiencia de mi vida. Fui a todos los monumentos nacionales, saqué muchas fotos, ¡Dios!, fue increíble. ¿A ustedes no les gustaría tener acento británico? A mí sí, ese acento es hermoso, único. Desearía haber nacido en Londres, ¿a ustedes no? Sería increíble si…

Ángela y yo nos miramos a hurtadillas y compartimos una risita. Jessica nunca para.

Luego, como veinte minutos después, Jessica le dio un busco giro a la conversación.

Oye, Bella, ¿qué has sabido de Jacob? Está muy concentrado en sus estudios de la universidad.

Jacob.

Mi recuerdo borroso de mis amigas y yo se desvaneció remplazándolo otro por imágenes entre Jacob y yo. Imágenes que me causaban dolor en mi alma, esas clases de imágenes que te dan ganas de partirte en dos. Quería gritar hasta quedarme muda, pero mis cuerdas vocales no proferían ningún sonido.

Las imágenes siguieron pasando con demasiada rapidez, hasta que se paró en una realmente dolorosa.

Estábamos Jacob y yo en una habitación con poca luz, besándonos, abrazándonos, con rudeza, pero nada más estaba ocurriendo.

Abrí los párpados de sopetón.

–¡Bella, gracias al cielo!

Renée estaba histérica, se notaba en su voz.

–¡Me diste un susto de muerte!

Recorrí toda la habitación con mis ojos. Alice se encontraba sentada en una silla en el lado derecho de la habitación blanca, observándome con cautela. Y, también, estaba Carlisle revisando la transfusión de sangre.

–En realidad, a todos nos diste un susto de muerte –intervino Alice con voz calmada pero áspera.

–Dos sustos –añadió Carlisle volteándose hacia a mí y clavando su mirada en la mía.

–¿Otro? –pregunté alarmada.

–Tuviste una convulsión por cinco minutos, casi te perdíamos.

Renée jadeó de dolor.

–Bella, vas a tener que quedarte un par de semanas en el hospital. Tengo que tenerte en revisión, hasta que no estés completamente estable no puedo enviarte a casa.

Asentí.

–Me siento muy débil –gemí.

–Creo que es hora comer –prosiguió Renée aún con su voz histérica–. ¿Carlisle?

Él asintió.

–Bien –ella se marchó.

Sentí una lágrima caer por mi mejilla.

–Ella está enojada, ¿cierto? Lo siento –murmuré para mí misma–. Siempre es mi culpa.

–Bella, no te culpes, por favor –masculló Alice con recelo.

–Las consolaciones sólo me ponen peor. Por favor, no me las den.

Y seguí con mi alma rota.

Hola!

Ok, primero quiero pedirles disculpas porque no actualicé ni el viernes, ni el fin de semana, ni ayer. Ok, les voy a decir el porqué:

1ero: yo no actualizo los fines de semana, por qué? Porque en los fines de semana estoy escribiendo el fic para adelantarlo en mi cuaderno, me quedé por la mitad del capítulo 6, y también estoy chateando en la compu o me invitan a salir, o porque estoy escribiendo mí novela que la quiero publicar en una editorial.

2do: el viernes no actualicé porque fui a comprar ropa, ayer no actualicé porque desde las 6:00am hasta las 2:00pm llovió durísimo, cayó granizo y se fue la luz como a las 10:00am, y llegó burda de tarde, por eso es que no actualicé. O sea, se imaginan 8 horas lloviendo sin parar u.u

3ero: los días que no actualice es porque estoy escribiendo mi novela.

En este capítulo tuve muchas ideas, principalmente 3 ideas, jeje :D No me decidía por cual poner.

1era: Cuando Bella describe lo de la brisa fría quería poner que vio, de nuevo, la sombra que vio en su casa, el hombre con vestiduras negras, se acuerdan? Pero después no la puse porque, o sea, ella está en el hospital no en su casa embrujada.

2da: Yo quería que Edward entrara a la habitación, pero me pareció como que… Ay, no sé cómo decirles.

Y la 3era: me decidí por la 3era idea. Que Bella tuviera un corto recuerdo borroso con sus amigas, paseando y todo lo demás, al principio iba a poner que ellas dos tenían cinco años. Aww, se imaginan? Tan lindas :D Aja, entonces, que ese recuerdo fuera interrumpido por imágenes de Jacob y que a Bella le diera una convulsión espontanea mientras está viendo esas imàgnes.

No me odien, please!

Ok, ya saben las razones por las cuales no actualizo ;)

Reviews, please!

Bye! ;)