Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de la gran señora Stephanie Meyer. La historia si es mía.

Ya había pasado una semana desde que había pasado mi horrorosa urgencia en mi casa y desde que me habían hospitalizado. Me sentía bien. Aún tenía que quedarme una semana más hospitalizada para que Carlisle estuviera de acuerdo en que ya me había recuperado del todo. Uf. Bueno, Carlisle sabe lo que hace y yo nunca desconfiaría de él. Todo por mi salud, ¿no?

Me habían quitado la intravenosa y ya me habían dejado de transferirme sangre de otras personas a mi cuerpo, de tanto oler la sangre me mareaba. De lo que no me había dado cuento –y tampoco había sentido– es que tenía una venda blanca y grande alrededor de mi cabeza, la cubría, no me molestaba. Supuse que tenía esa venda por haberme roto el cráneo.

Ya estaba comiendo comida normal sin problemas y me habían transferido de la habitación blanca y brillante a una habitación con la caliente luz solar que penetraba en la única ventana que había, tenía colores más alegres pintados en la pared. Un color amarillo igual que los rayos del sol. Había un baño –obviamente– y un televisor, no era tan aburrido como pretendía que eran las hospitalizaciones. Pero si era deprimente. Ver a tantos enfermos me da una sensación de enfermarme, y me deprime. Pero me deprime más aún ver a bebés y niños pequeños que están sufriendo por enfermedades. Solté un gemido.

Ahorita estaba comiendo mi desayuno –por parte de la cocinera del hospital–, viendo la tele –más o menos– y leyendo una revista. Estaba sola en la habitación. Renée se había ido con Phil y el resto de la familia a hacer compras en el supermercado, Alice se había ido con ellos. Carlisle estaba salvando vidas con otros médicos y enfermeras ahora mismo, por supuesto. ¿Y a quién más me queda? Creo que a más nadie.

Tomé un sorbo de mi jugo de naranja y seguí leyendo mi revista Seventeen. El que iluminaba la portada era la banda Paramore. Adoraba esa banda.

Tres golpes en la puerta captaron mi atención.

Abrieron y cerraron la puerta de mi habitación de forma instantánea. Mis ojos volaron hasta la parte derecha de la habitación –donde estaba construida la puerta de madera–. Sonreí con todas mis ganas.

–¡Edward! ¡Qué sorpresa! Hola

–Hola –me sonrió. Sentí que me derretía. Esa sonrisa suya hacía algún efecto en mí que hacía que me derritiera por dentro. Aparté la mirada y la clavé en el televisor.

–¿Qué te trae por aquí?

–Carlisle y Alice me contaron la… el problema que tuviste en tu casa. Lo siento mucho, Bella –frunció el ceño.

–Muchas gracias, Edward, es muy dulce de tú parte. Pero yo no le diría problema a lo que me sucedió, yo le diría catástrofe. Sí, es una buena definición –eché una carcajada.

Él suspiró.

–¿Te interrumpí algo?

Le di un mordisco a mi sándwich, mastiqué y luego tragué con cuidado.

–No, sólo desayuno y veo la tele –le sonreí lo mejor que pude–, y leo una revista. Te puedes sentar en aquel sillón –le señalé el sillón azul marino que estaba situado en el lado izquierdo de la habitación, donde estaba la gran ventana donde se podía ver una parte de Phoenix.

Dejé mi revista a un lado y tomé el control remoto, fui haciendo zapping con rapidez hasta que lo dejé en Universal (1). Estaban pasando la película Orgullo y Prejuicio (2), adoraba esa novela, es una de mis películas y novelas favoritas.

Ya estaba un poco adelantada. Estaba en la escena de la lluvia donde el Sr. Darcy (3) le confiesa a Elizabeth (4) su amor profundo que siente por ella. Cada vez que veía esa escena quería gritar, amo esa escena, aunque es un poco incómoda también.

El Sr. Darcy es tan hermoso, esos malditos ojos verdes son tan cegadores. Dios. ¡Cálmate, Bella! Él no está a mi alcance aunque quisiera. ¡Ya cállate, Isabella! Le di otro mordisco al sándwich y luego tomé otro sorbo del jugo.

–¿Te gusta Orgullo y Prejuicio? –preguntó mi acompañante en una sonrisa.

Asentí.

–Sí, es una de mis películas favoritas. Tengo la novela, y no me canso de leerla –solté una risita por la vergüenza. Acabo de confesarle a Edward que leo como diez mil veces Orgullo y Prejuicio.

–Es un gran libro. ¿Cuál es tu personaje favorito?

–Tengo dos: Elizabeth Bennett y el Sr. Darcy –continué mientras veía y escuchaba cómo se desarrollaba la pelea entre Elizabeth y Darcy. Me pareció muy grosero no mirar a Edward mientras hablábamos, así que capté su atención–. Darcy es mi amor platónico, es tan lindo –sonreí.

Escuché un gruñido sofocado, yo no había gruñido, ni siquiera se parecía a mis gruñidos, y tampoco era el de Edward. Hice caso omiso y continué:

–Ok, emm… ¿Cuál es el tuyo?

–No lo sé; siempre me ha gustado el Sr. Bingley, creo que él es mi favorito.

–A mí me parece muy chistoso Bingley, sin ofender, él tiene una chispa de carisma –tomé otro trago de mi jugo–. ¿Y cómo está Alice y tus padres? No veo a Esme desde la cena en la casa de Renée, ya la extraño –solté otra risita.

–Todos están muy bien, gracias a Dios. Esme todos los días está sola en la casa, ella es ama de casa, puedes visitarla cuando te plazca pero cuando te recuperes por completo.

–Claro, claro –acepté refunfuñando hacia mi interior. Todo el mundo quiere que yo esté bien como un roble. Suspiré.

Volví la vista hacia el televisor. Estaba la siguiente escena donde el Sr. Darcy le entrega una carta a Elizabeth en la mitad de la noche.

Mientras veía la película –estaba sumergida en la trama, en realidad– una punzada de dolor atravesó mi brazo derecho y viajó hasta mi antebrazo, hice un gesto de dolor, era un dolor sumamente desconcertante. Proferí un grito de dolor. Me agarré mi brazo con mi mano derecha.

–¡Bella! ¿Estás bien? ¿Te duele algo? –se paró del sillón con tal rapidez que no noté cuando se paró al lado izquierdo de la cama.

–Sí, estoy bien… –pero el dolor aumentó–. ¡NO! Me duele mucho el brazo derecho.

–¿Quieres que llame a Carlisle?

–No…, ya se me pasará.

El dolor era como si te estuvieran retorciendo el brazo o rompiéndotelo a propósito, era como si te martillaran un montón de tornillos en el brazo. Hice otro gesto de dolor con tal sólo pensar en ese hecho. Inhalé y exhalé por la nariz tratándome de relajarme. Funcionó.

A los pocos minutos había entrado Carlisle y una enfermera, que parecía una tierna abuelita, a la habitación. Mi abuelita Marie, me obligué a pensar, la extraño tanto. Había muerto a sus ochenta y seis años, vivió bastante y disfrutó mucho la vida. ¿Cómo sería si hubiera cumplido los cien años? No me lo podía imaginar.

Carlisle me había preguntado cómo me sentía, yo le había dicho que estaba muy bien pero Edward me delató confesándole a Carlisle mi dolor del brazo derecho. Le había volteado los ojos a él. Carlisle y la enfermera me habían llevado a la sala de rayos X a silla de ruedas. Otro doctor me sacó la placa de mi cráneo y el de mi brazo derecho, mi cráneo estaba mejorando, mi cabeza estaba casi totalmente reconstruida; mi brazo –cosa que no sé cómo diablos fue posible– estaba torcido; él doctor me había preguntado cómo me había hecho esa torcedura y yo, con toda la sinceridad posible, le había confesado que no tenía la más mínima idea de cómo me lo había hecho. El doctor había hecho una mueca.

En ningún momento me había torcido el brazo mientras había estado en mi habitación del hospital, en ningún momento me había hecho algo que me lastimara a mí misma, es raro, nunca en la vida me lastimaría a mí misma, es algo ilógico. Todo esto pasó cuando oí el gruñido en mi habitación, ahí es donde empezó todo, quizá esa es la pista de todo esto, tengo que averiguarlo.

Es un canal de televisión por cable latinoamericano (en Estados Unidos y previamente en América Latina, USA Network)

Es una película del año 2005 basada en la novela homónima de Jane Austen.

Fitzwilliam Darcy es un personaje ficticio creado por Jane Austen para su novela Orgullo y prejuicio.

Es un personaje ficticio creado por Jane Austen para su novela Orgullo y prejuicio.

Hola!

Se preguntaran por qué rayos actualicé hoy si yo había dicho que no actualizaba los fines de semana? Les tengo una respuesta: el lunes empiezo clases ¬¬ 2do año :D Al principio habían dicho que comenzábamos el 3 de Octubre, pero ahora empezábamos el jueves de esta semana que pasó, sólo que yo no fui ni el jueves ni el viernes por tener flojera, jeje, mi BFF tampoco fue, wiii!

Debido a que voy a empezar clases no voy a tener tiempo de actualizar, pero si voy a escribir el fic en mi cuaderno, no se me desesperen, cuando yo tenga tiempo actualizo la novela ;) Deséenme suerte para mi 1er día de clase ;D

Mañana tampoco actualizo porque voy a comprar todos los útiles que me faltan (son poco, gracias a Dios) y luego los libros, y tampoco he escrito el 7mo capítulo del fic, así que se van a quedar esperando un poco, sorry :S

A mí me preguntaron si eran dos fantasmas, Nohemi me había preguntado eso, pues te explico: Jacob se murió (eso ya se sabe, jeje) pero el espíritu quedó atascado entre la tierra y el cielo, él espíritu de Jacob puede viajar al cielo y a la tierra, pero él sólo quiere estar en un lugar que es el cielo, él sencillamente no está descansando en paz. La casa donde está viviendo Bella tiene un espíritu maligno, y el espíritu de Jacob viaja hasta esa casa para proteger a Bella. No puedo adelantar nada de lo que tengo planeado de la historia. Entonces, si son dos espíritus como tú dices. Lo que puedo decir es que el fic se pondrá más interesante cuando llegué al capítulo 10.

Bueno, me voy a hacer el estúpido almuerzo, reviews, se lo agradezco mucho sus comentarios ;)

Bye!