Hola a todos =D

Por aquí les vengo con otro capitulo de esta oscura y extraña historia =p

Espero que lo disfruten y se dejen absorber en mi mundo.

Gracias por los reviews, follows y demas cosas =p, en verdad que me alegran la vida.

Sin mas preámbulos

Lean

Besotes, Chica Lunática.

8. Ares

El hombre frunció el ceño, sus parpados se abrieron por dos segundos antes de sentir la potente luz de la lámpara sobre su cara, inmediatamente los cerró. Se sintió mareado; Plegó los labios pretendiendo humedecerlos, mas su boca se encontraba exageradamente seca. Dejó escapar un gruñido gutural al tiempo que intentaba moverse y se encontró detenido por grilletes de metal que apresaban sus tobillos y sus muñecas. Desconcertado y asustado, abrió los ojos de manera desmesurada, ignorando la luz que penetró directamente a su retina, y empezó a moverse en un intento de liberarse.

La imagen de la mujer frente a su rostro llegó de golpe a su cabeza; Un escalofrió recorrió su espina dorsal y sudor frío se formó en su frente para deslizarse por los costados de su cara. En señal de desesperación, su cuerpo se inundó de pánico y el gritar por ayuda le pareció una opción poco convincente. El audible sonido de un golpe seco abstrajo sus sentidos de su creciente pánico, agudizándolos, proveyéndole de la suficiente lucidez para tratar de percibir algo más.

- ¿Hola? - Se quedo quieto por unos segundos, expectante, pero no obtuvo respuesta - ¿Hay alguien aquí?

El insoportable zumbido de la lámpara empezaba a darle dolor de cabeza, sentía hormigas caminar por sus entumecidos músculos. ¿Quién diablos era esa mujer? El señor oscuro no le mencionó nada sobre ella y no recordaba haberla visto antes.

El chirrido de bisagras captó su atención; instintivamente dirigió su mirada hacia el lugar del que provino el agudo sonido y alzó la cabeza intentando reconocer a quien se adentraba; La misma mujer de antes se encontraba recostada del marco de la puerta. Sus ojos brillaron con malicia al encontrarse con los suyos y sonrió complacida antes de caminar en su dirección, tenía el semblante calmado y sus pasos fueron lentos.

- Has despertado – Emitieron sus labios con voz melosa, y dio la impresión de haber estado esperado por ello mucho tiempo.

Se inclinó y deposito un beso sobre su boca, un sabor dulzón se coló por sus labios. El hombre movió la cabeza hacia un lado, rechazándola.

- ¿Quién demonios eres? - Demandó.

La mujer lo miro fingiendo a todas luces sentirse ofendida, se llevo la mano derecha a su pecho para luego pasarla por su pelo:

- He estado esperando esa carta por años – Susurró ignorando la pregunta -, algo que me indicara de que no estaba equivocada, que mi hijo aun vivía…

- No soy Lord Voldemort – Dijo, con la esperanza de que bastara para sacarlo de ese embrollo. Humedeció sus labios y se aclaró la garganta logrando suavizar el creciente nudo que se le había formado - Solo soy su mensajero. Me llamo Eric, Eric Heath – Su voz fue temblorosa y contenía una nota ligeramente esperanzada.

Ella sonrió, con la sonrisa más macabra que había visto en toda su vida; su cuerpo reaccionó estremeciéndose.

- Lo sé… pero él te mando como sacrificio… ¿No te lo dijo?

El deleite en sus ojos fue evidente, antes de empezar a examinar el relieve de su pecho con denotada lujuria.

Él abrió los ojos de manera exorbitante: - Está equivocada…

- Sabes, eres hermoso… Eric – Le interrumpió, acercándose un poco más al rostro del mortífago, escudriñándolo con la mirada -. Con tu pelo negro ondulado y… tus ojos… te pareces mucho a mi amante - Dijo ilusionada. A los pocos segundos, su semblante se tensó y clavó los ojos en los labios del hombre -, aunque él puede tomar la forma que quisiese – su voz denotaba una leve pizca de enojo, acercó sus dedos a los labios entreabiertos del moreno y los delineo - Es un Dios…

Ella se giró rápidamente dándole la espalda, al parecer un recuerdo había llegado a su mente y quería alejarlo. Eric dejó escapar el aire por sus labios lentamente tratando de consolarse con la esperanza de que aquella mujer se fuera, pero en ese momento la vio girarse; La morena sujetaba una cuchilla en sus manos, la cual colocó en su boca y con un hábil brinco, se sentó a horcadas sobre él. Su semblante se encontraba serio y aunque sus ojos no chocaron con los suyos percibió su enojo.

Atravesando la túnica y rompiendo la camisa del hombre, una diminuta sonrisa se dibujó en los labios de aquella extraña; Acercó el dedo índice al pecho expuesto de Eric y un jadeo escapó de sus labios, excitándola. Descendió por su abdomen, deteniéndose en el broche de sus pantalones:

- Tienes un buen cuerpo - La morena se humedeció los labios contemplativamente - Eres uno de los mejores sacrificios que me han ofrecido Eric - Sonrió de lado. Aceró la navaja al pecho del mortífago y este empezó a removerse nerviosamente -. Harás que te haga una mala cortada, querido - La morena cerró los ojos y alzó el rostro hacia el techo murmurando palabras que para otros oídos no tenían sentido.

Cuando lo volvió a mirar notó que sus ojos habían cambiado a un gris metálico.

- Por Merlín - Profirió asustado. Su cuerpo dejo de moverse, petrificado por el terror - ¿Qué vas a hacerme? - Preguntó, temiendo la respuesta. Él no había dado consentimiento a aquello, su señor solo le había dicho sobre la entrega de la carta, pero no esperaba que una demente lo asesinara por puro placer.

Ella acercó la navaja a su pecho y continuó murmurando palabras en un extraño idioma, luego presionó la cuchilla sobre la piel del hombre volviéndose sorda al escuchándolo gritar.

Eric intentó librarse de las cadenas que lo apresaban en cuando sintió la cuchilla abrirse paso por su piel. Arqueó la espalda a medida que ella se acercaba a su ombligo; Sus gritos y gruñidos mermaron cuando levemente la mujer empezó a levantar la cuchilla reduciendo la presión de la navaja. Él gruñó dándose por vencido, podía ver como sangre empezaba a brotar de la herida formando delgados caminitos por los huecos de sus costillas, el dolor era intolerable y sentía ganas de llorar. Ella presiono la unión de sus costillas y más sangre emanó de la herida en respuesta.

- ¡Maldita! - Bramó. Cerró los ojos tratando de calmar los latidos de su corazón.

- Shh - Ella se inclino y lamió la herida.

- ¿Eres un vampiro? – Preguntó temblorosamente.

Ella le sonrió. Tenía la boca llena sangre y en sus ojos irradiaba una gran satisfacción, relamió sus labios.

- No querido… Soy una simple gitana, condenada a vagar por el mundo mortal, siendo inmortal.

Levantó nuevamente la cuchilla y sin vacilar, lo apuñaló en el abdomen, directamente al estomago.

Un profundo grito escapó de la garganta del joven y apretó fuertemente su mandíbula, sentía que el alma se salía por la herida y el aire abandonó sus pulmones. Ella se acercó a su oído y apresó el lóbulo de su oreja, deslizándolo lentamente por sus dientes.

- Soy la gitana, amante de Ares, dios de la Guerra - Le susurró lentamente - y Voldemort tiene a mi hijo - torció la cuchilla y el sonido de la carne rasgándose sonó seco en sus oídos.

Él exhaló el poco aire que quedaba en sus pulmones a modo de lamento, al mismo tiempo que cerraba sus ojos.

Voldemort se paseaba por la enorme estancia, como una sombra a contra luz por la luminosidad que emanaba de la chimenea. Grandes estanterías desbordantes de libros se levantaban contra las paredes de manera amenazante, y el candelabro que se balanceaba en el techo permanecía apagado. Su serpentino rostro brillaba en contraste con la oscuridad que lo abrazaba y su cuerpo se estaba envuelto en la usual túnica negra. Se aproximó al sitial ubicado entre los dos ventanales que se encontraban cubiertos por pesadas cortinas. Aun sentía la extraña acritud que siempre se presentaba en su paladar cuando dejaba a la chica en una de las habitaciones de la mansión.

Sus ojos se clavaron en uno de los mortífagos que lo acompañaban en el despacho - Necesito esa poción, y la necesito ahora, Severus - Siseó.

- Mi lord, una poción con propiedades tan especiales toma su tiempo, es peligroso administrarla a medio ciclo de cocción – Respondió Snape reverencial. Su semblante se encontraba tranquilo y sus ojos brillaban con suficiencia.

Voldemort se le acercó, deteniéndose a escudriñar su rostro - ¿Cuánto tardara?

- De dos a tres días - Respondió sin dudar.

Voldemort lo examinó una vez más.

- Señor – Interrumpió el otro hombre presente. Llevaba una bata de laboratorio y sus manos dentro de los bolsillos, el pelo rubio de aspecto sucio le caía por la frente, los espejuelos negros se deslizaron por su nariz, indicando que estaba sudando. Aclaro su garganta antes de continuar - Recuerde que no es solamente para confundir la mente, es para que nos de paso a los pensamientos, y poderlos… modificar - Dijo formando una bola imaginaria con las manos -. Es implantar recuerdos falsos en su subconsciente, obligando a su mente a crear… otra personalidad.

En ese instante se escuchó el llamado desde el otro lado de la puerta y el hombre se silenció, tras esta apareció un individuo de pelo negro y semblante sereno.

- Mi lord – Régulus hizo una reverencia - Snape…Ward - Estos asintieron con la cabeza.

- ¿Qué ocurre? – El señor oscuro se alejó de los otros mortífagos para dirigirse de nuevo a su asiento.

Régulus respiro profundo y alzo una ceja - Vampiros, Señor.

- Pensé que ya habíamos terminado con ellos - Replicó relajando los músculos de su cara - Tendrán toda la sangre que quieran…

- Señor, dicen tener miedo - Interrumpió Régulus -, argumentan que se acerca su destrucción.

Voldemort lo miró contrariado y luego se dirigió al niño que se encontraba sentando en uno de los sillones del estudio con un libro en el regazo. Una vela flotaba cerca de su cabeza ofreciéndole iluminación; el pequeño se movió algo incomodo en la silla y prosiguió con su lectura.

Régulus lo observó a su vez y alzó imperceptiblemente una ceja al dirigir nuevamente la mirada hacia el mago tenebroso. Al parecer el-que-no-debe-ser-nombrado había entendido a que se referían los bebedores de sangre, porque su semblante se ilumino con comprensión.

Voldemort sabía que el pequeño no iba a ser para nada bueno y que lo único que probablemente le traería serían problemas.

Dejando de lado el aura de poder y sed de sangre que expelía, principal razón que había despertado su interés, Sebastián también podía controlar los elementos que le rodeaban y eso había incrementado su curiosidad por el pequeño. Convenciéndose de que posiblemente lo necesitaría, decidió quedarse con el crío… dentro de poco, tendría a su madre apresada recibiendo órdenes solo de él.

Cuando llego a la mansión, examinó el mapa y leyó la carta que le estaba dirigida… La releyó una y otra vez sin aún poder asimilar que había sido engañado por Amanda. Él siempre supo que esa mujer no era idiota, al contrario, siempre brilló por su inteligencia y astucia; Amanda había estado al tanto del día, el mes, el año… de todo; hasta le dijeron que sería él mismo el responsable de su muerte, tal parece que lo había estado esperando. Lo que escapaba de su comprensión era: ¿Por qué ella no hizo nada al respecto? Tenía todas las armas necesarias para salir intacta del propósito de aquel hombre al ella cariñosamente siempre llamaba 'Tom', pero al parecer, tramaba algo, y él no terminaba de descubrir qué.

- ¿Qué está ocurriendo, Señor? - Inquirió Régulus. Tenía las manos en los bolsillos y la frente fruncida. Su pelo negro con corte medio estaba algo alborotado, y algunos mechones se colaban por su cara. El estar siempre vestido de negro terminaba el toque de elegancia que le brindaba su apellido.

Siendo solo un niño, se había dejado manipular por aquel hombre, y aceptó unirse a los mortífagos buscando la aceptación del padre que nunca se conformaba con sus esfuerzos… Pero al ser enviado a asesinar por simple vicio, noto que su alma no podría con ello, no nació para ser asesino, y lamentablemente se dio cuenta de eso cuando ya era muy tarde para echarse atrás, las vidas inocentes que había arrebatado y los actos que había cometido eran irreversibles.

Al principio, inocentemente creyó que podía negarse y déjalo todo, solo para dar con la cruda realidad de que no podía renunciar a aquella 'ganga', ellos se habían transformado en su "familia" y no había manera de abandonar aquel grupo de Portadores de Muerte, y mucho menos de salir intacto en el intento.

Se lamentaba por su poca suerte, de haber terminado en Slytherin y tener ese futuro, también de que su hermano hubiera terminado en Gryffindor y gozara de una libertada que él envidiaba. Secretamente idolatraba a Sirius por haberse negado a los deseos de su padre.

Quedó totalmente sorprendido al enterarse de que Bellatrix había sido la culpable de la muerte de su hermano mayor.

Y la sed de venganza creció aún más dentro de él. Tal vez Bellatrix fuese al igual que ellos portadora del apellido Black, pero era completamente indigna de la sangre que recorría sus venas, mucho menos de arrebatarla.

Hacía años que luchaba internamente por la destrucción de Lord Voldemort. Quince años atrás logró dar con la debilidad de aquel ser… Desde hace años él buscaba los Horrocruxes con el objetivo de obtener su libertad, con intenciones de reivindicarse… Con intenciones, de traer paz al mundo mágico.

Un día había logrado dar con uno de ellos… Llegó a la cueva y extrajo un relicario de la cuenca en la que estaba. Lamentablemente, Voldemort se había enterado de su descubrimiento, pero en vez de matarlo, borró todo rastro de su existencia creando una muerte falsa a modo de castigo, convirtiéndolo en nadie, en un recuerdo que todos prefirieron olvidar. Solo tuvo oportunidad de entregar el relicario a Kreacher y sustituirlo rápidamente por otro falso, indicándole a la criatura que se deshiciera de aquel endemoniado objeto, pero el estúpido elfo no lo había hecho, el relicario aun continuaba latente.

- Seguiremos con nuestro plan tal como está; mi hija eliminará a Harry Potter, y tendremos el camino libre - Snape dirigió su mirada a su señor sorprendido al comprender lo que se le había revelado, era consciente de que ese ser sabía lo que había dicho frente a èl.

La mente de Snape empezó a maquinar ideas.

- Mi Lord, no creo que su hija este muy de acuerdo con el plan - Replicó Régulus de pasada, y pocos segundos después, comprendiendo su atrevimiento, desvió la mirada hacia las cortinas temiendo alguna reprimenda.

- Lo sé - Respondió sin más, con notorio desdén.

A Régulus le había sorprendido que Voldemort tuviese una hija, más aún que esta continuara con vida y que los hiciera recorrer mar y tierra para encontrarla. Hizo una nota mental de acabar con la vida de la chica, imaginando lo que podría ocurrir si seguía la legacía de su padre.

- ¿Ah que se refieren con su destrucción? ¿De qué hablan los vampiros?

Régulus cuidó de no dejar traslucir su interés.

Voldemort masajeó sus sienes.

- Les aseguraremos que están en el bando correcto - Evadió responder la pregunta, más para sí mismo que para los presentes – Dentro de tres días volverás con ellos, debemos de mantener su apoyo.

Régulus asintió - Piden el sacrificio de una virgen… Pura de sangre y alma.

- Pues, búscala - Contestó Voldemort, cortante.

Régulus respiro profundamente y decidió lanzar la última bomba.

Aclaró su garganta una vez más - Saben de la existencia de su hija mi lord, y desean conocerla.

Sus ojos serpentinos se clavaron en Régulus, recordándole porqué era uno de los seres más temidos en toda Inglaterra, él rápidamente bajó la mirada.

- ¿Quién les informó?

- No lo sé mi lord.

El silencio volvió a reinar en la sala, el mortífago esperó alguna respuesta. Humedeció sus labios y dejo que el aire escapara de sus labios lentamente.

- Retírate.

Régulus frunció el ceño ante la inesperada expulsión. Hizo una reverencia y abandonó el estudio.

Snape miro a Voldemort y luego al niño.

- Snape, necesito esa poción.

El profesor se sentó frente al escritorio dejando al otro hombre detrás.

- Tratare de adelantar su preparación lo mas que pueda mi lord, pero no es solo eso, debemos drenarla de casi todos sus pensamientos, para reimplantarle los nuevos recuerdo, y eso requiere tiempo...

El señor tenebroso levanto una mano indicándole que callara. Voldemort se levantó y camino hacia la ventana, movió la cortina dejando una pequeña brecha y la luz de la luna se coló por el cristal.

- Si, eso ya lo sé, Severus – Respondió oscamente, dándole a entender al hombre lo que era evidente; No tenían tiempo. Y con un ademán dio aquella reunión como terminada.

Snape se levantó e hizo una reverencia. Caminó hacia la puerta seguido del rubio y desapareció tras ella.

Voldemort camino hacia un escritorio se que encontraba en la parte más alejada de la sala, apoyó las manos sobre la mesa, abrió una de las gavetas, y de ella extrajo un pergamino que desenrollo y se dedico a releer.

"Tom:

Si tienes esta carta es porque ya has hecho lo que fuiste a hacer a nuestra casa. Sé que no asesinaste al pequeño porque tienes una enferma tendencia de tomar lo que no es tuyo, eres un coleccionista de cosas extrañas por naturaleza, y ese niño se llevaba el trofeo, ¿O me equivoco?

Tan solo te advierto que debes esconderlo, Psych no debe saber que sigue con vida. Ahora eres responsable de su hijo; debes de mantenerlo en secreto. Si no lo haces, las consecuencias serán graves. Él sigue a la persona que mata a su apoderado proporcionándole una muerte segura al próximo, en consecuencia, puedes estar seguro de que tu muerte está cerca.

Te veo en el infierno. Amanda."

La segunda pregunta que había surgido al término de la carta era ¿Cómo Amanda encontró a aquel niño? Pero, en vez de seguir el consejo de la escritora de la carta, averiguó acerca del crio y mandó una carta a su madre, informándole de su existencia.

Se aprovecharía de la situación de la mujer y la manipularía a su favor obligándola a ser partícipe de su guerra; Lo que él no sabía, era que el destino no siempre juega a nuestro favor y todas las cosas siguen su propio curso.

Harry abrió la puerta de la habitación que compartía con su amigo y dejó escapar un sonoro suspiro. Varias semanas habían pasado desde la última vez que había recibido una carta de Hermione; Ron se encontraba extremadamente distante y no le daba ningún tipo de explicación acerca de su comportamiento.

Miró hacia el sillón de la sala, pero Ron no se encontraba ahí así que caminó hasta la cocina. Una señora algo regordeta estaba parada frente al lavaplatos. Su pelo rojizo le indicó inmediatamente quien era. Sus ojos se detuvieron en los de la mujer y logro dibujar una débil sonrisa. Parecía preocupada.

- Señora Weasley.

- Harry querido, ¿Que necesitas?

El pelinegro tomo aire para responder, pero su pegunta fue respondida antes de ser formulada.

- Ron se encuentra afuera, lo vi salir hace unos minutos, al parecer llegó una carta de Hermione - Harry asintió - Si quieres ve a buscarlo, no puede estar muy lejos.

Harry asintió y Salió por la puerta de atrás.

- Ron.

El pelirrojo se encontraba acostado en la grama mirando el cielo; Jugaba con un pergamino, lo había hecho un apretado cilindro y lo balanceaba sobre su mano derecha. Este se puso de pie al escuchar su nombre y clavó sus ojos en los de Harry, luego caminó con enojo hasta donde estaba el otro y le atesto un puño en el estomago dejando al moreno sin aire.

- ¿Planeaban decírmelo algún día? – Espetó Ron enojado, observando cómo su amigo formaba muecas en su cara y se apretaba el abdomen.

- Ron… - Resopló.

- ¡Desde cuándo te andas revolcando con mi hermana!

- No me he revolcado con ella - Habló casi sin voz, sujetándose las costillas, aun no podía respirar fácilmente.

- ¿Y quieres que te crea eso?

Su voz contenía un deje perturbado y en sus en ojos hubo un brillo dolido cuando básicamente le tiró la carta.

- Ahí tienes, es de Hermione… Anda de vacaciones con sus padres – Casi gruñó y empezó a caminar en dirección a la casa.

- Ron, espera… tenemos que hablar.

- No tenemos nada de qué hablar, Harry.

- Con un demonio Ron ¡Vuelve!

Pero el pelirrojo le ignoró. Harry sintió la carta entre sus manos y logro enderezarse, aún respirando con dificultad. Desenrolló el pergamino:

"Chicos, perdón por la tardanza en contestarles. Me encuentro de vacaciones con mis padres en Roma.

Hermione"

Releyó la carta, pero algo no le parecía bien, ¿Por qué Hermione había puesto su nombre en la carta? Muchas veces había repetido que no era confiable, que estas podían ser interceptadas y además, no se parecía a la redonda y determinante letra de su amiga, esta era más delgada y refinada.

Giró el papel y no encontró más nada. Enarcó una ceja, podía presentir que algo no andaba bien.


Woot woot! =D

Ok, se que las cosas van un poco lentas y que estan ansiosas por aquel chico rubio de ojos grises que todas amamos, pero les juro que en el proximo cap. nuestro principe de Slytherin hara una aparicion y poco a poco las cosas empezaran a dar sentido =D

Un besote a todas, y recuerden.

Un Fic con review es un Fic feliz…y una escritora tambien pues.

Besos, y no se pierdan =D

Pd:Tratare de subir un cap cada lunes, ya que ahora el tiempo me basta y sobra.