Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de la gran señora Stephenie Meyer. La historia si es mía.

–¿Qué es lo que está pasando en tu casa, Bella? Y, por favor, no me digas que no es nada.

Me encontraba en la habitación de Alice –en la casa de los Cullen, por supuesto–, ella estaba sentada en la cama recostada en una pared; yo caminaba por toda la habitación, estaba sumamente asustada y nerviosa; tuve una punzada de dolor en el estómago, seguido por las náuseas. Esas náuseas estaban hasta el tope, o sea, le faltaba poco para salir de mi interior.

–Bella, deja de caminar y siéntate, ¡me estás poniendo nerviosa!

Inhalé y exhalé el aire que mis pulmones habían tomado. Me senté al lado de Alice. Mi interior empezó a llorar, mi alma se desgarraba, mi corazón se sentía apuñalado, mi fuero interno pedía auxilio, yo pedía auxilio. Las lágrimas que estuve conteniendo se escaparon de mi lagrimal sin pedirme permiso alguno.

–Bella –acomodó mi cabeza en su regazo y comenzó a acariciar mi cabello–. Puedes contar conmigo para cualquier cosa que te esté sucediendo.

–Lo supe cuando te conocí –solté una risita.

–¿Entonces? Cuéntame lo que te está pasando. Quizá pueda ayudarte.

–Tal vez…, tal vez no. Pero, en verdad, no creo que puedas ayudarme –jadeé por las lágrimas que me salían. Era demasiado dolor que estaba sufriendo mi ser interior.

–Dime, por favor, qué ocurre.

–Está bien.

Retrocedí en el tiempo.

–Bella…, no tenía idea, qué horror.

–Lo sé –mascullé con mi voz débil.

–Bella, espero que no vuelvas a ése lugar –concluyó con voz decisiva y un tanto molesta.

–Alice –me aclaré la garganta. Tenía un nudo en mi garganta que no quería cooperar–. Renée no sabe nada sobre este tema, no quiero involucrarla en algo que no le corresponde. Yo soy la que tengo que resolver esto. Renée me va a matar si no estoy a las seis de la mañana en mi cuarto.

–Estamos juntas en esto, y por lo pronto no vas a volver a esa casa.

–Alice…

–Estoy segura que la casa está poseída por espíritus malignos, no puedes ir allá, es peligroso.

–¿Y tú cómo sabes eso? –quité mi cabeza de su regazo y me acomodé sentándome en posición de indio.

–Lo… supuse.

Me pareció que estaba afirmando una mentira que afirmando una verdad. Eso era algo bueno de mí, podía distinguir cuándo una persona está mintiendo y cuándo está hablando con el corazón. Muy fácil para mí, difícil para otros.

–Alice, estás mintiendo. ¿Has experimentado está clase de hechos?

–Yo no; Edward, sí.

–¿Edward? ¿Qué le ocurrió? –susurré poniendo los ojos como platos.

–Bella, son las diez y cincuenta de la noche, es hora de dormir –habló con voz graciosa. No le veo ninguna gracia sobre este asunto.

–No tengo cinco años, Alice, puedo dormirme a las tres de la mañana si eso deseo.

–Mis padres pueden despertarse, o algunos de mis hermanos. Y despertar a Rosalie, no es buena idea…

–No me importa, comienza a hablar.

Ella bostezó.

–Mañana u otro día empiezo hablar –bostezó de nuevo–. Bella, en serio, estoy muy cansada.

–¿No me llevaras a casa?

–Te dije que no volverías a esa casa.

¿Qué? Ok, no entiendo de lo que me está hablando.

–¿Entonces…? –continué dubitativa.

–Dormirás aquí, conmigo –sonrió con sus dientes de perla. ¡Me encanta la sonrisa de Alice!

–¿Y qué pasa con Esme y Carlisle?

–Ellos te tienen mucho cariño –me aseguró aún con su sonrisa dibujada en su cara.

–¿Y tus otros hermanos?, no quiero invadir la casa.

–Bella, estarás muy bien aquí.

–¿Mañana me contaras lo que pasó con Edward? –hice un puchero.

–Por supuesto, te lo prometo.

–Me muero de la curiosidad, lo que está pasando en esa casa no es normal –suspiré–, hasta creo que el accidente que me sucedió fue por causa de ese lugar.

–¿Por qué lo dices? –su sonrisa se desvaneció.

–Cuando desperté, de mi sueño, con los pies despellejados, cuando estaba caminando fuera de mi habitación y me resbalé, oí una risa macabra… Fue horrible.

–¿Tú crees que alguien murió ahí, o se cometieron asesinatos?

–Puede ser; no he pensado en esa posibilidad.

No, no lo había pensado. No había concluido en nada. No había hecho nada. ¡NADA! Esto sería, más fácil si Renée estuviera al tanto con lo que me está pasando, me ayudaría bastante a resolver esta desgracia, pero me parecía mala idea, ella tiene un desafío mayor: Oriana, no quiero ponerle más desafíos en su vida.

Alice volvió a bostezar, sus párpados estaban que se caían por si solos del sueño. Solté una risita.

–No me gusta ver a las personas sufrir, y menos por el sueño –solté otra risa, pero fue más fuerte esta vez–, así que ve a roncar –le sonreí.

–Gracias –Alice ya tenía puesta su pijama; era rosadito, eso me hizo reír aún más–. Ay, cállate, Bella… Si te vas a bañar o a cambiarte, el baño está en la siguiente puerta.

–Pero no tengo nada que usar.

Ella se paró de la cama y fue hasta su closet, que, por cierto es gigante. Ni Hilary ni yo tenemos algo parecido. Alice regresó a mí con una muda de ropa.

–Creo que eres la misma talla que yo, y estoy segura que te va a quedar perfecto –me guiño el ojo.

–Gracias.

–Espero que no te pierdas.

La miré con una mirada furibunda. Salí de la habitación cerrando la puerta de golpe. Oí a Alice maldecirme en susurros. Volví a reírme. No hagas enojar a una Swan.

Me dirigí al baño –todavía con mi risa plantada en mis cuerdas vocales– y cerré la puerta con suavidad –para que después Alice no me echara un tremendo regaño– en cuanto llegué.

Me fui sacando mi ropa poco a poco y luego me fui poniendo la que me prestó Alice. Los pies no me ardían tanto, como hace media hora en esa casa. No podía decir "mi casa" ya que ésa no es mi casa.

No podía estar parada tanto tiempo, ni trotar, ni correr, de eso estaba consiente, aún no me quitaban los malditos puntos. Suspiré, fue un suspiro demasiado fuerte. Tomé mi ropa entre mis manos cuando ya estuve completamente cambiada.

Me quedé mirándome en el espejo. ¿Qué pasaría si en verdad alguien hubiera muerto en ese lugar? ¿Qué pasaría si hubieran asesinado a varias personas ahí, y esas personas quieren tomar venganza desde el más allá? Pero, ¿por qué contra a mí? Yo había visto un programa sobrenatural que decía que cuando los espíritus no han pasado la línea –la fina línea que divide el mundo entre los vivos y los muertos– es que se sienten que les falta algo, que tienen que terminar algo. Mi interrogante es: ¿qué es ese algo?

Salí del baño y volví a cerrar la puerta con suavidad. Miré el reloj del pasillo, las once de la noche.

–¡Bella!

Me volteé en seguida al distinguir esa voz aterciopelada y que me volvía loca. Edward. ¡Sí! La voz de Edward me vuelve loca, ¡lo admito! Me pone toda embobada.

Él caminó hasta a mí con tanta gracilidad que me pareció extremadamente ilegal. Sus ojos verdes encontraron los míos. Me quedé cegada totalmente, hipnotizada por su encanto. Me derretía ante su mirada seductora, sus ojos verdes de esmeralda, su cabello cobrizo despeinado, su sonrisa angelical. Volví a la normalidad cinco segundos después; no puede ser que me esté enamorando de Edward Cullen, ¡no! Jacob, ése nombre me invadió el pensamiento. Aunque Jessica tiene mucha razón, ya pasaron cinco años, tengo que superar esto, tengo que cambiar.

–¡Qué grata sorpresa, Bella!

–Lo mismo digo; no nos vemos desde que estuve en el hospital –hice una mueca de disgusto. Ése no es mi mejor recuerdo.

–No deberías estar parada –me reprochó él. Yo me sonrojé, todos me decían eso.

–Lo sé, lo sé, soy muy necia.

–No quiero ser grosero, y menos contigo ya que estás en ésta condición, pero ¿qué haces aquí a las once de la noche?

Tomé un gran trago de aire y lo solté.

–Pasó algo en… mi casa –lo solté con repulsión–. Necesito que me hables de algo muy delicado –tomé otro trago de aire–. Alice me dijo que viviste cosas sobrenaturales. Necesito que me digas que te sucedió, por favor –no sé por qué, pero estuve a punto de llorar.

Sentí cómo una puerta se abrí detrás de mí y luego que ése alguien caminaba hasta nosotros. Alice.

–Bella, me estoy muriendo del sueño, vámonos a dormir –me rugió Alice en mí oído–. Ah, hola, Edward. Vámonos, Bella.

–¡No, Alice! Yo no muevo un pie hasta que me cuenten que pasó contigo –señalé hacia Edward con mi mano izquierda. La derecha estaba ocupada sosteniendo mi ropa.

–Bella, yo te dije que te contaría todo mañana.

–No, Alice –intervino Edward– está bien. ¿Qué te está sucediendo a ti, Bella?

Inhalé y exhalé el aire.

–Desde que llegué a Phoenix, desde que estoy viviendo en mi casa me están pasando cosas demasiado raras. Veo sombras negras de un hombre, oigo risas macabras, susurran mi nombre, Hoy me susurraron Bellis; y sólo una persona muy especial para mí me decía de esa forma, la cual ya está muerta.

–¿Te pasa a menudo?

–Casi siempre. En el hospital, cuando tú me acompañabas, oí un gruñido –un sollozo interrumpió mi corazón, mi pecho. Gotas gruesas de lágrimas caían por mis mejillas descontroladamente. Edward me tomó entre sus brazos y me abrazó.

–Todo estará bien –me aseguró él–. Vamos a resolver esto.

–Es que no logro pasar esta página.

Hola, mis amores!

Cómo están? Vieron Amanecer?

Yo estoy triste y emocionada, porque ayer después del liceo fui a ver Amanecer con mi BFF y otras amigas ahí, fue demasiado buena la película. Toda la sala, mis amigas y yo reímos, estuvimos en shock, lloramos –bueno, sólo yo y mi BFFaplaudimos, de todo pues. Yo lloré DEMASIADO cuando Bella está dando a luz y cuando termina la película, lloraba como cuándo murió mi mamá, Dayana y yo estábamos mal ayer a las cinco de la tarde, y las demás burlándose de nosotras ¬¬

Dayana y yo nos quedamos en shock con la pesadilla de Bella, nosotras como que: está no es la boda…, todos vestidos de blanco, no, las demás llegaron como a las tres de la tarde y se perdieron desde el principio de la peli hasta creo que la luna de miel, no me acuerdo, al final, cuando terminó la peli empezó una escena de la parte 2 y yo le dije a Dayana que se esperara, algo así, y después empezó a sonar la canción de Bruno Mars: It Will Rain y Dayana y yo catando como locas ahí, la china y que: yo me voy de aquí, JAJAJA. Cuando Bella se está poniendo los encajes todo el mundo rió, y Edward ahí riéndose, ay, no, ME ENCANTÓ!

Amé la escena de las distracciones! Demasiado bueno! También me gustó cuando Edward y Bella llegan a Brasil y se besan en medio de toda esa gente y Edward habla en portugués! Me morí cuando habló en portugués, de pana, jaja

El nacimiento de Renesmee fue una parte cruda, demasiado, cómo se le dobló la espalda a Bella, no sé qué me pasó pero en ese momento odie a Rosalie. Dayana me estaba sujetando la mano en varias escenas, cuando Bella se está muriendo y Edward está tratando de revivirla yo ahí quería abrazar a mi BFF, ahorita estoy llorando, no puedo ni escribir, ay, no fue demasiado crudo para mí. Pero me encantó cómo Bella se transformaba en vampiro, estaba demasiado hermosa, cuando abrió los ojos y estaban todos rojos, cuando pasaron escenas de las otras pelis me quería morir. Cuando terminó la peli toda la sala, mis amigas y yo aplaudimos y yo empecé a llorar como nunca. Ahora aguantar todo un año más para ver qué pasa, y luego adiós a Crepúsculo :'(

No me gustó el capítulo porque lo escribí ayer y en verdad estoy muy triste, me estoy ahogando en mis lágrimas ahora mismo, pero hay que seguir, en la 2da parte yo voy a estar peor ya que se termina todo. MACKENZIE! Cuando vi a Renesmee me quería morir con Dayana, no sé por qué.

Ayer fue un día de locos, es una historia realmente larga.

Dayana en el liceo me preguntó quién era el de las voces y todo eso, yo le dije que son dos personas: Jacob y el espíritu maligno, sólo que Bella no sabe diferenciarlas. Actualicé hoy porque quería contarles lo que viví en esa sala de cine, jeje, fue épico.

Reviews, por fa!

Los quiero, bye! ;)