Más que un sueño

Capt 1: No puede ser.

Ginny Weasley abrió la puerta de su departamento. Estaba agotada, su trabajo en el Ministerio era duro, casi dos años después de la muerte de Voldemort y seguían apareciendo mortifagos.

Tiro la llave y el bolso encima de un sillón y se tendió en el sofá, ni siquiera tenia hambre, lo único que deseaba era dormir. Soñó con Hogwarts, sus años de estudiantes, el baile, las travesuras de sus hermanos, las peleas de Ron y Hermione que al final reconocieron lo que sentían y se fueron a vivir juntos al terminar el colegio.

Su sexto curso, cuando Harry la beso después de aquel partido de Quidditch delante de toda aquella gente, fue el día mas feliz de su vida. Luego la muerte de Dumbledore, la decisión de Harry de separarse y por ultimo el séptimo curso que pasaron completamente separados, excepto la última noche antes de la batalla cuando consumaron completamente su amor. Sufrió mucho aquel año, sobre todo ella que quedo para recordar que tanto dolor fue en vano porque al final, Harry había muerto.

Unos toques en la puerta la despertaron, estaba agitada, recordar aquellas cosas la había alterado aun dormida. Tambaleándose fue a abrir, lo primero que vio fue unos tenis blancos, luego un jean, pullover rojo, cazadora de cuero negra y por ultimo unos ojos verdes que la miraban a través de un par de cristales redondos, delante de los cuales caían varios mechones de pelo negro.

Aturdida, pestañeo con fuerza, se imagino que aun estaba dormida. Con una mano se restregó los ojos, luego volvió a mirar.

-No puede ser-susurro antes de caer desmayada.

La muchacha se incorporo en la cama, miro el reloj de su mesita de noche, eran las 12 pm.

-Que sueño mas extraño he tenido-pensó y reparo por primera vez que estaba en su cama, recordaba haberse tirado en el sofá-seguro me levante luego y vine hasta aquí. Que mas da, me daré una ducha.

El baño le hizo bien, aunque el sueño que había tenido la atormentaba aun, Harry le pareció tan real. Le había costado mucho salir adelante después de su muerte, pensó que se iba a morir, nunca había sentido un dolor semejante a ese, se quedo sin fuerzas, deseaba desaparecer morir.

Sacudió la cabeza y termino de anudarse el albornoz, salio de l baño pensando que necesitaba un café y unas vacaciones. Cruzo la sala y cuando llego a la puerta de la cocina se detuvo en seco, lentamente giro la cabeza hasta dar con lo único que no encajaba en aquella habitación.

Una mata de pelo negro revuelto sobresalía desde el sofá, se acerco lentamente por detrás y pudo ver como el desconocido tenia una foto suya en la mano y la miraba detenidamente.

-¿Quién es usted y que quiere?-pregunto de pronto, pero el hombre no se asusto, al parecer ya habia notado su presencia.

Puso el retrato en su lugar y se volteo suavemente como si tuviera miedo de algo, o de ella.

-Hola- la saludo el joven con voz grave. Entonces comprendió que lo que recordaba estaba muy lejos de ser un sueño.

Las piernas comenzaron a fallarle y el corazón amenazaba con salirse de su lugar. Rápidamente el la ayudo a sentarse, estaba pálida y sudaba frío.

El muchacho se sentó delante de ella, esperando a que recuperara el color. El rostro de la chica cambio de expresión, los ojos se le llenaron de lagrimas que empezaron a brotar en silencio, de pronto se puso de pie y se lanzo sobre el dándole golpes con sus pequeños puños, mientras lloraba aun mas.

Le agarro por las muñecas y la estrecho contra su pecho, mientras ella trataba de golpearlo, finalmente se rindió y dio rienda suelta a su llanto mientras el le acariciaba el cabello.

-Mi pequeña, ya estoy aquí y nunca mas me voy a separar de ti-le decía en voz baja.