N/A: Ciao! Muchas gracias por sus comentarios, no me esperaba tan buena recepción. De verdad, lo agradezco profundamente! Espero les guste este segundo capítulo y bueno, si tienen alguna sugerencia o algo que decir, no se corten y haganlo. Me emocionan los comentarios. Muchas gracias por seguir leyendo!
Fe de erratas: en el disclaimer anterior hablaba de drabbles y del foro I'm Sherlocked, pero esto no tiene nada que ver xD. Una disculpa.
Disclaimer: Los personajes aquí usados no me pertenecen, son de Sir Arthur Conan Doyle con la bella ambientación de Mark Gatiss y Steven Moffat (MOFFAT!).
Advertencia: Angst. Advertencia de spoilers, así que si a estas alturas no has visto Reichenbach Fall: ¡¿qué demonios estás esperando?! Saquen sus pañuelos y pongan su música más triste, porque sí. Recomendación para escuchar mientras se lee: 'Keep Your Heart Broken' de The Rasmus; 'No End, No Beginning' de Poets of the Fall; Una recomendación sueca bastante bonita: 'Berg & Dalvana' de Kent, primero escúchenla así sin más, y luego chequen su significado.
Capítulo II. Keep Your Heart Broken.
'¿Qué quieres que haga?', fue la nerviosa pregunta, esperando, ansiando que no fuera lo que ella esperaba. Sherlock miró de izquierda a derecha, viendo que no había nadie con ellos.
'Tengo que fingir mi muerte', fueron las palabras rápidas de Sherlock. Palabras empapadas de miedo y desesperación, que debajo del suave tono de barítono se habían escondido, pero se mostraban claras frente a Molly. Ella dejó que sus labios se volvieran una fina línea, sin expresión alguna.
Asintió y eso fue todo.
Lo habían calculado todo, con cuidado, pero había algo con lo que Sherlock no contaba. O, mejor dicho, no quería contar. John. ¿Cómo decirle a un corazón que su dueño es un mentiroso, cuando los corazones lo saben todo sin necesidad de preguntar? ¿Cómo sembrar la duda? No había forma, pero Sherlock parecía decidido. Había vuelto a ser el robot que había conocido tanto tiempo atrás. ¿Un año atrás?
'Tienes un corazón hermoso, Sherlock.'
'¿De qué hablas?'
'De… nada sólo, ¿recuerdas que los corazones no viven mucho lejos de sus cuerpos?'
'…'
El plan salió de acuerdo a los cálculos, y aunque Molly no había atestiguado la caída ni nada más, había podido recuperar el celular de Sherlock, con la grabación. Su corazón, frío e impoluto, se resquebrajó al escuchar las palabras de ambos. Y se rompió aún más cuando vio a John, intentando reconocer el 'cadáver' de Sherlock. Le había rogado que se fuera, que se mantuviera alejado de todo aquello, había llamado a Lestrade y a Mycroft para que ellos identificaran pero…
'Nadie puede ser tan inteligente.'
'Tú puedes.'
'… Adiós, John.'
'Déjame, Molly'.
'John, no estás en…'
'¡Estoy perfectamente bien, ahora, descorre esa maldita sabana y déjame ver!', Molly tembló, haciendo lo que le pedían, evitando ver el rostro desfigurado bajo sus propias manos. Era un rostro con atributos semejantes, pero la desfiguración del concreto y el cincel de la forense habían dejado una masa sanguinolenta, sin ninguna forma humana, costaba creer que alguna vez fuera el rostro de un hombre.
Pudo ver la transformación. El rostro rígido, preparado y curtido por la guerra y sus horrores, del Doctor se desbarató mientras fijaba su atención, intentando recrear aquel rostro. Su nariz, su frente, sus mejillas… sus labios. Molly tuvo que apartar la vista del aquel macabro espectáculo. Era demasiado.
John se había roto enfrente de ella. Lloraba en silencio, sin moverse ni un poco. Podía ver la avalancha de sentimientos que tantas veces observó al ver a las personas reconocer a sus cadáveres. Era el espectáculo más horrible que jamás había presenciado, ni siquiera cuando su madre vio a su marido recostado pacíficamente, con la tapa trasera de su cráneo deshecha y sangrando a borbotones. No, ver a John Watson ahí, llorando y siendo lentamente consumido, fue lo más horrible.
Una lágrima resbaló por la mejilla de Molly, sintiéndose tan culpable, como si hubiera sido ella la que hubiera arrojado a Sherlock contra el pavimento, a la muerte, y aún así, ella sabía que él estaba vivo pero, ¿por qué aquel pensamiento no le hacía sentir mejor? ¿Por qué el saber la verdad, el secreto de todo, le golpeaba tan fuertemente hasta dejarla sin aliento? ¿Era acaso por ver a John ahí, atrapado en una mentira?
Se retiró en silencio, mirando el papeleo que debía hacer, y regreso a su cueva, su lugar seguro. Por más que la verdad fuera liberadora, también encapsulaba y torturaba a aquellos que debían ocultarla. Aquellos que debían presenciar el dolor de los demás, a causa de la mentira y la verdad oculta.
'Cuando caiga, ¿podrás con los dos?'
'No importa, cuando nos hagamos mayores, nadie lo recordará en 100 años'
Fue hasta que Lestrade y Mycroft llegaron que John optó por irse, siendo arrastrado fuera de St. Barts por los dos hombres. No dejaba de temblar y repetir: 'Él no está… no puede estar…'
Pero lo 'estaba'. Al partir el grupo, Sherlock salió, estaba sentado donde antes John había esperado de forma impasible, sin despegar la vista del 'cuerpo' de Sherlock Holmes. Molly pudo ver que tenía una máscara, fría e impasible, Sherlock no miraba hacia ningún lado. Estaba, pero a la vez no. Parecía como si hubiera envejecido de pronto. Lucía cansado, enfermo y sus ojos grises se habían transformado en lunas llenas rojas, hinchadas. Había llorado, pero lo negaría hasta el fin de los tiempos.
'Este es un sacrificio que no quiero hacer.'
'No importa lo que hagas, te va a atrapar una y otra vez. Jim… Moriarty no era un hombre normal.'
'Y yo tampoco.'
Se quedo cuatro días y sus noches en su casa, antes de que decidiera partir para buscar a los francotiradores. Le había prometido a Molly (no, a ella no, se lo había prometido a John), que todo terminaría pronto y volvería en el menor tiempo posible. Ella esperaba que fuera verdad, pero sabía que los ojos de Sherlock mentían, él, el gran detective consultor, no sabía cómo terminarían las cosas y cuando podría volver. Y eso le dolía, porque podía ver a John.
Él había vuelto poco después de todo el accidente, se veía distinto. Se veía forzadamente fuerte, agresivo, como si quisiera compensar lo que le hacía tanta falta, y Sherlock estaba ahí. Se había tenido que esconder, pues aún debía recoger algunas cosas. Molly estaba muriéndose por dentro al presenciar la escena.
John quería disculparse, quería decirle muchas cosas. Necesitaba alguien con quien hablar, y ella no era la mejor en esta ocasión. Cada vez que John esperaba que ella dijera algo, Molly se limitaba a bajar la mirada y negar, como si le fuera imposible procesar lo que decía el ex militar. John se termino rindiendo, pidiéndole que se mantuvieran en contacto.
'Prometo que volveré, si es que la puerta aún sigue abierta.'
'Siempre estará abierta, Sherlock. No hay forma de cerrarla. No ahora. No nunca.'
Nunca le marcó a John, ni ese día, ni el que siguió ni ninguno. Simplemente, se olvidó de que tenía que ser humana y que debía tener una vida fuera de St. Barts y de su morgue. Pero no le veía sentido, porque si ella salía, si regresaba al mundo, sentiría el deseo de romper su promesa y decir la verdad.
La verdad… Tal vez, algún día, ella podría hacerlo, si Sherlock no volvía, si se alejaba… ¿quién moriría primero?
¿El cerebro o el corazón?
¿Un review?
Cortito, porque puedo.
