GUÍA DE CHICAS

CLUB DEL ENTRETENIMIENTO:

-Akaza Akari: Nuestra querida protagonista. Tercer año.

-Yoshikawa Chinatsu: Nuestra linda yandere. Tercer año.

-Segawa Hikari: Cabello marrón ondulado hasta los hombros. Ojos marrón claro. Primer año.

-Aoyama Kokoro: Pelo negro liso hasta un poco más abajo de los hombros. Ojos azules con un tono parecido al del pelo de Himawari. Primer año.

CONSEJO ESTUDIANTIL:

-Furutani Himawari: Presidenta del consejo. Tercer año.

-Hideki Nanami: Vicepresidenta del consejo. Cabello azul claro, liso, hasta la cintura. Ojos verde claros. Segundo año.

-Umeki Tsubasa: Una chica que va a la misma clase que Nanami. Segundo año.

-Hiroki Hotaru: Cabello marrón claro, liso, hasta un palmo más abajo de los hombros. Es amiga de Himawari, Sakurako, Akari y Chinatsu. Sabe que existen Yui, Kyouko, Ayano y Chitose, pero nunca las ha visto. Primer año.

-Miyamoto Yukiko: Amiga de Hotaru, que va a su misma clase. Primer año.

OTRAS:

-Ohmuro Sakurako: Quedó fuera del consejo al conseguir Himawari la presidencia de este. Tercer año.


Las clases habían terminado, y era hora de que las chicas se fueran a sus clubes. O en el caso de las miembros del consejo estudiantil, a la sala de este. Este era el caso de Hotaru y Yukiko, una amiga suya que iba a su misma clase.

Yukiko tenía el pelo de un castaño muy oscuro, casi negro, listo, hasta la mitad de su espalda, ojos morados, y llevaba gafas con los cristales rectangulares y bordes negros. A diferencia de su compañera de clase, era bastante más tranquila, y más madura. De hecho había conseguido más votos que Hotaru en las elecciones al consejo estudiantil, ya que la gente la veía más cualificada para ese puesto. De hecho, la mayoría de gente que votó a Hotaru lo hicieron solo porque les parecía adorable, obteniendo pocos votos más que Sorato Hibiki, la siguiente chica más votada, que quedó fuera del consejo.

–Hotaru-chan, ¿vienes? – Preguntó mientras recogía sus cosas.

–Adelántate tú, antes tengo que hacer algo. En cuanto termine vengo.

–Está bien.

Yukiko se dirigió a la sala del consejo estudiantil, y cuando Hotaru terminó de recoger sus cosas, se fue corriendo a la clase de Himawari y Sakurako, esperando encontrar a la segunda. Al llegar, Sakurako estaba saliendo del aula.

–¡Sakurako-chan!

Sakurako se giró al escuchar su nombre.

–Hotaru-chan, ¿pasa algo? – Preguntó algo extrañada de que la chica llegara hasta allí corriendo.

–¿Podemos hablar? – Preguntó algo triste, lo que hizo preocupar un poco a Sakurako.

–Claro. ¿Qué te pasa?

–Es… Sobre Himawari-chan.

La mirada de Sakurako cambio rápidamente a una de molestia.

–¿Te envía ella? – Preguntó claramente molesta. – ¿Ella te ha mandado a hablar conmigo?

–No, ella no ha tenido nada que ver.

–¡Mentira! – Exclamó Sakurako enfadada. – ¡Seguro que te ha enviado ella para criticarme y reírse de mí!

–Sakurako-chan, ¿cómo quieres que me haya enviado ella? Si ella estaba en tu aula y yo acabo de venir de la mía.

–Ah…

Hotaru suspiró.

–Sakurako-chan… No me gusta que Himawari-chan y tú estéis peleadas.

–¿Y por qué me lo dices a mí? ¡Es culpa de Himawari por echarme del consejo estudiantil presentándose como presidenta!

–Por favor, Sakurako-chan, basta ya con eso. Himawari-chan obtuvo más votos que tú. Ella hubiera sido presidenta igualmente aunque no hubieran reformado el reglamento, y tú hubieras sido vicepresidenta. Por eso te dijimos todas que te presentaras como vicepresidenta. Obtuviste más votos que Hideki-senpai, hubieras logrado serlo.

Sakurako no quería hablar de eso.

–Ya he tenido suficiente. Me voy.

Sakurako dio media vuelta dispuesta a irse, pero Hotaru la tomó de la mano.

–¡No! ¡Por favor, no te vayas!

–¡Suéltame!

–¡No! – Hotaru se abrazó con fuerza a ella. – ¡Por favor, escúchame! – Dijo Hotaru con una voz como si estuviera a punto de llorar. – ¿Es que no te das cuenta de que es una tontería estar enfadadas por algo así? Vosotras dos sois mejores amigas. No podéis estar enfadadas por algo como esto. Y también sois amigas mías, me duele veros así. No puedo soportarlo…

Sakurako iba a decirle algo, pero vio que Hotaru estaba a punto de llorar. Eso la hizo poner triste a ella también.

–Por favor, Sakurako-chan, habla con ella… Tenéis que hacer las paces. Por favor…

Hotaru miró a Sakurako con ojitos de cachorrito. Aquello fue como si Hotaru le lanzara un dardo directo al corazón. Sakurako estaba totalmente desarmada ante esa mirada. Hotaru seguía manteniendo esa mirada, con los ojos llorosos, y Sakurako intentaba resistir. Pero no pudo. No podía negarse ante esa carita que le estaba poniendo Hotaru. Sakurako apartó la vista, y exclamó a regañadientes:

–¡Mooo! ¡Está bien, iré!

Hotaru cambió rápidamente su expresión a una de felicidad.

–¡Gracias, Sakurako-chan! – Dijo aún abrazándola. Después de soltarla, siguió. – Bueno, entonces me voy al consejo estudiantil. ¡Nos vemos!

Y la chica se fue de allí alegremente, dejando a Sakurako con una expresión como si estuviera algo cansada. Se reprochaba a sí misma ceder ante el chantaje emocional de Hotaru, pero simplemente no podía evitarlo. No podía aguantar ver la linda carita de Hotaru con una expresión triste, así que suspiró, aceptando que no le quedaría más remedio que ir a hablar con Himawari.

Yuru Yuri: La nueva generación

Pelea en el consejo estudiantil

En la sala del consejo estudiantil estaban Himawari, Hotaru, Yukiko y Tsubasa, una chica de segundo año que va a la misma clase que Nanami. Tsubasa tenía el pelo de color como una mezcla entre morado y rosa, los ojos marrón claro, al igual que Hikari, y el tono de piel algo más claro que la media, aunque sin llegar a parecer pálida.

En ese momento se abrió la puerta, revelando a Sakurako, sorprendiendo a Himawari. Saku entró, cerrando la puerta tras de sí.

–Himawari…

Sakurako no sabía exactamente qué decir. La chica miró a Hotaru, que le dio ánimos con un gesto y con una sonrisa.

–Himawari… Yo… ¡Te perdono!

Eso extrañó a la peliazul.

–¿Ha? ¿Que me perdonas por qué?

–¡Te perdono por ser una egoísta que me robó el puesto de presidenta!

A Himawari se le hinchó una vena de la frente y Hotaru dejó de sonreír de inmediato.

–Ay madre…

–¿Egoísta? ¿Robarte el puesto de presidenta? – Dijo Himawari intentando mantenerse calmada, aunque por su tono de voz ya se veía que no lo estaba. – Me presenté a presidenta de la misma forma que lo hiciste tú, así que yo también podría decir que tú te presentaste para intentar quitarme el puesto.

–¡No importa! ¡Te perdono, así que vuelve a ser mi amiga!

–¿De verdad crees que quiero hacer las paces contigo después de llamarme egoísta y decir que te robé el puesto de presidenta?

–Acepto tus disculpas. La benevolente Sakurako-sama te perdona y permitirá que puedas volver a disfrutar de su compañía.

–¡No me estoy disculpando! ¡No he hecho nada por lo que tenga que disculparme! En todo caso eres tú la que tendría que disculparse conmigo por llamarme egoísta y acusarme de robarte el puesto.

–¡¿Perdona?! ¡Yo no tengo que disculparme por nada, no he hecho nada malo!

–Por supuesto que sí. Te presentaste a presidenta solo para competir conmigo aun sabiendo que no podías ganar, en vez de presentarte a vicepresidenta, puesto que habrías ganado. Y después te enfadaste conmigo porque la mayoría de alumnos confió más en mí que en ti, y encima me acusaste a mí de robarte el puesto por modificar el reglamento. Reglamento que votaron a favor todas las miembros del consejo excepto tú. Y como ya te he dicho varias veces, aunque no lo hubiéramos modificado, no habría cambiado el hecho de que fueses la segunda más votada, y hubieras sido vicepresidenta. Pero preferiste competir conmigo solo para molestarme. ¿Te parece poco?

Sakurako estaba muy enfadada, y no sabía qué decir, así que recurrió directamente al insulto.

–¡Eres una egoísta! ¡Tonta, tonta, tonta! ¡Te presentaste solo para impedir que yo fuera presidenta! ¡Si no te hubieras presentado la presidenta habría sido yo!

Las demás chicas miraban aquello sin saber qué decir. Hotaru quería pararlas, pero no sabía cómo, y empezaba a ponerse nerviosa.

–¿De verdad después de llamarme egoísta y tonta me quieres hacer creer que podrías ocupar el cargo de presidenta? Con eso me acabas de demostrar que no eres lo suficientemente madura para ser presidenta. – Hotaru temía que Himawari dijera lo que iba a decir, lo que finalmente pasó. – No estás capacitada para ser presidenta.

Ahora sí que Sakurako se había enfadado. Esta iba a decirle (gritarle) algo, pero en ese momento entró Nanami, haciendo que antes de que Sakurako pudiera decir nada, Himawari se dirigiera a ella muy enfadada.

–¡Tú! ¡Contigo quería hablar!

Eso sorprendió a Nanami.

–¿Eh? ¿Qué pasa?

–¡¿Cómo que qué pasa?! ¡¿Tú quién te has creído que eres?!

Que Himawari le gritara a Nanami tan enfadada sorprendió a todas, aunque en Sakurako no se notaba porque aún estaba enfadada. Nanami, aunque se mantenía calmada, empezaba a molestarse.

–¿Se puede saber qué te pasa?

–¡¿Qué te pasa a ti?! ¡¿Te crees que puedes pasar por encima de mí?! – Nanami iba a decir que no entendía a qué se refería, pero Himawari siguió antes de que pudiera hacerlo. – Te dije claramente que no iba a cerrar el Club del Entretenimiento, y aun así, ayer Akaza-san y Hikari-san me dijeron que fuiste a la sala del club y les exigiste que se fueran.

Nanami, ahora que ya sabía de qué se trataba, se calmó un poco.

–Ah, con que se trataba de eso…

–¡No actúes como si no fuera contigo! ¡Desobedeciste una orden directa! ¡Y por si fuera poco, dijiste que yo no tengo legitimidad en ese asunto! ¡Que estoy incapacitada para tomar decisiones en ese asunto!

–¿Y lo dudas? – La respuesta de Nanami sorprendió a las demás y enfadó aún más a Himawari. – Actuando de esta forma ahora mismo me lo estás demostrando.

–¡No intentes mezclar las cosas! ¡Estoy actuando así porque me desobedeciste!

–Te desobedecí porque tienes un conflicto de intereses. Nunca harás nada que pueda perjudicar a tus amigas, por lo que me reafirmo en lo que dije: Estás incapacitada para tomar la decisión sobre si el Club del Entretenimiento debe cerrar o no.

Himawari estalló.

–¡¿Quién te has creído que eres para hablarme así?! ¡Soy tu senpai y la presidenta del consejo estudiantil! ¡Me debes respeto por partida doble!

–Respeto no significa obediencia ciega. Te respeto, Furutani-senpai, pero eso no significa que deba acatar todo lo que digas. Dejas que tus sentimientos nublen tu juicio, pasando estos por delante de tus deberes. Eso te incapacita para tomar decisiones que afecten a tus amigas.

–¡Ya he tenido suficiente! ¡Aquí mando yo! ¡Se hará lo que yo diga y punto!

Aquello no causo muy buena imagen entre las demás.

–Sabes que esa frase la podría haber dicho Hitler perfectamente, ¿verdad?

–¡¿Me estás comparando con Hitler?!

–No, te estoy comparando con cualquier dictador. – Himawari iba a decir algo, pero Nanami, más seria que antes, siguió. – Si bien como presidenta del consejo tienes potestad para tomar ciertas decisiones, no tienes un poder absoluto. Si la mayoría de miembros del consejo lo decide puede tomar una decisión contraria a la tuya. Diciendo que aquí se hará lo que digas tú y punto estás otorgándote a ti misma poder absoluto, despojando al resto de miembros del consejo de cualquier autoridad, exactamente lo mismo que haría un dictador.

–¡Se acabó! ¡No pienso tolerar que me hables así! ¡Pídeme perdón ahora mismo!

–No lo haré porque no he dicho nada que no sea verdad. Te estás comportando como una dictadora, Furutani-senpai, y no por gritar más vas a tener más razón.

Himawari no recordaba haber estado tan enfadada en su vida. Apretaba los dientes y los puños de rabia. Quería darle un puñetazo a Nanami, pero sabía que eso le quitaría toda legitimidad. La violencia no era una opción, pero Nanami no hacía caso de nada de lo que ella le dijera, por lo que Himawari ya no sabía qué más hacer. Si la dejaba salirse con la suya se mostraría como una presidenta débil, dejando que una vicepresidenta le pasara por encima. Pero si seguía gritando a Nanami y esta seguía mostrándose calmada, se mostraría como una histérica y una autoritaria.

Por su parte, Sakurako se sentía como una espectadora en todo esto, simplemente viendo como Himawari y Nanami discutían. Ya casi se había olvidado que estaba enfadada con Himawari y simplemente estaba alucinando bastante con esa pelea, al igual que las demás. Nanami volvió a hablar.

–Bueno, supongo que ha quedado claro que si la mayoría del consejo vota algo distinto a lo que tú quieres tendrás que aceptarlo, así que vamos a votar. Votos a favor de que se clausure el Club del Entretenimiento.

Justo en el mismo momento en que Nanami levantó la mano para mostrar su voto a favor, Himawari gritó.

–¡No! ¡No voy a permitir ese debate!

Nanami, entre sorprendida y molesta, bajó la mano.

–¿Perdona? No puedes prohibir una votación.

–Claro que puedo. Soy la presidenta.

–El reglamento no te da ese poder. Así que vamos a votar.

–¡No! ¡He dicho que el Club del Entretenimiento no se cierra y no se va a cerrar! ¡¿Te queda claro?!

Himawari estaba mirando muy enfadada a Nanami, la cual también estaba empezando a enfadarse, pero en vez de alterarse como Himawari, reaccionó calmadamente.

–Muy bien, pues si esas tenemos… Votos a favor de destituir a Furutani Himawari como presidenta del consejo.

Eso las sorprendió a todas.

–¡¿Qué?! ¡¿Pero qué dices?! ¡No puedes destituirme!

–Claro que puedo. – Dijo Nanami seria. – Lo dice el reglamento que tú misma votaste, ¿no te acuerdas? Artículo 12, si un miembro del consejo no cumple con sus funciones o actúa indebidamente, cualquier otro miembro puede pedir su destitución. Tú estás impidiendo una votación, por lo que encaja en la definición de actuar indebidamente, así que propongo tu destitución.

–¡No puedes hacer eso! ¡No te lo pienso permitir!

–Si te niegas tendré que decirle al director que te niegas a seguir el reglamento del consejo, por lo que te abrirán un expediente, y hasta puede que te expulsen. ¿De verdad quieres eso?

Himawari estaba muy enfadada,

–¡Bah! Está bien, haz tu estúpida votación. El reglamento también dice que para conseguir destituir a alguien necesitas la unanimidad del resto de miembros, y no la vas a tener.

–¿Estás segura?

–Por supuesto.

–Muy bien. – Dijo Nanami tranquilamente. – Votos a favor de destituir a Furutani Himawari como presidenta del consejo estudiantil.

Antes incluso de terminar de decir esto, Nanami ya había levantado la mano. Un segundo después hizo lo mismo Tsubasa, aún sorprendida por cómo había escalado todo en tan poco tiempo. Un par de segundos después, con algo de miedo, Yukiko levantó también la mano. La chica bajó y apartó la mirada, por una mezcla entre miedo y vergüenza, pues tenía a Himawari casi a su lado. Himawari se quedó mirando a Hotaru, que estaba con la cabeza bajada y con la sombra de su pelo cubriéndole los ojos. Al ver que tras unos segundos no levantaba la mano, Himawari sonrió satisfecha y miró a Nanami.

–¿Lo ves? No tienes unanimidad. No puedes destituir… – Himawari se quedó sin habla al ver que Hotaru empezaba a levantar lenta y tímidamente la mano, deteniéndose a la altura de su cabeza, a diferencia de Nanami, Tsubasa y Yukiko, que la habían levantado más. – ¿Ho… ¿Hotaru-chan? ¿Qué haces? – Preguntó Himawari anonadada, sin poderse creer lo que estaba viendo.

–Lo siento, Himawari-chan… – Dijo Hotaru con voz baja y sin levantar la cabeza. – Pero Hideki-senpai tiene razón. No puedes prohibir una votación. Por mucho que no estés de acuerdo con el tema que se va a votar o con el resultado que pueda salir, no puedes prohibir que votemos sobre eso. Y si no puedes aceptar eso… No mereces ser presidenta del consejo estudiantil.

Aquello fue como si a Himawari le hubieran atravesado el corazón. Y que lo hubiera hecho Hotaru era lo que más le dolía. Se sentía traicionada. Nanami habló, devolviendo a Himawari a la realidad.

–Furutani Himawari. – Esta, aún conmocionada, la miró. – Quedas destituida como presidenta del consejo estudiantil.

Himawari no podía creérselo. ¿Aquello realmente estaba pasando? Hasta hacía apenas unos segundos era la presidenta. ¿Cómo había podido dejar de serlo tan rápido? ¿Cómo había acabado así?

–Furutani-senpai. Tu banda. – Dijo Nanami extendiendo el brazo, para que Himawari le diera la banda que llevaba en el brazo que la identificaba como miembro del consejo estudiantil.

Himawari, superada la conmoción inicial, bajó la cabeza y apretó los dientes de rabia, caminó hasta Nanami, se arrancó la banda y la estampó contra la mesa, asustando un poco a Yukiko y Hotaru. Nanami, por su parte, no le dio importancia, simplemente la cogió de la mesa y se levantó, dirigiéndose a Sakurako.

–Ohmuro-senpai. – Dijo, sorprendido un poco a esta, pues era la primera vez que se dirigía a ella desde que había entrado, además de que ella también estaba impactada por lo que acababa de pasar, sintiéndose solo como si fuera una mera espectadora. – Tú fuiste la segunda más votada para el puesto de presidenta. Como Furutani-senpai ha sido destituida, pasas a ser la presidenta. – Eso sorprendió a Sakurako. – Sé que tenías muchas ganas de ser presidenta. Pues ahora lo eres. – Dijo Nanami con una pequeña sonrisa.

Sakurako no se podía creer lo que estaba pasando. Por su parte, Himawari, que estaba a su lado, con la sombra de su pelo cubriéndole los ojos, habló.

–Lo has conseguido. – Sakurako la miró. – Finalmente tienes lo que querías. Te morías de ganas de ser presidenta, ¿no? Pues ahora ya lo eres. Estarás contenta.

Himawari estaba a punto de llorar de rabia. Sakurako, por su parte, no daba crédito. Nanami le extendió la banda a Sakurako.

–Enhorabuena, Ohmuro-senpai. – Dijo con la sonrisa un poco más amplia que antes. – El cargo es tuyo.

Sakurako bajó la cabeza.

–¿El cargo? ¡¿El cargo?! – Sakurako volvió a levantar su cabeza. – ¡¿Quieres que te diga por dónde te puedes meter el cargo?! – Gritó, sorprendiendo a todas, también a Nanami y Himawari. – ¿Cómo te has atrevido? – Siguió, claramente enfadada. – La gente votó a Himawari para que fuera la presidenta. Obtuvo más de la mitad de los votos. La has comparado con una dictadora, pero tú te acabas de cargar la democracia, saltándote lo que votaron más del 50% de estudiantes, imponiendo el voto de 4 personas al de las cientos que la votaron. A lo mejor la dictadora en potencia eres tú. Lo que has hecho será todo lo legal que quieras, pero es ilegítimo e inmoral. No pienso formar parte de esto, así que renuncio. Himawari, vamos. – Dijo dirigiéndose a la puerta, pero antes de salir se detuvo, y miró de reojo a Hotaru. – Hotaru-chan. – La mencionada se sobresaltó un poco. – Me has decepcionado.

Eso impactó en la chica. Dicho esto, Sakurako se fue. Himawari, sorprendida por lo que acababa de pasar, tardó unos segundos en reaccionar, pero también se fue. Antes de que saliera, Hotaru intentó llamarla.

–Hi-Himawari-cha…

–Calla. – Himawari dijo aquello apenas más fuerte que un susurro, pero a Hotaru le hizo más daño que si le hubiera gritado. – No me hables. No quiero volver a saber nunca más nada de ti.

Aquello le destrozó completamente el corazón a Hotaru. Himawari cerró la puerta al salir, y Hotaru se quedó mirando a la nada durante unos cuantos segundos, mientras cada vez más lágrimas empezaban a caer por sus mejillas. Finalmente Hotaru no puedo aguantarlo más y se puso a llorar, dejando caer su cabeza sobre la mesa y rodeándola con sus brazos. Yukiko, que nunca había visto a Hotaru así, no sabía cómo reaccionar. Lo único que se le ocurrió hacer fue acercarse a ella y ponerle una mano sobre el hombro y otra en la cabeza.

–Hotaru-chan… No llores, vamos… – Fue lo único que se le ocurrió decir.

Nanami, una vez superada la sorpresa, se mostró calmada, aunque se podía ver que estaba un poco molesta.

–Eso ha sido inesperado. No me esperaba que Ohmuro-san rechazara ser presidenta. Pues en vista de que no hubo más candidatas que se presentaran a la presidencia, me corresponde a mí, como vicepresidenta, asumir dicha función. Así que desde ahora soy la presidenta del consejo estudiantil. Tsubasa. – Dijo mirando a esta.

–¿S-Sí? – Respondió esta un poco sobresaltada.

–Tú fuiste la más votada del resto de miembros, así que desde ahora eres la vicepresidenta.

–Ah… Vale… – Dijo aún sin saber muy bien cómo reaccionar.

–Bueno, pues ahora procedamos a votar el cierre de Club del Entretenimiento.

–¡Espera! – Reaccionó Tsubasa. – ¡No podemos!

Eso sorprendió a Nanami.

–¿Qué?

–Con la destitución de Furutani-san ahora al consejo le falta un miembro. No podemos tomar ninguna decisión con un consejo incompleto.

–Ah… Cierto… No me acordaba.

Aunque Nanami solo se mostró un poco sorprendida, en realidad estaba un poco avergonzada de que se le hubiera pasado por alto eso. Tenía tantas ganas de cerrar el Club del Entretenimiento que se olvidó de que ahora el consejo estaba incompleto.

–Si no recuerdo mal, hubo dos chicas más que se presentaron para resto de miembros pero no consiguieron suficientes votos para entrar, ¿verdad?

–Así es. – Respondió Tsubasa. – Deja que mire cuáles son.

La chica cogió un portátil que había ahí al que estaban pasando toda la información física del consejo para tenerla también en digital, y buscó el resultado de las elecciones al consejo estudiantil. Fue al apartado del resto de miembros y encontró el nombre todas las chicas que se presentaron, tanto las que entraron como las que quedaron fuera, ordenadas por el número de votos que obtuvieron.

–Las otras dos chicas fueron Sorato Hibiki y Ogawa Mori, por ese orden.

–¿Sabes dónde están ahora?

–No, pero lo puedo saber. – Tsubasa buscó esta vez primero el nombre de Hibiki, y después del de Mori, encontrando los clubes en los que estaban ahora. – Sorato Hibiki está en el Club de Música, y Ogawa Mori en el Club de Arte.

–Bien, ve a buscar a Sorato Hibiki, por favor. Pregúntale si aún quiere formar parte del consejo estudiantil, y si es que sí, pídele que venga inmediatamente, que tenemos una votación que hacer. Si no quiere, propónselo a Ogawa Mori.

–Está bien.

Tsubasa se levantó y salió de la sala del consejo, para ir al Club de Música a buscar a Hibiki. Mientras, Hotaru seguía llorando.

–Deja de llorar de una vez, Hotaru. Es molesto. – Dijo Nanami.

A Yukiko no le gustó la forma en la que Nanami le dijo eso a su amiga, teniendo en cuenta el estado en el que estaba.

–P-Pero… Hi-Himawari-chan ahora me odia… – Respondió entre llantos Hotaru.

–Normal. Has votado a favor de su destitución. Pero si realmente es amiga tuya te perdonará.

–¿Y… ¿Y si no lo hace?

–Entonces no merece ser amiga tuya. Además, has hecho lo correcto, Hotaru. La única culpa de que Furutani-san haya sido destituida como presidenta es suya, por actuar como lo ha hecho. Así que no te culpes a ti misma por nada. No has hecho nada malo.

Aquellas palabras no tranquilizaron nada a Hotaru, que seguía llorando por haber perdido su amistad con Himawari. Le importaba bien poco de quién fuera la culpa. En ese momento, volvió Tsubasa, con otra chica.

–Hola de nuevo. – Dijo Tsubasa. – Os presento a la nueva miembro del consejo estudiantil.

–Hola a todas. – Dijo con una sonrisa. – Soy Sorato Hibiki. Podéis llamarme Hibiki. Encantada. – Dijo haciendo una reverencia.

Hibiki tenía el aspecto como una mezcla de entre Kyouko y Yui, ya que tenía el corte de pelo igual que el de Yui pero el color de este y el de los ojos era igual que el de Kyouko. Era como si Kyouko se hubiera hecho el corte de pelo de Yui o si esta tuviera el mismo color de pelo y ojos que Kyouko. Además, su personalidad también era una mezcla de las dos; ni tan seria y madura como Yui, ni tan alocada y despreocupada como Kyouko.

–Bien, Hibiki, no sé si Tsubasa te ha puesto al día. – Dijo Nanami.

Hibiki asintió, y luego puso cara como de sorprendida.

–Me ha dicho que habéis destituido a la presidenta. Qué fuerte. ¿Qué ha pasado?

–Básicamente ha intentado prohibir que votáramos una decisión.

–Pero eso no está bien.

–Por eso la hemos destituido.

–Ah… Claro.

–Bueno, ahora que ella ya no es presidenta, vamos a votar esa resolución, ¿vale?

–Esto… ¿Me podéis explicar un poco qué es lo que vamos a votar? – Preguntó Hibiki con una pequeña sonrisa y pasándose una mano por la nuca.

–Sí… – Mientras Nanami empezó a explicar, Hibiki tomó asiento. – Básicamente hay un grupo de 4 chicas que han ocupado ilegalmente la sala del Club de la Ceremonia del Té y lo han rebautizado como Club del Entretenimiento, donde no hacen ninguna actividad productiva. Solo jugar y perder el tiempo.

–Pero eso no está bien.

–Por eso quiero cerrarles el club.

–Ah…

–¿Necesitas algo más de información antes de poder votar? – Preguntó Nanami.

–¿Hay algo más que deba saber? – Respondió Hibiki con otra pregunta.

–Nada relevante.

–Entonces no.

–Bien. – Dijo Nanami. – Entonces procedemos a la votación.

–Yo no participo. – Dijo Hotaru levantándose, sorprendiendo a todas.

–¿Qué? – Exclamó Nanami.

–No quiero. No quiero formar parte de esto. – Dijo sin levantar la mirada en ningún momento.

Dicho esto, Hotaru se dirigió lentamente hacia fuera de la sala, dejando a todas sorprendidas.

–¿Y ahora qué hacemos? – Preguntó Tsubasa.

Nanami respondió seria.

–No importa, somos 4 de 5, hay cuórum. Así que procedemos con la votación.

–Está bien…

–En fin, votos a favor de que el Club del Entretenimiento sea clausurado. – Todas las chicas levantaron la mano. – Bien, la propuesta ha sido aprobada por unanimidad. El Club del Entretenimiento será clausurado.

Hotaru, que estaba apoyada a fuera de la puerta, oyó el resultado de la votación, lo que hizo que no pudiera evitar que más lágrimas resbalaran por sus mejillas.