Gon volvió a su casa lo más rápido que pudo ¿como es que Killua había desaparecido tan rápido? No se encontraba ahí. Por la expresión de Gon, Mito supo que habían peleado.
—¿Sucede algo?— le preguntó al pelinegro para confirmar su sospecha.
—Yo me porte mal con Killua de nuevo.
—¿De nuevo?
—Mito-san ¿Por que siempre soy yo el que tiene que lastimarlo? El siempre esta para mi y yo... soy tan egoísta.
— ¿Estas arrepentido?— Gon asintió —Entonces ve a buscarlo, si lo conoces bien seguramente lo encontraras.
— ¡Si! No regresare hasta que lo encuentre, no te preocupes por mi— salió corriendo por la ventana.
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No había pensado en eso, seguir el olor de Killua. Aun cuando no usaba colonia, era capaz de distinguir su aroma. Lo encontraría a como diera lugar, estaba dispuesto a disculparse de rodillas si era necesario. Lo que fuera, con tal de no ver esa expresión de tristeza en el rostro del albino otra vez. El solo recordarla hacia que le doliera el pecho.
El aroma de Killua lo llevo a una cueva en un acantilado «debí traer una lámpara» se lamentó.
—¿Killua estas ahí?— no obtuvo respuesta, tampoco sentía presencia alguna, pero vamos, el albino era mejor que él para usar zetsu —Voy a entrar, se que estas aquí— Gon caminó con cuidado, era bastante profunda o al menos eso parecía, no tenia idea si avanza rápido o lento por semejante penumbra.
—Vete de aquí— la voz del albino hizo eco.
—Killua, perdóname fui un idiota, estaba celoso y... Fui un idiota, siempre termino haciéndote daño... Perdóname, por favor... perdóname— una luz blanca iluminó la cueva, provenía de la mano del albino, pequeñas ondas eléctricas bailaban en su palma. Su expresión estaba perdida, ya no había tristeza, no había nada. Gon se sentó a su lado.
—Entiendo que estés molesto, puedes golpearme si quieres, anda— el pelinegro se puso frente a el.
—¿Por que me golpeaste Gon?— el pelinegro sintió esa punzada de dolor en el pecho.
—Te vi... Besando a esa chica y cuando me lo contaste me volví loco, pero no te preocupes, ya lo entiendo, si ella te gusta yo...
—Te dije que ella no me gusta, se lo dije y lo entendió.
—¿Si? Wow... Que bien... Entonces ¿que es lo que me ibas a decir?
Killua encendió unos leños secos que estaban en el suelo con la electricidad de su mano. Escondió su cara entre las rodillas abrazándose a ellas.
—Nada...
—Killua, si no me dices que me perdonas... No se que voy a hacer con esto que siento— bajó la mirada, sus ojos negros estaban brillantes por las lagrimas y con un parpadeo una cayo por su mejilla —De verdad, perdóname— el albino levanto la vista a su amigo y suspiro.
—¡Ya esta bien de lloriqueos idiota! ¿Como te pones así? Fue a mi al que le dolió el golpe— le saco la lengua
—Si... ¿Me perdonas?— dijo secándose las lagrimas con la mano.
—Si, ya te disculpaste lo suficiente pero aun asi...— le toco una mejilla y le dio una pequeña descarga eléctrica haciéndolo gritar de dolor —Ok me siento mejor, con eso estamos a mano— le sonrió.
Gon se sobaba frenéticamente la mejilla, sentía entumecido el cuerpo, pero se echo a reír a carcajadas y después abrazó a su amigo.
—Te amo Killua— el albino trato de quitárselo de encima pero fue inútil, lo tenia bien sujeto, así que también lo abrazo —Recuerdas lo que íbamos a hacer esta noche ¿verdad?
—Aha— respondió el peliplata sin soltarlo.
—Killua... ¿Como es que desapareciste tan rápido hace un momento?
—Es mi nueva técnica, te la mostrare luego ¿nos vamos?
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Llegaron a la casa de Gon y se dieron un baño. Mito-san les había dejado la tina lista y el agua aun estaba caliente. El pelinegro sentía una gran excitación porque al fin y va a estar "muy cerca" de Killua como quería.
—Creo que no es buena idea que lo hagamos aquí Gon— dijo el albino que solo traía un short.
— ¿Por que no?— preguntó el pelinegro que ya estaba completamente desnudo —quiero estar en mi cama mientras lo hacemos ¿no es mas cómodo?
— ¡Ese no es el punto!— el pelinegro paró las objeciones de su amigo con un apasionado beso y empezó a acariciar su entrepierna hasta que estuvo totalmente firme —Pero si gritas te voy a achicharrar hasta hacerte polvo— le advirtió.
—Estaré callado— prometió Gon juntando las manos para emular un ángel. Killua le separo las manos violentamente y cayo encima de el sobre el colchón, lo besó tan intensamente que el pequeño pene de Gon despertó solo. El albino liberó sus labios para quitarse el short rápidamente.
Besó los labios de Gon nuevamente, después su mejilla, bajo al cuello acariciandolo con lengua hasta llegar a su pezón izquierdo, con la mano, jugó con el derecho. Siguió lamiendo hasta llegar al ombligo, a su pelvis y posteriormente lo atrapó entre sus labios, acariciando la masculinidad de Gon con la lengua entre las paredes de su boca. El pelinegro se cubrió la boca con ambas manos y separó las piernas, su pecho subía y bajaba agitado. Se iba al cielo, el albino lo abandono a tiempo y volvió a besar sus labios.
—Lo estas haciendo bien, recuerda, no hagas ruido— le dijo el albino en voz apenas audible...
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Gracias por leer Crónicas de Primeras veces, pensé que solo yo lo haría xD es la primera vez que escribo un fic yaoi (espero no sea muy vulgar) u.u
Thank u minna-san, espero disfruten el siguiente capitulo que terminara con ésta historia...
