Capitulo 7 Dudas

Esa noche Marian no pudo dormir se sentía tan culpable… y ahora ni siquiera sabía si le volvería a ver… realmente le encanto su compañía, pese a su apariencia severa y fría sintió que era tímido y buena persona… Solo recordaba un pequeño sueño que había tenido suponía que en uno de los ratos en los que cayó dormida por el cansancio. Aparecía ella en el río a media noche, tenía la ropa completamente empapada y de pronto aparecía él Byakuya, que la sacaba del agua y la sujetaba con fuerza por la cintura contra él, se miraban el uno al otro con la claridad que la luna les ofrecía y se besaban.

- Que sueño tan extraño se dijo a sí misma sonrojada… había que admitir que era un hombre muy atractivo, con unos bellos ojos grisáceos y pálida piel; incluso cuando lo vio tan abatido le dieron ganas de abrazarlo y consolarlo, pero no lo hizo porque pensó que siendo un hombre de familia noble podía llegar molestarle; aunque ella estaba acostumbrada a abrazar a la gente como gesto de cariño, de amor, de amistad e incluso como gesto de comprensión hacía el dolor de la otra persona, pero aquí no sabía si podía hacerlo, ni siquiera venían del mismo país en que las costumbres son las mismas o parecidas.

Aunque había algo más que le desconcertaba un poco ver esa mirada seria y severa, y de repente otra tímida y dulce… algo le debía de haber pasado, algún dolor en su corazón le hizo cambiar la personalidad... ¿qué podría ser?

Pasaron varios días sin que se volvieran a ver, Byakuya necesitaba centrarse, pensar, entender, aclararse, saber cómo estaban sus sentimientos en esos momentos en su interior; y a su vez los ojos casi llorosos de Marian y sus disculpas le venían a la mente todo el rato… y el poema, dichoso poema aunque muy bello por cierto... le había hecho hundirse de aquella manera delante de ella… en parte se encontraba avergonzado, pero por otra parte, agradeció la presencia de Marian de no dejarle solo en esos momentos…eso nadie lo había hecho por él… pero ahora no sabía qué hacer o decir… no había podido dormir apenas con esa mezcla de sentimientos y dolor en su interior… pero se le venía a la mente un pequeño pero intenso sueño Byakuya y Marian unían sus labios en un profundo, tierno pero dulce beso… que raro era ese sueño si apenas se conocían… ¿conocerse? -se dijo a sí mismo, eso era lo que él había querido conocerse…

Apareció Senbonzakura materializado a su lado, y le dijo:

- ¿Amo? - ¿Si Senbonzakura?

- Discúlpeme pero es que le siento nostálgico, apenado, triste y nervioso, ¿se encuentra bien? ¿Paso algo malo con la joven ayer?

- No Senbonzakura, solo es que estoy hecho un mar de dudas… - ¿Porqué? ¿Qué pasó?

- Bueno solo es, que sí, me gusto conocerla pero ahora me siento culpable de que me pueda gustar más… porque siento que estoy traicionando a Hisana.

- Amo yo no quiero que suene entrometido, pero yo creo que su difunta esposa entendería que intentará rehacer su vida, usted es muy joven para pasarla solo, usted la conocía bien y estoy seguro que estaría feliz de verle sonreír de nuevo. No creo que si usted tuviera una relación con esa joven estaría olvidando o reemplazando a su difunta esposa.

- Suena lógico, pero es que leyó un poema y hizo sentirme extraño y triste a la vez. Espera que busco en la biblioteca que hay muchos libros de humanos y si esta te lo enseño, creo que dijo que se llamaba "Puedo escribir los versos más tristes esta noche" y era de mmm… mmm ¿cómo era?, a si de Pablo Neruda. Qué suerte, mira aquí está…

Senbonzakura lo leyó, si tiene razón amo es muy profundo, pero es solo un poema, aunque realmente parezca que se hayan basado en su historia para escribir estos versos tan lindos. Pero no le dé más importancia, quizá a ella le gusta este poema por que le recuerda a alguien que perdió, ¿no lo cree?, y a lo mejor es su manera de no olvidar a esa persona.

En ese momento vino a la mente de Byakuya el comentario de Marian cuando refiriéndose a lo de si tenía pareja le había dicho te lo cuento otro día de acuerdo, son malas experiencias, y aunque ya estén en el pasado a veces duelen… Claro quizá a ella también le habían pasado cosas terriblemente malas, dolorosas y tristes.

Alguien llamaba a la puerta de su despacho, Senbonzakura volvió a su forma de espada.

- Nii-sama, ¿puedo pasar?

- Adelante Rukia dijo Byakuya con pose de a mi no me preocupa nada.

- Solo quería decirle que la alerta de la semana pasada que dio el comandante general Yamamoto sigue activa, debemos seguir vigilando que no aparezcan más Hollows y menos grandes en el Distrito Rukongai.

- De acuerdo, ¿eso es todo?

- Bueno… yo… quería hablarle de hermana a hermano si fuese posible.

- ¿De qué se trata?

- Bueno… es que últimamente le veo muy preocupado y quería saber si podía hacer algo por ayudarle a estar bien… quería hacerle saber que usted es la única familia que tengo y se lo debo todo hermano, pero yo como hermana suya quiero que sepa que aquí me tiene para hablar o comprender lo que necesite compartir. Eso era todo, gracias por permitir sincerarme con usted, nii-sama.

Rukia se dirigía a la puerta con la cabeza levemente agachada.

Byakuya la miraba entre sorprendido y triste, aunque él nunca se comporto como un verdadero hermano con ella, ella le había dicho con el corazón en la mano como se sentía y su preocupación hacía él. Dudo por unos momentos si explicarle lo que le pasaba, como muestra de comprensión por la confesión que acababa de decirle su pequeña hermana. Entonces le dijo:

- Rukia ¿podrías venir tú y Ukitake-taicho a mi despacho a las 5 de la tarde? Quiero hablarles de algo.

- Por mí no hay problema iré a decírselo a Ukitake-taicho, nos vemos después nii-sama.

Byakuya pensaba, Ukitake-taicho le conocía des de niño, era como un padre para él… el sabría comprender y decirle que hacer… además su secreto estaba seguro que estaría guardado bajo llave, eran las dos personas en las que más confiaba.

Por otro lado, Marian y los pequeños paseaban por el Distrito de Rukongai, los niños paseaban contentos por las calles, saltando y jugando, pero Marian tenía la mirada perdida; no había vuelto a ver a Byakuya, quizá no la habría perdonado por leer aquel estúpido poema o quizá estaba muy ocupado con su papeleo del escuadrón y el de su familia. Ainsss suspiró…se sentía triste por dentro, ahora que había encontrado alguien con quién hablar y que encima le gustaba, porque no podía dejar de pensar en él ni un momento, des de su segundo encuentro… ya se había empezado a dar cuenta de sus verdaderos sentimientos hacía él. Pensó y si le escribiese algo y le comprase un pequeño regalo… como disculpa; pero a quien se lo entregaría para que pudiese dárselo, bueno ya me preocuparé por eso después. Entró a una pequeña tienda donde le compro una pequeña caja para guardar el regalo, un pequeño tintero y un pincel con la que suponía que ellos escribían, y como Byakuya trabajaba tanto, pensó que así al menos lo utilizaría…tampoco vendían otra cosa diferente allí… y compró un papel hermoso que llevaba un sobre al lado para poder guardar la carta, le gustó porque tenía flores de cerezo por todos lados dibujados, mientras volvían al árbol iba pensando que escribir. Cuando los niños durmieran la siesta lo escribiría.

Los niños ya se habían dormido y se dispuso a escribir, puso:

Lamento haber causado tristeza y dolor en tu corazón. Esta es la mejor manera que he encontrado para disculparme y te lo escribo de todo corazón:

Autor anónimo: MIL POEMAS DE PERDÓN

Te escribiré un poema por cada día sin tu perdón
Los deslizaré bajo tu puerta, entrarán por tu ventana,
los colgaré de todos los árboles de la manzana
Deberás reconocer que seré todo ímpetu y fervor.

Uno lo escribiré en papel rosado, otro en amarillo,
Probaré todos los colores hasta dar con tu preferido.
Contrataré una paloma para que lo entregue en tu mano
Dile al cartero lo que le toca y que esté preparado.

Haré un camino de poemas de perdón a mis pies,
Para que vayas recogiéndolos y llegues al jardín
Donde estaré esperándote para disculparme,
Para que entiendas que necesito volverte a ver.

Lo siento Byakuya

Marian

Metió la carta en el sobre y puso su nombre en uno de los laterales, colocó todo lo que había comprado en la cajita, primero el tintero, luego el pincel y encima la carta. Ató la cajita con un trocito de cuerda roja que encontró. Ahora solo le quedaba encontrar a alguien que pudiese dárselo a Byakuya; a lo mejor si tenía suerte, encontraba algún shinigami y podría hacerle el favor de dárselo.

Como aún era temprano cogió la mochila guardando la cajita dentro y se dispuso a dar una vuelta por los alrededores a ver si tenía suerte y veía algún shinigami que pudiera entregárselo a Byakuya. Dejó a los pequeños durmiendo ya que estaba cerca de ellos.

Tuvo suerte, vio a un shinigami con una gran cabellera blanca y lisa, y llevaba una bata blanca encima del traje, sabiendo entonces que ese hombre era un capitán al igual que Byakuya, y suponía que estaría haciendo un turno de vigiláncia; estaba hablando con una chica algo más baja que ella, de cabello oscuro y solo con el traje negro típico de los shinigamis, alcanzo a escuchar su conversación, la chica le decía al hombre que a las 5 el capitán Byakuya Kuchiki del sexto escuadrón le había dicho que si era posible, quería reunirse con ellos dos para tratar unos temas. El chico de melena blanca y ojos color café, confirmó con la cabeza.

Se acercó con cuidado, y les dijo:

- Disculpen, ¿ustedes son shinigamis verdad?

- Pues sí, ¿ocurre algo joven? dijo el hombre de melena blanca.

La chica shinigami dijo:

- Bueno Ukitake-taicho yo me he de ir ya, nos vemos a las 5 en el despacho de mi nii-sama.

- De acuerdo Rukia, dijo el hombre. - Disculpa la interrupción, ¿necesitas algo?

- No pasa nada, no se preocupe. A Marian le pareció muy agradable ese shinigami, además se veía cordial y dulce. Bueno… eh… sí, es que quería preguntarle si usted conocía a un capitán que se llamara Byakuya Kuchiki?

- Sí ¿porqué lo preguntas joven?

- Pensó para sí misma que no le podía explicar la verdad así que le dijo: Bueno es que me enteré preguntando que fue él, el que me ayudó a pasar al otro lado, y con el dinero que llevaba encima le compré un regalo por las molestias que le causé, aunque quizá no le guste. Y no sabía a quién dárselo para que se lo pudiera entregar a él en persona.

- Ahhh, pues no te preocupes yo se lo entregaré en persona, ¿cuál es tu nombre para decírselo?

- Eh… eso da igual, - le dijo entregándole la cajita -de todas formas no sabrá quién soy, si continuamente están salvando a personas. Bueno, muchas gracias señor shinigami.

- Puedes llamarme Ukitake, soy el capitán del decimotercer escuadrón. Si algún día estoy por aquí y necesitas o pasara algo ya sabes.

- De acuerdo, muchas gracias es usted muy amable.

Marian se alejó sonriendo al capitán y despidiéndose con la mano.

Ukitake pensó que joven más agradable y hermosa. ¡Ostras! Que tarde es llegaré tarde a la reunión con Byakuya; a ver si tengo suerte y llego antes que Rukia y le doy esto al capitán Kuchiki.

Le gustará a Byakuya el regalo? Conseguirá Byakuya confesarle a Rukia y Ukitake lo que le pasa realmente? Gracias por leer!