Capitulo 8 Abrío su corazón
Ukitake tuvo suerte, Rukia aún no había llegado. Llamó a la puerta y Byakuya le dijo que entrara.
- Hola Kuchicki taicho, dijo el capitán Ukitake.
- Buenas tardes Ukitake taicho, dijo el capitán Baykuya.
- Oye Kuckicki antes de que llegue Rukia, quería darte esto me lo dio una joven para ti, muy hermosa por cierto, cuando hacía mi turno de vigilancia en el Distrito Rukongai, me dijo que era su forma de darte las gracias por haberla ayudado a pasar a la Sociedad de Almas cuando murió. Y que se había gastado todo el dinero que llevaba en ese regalo.
- Byakuya disimulo levantando una ceja como con indiferencia, preguntando ¿cómo se llamaba?
- Dijo que daba igual su nombre, que con la de gente que ayudábamos a pasar al otro lado ni siquiera te acordarías. ¡Ah sí! Y dijo que había preguntado a los ciudadanos del Rukongai para saber tu nombre.
- Ahhhh. - ¿No lo vas a abrir?
- No, ya lo abriré después. Si la vuelves a ver le das las gracias.
- De acuerdo. Oye Byakuya ¿te encuentras bien?
- Abriendo la puerta y diciendo nii-sama, Ukitake-taicho ya estoy aquí.
- Muy bien dijo Byakuya, vayamos al jardín interior y tomemos un té con galletas.
Una vez sentados, Rukia y Ukitake miraban con algo de desconcierto a Byakuya… Pero fue el mismo Byakuya quien rompió ese silencio antes de que los otros dos pudiesen hablar.
Bueno, quería explicarles a ustedes dos el porqué de mi extraña actitud y tristeza últimamente. Se lo voy a explicar únicamente a ustedes dos así que no quiero que nadie se entere, y cuando acabe de explicarles necesitare su opinión y qué hacer.
Rukia lo miraba atentamente por fin había decidido explicarles lo que le pasaba, ya que ella le había comentado a Ukitake que estaba preocupada por su nii-sama porque últimamente no dormía bien, estaba deprimido y parecía confuso.
Byakuya prosiguió, a ver por dónde empezar…si por aquí mismo, en mi último viaje al mundo de los vivos una chica fue herida por un Hollow y me quede sujetándole la mano hasta que murió ya que estaba sola, para hacerle pasar rápidamente a la Sociedad de Almas y así evitar que otro Hollow devorara su alma, ella me dio las gracias… pero era extraño nunca había sentido un agradecimiento tan sincero. Luego volví aquí, y tenía constantemente la imagen de esa joven en la mente sin entender porqué, así que Senbozakura se fue a ver si la encontraba y al menos saber si había pasado al otro lado bien, y yo no sé, quería conocerla; al rato como Senbonzakura no regresaba, fui a buscarlo y nos quedamos mirando a la joven sorprendidos, había ofrecido la comida que llevaba en su mochila a tres niños pequeños quedándose ella sin cenar. Arropo con una toalla a los tres pequeños para que durmieran. Habíamos escuchado que su nombre era Marian, tenía 27 años y era española… Después pasaron más cosas y un día ella estaba bañando en el río a los tres pequeños y se torció el tobillo cayendo al agua y quedándose empapada, entonces yo no sabía si acercarme o no a ayudarla. Al final le ofrecí mi mano para salir del agua y la ayudé a sentarse en el suelo… entonces empezamos a conversar sobre a que me dedicaba, y cuando supo que era capitán y formaba parte de una familia de nobles se levanto a toda prisa aún con el tobillo torcido, para inclinarse como muestra de respeto; yo estaba sorprendido. Después yo le pregunté por ella, a que se dedicaba, sus aficiones que habíamos visto que practicaba un deporte llamado Judo… bueno todo eso. Yo ahí me di cuenta que me gustaba Marian, pero claro yo no podía hacer nada ella es humana, de clase baja y yo soy de una familia noble y soy un shinigami, y claro no podía decirle que me gustaba si después no iba a poder ser. Al cabo de un rato los pequeños le dijeron a Marian si podía contarles una historia antes de ir a dormir, y como no se acordaba de ninguna les dijo que conocía un poema muy hermoso y que era su favorito, y lo recito… pero yo al escuchar ese poema me hundí recordando a Hisana, y me sentía como si la estuviera engañando por sentir algo por otra persona, y me derrumbé… pero Marian se quedó conmigo y se disculpo muchísimas veces por haberme entristecido… y yo a cambio me fui, y no he vuelto a verla. Tuve una charla con Senbonzakura que me hizo ver que Hisana estaría feliz de verme con alguien de nuevo… pero no sé qué hacer, ya me enfrenté al consejo de ancianos y fue muy difícil… pero es que el rato que estuvimos hablando me sentí relajado, a gusto e incluso llegué a sonreír cuando estaba con ella. Y me apena saber que estará pensando en que no la quiero volver a ver….
Ukitake y Rukia intentaban recopilar toda la información que les había dado Byakuya.
Los dos pensaban, ¿Byakuya sonriendo? No, no puede ser…
Byakuya ahora los miraba esperando una opinión…
Ukitake tenía una duda pero por no cortarle la conversación, la velocidad y el desahogo con el que explicaba la historia, se esperó a que finalizara de contar, y entonces le pregunto:
- Byakuya ¿porque te entristeciste cuando recitó el poema? ¿Los poemas suelen ser bonitos no?
- No si era muy hermoso, pero parecía mi historia con Hisana, mira este es el poema que Marian nos leyó, encontré una copia en mi biblioteca.
Los dos leían el poema, realmente era muy lindo, pero sí parecía que plasmara su propia historia.
- En ese momento Rukia acabo de leer el poema y dijo: ohhhhh que lindo, que romántico, es realmente bello. Y añadió: Byakuya en mi opinión creo que no te deberías agobiar con el tema, pasa tiempo con ella aunque sea a escondidas conoceros más, y lo que tenga que ser será, y si te llegarás a enamorar de ella ya decidiréis que hacer. El amor mueve montañas que no se te olvide… Además yo pienso como Senbonzakura, dudo mucho que Hisana pudiese ofenderse, llevas demasiados años de luto, sin salir con nadie, eres joven, no pensarás pasar solo toda tu vida no? Y yo tendría por fin una cuñada, que será como mi hermana pequeña.
- Ukitake asentía, y le dijo a Byakuya:
- ¿Te gusta de verdad?
- Byakuya afirmó.
- ¿Pues qué problema ahí? Todo saldrá bien, no le des más vueltas. Y pensando en voz alta dijo: y si ese regalo es de tu querida ninfa, tienes muy buen gusto es hermosa con esa larga melena castaña, rizada y esa enorme y linda sonrisa que tiene…
Byakuya se ruborizó muchísimo.
- Y Rukia perdiéndose un poco en la conversación dijo: espera, espera tú la has visto y yo no Ukitake? ¿Quién es?... eso no es justo!
- Ukitake la calmo, y le dijo tu también la has visto, aunque solo fue un momento porque en seguida te fuiste.
- ¿Era esa muchacha?, pues no la recuerdo mucho, pero si a mi nee-sama le gusta a mi también. Ukitake y Rukia le dijeron a Byakuya que le ayudarían en todo lo que el necesitase en la medida de lo posible. Bueno nosotros dos nos vamos Byakuya, cualquier cosa nos avisas... ¡Ah! Y corre a abrir ese regalo...dijo Ukitake sonriendo.
Cuando se fueron sintió que se había quitado un gran peso de encima, al final iba a resultar agradable desahogarse con los que consideraba familia y amigos. Se dirigió nuevamente al despacho muy nervioso por saber que era ese pequeño regalo, y recordó lo que le había dicho Ukitake, que se había gastado el dinero que llevaba encima en ese regalo.
Ohhhh Byakuya tiene que haber sentido alivio al desahogarse si o si... que pensará cuando vea el regalo de Marian...?
