Capitulo 17 Muestras de respeto y amor
Byakuya fue el primero en abrir los ojos. Cuando iba a levantarse, notó un peso extra en el pecho y en la cintura… recordó todo lo ocurrido esa noche… y sonrió, al ver a Marian rodeando su cintura con uno de sus brazos y su cabeza en su pecho… prácticamente destapada, su cabello estaba esparcido por la almohada, respiraba tranquila y relajadamente… era tan hermosa -pensó Byakuya…
Pronto Marian, abrió lentamente los ojos y levantó la mirada para ver a su capitán, se encontró con la mirada de Byakuya fija en ella, recorriendo su cuerpo con la mirada.
Marian le dijo con una sonrisa:
- ¡Buenos días mi luz!, ¿Dormiste bien?... Marian se inclinó un poco para darle un beso en los labios…
- Buenos días mi princesa. Dormí estupendamente, ¿Y tú?.
- Maravillosamente bien, aunque no hemos de haber dormido mucho ¿cierto? -dijo Marian con una sonrisa pícara…
- Supongo que no… dijo devolviéndole el mismo tipo de sonrisa. Aún es algo pronto… duerme un poco más si quieres, yo iré a ducharme -dijo Byakuya.
- Está bien… -dijo colocando su cabeza nuevamente en la almohada...
Byakuya se paró unos segundos admirando el cuerpo de su diosa. Ese deseo de nuevo en él…mejor voy a ducharme o acabaré volviendo a hacerle el amor, con ese rostro tan bonito y relajado que tenía para acabar de despertarse, con esos hermosos ojos tan abiertos mirándole fijamente… no ayudaban a descartar la idea -pensó para sí mismo.
Marian escucho como Byakuya abría la ducha… De repente, una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro…
Se levanto sin hacer ruido, abrió la puerta del baño… y vió su silueta insinuada por la mampara de la ducha… abrió la ducha con cuidado, él estaba dando la espalda a la puerta, mientras su cuerpo era mojado por el agua caliente… lo abrazó con suavidad, sobresaltando un poco a Byakuya…
- ¡¿Marian, que… haces… aquí?! -dijo Byakuya.
- Vine a verte, extrañaba tu rostro, tu cuerpo, tus labios… -dijo besando y acariciando su espalda suavemente. Aunque no sé, si debería ducharme, me gusta sentir tu olor impregnado en mi piel...
- Marian sintió que Byakuya se giraba, la abrazaba fuertemente contra su cuerpo y la colocaba debajo del chorro de agua de la ducha…
Ahora los dos estaban mojados… Byakuya le susurró:
- Puedo impregnarte otra vez con mi olor ahora mismo, -dijo abalanzándose a sus labios.
- Marian comenzó a devorar su boca, adentrando su lengua en la de él apasionadamente, rodeándole el cuello con sus brazos.
Byakuya la arrimó a la pared, mientras se deslizo hasta su cuello lamiéndolo y chupando el agua que se deslizaba por el cuerpo de su diosa. Marian gimió, pero Byakuya le tapo la boca con suavidad para no hacer demasiado ruido.
Su otra mano libre fue acariciando su cuerpo parándose en uno de sus pechos y empezó a masajearlo… provocando más gemidos en su diosa, ahora algo más contenidos por la mano de Byakuya. Siguió deslizando su boca hasta uno de sus pechos y empezó a lamerlo con pasión, primero uno y luego el otro… Marian gimió de nuevo, su respiración empezaba a acelerarse… Byakuya volvió a colocar sus labios en su boca callando su excitación… mientras acariciaba de arriba abajo con sus dos manos su cuerpo. Pasando sus dedos por sus pezones, agarrando sus glúteos…
Bya-ku-ya susurró Marian con un tono de voz que rebelaba su excitación y su deseo… Marian soltó sus brazos de su cuello, y sin que Byakuya se diese cuenta, Marian bajo una de sus manos y agarró su miembro con suavidad, ahora erecto por la excitación, y empezó a masturbarlo, provocando ahora fuertes gemidos por parte de Byakuya, que Marian calló besándolo con fiereza y pasión; mientras movía su mano rápida y lentamente para después volver a hacerlo rápido… Byakuya gemía y suspiraba con fuerza, una de las manos de su capitán agarraron su cuello presionando su boca contra la de ella con fuerza mientras adentraba su lengua. Marian ante tal gesto, gimió de nuevo… sin dejar de causarle placer a Byakuya.
Marian gimió de nuevo cuando sintió como uno de los dedos de Byakuya entraron en ella, moviéndolo continuamente, luego adentró un dedo más… lo sacaba y lo volvía a entrar… Marian gimió muchas veces agitadamente escapando pequeños suspiros que se escapaban de sus bocas unidas por el beso apasionado…
Marian aceleró sus movimientos con la mano que agarraba el miembro de su capitán… y Byakuya sacó sus dedos de ella y empezó a masajear su clítoris rápida y lentamente…
La experiencia aún era más excitante, con el agua caliente que caía encima de ellos… con Marian aprisionada contra la pared y Byakuya rozando su cuerpo con el de ella…
Después de unos minutos masturbándose mutuamente… las respiraciones de ambos se aceleraban, sus suspiros y gemidos ahogados por sus bocas cada vez desvelaban más la llegada al clímax… Separaron sus bocas respirando fuertemente y Byakuya hundió su boca en su cuello y empezó a lamerlo…
Marian fue la primera en llegar al orgasmo gimiendo fuertemente y repetidamente el nombre de su amado, seguido con unos pocos segundos de diferencia por los fuertes gemidos y suspiros de Byakuya… susurrando el nombre de su diosa…
Ambos se abrazaron y se besaron con dulzura, intentando recuperar el aliento… ya que aún respiraban agitadamente… mientras el agua caliente seguía cayendo encima de ellos… Ambos dijeron a la vez:
-¡Eres increíble!.
Se ducharon rápidamente… Byakuya se vistió, mientras Marian se secaba con una toalla.
- Marian me he de ir al escuadrón a trabajar ya... Después nos vemos ¿de acuerdo? Y gracias por otro espectacular momento -dijo Byakuya besándola.
- Marian le dijo: Ha vuelto a ser espectacular mi luz… pero ¡Espera Byakuya! ¿Recuerdas que no tengo ropa? O me la traes o me acercas a mi habitación… yo no recuerdo donde está y si alguien me ve saliendo de tu cuarto…
- ¡Es verdad!, ya no lo recordaba, dijo Byakuya con una sonrisa… pues ponte esto y te acercó a tu cuarto, con mi paso flash…
- Marian se puso un pijama blanco de Byakuya… le iba grande pero al menos iba vestida.
Byakuya la cogió en brazos y en un paso la dejo frente a su cuarto… se despidió y se fue.
Marian aún suspiraba de alegría, recordando toda aquella noche y la madrugada de ese día. Se vistió, con su camiseta de tirantes y su pantalón corto negro, rebuscando en su mochila, encontró su Ipod, que pensaba que lo había perdido, se lo llevó en un bolsillo. Se puso su brazalete, mientras recordaba a sus padres y entristeciéndose un poco y salió a desayunar.
En el comedor encontró a Rukia. Conversaron animadamente y Marian le pidió ayuda a Rukia… necesitaba comprar ropa y aprender todo lo que tenía que saber para la ceremonia, elegir y comprar el vestido, si es que allí se elegía… comprar maquillaje, complementos y aprender a caminar con esos zapatos que llevaban ellos en las ceremonias… y no sabía a dónde ir, como hacerlo y como aprenderlo. Ya quedaba menos de una semana y tenía que hacer todos los preparativos para la boda…
Rukia aceptó ayudarla con una enorme sonrisa… Empezarían esa misma tarde a mirar todo aquello…
Marian pidió en la cocina el desayuno de su futuro esposo, se lo llevaría a la oficina, porque con las prisas seguro que no habría comido nada… mientras esperaba, se sentó un rato en el jardín. Encendió el Ipod y empezó a escuchar música…
Al rato, ya le habían dado el desayuno de Byakuya y ella se dirigió a llevárselo, mientras cantaba bajito, sin darse cuenta casi a punto de llegar al despacho se había parado y estaba bailando animadamente.
Por otro lado, Byakuya que ya llevaba un rato trabajando hizo un descanso, saliendo del despacho, tenía hambre con las prisas no había desayunado… No muy lejos de él vió a Marian bailando… y sonrió, mientras pensaba, mírala que feliz está… ese pensamiento fue interrumpido, quedándose atónito con los movimientos totalmente enloquecedores y sensuales de la cintura y la cadera de Marian. Un calor empezó a recorrerle por dentro… y pensó: estoy enfermo por ella… madre mía solo verla moviéndose así… me está volviendo loco…
Con un paso flash se acercó a ella, la rodeó por la cintura, quitándole los cascos de sus orejas, y le susurró:
- ¿Quieres matarme de locura y deseo por ti Marian o qué?
Marian se quedó sorprendida por las palabras de Byakuya. - Deja de moverte así o me dará un infarto, princesa…
- Lo… lo siento, no pretendía nada de eso, simplemente me dejé llevar por la música y sin darme cuenta estaba bailando.
-¿Que música Marian?, yo no oigo nada.
- A Marian se le escapó una pequeña risita… Y seguidamente le explicó que la música salía del Ipod, un aparato humano que permite guardar muchas canciones dentro y poder escucharla en cualquier momento, tiene un cargador que se enchufa a la luz o a un ordenador, pero aquí no tengo el cargador así que cuando la batería se acabe no podré volver a escucharlo...
- Byakuya la miraba sorprendido, sin entender muy bien todo, un aparato podía hacer eso.
Marian le puso los cascos a Byakuya, el se quedó boquiabierto, ahora lo entendía… que aparato más curioso -pensó Byakuya. Esta es una de las canciones que más me gustan, es de Carlos Baute y se llama "Amarte bien", en el mundo de los humanos ahora era bastante nueva, es muy movida y siempre que la escucho me anima mucho.
- Sí, que es alegre y la letra es bonita -dijo Byakuya.
- Te traje el desayuno cariño, que seguro que no desayunaste.
- ¡Oh que bien!, tenía bastante hambre…
- ¿Nos sentamos juntos mientras desayunas? -dijo Marian.
- Por supuesto cariño.
Una vez se sentaron, mientras Byakuya comía, Marian dijo:
- Oye mi luz… quería preguntarte, si en nuestra boda, podría llevar este brazalete… es que es el único recuerdo que tengo de mis padres y para mí sería como si estuviesen conmigo en ese día tan especial para nosotros… dijo con un tono algo triste y nostálgico…
- Claro princesa… póntelo, -dijo Byakuya pasando uno de sus brazos por su espalda, para reconfortarla…
Marian se lo agradeció… y le dijo:
- Soy inmensamente feliz pero echo tanto de menos a mi familia… ni siquiera pude despedirme… dijo cayendo algunas lágrimas por sus mejillas y abrazó a Byakuya fuertemente.
Byakuya sintió mucha tristeza al ver el rostro de Marian llorando… lo siento mucho cariño… susurró Byakuya.
Cuando Marian se desahogó, se limpió las lágrimas y dijo:
-He de ser fuerte y seguir hacia adelante. Seré muy feliz aquí contigo, y con Rukia, Renji, Ukitake-taicho y Unohana-taicho… y con más gente que conoceré.
Byakuya la miró orgullosa de ella… la entereza y fuerza que Marian demostraba.
- Marian le dijo intentando poner una enorme sonrisa: ¡te amaré toda mi vida mi capitán!.
- Y yo a ti, mi princesa.
Pasado un rato Marian le explicó que había pedido ayuda a Rukia para comprar todo que hacía falta para la boda, y para aprender sus costumbres y los modales necesarios para la ceremónia. Le preguntó a Byakuya donde podía comprar algo de ropa humana, y si podía llevar un vestido como los que llevaban los humanos para la fiesta que se hacía después de la ceremónia y el convite… ya que para bailar y disfrutar con los amigos estaría más cómoda…
Byakuya le sonrió, y acabó aceptando que Marian llevase un vestido tipo humano para la fiesta de después… estaba contento de que su hermana la estuviese ayudando… y respecto a la compra de ropa… solo se le ocurría usar un gigai con aspecto diferente para que Marian pudiese ir al mundo humano sin ser reconocida… Marian se alegro mucho, y le pidió que Rukia y él la acompañasen a su ciudad, cuando tuviese que ir a comprar… y así le podía enseñar donde ella había vivido, la playa, la ciudad… Byakuya, después de pensarlo un poco afirmó con la cabeza… Marian se agarró a su cuello sonriendo, lo beso efusivamente y le dió las gracias.
Marian, le preguntó con algo de inquietud en su voz, si había algún sitio dónde ella pudiera presentar sus respetos a su difunta esposa… Byakuya quedó sorprendido por sus palabras… nadie excepto él visitaba el altar de Hisana… pero sus palabras le parecieron muy nobles y llenas de respeto hacia él y la memoria de Hisana. Al fin dijo:
- Está bien, te acompañaré…
- Gracias por permitirme visitarla Byakuya…
Byakuya la llevó delante del altar, lo abrió y encendió el incienso.
Marian dijo:
- Ohhhh era muy hermosa, su rostro es dulce, transmite cálidez, serenidad, amabilidad y tranquilidad.
- Sí lo era… suspiró, y un pequeño aire de tristeza se dibujo en su rostro, pensando para sí mismo como Marian podía ver todas aquellas virtudes de Hisana, solo a través de una fotografía.
Marian acarició el rostro de Byakuya suavemente… y le dijo:
- Aquí estoy si necesitas un hombro en el cual llorar, aquí estoy si quieres hablar, aquí tienes mi corazón si quieres refugiarte en él; tienes mi mano por si caes y no consigues o puedes levantarte y tienes mi corazón que late con fuerza por ti… no estás solo… no lo olvides…
- Byakuya tuvo que reprimir las lágrimas, por las palabras de apoyo y amor de Marian, que nunca antes había recibido a ese nivel.
Colocó sus manos en el corazón y habló mirando la fotografía de Hisana y dijo:
"Hola señorita Hisana, mi nombre es Marian… y estoy aquí porque quería mostrarle mis respetos y agradecerle toda la felicidad y el amor que le dió a Byakuya… Deseo que allí donde esté… podamos seguir cuidando, protegiendo y amando a Byakuya durante toda su vida… entre las dos seguro, que podremos hacerle muy feliz… Gracias de todo corazón señorita Hisana" -cuando acabó se inclinó hacía su fotografía como muestra de respeto.
Byakuya estaba apoyado en la pared exterior, dejando algo de privacidad a Marian… aunque había oído todas y cada una de las palabras de Marian… escapándose finas lágrimas de sus ojos grises por la felicidad y admiración que sentía por Marian… su futura esposa era buena, amable, respetuosa, fuerte… era perfecta y se preocupaba tanto, porque él y todos estuviesen bien y feliz…
Cuando Marian acabó, cerró el altar, salió de la habitación y fue abrazada fuertemente por Byakuya, que le susurraba:
- Gracias Marian por ser tan increíble, por preocuparte por mí y por amarme tanto.
Marian sorprendida por su abrazo, le dijo:
-Gracias a ti por existir, por no dejar que me sienta sola, por estar ahí, por quererme y respetarme… colocó sus labios tiernamente en los suyos susurrándole:
-¡Te quiero mi vida, con toda mi alma!, le besó dulcemente y con sus dedos secó las lágrimas que caían de sus ojos.
Byakuya contestó:
- Acariciaste mi corazón, y me robaste el alma y la vida… sin ti no podría seguir viviendo, Marian…
Se quedaron así un rato, abrazados, cuando Marian la abrazaba se sentía reconfortado, y amado… incluso a pesar de ser un capitán shinigami y ser un gran guerrero… sentía que su corazón estaba protegido por el de Marian.
Otro encuentro lemon entre esta pareja... uohhhhhhhhhh. Que bonito momento cuando Marian le habla a Hisana... Espero que les haya gustado y gracias a todos/as por leer! Saludossss!
