Capitulo 18 Preparativos para la boda
Los siguientes días fueron algo estresados para Marian, la prueba del kimono de boda, y aún se tenía que comprar el último vestido algo más corto que quería llevar para la fiesta, sus costumbres, que hacer en cada momento en la ceremonia, lo de los tres vasitos de sake, y por último aprender a caminar con esos zapatos típicos de allí…
Uno de los días, Rukia le agarraba las manos mientras caminaba con esos zapatos tan sumamente incómodos y extraños… apareció Byakuya de la nada aguantándose una pequeña risita por ver a Marian practicando. Rukia soltó sus manos sin darse cuenta, para reñir a Byakuya por reírse. Marian empezó a desequilibrarse, llamando a Rukia para que la ayudara, iba a caerse… pero Byakuya la agarró por la cintura evitando que se cayera al suelo.
- Bya-ku-ya… gra… gracias dijo totalmente sonrojada y avergonzada.
- De nada mi princesa… dijo sonriendo al ver el sonrojo en sus mejillas.
- Rukia… no conseguiré aguantarme y caminar nunca con esto… aún me caeré en la ceremónia…
Rukia y Byakuya la animaron, verás como todo saldrá bien.
- ¡Ah! Por cierto, ¿quién será el padrino y la madrina de la boda? Así al menos, agarrada del brazo del padrino, no me caeré… Mi padre estaría tan feliz de llevarme de su brazo… dijo con un aire de nostálgia…
Byakuya y Rukia asintieron con algo de tristeza…
Byakuya dijo con una sonrisa:
- Sí a Marian le parece bien…mmm… ella podría ir del brazo de Ukitake-taicho, y yo…
- Byakuya, tú de Rukia, que es miembro de tu familia… -dijo sonriendo Marian y Unohana-taicho y Renji podrían ir detrás, con los anillos.
- Sí, me parece bien… dijo Byakuya.
Rukia salataba de alegría abrazando a Marian y abrazando un poco menos efusivamente a su nii-sama, diciendo: Será un honor para mí…
- Pues deberíamos hacer una cena, para comunicárselo y saber si aceptan, ¿no cariño? -dijo Marian.
A Byakuya le pareció buena idea. Cenarían los seis juntos esa noche.
Cenaron animadamente, Byakuya y Marian les pidieron si aceptaban que Ukitake-taicho fuera quien acompañará a Marian, Unohana y Renji llevaran los anillos, y Rukia iría de acompañante con Byakuya.
Todos aceptaron brindando, estaban muy felices por la joven pareja. Byakuya y Marian se miraban y sonreían de felicidad.
Cando todos se fueron, Byakuya y Marian se quedaron sentados mirando las estrellas… el ambiente era muy agradable. Marian estaba entre las piernas de Byakuya, apoyando su cabeza en el pecho de Byakuya, él la rodeaba con los brazos, y Marian le dijo:
- Soy tan feliz y afortunada de estar a tu lado, mi luz… podría quedarme dormida entre tus brazos, daría lo que fuera por poder parar el tiempo ahora mismo…
Byakuya sonrió, hundió su cara en el cuello y le susurró:
- Princesa, tú eres todo lo que deseaba y soñaba tener a mi lado… tú… mueves mi mundo Marian.
- ¡Oh Byakuya! eso fue muy, muy hermoso… si supieras cuanto te amo, y como late fuertemente mi corazón por ti…
- Cariño, lo sé… porque yo siento lo mismo.
Al día siguiente, Marian estaba nerviosa y feliz porque visitaría su ciudad de nuevo con Byakuya y Rukia.
Rápidamente se vistió, y salió a desayunar. Byakuya ya estaba allí, lo saludó dándole un tierno beso en los labios. Pronto apareció Rukia, que aún algo dormida, dijo:
- Buenos días nii-sama, buenos días Marian.
Buenos días dijeron los dos a la vez… mirándose con una sonrisa por haberlo dicho al mismo tiempo.
- ¿Durmieron bien? -preguntó Rukia.
- Más o menos, echaba de menos a alguien -dijo Byakuya con una sonrisa traviesa mirando a Marian.
Marian se sonrojo y contestó devolviendo la mirada a Byakuya:
-Yo regular, también eché de menos algo… y estaba tan nerviosa por volver a ver mi ciudad… que me costó dormirme… es que… no estaba relajada.
Rukia simplemente los miró, no entendía nada, y esas miraditas entre ellos, como si fuese una competición la desconcertaba bastante… Así que simplemente asintió.
Después de desayunar, se pusieron en camino metiéndose en su gigai… y escucharon a Marian quejarse, cuando al llegar a la ciudad, se reflejó en el cristal de un escaparate:
- ¡Ostras!, me siento disfrazada, soy totalmente otra persona…
- Byakuya le recordó, que como era su ciudad, podrían reconocerla si fuese con la apariencia normal; por eso para evitar problemas, tenía que llevar uno diferente.
- Marian suspiró y asintió.
Las próximas horas, las dedicaron a comprar ropa a Marian, cosas de invierno, de verano, vestidos, zapatos, bolsos, ropa deportiva, pantalones, chaquetas, camisetas, ropa interior, maquillaje, cremas y complementos… Byakuya estaba agotado de caminar, excepto Rukia y Marian que paseaban alegremente mirando tiendas y escaparates… y Rukia iba diciendo a Marian si le quedaba bien o no la ropa que se probaba…
Descansaron un poco tomando algo en una terraza… Byakuya se quedó allí un rato más, mientras Rukia y Marian fueron a comprar el vestido, los zapatos y los complementos que necesitaría para la fiesta de su boda… encontraron uno precioso, de color azul eléctrico, con gran parte de su espalda al descubierto en forma de V, con un escote no exageradamente pronunciado, por encima de las rodillas y bastante ajustado a su cuerpo…A Rukia le pareció precioso y creía que sería perfecto para la fiesta, se compró unos zapatos negros de tacón de aguja, unas medias con ligero, un bolso de color negro; y unos pendientes, un collar y una pulsera del mismo color que el vestido. Después Marian, quiso ir a comprar algo más de ropa interior, pero esta vez, la quería atrevida, sexy y sensual… para sorprender a Byakuya alguna vez.
Se volvieron a reunir con él, y se dirigieron a dejar todas las compras en el hotel… así podrían ir a visitar lugares, sin ir cargados…
Pasado un rato, se pusieron en marcha, Marian les enseño la playa, las ramblas, el dojo donde entrenaba, donde trabajaba, donde estudió, alguna que otra obra de arquitectura… y por último, se dirigieron a ver el bloque de pisos altísimo, en el que ella vivía… lo que Marian no esperaba era que mientras caminaban hacía su portería salieran por esa puerta, sus padres, su hermano y su cuñada con la cabeza ligeramente agachada, una cara llena de dolor y tristeza…
Marian paró de caminar en seco… Byakuya y Rukia, que se giraron a mirar el por qué se había parado, la vieron con la cabeza agachada, empezando a llorar e intentando reprimir las lágrimas.
Byakuya se le acercó, Marian estaba temblando ligeramente y apretando fuertemente su mano contra la suya, a la vez que lloraba y temblaba ligeramente… se abrazó a Byakuya con fuerza y empezó a llorar de forma descontrolada hundiendo su cabeza en su pecho… Ni Rukia, ni Byakuya entendían que le había pasado, aunque volviendo a mirar a esas cuatro personas que habían salido, de la que era su portería, podían imaginárselo…
- Cariño, ¿qué pasó? ¿Qué te ocurre? -dijo Byakuya acariciando su cabeza y abrazándola…
- Marian ¿necesitas algo? -dijo Rukia, con una mirada de no saber que decir o qué decir…
- Lo… lo siento… lo siento mucho Byakuya, Rukia… prometí ser fuerte, seguir adelante y no llorar más a no ser que fuese por felicidad… pero es que… es que… cuando he visto a mi familia por esa puerta… no pude… no pude superarlo… no pude evitar llorar… lo siento mucho… de verdad… -dijo con mucha tristeza y dolor mientras lloraba.
Byakuya y Rukia volvieron a mirar a las cuatro personas que pasaban cerca de ellos y les miraban como preguntándose, por que lloraba tan desconsoladamente esa chica… y realmente todos tenían cara de dolor, de tristeza y de haber perdido una parte muy importante en sus vidas…
Suspiraron con tristeza, entendiendo el dolor que debía sentir Marian…
Byakuya abrazó fuertemente a Marian, y le dijo:
- Tranquila cariño, no tienes que disculparte… no tienes que pedir perdón, es normal, aún ha pasado muy poco tiempo… será mejor que nos vayamos ya al hotel, si quieres…
- Sí, por favor… pero no me dejéis sola, por favor… no desaparezcáis de mi vida… sois lo único que me queda…
- Nadie va a irse a ninguna parte, ahora somos parte de tu familia… y no vas a estar sola nunca más… -dijo Byakuya.
- Estaremos contigo Marian… -dijo Rukia.
- Gracias…gracias a los dos.
Se fueron al hotel… Marian después de un par de horas de lágrimas, recuerdos y dolor cayó dormida de agotamiento… Byakuya y Rukia la dejaron durmiendo y bajaron a comer algo… Ambos prácticamente no hablaron en toda la cena solo pensaban en todo lo que Marian debía sentir y lo duro que había tenido que ser volver a ver a su familia, de la cual ni siquiera pudo despedirse, antes de morir… y no poder decirles ni explicarles nada de lo que le había pasado…
Volvieron a las habitaciones, Byakuya le dio las buenas noches a Rukia, y él se dirigió a ver como estaba Marian… la encontró abrazando fuertemente a la almohada, con los ojos hinchados y rojos de tanto llorar… Byakuya acarició su rostro, y Marian se despertó. Byakuya le dijo:
- Estas más calmada cariño… te sientes más desahogada… aquí estoy yo también para ti… si me necesitas, al igual que tú me dijiste que lo estabas para mí…
- Gracias…a ti y a Rukia, por todo vida. Por favor… no te vayas, duerme esta noche conmigo… necesito que me abraces, con solo eso me siento amada, protegida, cuidada y no me siento sola… por favor… no te vayas…
Byakuya afirmó en un susurro… fue a buscar su pijama y ropa para cambiarse al día siguiente a su habitación. Se puso el pijama, entró en la cama y la abrazó por la espalda… y le susurró:
- Estoy aquí contigo mi princesa y haré todo lo que pueda para te sientas bien.
- Gracias vida… gracias de todo corazón por alumbrar mi vida y mi camino de nuevo con tu cálida luz. Te quiero.
- De nada cariño. Aishiteru.
Marian durmió toda la noche, rodeada por los brazos de Byakuya… estaba tranquila, se sentía protegida… Ella fue la primera en despertar, se giró lentamente aunque con algo de dificultad por el brazo de Byakuya que rodeaba su cintura. Allí se quedó mirando el rostro de Byakuya, tan relajado, tan hermoso, y tan perfecto… le abrazó con su fino brazo y inclinándose un poco le beso tiernamente…
Byakuya abrió los ojos lentamente…
- Buenos días mi razón de ser -dijo Marian dulcemente.
- Buenos días mi princesa ¿Cómo amaneciste hoy? -dijo Byakuya con voz tranquila y dulce.
- Bien, gracias a ti, que proteges mi corazón y me haces ver lo afortunada que soy al tenerte a mi lado…
Byakuya sonrió y la miró con felicidad en sus ojos por las palabras que acababa de decirle, y le susurró:
- Soy yo quién debería estar agradecido, por mostrarme que no he perdido los sentimientos, por devolverme la felicidad y por darme una nueva oportunidad de amar…
Byakuya se incorporó un poco y la besó dulcemente, mientras acariciaba su mejilla, ambos se demostraron todo lo que sentían por el otro con ese beso…
Se ducharon, se vistieron, y bajaron a desayunar con Rukia. Marian la abrazó fuertemente, con mucho cariño y le agradeció su compañía y el apoyo recibido el día anterior… Desayunaron tranquilos, recogieron todas las compras y se dispusieron a volver a la Sociedad de Almas… no sin antes girarse, para mirar su ciudad y diciendo bajito, dijo:
- Jamás os olvidaré, siempre os llevaré en mi corazón… papá, mamá, tete, cuñada y el resto de familia y amigos que tenía aquí… Ser fuertes como lo intentaré ser yo… y sobretodo vivir mucho tiempo más…
Ohhhh que lástima me ha dado cuando Marian vuelve a ver a su familia... pobrecita que mal lo ha de pasar... Gracias por leer! o olviden reviews por favor!
