Capitulo 20 La noche de bodas
Marian fue la primera en entrar a la habitación de matrimonio, ahora que ya estaban casados, esa iba a ser la habitación de ella y Byakuya. Era preciosa, acogedora, con una enorme cama en medio, había dos mesitas de noche a cada lado de la cama y en cada una de ellas había dos jarrones con diferentes flores, entre ella rosas rojas. La habitación olía ha incienso de rosas… sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió los brazos de Byakuya cogiéndola por la cintura… hundiendo su cabeza en su cuello y susurrándole:
-Hueles tan bien mi diosa… tenía tantas ganas de tenerte a solas otra vez… entre mis brazos…
- Yo también tenía ganas de sentir tu piel rozando la mía de nuevo… te deseo y te amo con locura, mi capitán…
Marian se giró, acarició su mejilla suavemente y le besó tiernamente mientras acariciaba su cabello y su cabeza. Marian abrió ligeramente su boca y Byakuya adentró su lengua en la boca de ella…provocando suaves gemidos de los dos, volviendo el beso cada vez más apasionado… pronto estaban agitados y respiraban aceleradamente por ese deseo y esa pasión que tanto extrañaban desde su último encuentro.
Byakuya la aprisionó contra la pared…empezó a acariciar su cuerpo por encima del vestido… mientras hundía su boca en su cuello y lo lamía, mordía y lo besaba apasionadamente, Marian estiraba su cuello hacía atrás, dejándole más espacio para indagar, mientras suspiraba y gemía acaloradamente…pronto encontró la cremallera de su vestido y empezó a bajarla, lentamente… Marian mientras tanto intentaba entre gemidos quitarle la ropa a Byakuya…
Él fue bajando con su lengua por el hombro de Marian, besó su escote, el vestido cayó al suelo, revelando su hermoso cuerpo de nuevo… Byakuya se separó un poco de ella para admirarla… esta vez aún estaba más irresistible… estaba tan atractiva, tan sumamente sensual y excitante…
Marian llevaba, un ligero de color negro, con unas medias negras hasta la mitad de los muslos, un culotte negro de encaje con flores fucsias y rosas por el borde de la prenda y el sostén era igual… totalmente transparente…aún llevaba los zapatos de tacón puestos…
- ¿Te gusta mi sorpresa mi capitán? -dijo Marian con mirada pícara y traviesa.
- ¿Qué si me gusta? Marian me estás enloqueciendo de nuevo -dijo con una mirada llena de deseo.
Marian con suavidad, le tiró encima de la cama, dejando a Byakuya sorprendido. Al levantar la cabeza se encontró a Marian bailando -de la misma forma que la vió en el jardín aquel día que iba a llevarle el desayuno-, movía con suavidad su cintura y su cadera en círculos, movimientos totalmente insinuantes, excitantes, atrevidos y sensuales… peró su mirada llena de deseo, se accentuó aún más cuando vió como las manos de Marian soltaban su cabello del recogido, cayendo su larga melena rizada por su espalda y sus hombros, y repasaba su cuerpo con sus mismas manos, pasando por sus pechos, su cintura, sus caderas… gimiendo suavemente…
Byakuya no aguantaba más, tenía que hacerla suya, y sentir él en su propio cuerpo esos movimientos tan provocativos y sensuales… la agarró y la aprisionó de nuevo contra la pared… Marian continuaba bailando bajando y subiendo por la pared de forma sumamente enloquecedora… La bestía dentro de Byakuya estaba rugiendo de nuevo, pero esta vez fue ella, quien se puso delante de él y le aprisionó contra la pared, ella se giró y empezó a acariciar el cuerpo de él con el suyo… Bajaba y subía restregando su cuerpo, su trasero por el cuerpo de él…
A Byakuya le estaba costando seguir aguantando esos movimientos, rozándose contra él… la agarró de nuevo la llevó a la cama, se puso encima de ella y le susurró:
- Ya basta o moriré Marian… no sigas martirizándome de esa manera… por favor…
- Era mi sorpresa, mi capitán -dijo Marian.
Byakuya volvió a acariciar ese hermoso cuerpo, volvió a besarla con pasión, hundió de nuevo su boca en su cuello y lo lamió desesperadamente… prosiguió su camino llegando a su escote, desabrochó su sostén y lo deslizó por sus hombros, hasta que se lo quitó completamente… colocó su boca en uno de sus pechos lamiéndolo ferozmente, mientras la otra mano acariciaba su cuerpo y la colocaba en su otro pecho presionándolo con suavidad…
Byakuya sonreía victoriosamente al escuchar los gemidos de Marian…
Seguidamente una de las manos de Byakuya acarició su cuerpo y fue deslizándola hacía la parte íntima de Marian, empezó a acariciar su intimidad por encima de la ropa interior… Marian soltó varios gemidos y suspiros. Byakuya prosiguió metiendo su mano por debajo de la ropa interior de Marian y lo acarició suavemente, ya estaba algo humedecido y empezó a acariciar lenta y rápidamente su clítoris… mientras Marian gritaba su nombre con una voz llena de lujuria y pasión…
Byakuya adentró uno de sus dedos en esa zona tan húmeda y resbaladiza, después adentró otro dedo más… moviéndolos hacía dentro y hacia fuera, para hacerlo luego en círculos… Marian volvió a gemir fuertemente arqueando su cintura susurrando: - Bya-ku-ya, Bya-ku-ya…
Byakuya le quitó con suavidad el culotte, le abrió un poco las piernas, y continuó con las caricias en su clítoris y los movimientos con sus dedos… Marian sentía que ya no podía sentir más placer… pero se dió cuenta que estaba equivocaba, cuando Byakuya colocó su boca y su lengua en su intimidad… y empezó a mover su lengua… cuando sacaba sus dedos de ella, entraba su lengua en ella… pronto empezó a acelerar sus movimientos y a lamer aún más apasionadamente la intimidad de Marian… Marian ya estaba llegando a su clímax… le agarró la cabeza y gritando dijo:
- No te detengas… Byakuya… por favor… sigue… así… mmm... mmm. Lo siguiente que se escuchó fueron varios gemidos de Marian llegando al orgasmo… cada vez más fuertes y agitados… suspiraba entrecortadamente, mientras continuaba gimiendo y agarrando con una de sus manos la cabeza de Byakuya presionándola suavemente contra su intimidad y la otra agarrando las sábanas desesperadamente. Byakuya seguía lamiéndola, mientras devoraba y tragaba los fluidos de su diosa mientras escuchaba ese cántico de gemidos y suspiros que salían de boca, de su Marian… tan sumamente agradables e indescriptibles.
Byakuya levantó la mirada, y vió el rostro de su diosa totalmente enrojecido y con una mirada de pasión y deseo… y la volvió a besar adentrando su lengua en la boca de ella apasionadamente.
Marian se incorporó lentamente con respiración agitada… le agarró de los hombros, le estiró en la cama y se colocó encima de él, mirándolo con una lujuria mayor a como normalmente le miraba. Cogió su miembro con suavidad y lo introdujo dentro de ella… Byakuya y Marian gimieron salvajemente… ella empezó a moverse, susurrándole:
- Ahora es mi turno, y voy a llevarte al mismo cielo al que tú me acabad de llevar… y no pienso dejar de darte placer hasta que supliques que pare de dártelo, mi capitán shinigami…
Marian proseguía con el movimiento de sus caderas de arriba abajo, y adelante y atrás, se inclinó un poco hacía atrás y continuó moviéndose… Baykuya estaba totalmente hipnotizado por esos movimientos de cintura y cadera de su diosa… cada vez gemía más fuerte… la agarró por la cintura, acariciaba sus pechos, los lamía, y los mordía y pellizcaba suavemente, mientras que gemía y rugía por el placer que le estaba dando su diosa… se besaron con pasión, Marian le mordió y le lamió el labio inferior durante un rato de manera continuada, Byakuya gemía fuertemente y devoraba de manera más feroz su boca, su cuello y sus pechos...
Marian paró suavemente su movimiento, lo estiró de nuevo -ya que estaba algo incorporado atendiendo sus pechos- y bajó restregando su cuerpo por el de él, llegando a su miembro… lo besó y lo lamió con suavidad de abajo a arriba… haciendo gemir fuertemente a Byakuya, empezó a morder, lamer y acariciar con una de sus manos sus testículos… Byakuya volvió a gemir agitadamente, ella volvió a lamer aún más apasionadamente su miembro, saliendo suspiros de la boca de Marian. Movía su lengua en círculos por su punta y volvía a bajar lamiendo cada parte de su miembro… la mano libre empezó a mover suavemente su miembro de arriba abajo mientras ella seguía lamiéndolo… Byakuya suspiraba y rugía fuertemente.
Pronto Marian adentró su miembro en su boca mientras seguía jugando con su lengua y moviendo su mano… haciendo estremecer a Byakuya, gemir aún más fuerte y salvajemente, y retorcerse en la cama de placer… Marian aceleró un poco sus movimientos con su lengua, su boca y sus manos, luego los volvía a hacer lentos, para luego volver a hacerlos rápido …
Byakuya empezaba a respirar más aceleradamente y con gemidos más continuados y cada vez más fuertes, dejando ver que estaba a punto de llegar a su orgasmo y que ya no podía seguir reprimiéndolo por más tiempo… mientras apoyaba su mano con suavidad en la cabeza de Marian acompañando el movimiento de su boca, le susurró:
- Marian… mi diosa… mmm… me estás… volviendo… loco… mmm… no te detengas princesa… por favor…
Marian estaba feliz de hacer sentir tanto placer y de tener ese pequeño control en su capitán…
Continuó acelerando más y más sus movimientos, hasta que en unos movimientos más de su boca y lengua, hicieron estallar a Byakuya en su boca; gimiendo y suspirando continuamente y fuertemente… Marian desaceleró a poco a poco sus movimientos para seguir deleitándose con esos gemidos de placer que le recitaba su capitán… y que aún continuaban saliendo de él… mientras bebía el dulce néctar expulsado por su miembro…
Marian sacó lentamente su boca liberando su miembro… miró a Byakuya quien estaba enrojecido, aún respirando con agitación y entrecortadamente, por ese acto de placer absoluto de su diosa… Marian volvió a subir, restregándose por su cuerpo sonriendo, y le beso dulcemente… quedándose encima de él…
Se abrazaron dulcemente, se besaron y se confesaron lo maravilloso e increíble que había sido todo lo que se habían hecho, el uno al otro:
- Byakuya provocas que salga en mí el deseo de devorarte y de hacerte mío con desesperación una y otra vez… -dijo Marian sensualmente, acariciando el torso desnudo de Byakuya.
- Marian me descontrolas, me enloqueces gravemente solo con sentir tu piel rozando la mía, solo con ver los movimientos de tu cintura y de tus caderas, con sentir tus labios sobre los míos… eres maravillosa mi diosa… haces que mi bestia interior ruja con ansia una y otra vez por hacerte mía…
Pasados unos segundos:
- Hagámoslo de nuevo -dijeron los dos a la vez mirándose de nuevo con esa sonrisa pícara y traviesa…
Volvieron a hacer el amor...
Byakuya sostuvo las manos de Marian entrelazadas con las suyas, hacía arriba con una de sus manos, mientras la devoraba a besos y lametones en su cuello, boca, pechos…
Marian le susurró:
- Me encanta ese control que solo tú ejerces sobre mí… ahora me siento tan indefensa y a la vez tan segura… Bya-ku-ya -dijo soltando un gemido… al sentir la mano de Byakuya acariciando su intimidad…
- A mí, me gusta saber, que solo tú haces que mi alma y mi cuerpo se descontrole y me perturbe, me haces llegar más allá del cielo con el placer que solo tú sabes darme; solo tú provocas que esta bestia dentro de mí ruja feroz y desesperadamente por hacerte mía.
- Mmm... mmm -gimió Byakuya al sentir que una de las manos de Marian se había liberado y acariciaba con suavidad su entrepierna una y otra vez…
Marian y Byakuya se taparon mutuamente los gemidos de ambos, besándose y adentrando sus lenguas en la boca del otro, jugando por conseguir el control de ese beso lleno de pasión.
Marian cogió el control de nuevo, colocándose encima de él, dándole la espalda, rozando sus intimidades suavemente… dejando escapar fuertes gemidos de ambas bocas… Marian se tumbó encima de él -su espalda estaba encima del torso desnudo de Byakuya- Byakuya adentró su miembro en ella, y ambos gimieron de nuevo…
Marian se agarró al cabezal de la cama, abrió sus piernas para ayudarla a moverse y empezó el movimiento de sus caderas… Byakuya gemía agitadamente, jamás había probado esa postura y había que decir que le estaba encantando.
Byakuya apartó su cabello, y lamió su cuello ferozmente, con una de sus manos masajeaba y acariciaba sus pechos, su vientre y sus caderas, y la otra fue recorriendo la silueta de Marian hasta llegar a su intimidad, allí empezó a estimular y acariciar su clítoris rápida y lentamente haciendo estremecer y gemir fuertemente a Marian… Byakuya ayudaba con su propio movimiento de caderas, ambos estaban totalmente acompasados y encajados…
Ambos gemían desesperadamente, cada vez respiraban más rápido y gemían más fuertemente, cada vez estaban más cercanos al orgasmo… Marian aceleró el movimiento de sus caderas y Byakuya aceleró sus caricias en sus pechos, los besos, mordiscos y lametones apasionados en su cuello y el movimiento de la mano que estimulaba el clítoris de Marian.
Marian giró la cabeza y le susurró:
- Bésame mi capitán… te lo ruego… -y gimió de nuevo.
- Como ordenes mi diosa… -dijo Byakuya acatando la petición de Marian, besándola apasionadamente e introduciendo su lengua en su boca, jugando con la suya.
En breve, ambos gritaron fuertemente el nombre del otro… gritos ahogados por ese beso tan apasionado… sin que sus movimientos pararan… empezaron a gemir continuamente y cada vez más fuerte, respirando agitadamente… sus gemidos escapaban de entre sus bocas… fundiéndose en ese placer que los elevaba más allá del cielo… los gemidos de ambos duraron unos segundos más, recorriendo cada parte de sus cuerpos…
Ambos respiraban entrecortada y agitadamente… Marian se puso a su lado, y dedicó a Byakuya una enorme sonrisa y un cálido abrazo… totalmente correspondido.
Byakuya le dijo aún respirando con dificultad:
- Marian… eres más que increíble, magnífica… eres cien por cien amor y pasión… eres mi Afrodita (Diosa del amor y la belleza )… eres mi diosa... serás mía para siempre, jamás permitiré que te alejes de mí…
- Tú me provocas ser así… mi capitán… eres mi Apolo (Dios de la luz y el Sol) por toda la calidez y pasión que posees, y eres mi Morfeo (Dios de los sueños) por qué haces que mis sueños se hagan realidad… al haberte encontrado… y estate tranquilo… no tengo ninguna intención de irme a ningún lado sin ti… eres el hombre de mi vida y el gran amor de mi vida…
Se abrazaron y se besaron dulcemente, eran completamente felices y así, abrazados cayeron dormidos profundamente totalmente agotados por ese maravilloso e inolvidable día. El día que se hicieron marido y mujer…
Susurrando entre sueños ambos dijeron:
- Te quiero mi capitán...
- Aishiteru mi diosa…
OHHHHHH U**U ... espero os haya gustado, quizá no es tan romántico como las otras veces... pero me gusta como ha quedado de salvaje... jejje. Gracias por leer! No olviden reviews, expliquénme si les guto o si hay algo que pueda mejorar! Gracias!
