Lala Lulu: Hola! Oh, amanecer… Veremos cómo los recibe éste nuevo día, luego del "Interrogatorio" ¬¬ Personajes nuevos entran a escena, veremos un poco más de la relación con los padres de Vegeta. Un poco más de trama y bueno, un milagrito pa' Bardock; porque los Saiyajin también sufren, que no…
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 3
Campanadas a lo lejos quieren sacarla de su estado de perfecta armonía. Brazos fuertes envolviéndola, la tibieza rodeándola, y la fina respiración de un Príncipe que anoche, volvió a ser aquél que le salvó la vida. Abre los ojos, en la mesita de noche están los condones llenos y la caja vacía. Se hunde unos segundos en las colchas y en sus brazos, está abrazándola desde la espalda y sorprendentemente lo siente ponerse duro otra vez. El Príncipe sigue con la camiseta puesta, pero está sin pantalones y sin ropa interior. La provocó toda la noche, pero ¿Cómo puede atreverse ella a tocarlo o algo así? Ése derecho es sólo para quien fuera su esposa o una concubina oficial. Se gira para tenerlo de frente, toma una muestra honda de su aroma masculino, siente que él afloja un poco para dejarla moverse y aprovecha para salir de la cama. Escucha de nuevo las campanadas, piensa en su trabajo. No sin antes darle una vista al Príncipe, se ve tan pacífico y tranquilo, le alegra que haya sido ella quien lo hace sentir así. Acelera un poco sin hacer ruido, tira los condones llenos y limpia lo más que puede. Toma sus botas y antes le da una última vista…
Une sus manos en oración. —Gracias. —Musita muy suave y se lleva un último regalo. Sella un beso en su boca. Al salir da un salto que la tira al suelo, golpeando su trasero.
—Tsukino… —Las Amas de Llaves estuvieron en vigilia, junto con los guardias.
—Señorita. Soy el Comandante Nappa. —Saluda respetuoso, pero muy serio. Recién hoy al amanecer le informaron de la situación de Vegeta, casi hace volar a Broly y Raditz, con su excusa de que necesitaba dormir. Pero justo que las amas de llave lo ponían bien al tanto, giran a la habitación y estaba la mujer saliendo de puntitas.
—Ah, sí. Mucho gusto. —Mira en dirección de las habitaciones del Príncipe. —Su Alteza me ha interrogado y, y… Está durmiendo. —Se inclina adelante y tiembla de la vergüenza.
Nappa la ve ponerse roja hasta las orejas, y tiene las orejas… Mordidas. Escanea adentro de la habitación como puede y todo en orden. Ésta hembra menudita… ¿No tenía los ojos oscuros? —Bien. A trabajar. —Ordena bien seco, y queda mirando la puerta junto a los otros dos inútiles. —"Vegeta… ¿Qué te traes con ésa hembra?" —Suspira mentalmente.
— ¿Se la volvió a follar? —Raditz chilla incrédulo, sin embargo resume bastante lo que están pensado.
—¡Serena por favor! —Rei la taclea, cuando la ven pasar para prepararse en sus tareas. — ¡Por favor, dime que estás bien! ¡Dímelo!
Serena está rodeada por sus amigas y las demás del servicio las miran de reojo. —Sshhh, estoy bien luego les cuento. Llego tarde a trabajar.
— ¿De qué hablas?—Lita la zamarrea un poco. — Estuvimos en vela toda la noche, espiábamos a las jefas del servicio. —Resuena su nariz.
Mina, no es que no hubiera estado igual de preocupada. No obstante, la olfatea, frunce la mirada, apunta a la evidencia innegable. —¡Serena! ¡Estás llena de mordiscos! —La toma de la muñeca para acercarla y tiene marcas por todo el cuello, bajando e incluso por detrás de la oreja y en las orejas. Los gritos de Mina llaman la atención de algunos oídos metiches.
—¡Sshhhtt! Mina. —Serena la tironea de la oreja regañándola. Está nerviosa, debe verse en un espejo urgente ¡Qué vergüenza! —Luego les cuento, se los juro. Pero por favor…
—Sí, ven, tengo maquillaje. —Rei la tironea, debe sacarle información. Al fin tiene una infiltrada en lo más profundo. Piensa eso a primera impresión, y luego mientras la ayuda a cubrirse las marcas. — ¿Te obligó? —Aclara la garganta. Puede verla negando e incluso, pasando la punta de sus dedos por algunas marcas y recordando lo de anoche. —Éste tiempo que me he quedado con ustedes, he aprendido a tenerte cariño y es por eso que quiero advertirte—
—No hacen falta advertencias o siquiera que me recuerdes que soy terrícola, además una sirvienta y además… —Suspira y mira sus manos, ella no exige nada de nadie. Cree que ya ha tenido más de lo que pudo soñar. — Que es imposible. —Mientras los demás la ven como una ingenua, ella conoce bien su lugar.
Rei parpadea un poco y desvía la mirada, sonó muy seria y madura. Le pareció tan raro e intimidante. —Tus ojos naturales te quedan, siempre te lo digo… —Quiere cambiar de tema, en tanto termina de retocarle el cuello y emparejar el tono de las orejas.
—Sí, y mi cabello también ¿Tienes para lavar el tinte de cabello?
—Nop, pero te lo voy a conseguir. Es mi día libre. Por supuesto te cobro el viaje y el servicio. —Se ríen un poco. En unos momentos Rei comprende, que la mente de Serena es tan complicada. De pronto se pregunta de dónde saca fortalezas ésta mujercita.
Vegeta empieza a sentir la luz traspasar sus párpados, se da cuenta que de nuevo se quedó dormido. Pero no se molesta, sí piensa poner un despertador, si es que éstas cosas van a seguir pasando. No obstante, al ver que está solo de nuevo en la cama, una ola de desilusión lo quiere cruzar, la reprime de inmediato. Toca la almohada donde ella durmió y se pregunta si antes de irse, ella le habrá dejado un toque en su pecho o algo así. Mira al techo y cae en la verdad; para Serena, él es únicamente un deber ¿En verdad Vegeta esperaba amanecer con ella en brazos? Siente que abren la puerta que da al despacho y se sienta de un salto.
—Le traen el desayuno "Su Alteza"… —Nappa se cruza de brazos para mirarlo, y el enano de los cojones está furioso. —No me pongas ésa cara de mierda. —Sisea a un lado. —Sabes lo difícil que es conseguir audiencia con todo el consejo, y creo que te la dieron porque el Dr. Gero está interesado en los invitados de Tech-Tech.
Vegeta rechista a un lado. — Tan interesado en robarles, que le deben temblar las manos al viejo ¿Me permites? —Le ofrece con una mano irse de su vista, así se viste. —Cancela la comida, no hay tiempo. Bardock viene cabreado. —Siente el Ki del General cayendo como un rayo.
Se puede decir que el momento que marcó un antes y un después en la vida de Bardock, fue el conocer a Gine, su esposa…Y el perderla. El momento trágico se dio cuando estaba varado en un planeta desconocido, en una misión que en verdad fue una emboscada, un atentado contra el Príncipe Vegeta. Orquestado por Freezer y el Mago Babidi con sus ayudantes, que se la pasaban saqueando a escondidas el Planeta Tierra. Quiso estallar, desarmarse. En ésos momentos era nada más que un Capitán. Lo único que lo dejó respirando, funcionando, fue prometerse a sí mismo y a Gine, que tomaría venganza, que vería a los traidores de su propia raza caer frente a él. El Príncipe Vegeta, sus hijos y Broly, fueron usados por el Rey Vegeta y su séquito. Sin embargo lo primero que planearon fue volver y usar todo en su contra. El Príncipe declaró que fueron ellos quienes lo salvaron. En parte verdad, en parte mentira, lo importante era cubrir los rumores del Príncipe, aunque a veces sus arranques de ira lo hacían perder la razón y lo dejaron en evidencia más de una vez.
En lo personal parecía que los únicos afectados mentalmente fueron él y el Príncipe. Por su parte, el médico le aseguraba a Bardock que su impotencia sexual era a causa de reprimir su depresión, y no pasar bien el duelo de su esposa. No por ésa vieja creencia, de que por tener la cola cortada es un "castrado". Pero muy poco le importaba, después de todo, la única mujer para él lo espera en el otro mundo. Tenía una sola misión en mente y pocas de ésas otras cosas lo molestaban. Hasta le parecía un chiste práctico que se murmurara que por su impotencia, él y Nappa se volvieron unidos… En más de un sentido.
Y si había pocas cosas que al General lo ponía de malas, era que se olvidaran o llegaran tarde a una reunión, para algo tan importante, que han estado planeando minuciosamente desde que llegaron aquí hace cuatro meses. Aterriza en el centro del patio y sus dos hijos intentan calmarlo para no sacar a Vegeta a rastras. — ¡Claro! ¡Él se la pasa con líos del servicio! ¡Y ni siquiera es capaz de ponerse un despertador o siquiera avisar que no va a ir! —Kakarotto y Raditz solo se ocupan de que no vaya a atravesar una pared así nada más. — ¡Me deja plantado como un idiota, cuando sabe que debemos repasar nuestro plan en el momento crítico!
— ¡Papá, Papá! —Raditz lo detiene con las palmas en el torso, pero ni así puede evitar que avance. —Estuvo con la hembra… —Lo escucha resoplar a un lado, como si le importara una mierda. —Con la misma de ayer. —Se detienen por la sorpresa.
— General, buenos días. —Vegeta espía la hora. —Nos quedan unos cuarenta minutos. —Los invita a la oficina.
—Me lo juran par de idiotas ¿La misma? —Bardock musita en secreto a sus hijos, y mira a Nappa asentir del otro lado.
—Sí, parece que la interrogó porque la Reina le pidió hablar. —Raditz sigue. —Pero parece que… Una cosa llevó a la otra… —Frunce la vista muy travieso. Un golpe en seco en el escritorio los pone en alerta.
—Bueno, viendo que al final de cuentas me apresuré para salir de la cama en vano. —Vegeta estaba harto de escucharlos murmurar, como si él no estuviera presente. Les truena los puños en la cara.
—Si vivieras aquí con tus hijos, podrías estar al tanto de todo, todo el tiempo. —Nappa le afirma.
Bardock resopla a un lado. —Grrr… Primero, es una inconveniencia "política". Segundo, los gritos de Vegeta todos los días, todo el día. —Hace gesto de asco.
—Vamos. —Vegeta está hastiado, se gira y ajusta sus guantes.
La audiencia se dará lugar en la sala del Palacio Central. El Doctor Gero y el Consejero Real Paragus caminaban a la sala de estar del Rey Vegeta, anoche había salido del Tanque de Regeneración, que en su condición, apenas servía para alargar su vida. Y tanto Paragus como Gero sabían de debían mantenerlo así, al menos para asegurarse su posición privilegiada o que la Reina Selypar les dijera algo concreto.
El Doctor Gero, ve al Rey caminando lento a servirse un vaso de licor fino. —Majestad, apenas ha salido del tanque. Beber en su estado…
El Rey Vegeta se gira y le levanta una ceja. — ¿Y es eso lo que me está matando? — Gero y Paragus miran a los lados incómodos. —Me parecía… —Se sienta en el sillón individual e invita a sus allegados. —Así que ésta es la propuesta del "Príncipe", empezar a tomar terrícolas para el ejército y no sólo las excepciones de híbridos.
—No van a aceptarlo. —Paragus le afirma. —Ya es más que un simple chisme sus delirios de persecución o sus arranques de furia, él mismo lo ha confirmado con sus actos más de una vez. —Paragus hace una pausa. —Podemos decir que la idea de la Reina, de enviar hembras espías y asesinas a su cama, nos ha cobrado sus frutos. Él ha respondido como esperábamos, con violencia y con actos paranoicos. Es por eso que la mayoría del consejo y usted mismo le han dilatado éste momento, temen que pase lo de Nuevo Vegeta-sai. Que corte la cabeza a alguno. Se le exigió no presentarse con armas—
— ¡Jajaja! ¿Crees que las necesita para matarnos? —Mira el vaso vacío, algo de su reflejo, si su primogénito no fuera lo que es. Si no fuera nada más que una mancha en su vida.
—Majestad. —El Dr. Gero rompe el silencio. —Recomiendo poner énfasis en los visitantes de Tech-Tech, todavía no nos ha llegado nada más que un aviso de visitas, sin intenciones o protocolo. —Se acerca un poco. —Puede estar conspirando contra todos nosotros.
—De eso que no nos quepa la menor duda. —El Rey sonríe de lado. —Por eso ya he pensado en algo más…
— ¡¿Y se lo permitieron?! —Tarble camina con su madre para presenciar la reunión, está realmente enervado. El Príncipe de 26 años, es la única esperanza de los Reyes, en especial de la Reina para mantenerse en el poder—Creo que es hora, de poner sobre la mesa de que yo también tengo voto. —Rechista a un lado.
La Reina pone los ojos en blanco mientras lo acompaña. —Ya, Paragus y Tu Padre representan nuestro voto. —Se gira y lo hace saltar un poco en tanto le acomoda la parte superior de su armadura. —Estamos muy cerca, si vuelve a tener un exabrupto, intentaremos declararlo demente. Su voto y sus propuestas serán inválidos, y tú ya estarás del otro lado… Serás el Heredero.
Tarble respira hondo, presiona la mandíbula, solo recordar cómo su hermano mayor decapitó a uno de los Guardias del Dr. Gero la reunión anterior, le genera ansiedad.
—Ajústaselo bien… —Vegeta hace saltar a su madre y su hermano, se giran y de inmediato los ve en postura defensiva. —En la parte del cuello. —Vegeta lo dice en chiste, se señala la yugular. Su hermano menor se exalta y quiere abalanzarse hasta él.
— ¡Basta! ¡Basta los dos! —Selypar los mira cabreada. Tarble le obedece, pero el Príncipe Heredero sólo estaba parado con el pecho hacia arriba.
Vegeta recibe un revés de Nappa en el pecho, intercambian saludos formales e ingresan a la sala. Apuntan la mirada donde está el Rey Vegeta, y mientras dejan el saludo, es bastante obvio que está rodeado de soldados para protegerse. De inmediato el Príncipe Vegeta procesa que el Rey solo quiere abalar las habladurías. Como le repite el General, quieren destituirlo por demente. Truena los dientes mirando a los traidores y presiona los puños, les dan señal de sentarse y no lo hace de inmediato.
Nappa puede sentir un par de Scouters de la sala sonando en emergencia, detectando el Ki de Vegeta. —Siéntate. —Le sisea en voz baja.
Vegeta baja la mirada, porque siente que no puede cerrar la vista por la ira, busca sentarse y toca su hombro para destensionarse. Las uñas de Serena clavándose en su espalda, luego pasa sus dedos para masajear su nuca, y los dedos de la hembra lo empujan a su boca para un beso apasionado. Exhala, quitándose el peso del pecho. Vuelve a levantar la mirada, y está completamente relajado ¡Su puta mierda! Está totalmente relajado, aun mirando de frente a ésas lacras. Ve a la Reina y a Tarble sentarse detrás del Rey. Y la reunión empieza según lo esperado, está extrañamente de humor para escuchar y medir bien la situación.
—… Creo que la propuesta del Príncipe Heredero, contradice el Dictamen de prohibir la tecnología a los Terrícolas. —Paragus explica. —Primero, porque habría que entrenarlos con la tecnología de Guerra y comunicaciones. Sólo alienígenas aliados son reclutados, los híbridos Saiyajin aún son considerados deshonrosos. Si aceptamos el eslabón débil, nuestro ejército también se debilitará. Es mejor dejarlos sirviendo en las cosechas como hasta ahora.
—Todo lo que dice es cierto. —Bardock toma la palabra. —Sin embargo, no tenemos buena cantidad de guardias para el personal. El Príncipe Heredero es muy selectivo, y creo que como todos en la realeza, él tiene derecho a elegir a quien quiera trabajar con él. De los candidatos que le he presentado, muy pocos quedaron seleccionados.
—En eso usted también habla con la verdad. —Paragus afirma, va a intentar provocar al Príncipe Vegeta. —Pero si el Príncipe no insistiera en ésta especie de "División Política", aquí todos estamos a favor del Imperio. Tenemos que hacernos cargo de una Galaxia entera, no podemos movilizar más soldados, sólo porque no son del "gusto" del Príncipe Heredero. No aceptar Élites que son aprobados por su padre el Rey, es casi una acusación indirecta—
Vegeta se levanta en seco, muy serio se queda viendo con Paragus. —Consejero Real. —Habla con el tono serio y autoritario, pudo ver a varios Coroneles pegar un salto. —Si pudieran darme la palabra. —Toma una pausa y sigue. — Supongamos que sí, lo del uso de la tecnología es un argumento válido ¿A qué le llaman ustedes tecnología? ¿Una Rueda? Ésa Ley es una contradicción en sí misma. Si nuestra estadía aquí va a extenderse por motivos de salud—
—Entonces debiera volver a Nuevo Vegeta-Sai. —Paragus lo interrumpe levantando el tono. —Quien necesita estar aquí, es el Rey.
—Yo no estoy discutiendo eso. —Vegeta prácticamente grita, y algunos se asustan o ponen en guardia, quiere dejar claro su punto. Pone sus puños detrás y saca el pecho, mostrando confianza y temple. — Como por lo visto le favorece a su salud estar aquí. —Hace una pequeña reverencia al Rey, que hasta a la Reina le sorprende. —No voy a discutir su estadía en éste Planeta. Ya que cuando me negué a venir y cuestioné todo éste movimiento logístico hasta aquí, me acusaron de no preocuparme por su bienestar. —En parte verdad y en parte mentira. Pero ahora sus conflictos internos no son de peso. —Luego, jamás les he exigido ni al Príncipe Tarble, a la Reina o a usted…—Mira al Rey. —Que tengan uno de mis Élites, y jamás he acusado a nadie de nada. Desde la emboscada de la que fuimos víctimas mi séquito y yo, he estado asediado por espías y asesinos comprobados, que he aniquilado con mis propias manos… Tengo mis motivos para ser selectivo.
El Rey Vegeta y Paragus se miran entre sí. —Quizás el Clan Cold busca venganza. —Paragus se cubre y mira a la Reina para cubrirla. —Debe estar fortaleciéndose en la sombras.
—Con mayor razón. —Vegeta los mira. —Ya que queremos conservar éste Planeta, por más débil que sea, debemos enseñarles a ser fuertes. Y ésa vieja idea, de que los Híbridos Saiyajin son deshonrosos porque nacen sin cola. Si bien en un principio, me dijeron que yo también perdí mi honor al no tenerla…—Camina un poco entre los Coroneles, para que lo vean y mostrar que está en control. —Déjenme decirles que nuestra cola no está ligada a nuestro honor o nuestro poder. Y cualquiera de mi séquito o yo, puede ponerlo a prueba cuando quieran. —Mira a Paragus. —Por ejemplo, Consejero Real… A usted le falta un ojo, y no creo que eso tenga que ver con su falta de perspectiva.
— ¡Pero cómo se atreve! —Paragus sacude el puño.
— ¡Basta! —El Rey Vegeta pone algo de orden, así las provocaciones de Paragus no se ven tan obvias, y se pregunta ¿Cómo mierda su hijo está tan calmo? Mira a un lado, la Reina tampoco comprende porque no responde de manera agresiva.
—Majestad, miembros del Consejo. —El Príncipe Vegeta quiere concluir de la mejor forma. — Les propongo, aun si votan en contra, dejarnos entrenar y seleccionar posibles candidatos. Demostrarles también, que las técnicas de Ki son útiles para todo el ejército.
—Jajaja ¿Todo esto era nada más para demostrar lo que aprendió cuando fue envenenado por la Magia del Babidi? —Paragus se burla. —Las Técnicas Saiyajin y la tecnología del Dr. Gero, es lo que nos ha llevado a Conquistar la Galaxia completa.
— ¿Y de qué nos sirve conquistar toda una Galaxia si no nos enriquecemos de sus conocimientos? ¿Qué? ¿Debemos continuar comportándonos como langostas?—Vegeta refuta. —Nos mantenemos en ésta postura Purista, y hace más de veinte años que estamos igual expandidos. Y los recursos se agotan, por la ineficiencia de nuestras técnicas.
— Pude ver de primera mano, cómo aprender de esto ha ayudado a Broly. —Bardock menciona. —Ahora es un Élite más, que se ha ganado con mucho esfuerzo lo que tiene.
—Ppfff, el mutante… —Paragus se cruza de brazos.
—Sí Paragus, tú hijo, el mutante. —Nappa frunce el ceño junto con Bardock. —Yo soy… O al menos nunca hubo una destitución formal… "Era" miembro del séquito del Rey Vegeta. Y creo Majestad… —Lo mira a los ojos, sólo recordar la traición se le revuelve el estómago. —Que usted no entregaría a su hijo, al cuidado de alguien que no confiara como en su propia sombra. Así que el argumento, de que el Heredero quiere dividirse o crear tensión política, no tiene lugar de ser.
—Habiendo dejado las desconfianzas de lado… —El Príncipe Vegeta vuelve a su asiento. — La visita de los científicos de Tech-Tech, es más social que otra cosa. —Pasa los archivos a todos. —Ellos son muy herméticos en cuanto a trabajar fuera de su planeta. Quiero que vean si se puede mejorar nuestra estadía; la de todos aquí. Sé que más de uno se cabrea con el agua fría. —Larga una pequeña risita de lado y varios Coroneles lo acompañan. —Todo se hará según el Protocolo, y son mis invitados, por lo que luego de hacer las presentaciones correspondientes a sus Majestades, me haré cargo de su estadía. En verdad que mi intención no era poner de calce, lo de las técnicas que aprendimos para todo el ejército. Sí estoy dispuesto a demostrarles, que con ésas técnicas podemos entrenar el Ki de cualquier ser vivo, y expandir nuestro ejército. Protegernos de la amenaza de King Cold. Les ofrezco soluciones, no problemas y división. —Concluye, su tono era muy tranquilo, levanta la mirada y sí, hasta él mismo se sorprende. Aunque ya no es una sorpresa el porqué… —"Serena…" — Y como su nombre lo dice, ella calma la tormenta en su mente.
¡¿Qué mierda?! ¡¿Qué mierda está pasando?! Selypar, intenta no partirse la mandíbula del esfuerzo que está haciendo. Con un par de discursitos tiene a toda la sala girando alrededor de él, hasta compartiendo chistecitos ¡Ése maldito! ¡Ésa maldita vergüenza de los Saiyajin! Debió degollarlo cuando pudo. Siente una mano de Tarble apoyarse.
—Madre…—Tarble no comprende, es un Vegeta ¿Distinto? Sacaron el tema de su cola cortada y no hizo un lío. Siquiera cuando se habló de los espías y atentados, nada… Piensa si quizás es una treta de su hermano mayor, ya que sus Padres insisten en destituirlo por demente. Debe calmar a su madre, tener temple de acero, no defraudar a sus padres.
Fuera de la Reunión esperaban Raditz, Kakarotto y Broly. —Supongamos que digan que sí ¿Crees que de verdad hayan candidatos? —Kakarotto reflexiona en voz alta.
—Hm, pues… Somos unos demonios para los terrícolas, quizás algunos lo hagan por supervivencia o simple resignación. —Raditz le explica. —Aunque también creo, que muchos tendrán miedo de entrenar con Broly.
Broly estaba mirando al cielo, y parpadea a Raditz. —Hey, que yo hace ratos no mato a nadie. —Resopla por la nariz. —Aunque prefiero darles miedo, así nadie me molesta. —Frunce el ceño, presiona las manos recordando cuando era considerado de clase baja en la escuela militar. Los demás se acercaban o a burlarse o golpearlo.
—Miren nada más… —La voz de Caulifla les llama la atención en los techos. —Si no es el Harén completo del Príncipe Demente. —Aterriza frente a ellos con su hermana.
Broly está a punto de abalanzarse con su puño, pero Raditz lo mantiene y le señala. —Mira Broly ¿Las vacas vuelan? —Broly queda confundido unos segundos. —Porque si no, no me explico todo el estiércol que acaba de aterrizar.
— ¡HMP! —Caulifla escupe a un lado. — Disculpa, el Harén y la prometida del Príncipe, el Legendario. —Da una reverencia a Broly como en burla. — Ay Raditz… ¿Estás celoso porque nunca te subió de categoría aun pasando todo lo que pasaron? —Larga unas carcajadas con Kale. —Rumoran que sólo por eso dejó libre al mutante, por la pequeña aventura primaveral que tuvieron, mientras estaban perdidos.
—Imagínate… Prefiere fornicar al mutante. —Broly le responde. —A tocarte un pelo. —La señala con un dedo.
—¡Escúchame bien maldito monstruo castrado! —Caulifla chilla indignada.
— ¡Jajaja! —Raditz estalla a carcajadas. — ¡Créeme que sólo le cortaron la cola! ¡Lo que le ves enrollado debe ser la polla! —Toma el hombro de Broly y lo ve rojo de la pena. Le alegra que el Legendario se defienda cada vez mejor. — ¿Vinieron para eso, para molestar? Ahora, si quieren comprobar esos viejos dichos, de que el que nos corten la cola nos hacía impotentes. —Con una mirada lasciva, se acomoda el bulto bien explícito para que lo vean.
— ¡Qué asco! —Kale salta y se gira a otro lado. Caulifla también hace gesto de asco.
—Oh, por favor ¡Qué poca memoria tienen! La pasábamos bien. —Raditz baja el tono, pero se sigue riendo. —Aún las recuerdo trepadas en mi polla—
—Sí ¿No fue la vez que tuviste piojos?—Kakarotto menciona y se doblan de la risa.
—¡Jajaja! ¡Cierto! ¡Estuve casi un mes con eso! —Raditz se queda sin aire. Y justo que Caulifla y Kale toman pie para responder, la puerta se abre. Quedan firmes y serios para saludar a los Reyes y Príncipes.
Vegeta sale con una sonrisa de lado, muy satisfecho aun con el resultado parcial. Bardock sale sacudiendo la cabeza disimulado, y mira con Nappa de reojo a Paragus que lo rodean los Coroneles para felicitarlo.
— ¿Y…? —Raditz necesita saber.
—Aceptaron lo de tomar híbridos Saiyajin y no sólo los mitad terrícolas. —Nappa los pone al tanto. —Por los terrícolas puros, quieren que hagamos una demostración de habilidades y lo de Tech-Tech quedó cubierto.
—No hay que perder tiempo, hay que dar el anuncio en cada rincón. —Bardock agrega. — Ofreceremos transporte y veremos porque los invitados de Tech-Tech, nos instalen lo necesario. —Frunce el ceño a Paragus y todo ése cardumen que se le acerca a besarle el culo.
— ¿Qué está sucediendo ahí? —Kakarotto al fin pregunta.
—Ja. Es el nuevo y flamante puesto que mi Padre le inventó. —Vegeta les murmura. —Ministro de Defensa.
— ¿Está por encima de ti papá? —Kakarotto y Raditz se giran con la mirada asesina.
—Hm, ya quisiera verlo dar una orden a un Élite… —Ajusta sus guantes. —Ya que el Ministro de Defensa duerme bajo el mismo techo que los Reyes, ya no creo que sea inconveniente mudarnos con usted. —Mira a Paragus una última vez antes de emprender vuelo. —Además, hay que estar listos para la demostración. Voy a mostrarles quienes son los verdaderos guerreros.
—Ésa es la actitud General. —Vegeta trata de ver lo ganado y no va a dormir en sus laureles, va a esforzarse aún más. Camina muy tranquilo, aunque asusta a algunos soldados que le hacen lugar. —Majestades. Madre, Padre… —Apunta con la vista a su hermano menor. —Príncipe. Me alegra que todo haya salido bien, felicidades Ministro Paragus. —Se gira y no siente ésa tensión en todo el cuerpo, por haber tenido que guardar las apariencias.
—Vamos querido, debo instalarme contigo. — Bardock le habla a Nappa y despega primero, antes de que lo hagan volar de un golpe.
—Ay Dios, éste hijo de puta, todo el día, todos los días. —Nappa frota su sien y lamenta su destino. Junto con los demás, muertos de risa, van al área del Príncipe.
—Vaya… En verdad a su Hijo Mayor le ha sentado bien el aire terrícola. —Uno de los Coroneles habla al Rey y La Reina. —Ya se le está pasando la edad, usted era más joven cuando ya tenía esposa y un heredero. Si están interesados en arreglarle un matrimonio o conseguirle una concubina, tengo un par de hijas que le pueden interesar.
—Oye, oye… No acapares. —Otro de los Coroneles se pone en el medio. —No eres el único con hijas, yo también tengo una. Una única hembra en toda la camada, muy hábil en armas de fuego…
El Rey Vegeta mira a la Reina de reojo, ambos están hirviendo de la furia. No entienden cómo mierda, en una reunión, el Príncipe Heredero les cambió su opinión sobre él a los Coroneles y representantes. Cuando hace nada, ellos preferían tirar a sus hijas a una jauría de hienas, que casarlas con el Príncipe Sádico y Sanguinario. Si el Príncipe Vegeta llega a tener un heredero, sería el fin.
La Reina entra hecha una furia a su área del Palacio, Tarble trata de calmarla. —Madre, no debemos alterarnos, con Paragus como Ministro —Su madre lo empuja a un lado.
—¡LARGATE! ¡DEJAME SOLA MALDITA SEA! —Encima, debe soportar la lástima de ése maldito debilucho que tiene por hijo. — ¡Vete a entrenar a ver si te sirve de algo!
Tarble se siente herido, pero mantiene su mirada fría. Se gira y se va. Se odia, se odia así mismo por sentirse así de débil. Va a ir a entrenar, a quemar sus emociones y todas ésas porquerías que lo debilitan frente a sus iguales.
Uno de sus Élites entra por la puerta, le pasa un informe. La Reina lo lee y lo quema con la furia de su Ki. —¡TRAIGAN A ÉSA MALDITA ESTUPIDA AHORA MISMO! —Se queda en la sala dando vueltas y resquebrajando los vidrios alrededor. Se volvió a revolcar con la misma ¡La volvió a llamar! ¡Ésa sirvienta dijo que no la volvería a llamar! ¡Le mintió! —Ahora le voy a enseñar, apenas entre por esa puerta la voy a ahorcar con mis propias manos. — Sisea enojada y truena sus dientes.
Vegeta llega al patio central y lo primero que hace, es ver a las encargadas del servicio. Las encara sin preámbulos. —Ustedes… Ayer dejaron ir a Tsukino a ver a la Reina. —Le asienten y quedan con la cabeza abajo. —Hm, que no vuelva a suceder. Nadie ¿Me escucharon? A partir de ahora, cualquiera que venga de cualquier lado, a buscar a uno de los que trabaja para mí, primero se me pide autorización a mí.
—Pe-Pero Señor, la Reina—La anciana Hakkake intenta explicar, que no pueden desobedecer.
—La Reina en su casa, que haga lo que le parezca. En la mía yo tengo la última palabra. Si uno de sus Élites o ella misma los amenaza o exige, vienen directamente a informarme. Punto.
—Sí, Su Alteza. —Las encargadas se inclinan y obedecen.
Los Élites lo vieron intercambiar ésas palabras, y Nappa se acerca muy carcomido por la curiosidad. —Vegeta, hoy temprano vi salir a la hembra de tu cuarto. —Aclara la garganta al verlo apuntar su mirada negra a él. —Tuvo que taparse unas marcas… —Le señala el cuello y las orejas.
Justo que iba a preguntar algo más, Bardock le da un golpe en la nuca. —Ahora mismo. Horarios, trabajo, mudanza… —El General pone los ojos en blanco, si bien todos tienen curiosidad por lo de Vegeta, los negocios son primero. Pero al girarse ya había perdido a Vegeta…
El Príncipe había captado con la vista a Serena con el cabello natural. Se notaba que usó su descanso de la mañana y que recién salía de lavarse el tinte del cabello. Con el cabello húmedo terminaba de armarse una cola, acomodaba su Yukata y caminaba repasando las tareas que debía tener listas, para antes del almuerzo.
—¡Heep! —Serena da un salto y de inmediato una reverencia. —Su Alteza. General. — Se dio un susto al tener de pronto al Príncipe tan cerca, espera que le autoricen a levantarse.
Vegeta toma aire, desde éste ángulo puede verle algunas marcas cubiertas por maquillaje. —Hola… —Aclara su garganta. — Espero hayas amanecido, o que te sientas. Mejor dicho, que no te sientas cansada, con sueño… O —Mira sobre su hombro a ésos metiches, en verdad no lo pensó, sólo quiso acercarse. Ahora se arrepiente, debió esperar a que no hubiera moros en la costa. — O si… Si hay dolor, no dudes de hablar con una de las encargadas.
Serena se endereza, un poco nerviosa, lo ve con el ceño profundamente fruncido. Su voz es amable, pero tiene cara de que está de malas. —Su Alteza, en verdad que estoy bien. No debe preocuparse. —Sonríe, toma su balde, su escoba y se excusa para seguir trabajando.
Vegeta se gira en seco a los Élites. — ¡¿Qué?! —Les ruge y camina empujándolos. —Qué bueno que el General y toda su familia van a instalarse aquí… —Con una sonrisa brillante se gira. —Porque hasta que los de Tech-Tech no arreglen el agua, necesito que lleven agua al área de servicio.
— ¡¿Qué?! ¡¿Sigue la cañería dañada?! —Raditz se rasca la nuca y se queja al cielo.
—Si cada quien tiene su habitación, no veo la urgencia de estar bañado. —Kakarotto cruza sus brazos por detrás y frunce sus labios a un lado.
—Pues te conviene bañarte sin falta o yo mismo te hundo la cabeza en el río helado y te hago tragar la barra del jabón. —Vegeta sisea y lo ahorca con furia.
—Dejen de pelear o arruinarán el almuerzo. —Broly los mira muy serio y los desenreda bruscamente.
Al poner lugar y fecha, todo parece más realista. Incluso quieren poner a los terrícolas a hacer guardias de todas formas, para que aprendan sus tácticas de vigilancia y rutinas. Bardock va con sus hijos a desalojar la pequeña casa donde se hospedaban, Broly sale a hacer una ronda por los techos… Y es el momento de Nappa para tener información de primera mano.
—Así que… La hembra es rubia y de ojos claros. —Nappa comenta y se sienta con él en el sillón.
Vegeta piensa unos segundos, debió decirle a Serena que se veía bonita con su cabello natural ¡Momento! ¡¿Qué le pasa?! ¡¿Por qué le importan ésas cosas?! — ¿Qué quieres Nappa? —Resopla enojado, sin quitar la vista del libro, ni la página que estaba buscando.
—Quiero saber o entender qué pasó anoche. —Hace una pausa. —Ya sé en qué terminó. —Le afila la mirada. —Lo que no entiendo es cómo pasó.
Vegeta se recuesta en el sillón y mira al balcón de la biblioteca. —Anoche la llamé para interrogarla. Al parecer mi Madre, sigue metiendo sus narices en lo que no le importa. —Se levanta algo brusco. — ¡La presioné, la amenacé! Pero… Pero ella me dijo que jamás atentaría contra mi vida, me juró que no era una espía. Que mi madre la llamó, pero ella dijo todo se hizo respecto a la regla y nada más.
— ¿Y le creíste? Entonces ¿Por qué ocultaba sus rasgos?
—Porque no quería resaltar, porque en verdad quería éste trabajo. —Sale al balcón y siguen hablando.
— ¿Y tú le creíste todo éso? — Para Nappa suena a buenas excusas y nada más.
—Le haya creído o no, ella me ha dicho la verdad. Me contó que, la violaron cuando era más joven. —Mira hacia abajo, ella y otras del servicio se encargan de dejar el patio reluciente y ordenado. Suspira mirando al cielo. —Seguro fue en alguna revuelta orquestada por nuestro "honorable" ejército. Imagínate, me sentí como la mierda.
Nappa abre grande la mirada al escucharlo así. — Eso es lamentable, pero cierto. Las Guerras que suelen desatar las purgas, traen ésos hechos miserables: crimen, hambre, muerte... Tú y yo lo sabemos muy bien. —Ambos se apoyan en el borde y miran hacia abajo. — ¿Entonces…? —Nappa indaga más profundo.
— ¡Entonces nada!—Sisea hastiado. —Para ella soy sólo un deber y nada más. Tan importante como arreglar las plantas o fregar los pisos. —La espía disimulado, regando unas macetas y acercándose a oler las flores, se pregunta si sus labios tocaron los pétalos de la flor. Frunce el ceño, y muerde la parte interna de su mejilla, recordando la molestia de amanecer solo.
Nappa observa al Príncipe con el gesto algo melancólico, al mirar a la hembra tan embelesada por las flores. —Oooh… Entonces nada ¿Eh?—Muy malicioso Nappa se apoya en su hombro. —Seguro ahora piensas "Quisiera que me mirara, de la misma forma que mira a ésas plantas." —Con tono de burla sigue. — "Es más, voy a ir personalmente a aniquilar todas ésas flores malditas." —Vegeta se gira y lo sacude del cuello. —O-Oye, ya…Basta. —Trata de hablar a través del ahorque, se zafa. — Cough, Cough. A lo que voy es que, no puedes culparla. No es como Bulma—
—Yo jamás comparo a las hembras. —Hastiado se gira, no sabe si se lo dijo por el color de sus ojos.
—A lo que voy no son los rasgos físicos, sino que Bulma era de clase social alta. Dijiste que es huérfana, les enseñan que deben servirnos y nada más. Porque si no, se enfrentan a una muerte horrible… —Mira con atención. —Oye… —Lo acerca del cuello de su armadura, lo siente cabreado pero. — ¿De qué orfanato era?
— ¿Eh? No lo recuerdo bien… —Mira hacia ella y luego se giran de inmediato, antes de que Serena se dé cuenta que la espiaban.
— ¿No se te hace familiar? Se parece mucho a ésa niña que te curó las heridas de la explosión.
Vegeta queda con las cejas en alto, vuelve a mirarla muy disimulado. —Pero… Era una niña. —Piensa unos momentos y Serena se ve más joven de lo que es, quizás a sus 14 también aparentaba menos. Recuerda ésa escena tan desdichada, dijo que fue abusada y que ya estaba muerto el maldito. — ¿Puede ser? ¿Por qué no dijo nada? ¿Ella se habrá olvidado?—Trata de unir algunos puntos, le parece extraña su devoción hacia él, aun siendo que ella le tiene miedo. — Aunque eso explicaría… Que lo ve como una especie de agradecimiento, por salvarla y nada más.
—Bueno… ¿Cuántas oportunidades tuvieron de hablar como seres comunes y corrientes? —Vegeta le gruñe enojado. —Ya, Ya… Es sólo por si querías saber, quizás te tiene miedo, como todos nosotros. —Vegeta truena su puño y resquebraja el borde del balcón. Lo ve girarse y dejarlo con la palabra en la boca. — ¡Era sólo por si te interesaba saber! —Le azota la puerta. —Enano orgulloso…
Serena, estaba ayudando a Mina a acarrear las cubetas con agua, a la habitación del Príncipe. En un momento las dos se exaltan, al sentir que les quitan las cubetas.
—Ya dije que del agua en mi habitación, me hacía cargo yo o uno de mis Élites. —Vegeta resopla con enojo.
—Lo siento su Alteza. —Mina se disculpa y Serena se inclina con ella. —Pero como sus Élites, están llevando el agua para el servicio, que les queda más lejos, nos pareció adecuado—En un momento, Mina parpadea a ver al Príncipe ¡Está cargando todo como si nada! Se molesta un poco, de pensar en todas las veces que tuvieron que hacer esto, cuando su Real trasero pudo hacerlo sin problemas. Queda en silencio cabreándose.
—Bien, porque no me gusta repetirme. —Vegeta lleva todo a su baño y sale. Al buscar a Tsukino con la mirada, ella ya estaba subiendo las escaleras para ocuparse de las habitaciones que usarían ahora el General y su familia. —Tsukino… —Ella se gira y de nuevo una reverencia, como si no la hubiera visto en todo el día. — Serena. —La excusa con la mano.
Serena queda con la mirada grande, espía a los lados, como si el hecho que él llame su primer nombre fuera un delito. —Alteza ¿Ne-Necesita algo?
—No, no es eso. —Toma la cubeta con el trapo y la escoba. —El General sabe barrer. —Le deja todo en el marco de lo que será la habitación de Bardock. —Mi pregunta de hoy, era inoportuna, pero… —Le ofrece caminar y Serena se rezaga a propósito, camina por detrás de él. Vegeta pone los ojos en blanco. —Así parece que hablo sólo. —Sisea y ella tiembla como un papel, rápidamente se pone junto a él. —No, no. Tampoco es mi intención regañarte o algo así. Quiero saber si anoche no te hice daño, si hice cosas que no debía o te hicieron sentir mal.
—No Su Alteza, para nada. —Traga duro y presiona las manos en su pecho, se pone roja brillante.
—Hm…—Caminan unos segundos en silencio por el pasillo. Sus orejas rojas delatan un poco las mordidas que le dejó, quiere lamerla, lamer cada marca que la haya dejado, como un animal que cura a otro. — ¿Qué… Qué te gusta? —Salió con todo el esfuerzo de su mente, pero siente que es adecuado. Serena lo mira confundida, él aclara. —Me refiero a hacer o comer...—Se encoge de hombros tratando de sonar natural.
— ¡Está bien Alteza! ¡Yo no busco una gratificación de usted! —Serena deduce rápido las intenciones del Príncipe. —Por culpa de mi torpeza, me metí en un lío y usted perdonó mi vida—
—No, no. No fue tu culpa, yo fui muy…Impulsivo y estúpido. —Esconde la mirada. — Lo de mi Madre, metiéndose en mi territorio es la última vez que pasa. Ahora cualquiera que busque, primero va a necesitar mi autorización. —Mira muy serio adelante. —No debes preocuparte por reuniones inoportunas. Ahora… —Se gira a verla. —Volviendo al tema…
Serena queda pasmada, el Príncipe acaba de regalarle una sonrisa al girar. Siente el corazón a punto de estallar, piensa rápido. —Pues me gustan los dulces y pasteles…Y-Y pasear por la ciudad viendo los vestidos en los aparadores. —Habla a gran velocidad como un robot. —Cuando puedo, ahorro dinero y compro alguno para usar en mis días libres o —Se queda sin aire, al ver que el Príncipe toma su mano.
Vegeta toma su pulso, quita sus guantes para tenerla piel con piel. —Tranquila, no era mi idea otro interrogatorio. No quiero que me temas…Sólo quería… Quería saber más de ti. —Se queda mirando a sus ojos azules, acomoda su flequillo dorado.
Serena acaba de ser atrapada por la mirada negra del Príncipe, empiezan a acercarse, pero también brota la pregunta de Serena. — ¿Por qué quiere saber más de mí?
Vegeta parpadea, ella hace la pregunta correcta ¿Por qué? ¿Por qué quiere saber más de ella? ¿Por qué hace estas cosas que no son propias de él, ni tienen sentido? Si dijo que iba a dejar todo como estaba ¿Por qué no puede evitar hacer éstas cosas? La respuesta se presenta, con lo que parece un vago recuerdo de la conversación con Nappa. Mientras empiezan a entrelazar sus manos, las respuestas y preguntas importan una mierda.
—¡Prefiero la planta baja si voy a tener que buscar el agua! —Raditz berrea.
— ¡Eres tonto! ¡¿Verdad?! ¡Nosotros podemos volar! —Kakarotto pelea con Raditz.
—Lo siento, debo irme, se me hace tarde Alteza. — Serena huye antes de dejarse en evidencia.
Vegeta por su parte queda con la mirada chiquita, nunca bajó tanto la guardia y dejó de detectar el Ki alrededor como ahora. Apunta con la mirada asesina, a ése par de idiotas que espantaron a la hembra ¡Los va a matar! — ¡Grrr!
— ¡¿Por qué tantas revueltas?! ¡Salgo un par de horas y no me entero de nada!—Rei pregunta a Milk y Lita, mientras las ayuda un poco a acomodar la vajilla.
—Al parecer la familia del General y el General van a instalarse. —Milk le explica.
—No sólo eso. Me pidieron armar un banquete. —Lita sigue. —Tal parece, que van a venir científicos de Tech-Tech, y que van a tomar terrícolas y entrenarlos.
— ¡¿En serio?! —Rei resopla. —Tuve mi día libre en el momento más inoportuno.
—¡Rei! —Mina la buscaba. — ¡Por fin! ¡Te estaba buscando! Me pidieron informarte, debemos ver ropa nueva y comprar lo que nos haga falta para el repertorio.
—Dios, hoy no vamos alcanzar ni a bañarnos. —Milk llora al cielo.
—Oigan, yo ya me he bañado. —Rei les ofrece. —Pueden usar mi baño si gustan. Dejaré el permiso dado antes de irnos. —Mina la tironea. — ¡Lo cual sería ahora!
—Uff, sí. —Serena se sienta casi rebotando en el banco largo, se queda pensando a lo lejos. Milk y Lita la rodean con un abrazo. De inmediato sonríe y deja detrás su melancolía.
—Qué bien te queda el cabello natural. —Lita le deja un beso en la mejilla.
—Jajaja ¿Natural? ¿Seguras? — Zangya entra con Maron a las risas.
—Ay querida…—Milk se acerca con la hachuela de cocina. —Les conviene a las dos parar su lengua inoportuna, o las que usen peluca serán ustedes. —Dibuja una sonrisa maligna enorme, mientras gira la cuchilla con habilidad en su mano.
—Cuéntanos todo cuando puedas. —Lita le susurra a Serena.
Serena le sonríe pero ¿Qué va a contarles? Ni siquiera ella sabe o entiende lo que está pasando. Es más, siente que debe alejarse, tomar valor y dejar las cosas como están. Ya no confundirse con cosas imposibles.
…
—Sí, me parece que Serena se ha acercado al Príncipe. —Rei Habla con Luna y Artemis sentada en una banca, mientras Mina está viendo telas dentro de la tienda. —Puedo sacarle información… Aunque…
— ¿Aunque qué? —Luna le pregunta y frunce el ceño.
—Siento que ella no lo ve como yo… Creo que ella tiene sentimientos por él, y que la estaría explotando si así fuera. —A Rei le da culpa, Serena sólo ha sido amable con ella.
—Pues bien rápido se le va a pasar, cuando vea que él, no es más que un sádico sanguinario. —Artemis le aclara. —Hemos visto las atrocidades que han hecho, no debemos dudar contra el enemigo.
Rei sonríe brillante a la rubia alborotada que la invita a ver las telas, se levanta con la frente en alto.
Serena sale del baño lista para acostarse y tiene un grupo de mujeres de mirada maliciosa, muy listas para iniciar un interrogatorio. Ya no sabe si teme más, a la espada del Príncipe o las preguntas de sus amigas. —Jummm… Bien. —Se sienta en la esquina de su cama. — ¿Quién quiere empezar? —Ve a Mina casi por taclearla por una respuesta. —Mina.
— ¡Sí! ¡Sí! ¡¿Cómo fue?! ¡¿Qué pasó?! ¡¿Lo hicieron de frente verdad?! ¡¿Lo viste desnudo?! ¡¿Lo viste?! ¡¿LO VISTE?! ¡¿TE TOCÓ?! ¡¿TE DEJÓ TOCARLO?!—Pega gritos de loca y sacude a Serena despeinándola completa.
— ¡Mina basta!—Todas la inmovilizan y le tapan la boca.
—Bueno… —Reacomoda su cabello, Serena empieza a relatar. —Su madre, La Reina, me llamó ayer para hablarme. Me asusté, no sabía qué quería.
— ¿Viste a la Reina de cerca? —Rei se sorprende. La maldita vieja amargada, siempre trata de mantener distancia con la servidumbre.
Serena asiente y sigue. —No entendía qué quería saber y no me animé a averiguar si con las anteriores hacía lo mismo. Según me contó, sus sospechas conmigo eran porque… Porque al parecer, el Príncipe actuaba extraño desde que estuvo conmigo. —"Radiante, renovado…" Recuerda las palabras y se empieza a ruborizar de solo saberlo.
—Pues ¿Qué tan extraño actúa un loco? —Lita pregunta con ironía.
—No, nada de eso. —Serena explica. —De buen humor… Según entendí. —Le da mucha pena, se siente una chismosa contando las intimidades del Príncipe. —Pero le expliqué que no hice nada, que todo fue conforme a las reglas. Después de eso, ustedes saben… Me vinieron a buscar. El Príncipe, me interrogaba si yo era espía de su madre o si iba a atentar contra él.
— ¿Ves? El tipo está loco, cambió de humor como si nada. —Lita sigue. —Debe ser cierto que tiene alucinaciones y paranoia.
—Bueno, en el área médica casi ni se presenta, más que para revisiones de rutina. Sus registros neurológicos parecen estables, pero tengo registros de que no siempre fue así. —Ami les platica. —Parece que odia al Dr. Gero, técnicamente cuando lo saluda, el Príncipe le escupe en la cara.
Serena escucha eso y analiza más profundamente—Pero ¿Por qué sospecharía de su familia? —Dice la pregunta, y siente que es muy importante. Quizás explica mucho, del cómo es él ahora.
—Ellos no tienen el mismo concepto de familia que nosotros. —Rei le habla. — En la Realeza, es una pelea de poder que no se termina, y la única manera de tener el poder es en el trono y la única manera de tenerlo es siendo el Heredero… Y para serlo, varios deben morir en el camino.
—No en todas las monarquías es así. —Milk comenta, recordando su niñez con su padre, un difunto Rey del cual sólo quedan sus recuerdos.
—Pero con los Saiyajin es seguro, les enseñan que las emociones y sentimientos no son más que un obstáculo a superar. Que deben matar a sangre fría y nada más. —Rei presiona sus puños, su mirada se entristece y también su tono de voz se llena de rabia al recordar la muerte de su madre. —Y los Reyes Vegeta, representan con orgullo el Linaje Saiyajin.
—Qué triste… —Serena comenta en voz alta. —Es muy triste en verdad. Incluso nosotras, que quedamos huérfanas sabemos del cariño y la confianza, del cuidar a quienes más queremos. —Presiona su puño en el pecho. —En cambio ellos viven así…—Serena parpadea un poco y cierra los ojos, toca sus labios. —Y aun así el Príncipe al final de la noche, me trató tan bien. Fue tan distinto a un ser frío o violento. Me acarició, me besó… Llamó mi nombre. Amanecí con él aferrado a mi espalda. —Se abraza un poco. —Jaja… Hasta le robé un pequeño beso antes de irme. —Sale de golpe de su ensueño y su catarsis involuntaria. Estaban todas escuchándola muy atentas, a Serena le empieza a salir vapor por las orejas de la vergüenza.
—¡Aaahh! ¡Serena! ¡Amiga, amiga! —Mina no para de sacudirla.
—Mina, me despeinas y me mareas. —Serena intenta no caer desmayada.
—Eh, lo siento si corto un poco el ambiente, pero… —Ami escuchaba todo muy atenta. — ¿Usaron protección verdad?
Serena le asiente llena de pena. —Él no se arriesgaría. Además, ya sabes que conmigo es casi imposible que yo—
—Hmmm… Pero no era porque quedaras embarazada. —Muy científica, Ami levanta su dedo. —Como le insisto a Mina, hay muchas enfermedades que pueden transmitirse, cuando el compañero sexual no es estable, es mejor tomar precauciones.
—Es obvio que te está usando. —Rei insiste en no verlo con romanticismo, como Serena parece verlo. — ¿Piensas ir si te vuelve a llamar?
—No creo que me llame—Justo que Serena iba a aclarar, su amiga la deja en evidencia.
— ¡Ay, Serena! ¡¿A quién le mientes?! —Mina la arrincona. — ¡Hoy mismo! ¡Además de hacer él, el trabajo de acarrear el agua por nosotras! Como todo un caballero, debo agregar. —Levanta la nariz a su audiencia, con el tono más sofisticado que tiene. —Te siguió para hablar contigo…Jmjm… ¿De qué hablaron eh? ¿Concretaron otro encuentro? —Abanica a su amiga, que está a punto de prenderse fuego de la pena. — Jojojo, Serena, puedo ofrecerme como tu secretaria personal—
— ¡Oye! ¡Tú trabajas para mí! —Rei la tira del cabello.
—Contigo, trabajo contigo. —Mina aclara.
—No concretamos nada, ni nada. Sólo me preguntó tonterías y ya. — Serena se ofusca un poco. — ¿Dos personas no pueden encontrarse y preguntar…? No lo sé ¿Del Clima?
—Chicas, ya basta de atosigar a Serena. —Ami la escuda un poco de tantas preguntas tan personales, lo importante fue saber que ella está bien. —Se hace tarde y creo que tuvieron suficiente chisme…
— ¿Tuvieron? —Lita le levanta una ceja, acomoda su toalla y su bolso para darse un baño. — ¡Tuvimos! Porque tanto que insistías en bañarte antes de mí. Mientras ustedes hablaban, yo alistaba mis cosas. —Camina a la salida. —Prefiero hacerlo ahora que no hay tantas chismosas dando vueltas, Maron está al acecho, la muy perra.
— ¡Lita no! ¡Por favor! ¡Se me hace tarde! —Ami se abalanza sobre ella y le hace tirar todo. Gritan y se agarran de los pelos. Sólo una saldrá viva y sólo una tendrá que bañarse última.
La anciana Hakkake perseguía por detrás al General. —Pero Señor, General… Nosotras entre tres o cuatro le llevamos la estufa.
—Pero ¿Para qué usar tres o cuatro, cuando uno solo lo levanta sin problemas? —Bardock le da una sonrisa de lado, muy presumido aprieta un poco su brazo. —Ya les trajimos muchos problemas, con ésta mudanza inesperada y ¡Soy un tipo grande que se limpia el culo solo! —Frunce el ceño y vuelve a preguntar. —Dijo que estaba en el área de Servicio…—Camina para ir derecho, al fondo.
—Sí, pero la más cercana está en la sala de la Señorita Rei. —La anciana le señala la puerta a su izquierda, antes de meterse al pasillo de los cuartos de sirvientes.
— ¿Podría? —Bardock le pide muy amable que toque la puerta.
—Señorita Rei… —Golpea…Silencio.
Bardock escanea adentro y extrañamente detecta un Ki muy "Saiyajin". Levanta una ceja confundido. Y aparece Kakarotto de lado.
—Hola papá…Vengo del comedor. — Bebe una botella grande de agua. — ¡Ah! ¡No sabes qué ricas estaban las sobras de carne picante!
—Parece que no hay nadie. —La anciana abre. Está la sala, por detrás la habitación y al lado el baño.
Bardock cree que confundió el Ki de Kakarotto y ahí en la entrada, cerca del marco de la puerta del cuarto, está la estufa. —Uh, si dejaste algo llévame un sándwich. Luego de bañarme, pienso caer en coma. Tu hermano se instaló en la planta baja, junto a la habitación de Broly. —Le informa eso y la anciana vuelve a comentar.
— ¡No, por favor General! ¡Ya mismo voy y le preparo comida fresca y recién horneada! —Se va por el pasillo con el Élite hasta la cocina.
— ¡Que con un sándwich de ésa carne estoy bien! —Ruge cabreado al pasillo, la anciana se gira y asiente muy nerviosa y preocupada. Bardock niega con la cabeza, por todos estos protocolos ridículos, prefería estar viviendo lejos del palacio. Empieza a ver si debe desinstalar la estufa, se inclina para ver si no estaba aferrada al piso y al parecer sólo debía plegarle las patas.
— ¡Ay! ¡Me dejé la toalla grande voy a tener que secar todo el piso! —Lita abre la puerta de la sala del té de Rei, se dejó la toalla grande en uno de los sillones. Para disminuir el desastre de jabón y no caerse, caminaba con la toalla que tiene para el cabello, en los pies.
Instintivamente al abrirse la puerta, Bardock apunta la vista y ve de frente a una hembra de cabellos castaños y rizados. Completamente mojada, con el agua escurriendo con algo de espuma, demarcando cada curva de su cuerpo, su piel blanca, sus piernas largas. El tiempo corre despacio en su mente y empieza a enderezarse, en lo que para él parece cámara lenta. Los pechos tersos de la mujer, están adornados de unos hermosos pezones de tono rosa, endurecidos; supone que es por la diferencia ambiental de temperatura. Ya que puede ver cómo el vapor emana de ella y sus ojos verdes parpadean hacia él. El tiempo, se toma una pausa para ambos. En especial para Bardock, que está por tener un episodio cardíaco, al sentir "algo" de la cintura para abajo… Está sintiendo, que en el momento más inoportuno: —"¡Mi polla está viva!"
Lástima para él, que en su estado de Shock no puede ver, ni esquivar el puño que se acerca a varios kilómetros por hora, directo a su mandíbula. Bardock vuela hacia afuera, cae sobre su espalda. Un grito estridente, y luego la puerta azotándose. Siente los correteos que vienen por el escándalo y los gritos de la mujer pidiendo ayuda. —Aaah, carajo… —Bardock reacciona, mira la sangre en su boca. Ahí se percata de la fuerza increíble del golpe.
— ¡Papá! ¡¿Qué sucede?! —Raditz se acerca y mira hacia adentro, por los gritos desesperados de una mujer.
—Na-Nada… Trae a una de las encargadas o a alguna sirvienta para que deje de gritar. —Se sienta en el suelo, y ahí capta su muy notable navío, con la bandera en alto. Se cubre como puede. —La asusté ¡Rápido busca a alguien! —Ordena a su hijo y él huye al baño más cercano. Se encuentra con varios del servicio, mientras intenta cubrir su erección con su mano e intentar desaparecer. —¡Ayúdenla está asustada!
Ami acompañaba a Rei a su habitación. Al escuchar el alboroto y los gritos aceleraron porque se trataba de Lita. Veían al General escapar y pedirles ayuda para su amiga. No entendían nada.
—¡Ayuda! ¡Por favor! ¡Ayúdenme!—Lita ruega, muerta del miedo, tomó unas sábanas de Rei y se envolvió completa. Ya no le importaba el desastre que hacía. Se sintió tan expuesta, tan vulnerable. Se sintió horrible ante la mirada de ése Saiyajin de la cicatriz, volvió a tener la sensación de asco, como reviviendo ése momento tan vil de su vida, dónde ése soldado Saiyajin abusó de ella.
— ¡Lita! —Ami entra y la ayuda con Rei, está temblando como un papel en pleno estado de pánico. —Sshhh… Tranquila. Estamos aquí…
Rei busca agua. — ¿Qué pasó? ¿Qué hacía ése Saiyajin aquí? —Intenta ayudar.
—Tenía una cicatriz en el rostro, era el General. —Ami le acomoda el cabello a Lita, y la ayuda a tomar el agua. —Eso tranquila.
Lita bebe el agua, intenta procesar todo para dejar de temblar y exaltarse. Ami le pide respirar hondo, ella obedece. —Es-Estaba saliendo, del b-baño y—
— ¡El tipo te estaba espiando! —Rei grita ofendida.
— ¡Rei! Por favor, estamos tratando de bajarle los niveles de ansiedad. —Ami la regaña y Rei se calma un poco, lo importante debe ser ayudar a su amiga.
—Me-Me olvidé la toalla en el sillón. Abrí la puerta… Y me vio… Des-Desnuda. —Lita se desarma en un llanto nervioso. Las chicas la consuelan.
—Ya, ya… ¿Te hizo algo? —Ami sigue, y la ve negar. — ¿Entonces te estaba espiando?
—No sé, no lo sé ¡Lo mande a volar de un golpe! ¡Y vine a esconderme! —Lita culmina y vuelve a llorar.
— ¡El General sólo vino a buscar la estufa! —La anciana Hakkake las interrumpe, ellas le fruncen el ceño. —Miren ustedes mismas. —Señala la parte de la sala y la estufa estaba lista para llevar. —El General no quería dar más problemas al servicio, y como es pesada vino él mismo a buscarla. Golpeamos la puerta, seguro desde el baño no se escuchó nada. Me fui con su hijo a la cocina para prepararle algo. —Une sus manos por detrás. —Nadie se iba a imaginar, que alguien aparecería desnudo en la sala ¡Hm!
Lita respira, intenta que la razón prime en los reflejos defensivos de su mente. Es como una lucha entre éstos miedos latentes y lo hechos. Resuena su nariz y piensa que es muy posible.
— ¡¿Ah sí?! ¡¿Por qué huyó despavorido si no tenía nada que esconder?! —Rei desafía, las chicas quedan con las cejas en alto.
—Salió desesperado y pidiendo que alguien viniera a ayudarle. — El Ama de Llaves suspira de lado. — Es obvio que si hubiera hecho algo, no pediría que viniéramos todos aquí. —La anciana pone los ojos en blanco, si supieran que él y el Comandante son amantes, debido a que el General tiene impotencia sexual. Aunque de seguro alguna habladuría habrán cazado.
¡Impotencia sexual mis pelotas! Bardock está en el baño de la habitación de Raditz. Fue la habitación más cercana, y gracias al cielo el agua está fría, pero… —"¡No se baja! ¡El maldito no se baja!" —Está a punto de llamar un médico, esto es preocupante. Ha visto otras mujeres desnudas en su vida. En especial, cuando quiso entender lo de su impotencia luego de su viudez. Toma su polla como puede y le tira agua fría una y otra vez, pero nada. Está decidida a estar aquí. Además es imposible disimular algo así de grande, casi le rompe los pantalones.
Tock, Tock, Tock…
Raditz escucha a su padre exaltarse, cuando toca la puerta del baño. —Papá ¿Está todo bien? —Ahora lo intriga saber qué pasó.
—Sí. —Sisea con enojo— Dame cinco minutos, por favor. —Toma aire, no puede creer que tenga que hacer esto, ni que fuera un adolescente…
Un trabajo manual después…Su padre sale del baño, acomodándose la pechera y estirando los hombros.
—Bien, voy a ir a disculparme. Creo que la asusté. —Bardock le asegura a su hijo, con el gesto más serio que puede ¡Carajo! De seguro vio su erección y creyó que era un degenerado.
—Hm, deberías ponerte hielo. —Raditz se asusta, al ver a su padre girarse con los ojos como platos. — ¿Ella te dio un golpe? —Muy incrédulo.
Bardock respira relajado, al ver que se refería a eso y no su entrepierna. —Sí, imagínate el susto que tiene. —Muy disimulado, verifica que su miembro no haga de las suyas. Camina con su hijo a ver a la sirvienta. Si no estaba preocupado antes, ésto lo completa todo. La ayudante del área médica, le explica que ella tiene ataques de ansiedad por un trauma de cuando era joven, al parecer un soldado Saiyajin abusó de ella. Bardock mira un poco hacia adentro, siente vergüenza y mucha culpa. —… Por favor… Eh, Señorita ¿Mizuno? —La hembra le asiente. —Cuando pueda, quiero disculparme personalmente. Y si quieren estar todas presentes, no tengo problemas. —Parece que es amiga de la mujer, con la que Vegeta se acostó dos veces.
—Sí, General. Le estaré informando. —Serena le hace una reverencia muy educada. —Ya ha pasado por esto, con pesadillas y ataques de pánico. Ella estará bien. —Le sonríe bien grande, el General parece muy serio pero buena persona.
—Gracias. —Asiente y no puede evitar sentirse apuñalado por la mirada de una de ellas.
—Bien, me disculpo. Voy a MI cuarto. —Rei saluda de mala gana y se va. Le tira una mirada fulminante, a los dos Saiyajines.
Raditz levanta una ceja y hace gesto de asco, cuando se gira con su padre. —No deberías perder tú tiempo en disculpas ¿Viste a ésa tipa? ¿La artista? Qué se cree…
—Raditz, las demás nos hablaron bien. Deben estar creyendo cualquier cosa. —Bardock camina por el pasillo.
—Quizás debas explicarles que tú no puedes hacer nada, que tienes impotencia. —Se encoge de hombros, a su padre siempre le dio igual su problema. Hasta parece que disfruta demasiado molestando a Nappa con que es su pareja. Ahora lo siente en silencio mientras caminan para sus habitaciones.
Bardock piensa en lo que su hijo mayor le dice, no sabe porqué, pero mejor se guarda la información de que su miembro ha resucitado. Pudo haber sido coincidencia y cosa de una sola vez. Planea ir a un burdel uno de éstos días y sacarse las dudas. Pero primero es ver que ésa hembra de ojos verdes esté recuperada. —Lita… —Mira a un lado, pero Raditz parece no haberlo escuchado. Traga saliva y presiona un puño, de nuevo los hormigueos en la base de su virilidad. —Hasta mañana.
—Hasta mañana. —Raditz se despide y entra a su habitación. El chisme mañana estará por todo lo alto. Se ríe para sus adentros. Pudo ver la variedad de hembras en el servicio y su padre tiene razón. No todas son unas amargadas, como ésa engreída "artista".
…
El Príncipe Vegeta, empieza a poner en acción su estrategia con los terrícolas ¿Los sorprendió que no? Y sé que quieren reírse con lo del Bardock, no lo hagan, no sean malos, es un problema médico de verdad ¿A ver sus caras serias? jajajaja ¡Hasta el Próximo viernes!
Saluditos…
Kaysachan: Dudas no, tre-men-dos líos querida. Jajaja. En éste cap se revela un poco de las intenciones, pero no las razones de los Reyes ¿Qué sucedió para que lo quieran quitar del medio? Están Kakarotto, y el Raditz Jeje en modo perra en celo. Pero ya van a enseñarle a rodar en el piso y quedarse quieto ;) . Y no, todavía no han sentido nada los gatos Lunares. Me faltan unos encuentritos explosivos. Y habrá más Kakarotto para el próximo capítulo ;)
OhaioIzumiKun: Te imaginas a todos con cara de: Y éste wey qué se fumó? Jaja Al final, sólo necesitaba dejarse llevar por la rikhura, de un encuentro bien leennnto y apasionado XD Y la suegra se las trae querida, se las trae. Sí, ponerle ésos detalles y nuevos elementos me pareció novedoso, todavía falta contar bien cómo fueron los eventos de ése momento.
