Lala Lulu: Hola! Veremos qué pasó luego de la tarde del té. Las dudas de Ami ¿Qué es estar enamorado? Y el "Despertar de Lita"…Muaaajajajaj que te cuides viejo zabrozo, ahora sí ya, empieza a rezarle al de arriba. Y sí en verdad me gusta escribir el lado Saiyajin del chisme. Jajaja imaginar a ésos grandulones en pleno chisme entre cervezas o cafecito, me parte de risa.
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 5
Serena se acostaba a dormir, recordaba la tarde de té y caricias. Creyó que iban a ir más allá o que la llamaría a su cama, pero no. Sólo quedaron en silencio y en ése simple silencio se decían mil cosas al mismo tiempo. Se abrazaba a su almohada y daba risitas como tonta. Otra almohada la golpea y saca de su ensueño. —¡Oye!
—Serena… ¡Ya basta! Jajaja. —Ami se ríe por haber acertado, se acerca al ver que están ellas solas. — Y… ¿Hay algo que me puedas contar? Ya sabes... —Le da un par de codazos cómplices.
Serena eleva sus cejas, le parece rara ésta actitud de Ami. Va a contarle algo, así no desilusionarla. También porque si no dice nada, siente que el pecho le va a estallar en mil pedazos. —Tomamos el té… Dice que confía en mí y que me quiere trabajando cerca. Comimos crepas con fresas, pan de chocolate…
— ¿Se besaron? —Ami pregunta muy emocionada en voz baja.
—Sí, nos besamos ¡Y suspiramos, suspiramos mucho! —Se tira a la cama rebotando y mira al techo. Suspira una vez más por el recuerdo.
—Y… ¿Cómo es? —Ami le consulta.
— ¿Eh? —Serena está confundida, siente que no le pregunta por el Príncipe. — ¿Qué cosa? ¿Besar?
Ami asiente y mira a los lados por Mina, sino sería el circo de nunca terminar. —He besado, pero nunca sentí… Ésas cosas que parece que tú sientes.
—Ami, tú has tenido un par de novios —Sabe que Ami no es Virgen, pero si no ha sentido un beso… ¿Entonces tampoco…— ¿De verdad ninguno te ha hecho sentir…? —Pausa sugerente, donde Serena le envía el mensaje a Ami escrito en el aire.
Ami se pone roja, pero asiente con sinceridad. —Si…Si te molesta explicarme, ya no—
—No, no. Lo siento. —La detiene del brazo antes de que se vaya. Su amiga peli-azul, nunca fue de éste tipo de conversaciones. —Bueno, se siente como caer sin cesar, pero que te sostengan a través de ése mínimo primer contacto. —Serena toca sus propios labios y recuerda. —Tranquilizante y al mismo tiempo estimulante. Todo se enreda, se entrelaza. Es muy dulce de verdad.
Ami resopla muy sarcástica por la nariz. — ¿Dulce? Serena ¿No habrán sido las fresas?
—No Ami, es dulce… Aquí. —Une sus manos a su pecho. Ve a su amiga muy incrédula.
—De verdad te digo, he besado antes y nada es como me lo dices. Hasta he sentido que ninguno…Lo ha sabido hacer bien, me he sentido incómoda o insatisfecha. —Ami frunce el ceño.
—Jajaja, bueno Ami. Te aseguro, aquí y ahora. Que cuando lo encuentres, será maravilloso. —Mira la caja con el vestido. —Tendrás una pequeña historia, aunque sea para contar a tus nietos. —El gesto de Serena se entristece, pero se sacude rápido al sentir a las demás entrar. No quiere ser una ingrata, así sea algo fugaz, es mejor haberlo tenido aunque sea unos momentos. —Mina, mañana es mi día libre. —Se acerca a su amiga. — ¿Puedes ayudarme con mi cabello y un poquito de maquillaje?
Mina se gira con la mirada asesina. — ¡Ajá! ¡Así que tenemos otra cita mañana!
—Jajaja, no Mina, nada de eso. Es mi día libre y quiero lucir mi vestido nuevo. —De pronto todas pegan un salto, por los gritos de loca de Mina. Se acercan a ver en detalle el Hanbok.
Suspiros, besos, caricias. Cosas tan tontas, lo tenían de tan buen humor antes de dormir. Vegeta sale del baño, fresco para dormirse. Se recuesta en la almohada y se ríe para sí mismo, recordando la invitación de Raditz para salir hoy. Mañana, el hijo mayor de Bardock tiene el primer día libre, luego de trabajar sin descanso en éstos meses. Y lo primero que hizo fue organizar un tour por algunos burdeles y bares e invitarlo como en los viejos tiempos.
Pero ¿Cómo podría Vegeta hacerlo ahora? Con éstas manos, que acarician a un ser tan puro como ésa hembra, mancharla así, sería algo que no se perdonaría. En estos momentos, prefiere no analizar en profundidad nada. Solo quiere concentrarse en que Serena lo mantiene en calma, lo suficiente para poder enfrentar a sus demonios y poder alcanzar sus metas. De nuevo la idea de traerla a su cama, su orgullo le advierte que no, que ya fue suficiente con distraerse con ella. —"¡Madrugar, entrenar, apuntar al trono! ¡Concéntrate!" —Pero su miembro le reclama, Vegeta resopla alto de lado y va al baño a descargarse, o tendrá otro "accidente matutino". Y ahí está… La visión de ella retorciéndose debajo de su cuerpo, gimiendo. La imagina arrebatándola donde sea, tomándola en sus brazos y ella… Serena respondiendo con gusto, con tanta energía como aguantó ésa segunda noche, cuando se saciaron hasta quedarse dormidos. —Serena… Serena… —Presiona sus labios en línea recta para amortiguar su rugido, se siente un tonto adolescente, teniendo que hacer éstas cosas. Pero es lo mejor, tiene que empezar a pensar cómo ir alejándose de Serena.
Si fuera así de fácil hacerlo. Ahí la ve salir, mientras verifica los reclutas que perfeccionan el vuelo. Elevado, la ve salir del Palacio, con su cabello semi-recogido. Su melena dorada brilla, y la puede ver claramente girarse a él.
Serena salía y sentía la mirada de alguien, y como un capricho cumplido, ahí está el Príncipe en lo alto. Mirándola tan fijo, que si estuviera a más de un kilómetro, se sentiría atravesar por ésa mirada negra. Lo observa volando y se inclina en reverencia, como si pidiera permiso para usar su día libre. Del brazo la atrapan Rei y Mina para irse.
—Oooh…Creo que le gustó lo que vio. —Mina muy traviesa le comenta al oído.
—Pues yo creo que está mal y debes dejar de alentarla. —Rei sisea, hay momentos que la situación la supera y no puede mantener las apariencias. — ¡No es un juego y Serena no es un juguete sexual! —Serena le suelta el brazo.
—Ya te dije, soy una adulta. Sé muy bien donde me meto y donde no. —Serena le gruñe y se va sola por la acera. Sabe que es pasajero, sólo quiere disfrutarlo. Ha sufrido tanto, su vida a dado tantos vuelcos. Que ésta pequeña flor en su vida, quiere atesorarla. Sabe muy bien que se marchitará. Vuelve a mirar a lo alto si el Príncipe sigue así, pero no. En cambio se pone a pensar ¿Qué pensará él si se enterara de los sueños eróticos que la atosigan durante la noche? Siente la mente tan activa, que a veces se levanta con sueño.
Vegeta aterriza luego de corresponder al saludo —"¡Maldita mujer!"—Piensa en broma ¿Sabe ella lo adorable que es o lo que hace con él? Ella parece un ángel. Si la magia de Majin no le consumió la cordura, Serena parece estar por lograrlo ¡No, definitivamente no puede evitar actuar así con ésa hembra! Siente a la anciana Hakkake en uno de los corredores, desarma la formación, desconcertando a los terrícolas. —Señora Hakkake…Necesito. —Piensa como decirlo, pero no hay otra manera de hacerlo. —Golosinas, chocolates.
La anciana levanta las cejas, primero el Hanbok, ahora esto. Sacude la cabeza. No, no. Debe ser otra cosa. —Sí ¿Se los consigo para el postre o prefiere la hora del té?
Vegeta piensa un poco travieso, en otra tarde de té con ella. Pero mira a un lado, aún hay cosas muy importantes y quizás pueda terminar todo, recién por la noche. —No ahora, quiero que estén en el cuarto de la Señorita Tsukino, antes de que vuelva. —La anciana asiente, muy obediente, pero se va blanca como un papel.
—Hmp ¿Qué es eso? —Bardock le habla, alcanzó a oír lo que ordenaba a la anciana. — ¿Tú y ésa hembra quedaron en algo?
Vegeta toma aire para responderle, pero Nappa salta a la conversación. — ¡Por supuesto que han quedado en algo! — el Comandante sacude al General, cabreándolo. —Deberías aprender Bardock. Al parecer, tú has perdido tu toque con las hembras ¡Mira cómo te dejaron la cara de nuevo!
—Ya dije que fue un accidente ¡Un accidente! —Les ruge y sacude su puño. Se toca la cara, ésta vez ella había acertado a la nariz.
—No comprendo…Hay algo extraño, ella no estaba desnuda ésta vez. —Vegeta piensa y levanta una ceja, Nappa lo imita y muy maliciosos arman teorías en su mente.
— ¡Basta! No es así, ella…Ella fue abusada por un soldado Saiyajin—
— ¿Sí? Oye Vegeta —Nappa le habla. — ¿No será la que estaba con Tsukino ésa vez que matamos a Toteppo y Panppukin?
—Creo que sí, la recuerdo en estado de shock, cubierta de sangre y mugre. —Vegeta piensa para sus adentros.
Bardock suspira, la culpa lo inunda. Se frota la frente. —Creo que la asusté de verdad. Me vió así y debe temer todo lo relacionado al sexo o—
— ¡Momento! ¡Eso! ¿Qué sucedió? —Vegeta insiste de nuevo. — ¿Acaso estabas tú desnudo?
—No…No hacía falta, nos tropezamos. —Bardock habla tronando los dientes. —Caí encima de ella y mí… Po…lla. —Cierra la vista, lamentándose de tener que explicar esto.
— ¿Qué, se desenroscó? —Nappa levanta los hombros, como si un miembro muerto pudiera actuar, pero Bardock mira a ambos con los ojos como platos y las cejas en alto. — ¡¿Qué?! ¡Nooo! ¿Fuiste al área médica?
Bardock ondea las manos y empieza a procesar algo de información. —Momento ustedes ¿Cómo que ya la conocían? Ella me contó que fue hace tiempo ¿Ustedes la salvaron entonces?
—No. —Nappa abraza a Vegeta del hombro. —Él lo hizo, encontró a ése par de sabandijas haciendo de las suyas y… —Piensa unos minutos. — ¡Momento! ¡Se lo dijiste! ¿Le preguntaste a la hembra si te recordaba?
Vegeta queda frío, pone los ojos en blanco ¡La mierda y más mierda! Se golpea la frente. —No. —Con tono duro responde. —No alcanzamos a hablar de eso…
—Aaahh ¿Y de qué hablaron? —Bardock lo arrincona. —Mejor dicho ¿Hablaron? —Vegeta lo mira en amenaza. — ¡¿Qué?! ¡¿Sólo de mí se burlan?! —Escupe a un lado.
—Nada, quedamos igual. —Vegeta les responde cortante y camina con los puños en la espalda. —Ella acepta lo que le doy, y yo…—Resopla a los lados. —Yo acepto que me ayuda y nada más.
—Hablas con ella en los pasillos, la invitas a tomar el té, le regalas ropa, ahora chocolates… —Nappa lo mira de lado y levanta una ceja. —Eso aquí, se llama "cortejo".
—¡BASTA! —Vegeta ruge y las llamas doradas lo rodean. Se transforma llamando la atención de todos. — ¡Escúchenme bien! ¡No tenemos tiempo de ver si "pueden" volar! —Vegeta se eleva y habla con los terrícolas. — ¡En un par de días vienen científicos de Tech-Tech! ¡Así que me siguen al bosque ahora! ¡O se van al carajo! —Sale disparado.
Darien abre grande la mirada con todos, Kakarotto se acerca y lo empuja. —Jajaja, nos gusta competir. — Se transforma en SuperSaiyajin y acelera.
—Par de idiotas. —Bardock se acerca al terrícola. —No sé qué habrás escuchado, pero… El Príncipe, no es como se lo imaginan. —Trata de calmar a los reclutas, sino tendrán miedo de aprender con ése par de brutos.
—Sí, no es como me lo he imaginado. —Darien musita y sale volando, intentando tomar velocidad. En verdad quiere poder hablar con una de las chicas o con Serena misma, para sacarse la curiosidad. Se ve desde arriba que el Príncipe, la ve diferente.
Aterrizaban los dos SuperSaiyajines para darles lecciones de ataques con el Ki. Nappa también llegaba con Bardock. — ¡Lo Principal de medir el Ki para un ataque es mantenerlo acumulado donde su centro de gravedad lo demande! —Nappa se pone en posición, tira un gancho a un árbol. Lo hace volar lejos como si nada, junto con una ráfaga que dispara su Ki.
— ¡También es importante que sepan medir la situación del enemigo! —Bardock les señala a Nappa y se pone en guardia para atacarlo. — ¡Verificar el Ki y sus picos es necesario para encontrar una abertura considerable en su defensa o su ataque! ¡Eso puede ser decisivo si un enemigo se confía y no— Ve a el recluta Chiba levantar la mano.
— ¿Qué sucede si no emite Ki? —Pregunta muy curioso y puede notarlo en sorpresa por su pregunta.
— ¡Pues entonces, estás peleando con un muerto! —Kakarotto se acerca. —Se puede disminuir, hasta hacerse técnicamente imperceptible. —Respira hondo y su cabello se torna negro otra vez. —Pero sin Ki y en acción… Es algo imposible. Porque es el pulso vital de un ser vivo.
Darien asiente y se asusta ¡¿La mujer era un fantasma?! ¡Carajo! ¿Cómo va hacer para dormir ésta noche?
— ¡Ahora! ¡Intenten lo que el Comandante les mostró! —Vegeta ordena.
— ¡Sí Su Alteza! —Gritan al unísono.
Vegeta mira con gusto como ninguno se rinde. Es en verdad una raza débil, pero con la asistencia correcta pueden hacerse valer. Ya quiere ver todas las mejoras que Tech-Tech le ofrece, en especial le interesa una red de comunicación privada, con Scouters que estén bajo su jurisdicción. Sólo debe cuidar que le viejo Gero no haga de las suyas.
En el Palacio, Broly ayudaba a cargar el agua a la zona del servicio. Lo hacía más veloz que cualquiera y llamó la atención de alguien.
— ¡Wow! ¡Déjame que te ayudo! —Milk se acerca, lo veía con cuatro cubetas llenas. El Saiyajin se voltea a verla, y la hace saltar con su mala cara.
Broly frunce más el ceño, es la cocinera. Le ofende un poco que ella crea que es débil. —Grrr…
Milk frunce el ceño e infla sus mejillas, ella que creía que por ser el Saiyajin más callado y tímido era algo diferente. Al final resultó ser uno más. — ¡Pues nada! ¡Sólo quería ser amable! — ¡Genial! ¡Primero el otro tonto y ahora éste! En verdad que no puede entender lo que Serena a veces le dice, que no es sólo el rasgo en una raza.
—Lo siento. —Broly se acerca por detrás y hace saltar a la hembra terrícola. —No se me da bien…Hablar. —Desde arriba la observa, y la hace voltearse. Su flequillo color azabache ondea y deja ver un par de ojos negros tan grandes y brillantes como nunca ha visto. Se siente incómodo. —Eh…Yo, no quisiera que te- que se agote ¿Señori…? —Espera a que le responda.
— ¡Sí, soy Señorita! Señorita Ox. —Muy contenta responde, le ayuda a dejar las cubetas y ella mete las que van en su cuarto, en el baño. Cuando vuelve a salir ya lo veía haciendo una ronda de vigilancia en el techo, en verdad parece buena gente y suele verse muy aislado.
Broly se queda pensando en ésa mujer, al ver que todo está tranquilo en el área, empieza a detectar los Ki's del entrenamiento con los nuevos reclutas. También detecta que entrenan en el lado de la Reina, su vista se desvía al recibir una pequeña piedra en la nuca. De inmediato, ve a ésa mujer llamarlo con la mano. Está confundido, hasta que su olfato detecta algo envuelto en una servilleta. Aterriza junto a ella, pero su desconfianza natural sale a flote. —Hm ¿Por qué? —Pregunta muy demandante.
Milk comprende su desconfianza, en verdad debe ser feo para él, que hayan tantas habladurías sobre que es un monstruo. —Tú pareces diferente. —Lo escucha gruñir y ella se cubre con las manos. —No, no. Te juro que es en un buen sentido. Jeje, yo soy asistente de la Señorita Rei, pero suelo ayudar en la cocina. Son panes de queso, pero puedes darte una vuelta y pedir lo que te guste. Jaja… —Lo ve que sigue confundido, en verdad que los Saiyajin son de piedra cuando se trata de socializar. —Ahora dices: ¡Gracias Señorita Ox!
—Gracias. —Parpadea y abre la servilleta. Le cambia la cara y empieza a comer muy contento.
—Hey… —Raditz le toca el hombro y lo hace saltar. —Jeje… —Raditz se ríe, pero se frota toda la cara. Tiene el cerebro frito. —Uff ¿Me das uno?
—No. —Broly habla con la boca llena y sacude la cabeza. —Ve a buscarte a la cocina. —Ambos levantan la vista y ven a varios aterrizar para el almuerzo.
Raditz, técnicamente sintió el cráneo hacerse pedazos por el sonido, y luego es sacudido del hombro por Vegeta… Y el grito de Vegeta. — ¡¿BUENA NOCHE, ÉLITE RADITZ?!
—"Enano de mierda…" —Raditz hunde la cabeza en la fuente más cercana. Luego se decide a seguir a todos al comedor, quizás consiga algo que calme su dolor de cabeza.
—…Todo en orden Su Alteza. La zona alta del Palacio parece en orden y cada vez que paso, los miro feo y huyen. —Broly le explica al Príncipe Vegeta.
Vegeta da unas risitas, a veces Broly parece lo más indefenso de la Galaxia. Si supieran, que fue el único que pudo detenerlo, con un puñetazo limpio las veces que perdió el control. Le da un revés con la mano y ve a todos ir al comedor del servicio. Queda unos momentos rastreando el Ki de Serena, piensa si ella en sus días libres comparte en el comedor. Sacude la cabeza y recuerda que hay cosas que debe leer, también debe comunicarse con los invitados de Tech-Tech, que a éstas horas están en camino.
Serena llega con las chicas de su paseo y Mina comenta. —Mmm, hoy vamos a ver de cerca a los reclutas en el comedor. —Mina saca un pequeño espejo de su cartera. —Uy, puede que nos encontremos con algunos del séquito del Príncipe ¿Qué opinan?
—Pues yo opino, que voy a llevar a Serena a comer conmigo. —Rei la tironea de un brazo apresándola.
—Rei, no hace falta—Serena intenta hablar, pero Rei le tapa la boca con una mano.
—Con lo bonito que te queda tu vestido nuevo. —Quiere convencerla, para sacarle alguna información o detalle de su cita del té con el Príncipe. — ¿No crees que las harpías de Maron quieran hacer algo por envidiosas?—Rei le advierte.
— ¡Y ahí vamos a estar para protegerla! —Mina insiste, y la tironea de su lado. —Seguro las chicas necesitaran ayuda.
Bardock caminaba junto a Nappa, para la hora del almuerzo con los demás. Sin darse cuenta que al entrar, estaría en territorio de Lita. Cruza la puerta y ahí está, de un lado al otro con las ollas.
— ¡Ay qué fastidio! ¡Tendremos que comer luego de ellos! —Zangya se queja.
Maron le da un codazo y le pide que mire a la puerta de entrada. — Sshhh, mira los Élites del Príncipe y el General. — Da unas risitas. —Anoche vi al grandote pelilargo, entrar con tres mujeres… —Ambas abren grande la mirada.
Raditz levanta una ceja algo molesto, se cruza de brazos. — ¿Por qué me miran tan raro los nuevos? —Pregunta a Kakarotto.
—Bueno, tu ropa es muy terrícola. Jajaja. Camiseta, pantalones y zapatillas. —Kakarotto le explica.
—Con la resaca que debe tener, es un milagro que esté de pie. —Nappa comenta, y se voltea a ver a Bardock, que está un poco…Bastante nervioso, hasta desorientado.
El General acepta las reverencias que les dan las Sirvientas y un par de Ama de llaves que inspeccionaban todo. Se gira para irse lo más disimulado posible, pero choca de lleno el marco de la puerta. Resopla con los dientes apretados, le hizo doler la herida de la nariz.
—Por favor General. —La Señora Hakkake le llama la atención, mientras lo ve frotarse un poco la herida. Cree que se lo hizo entrenando. —Usted es el de más alto rango, siéntese en la punta.
Bardock abre grande los ojos, justo que no quería llamar la atención, eso sería la cereza del postre. —No, no. Me siento donde sea Anciana. —Sacude la cabeza, y antes de que Lita se gire a verlo se sienta. Pero su asiento, se siente… Diferente…
—Ay "Querido", todavía estamos en horario laboral. —Nappa muy burlón, lo hace dar cuenta, que se sentó en su regazo. Larga unas risas con los demás.
Bardock se levanta de un susto, y tira un cubierto, se agacha para levantarlo de inmediato, pero choca con la cabeza el borde de la mesa. — ¡Agh! —Se queja y se sienta de una vez junto a Nappa. — ¡Silencio Comandante o ésta noche duermes a fuera! ¡Que-ri-do! —Le sisea y lo apunta con el tenedor —"¡¿Qué mierda me pasa?! Me siento tan fuera de lugar…"
Raditz quedó mirando toda la situación, y le habla bajito a su hermano menor. —Oye ¿No te parece raro que nuestro Padre actúe así?
—Hmmm ¿Cómo? Son sus chistes de siempre. —Presta atención y pone la cabeza de lado, el Ki de su padre da un salto, al mirar una de las cocineras que se acercan a poner las bandejas con carne. El Ki de ésa hembra también da un salto, y los dos esconden el rostro uno del otro. — ¿Ésa es la que lo golpeó dos veces? —Le habla al oído muy incrédulo.
—Sí. Además, nuestro padre no es torpe. Todo lo contrario, siempre fue muy diestro. —Ve a Kakarotto escanear a la hembra. — ¿Crees que sea por ésa mujer?
Pone los ojos en blanco. —Ya te dije Raditz ¡Perfecciona lo de leer el Ki! —Le grita al oído de su hermano. Porque si lo hubiera hecho, ya sabría que hay algo muy raro entre su padre y ésa hembra. Ve a Raditz pedir agua fresca para recuperarse del grito.
Lita respira hondo, las primeras bandejas que llevó fueron las del lado del General. Al mal paso darle prisas, pensó —"¡Qué vergüenza, le partí la nariz! ¿Qué va a pensar de mí?"— Y lo más extraño fue que por reflejo, quiso verse un poco en el reflejo de una cacerola para acomodarse el cabello. —"Espero que no me haya visto tan desarreglada." —Al instante salta en pánico, y al segundo salta otra vez cuando Mina la abraza.
— ¡Hola! Tranquila, vinimos a ayudarte. —Mina le saca las bandejas y se tambalea.
—Mina, vas a caer. —Serena quiere ayudarla, pero su amiga se niega.
—No, tú siéntate por ahí, no vayas a mancharte. Tan bonita que estás. —Mina infla sus mejillas y frunce los labios. En verdad quiere pescar algo ella, Serena ya tiene al Príncipe.
— ¡Jajajaja! ¡¿Y qué?! ¡¿Ahora hay que hacerle reverencias?! —Maron aparece detrás, muy metiche.
Serena detiene a Mina antes de que tire un puñal, y mira a Rei negándole con la cabeza. —No, nadie tiene que hacer nada. Me pongo un delantal y voy a ayudar. — Serena se recoge el cabello y se pone manos a la obra. Escucha a Maron resoplar su bilis, porque ella no reacciona como espera. Y no va a darle el gusto jamás.
—Jaja Élite Broly ¿Le quedó algún pan de queso? —Milk se acerca con una sonrisa al Saiyajin que devora todo, muy callado. Le da gracia que todos le hagan lugar en las bandejas y no quieran meterse en su camino, y tener una mano menos.
Broly se gira a verla, con la boca medio llena le niega. Traga todo rápido. —No, estaban muy ricos.
—Tenga el último. Van excelente con el pavo. —Milk se lo da y sigue con sus tareas.
Kakarotto veía a ésa hembra engreída hablarle a Broly, fruncía el ceño pensado todas las cosas horribles que le dijo cuándo la salvó. Siente un brazo en su hombro.
—Oh, los hermanitos… —Mina se sienta en el medio de Kakarotto y Raditz. Se apoyaba en el hombro de ambos, muy coqueta alcanzaba la jarra con agua fresca y les servía.
—Ah… Mi-Na ¿Verdad? —Raditz le levanta una ceja y se ríen juntos. Su hermano menor, también se distrae hablando con la rubia.
Rei estaba en una esquina apuntado de manera asesina a Mina, rechista a un lado mientras se pone el delantal para ayudar.
—Pssst, Pssst…Rei ¿Qué te he dicho de ésa actitud? —Artemis y Luna, le hablan en secreto desde la ventana que da al patio en la cocina.
— ¡Ay! ¡Es sólo que… No puedo creer que ella esté "infiltrándose" entre ellos! —Chilla en voz baja y ajusta su cabello.
—Pues quizás si no los miraras todo el tiempo con ganas de matarlos. —Luna le gruñe.
Rei resopla de lado y va a hacer un esfuerzo. Muy sonriente toma unas jarras y sirve jugo. Le cambia un poco la cara al ver a ése muchacho, Darien. Pero se reprime, debe apuntar al séquito del Príncipe. —Miiinaaa… Déjalos respirar. —Muy sonriente Rei les sirve jugo a los hermanos.
—Bueno… ¿Qué tan buenos hermanos son? ¿Les gusta compartir? —Muy coqueta Mina les pregunta. Ve a Kakarotto rojo sin saber qué decir, y a Raditz muy malicioso seguirle el chiste.
Rei pone los ojos en blanco, bien parece que el pelilargo es una polla espacial con patas y nada más. Piensa de nuevo, puede que sea el más fácil. Y luego mira al General y al Comandante cuchicheando. —"Ppfff, imposible Rei. Ésos dos parecen tortolitos."
Kakarotto estaba por contestar a la rubia, y siente un plato aterrizar con agresividad frente a él. La salsa del estofado, lo salpica un poco. Levanta la vista al Ki que lo apunta, de manera asesina. —"¡Ésa tipa! ¡¿Qué busca?!" —Se limpia, con una servilleta, irritado. Escucha que Broly le dice "Señorita Ox". Pero más bien parece una vieja amargada, debe ser que por eso sigue soltera.
—Jajaja, creo que le gustas… —Raditz le comenta en voz baja un chiste.
—Si pudieras leer el Ki, sabrías que quiere matarme. —Mira a la artista morena, que sirve a los soldados y se acerca también a Broly. —Ella también, todo el tiempo nos mira mal. Sólo fingen porque nos tienen miedo. —Rechista a un lado enojado.
—Oh, ella es sólo temperamental… —Mina escuchó un poco. —Pero en verdad, es buena amiga. Tiene sus prejuicios con los Saiyajin.
—Cierto, deberían mirar más a su alrededor. —Maron interrumpe, poniendo una bandeja de pan en el medio. —No todos prejuzgamos igual. Se nota que a usted, le gusta divertirse. —Le guiña un ojo a Raditz y él le responde.
Mina se ríe traviesa. —El Casanova resultaste tú…
—Ja-Ja… —Kakarotto con sarcasmo, toma de su vaso. —Vas a tener piojos de nuevo con ésa peli-azul…
—Espero valga la pena la comezón en las bolas. — Raditz sigue bromeando en voz baja.
Milk pone los ojos en blanco y se va junto a Lita. —Hm, tal parece que los hermanitos, resultaron unos mujeriegos. —Comenta con las mejillas infladas, pero Lita sigue en silencio y de espaldas. —Hey… —Le da un pequeño empujón.
— ¿Eh? —Lita se despabila. —Ah, perdón estoy muy distraída.
Sí, Lita estaba en extremo distraída, de a poco no se sentía ella misma. Siempre solía atarse el cabello en un moño, y poco le importaba cómo se viera en el reflejo de un espejo ¿Para qué? Nunca quiso llamar la atención, en especial de algún hombre. Si bien Ami le insistía, que debía ver ése área en su psiquis, ella la ha ignorado. Muy eficientemente, hasta ahora… Hasta ahora, que pareciera que las vueltas de la vida la están forzando, justo antes de sus treinta, a sentir. Ella está sintiendo que no es la misma, creyó que era sólo un remanente del shock porque la vieron desnuda. En cambio, luego del último accidente, siente una culpa horrible por haberlo golpeado y huido. Ahora ve al General muy nervioso, y no ha pedido volver a hablar con ella.
Pidió a Ami asegurarle que lo de su impotencia era cierta, y ella se lo aseguró. Cree en la palabra de su amiga, y no quiso preguntar más por miedo a que le hicieran más preguntas ¿Habrá sido su imaginación? Pero no, repasa los hechos mil veces. Hasta lo recuerda avergonzado y sorprendido con su erección. La mala noticia para ella, es que el único con las respuestas es el General.
Mientras se enjabona el cuerpo, al final del día, piensa, reflexiona, suspira mil veces. Empieza a enjuagarse, al pasar sus manos percibe sus curvas. Mira hacia abajo, sus caderas, su cintura. Toma el espejo pequeño, que estaba a un lado. Mira su cuerpo, suelta su cabello. Vuelve a enjabonarse. Su corazón late rápido, al pensar que el General la vió así. —"No me veo mal… ¡Se le tuvo que poner dura!" —Se asusta al pensar eso, y luego otro susto al sentir que tocan la puerta.
—Liiitaaa… No me hagas pelear contigo de nuevo. —Ami comenta en broma, se queda esperando una respuesta. Cree haberla escuchado exaltarse.
—Ah, sí. Ya salgo. —Lita acelera, además porque el agua se le estaba enfriando ¿Qué es lo que piensa? Se pregunta con algo de miedo. No, no es miedo; es ansiedad, porque se siente como una mujer, una mujer deseable y con deseos. Abre aún más grande la mirada, al sentir los procesos de su mente, abriendo puertas que mantuvo cerradas... Está ansiosa por escuchar de la boca del General, que su cuerpo desnudo lo ha despertado como hombre. Así como ella se siente despertar como mujer.
La sorpresa del día para Serena, fue entrar a su cuarto y ver sobre su mesita de noche una caja envuelta en una tela finísima. Unos chocolates, y una pequeña nota. —"No sé de cosas dulces… Dime si fueron de tu gusto." —Lee en voz alta, y suspira hacia adentro leyendo su firma. Se tira para amortiguar sus gritos en la almohada. Quiere corresponderle, busca en su mesita un lápiz y un papel. También deja la cápsula, como si al verla pudiera encontrar inspiración…— ¡Ay! ¡Qué difícil! —Serena se frustra, y golpetea la punta del lápiz. Frunce los labios, ve a sus amigas llegar y antes de dormir comparte los dulces con ellas. Serena los saborea, se desarman en la boca. Ella se siente así cuando él la toca, y ahora estos detalles ¿Cómo puede decir que no sabe de cosas dulces?
Vegeta camina de un lado al otro en su cuarto, no quiso esperar una noche más. La mandó llamar, quiere tenerla ahora. La ve entrar muy tímida y una sonrisa se dibuja en su rostro. Luego observa que empieza a desvestirse y dejar la ropa en la silla. Acelera hasta ella, y toma el cinto. —No, Serena…—La abraza completa, la escucha suspirando. —Estuve todo el día, pensando en quitarte la ropa. —La toma del rostro y empieza a besarla. Sus manos se desesperan para quitar cada rastro de tela, Serena tironea sus ropas, pero no se anima a quitar nada. Necesita sentir sus manos. —Desnúdame mujer… Quítame la ropa, tócame. —Jadea en su oído.
— ¿Y Bulma?
Vegeta queda frío en un instante. — ¿Qué? —La ve a los ojos.
— Tú la mataste. —Serena lo acusa, se aleja de él con asco.
—No ¡No! ¡Yo no la maté! —Vegeta se aleja, está confundido ¿Cómo supo de ella?
— ¡Y quieres matarme a mí también!
Vegeta está por negarlo, pero la ve cubierta de sangre, y sus manos. Las manos de Vegeta escurren en sangre. Sus oídos zumban, el pánico, el dolor y la oscuridad lo traga.
Se endereza de golpe en la cama, y como si alguien lo persiguiera va directo a tomar la espada. Queda mirando alrededor, siente a Kakarotto entrar a su habitación.
—Vegeta…—Ve que truena los dientes, pone una mano delante.
—Ya…Es un mal sueño. — Camina firme al baño, azota la puerta y mete la cabeza en agua helada sin pensarlo. Se lava en el fregadero, se siente sucio, y sabe muy bien porqué. —"Serena. No puedo tenerte de nuevo. Eres demasiado, demasiado… Pura... Voy a mancharte, si te toco, voy a mancharte."
Kakarotto se acerca a la puerta del baño y pega un salto cuando Vegeta vuelve a salir, y casi lo atropella. — ¿Todo bien?
—Falta poco para que amanezca. —Vegeta comenta muy serio y se viste. Necesita quitar el dolor en su pecho, sabe que la única manera es que, le duela hasta los huesos de tanto entrenar. —Los invitados de Tech-Tech van a llegar, quiero entrenar antes ¿O estás cansado? —Con desdén le comenta.
— ¡Claro que no! —Kakarotto acepta el desafío.
…
La Reina Selypar entra a la sala de estar del Rey Vegeta. Recibe las reverencias que corresponden y ahí lo ve terminar de alistarse con su capa roja. Ella también, se fija que la suya esté en condiciones. —Llegan los invitados del "Heredero"… —Muy despectiva comenta y se sirve un vaso de agua.
El Rey resopla desde la nariz. —Sí ¿Crees que ahora sí quiera usar la vestimenta Real?
—Ja, creo que lo hace a propósito, para que todos vean su deshonrosa forma sin cola. —Se gira al Rey y se baja el vaso de agua, en un intento de calmar su bilis por todo éste evento. —Ése maldito sigue haciendo de las suyas…
— ¡Jajaja! —El Rey estalla a carcajadas. — ¿Tú qué creías? ¿Qué cuando volviera iba a tomar tan ligero lo de la emboscada?
— ¡No! ¡Yo esperaba lo mismo que tú! ¡Que muriera! —Ruge con fuerzas, técnicamente se siente sacudir completa por la ira.
— ¡¿Por qué no lo hiciste cuando estaba recién nacido?! ¡¿EH?! —Se acerca a ella a paso firme y la acusa. —Cuando era pequeño e indefenso, le hubieras cortado la garganta y hecho cenizas. —Ella desvía la mirada, pero él la toma de los hombros obligándola a verlo. —Te diré porqué: Porque en el momento que lo viste, que rompió un record en el nivel de fuerza, seguro los ojos te brillaron de ambición. —Sisea con rabia.
—Tanto como a ti te brillaron, cuando supiste lo de la Copa Lunar. —Se zafa de su agarre. —Tú, hubieras mantenido la bragueta cerrada y no estaríamos en éste lío.
—Muchas veces, desde que desapareció de mis manos la Copa Lunar, he pensado en decir la verdad. —El Rey confiesa, la ve exaltarse incrédula. —Sería la única manera—
—¡No! ¡Me niego a darme por vencida! —Selypar se asusta con lo que dice, se acerca de nuevo a él. —Quiero que seas… Quiero que vuelvas a ser ése Rey implacable, si no encontramos la Copa Lunar… Él debe ser destituido o morir. —Lo toma del rostro y muy fijo se lo dice. —Él es una mancha en nuestra familia, y debe desaparecer.
El Rey Vegeta se enfoca en Selypar, el fuego ambicioso de ésta mujer parece no tener fin. Sabe que sus razones para creer en él, no es ni el cariño o el afecto. Es el poder, la codicia; ella siempre fue una digna representante del Orgullo Saiyajin. La toma del cuello y la besa. —"Cierto… Digna representante, de lo peor de tu raza." —Una voz femenina habla en su cabeza, parpadea grande. Siente un dolor en el pecho ¿Es posible?
Selypar lo siente hiperventilado de pronto, se preocupa al verlo tocarse el pecho. — ¿Te sientes bien? Vegeta ¿Prefieres sentarte? —Selypar necesita que el Rey Vegeta siga vivo, mientras acomoda las piezas a su favor. Porque sabe que, si su hijo mayor fuera coronado Rey, será su fin.
Los invitados de Tech-Tech llegaban en sus naves. A pesar de la insistencia de la Reina, para que el Rey Vegeta descansara, él insistió en estar presente.
—Sean bienvenidos. —El Rey Vegeta habla estridente. Y ve al Príncipe Vegeta a punto de hablar, pero él acapara. —A los invitados de Tech-Tech, mi mayor respeto. Que sepan que el Doctor Gero y todo su equipo están ansiosos por tratar con ustedes.
Los invitados se inclinan en reverencia. Son seres albinos, de ojos negros y con pestañas casi transparentes. De baja estatura. Uno de ellos se acerca. —Es un honor, mi nombre es Switch. En verdad accedí a estas vacaciones, porque mi hija no aguantaba la curiosidad.
— ¡Sí! ¡De verdad que fue un alivio que dejaran de atacar nuestras defensas y quisieran negociar! —Una hembra habla muy alegre, a pesar de que sus declaraciones pusieron de malas a todos… A todos menos…
— ¡Jajajaja! —El Príncipe Vegeta estalla a carcajadas. — ¿Señorita… Gure verdad? —Se acerca a saludarla con una reverencia. —Soy el Príncipe Vegeta, por favor. No hablemos de negocios… Está usted de vacaciones. —Le guiña un ojo, y la hace saltar. Le parece muy tenaz, seguro querrá ser parte del desafío, de entrenar a los terrícolas y mejorar todo en el lugar.
Tarble se acerca a saludar muy serio. —Soy el Príncipe Tarble. Cualquier cosa que se les llegue a ofrecer… —Pone una mano en su pecho y se inclina un poco.
— ¡Dormir! ¡Eso es lo que más quiero! —Gure salta contenta de un lado al otro.
Vegeta ve que la científica, es aún más anti-protocolar de lo poco que la ha tratado en Nuevo Vegeta-Sai. —Por favor, mi área del Palacio queda cerca, no es tan central… —Sin siquiera levantar la voz, una vez más El Príncipe Heredero acapara toda la multitud y los mueve y guía para recibir los invitados.
Las puertas dobles se abren y todos se inclinan como en una coreografía. Gure acelera al Soldado alto con la cicatriz en la cara. — ¡Eres el Legendario! —Ella toca un pequeño accesorio detrás de su oreja y se despliega lo que parece un Scouter holográfico. — ¡Wooow! Es tan bajo tu Ki ahora… —Empieza a sentir unos pitidos y cuando se fija el Saiyajin tenía una mirada de miedo. — ¡Heep! Lo siento.
Vegeta aparece detrás. —Tranquilo… —Ordena, siente a varios soldados del Séquito de su padre rodearlo. —Ya. Broly es muy tímido… —Aleja a la hembra albina de su vista y le explica que ya verán eso. Que primero quiere hablarle de la infraestructura del lugar.
—Hmp, educaron bien al perro. —La Reina habla muy despectiva al oído de Paragus.
—Sí… Pero aún no tiene control… —Paragus piensa en cómo aprovecharse de algo, lo que sea para arruinar los planes del Príncipe.
El Príncipe Vegeta mira de reojo a Serena ayudando en el banquete, larga una risita para sí mismo. Y luego no se resiste a darle un guiño, pero la ve tambalear por la sorpresa y a punto de caer.
Serena casi se desmaya ante el guiño coqueto del Príncipe ¿Cómo se atreve a hacer algo así frente a todos? Lo de ellos es un secreto… ¿Verdad? Ahí se pregunta qué hay entre ellos realmente, después de ésa noche del interrogatorio y la tarde del té, no se han vuelto a tocar, sólo de lejos… Y cada vez más lejos. Se tropieza y está a punto de caer de cara al suelo, con platos en sus manos, pero… Presiona fuerte la vista, un brazo la está tomando fuerte de la cintura. Abre de nuevo la mirada y el silencio es sepulcral, todos los ojos están sobre Serena y El Príncipe Heredero sosteniéndola de caer.
—Prudencia, Señorita Tsukino… —El Príncipe Vegeta habla con la voz suave, y la baja al suelo. Puede sentir la mirada de puñal que su madre le da a Serena, eso lo pone como la mierda, más el sentir la mirada de su padre sobre ellos. Su mirada asesina los apunta, dejándolos en evidencia.
—"¡¿QUÉ?! ¡NO! ¡¿ES LA SIRVIENTA?! ¡No puede ser, no puede ser! ¡Su cabello era oscuro y sus ojos también!" —La Reina abre los ojos en pánico, mientras lo ve con ella.
—Oh, pero el aire terrícola le ha sentado bien. —El Padre de Gure comenta. —Jaja, no tratamos mucho, pero no lo recuerdo tan atento… Cuentan, que hace mucho tiempo, éste planeta tenía su magia.
El Príncipe Vegeta se gira y empieza a hablar. Se nota que Serena se puso incómoda, así que distrae a la audiencia para que ella refresque su rostro. — ¡Sí, hace mucho! Un año antes de mi nacimiento, el Ejército Saiyajin derrotó a los Guerreros Scouts. Se dice que vivían en la Luna, en el ya antiguo Milenio de Plata... Ahí empezó la Gran expansión, la Época Dorada. En cinco años se conquistó con toda una Galaxia. —Ve a su padre cabrearse por contarlo con tanto desdén. —Ahí se llamó a su Majestad… "El Conquistador". —"El Exterminador"… Piensa para sus adentros.
—Sí ¿Verdad? Y eres el Heredero de todo eso... —El Rey Vegeta intercambia miradas asesinas con su hijo mayor. —Mi hijo…
Bardock y Kakarotto quedan en guardia, atentos al Ki de Vegeta. En cambio, lo ven molesto, pero más preocupado por escudar a la hembra de lo que sea. Bardock mira a Broly, en posición para inmovilizarlo si deben pero…
—Gracias su Alteza. —Serena hace una reverencia bien formal, está en verdad agradecida por protegerla de romperse la cabeza contra el suelo y escudarla de toda la atención. Al enderezarse, su vista se cruza con la del Príncipe, y es ella la que hace una travesura. Muerde su labio inferior para que sólo él lo vea.
—Por favor. Una dama es… Una dama. —Vegeta la excusa con una mano, busca relajar la presión en su pecho. Ésa mirada azul tan llena de malicia, y ésa boca rosa regalándole ése gesto. Casi suelta sus riendas y la secuestra al cuarto más cercano.
— ¡Impresionante! —Los Coroneles y representantes comentan a los Reyes. — ¡Por favor Majestad! Debe de volver a tomar nuestra oferta de darle una pareja oficial al Príncipe. —Le hablan a los Reyes, que están sin poder creer las actitudes tan apacibles de su Heredero.
—…Escuchas eso Kale… —Caulifla muy maliciosa, le susurra a su hermana.
—Creo que está muy entretenido con la sirvienta. —Kale sisea.
— ¡Te he dicho que me importa una mierda eso! —Caulifla afila su mirada llena de ambición.
—Eso sería trabajo de la Reina, su madre. —El Rey Vegeta comenta mientras todos lo siguen a sentarse. —Así como fue conmigo, mi progenitora eligió a la más fuerte, la más apta. —Toma la mano de su esposa e intenta relajarla, que disimule un poco el odio que tiene al Príncipe Heredero.
La Reina respira y dibuja su mejor sonrisa falsa. —Oooh, pero ha habido tanto. — Se lamenta irónica. —Primero el estado de salud de su Majestad y del Príncipe también; han estado al borde del colapso…—Se ríe un poco. —Además está tan ocupado ¿En qué momento puede atender a una hembra?
Vegeta escucha todo y en verdad no quiere que Serena esté presente para algo así. La sigue con la vista, ignorando lo que ésas harpías o viejos metiches. Van a quedarse con sus planes en eso, meras fantasías. Se acerca a Broly. —Saca a Serena… Las víboras, la están mirando y me pone como la mierda. —Gruñe en voz baja y sigue a sentarse.
—… Pero será tema de conversación y planeamiento para otro momento. —La Reina cambia rápido de tema. No quiere mostrarse reticente, sería muy sospechoso.
Eran éstos momentos, además de los que debe vivir día a día. Donde Tarble se sentía invisible. Mira sus manos y empieza a quitarse los guantes, mira a su hermano mayor de reojo, lo desconcierta ¡¿Cómo pudo cambiar?! ¿Será sólo una faceta? Lo ve seguir con la mirada a Broly, que se llevan a la sirvienta. Él no era así de considerado, en cambio una vez más, hizo una demostración clara de que está bajo control. Más aun, hizo una demostración de caballerosidad y habilidad, que no pasó desapercibida para éstos viejos casamenteros ¿Tendrá que ver ésa hembra rubia en todo esto?
—Alteza ¿Usted no piensa en matrimonio? —Gure le habla para integrarlo a la conversación, lo hizo saltar.
— ¿Eh? No. Aún no. —Contesta en seco y mira al centro de la larga mesa. Presiona duramente la mandíbula, parece que él no es un Príncipe que valga la pena para ninguna hembra… —"Débil…" —Se sisea para sus adentros.
—Oh, bueno, es menos presión. Es mejor así, elegir libremente. Jaja—Toma los cubiertos y ven la comida desfilar. Ya no habla de nada con el Príncipe Tarble, y al parecer el Príncipe Vegeta quiere mantener todo lo más banal posible. Gure sospecha que quiere hacer los "negocios" lejos del Doctor Gero. Hasta ahora el Príncipe heredero ha cumplido con todos los términos de su negocio, todo parece indicar que sus intenciones son auténticas. En especial las de Protección y cese de toda agresión.
—Gracias Élite Broly. —Serena le habla. — Pero, conozco bien mi lugar. —Lo dice para que no se preocupen en exceso, ella sabe que el Príncipe, debe casarse con alguien de su raza.
— ¡Qué bueno! Repítelo cada vez que te veas al espejo. —Maron tira el comentario venenoso. En unos momentos se asusta, cuando ve al Élite caminar hasta ella, con pasos duros que parecen hacer temblar los muebles alrededor. Se cubre con los brazos por el susto. — ¡Ah!
—Hm…Quería el pan. —Broly toma un canasto detrás de ella, y se lo lleva para comer. Se ríe de lado y las sirvientas se desmayan de la risa.
—Maldita…—Maron sisea y se ahoga con su bilis.
—Vengo a ayudar aquí. —Serena toma unas bandejas y las prepara.
—Ay, qué mal. —Milk bromea y Serena parece a punto de tirarle la bandeja. —Ahora nos tendremos que aguantar que Rei y Mina nos traigan chisme fresco. Jajaja
—… Y por supuesto, pienso lo mismo que dije ése día ¿Qué es tecnología? —Vegeta habla con los Coroneles y Comandantes, ignoran totalmente al flamante "Ministro de Defensa". —Si es así, sus sirvientes no pueden ni usar una escoba o ver por el agua caliente. Son desarrollos tecnológicos. Y como ésa Ley, todas las que son una contradicción en sí, se anulan así mismas.
—Su Alteza… —Un Coronel le habla con un poco de ironía. —Pensar ésas cosas es un peligro, los terrícolas puede armarse—
—Sí, y lo han hecho. —El Príncipe Vegeta refuta. —Les aseguro, que las que me han emboscado en la cama fueron terrícolas y no necesitaron más que agujas y puñales venenosos. Hubo un par tan tenaces, que tenían el veneno en su cuerpo. —Los deja mudos. — ¿No quieren tener la comida más rápido? ¿O agua caliente y calefacción sin problemas? Si todo el trabajo se hace más rápido y menos pesado…
Rei tocaba la Biwa y Mina resonaba los cascabeles. Unas tranquilizantes melodías con estas dos artistas, hacían de todo mucho más ameno y colorido.
—Rei… —Mina le susurra a su amiga. —El Príncipe Tarble es guapo ¿Tendrá algún harén que necesite de una rubia?
—Ay, Mina. Vamos a tener que atarte un día de éstos. —Rei la regaña en voz baja. Ahí lo piensa ¿Acercarse al Príncipe Tarble? Lo malo, sería intentar cruzar por sobre todo el séquito de su madre. —Sacó a Serena de la vista, debe darle vergüenza…
—Rei… —Mina pone los ojos en blanco, con tono de regaño. De a ratos se harta de sus prejuicios. Ella pudo ver claramente, cómo el Príncipe no pudo evitar correr al rescate de su amiga, la quitó de la escena para protegerla de toda la charla.
Caminaban luego del almuerzo con la científica y su padre, escaneaban el área. —Creí que querría dormir… —Vegeta le habla de lado.
—El sueño va y viene, casi tanto como el agua y la electricidad aquí. —Gure frunce la mirada. —Un baño antes de dormir me vendría bien… —Empieza a instalar todo, y saca unas cápsulas. —Ahora verá. El sistema de cápsulas de los Briefs, fue una tecnología que no alcanzaron a perfeccionar. —Ve al Príncipe fruncir la mirada ante su comentario.
—Sí, lamentable… —Vegeta mira a un lado y presta atención con sus Élites a lo que hace la hembra albina.
—Bien, creo que podremos unir la calefacción al sistema de calderas para el agua. Nos dará un poco más de eficiencia eléctrica. —Deja un par de maquinarias instaladas. —Ahora la zona del servicio… —Revisa los escaneos de la cañería y la electricidad. —No podremos arreglar tan rápido para esos cuartos. Tengo cápsulas con estufas eléctricas portátiles, y calderas para el agua, en verdad eficientes. —Siguen caminando y habla con entusiasmo. —Pondremos ahora mismo un centro de carga en la zona central de su jardín.
Las Amas de llaves, se sorprendían con las instrucciones del Comandante Nappa, que les mostraba un estuche con cápsulas para dárselas al servicio. — ¿Para los terrícolas? ¿No es eso contra la ley? —La anciana Hakkake con tono incrédulo.
—En ésta casa, sólo la palabra del Príncipe Heredero es ley. — Nappa les afirma.
Lita y Serena charlaban entre ellas, muy curiosas por los nuevos permisos que tenían, bien parecía que los trabajos se harían menos pesados. —Es impresionante ¿Qué creen? —Lita pregunta.
—Pues, yo creo que si las cosas estaban bien, ahora irán mucho mejor. —Serena sonríe muy grande y al fin se le ocurre algo para su Alteza. Sabe que casi no se han cruzado, porque está muy ocupado con el evento dentro de unos días. A veces pierde las ilusiones, pero ésas miradas, ésos guiños que le regala.
Prepara unas flores en una maceta, sabe que en unos momentos va a salir con sus Élites a entrenar. Cerca del ventanal, acomoda las flores, siente los pasos. Cuando lo ve salir, lo ve frotándose la vista, y un poco la frente. Su mirada negra sigue tan fuerte como siempre, pero irritada. Se preocupa, y al instante se arrepiente de buscar su encuentro —"Serena tonta, él debe andar muy estresado como para correr detrás de tus faldas." —Su subconsciente la regaña.
—Bien, nos queda poco tiempo General. —Vegeta se gira a verla, toma aire profundo y ése aire es tan fresco ahora. Ve la pequeña maceta con flores amarillas, casi tanto como el cabello de Serena. Ella da una reverencia para irse y él le responde con un gesto de la cabeza. Van a las primeras pruebas con armas.
— ¡Bien! ¡Ellos son el Señor Switch y la Señorita Gure! —Bardock explica a los nuevos reclutas. —Son científicos de Tech-Tech, van a darles una demostración de armas, su uso y tácticas de armamento.
Muy satisfecho, Vegeta veía cómo todo lo que planeaba tomaba forma, sin embargo no podía evitar estar muy serio escaneando a cada uno. Pasaba cerca de ellos, miraba por encima de su hombro, no daba cabida que nadie lo tuviera de espalda, todo el tiempo, contando la gente en los techos, escaneando el Ki sin parar, clasificando todo en su cabeza. Y éso parecía multiplicar su migraña por mil. Presionaba los puños y varios pegaban un salto.
—… ¿Ves eso? —Bardock le habla a Kakarotto, le apunta con la mirada a Vegeta.
—Sí, volvió a lo de siempre. —Muy desilusionado comenta. —De a poco empezó con pesadillas otra vez, insomnio, ejercicio compulsivo…
Bardock respira a un lado, sabe que no ha llamado a la hembra, de hecho, sabe que no ha llamado a ninguna otra. —El día se acerca, si bien tenemos todo bajo control con los nuevos. Si el Príncipe te pide entrenar o un duelo, te niegas y nada de beber. Debe estar lo más tranquilo posible. Ya se lo dije a los demás.
—Ppfff ¿Tú crees que eso lo detenga? Anoche Raditz se negó, y Vegeta se puso a hacer repeticiones en la habitación hasta el amanecer. —Kakarotto sigue.
—Vegeta… Creo que debes dejarnos a nosotros. —Nappa se acerca lo ve de verdad tensionado.
—Para nada Comandante. —Vegeta afila la mirada adelante y puede ver a un recluta que acierta cada tiro. —Como siempre, bien hecho, Señor Chiba. —Su ojo tiembla al verlo de frente, de pronto recuerda la charla que tuvo con Serena, donde la preguntó por él. Se reprende internamente ¡Debió preguntarle claramente si se lo cogió! Trata de mantener sus riendas.
—Gracias su Alteza. —Darien le regala una reverencia, se da cuenta que muy paulatinamente, el Príncipe está inestable. Puede que sus facetas violentas estén retornando.
Nappa se harta y lo saca de ahí. —Saca tu cara de mierda que no ayuda para nada. —Reprende en voz baja a Vegeta, desde que se dio cuenta que ha vuelto a casi no dormir, y lo poco que lo hace, lo hace con la espada en la cama; sabe muy bien que Vegeta ha vuelto a las mismas. Si tan sólo pudiera hacerlo ver, que es obvio que necesita de ésa hembra de nuevo. Pero seguro lo hace volar a la mierda o lo hace explotar más pronto de lo esperado.
Bardock intercambia unas miradas con Nappa. Le parece extraño, si alguien le hubiera dicho que estaría con éstas amistades cuando Gine aún vivía, no lo hubiera creído. Pero en verdad que con Nappa, están a sólo sexo de casarse. Se ríe con su chiste interno.
El General va a tomar un baño, pide comida. Se hunde en la bañera, debe admitir que la tecnología de Tech-Tech es impresionante, en un par de días ya pueden disfrutar de agua caliente y calefacción más eficiente. Se pregunta si la cocinera, Lita, estará bien. Se hunde un poco más y aspira el vapor, recuerda el vapor que salía del cuerpo de Lita. Muerde su labio inferior recordando cada curva y detalle, y ahí su miembro se asoma sobre el agua. — ¡Hm! Mala idea amigo. —Lo regaña con la vista. Sale secándose el cabello. Con sólo unos pantalones de algodón y el torso desnudo —Gracias anciana—Se corta de inmediato, mira a la comida en la mesita, pero es…
—General. —Lita hace una reverencia, con los gestos endurecidos. Está dispuesta a conseguir respuestas ahora.
—Aaahh… —Bardock mira a los lados, escanea el Ki más atento. Y no, no hay nadie que lo salve. Prefirió que nadie vigilara su puerta, que los guardias estén cerca de Vegeta. Así el Príncipe, intenta dormir algunas horas corridas sin preocuparse por una emboscada. En cambio ahora, siente curiosidad, el Ki de la mujer es casi Saiyajin ¿Será híbrida?—Se-Señorita, gracias por la comida. —La excusa y se encoge un poco de hombros, se siente con pena de mostrarse así con ella. Busca con la vista una camisa o camiseta.
Lita lo escucha, y lo ve hasta con miedo. Pero ella toma valor desde el fondo de sus entrañas, está harta de su cobardía, de los demonios que la hacen débil. Ella necesita respuestas. — ¡¿Se le puso dura conmigo?!
— ¡¿Qué?! —Bardock camina hacia atrás y desvía la mirada, mientras la ve caminando hacia él y arrinconarlo ¡Carajo, se siente en verdad intimidado! Choca con la cama y cae sentado.
— ¡Usted! ¿U-Usted se excitó cuando me vio desnuda? —Sin darse cuenta está a centímetros de su rostro, se aleja. Y ahí se da cuenta de su cuerpo, el cuerpo del General con el torso desnudo. El olor al jabón fresco, no huele agrio o asqueroso. Lo toca y él da un saltito, es tan suave y la textura de sus cicatrices también. Baja la mirada, el bulto en sus pantalones se asoma. Lita abre grande la mirada, eso intimida a cualquiera. Su corazón late fuerte, se siente agitada, al borde del desmayo.
Bardock respira duro al verla tan curiosa con su cuerpo, sus finos dedos, sus ojos de un verde esmeralda. Su polla se asoma, y ella se ve y se siente asustada. Ahora la detiene tomando sus manos y alejándola despacio. —Sí, así es. —Le afirma suave. —Pero no soy un animal salvaje. No tomo hembras a la fuerza, y no soy un viejo degenerado. —Muy serio la deja de pie.
Lita tiene la mirada confundida. — ¿Qué-Qué quiso decir?—De nuevo su vista choca con ésa erección.
Bardock suspira y se pone una almohada sobre el bulto. —Quiero decir que puedo ser tu padre. Que pasaste por muchas cosas por culpa de los que pertenecen a mi raza, pero no significa que yo sea así o que espero algo de ti. No obstante, asumo la culpa de tus heridas.
Lita se siente conmovida y— ¡Soy una estúpida! —Se golpea la frente y cae sentada al suelo. —Lo siento de nuevo, soy una torpe. No buscaba nada de usted y… ¿Dijo mi padre? —Lita se desconcierta.
—Jeje, tuve a Raditz a los 16 años. —La levanta del piso. —No te sientas mal. —Levanta su mentón para verla a los ojos y darle consuelo, pero es un gran error. Su belleza lo encandila.
—Ése es el problema… —Mira a ésos espejos negros. —Me siento bien, de-demasiado.
—Eso está mal… —Bardock usa su razón en voz alta, aun contra eso se empiezan a acercar. —Esto está muy, muy malll… —Resalta la última letra, mostrando su lengua sobre sus dientes.
Lita ve ésa boca y los mareos le vuelven. Se relame para humedecer sus labios, y un gentil beso los une. Ninguno se mueve, al separarse Lita quiere ser sincera. —Qui-Quiero, p-pero tengo miedo… Nunca he hecho nada o sentido. —Pasa sus manos por los bíceps del General y por su ¡Puta Madre! Es definitivo ¡Ésto la excita!
Bardock, mide la situación como si de una batalla se tratara. Las intenciones de Lita, sus problemas personales, los suyos. Su pasado, el de ella. La diferencia de edad, de raza. Todo hace salir humo a su cerebro, trabajando a mil por hora. —Cuando me digas basta… —La toma de la cintura y la lleva a la cama. Suspiran pesado contra la boca del otro, se siguen besando. Lita apenas mueve su boca. —Así, despacio, mueves los labios como… Como saborear ésas frutas deliciosas que le pones a tus pasteles. — Baja su labio inferior y ella sigue sus instrucciones. La recuesta en la cama y él de lado empieza a quitar su Yukata, sólo lo necesario. Lita recorre su cuerpo con sus manos. Bardock presiona los dientes, cuando la siente que baja peligrosamente a su pelvis. Él se adelanta. —No, primero tú. —Empieza a subir sus manos por sus piernas, su piel blanca se eriza, la siente temblar. — ¿Sigues bien?
—Sí, es que me gusta… Me gusta mucho. —Instintivamente abre sus piernas, siente que se detiene y no comprende. Hasta que empieza a sentir sus caricias en su cuello, baja la parte de arriba de su vestimenta. —Oh, Bardock. —Gime, cuando sus manos callosas toman firme sus senos desnudos. Hace los ojos hacia atrás, su boca es tibia, casi caliente. Sus succiones firmes en sus pezones la incendian, y todas las sensaciones culminan entre sus piernas.
La escucha gemir y removerse en su cama, baja una mano y queda atento si ella rechaza. En cambio siente que Lita acepta cada toque. Masajea los labios de su centro, empapa sus dedos sobre la tela y quita sus bragas muy lento. Y ahí está, la invasión de sus dedos dentro de ella, estimulando sus paredes muy suavemente. — ¿Duele?
—No, oh… —Arquea su espalda cuando el ritmo aumenta, suelta las sábanas de sus manos y busca el cuerpo de Bardock, mejor dicho, busca su virilidad. La toma entre sus manos, y en la primera caricia lo hace amortiguar un gruñido contra la almohada. — ¿Te-Le… Dolió?
Bardock ahora resopla una risa. —Creo que ya pasamos el límite del "Usted", Li-Ta. —Susurra caliente contra su oído y deja un beso. —Y no me dolió, todo lo contrario. —Le guía la mano sobre su polla. —Puedes tomarlo aún más fuerte. Ah, sí. —Continúan estimulándose, muy lento, pero la cadera de Lita parece exigir aún más. Dibuja círculos en su clítoris con el pulgar, y ambas manos de Lita aceleran de arriba abajo.
— ¡Nnh! ¿Qué- Qué siento? Siento algo. —Lita abre su boca y mete la lengua en la boca del General. Siente que las tensiones de su cuerpo, sus aflicciones, sus dolores, están a punto de desaparecer.
Se sienten enredados en un beso tan jugoso, tan exquisito. Mientras el orgasmo, los deja con temblores, desde la cabeza a los pies. Bardock termina de desnudarse, humedece un pañuelo y limpia el cuerpo de la hembra, donde quedó algo de su semen.
Está fascinada, fue tan delicado y hasta con éste gesto, solo la limpia y tapa su desnudez. Pensó que buscaría más, en cambio se recuesta junto a ella. Le consulta si está cómoda, Lita le responde con un ronroneo y se acomoda en sus brazos. — ¿No quieres?
Bardock levanta una ceja ante su pregunta, que salió casi como un susurro de dolor. —Sshhh… Dame tiempo a mí también. —La aferra firme, cada centímetro de su piel blanca es fresca y suave. Se preguntan, si esto no es más que un engaño de sus sentidos, luego de tantas vueltas, de tantas pérdidas y dolor. Sienten un segundo despertar, mientras caen dormidos en la calma de la noche y el latido de sus corazones.
…
Bien Bardock, ahí compensé todos los golpes ¿No? Jajaja. Muchas gracias por seguir ésta historia y por sus rws, aunque sé que ahora andan prendidos con los últimos momentos del otro fic ¡Hasta el Próximo viernes!
Saluditos…
OhaioIzumiKun: algún camino encontraran, pues ése Darien Guerrero es el que todas vemos en nuestros sueños mojados. Todo con amigas mujeres "bendito seas", Jajaja. Y adelante salió el viejo qué no…Sí a mí también me gustó que le apretara el pecho, encima fue el izquierdo, el del corazón *tan_divino XD.
Kaysachan: jo, jo, jo, jo… Has vuelto querida, qué bueno "leerte". Un milagro del Diosito Rikholino. Y la conspiración, y en especial los motivos, apenas empiezan. Ya lo dije, el GoChi va a estar difícil, vamos a ponerle pruebas, trampas y celos en el camino. Y espero que en su escena zabroza, la Diosa del Smut me ilumine. Jajaja sí, también pensé en "flashback de los 90's con Rei. Sí, Mina es casi siempre ése lado de "Diosa del Sexo" que tenemos todas, Jajaja. Así checando la carne. Bueno, y sé que en éste fic odias al Vergeta, pero me gustaría saber tu opinión de cómo va avanzando el personaje y su relación con Serena. Que espero esté yendo bien, y si bien no creo que pueda cambiar tu opinión sobre él, espero se entienda las razones de cada uno por "intentar" no involucrarse demasiado. A veces me pongo a releer y pienso "quizás soy mala para el troope chico malo cambia por amor". Jajaja. Por ej: cuando Nappa le explica, que no es "culpa" de Serena ser así, sino que los educan para temerles, que Bulma era de clase social alta, entonces tenía otra educación. En cambio Serena de sirvienta es seguir órdenes y mantener feliz al patroncito (PD: quiero que mi patroncito sea el "Broly", andaría con mi trapito frotándole todos los muebles ¬¬) Cuando la intercepta en el pasillo y le habla, le hace una pregunta banal, ella en lugar de contestar se escuda detrás de otra pregunta, porque es como le dijo a Rei, ella sabe que es imposible. Su "respeto", no es más que una forma de no involucrarse, porque pone un límite, es de las pocas defensas que puede ella tener. Y su "miedo", se da ahora cuando él intenta pasar ésos límites. También él la "idolatra", porque la ve como algo puro, que no quiere manchar, por éso la protege de sí mismo. Es cada uno con sus barreras, uno pasivo, el otro agresivo, pero el veredicto es fatal: La bestia se ha rendido, ante la belleza y la inocencia de la hembra. Qué puedo decir, me inspiré en tus saludos XD.
