Lala Lulu: Hola! Jo, Jo, jo. Aquí por suerte les doy unos momentos de relax, más momentos lujuriosos entre nuestros protagonistas. Aunque no crean ellos se retienen ¡Se retienen! Si esto es ahora, imagínense cuando admitan sus sentimientos. Las envidiosas se ahogan en su bilis. Choque GoChi, Round 2 ¿Quién ganará? Aaahh, la curiosidad mató al gato Dieciocho, no lo olvides. Ése Bardock tan respetuoso ¡Ya fáltale el respeto, por todas nosotras! Un "enfrentamiento" sorpresa ¿Quién será la próxima pareja?

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 8

Mina vuelve de dejar todo en la habitación del Príncipe, suspira fuerte hacia arriba, en tanto le sirven la comida en el último turno del almuerzo. —Ayyy Lita, cómo extraño estar enamorada. —Hace un puchero enorme.

Lita se ríe con un par de sus ayudantes. —Mina, tú siempre estás enamorada. —Acaricia su cabeza, y le deja un beso a su amiga.

— ¿Y tú Lita? ¿Algún día querrás enamorarte? —Empieza a comer y sigue. —Sé que tienes tus ideas con los hombres, pero ¿No te gustaría estar como están Serena y el Príncipe?

Lita esconde sus gestos traviesos que la delatan, no se anima a ver a la cara a ésa rubia con instinto afilado para el amor. — Quizás, algún día… —Muerde su labio inferior, pensando que quiere ver al General ésta noche. Moja sus manos y se refresca un poco la cara.

— ¡Hm! ¿De qué era todo el movimiento? ¿El Príncipe sigue grave? —Zangya le consulta a Mina, la vió llevar bandejas y secreteando mucho con los Élites del Príncipe.

Lita le guiña un ojo, es su oportunidad, ven entrar a Maron. Ese par, con lo chismosas que son, van a repartir el chisme en toda la Galaxia. — Mmm… Te lo diríamos, pero tu amiga… —Lita señala a Maron. —Se pondría verde de envidia ¡Hasta le cambiaría el color de cabello!

—Hm, miren quien habla. Ya quisieras tener la mitad de cuerpo o mi color de ojos. —Maron responde y saca la lengua. — ¿Dónde está su amiga la tonta? Jajaja, ya llega tarde hasta a los almuerzos.

—Uufff… —Mina se acerca a Lita y abanica su cara. Las dos muy presumidas, ven como se junta más público, ven entrar a Milk. —Nuestra gran amiga Serena, está muy, muy ocupada. Ayer les fue tan bien en la demostración, que el Príncipe Vegeta se ha encerrado con ella. —Se acerca con una mirada sugerente. —Tooodo el día y toooda la noche. —Estalla a carcajadas con Lita.

— ¡No es cierto, no es cierto! ¡Es imposible! —Maron grita desaforada, todos la quedan mirando. Ella intenta disimular su actitud, baja un par de decibeles. Saca el pecho. —Qué viles mentirosas. Sólo para encubrir a la inútil de su amiga.

Lita frunce los labios y se acerca a Maron. — ¿Qué dices si la próxima bandeja se las llevas tú? ¿Eh? En la cena, que tendrán juntos ésta noche… —Le levanta un dedo y la asusta. —Ahora, mucho cuidado con espiar demás. Si bien el Príncipe, no quiere que Serena use nada de ropa. Si llegas a verla, se pondrá muy, muy celoso. —Todos se ríen con ellas, y Milk se acerca para tener información de primera mano.

Maron respira fuego, no dice nada. Se gira y se va fúrica con lo que le acaban de decir. Ésa estúpida y su grupito de metiches se las van a pagar muy caro.

Zangya se acerca y trata de calmarla. —Ya Maron, seguro son puras mentiras—

— ¡Ya cállate! —Rechista a un lado, no quiere la compasión de nadie. —Ellas se creen superiores, no lo olvides. Ésa mosquita muerta, no es más que una trepadora, que quiere lo mismo que los demás. —Caminan hasta la habitación.

Vegeta salía de tomar un baño. Al salir, se encuentra a Serena terminando de cambiar las sábanas y dejando la habitación reluciente. Mira la hora en el Scouter, se acerca la hora de sus medicinas. La fiebre no quiere ceder.

Serena lo ve ahí parado, como Dios lo trajo al mundo, desvía la mirada. —Ya, ya terminé la cama. Por favor, acuéstate…Vi-Vístete primero. —Se tapa la vista con una mano y en la otra le pasa un cambio de ropa.

—Mmm… ¿No vas a bañarte? —La toma de las manos, y la acerca para que lo mire. —Si quieres te ayudo. —La ve ponerse roja brillante.

—No, no. Yo me baño sola, tú debes descansar, hacer lo menos posible. —Lo empuja. —Y vístete, así te podrías resfriar.

—Y así y todo; convaleciente como estoy... —Se viste, con la camiseta limpia que ella le pasa y su ropa interior. —No quisiste ayudarme a bañar. —La ve buscar una toalla y caminar enojada al baño, le azota la puerta. Se ríe y sacude un poco la cabeza, ella da pelea a su manera. Se recuesta, el té medicinal lo hace sentir somnoliento. Respira relajado, profundo. Queda dormido muy livianamente. Escucha que Serena sale del baño y se acuesta junto a él. La abraza desde la espalda. Ella se puso una camiseta de él y un bóxer suyo. —Nooo… ¿Por qué estás vestida? Tú no tienes fiebre ¿O sí? —Pasa la lengua por su oreja, corre su cabello armado en un solo moño y la lame desde su nuca.

—Mmm, por favor Príncipe. —Serena se aferra a la almohada. — ¡Ah! —Larga un gemido, cuando sus pechos empiezan a ser masajeados.

—Ya te dije, Vegeta, dime Vegeta. —Estruja sus senos y pellizca suavemente sus pezones. —Mmm… Te gusta, a mí también me gustan tus pechos, toda tu piel es tan suave. —Presiona su polla contra ella. —Tu trasero, la primera noche juntos no podía dejar de verlo y tocarlo. —La hace gemir, cuando una de sus manos van a su entrepierna. Está mojada, eso lo hace sonreír muy gratamente. —Serena, quiero enmendarme, quiero mostrarte que follar en ésta posición, es tan, tan hermoso…

Quiere enojarse por sus palabras crudas, pero su toque es tan gentil en comparación. — ¡Ah, Vegeta! —Serena se retuerce al sentir la invasión de sus dedos, masajeando su clítoris. Todo es tan caliente y húmedo. Es cómodo, es reconfortante y renovador. —Vegeta… Ésa noche yo—Sus palabras se cortan, un beso arrebata su boca completa, le quita el aire sin piedad. Vegeta mete su lengua y la deja jadeando.

—Lo sé Serena ¿Te sentiste obligada? Nunca tomaría a nadie por la fuerza. Perdóname. —La enreda en sus brazos, mientras manotea un par de condones, sonríe al ver que puede abrirlo sin problemas. —Quizás debiste rechazarme, negarme el servicio… Sólo me gustaría, haberte hecho sentir mejor. Mucho, mucho mejor… —Posiciona su virilidad, y así acostados de lado, meneándose uno contra otro empiezan a unirse. Sus manos entrelazadas, sus piernas enredadas y los pequeños besos que se dan, los empieza a tirar al abismo.

— ¡Mmh! Vegeta, me voy a correr, me vengo… —Serena gime, pero no acelera, los dos se mantienen en el ritmo. Un ritmo que no es agotador, o lleno del fuego de la lujuria. Sino, simplemente…

—Perfecto ¡Mmm! —Vegeta muerde sus labios en línea recta y amortigua sus gemidos, con un beso hambriento y profundo en la nuca de Serena.

Rodea el palacio, debe intentar ver algo. Está trepada a un árbol, con su Yukata anudada arriba, para hacerla más corta. —Todo parece normal…—Dieciocho resopla a un lado. —Pero si voy con las manos vacías, el viejo no me dejará salir de nuevo.

—Sola ¿Eh? —Darien asusta a la rubia subida a un cedro, una patada lo obliga a volar. Ve cómo la fuerza de la mujer, rompe el árbol a la mitad. — ¡Oye, tranquila!

— ¡¿Qué mierda quieres?! ¡Deja de seguirme! —Dieciocho le grita muy enojada.

—No te estaba siguiendo… Pasé por el Palacio y me dieron unos días libres. —Pone sus manos por delante, cubriéndose.

—Hmmm… —Acomoda un mechón de su cabellos detrás de la oreja. — ¿Trabajas ahí?

—Deberías saberlo, te la pasas espiando "Chica Fantasma". —La deja al descubierto y baja al suelo.

—No me llamo así… —Dieciocho le retruca, piensa unos segundos, quizás pueda sacarle alguna información. —Me llamo Dieciocho ¿Y tú?

Darien frunce el ceño, muy extrañado. — ¿Como el número? —Ella asiente y la ve avergonzarse un poco. —Bueno, yo me llamo Darien Mamoru Chiba.

— ¿Chiba como el animal? —Le devuelve la ofensa. Se miran y se ríen un poco, Dieciocho intenta no reírse tanto, pero no puede evitarlo.

— ¿Estás sola? —Mira a los lados extrañado.

—Sí, no estaba haciendo nada, salí a pasear, a distraerme. —Se gira de espaldas, no entiende porqué siente que él puede ver a través ella.

—Tengo unos días libres, y dinero también. —Lo dice por la compensación que le dio el General, por actuar tan leal. Quiso negarse, pero se sintió ingrato por rechazarlo. Además le advirtió, que el Príncipe Vegeta querrá gratificarlo personalmente, cuando se recupere.

—Bien por ti. —Dieciocho se va un poco harta.

— ¿No quieres comer? ¿O necesitas pedir permiso a tus hermanos? Aunque eres mayor, ya tienes Dieciocho… —Los dos se miran y de nuevo se ríen.

—Jajaja, ya verás. Te haré despilfarrar todo tu dinero. — Se afloja su Yukata y la deja larga de nuevo. Sin darse cuenta, camina coqueta, pone sus manos hacia atrás.

Recorrían tiendas, en especial de galletas, compraba algo de té para los dos y se sentaban en una de las bancas de piedra, que decoraban el parque. — Jaja, me encantan, van bien con el café. —Darien le sonríe y la ve comiendo a un ritmo, más lento que al principio. Sospecha que pasa hambre, sin embargo no parece de bajos recursos. La tela de su Yukata, está nueva. No siente nada, ni Ki, ni energía…La mujer es un enigma, la mira muy seriamente.

— ¿Cómo dijiste que se llaman? —Dieciocho se acomoda y lo atrapa viéndola muy fijo. No le extraña, ella es atractiva. Si tan sólo pudiera decirle, que todo en ella es una trampa.

Darien parpadea, y aclara su garganta, como buscando su voz. —Se llaman pockys, los hay de chocolate, fresas ¡Prueba éste! Es pan de leche Hokkaido.

Lo toma y lo come de un solo bocado. — ¡Mmm! ¡Es rico! —Mientras mastica, recuerda su misión. Toma un trago grande de té, e intenta hablar. —Así que… ¿Trabajas en el palacio?

—Sí, formaré parte de la Guardia Privada del Príncipe Heredero. —Sigue comiendo.

— ¿Y por qué te dieron el día libre?

—Es una recompensa, por haber demostrado mi lealtad. Aunque no esperaba hacerlo, simplemente… —Se queda pensando.

— ¿Qué? —Muy curiosa, se acerca y sin querer pone una mano en su rodilla.

—Sólo quise ayudar, y en verdad me sorprendió tratar con los Saiyajines, en especial con el Príncipe y su séquito. —Frunce la vista y piensa. —Hay mucha sombra dentro de ellos, mucha tormenta. Eso agita la energía, sin embargo con todo ése peso que cargan, siguen luchando, siguen adelante. Creen en el Honor. —Quiere cambiar el tono serio, y toma un Mochi. —Jaja, éste se parece a mi amiga Serena, cuando era una niña.

Ahora Dieciocho está un poco asustada ¿Acaso el tipo les leyó la mente o algo así? Lo mira fijo e intenta descifrar, mientras su cabello negro ondea, su mirada azul profundo brilla en el sol. Sintió que le preguntó algo, sacude la cabeza. — ¿Qué? Lo siento estaba distraída…

—Mmm…Muy distraída. —Se acerca a milímetros de ella, los ojos azules de la rubia, quedan como platos. —Mirándome. —La deja en evidencia, y su vista va a su boca. Se inclina un poco más, ella está consternada. — ¡Ja! —Darien, come uno de los pockys de fresa, de la mano de Dieciocho. —Me encantan de fresa, y todas esas galletas que tienen frutas…

Dieciocho casi tuvo un ataque cardíaco ¡¿Qué fue eso?! ¿Acaso… Acaso la quiso besar?

Darien aclara su garganta. —Mi pregunta era: ¿Si te gusta cómo cambian las hojas? El otoño se acerca, podemos venir, e ir viendo cómo las hojas cambian en el parque. Aunque lo malo, es que algunos árboles quedaran sin hojas.

—Hm, sí. Tendría que ver un horario y los días. No siempre puedo salir. —Siguen hablando, y comiendo, muy amenos. El sol empieza a caer y Darien se ofrece acompañarla hasta su casa, como si ella tuviera una. Pero debe seguir la fachada. —… Te lo repito, yo me cuido sola.

—De eso no hay dudas. —Sigue caminando junto a ella, empiezan a cruzar un pequeño puente. Ella se detiene, y lo mira muy seria.

—Bien, hasta aquí. Suficiente. No quiero ser grosera, pero si insistes—

—No voy a insistir. —Se detiene y va a dejarla ir. La queda viendo, justo que la ve a punto de despedirse. —Me da pena…Que estemos en lados opuestos.

Dieciocho abre los ojos del susto, el temple de su tono, su mirada tan segura puesta en ella, hablándole realmente en serio. —No sé de qué hablas.

—Hablo de que eres una espía, y yo trabajo para El Príncipe Vegeta. —Darien sigue. —Si bien, es un trabajo para mí el ser su Guardia y persona de confianza. Ahora también, es importante su bienestar para una persona muy querida. Y si él no está bien, ella tampoco. —Ella se endereza y parece mostrarle su verdadero ser. Puede verla firme, como un Guerrero a punto de atacar en un duelo. —Cuando llegue el momento, te aseguro, que no voy a contenerme.

Cruzan sus miradas asesinas, las máscaras caen y sus amenazas quedan al descubierto. Dieciocho se pone a pensar en atacarlo, cómo y dónde. Mide bien su altura, calcula su peso, la distancia. En cambio él hace algo que la sorprende en verdad, se gira dándole la espalda. Ella da un paso hacia atrás, suspira a un lado. Mira alrededor por moros en la costa, y se va volando. Presiona los puños, es la primera vez que desea ser una terrícola común y corriente.

— ¡No puedo creer que estén haciendo esto! —Rei les grita a las chicas. — ¡No les importa su amiga! ¡Ahora Serena está en boca de todos!

Lita resopla de lado. —Sí, es nuestra amiga, casi nuestra hermana. Nos ha apoyado desde siempre. Si ella quiere que la apoyemos con lo que tiene con el Príncipe, lo haremos.

— ¿Entonces sí pasa algo serio entre ellos? —Milk levanta las cejas. — ¿Va a ser parte de su Harén?

—Tal parece que sí. —Rei sigue ofendida. —Porque una terrícola, o cualquiera no-Saiyajin pura, no puede aspirar a más. El sólo puede casarse con una de su raza, y aun así no sería la única mujer que puede tener. —Explica con rabia y desprecio.

Mina frunce el ceño, está en verdad enojada. —Mira, tú ves las cosas de una manera muy tendenciosa. No sabes la historia completa, y no tenemos derecho a contártela.

Lita detiene a Rei de seguir gritando. —Mira, nos hicimos amigas hace poco, pero nuestra lealtad es con Serena. Entiendo que ella te preocupe, porque la quieres pe—

— No puedo creerlo Lita, tú estabas de mi lado, opinábamos lo mismo de los Saiyajin. —Rei le reclama. — ¡Tal parece que a ustedes les importa una mierda que sea la puta de un monstruo! — Rei grita, y de inmediato todas se asustan al ver a Ami levantarse, a hacerle frente.

—Pues te guste o no. Nuestra lealtad es con ella. —Ami muy seria y con la mirada asesina la apunta, el aire parece haberse enfriado. — Tú no sabes nuestras razones, lo que te contamos, lo hicimos por cortesía. Y así como nuestra amiga pone las manos en el fuego por nosotras, nosotras lo haremos por ella. —Se voltea y se va, las demás la siguen en silencio. Ami sale afuera y toma aire muy fuerte, en verdad que estaba harta de los insultos y su actitud. Puede ser que antes, ella estuviera de acuerdo con Rei pero ¿Cómo estarlo después de todo esto? Serena levantó la voz, la recomendó y confiaron en ella. Ahora, está trabajando con la Señorita Gure y se siente mucho más a gusto que con Gero. El viejo ése, con su secretismo y la evidente envidia y soberbia, cuando alguien le marcaba un error. En cambio ahora, madruga muy motivada y en verdad el Príncipe, le ha confiado su salud, su vida. Camina para preparar unos lienzos y ver la cantidad de medicinas. Al girar la vista, Ami se encuentra con el General y el Comandante teniendo una charla, en la puerta de la oficina.

—… Y le dije que no se preocupe, que se tome éstos días y que de verdad estamos agradecidos. —Bardock le cuenta de su reunión con el recluta Chiba.

—Sí, en verdad que nos ayudó. Tiene los sentidos bien afilados, es un excelente guerrero. —Nappa comenta muy sincero. —Ahora que recuerdo, con toda la conmoción… ¿Cómo hizo para moverse tan rápido? —Mira a los techos, Broly baja y lo releva Kakarotto. —Tomó la espada de Broly, sin que nos diéramos cuenta.

—Sí, creo… Creo que tiene más de una habilidad. —Bardock levanta una ceja. —Así que hay que advertirle… —Nappa lo ve confundido. —Advertirle que tenga cuidado, porque aquí dentro, va a meterse en un nido de víboras. Si al Rey o la Reina, le disgusta…—Piensa en voz alta, calcula todos los peligros. Luego se voltea a ver a Nappa, instalándose en la oficina para dormir. —Oye, es mi turno…

—Sí, como quieras, quédate… —Nappa le señala el sillón largo de un lado.

—Nappa. Comprendo tu… —Bardock piensa unos segundos. — Preocupación excesiva, pero—

—Listo, si comprendes, me es suficiente. —Se acerca y lo arrincona un poco sugerente. —Anda, quédate… Me da frío… —Le frunce los labios y parpadea seguido en broma.

Bardock da unas risas y le sigue el juego. —Eres adorable. —Lo toma de las mejillas y lo acerca a él.

Lita ve a Ami parada en el pasillo, justo iba a ver si Bardock hacía guardia en la oficina. Le llevaba una pequeña ración de carne y verduras. —Ami ¿Qué pasa?

La voz de Lita hace saltar a los dos Saiyajin, y se alejan avergonzados. —Si… Si quieres quedarte tú, yo… —Bardock se disculpa con las Señoritas. Baja la cabeza, es la primera vez que se siente incómodo, haciendo ésos chistes con Nappa.

Ami se acerca al Comandante. —Disculpe ¿Usted estará de nuevo aquí? Tráigase algo para dormir más cómodo, no vaya a enfermarse.

—General, le traje algo de comer. Por si le daba hambre en su turno. —Lita disimula y camina junto a él hasta la habitación. —Pero creo que su pareja, no le gustará que otra le cocine. —Dice medio en chiste, aunque sí, le molestó verlo así de "intimo" con el Comandante.

— ¡No! Por favor, te juro que es un chiste. Una broma, yo—Rasca su nuca y abre la puerta de su habitación. —Siempre bromeamos así, y pues…

— ¿Puedo pasar? —Lita mira adentro de su habitación. Juega un poco, con la manija de la lonchera entre sus dedos.

—Pasa… —La invita, ve que deja la comida en la mesa. — ¿Puedo abrazarte?

Lita cierra los ojos bien fuerte, su corazón acaba de ser atravesado por sus palabras. —Bardock. No soy tan débil como parezco. —Le sonríe brillante y se acerca. —Sólo hazlo y abrázame.

Camina firme, y la levanta en sus brazos. —Mmm… Lita, ha pasado mucho, mucho.

—Jaja, no fue tanto… Sólo un par de días. —Ronronea del gusto y se sientan en el sillón largo. — ¿Y si…Vamos a la cama? —Tironea un poco su armadura. — ¿Quieres un baño? —La mirada del Saiyajin está algo incrédula. — ¿Qué?

—Estás muy atrevida ¿Te estás forzando o?

—Tú me haces sentir así: valiente. —Lita resopla unas risas, Bardock la ayuda a quitar su pechera. — ¿Y yo? ¿Cómo te hago sentir? —Con tono lascivo, toca su brazo muy sugerente.

—Mmm… Vi-go-ro-so. — La hace dar un par de risas fuertes, la toma de sus muslos y la lleva a la cama. Luego una mano muy atrevida, le aprieta el bulto en su pantalón. — ¡Ah! ¡Lita! —Con un tono algo ofendido.

Lita quita la mano de inmediato— ¿Qué pasa? ¿Fue muy brusco? ¿Te ofendió? —Ve a Bardock alejarse un poco, dejándola acostada. —Lo siento, no sé qué hacer o cómo avanzar… — ¡Genial! Ahora la degenerada es ella…

—No es tan así, sólo quiero conocerte más ¿No hacen eso los terrícolas? —La ve asentir, y Bardock cierra un ojo, molesto por las punzadas en la punta de su miembro.

—Quizás podemos encontrar un punto medio…Yo tengo ganas de…Quiero tocarte. —Se abraza a él desde la espalda, y mira abajo a su erección. —Mmm, y tú también quieres hacerlo. —Aspira fuerte del aroma masculino en su cuello, masajea un poco su nuca. —Quiero conocer más de tu cuerpo, y de lo que me hace sentir…

Bardock piensa apenas unos segundos. –Admito que eres… Un rival que me derrota fácilmente. —Se preparan para el baño, el General, llena la bañera. —Quítate la ropa que quieras, voy a prender los cirios. Si quieres que me deje algo de ropa puesta…

Lita lo escucha, entra de puntitas al baño, soltó su cabello. Tiene una toalla, le entran nervios y al instante, al ver ésa espalda morena y esculpida, cambia de nervios a ¡Caliente como lava del Infierno! —Está bien, quítate todo. —Deja caer la toalla.

Bardock se voltea a verla, y otra especie de episodio cardíaco parece atacarlo. Traga duro, como si de piedras se trataran. —Por favor, no me golpees.

—Jmjm… General ¿Teme a una débil terrícola? —Camina hacia él, y no se siente cómo imaginó. No siente pena o vergüenza, camina con un pie delante del otro, muy segura, totalmente descubierta, como si el calor del cuerpo de Bardock la atrajera con fuerza propia. Pero no, no es la fuerza; es éste calor que necesita aliviarse.

La decisión está tomada, los acuerdos y desacuerdos son claros. Las ganas de Bardock no soportan la espera, quita sus pantalones y su ropa interior. Se sienta en la bañera y la invita tomándola de la mano. Las piernas blancas y suaves de la hembra, entran al agua caliente, con un par de moretones, pero que no le quitan su belleza. Bardock se aferra a los bordes, y la ve tomando la esponja y haciendo espuma. Sus piernas se enredan debajo del agua, presiona la mandíbula al sentir el primer contacto. Moja un poco sus manos, e intenta refrescarse el rostro. Se siente prendido fuego hasta las orejas.

Lita se siente agitada, su corazón está por salirse por la boca. Respira profundo, mientras enjabona el pecho del General. Lo ve con las mejillas rojas, le gusta saber que lo provoca. Pasa su mano enjabonada por su mejilla. —Ésta cicatriz, es grande. Ustedes son resistentes ¿Dolió mucho?

Bardock niega un poco con la cabeza, y presiona los bordes, intentando sostenerse de arrebatarla por completo. —Fue una cicatriz profunda, con un arma láser, recuerdo que mi compañero de ése momento me salvó. Si no, no tendría un ojo. El alienígena, no era muy fuerte, pero habíamos estado casi dos semanas sin comer. Me resistía como podía.

—Ustedes… También la pasan mal en éstos enfrentamientos. —Lita sigue su labor, enjabonando su abdomen.

—Nosotros nos lo buscamos, provocamos éstas cosas. Es causa y efecto… —Bardock frunce el ceño, y piensa. —Por eso nunca acepté lo de mi esposa. Alguien que jamás lastimó ni a un insecto, quizás su única culpa fue unirse a mí… —Con tono triste concluye, es casi una epifanía dicha en voz alta. Da un salto, al sentir que Lita lo abraza completamente. —Creo que contigo es igual…

A Lita, no le gustó para nada su planteo, siente que le oprimió el pecho. — ¡No! ¿Qué quieres decir? —Se aleja y lo mira a los ojos.

—Me refiero a que me alegra en verdad, que nos hayamos ayudado a nuestra manera. Pero no creo que tengas futuro conmigo, eres joven ¡Auch!—Bardock es callado abruptamente, con un golpe de cabeza a cabeza que le da Lita ¡Mierda, algún día va a matarlo!

— ¡Ay! ¡Lo siento! —Frota la frente del General y la suya. Qué pena, su plan salió mal. —Mi idea era callarte, con un beso. Jeje. Pero sabes qué creo… Creo que eres un hombre de honor, que sabe que hizo mal. Que va a usar ésta oportunidad de estar vivo, para ser mejor. —Sí, es eso lo que ve Lita en sus ojos, que si bien son tan negros, como la noche más profunda. Su alma brilla dentro de él, se ríe para ella misma, pensando en éstas tonterías.

—Ah, Lita. Me dices ésas cosas, y algún día me las voy a creer. —Cierra los ojos e intenta no sentirse incitado por los pezones de Lita, frotándose contra su piel.

Lita se aferra, un poco más, se sienta a horcajadas de él. La temperatura del agua, el aroma a jabón; todo es perfecto. —Puedes tocarme si quieres. —Deja un beso en su pecho, lo ve erizarse completo. —Quiero que lo hagas. — Se estremece y un meneo involuntario se produce en su cadera, y se frota contra su polla inflamada.

—Oh… El problema, es que si suelto mis manos, mis dientes no tendrán control. —Bardock la siente frotarse de nuevo, tira la cabeza hacia atrás. Los labios de su vagina, tan carnosos lo estimulan.

—Jaja ¿Y tú crees que eres el único carnívoro aquí? —Lita se sostiene de sus bíceps, levanta la cadera y se frota más imperativa. La electricidad se esparce, en oleadas que se agitan, como el agua donde están metidos. —Oh, Bardock. —La textura de su miembro, con las venas inflamadas y sus palpitaciones, hacen que el placer sea inevitable.

El roce de los labios de su vagina, y su clítoris endurecido frotándose contra él, lo estimula divinamente. —¡Mmm! ¡Carajo! —Sisea con lujuria, y al fin suelta sus manos. Toma sus muslos y la ayuda a estar pegada a su cuerpo, a moverse con su cuerpo. El cuerpo de la hembra, tan suave tan terso, contrasta con sus manos gruesas y rudas. Eso hace que se esfuerce, a acariciarla lo más delicadamente posible. Se besan entre jadeos, sus lenguas calientes se enredan. Se resiste a clavarle posesivamente sus dedos en la carne, toma sus pechos entre sus manos, los masajea, deja sus puntas erectas y las mete en la boca. Suelta sus pezones dejando rastros de saliva. —Lita, eres tan hermosa, tan sensual no puedo parar, quiero hacerte gozar… —Vuelve a devorar sus senos, se hunde en ellos.

— ¡Oh Dios! ¡Sí! Bardock sigue…— Lita llega al orgasmo, en tanto el semen tibio de Bardock se esparce entre sus vientres. —Jaja, me encanta el orgasmo…

—Jeje… A mí también. —Bardock larga unas risitas por el comentario tan curioso de Lita.

Se quedan besando un rato, disfrutando del silencio. Salen y Bardock la ayuda a secarse el cuerpo. —Mmm ¿Podrás quedarte toda la noche? —La ve saltar en sorpresa. — Sólo para dormir, lo juro. Hace tanto tiempo, que ni siquiera tengo las precauciones necesarias.

—Sí, me quedaré. Sólo préstame ropa para dormir.

— ¿Cómo haces con tus compañeras de cuarto? ¿No te preguntaron por la otra vez?

Lita se encoge de hombros. —Sólo les dije que me acosté tarde y me levanté temprano. Soy una mujer grande, puedo elegir dónde pasar la noche.

—Pues…No tienes buen criterio, mira nada más los tipos con los que tratas. —Bardock la carga en el hombro y se la lleva debajo de las sábanas.

Nappa sentía la puerta, y abría sorprendido. —Ah, Señorita, eh…Doctora. No hace falta. —La ayuda un poco a meter el futon, y las mantas.

—Fíjese que la "Señorita Doctora", sabe muy bien las consecuencias de dormir mal. —Ami le sonríe y él hace algo que puede interpretar como sonrisa, debajo de ése ceño fruncido. —Bien, hasta mañana…

—Hasta mañana. —Nappa saluda lo más ameno posible, la Doctora es noble. Se acuesta y se duerme instantáneamente. —Señorita Doctora. —Musita al dormirse.

—Rei… Rei ¿Qué haces? —Luna la ve dando vueltas y arreglándose. Cruza una trenza, de un lado al otro y pasa una cinta de color roja. —Oh, te ves muy bonita.

—Pasa, que estoy harta de esperar a ésos dichosos Guerreros Scout. —Rei se gira muy decidida, empieza a maquillarse.

—Oye Rei, eso me sonó a una acusación. —Artemis se ofende. —No es nuestra culpa, que nuestros recuerdos estén incompletos. —Infla sus mejillas. — ¿Tú viste algo?

—Ja. Yo estoy viendo algo… —Espía por la cortina en la madrugada. —Un alegre borracho.

Raditz entraba en zigzag, da un saludo a Kakarotto, y luego se golpea el pecho en señal de yo puedo seguir todavía. Kakarotto pone los ojos en blanco y lo deja.

Hoy en verdad, que no quería mujeres, sólo beber y divertirse. Tampoco quería emborracharse tanto, pero si lo desafían le cuesta mucho rechazar. Intenta abrir la puerta.

—Por favor, deje que lo ayude… —Rei, muy dulce y seductora lo intercepta.

Se endereza como puede, y afila la vista. Se ríe para el mismo, pensando que no quería mujeres y le ha caído una. —Se-ñorita Hi-nooo. —La deja abrir la puerta.

Rei hace gesto de asco, apesta a alcohol, parece realmente una bestia desagradable. Traga su asco y va a dar el primer paso a su habitación. — ¡Oh! —Es detenida con un brazo.

—No estoy lo suficientemente borracho, para olvidar… —Se acerca a milímetros de su rostro. —… Que usted es una dama.

Rei, insiste, se apoya sobre el pecho del Guerrero. —Mmm ¿Y puedes diferenciar a una?

—Sí, así como tú puedes diferenciar, a un borracho vicioso del cual puedes aprovecharte. —Raditz le azota la puerta y camina hasta desplomarse en la cama. —La maldita, se veía bonita…

Rei quedó con la boca abierta del otro lado de la puerta. — ¿Me…Me descubrió? —Ahora, toda ésa seguridad de su plan se fue al demonio ¿La han descubierto? Camina hasta su cuarto, muy nerviosa. Cierra la puerta y Artemis se acerca al verla nerviosa.

—Ay Rei ¿Qué hiciste? —Se lamenta al cielo.

—No, nada. No hice nada. Está tan borracho, que ni siquiera… O sea, no creo que recuerde ¿Verdad? —Se muerde las uñas, está en verdad nerviosa.

Era mediodía y sus neuronas empezaban a hacer sinapsis, con el único objetivo de advertirle que debe orinar. Raditz se arrastra de la cama, siente unos golpes en la puerta, que dicen ser el desayuno. Abre y se va al baño. Mientras se lava las manos y se revive un poco con agua fría, recuerda que él no pidió el desayuno ni nada. Camina afuera.

—Muy buenos días, le traje algo variado. —Rei con una sonrisa enorme, le habla al Saiyajin consternado. —"Las cosas que tengo que hacer por éste maldito borracho."—Se reprime internamente.

—Ah, gracias no debiste, digo, no debió. Yo… —Mira a los lados muy nervioso, busca un cambio de ropa. —Voy a ducharme, no quisiera que sienta la peste. —Ella le asiente de nuevo y rápido se mete en el chorro de agua fría. —"Bien, bien ¡¿Qué carajos está pasando?! No me la cogí ¿verdad? Recuerdo haberla sacado." —Se frota la sien e intenta escanear el Ki de la mujer.

Rei está nerviosa, los gatos estuvieron en desacuerdo con esto también, pero ella necesita saber si el mono mujeriego, la ha descubierto. Pega un saltito cuando lo siente salir, descalzo, y con una camiseta y pantalones simples. Lo ve atarse el cabello. —Traje té y café…

—Café…—Se sienta, intentando verse natural. —Anoche… Te saqué del cuarto…

Rei traga duro, intenta pasarle la taza de café sin temblar. —Pu-Pues, sí. Por ésa molestia, eh… Yo quería compensar. —Da unas risitas nerviosas.

Raditz puede escanear su Ki, está nerviosa y auténticamente preocupada. Ve sus mechones negros, caer uno a uno de su oreja. Se ven tan sedosos, no resiste y acerca su mano para acomodarlos. —Te veías bonita.

Siente las manos del Saiyajin, sus dedos son tan gruesos, pero su toque es cálido y muy delicado acomoda sus mechones. —Gra-Gracias.

Raditz ve el rubor en sus mejillas, siempre parece una perra rabiosa, en cambio ahora parece tan apacible, tan cálida. —Ya no tienes que hacer nada más. Gracias.

De pronto una lámpara se prende en Rei ¿Será ésta su oportunidad de infiltrarse? —Es que sólo quería acercarme… —Toma coraje y se sienta más cerca. —Conocerte mejor.

Raditz levanta las cejas en alto —Ah, yo no estaría entendiendo. — Una mano en su rodilla se lo deja muy claro. —Señorita, yo—

—Mmm ¿Señorita? ¿Tan caballero de pronto? Jaja. —Se ríe coqueta y agita sus pestañas. —Me gusta, nunca vi a un Caballero Saiyajin.

—Sí, es lo que usted se merece. Así que le recomiendo. —Quita su mano y la aleja. —No acercarse a alguien como yo.

¡No! ¡Rei no va a renunciar! ¡Va a seducirlo! — ¿Alguien como usted? —Se acerca más explícito, se sienta cerca, tocando su hombro. — ¿Me diría cómo es "alguien como tú"?—

Él al fin se gira a verla, los ojos de la hembra destellan, sus labios pican con ansias por besarla. —Un… Un mujeriego, borracho… Grotesco mono. —Se insulta así mismo, ésta mujer en verdad no parece una cualquiera ¿Por qué querría estar con él?

La mirada negra del Saiyajin la intimida, pero toma todo el coraje y estrella su boca. Al instante es tomada del brazo y arrastrada afuera. — ¡Hey! ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Lo hice mal?!

Le cierra la puerta en la cara de nuevo, y al instante que lo hace Raditz procesa todo, toca sus labios. —"Todo lo contrario, lo hiciste demasiado bien." —El contacto tibio, y el movimiento mínimo sobre su boca. Si no la sacaba, iba a tomarla ahí mismo. Eso lo asustó, jamás la necesidad había estallado tan de golpe en él.

Bien, ahí quedó su último esfuerzo. —"Bien Rei, tranquila, al menos no lo empeoraste ¿Verdad?"—Suspira y se va a su cuarto, la próxima vez que esté así de cerca, no la va a desaprovechar. Se ríe para ella misma pensado en cómo soñaba que fuera su primer beso, en cambio ahora lo entregó así, como si no significara nada. Pero desde que su madre murió, ya no "sueña" con nada. Sólo quiere cobrar venganza.

El olor a delicias recién horneadas lo arrastraban, estuvo toda la noche de guardia, y Kakarotto necesita comer. — ¡Buenos días! —Ve a Broly soplando un par de bollos calientes.

—Buenos días ¡Mira pan de queso! —Broly le pasa uno.

—Gracias. —Lo toma con una sonrisa enorme, pero se desdibuja al ver quien los preparó.

—Buenos días, no se vaya a QUEMAR Élite Kakarotto. —Milk le frunce el ceño y todo el rostro, casi lo apuñala con la mirada.

Kakarotto devuelve a la bandeja el pan, y frunce la vista. —Cuidado Broly, no vaya a estar envenenado.

Milk se cruza de brazos. —Yo no recurro a estrategias tan bajas. Debe estar acostumbrado a tratar con puras rameras, que cuando ve a una mujer decente no la reconoce.

— ¡Jajaja! Créeme, que ninguna ramera con la que he tratado, tenía la peste que cargas TÚ—La señala con el dedo. —Vieja amargada.

Milk toma aire ofendidísima y se arremanga la ropa. — ¡Vieja será tu—

Broly se levanta abruptamente. — ¡Oye! Ella no te hizo nada. —Le baja la mano a Kakarotto.

Kakarotto se molesta que la defienda. —Tranquilo Broly, esto es entre ella y yo.

—Cierto Broly. —Milk los intenta separar. —Te lo agradezco, pero yo me cuido sola. No me gustaría que tuvieras problemas por mi culpa.

—Señorita Ox. —Broly le habla. —Usted no se preocupe. —Mira amenazante a Kakarotto.

Kakarotto suspira a un lado. —Lo siento, no fue mi intención traer problemas. —Se sienta, no lo hace por ella, sino porque no quiere pelearse con Broly. Ve que ella se lleva bien con él, así que no es por su prejuicio contra los Saiyajin. —"¡¿Por qué mierda me importa?! ¡Es una loca!"

Milk se gira sin decir más, tampoco quiere ella estar en el medio de una disputa ¿Qué pensarán los demás? Pero no se resiste ¡Ése tipo la exaspera!

Tarble se vestía con ropa terrícola, tomaba una gorra, y se escabullía del palacio. Aunque escabullirse era un decir, porque muy poca atención le prestan realmente. Si no fuera que su madre y su padre lo necesitan en éste juego de poder, está seguro que no le darían ni la hora. Se sube a una rama alta y gruesa en los cedros. Queda sentado, y desencapsula un libro, por el rabillo del ojo detecta algo. Cree que son pájaros, pero un pájaro no vuela así. Toma su Scouter y escanea; son los científicos de Tech-Tech. Intenta seguir con su lectura, pero la curiosidad lo gana. Se acerca discreto.

—Buenas tardes su Alteza. —Muy alegre Gure se acerca a saludarlo.

— ¡Oh! ¡Ah! Hola. —Hace una reverencia. —Lo siento no espiaba, sólo me llamó la atención.

—Oh, disculpe, una reverencia ¿Así? Jaja. —Gure muy divertida le habla. —Es como un pequeño baile…

—Sí… Yo… —Mira a un lado a punto de irse.

— ¿Quiere ver algunos de los prototipos que usé en la demostración?

—No estoy vestido como para eso. —Se mira y ella saca un par de cosas.

—Nos podemos divertir igual. —Le da un arco y flechas, hechas de polímero y metal resistente. —Mire ¿Las sabe usar? —Enciende un par de robots que giran y tiran esferas. Ella toma le arco y dispara rápido.

—Sí, no parece difícil. —Tarble toma el arco e imita lo que ella hace. Toma vuelo para asistirse, y ella no lo deja tomar un respiro.

En un momento, Gure lo deja entretenerse, cada vez ajusta mejor su puntería. Se pone su Scouter holográfico. — ¡Wow! Es impresionante. A diferencia de los terrícolas, ustedes no queman su Ki con el vuelo. Aunque vi fluctuaciones, creo que pudo haber sido su ánimo o algo así.

Tarble aterriza y piensa en lo que dijo. — ¿Su Scouter lee eso? ¿El Ki? ¿Es ése el proyecto secreto que tiene con mi hermano? —Frunce la vista, su humor ha cambiado.

Gure pone la mirada un poco consternada por su cambio. —Ah, pues no hay nada secreto. Los Scouters de Tech-Tech son holográficos, y me pareció buena idea hacerle ésas mejoras. Sólo medir la "Fuerza" o el "Poder", es demasiado simplista. En la batalla se necesita más que eso.

—Hm. —Es todo lo que dice, empieza a irse en silencio.

— ¿Cómo entrena usted? —Gure lo escanea.

—Como lo demás Saiyajin. —Muy cortante, pero la pequeña hembra insiste.

—O sea en las cámaras. Pero su contextura, puede que no se adapte tanto al impulso de masa, en las cámaras de gravedad. Tiene buena puntería ¿Quiere que veamos unos elementos según sus habilidades? ¿Robots, armas?

La queda mirando ¿Por qué se ofrece a ayudarlo? — ¡No necesito la lástima de un ser inferior! —Camina hasta ella muy enojado y la hace caer. La escucha dar un grito, y la sostiene, evitando que golpee su cabeza. Al instante se siente un imbécil, se siente como su hermano mayor cuando pierde el control. —Lo siento, no fue mi intención…

Gure siente sus brazos y su agarre fuerte en la parte media de su cuerpo. Iba a enojarse por el insulto, pero tenerlo así, sintiendo su calor…—No se preocupe, suelo ser muy… Demasiado extrovertida, las personas tienen límites y es bueno respetarlos. —La baja delicadamente.

—Mmm, bueno ¿En verdad cree que puedo mejorar?

—Si usted me lo permite… Puedo hacer un escaneo completo de sus habilidades. No digo que sea milagroso y que no haya que esforzarse.

— ¿Puede ser en secreto entonces? —Tarble muy tímido le habla en voz baja.

—Seguro, tengo una asistente del área médica, la Señorita Mizuno, pero es súper discreta créame. — Le sonríe brillante.

—Bien, gracias. Yo también soy muy discreto, no debe preocuparse. — Se lo dice por si algún inconveniente surge con el Príncipe Vegeta. — ¿Me puede seguir mostrando? —Le sonríe muy amable.

Gure pega un salto ¿Qué fue eso? Su sonrisa tan sincera, la puso nerviosa. —S-Sí, por favor. Podemos ver algunos días para vernos. O-O sea, para ver lo del entrenamiento. —Tartamudeó un poco, parpadea rápido, para tratar de quitarse los nervios. —Tengo unos días libres, el Príncipe Vegeta está descansando… —Comenta muy por arriba, el General le pidió no decir nada sobre el estado de salud del Príncipe.

Tarble no presta atención al comentario, quiere concentrarse en él, dejar de vivir y respirar según lo que hace su hermano mayor. A Vegeta nunca le importó una mierda ¿Por qué a él sí? Ahí recuerda, que fue cuando volvió deshonrado, que a Tarble empezaron a hablarle del trono y el legado de los Reyes Vegeta. Pero ahora, charlando con ella sobre las ideas que tiene, no le parece tedioso pensar en entrenar.

Nappa y Ami se quedaron a cenar en la oficina, Ami insiste en quedarse así no está tan solo. — ¿En verdad va a hacerle guardia hasta que salga?

Nappa mueve la cabeza, como si negara. —Pues, él es como mi única familia. Lo conozco desde siempre, cuando su madre apareció con él, lo vi flotando en su tanque… —Recuerda un poco, de la primera vez que vio a ése enano engreído.

— ¿Usted no tuvo hijos?

—No. He estado casado, una vez… —Da un bocado al estofado.

— ¿Se divorció? —Ami tira otra pregunta, y al instante se arrepiente. Se siente una metiche, justo que iba a retractarse.

—Enviudé. A veces pienso no sé qué es peor; que suceda como con Bardock, de un parpadeo que ya no esté ahí. O como yo, ver cómo se extingue la llama de su vida muy de a poco. —En un momento ve a la mujer con el gesto triste. —Lo siento, no era mi intención arruinar la cena.

—Tranquilo, no hay problemas. Lamento su pérdida, lo entiendo realmente. También vi a mis padres morir de a poco. —Suspira a un lado. —Sólo imaginar una enfermedad, que los haya matado aún más lento…

—No tiene que hacer esto. No tiene que traerme éstas cosas, o ser atenta conmigo—Nappa lo dice muy serio. —Me imagino que sus padres, murieron por culpa nuestra. — Ella le asiente, aunque él por desconfiado, había revisado los antecedentes de la Señorita Mizuno. —Bueno, mi esposa murió por cáncer. Al tiempo que nos casamos, tuvimos problemas para concebir. Tenía tumores malignos, ella insistió en divorciarse, que me buscara otra, pero ¿Cómo podría? Cuando uno se une, lo hace para el bien y para el mal. Y si bien fueron los días más dolorosos de mi vida, también fueron los más brillantes. Le juré que si se quedaba conmigo, haría valer cada momento y así lo hice. Luego quedé solo y sin nada… El Rey Vegeta, era mi "amigo" en ésos días. Me ofreció entrenar al mocoso, acepté de mala gana. —Se ríe un poco. —Y ahora, me desvelo por su salud, y no duele… Ya nada puede dolerme así.

Ami está conmocionada con lo que él le dice, se siente al borde de largar un pequeño llanto. —Mis padres murieron luego de un incendio, en plena Guerra. Me escondí con ellos en el sótano, y yo era una niña, no podía asistirlos. Sufrí, pero no le echo la culpa a usted. Usted está aquí conmigo, usted es amable y me trata bien. Yo no juzgo a la gente así como así, entiendo que hay que conocer al otro y entender sus razones. El corazón a veces se hace de hielo, porque creemos que así no habrá dolor. Pero en verdad, alejamos a todos con nuestra apatía, porque solos ¿Quién nos haría daño?

—Jaja, qué buena manera de amenizar la cena. —Algo irónico, el Comandante intenta cambiar el ánimo, aunque sea una milésima. —Hubiera deseado tener una hija, igual a usted.

Ami sonríe por el halago, pero de inmediato piensa. —"¡Momento! ¡¿Cómo que su hija?! No soy una niña ¡Soy una mujer!"—Mira su plato, en verdad no le gustó ése comentario.

—Por eso… —Nappa sigue. —No quiero que sienta que debe ser atenta conmigo, siendo que formo parte de quienes le hicieron tanto mal. Nosotros hicimos mal y recibimos mal a cambio. —Toma aire hacia adentro muy asustado.

Ami lo toma del brazo. —Pero usted está arrepentido ¿Verdad? —Se quedan mirando y al instante que sienten la puerta abrirse, se levantan de un salto.

Bardock queda congelado por la mirada redonda de esos dos. —Ah ¿Todo bien?

—Sí, estábamos cenando. —Ami lo dice en voz alta sin darse cuenta, junta rápido sus cosas. —Hasta mañana. —Hace reverencias y se va rápido.

—Hm… —Bardock se gira a Nappa. —Creo que te está afectando el encierro, mañana sales a tomar aire, sí o sí. —Lo señala, y le muestra un par de cervezas para conversar.

—S-Sí… —Nappa intenta reaccionar de lo que pasó, quizás Bardock tiene razón. Necesita salir, tomar aire fresco. Va a empezar con tomar con Bardock y charlar cerca, en el jardín.

Raditz le ha dado mil vueltas al asunto, y sólo porque tiene respeto a la memoria de su madre y a las enseñanzas de su padre, va a ir a disculparse con la Señorita Hino. En verdad que parece una mujer respetable. Toca la puerta, y espera.

—Oh, Milk, si es por lo de Mina… —Rei habla y abre la puerta con su bata larga y su camisón rojo, se encuentra con el Saiyajin. —Eh, Raditz. —Una ola de nervios parece darle una cachetada. Se siente con las rodillas débiles y el rostro prendido fuego.

—Buenas noches. Vine a pedirle disculpas, por sacarla así. Usted es buena mujer, aunque no le agrade lo que somos. Y… —Se da cuenta que quedó hablando solo. —Y eso es todo, si usted no me perdona, la entiendo. Adiós.

— ¡Espere! —Lo detiene del brazo. —Espera… —Él se gira al escuchar su tuteo. Rei recorre su brazo entre sus manos, su forma tan musculosa y firme, llega hasta sus manos y las entrelaza. —Mi beso ¿Mi beso te ofendió?

De pronto Raditz sabe exactamente qué decir, mira a los ojos, la desesperación y la preocupación de la hembra. —No, es mi boca la que te ofendió a ti. No soy digno.

Rei parpadea grande, de pronto los gestos del Saiyajin, ya no parecen los de un ser grotesco. De pronto sólo huele su perfume masculino en el aire. De pronto, ésas manos callosas la toman suave y con delicadeza de la cintura. Ella lo tira adentro de su habitación, azota la puerta y se besan de nuevo. El beso es profundo, apasionado, no dejan que el oxígeno les quite la degustación de sus salivas.

La polla de Raditz palpita, cuando la roza sin querer contra uno de sus muslos. Gruñe entre dientes, ella toma una de sus manos y la pone sobre uno de sus senos. Se arrojan en la cama, deja a Rei arriba, su melena azabache brilla en la luz de una pequeña veladora. —Oh, Rei… Te ves hermosa. —Susurra, y la toma del rostro con ambas manos, baja una mano hasta su pecho, lo masajea arriba de la tela.

Rei salta triunfal en su mente, cuando el beso empieza a mermar la intensidad, el oxígeno hace conectar sus neuronas. Ésta es su oportunidad, saca una daga de abajo de la almohada. Mientras lo ve vulnerable, cara a cara, toma impulso. De un grito lo apuñala.

Raditz la detiene con un brazo, se endereza. Eso estuvo cerca, sintió el cambio en su Ki cuando separó el beso. — ¡¿Qué mierda te pasa?! —La siente forcejear y rugirle.

— ¡Quiero matarte maldito! ¡A ti y a todos los Saiyajin! ¡Los odio! ¡Se robaron la Copa Lunar! ¡Mataron a mi madre!

Raditz frunce el ceño, se suelta unas milésimas y le da una cachetada que la deja tirada en la cama, le quita la daga. —Hm, te creí muchas cosas ¡Menos una estúpida! —Destruye el arma en sus manos.

Rei se desarma en llanto, la cachetada le arde. —Los odio, los odio a todos. Quiero que mueran, que dejen de existir. —Se desarma en sollozos, su cabello le cubre el rostro. Qué más dá, lo arruinó todo.

Raditz no puede, no puede reaccionar realmente, se tira en la cama. La escucha temblar del llanto, busca una de las mantas y la cubre.

— ¡No me toques! ¡Te odio! —Rei le ruge. Y de inmediato es tomada del brazo y puesta sobre las almohadas. Le escupe en la cara. — ¡¿Vas a violarme maldito?!

—¡Cállate! ¡Aun no decidí nada! —Se acuesta junto a ella. Está cabreado como la mierda, no soporta ésos insultos ¡Su idea era comportarse con honor y ahora esto!— No sé con qué tipo de Saiyajin te has encontrado, pero nosotros ¡No somos violadores! ¡Seré igual de mujeriego y promiscuo que el Príncipe Vegeta! ¡Pero jamás hemos tomado ninguna mujer a la fuerza! ¡JAMÁS! —Ruge casi haciendo estallar las paredes.

—Te odio, los odio a todos. Quiero que se vayan, que desaparezcan del Planeta y nos dejen vivir en paz. Quiero que me devuelvan a mi mamá. —Sigue hablando en su llanto, está todo perdido. Es obvio que va a entregarla, no querrá tener a una amenaza como ella alrededor. Los gatos van a matarla, le dijeron que tuviera paciencia, que esto era peligroso. Pero ella va de tonta y no logra ni herir a alguien del Séquito del Príncipe.

Genial, Raditz se pregunta si el pozo tendrá fin. Lo primero que analiza, es en nunca más ser un caballero o intentar nada decente, porque los resultados fueron un desastre. Al menos comportándose como un imbécil, sabe que se merece el desprecio. La escucha llorar y suspira fuerte. Luego un largo silencio donde intenta armar algo, ella no hace nada más. Debe ser que su pantalla se cayó totalmente y no tiene Plan B ¿Qué clase de "espía" o "asesina" es? Parece tener cero de experiencia. Ahora piensa, quizás simplemente, vino a desquitarse por lo de su madre, pero también mencionó algo de una ¿Copa Lunar? Intenta concentrarse en lo importante, pero sentir su llanto descontrolado le da mucha pena. Se gira de espaldas a ella, acostado en la almohada de al lado. —Rei…

Entre sus temblores, limpia su nariz con su bata, hacía tiempo no lloraba así recordando a su madre. El tono del Saiyajin llamando su nombre la saca de sus recuerdos. — ¿Qué? —Enojada le pregunta.

—Pues… A mí me gusta entrenar y luchar. Pero no me gustan las purgas o la Guerra. —El tono de Raditz sigue calmo, al ver que la detiene de temblar, le sigue hablando así. — Puedes decir que cada cosa mala que me ha pasado, me la merezco. Incluso sé que muchos estuvieron contentos cuando nuestro Planeta estalló y quedamos sólo la mitad de nuestra población, porque nos lo merecíamos. —Toma aire. —Sin embargo, mi madre estaba en el Planeta cuando King Cold lo destruyó. Te puedo jurar que ella jamás lastimó a una mosca, era una mujer que sólo veía por su hogar, sus hijos y su esposo. Por eso no entiendo cuando nos dicen "se cosecha, lo que se siembra". Cuando mi mamá obviamente no se merecía morir de ésa forma, hecha cenizas en el espacio. Sin un lugar donde alguien la recuerde, como la buena hembra Saiyajin que era. —Escucha que el llanto se frena y quedan en el silencio, donde solo reverbera su voz. — Simplemente creo que la vida es injusta y cruel.

Rei empieza a relajarse con su voz, aunque le parezca extraño, pero la calma saber que su ataque de nervios se ha frenado. No se anima a decir nada, no comprende porque le dijo ésas cosas. Queda mirando a la pared, la cabeza y sus ojos le duelen, como si tuviera agujas clavadas al rojo vivo. Cierra los ojos para sentir alivio y en un momento se duerme.

Raditz siente todo en silencio, mira por la luz de la ventana y se levanta a cerrar las cortinas. Y da un salto al ver dos gatos exaltarse con su presencia, a él también le parece sorpresivo. Les abre la ventana, y desconfían. Raditz le hace señas de silencio con el dedo, y se corre de su vista para que entren.

Luna camina y espía a Rei, parece dormida con su bata. —Artemis… ¿Qué pasó? —Le susurra.

—No lo sé, pero es obvio que no podemos dejarla ni una hora a solas. —Dan un salto hasta el techo por la presencia del Saiyajin y salen corriendo a la sala.

Raditz se acercó de inmediato, está seguro que escuchó voces cerca de Rei. Los gatos se asustan y se van por la puerta a la sala. Quizás sólo está cansado. Se acuesta junto a Rei, quiere estar seguro de que duerma bien, no entiende de dónde sale éste sentido de protección con ella. La cubre con las mantas y él también. Se duerme memorizando el Ki de la hembra.

Uy, ésta Rei que no piensa con la cabeza fría, por caliente pudo haberse dejado al descubierto Pero aquí ya varias parejas han dado el primer paso… Y algo más ¬¬ ¡Hasta el Próximo viernes!

Saluditos…

OhaioIzumiKun: cuando las primera personas, que debieran ser quinen más te quiere y en quienes más confían te apuñalan así, es como si tu mundo se derrumbara. Ya no confías así nada más en nadie. Éste Kakarotto, es uno bien Saiyajin, criado por su madrecita santa. Y su madrecita aprueba su venganza Jajaja. Nappa todo angustiado por su niño Vergueta XD. Tranquilo, sólo le sacó los sesos por la nariz.

Nita-chan84: Vegeta está manos a la obra, pero desconfía de todos y vive tenso o al menos no encontraba nada hasta que llegó Serena, y caló hondo aunque él no lo quisiera. Jajaja los enfrentamientos GoChi son puro fuego, me mata de la risa escribirlos. Va a conquistarla a la vieja usanza Saiyajin ¬¬

Kaysachan: Mi ciela, que te gustan las rws calentitas. Jajaja golosa! Yo aquí a segundos de estrenar reescribiendo los saluditos ¡Porque es lo que un hombre hace! XD Y éso es la punta del iceberg, y creo que Vegeta no indaga más profundo porque en cierto nivel los quería, los respetaba. La traición fue total. Pero Papi Bardock lo guía por el camino del honor y Mami Nappa trata de mantenerlo equilibrado emocional y psicológicamente. Viejos sabrosos Jajaja. Las gotitas GoChi como verás, viene cargadas de furia, XD ¿Quién ganó el segundo round?